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Archivo del Autor: charlyhv

Roberto Iniesta (Extremoduro): “No sé si en el Rock está la respuesta a todo”.

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“No sé si en el Rock está la respuesta a todo”.

“Para Todos Los Públicos” (Warner, 2013) dio luz verde a una nueva gira después de haber pasado por “Material Defectuoso” (Warner, 2011) y el exitoso tour llamado “Robando Perchas Del Hotel”, que se inició el 7 de septiembre del 2012 en Sevilla y finalizó el 16 de diciembre en Montevideo (Uruguay). Pero eso ya es el pasado. Ahora toca encarrilar el camino que ha abierto “Para Todos Los Públicos”, único testigo del arte de Extremoduro que, sin más, contesta a las dudas que podían quedar. Distinto y violento, como su portada, pero también imaginario, como la contra, dejando escapar pájaros blancos sobre el cielo de la sabiduría del cigarro y la platería. Roberto Iniesta (Plasencia, 1962) habla con Carlos H. Vázquez largo y tendido, sin prisas, sobre las canciones y el oficio.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Popular 1 / Nº 489, Julio-Agosto 2014

En cuanto a la presente gira, la banda está agotando, prácticamente, todas las localidades, dando a entender que el éxito del grupo es cosa de la gente y no de la Industria, al menos aparentemente. Robe, ante tal cuestión, responde: “Hombre, es que eso es lo importante al final”. Prácticamente no hay entrevistas, y si las hay, son contadas. ¿Quedará así demostrado que una promoción excesiva no es siempre la vía adecuada para conseguir vender todas las entradas? “Tampoco es plan de estar todo el día dando la lata. No es nuestra manera de hacer las cosas”, contesta. De todas formas, nunca está de más un poco de información, la suficiente para que los seguidores y allegados sepan lo que hay. “Lo que importa es eso, que la gente se entere de que estamos tocando para que puedan llenar los sitios a los que vamos. En ese sentido está funcionando todo muy bien”. Y desde luego, así es y así ha sido. Extremoduro vienen de Zaragoza, Córdoba, Cáceres, Santander, Pamplona, Valencia, Murcia, Salamanca, Leganés y Santa Coloma, y todavía continuarán así hasta noviembre, cuando la gira toque a su fin, y de momento, en Barcelona. Ya lo dejaron claro en el comienzo del comunicado que lanzaron el pasado mes de marzo: “Este año nos vamos de gira. La anterior se nos hizo corta, y estamos deseando salir a tocar y a cumplir con nuestro oficio”.

Son cerca de las cinco de la tarde y las televisiones mecen el murmullo de la calle vacía, colándose su ruido por las ventanas que, siendo casi verano, permanecen abiertas para airear y refrescar ambientes y familias. Sobre esa hora llama Roberto Iniesta y la conexión telefónica se inicia en el momento. Para colmo, el anuncio de la abdicación de Juan Carlos I copa todos los ecos. “Lo del Rey me la suda y me la trae floja. Bien floja”, espeta Robe. Viendo lo que ha sucedido en la jornada, una frase de Manolo Chinato hace acto de presencia en la conversación: “Voy a crear un partido político que va a tener una sola norma: Cuando se apunte otro, me borro yo”. Se ríe al escuchar la cita. Es solo el principio.

¿Crees que la cantidad de trabajo puede paliar la falta de talento? Lo digo por el ritmo creativo que llevas y la gira, además de los temas inéditos y proyectos futuros.
Bueno, es que no estamos hablando de lo mismo. El exceso de trabajo, el crear mucho, no tiene que ver con que trabajes mucho. Puedes estar trabajando y trabajando y crear pocas cosas o crear muchas malas. No tiene que ver. Que tengas mucha creatividad no quiere decir tampoco que le estés dedicando muchas horas. Son cosas distintas. Lo suyo es estar activo y creando cosas, le eches más tiempo o menos. ¿Que luego son mejores o peores? Bueno, yo me establezco un mínimo: que las equis canciones que haga me tienen que gustar, y ahí no hay tu tía. Ahí, o te gustan o no te gustan. O das una canción por válida o no. Puede pasar mucho tiempo, mucho, en el que trabajas, trabajas y trabajas, estando con la guitarra todo el día, intentando hacer cosas, y puede que al final no te guste nada de lo que haces. En aquella temporada en la que estuve sin componer, hace unos años, no era porque no cogiera la guitarra, porque sí la cogía, pero era porque no me salía nada satisfactorio o que me pareciera bien. No tiene que ver. No tiene que ver lo creativo que estés con lo empeñado que estés en ello.

Estamos hablando del periodo que hubo entre el 2003 y el 2008, ¿verdad? Desde “Yo, Minoría Absoluta” hasta “La Ley Innata”.
Sí, algo así. Por ahí. Fue una época en la que no salía nada. Y no era porque no tocara. Yo me ponía a tocar y ahí estaba intentando hacer, pero no salía. Ahora, en cambio, me pongo y van saliendo cosillas. No pasa mucho tiempo en el que me vayan saliendo cosas nuevas, y la verdad es que últimamente sí que van saliendo muchas cositas.

Se están conociendo muchos temas nuevos, como “Canta La Rana”, según la han llamado, “Defectos Constitutivos” o “Pájaro Azul”.
Así es. La otra se llama “Contra Todos” y esta se llama “Las Experiencias De Un Batracio”. No se lo había dicho a nadie todavía, así que eres el primero que lo sabe.

Te lo agradezco, hombre. De todas formas, aunque a ti te acabe gustando lo que haces, tendrá que gustarle también a tu entorno, más que al público.
Claro. ¿Pero a quién te refieres cuando hablas de mi entorno? ¿Al grupo?

Sí, exacto.
Hombre, las canciones tienen que pasar los filtros, ¿no? Creo que te tienen que gustar a ti y también a los demás. Luego, tiene que pasar el tiempo y te tienen que seguir gustando, porque hay veces que haces cosas y te gustan mucho, pero al día siguiente o a la semana pierden el punto. Las canciones tienen que superar un poco el filtro de equis tiempo. Pero bueno, eso me lo voy tomando cada vez más a mi bola, siendo un poco menos exigente con lo del tiempo; si una canción me gusta tampoco tengo por qué esperar a ver si dentro de un mes me sigue gustando, ¿no? Y si a la gente del grupo le gusta, pues ya está hecho. Luego, que le guste al público o no… Bueno, siempre habrá alguien a quien le guste, porque el público es muy diferente. Ahí tengo menos problemas, pero el principal problema es que me guste a mí. Eso es lo más difícil. El siguiente paso, como te he dicho, es que le guste al grupo. Y el otro paso, el de que le guste al público… No sé, n se puede pensar en eso, porque yo tampoco sé componer pensando en si le va a gustar a la gente o no. Hay tanta gente, que seguro que a alguien le gusta. Me conformo con pensar eso. ¿Un tema es mejor porque le gusta a más gente? ¿Un tema es mejor porque le gusta a menos gente pero muchísimo aún así? ¿Un tema es mejor porque le gusta a un tío pero es el tema de su vida? Es difícil establecer estas cosas.

“El pensamiento es donde las palabras deben dormir mucho tiempo con el fin de nacer nuevas y puras”, dijo Mallarmé.
Es una frase muy bonita. No la había oído.

Te lo digo porque al principio, cuando escupes unas letras o unos versos, suelen carecer de sentido. Así de primeras. Eso cambia pasado el tiempo y después de haber vivido algunas experiencias más. Es ahí, tal vez, cuando las palabras cobrarían sentido alguno. Con las canciones pasará lo mismo.
Sí, sí. Hay canciones que, cuando las haces, en seguida sabes de qué están hablando. Pero a mí me suele pasar que tardo en descubrir de qué hablo y, exactamente qué quieren decir, porque las palabras, juntándose con otras palabras, todavía más, tienen un significado que puede cambiar con el tiempo, puede cambiar con la música y puede cambiar con muchas cosas. A veces sí que tardo tiempo en descubrir qué quieren decir las canciones. Y a veces cambian también, claro.

Pero Robe, durante el tiempo que hablamos, ¿no terminabas por comprender tus propias canciones o lo que ibas creando?
No, no. No sacaba nada que me gustara. A mí no me importa entenderla o no. Eso, para mí, no tiene ninguna importancia. Si las entiendo, pues oye, de puta madre, pero si no la entiendo, no me importa nada. No todo hay que entenderlo, sobre todo en una canción o en una poesía. No hay por qué entender una poesía. Si tú lees una poesía y no entiendes nada, da igual, porque te va a dar una sensación y unos sentimientos, que es lo que a mí me vale. No me importa entenderlo. Si lo entiendo, bueno, es algo que agregar, pero la poesía te tiene que decir cosas. Tienes que sentir cosas, no entender cosas. No es lo mismo. Es un poco como un cuadro abstracto; no tienes por qué entender qué representa, sino que simplemente te tiene que gustar o no gustar. Hacerte sentir cosas o no. Si te hace sentir cosas ya es válido para mí.

De ahí que importe más la intensidad, sea en una canción o en un directo, que la duración.
Claro. La duración de una canción o de un concierto son simplemente datos sin ninguna importancia. Una canción puede durar media hora, diez minutos o cuarenta, pero eso no quiere decir nada.

“Pedrá” era un disco compuesto por una canción larga, por ejemplo.
Sí, igual que “La Ley Innata”. Lo que pasa es que “La Ley Innata” la dividimos en movimientos, un poco, para que fuera más fácil de escuchar y porque también veíamos que tenía esos puntos de separación. Pero realmente es un tema para oírlo de una vez. ¿Que se puede oír por cachos? Sí, pero le falta algo. Si lo pones por la mitad no vas a saborearlo igual que si lo oyes entero.

Albert Pla, durante una entrevista y hablando del proceso de encariñamiento de las canciones, me dijo que le daba mucha lástima terminarlas y que, de hecho, tenía algunas sin acabar por miedo a terminarlas.
(Risas) Sí, porque nada es tan bonito como en tu imaginación. Puede ser que te imagines una canción que empieza, siendo lo más grande y lo más sentido, pero luego puede ser que no sepas llevar a cabo eso que tú te imaginas. A mí, en mi caso, pena, no me da pena, lo que pasa es que para mí, supongo que al igual que para Albert, el momento de la creación es el momento más grandioso. No me importa acabar una, porque en seguida espero a que venga otra. Pero claro, mientras la estás haciendo, sientes lo bonito que es realmente. Como te decía, durante el periodo que iba del 2003 al 2008, estuve escribiendo, pero también dando resultado al libro [“El Viaje Íntimo De La Locura”]. Con esto quiero decirte que la prosa es más agradecida, en este sentido, que hacer canciones. Porque en la prosa el proceso creativo dura mucho tiempo. Escribes de muchos días y hay muchos días en los que te vas a la cama sintiéndote a tope de bien, de que has creado algo chulo que te emociona. Sin embargo, las canciones son como una cosa mucho más corta. Tardas menos en hacerlas. Estás en ellas mientras las estás haciendo, pero realmente el tiempo de creación es mucho más corto, comparado con las horas que metes en ello.

Es posible que eso dependa también de la persona, en caso de que tenga más facilidad para hacer prosa o poesía.
Sí, bueno, pero no te hablo de facilidad. Si tú haces un libro que tiene doscientas o trescientas páginas, estás mucho tiempo escribiendo. Piensa que hay días en los que haces cosas que no valen para nada, pero hay muchos días que sí que sacas cosas que te gustan, porque no es lo mismo condensar tanto como en una canción o en un poema, porque ahí va todo condensado, y todo lo que quieres decir va apoyado en unas notas o en unas palabras. O sea, está todo tan condensado que pasas menos tiempo creando. En un libro pasas mucho tiempo haciendo frases, otras frases, escribiendo, contando cosas… El tiempo creativo, realmente lo que queda luego, es mucho más extenso. Me parece una cosa más agradecida que da, durante más tiempo, mejor rollo. Y claro, es lo que dice Albert, ¿no? La acabas de hacer y ya está hecha. Ahora sólo queda cantarla una y otra vez, y eso no es tan divertido.

¿Qué pasaría, Robe, si una canción tuya pasa tu filtro y no el de los compañeros?
Tampoco sería llamarlo ‘filtro’. Ser artista no es como un deporte. Si eres atleta y saltas cinco metros, has saltado cinco metros y eres el mejor, eso está muy claro, pero un artista, por lo menos en mi caso, necesita esa aprobación. Necesita saber que los demás sienten lo mismo que él siente, porque puede que una canción te emocione, pero si resulta que no le emociona a nadie, pues la cantaré cuando esté solo en casa. Carlos, tienes que notar que a la gente le gusta. No es que hagamos un examen para ver si a la gente le gusta, si es válida o no es válida, pero tienes que ver sus caras cuando la tocas por primera vez. Necesitas que la gente del grupo te diga que es bonita o tal. Esas cosas influyen. No es que pongamos ahí la canción para examinarla y para ver si merece la pena, pero todas esas cosas influyen.

¿Y cuándo influye más?
Influye más a la hora de meterlas en un disco, sobre todo cuando tienes canciones de sobra; eliges, ves las que más te gustaría tocar… Claro, esas cosas se notan. Cuando a los demás del grupo les gusta tocar una canción, se nota. Esas cosas se notan, porque la canción crece.

¿Pero qué sucedería si tienes muchas canciones que te gustan a ti pero no al resto? ¿Terminarías sacándolas por tu cuenta o con otra gente?
Sí. Lo que pasa es que hay canciones que gustan menos, mientras que las otras se van quedando un poco atrás, sobre todo cuando tienes para elegir, porque cuando tienes lo justito para un disco… ahí no hay tu tía, y bajas un poco el listón. Pero cuando tienes más canciones, y más canciones de sobra, subes el listón. Hombre, las que salen adelante son las que nos gustan a todos.

¿Tanto como para sacar un disco firmado con tu nombre?
Tendría que ser firmado por Robe, porque lo de Robe Iniesta, perdona que te diga, no me gusta mucho. O Robe o Roberto Iniesta. Yo no sé quién se inventó eso de Robe Iniesta. La verdad es que a mí no me acaba de llegar. Pero sobre lo del disco, te diré que sí, que tengo canciones para hacerlo. Están hechas, pero las sacaré después de esta gira. No sé si con mi nombre o con otro, pero las he hecho al margen de Extremoduro. No ha sido por esto de lo que estamos hablando, porque no les gustaran, sino que ha sido porque tenía mucho material y porque no quería “apalancarlo”. Quería sacarlas estando fresquitas. El verano pasado, cuando Iñaki [Iñaki Antón ‘Uoho’] empezó a mezclar el último disco que hemos hecho [“Para Todos Los Públicos”], yo me hice otro por mi cuenta. Ya hablaremos de ello cuando llegue el momento, os lo presentaré a todos, pero hasta que no acabe la gira no tengo pensado hacer nada con ello.

Al hilo de eso, veo que también has colaborado con muchos grupos, cosa que antes no hacías demasiado. Recientemente has cantado “Todo Tuyo” con Memoria De Pez, “Puñales” con Forraje y “Kamikaze Del Nido” junto a Ciclonautas.
Y es verdad. Hacía mucho que no colaboraba porque estaba muy metido con lo mío y me era muy difícil hacer estas colaboraciones. Primero porque me harté de colaborar en canciones que no me gustaban mucho. Claro, acostumbrado a cantar en mis canciones, que me gustan mucho y me motivan, pues… Uno intenta ser buena persona y colaborar. Me acuerdo de Rosendo, cuando colaboró con nosotros en el segundo disco [“Somos Unos Animales”] y nos dio ese empujón, por eso yo me digo: “Venga, tío. Enróllate y hazlo con la gente igual que lo hicieron contigo”. Pero no es fácil. No lo es, porque las canciones me tienen que gustar. Yo no soy un cantante al uso que coge una canción y sabe cómo cantarla. Yo canto con el corazón y las canciones me tienen que llegar para cantarlas con sentimiento. Quizá hubo un tiempo en el que colaboré demasiado sin tener en cuenta que me gustaran las canciones. Entre otras cosas porque te da corte decirle a la gente que no vas a colaborar porque la canción no te gusta. Llegó un momento en el que tomé la determinación de que, para cantar una canción así, me tenía que motivar y gustar mucho. Y puede que sean muy bonitas, preciosas, pero me tienen que llegar y hacerlas sentir de una manera, si no, prefiero no hacerlo. Y luego hay otra pega, y es que no es solo eso. Igual me gustan las canciones, estas tres que tú has mencionado, me gustan las tres, pero… ¡joder!, me cuesta mucho trabajo porque se me quedan metidas en la cabeza, y en mi cabeza no caben tantas cosas. Si vas canturreando una cosa no vas a ir canturreando otra, y sobre todo, estas tres canciones, que las he tenido en la cabeza durante un montón de tiempo. Se me iban, pero cogía la guitarra y acababa acordándome de la canción. ¡Coño, bórrate ya de ahí! (Risas) Al final, muchas de ellas, se convertían en un problema. No era capaz de sacármelas, porque claro, me motivaban, me gustaban, se quedaban ahí… No es fácil lo de las colaboraciones.

¿Te han tomado mucho el pelo por haber sido bueno o agradecido?
Pues sí, sí, pero bueno… Intento ser cada día un poco más yo mismo y no dejarme meter en esos líos.

Recuerdo que en una entrevista dijiste que cantabas tu vida y la de los demás.
Sí. ¿Eso dije?
Sí.
(Risas) No lo recuerdo.

Es de una entrevista de hace mucho tiempo. Diría que de las primeras que hiciste en Televisión Española.
¡Ah, sí! Hablando sobre lo que decían las letras, ¿verdad? Y de si son cosas que me han pasado o si eran autobiográficas y tal. Sí, claro. Hay letras que hablan de cosas mías, otras que hablan de lo que me ha ocurrido a mí o que me he imaginado que podían pasar, otras que cuentan cosas que le ha ocurrido a gente que ha estado conmigo o cosas que les podría ocurrir…

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¿Escribes para ser quien eres o para ser lo que te gustaría ser?
No sabría cómo responderte a eso. Escribo y hago canciones porque lo necesito, y estoy siempre buscando el momento. Pero supongo que esa es parte de mi vida, ¿no?

Totalmente. De hecho, estaba pensando en “Standby”, una canción que habla tanto en primera como en tercera persona.
Sí. Eso son juegos que me permito en algunas canciones que hago. Para hacer sentir ciertas cosas me ayudo de estos equívocos; hablar en tercera persona, en primera… A veces sugieren conversaciones, también cambio los tiempos verbales para dar otras ideas, el plural, el singular… Juego con ellas para intentar sugerir cosas. Por eso te decía que no todo hay que entenderlo. No siempre es necesario, porque hay cosas que no las entiendes, pero te sugieren sentimientos. No entiendes por qué esa tercera persona, quién habla y quién no habla, qué se está hablando en ese momento de la canción… Pero eso te sugiere cosas, y eso lo suelo usar en ese sentido. Un poco libremente.

Y en ese caso, ¿cómo guardas la integridad entre tú y las canciones?
Me apaño como puedo, la verdad. Cuento cosas que me salen un poco del corazón y que a veces tengo que camuflar. Hombre, a veces no se pueden camuflar, pero hay que mantenerse un poco al margen, porque si no lo estaría contando todo.

Como en “Tango Suicida” cuando dices eso de “deja que te diga la razón si tu imaginación no encuentra una sola respuesta”. Más bien diría que das una vía para que la gente encuentre una respuesta. Ojo, que no hablo de adoctrinar.
Eso es de lo que se trata, ¿no? Yo tampoco quiero, ni puedo ni sé contarle a la gente lo que tiene que pensar. Por eso, de lo que se trata, es de hacer pensar a la gente, que es lo que he intentado siempre. La gente tiene que pensar por sí misma, un poco planteando contradicciones e intentando hacer que cada uno piense por sí mismo.

Es posible que los primeros discos de Extremoduro fuesen más políticos en ese sentido, mientras que más adelante los mensajes comenzaban a ser menos directos pero más personales, buscando hacer pensar desde otro punto de vista.
Eso es cuestión de la evolución. Cuando empiezas a hacer canciones vas un poco como explorando y ves por dónde puedes andar. También, cuando empiezas, necesitas mucho más fiarte del gusto de la gente. No sabes por dónde andar y necesitas, quizá, ir por sitios más seguros o hacer que se puedan entender más fácilmente. Pero a medida que va pasando el tiempo te vas soltando de alguna manera. Yo creo que es de lo que se trata, más o menos, y de lo que es evolucionar; atreverte a ir explorando otras vías y no mantenerte en lo fácil y en lo que está más claro. Cuando vas cogiendo soltura te atreves a escribir de otras cosas, más íntimas. No sabría exactamente cómo explicarlo. Quizás, cuando escribes sobre temas sociales estás más seguro de que te van a entender, porque haces mucho para que te entiendan. Entonces, cuando vas cogiendo soltura, esto te va importando mucho menos.

Eso, cuando montaste Dosis Letal, lo tenías más claro, supongo.
¡Hala! (Risas) Bueno, aquello fue una locura y un empezar a hacer temas… Todo era probar y andar. Cuando haces canciones, sobre todo las primeras, vas a ciegas. Poco a poco vas viendo cosas, aprendiendo a hacer cosas en las canciones, a sugerir… Empiezas a aprender cómo sugerir cosas y también empiezas a aprender a usar los recursos que tienes a tu disposición cuando compones. Y desde luego ahí era moverse a oscuras. Cuando empiezas con las primeras canciones te mueves mucho por instinto. Bueno, aunque eso no deja de ser nunca del todo así, a lo de moverse por instinto me refiero. Por instinto o por intuición más bien, porque realmente me sigo moviendo un poco así, por intuición. Vas componiendo mientras intuyes cosas. No hay expresiones y cosas muy claras a la hora de componer; cosas que supones, intuyes…

Acabas de cumplir cincuenta y dos años, imagino que el instinto, ahora y a ciertas edades, se hace más fuerte.
Sí, claro. Date cuenta que vas aprendiendo a usar esos recursos que tienes, como te decía, mientras vas aprendiendo a usar más las melodías, las palabras… Vas, también, pillando el significado de las palabras. Las vas saboreando. Supongo que esa es la evolución.

¿Creías, por entonces, que la respuesta a todo estaba en el Rock?
Bueno, no sé si en el Rock está la respuesta a todo, pero en mi vida, desde luego, sí que ha sido importante, como el hacer canciones, tanto como si eran de Rock o no. No sé si toda la música que hago es Rock o si se le puede llamar de otra manera, pero para mí sí es lo más importante.

¿También la autenticidad? Recuerdo que Rockberto, de Tabletom, ante una pregunta sobre su autenticidad, dijo: “Es que son muchos años escuchando que soy raro”.
Ya. (Risas) Rockberto es que era auténtico. Pero auténtico, ¿eh? De todas formas, yo no sé, porque eso son cosas que se tienen o no se tienen. Se puede buscar, pero se es o no se es. Como el talento, ¿sabes? O lo tienes o no lo tienes. No son cosas que se sepan buscar. Sí que es verdad que, con el tiempo, vas teniendo más recursos y vas sabiendo cómo hacerlo, pero son cosas que no se pueden buscar, porque son innatas.

Creo que “Poema Sobrecogido” es un buen punto de equilibro entre autenticidad, influencia y evolución. Puede ser un tipo de Rock, pero tiene mucho de Triana, y eso es diferente, en parte, a lo que esperaba la gente.
Es que con el tema de los estilos musicales no me como la cabeza. Creo que los músicos somos los dueños de todos los estilos y podemos hacer lo que nos dé la gana con ellos. Y podemos ir de uno a otro a nuestro albedrío. La gente y los críticos intentan encasillarlo todo y ponerle nombre a todo. Pero yo no creo que esto sea así. Yo creo que los músicos podemos hacer lo que queramos e irnos de un estilo a otro. Uno se nos puede dar mejor y otro se nos puede dar peor, pero creo que yo nunca dejé de ser auténtico por hacer cosas diferentes. No creo que sea así. Es como lo que decía Camarón: “La pureza no se puede perder nunca cuando uno la lleva dentro de verdad”.

¿Es probable que a estas alturas haya un público que no sepa o no quiera asimilar material novedoso?
No. Yo… ya te digo, no sé hacer esas cosas, porque no sé qué es lo que quiere la gente y lo que no quiere. Yo hago una canción y me tengo que sentir a gusto con ella. Lo que quiera el público… no lo sé, ni lo entiendo. No sabría hacerlo. A la gente hay que sorprenderla, al igual que uno tiene que sorprenderse a sí mismo. Los temas te tienen que gustar y sorprender, las dos cosas.

En “Agila” estaban“Prometeo”, “Sucede” y “Buscando Una Luna”. Las tres llevaban poemas de Miguel Hernández, Pablo Neruda y Antonio Machado, respectivamente. Eso, además de sorprender, enseña, cosa que pueden haber interiorizado.
Sí. Yo creo ayuda a entender por un lado, y aunque no ayude a entender, sí ayuda a sentir más cosas. Siempre me ha gustado hacerlo.

¿Eso lo sabe únicamente el creador? “Tan solo el poeta sabe que esa noche lloró, porque el firmamento sabe que esa estrella murió”, cantaba Jesús de la Rosa, Triana, en “Una Historia”.
Pienso que las canciones no tienen solo el significado que les da el poeta o el que las escribe. Yo puedo hacer una canción pensando en algo y tú puedes entenderla pensando en otra cosa, pero no tengo por qué tener yo razón. Si a ti la canción te motiva y te da unos sentimientos, por suerte no tienes por qué saber en qué estaba pensando. Las canciones significan lo que cada uno cree que significa.

Independientemente de lo que se cuente, claro.
Sí. Muchas veces hablas de cosas por tener un sustento o para hablar de un sentimiento, pero eso no quiere decir nada.

Wallace Stevens dijo que el dinero era una clase de poesía.
(Risas) Bueno, no sé, supongo que el dinero puede ser poesía dependiendo de lo que quieras hacer con él.

Leopoldo María Panero comentaba que no sabía para qué servía el dinero si no era para gastárselo en vino.
Muy bien, muy bien. Eso me parece estupendo. Puedes hacer poesía según lo que hagas con el dinero, desde luego.

Dani Pérez: Evasión o victoria.

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“Lo que más me gusta de mi faceta humorística es que al final soy uno más de todos”.

Dani Pérez es un contador de historias reales con traje de humor que él viste en cada uno de sus monólogos. Se dio a conocer hace años por la interpretación del monólogo de ‘La esquiada’, pero antes de aquél salto, Pérez ya comenzaba a ganarse a su público, un público sabedor de la información que maneja y que serena con la risa. Después de las obras “Los ángeles no tienen hélices”, “Cazando gamusinos”, “Pájaros en la cabeza” o “Monólogos 2.0”, Dani ha continuado por la senda de la narración actual, siempre con el punto de crítica social justo y medido.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Cambio 16

¿Es mejor reír en tiempos difíciles?
Por supuesto. Es mejor la sonrisa. Pero en tiempos difíciles… y siempre. Es igual que el dicho aquél de “el que canta, su mal espanta”. Es más una filosofía de vida que no tanto hacer reír a los demás, al menos en mi caso. Yo he escogido el arte de hacer reír porque es lo que más me motiva día a día.

De hecho dicen que es más complicado hacer reír que llorar.
Yo creo que sí porque la risa juega mucho con la psicología y el conocimiento humano. La sonrisa es lo que nos diferencia –básicamente- del resto de los animales.

Menos de las hienas.
Ellas deben ser las monologuistas del mundo animal (risas). Pero en serio, creo que la risa no solamente te puede cambiar la vida, sino que te llena porque sacas lo mejor de las personas. Entonces, para mí es fundamental eso.

Tu forma de hacer monólogos va más hacia la crítica y la sátira antes que a cosas más banales. ¿Es posible que de ese modo la gente se sienta más identificada con lo que cuentas?
Sí, totalmente. Y no sólo por las anécdotas que cuento en los monólogos, sino por ser un humor generacional. Yo me comparo con un cantautor que cuenta historias en sus canciones, entonces parto de mis vivencias para que la gente se sienta identificada con lo que yo he vivido. Lo que más me gusta de mi faceta humorística es que al final soy uno más de todos. Y claro que me gusta hacer reír a la gente, pero también me gusta decir algo con mensaje porque se pueden decir muchas cosas con la risa sin necesidad de caer en el insulto. Gente como Charles Chaplin o Buster Keaton hecho cosas muy potentes y han dicho mucho con la risa. Ese es el arma y esa es la utopía; cambiar la historia con la risa.

¿Se han llegado a molestar por algo que hayas dicho en algún monólogo?
Pocas veces, la verdad, pero sí me he sentido censurado. Yo colaboraba con lo que por entonces era Radio4, y le hice una carta a Aznar que no me dejaron leer. En la Ser me pasó también cuando colaboraba en La Ventana del Verano. Nunca me dejaron decirle cuatro cosas a Aznar y no la pude leer en ningún sitio.

¿Qué sucedió al final con esa carta?
La tengo en casa, entre papeles.

¿Pero de qué hablaba?
Bueno, fue durante aquél momento de la guerra de Irak, el del penoso momento de los pies sobre la mesa con Bush… en fin. Comparo los tiempos de hoy en día con los de los años 60 americanos puesto que tenemos una población que está cansada de muchas cosas, de promesas que no llegan nunca y creo que ahora es buen momento para decir muchas cosas porque te obligan a ser creativo.

Dicen que las crisis agudizan el ingenio.
En cierta manera es lo mismo, llamémoslo como lo llamemos. Creo que, al sentirnos desamparados por los gobiernos, nos hemos dado cuenta de que vivimos en un mercado en el que hay gente que no sabe venderse, como yo, mientras que hay otra gente que se vende al mejor postor pero mal. Eso en el humor de hoy en día está muy presente, pero de una manera comercial, como marca. No vende decir verdades en el humor.

Es posible que se hayan banalizado los monólogos al contar cosas demasiado comunes…
…o que no se mojan. Es como si haces un rock hablando sobre lo que ves por la ventana frente a una letra que diga que estás mirando por la ventana pero respirando aire contaminado por tal empresa, por ejemplo. Puedes hacer lo mismo, pero pegando alguna coz. Y creo que eso está muy bien. El arte, en cualquier rama, siempre ha sido para protestar, el inconformismo ante la sociedad y ante lo establecido.

De ahí que lo quieran mermar… y matarlo.
Es que el mundo del teatro, del que yo vengo, ya de entrada siempre ha sido un mundo muy machacado y minoritario. Para empezar ya es complicado que alguien se planteé pagar una entrada para ir al teatro y menos si es para ver a una persona que no esté mediatizada. Pero, en mi caso, no busco ser el producto de la temporada, sino algo del rollo Javier Krahe.

¿Crees que alguien puede venderse mucho para paliar carencias de talento?
No, no voy por ahí. Pero hay gente con talento que no sabe hacia dónde lo tiene que dirigir para hacer un poco más de daño. Pienso que sería muy necio no cargar tinta cuando uno llena teatros o tiene todo un mundo que le escucha. Ojo, tampoco se trata de que vayan a ver un mitin político, pero nunca está de más meter alguna pullita entre risa y risa. La gente tiene ganas de oír por boca de otros lo mismo que le está pasando a esa persona. Así es como se identifican contigo.

Sucede que, dentro de ciertos espacios de humor como El Club de la Comedia, mucha gente que tiene esa capacidad de atención hace un monólogo que ha sido escrito por otros. Como los famosos que cuentan un monólogo, vaya.
Sí, pero no todos. Cuando estuve ahí tuve una lucha bastante pesada con los guionistas porque no me dejaban explicar lo mío. Entonces, los dos monólogos que hice para televisión (el de las cabalgatas y el de los musicales) fueron muy reducidos y muy cortos. Luego transformé el de los musicales al que hago ahora sobre Mary Poppins, pero en aquellos tuve que mover las orejas para que la gente se riera, como señal de protesta.

¿Una especie de boicot?
No exactamente. Ahora han cambiado las cosas, pero aquello no me estimuló mucho y quería hacer otro tipo de cosas. Lo probé, estuve ahí –digamos- en la cresta de la ola y luego me bajé para ver las olas desde la orilla de la playa.

Pero esa playa en la que ahora te encuentras no está tan mal, hombre.
Claro, es una buena playa, pero siempre he sido muy “mosca cojonera” y un culo de mal asiento. Sobre todo, soy una persona muy independiente. Soy, de alguna manera, un revolucionario ya que siempre busco cambios, una revolución. El ir conmigo mismo, no vivir con lo establecido ni con esquemas, sino vivir la vida con pasión. Falta romanticismo en nuestras vidas y más con toda esta mugre que tenemos encima, tanto a nivel político como en lo social. Entonces, para mí, la mejor forma de romper eso es utilizando el humor.

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“Hay que cambiar este sistema que ya huele a podrido”.

Decir la verdad es considerado un acto revolucionario. Ya lo sabes.
Totalmente. Además, puedes perder amistades por ello. Mira, un día recibí una crítica de Atrápalo.com en la que alguien decía que había ido a reírse, no a ver un mitin político. Total, para cinco minutos que se me fue la olla en los que cargué porque ese día estaba hasta la polla de todo… Pero creo que es lo más humano puesto que transmití aquél sentimiento a esa persona. Me pasa con la música. Hay grupos de ahora que no me transmiten nada, pero en los 60 había grupos que –estando colocados o no- se dejaban los cuernos en el escenario. ¡Lo vivían! Y eso es lo que echo de menos ahora en todo.

También está el respeto al público, ¿no?
Claro. Sales al escenario y te tienes que entregar. Antes de salir me pongo nervioso porque esa gente que ha venido a verme ha pagado por una entrada.

Si no recuerdo mal, en una ocasión dijiste que comenzaste a tener un público después de tres años.
Debuté en una sala de Mataró llamada Clap. Era una sala de conciertos que llenaba aún habiendo partido de Champions League. ¡Yo flipaba! ¿Quién me venía a ver? La verdad es que había una buena promoción porque la gente que llevaba la sala era gente que estaba acostumbrada a organizar conciertos, entonces aplicaron lo mismo conmigo. Empapelaban Mataró con carteles haciendo que se enterara mucha peña. Claro, la entrada costaba unos tres euros o así, por lo que llegábamos a petar aquello. ¡Imagínate! Un martes por la noche, en un polígono industrial a las afueras de Barcelona y con fútbol de por medio. Aquello me hizo pensar que había una gente que le gustaba lo que yo hacía y que había un futuro.

¿Entonces fue ahí cuando te diste cuenta de que te ibas a dedicar a esto?
Bueno, me lo empecé a plantear. Desde que empecé, tampoco he tenido una idea clara de cuál era la meta. De hecho, sigo sin tener una meta en la vida. No sé, quiero que la vida sea una experiencia, pero no busco un igual en la operación, ¿sabes? Busco vivir la vida lo mejor que pueda, con pasión, con intensidad… queriendo ser consecuente con mi manera de pensar. Y punto, no hay más. Y si te mueres, por lo menos te irás habiendo vivido algo interesante que haya merecido la pena.

Curioso para alguien que tiene el título de auxiliar administrativo.
(Risas) Sí. A los 20 años iba con traje, corbata y una maleta, pero me harté de aquello. Pillé la crisis del 93 y me metí en esto del humor para probar, a ver qué pasaba. Al final, con el “a ver qué pasa”, llevo 17 años.

¿Y el punto de inflexión clave?
Cuando gané el certamen de monólogos en El Club de la Comedia. Aquello fue un subidón. Me sobrepasó y pudo conmigo. De hecho, hay que estar muy centrado para eso no se te suba a la cabeza porque es una vorágine surrealista. Iba a sitios en los que no había estado en mi vida y la gente me aclamaba. A la vez, también se agradecen los ánimos, pero hay que mantener mucho las formas. Tiene su parte buena, pero también la parte en la que se te puede ir la bola. También he tenido la suerte de no haber parado de trabajar. Nunca me he confiado y he tratado de buscar por mí mismo mis propios bolos.

Hombre, la tele dista mucho del teatro. Más que nada porque en televisión eres “más visible”.
Donde recuerdo haber estado muy bien haciendo televisión fue en el País Vasco, en la ETB. Estuve dos o tres años ahí, subiendo cada tres o cuatro meses y grabando unos cuatro programas. Creo que fue la primera vez que dejaban a alguien hacer un monólogo de diez minutos en televisión. Incluso me invitaron a hacer el programa especial de fin de año. No me enteraba de mucho, pero cuando iba, la gente se acordaba de mí. De hecho, he estado un par de veces en la sala BilboRock y he llenado. Es un público muy agradecido, entendido y muy generoso.

¿Y el público de catalán? ¿Hay diferencias con respecto al público vasco?
No, para nada. El público de Barcelona me está tratando bien ahora, pero al principio me lo tuve que trabajar. Es una gente que lo da todo, pero te va a exigir el triple aunque te lo curres muy bien. Pero no se trata de ser más o menos entendido.

Viendo lo de tu periplo de actuaciones en el Alexandra Teatre se puede y se podría confirmar que te han aceptado.
Bueno, pero también ha habido gente que me ha conocido de oídas y ya está. También puede pasar que luego no den el paso final de asistir al teatro. Me hace gracia la gente que me pregunta por mi próxima aparición por televisión. ¡Coño, pues ven a verme al teatro! Estar en el teatro y no salir en la tele es como un grupo que no tiene videoclip. Creo que la sartén por el mando del mañana la tiene YouTube. Puedes sacar un vídeo –sin ser nadie- en YouTube y en un mes ya te das a conocer de alguna manera. Piensa que en la época del punto de inflexión de la que hablábamos antes no había YouTube ni Facebook ni Twitter. Y si lo había, no estaba tan masificado. Ahora mismo podría grabar esta conversación y subirla con el móvil en cinco minutos, cosa que antes era impensable.

¿Internet ha ayudado, en este caso, a los monologuistas?
Sí, mucho. Es una plataforma en la que te ve todo el mundo durante las 24 horas del día. Además, es algo con lo que te puedes buscar una buena promoción gratuita gracias a los perfiles en Facebook o en Twitter. Por ejemplo, con Twitter, puedo hacer una valoración del público real, el que me ha venido a ver. Pero antes llegabas a casa después de una actuación y no podías hablar con ese público o enviarle un mensaje, cosa que ahora sí puedes hacer. Además, esa persona agradece que le respondas al tuit o al mensaje.

No hace mucho tiempo propusiste a los “tuiteros” que si alcanzabas un cierto número de followers ibas a invitarlos a una actuación.
Cierto. Eso fue para darle viralidad al asunto. Tenía poquísimos seguidores (risas) y me preguntaba cómo podría aumentar el número, así que anuncié que si llegaba a trescientos seguidores iba a hacer un bolo para que la gente de Twitter entrara gratis. Y nada, en dos días tenía ya cuatrocientos y pico (risas).

Definitivamente, la cosa funcionó.
¡Y mucho! Si no lo capan a la larga, Internet tendrá siempre muchas posibilidades. Internet es la calle y la calle no tiene dueño.

¿Y si graban algo tuyo y lo suben a YouTube?
Sea con permiso o sin él, es una publicidad que va ir bien. Bienvenida sea la era tecnológica. Es más: en Internet hay muchas cosas que todavía no se han explotado.

“Monólogos 2.0”, “Los ángeles no tienen hélices”, “Pájaros en la cabeza”… ¿Procuras que sean algo conceptual para que actuación y nombre tengan que ver?
Bueno, creo que el título está buscando. “Pájaros en la cabeza” se trataba de un recopilatorio, pero el título describía los pájaros que tengo en la cabeza (risas). Todo gira en torno a mí.

Sin querer dejarme “Cazando gamusinos”…
“Cazando gamusinos” fue algo que hice cundo empezó la crisis, indicando que había que espabilar para que no te dejaran en el monte cazando gamusinos. De hecho, tenía una bola del mundo hinchable muy grande que tiraba al público para que ellos se sintieran políticos jugando con el planeta. También me metía con la religión. Ahora tengo un espectáculo que representa el sermón de un cura, dando a entender que la religión es un truco de magia.

Y la política, amigo mío.
Tenemos un futuro muy raro y los jóvenes no tienen a dónde agarrarse. Hay que cambiar este sistema que ya huele a podrido.

Luis Gago: Conciencia ciega.

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“Todo en la vida parece haberse convertido en una puta apuesta”.

A uno se le ocurrirían mil historias antes de tirarse por la ventana o de acabar sus días en el fondo de una botella, así que más vale darse prisa antes de que la idea aflore como las malas hierbas en el jardín. Será por eso por lo que Luis Gago muestra “Martingala” (La Buena Nube, 2013), un sexto álbum que ahonda en las heridas sociales. Y es que, amigos, nunca está de más echarle algo de sal a las abiertas cicatrices.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Cambio 16

Dicen que la martingala es una estrategia para perdedores, dentro de los juegos de azar. ¿Será por eso que el LP lleve ese título?
Es uno de los motivos. Se llama así el sistema en el que vas doblando continuamente tu apuesta, si aguantas el tirón acabas ganando. Además, hace referencia a un medio empleado para conseguir un objetivo con astucia, y también significa un asunto molesto, incómodo… en general creo todos sus significados encajan dentro de la descripción del estercolero en el que nos encontramos, que es lo que en el fondo respira el disco. También me pareció una hermosa palabra.

“El hedor de la derrota incomoda sólo a los muertos”, dice la canción ‘Waltz del caminante’. ¿Nada como un perdedor para sacar historias de sus cenizas?
No necesariamente, pero me aburren las historias facilonas, felices… Imagino que podría haber escrito un disco de amor: “Cariño, déjame seco antes de que lo haga el maldito gobierno”. Ya me entiendes, con este panorama no podría escribir desde otra perspectiva. España ya no sé si da pena o asco, eso me preocupa y, consecuentemente, ha influido en la escritura del disco.

Aunque no sabría si llamarlo LP o EP puesto que hay cinco canciones nuevas a las que se les ha sumado otras cuatro que ya aparecieron en el EP digital titulado “Canciones recordadas”…
Cierto, en ese sentido sería más correcto decir que es la suma de dos EPS. Lo que sucedió en realidad es que tras publicar Canciones Recordadas el trabajo me pareció incompleto y decidí redondearlo. Por eso el CD incluye las nueve canciones. Por eso y porque Canciones Recordadas sólo está a la venta en iTunes, Amazon mp3 y plataformas digitales por el estilo.

Es más, ¿los cinco primeros temas se grabaron (ahora hablaremos de su composición) a la vez que los otros cuatro restantes? La instrumentación es similar: pedal-steel, guitarra acústica…
A la vez no, pero algunas de las canciones ya había comenzado a escribirlas entonces. También es posible que incluso alguna de ellas estuviese maquetada ya por aquellas fechas. El haber usado esa instrumentación se debe en parte a que las canciones deberían funcionar en un mismo, o al menos parecido, contexto musical.

¿Eso de grabar un par de temas (‘Balada del cobrador’ y ‘Pedro el patata frita’) en el jardín, fuera del estudio, es para restarle densidad a todo el cancionero del disco?
(Risas) Sí, creo que era muy necesario, y no sé si ha sido insuficiente. Esas dos canciones eran muy oscuras, les vino bien el cambio de ambiente, un poco de luminosidad. En mi opinión, al disco también.

Siendo la primera vez en la que aparece en portada “La banda del mal nombre”. Primera vez que aparecen en portada pero no así en los créditos, pues David Sánchez, Óscar Quintans o Juan Tinaquero ya estaban contigo anteriormente.
No somos exactamente un grupo, pero la banda merece todo mi reconocimiento y respeto. Bautizarla es solo una forma de reconocer su apoyo, su calidad, su trabajo… y como bien dices, la mayoría de los miembros ya son viejos amigos.

Lo hablado me recuerda un poco a cuando sacaste “Filosofía barata” y “El exilio del bufón” a la vez. Aunque aquello fue por un afán de acumulación de canciones después de cuatro años sin sacar nada.
Ahora que lo dices, tienes razón, existe cierto paralelismo. En aquella ocasión la situación dio origen a dos trabajos, y ahora de dos trabajos sale un único disco… Coño, parece un poco caótico. (Risas) Probablemente se debe a hacer simplemente lo que se te pasa por la cabeza.

De hecho, hacer lo que te da la gana puede llegar a ser algo kamikaze. Igual si no funciona un trabajo… económicamente vas a estar jodido para sacar otro próximo. Eso si te importa el dinero, pero me consta que prefieres hacerlo por mero placer.
Cierto. Ya era así cuando me surgió la oportunidad de grabar mi primer disco y decidí meterme en estos berenjenales. Nunca sabes que puede pasar, ni cuando podrás producir algo nuevo, pero eso no es malo.

002

Es el sexto álbum, así que ya tienes que estar más que curado de espanto. De hecho, prefieres ser escuchado “por ahí” antes que enriquecerte… aunque algo de dinero nunca viene mal.
Con un veintiséis porciento de paro sería un perfecto mamarracho si dijese lo contrario. Pero enriquecerme… la música se hace para ser escuchada, eso es lo primero, si la consecuencia por ello es tardar más en publicar o tener que hacer horas extras, pues se hacen. Además, si quieres ganar pasta gansa con la música, cosa improbable en cualquier caso ahora mismo, tienes que carecer de pudor, entre otras cosas… o ser un genio. Y a mí me sobra pudor y me falta genialidad (Risas).

Y ahora sí, sin olvidarme de las letras, escritas en la misma época. Por supuesto, contagiadas “por la fiebre que nos rodea”. ¿Significa que se pretende hacer una colección de canciones sociales?
No es mi objetivo. Escribo sencillamente sobre lo que veo, sobre lo que nos rodea. Lo que ahora sucede viene gestándose desde hace años, ya había señales evidentes en la última legislatura de González, se ha agudizado y ha empezado a afectarnos seriamente en la última de Zapatero y ahora, que con Rajoy ya todo es evidente, la montaña de mierda apesta hasta en el último rincón… así que qué puedes hacer sino rajar todo lo posible. Imagino que por eso los textos de mis últimos discos están influenciados por esos asuntos.

Pero son textos de personajes, algo tragicómicos, como en ‘Pedro el patata frita’ y ‘Balada del cobrador’, curiosamente las dos canciones grabadas en el exterior. ¿Tal vez sean las canciones más concisas e irónicas? (Y ojo, que antes hemos hablado de ellas como las menos densas).
No es casualidad, como comentábamos, buscaba restar algo de densidad al disco, pero tienes razón en cuanto a la ironía… Pedro el Patata Frita es un tipo de moral discutible que pretende dar lecciones, el tipo es guay, se siente seguro, por encima, soluciona sus asuntos trapicheando y le pillan por estúpido… seguro que esto nos suena a todos, aunque el patata frita, de existir, ni recibiría un indulto ni sería contratado por Telefónica. Lo que hay detrás de la Balada Del Cobrador es que siempre pierden los mismos, aún cuando parece que salen ganado, pierden. Son canciones irónicas.

No sé si será cosa mía, pero encuentro cierto paralelismo entre ‘Pedro el patata frita’ y ‘Simplemente’, tanto por ritmo por cómo describes a los personajes.
Cierto, en cuanto al texto usé la descripción de los personajes como herramienta. Musicalmente, Pedro el Patata Frita se aproxima algo más al blues. Simplemente no sabría muy bien cómo definirla, hay un poco de todo en esa canción, y todo con claras influencias.

¿Será que los nombres propios otorgan a las canciones cierta personalidad lejos de las típicas letras en primera persona?
En ese sentido, antes de escribir suelo plantearme que puede venirle mejor a la canción. En estos dos casos lo consideré ya no solo beneficioso, sino necesario.

Fíjate, que hasta encuentro un poso teatral bastante denso a lo largo del álbum. Diría que incluso entra dentro del soliloquio o de la sátira…
Bueno, soy algo inconformista, creo tener sentido del humor, también tengo mala leche… y últimamente ya hablo solo! (risas). No sé, supongo que se debe a que intento salirme en la medida de lo posible del guión y consecuencia de diferentes influencias.

Pero tiene que ser complicado, me pregunto, hablar de ciertas situaciones sin caer en una historia común. O sea, atajar de otra manera la historia que vayas a cantar o darle un enfoque distinto.
Si, hace falta mucho curro y ciertas dosis de paciencia. Y aún así lograrlo es complicado. El trabajo y la paciencia no son garantía suficiente… creo que lo fundamental es al menos intentarlo.

Por supuesto, apostando por uno mismo pese a lo que se cuente.
Todos tenemos influencias, pero en sí mismas no tienen valor, no valen una mierda, están al alcance de cualquiera… lo que importa es lo que consigas con ellas. La alternativa a hacer tu apuesta personal es copiar lo que hace otro, depende de cada uno.

Bueno, ‘La balada de Martingala’ ya habla sobre las apuestas con aquello de “¿sabes cómo coño van las malditas apuestas?”. Y si no he entendido mal, ‘El club de los desheredados’ y ‘Los silencios de Aurora’ tienen la palabra “apuestas” en sus letras respectivas.
¡¡Ahh!! ¡Las apuestas!… todo en la vida parece haberse convertido en una puta apuesta. Unos tienen que hacer su apuesta para salir del agujero, otros apuestan para mantenerse a flote, otros a que no les pillan. Unos apuestan por el cambio, otros apuestan para que no apuestes, se apuesta a largo plazo, a medio, a corto, al día… así es la vida, y no estaría mal si no existiesen apuestas amañadas… de hecho, de no ser así, todo el mundo podría apostar.

Y así, Luis, volvemos al punto de partida. Entre las letras, el título, la manera de hacer música por libre y el hecho de jugársela cada vez… ¿podríamos decir que el futuro es cosa del azar o del karma y de nuestros actos?
El futuro depende de demasiadas cosas, y muchas de ellas son ajenas a uno, entre las ajenas, la mayoría son indecentes y de estas, algunas ilegales… afortunadamente quien inventó el futuro lo hizo inalcanzable. Hay que pelear, ya me entiendes…

David Fonseca: El circo luso.

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“Un pequeño detalle puede convertirse en una gran canción”.

David Fonseca (Leiria, Portugal, 1974) es un ídolo en Portugal y más después de haber formado parte de Silence 4. Pero su carrera en solitario ha sido, sin duda, la culpable de tener un éxito más allá de las bandas colectivas. El luso habló con Carlos H. Vázquez en Madrid, cuando la primavera florecía, para hablar de “Seasons: Rising” (Universal, 2012). Pero ambos conversadores sabían que la segunda cita era segura al conocerse la segunda parte del proyecto: “Seasons: Falling” (Universal, 2012). Pero eso sería en otoño e invierno, cuando el naranja se empieza a confundir con el blanco.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Cambio 16

“Seasons” es en sí un todo. O sea, se compone de dos partes: “Rising” y “Falling”.
Así es. Cuando empecé a componer el disco y los temas, vi que había demasiadas canciones, ¡muchísimas! Por eso mismo decidí separarlo.

¿Pero se grabaron todas a la vez?
No. Al ver que tenía tantos temas, preferí grabar unos para sacar “Rising” y dejar los otros para el futuro, siguiendo una especie de time-line entre uno y otro.

Los títulos… ¿tienen que ver con los estados de ánimo?
Sí, por supuesto. Cuando grabas un disco por primera vez, de alguna manera, te entusiasmas y emocionas mucho más. Así me pasó con mi primer disco, por lo que “Rising” muestra una cierta ansiedad y ganas por sacar algo nuevo. Por otro lado, grabé las canciones entre la primavera y el verano mientras estaba de gira. Igual es también por eso por lo que te pueden dar esa sensación.

Se grabó en gira, pero me pregunto si también se compuso en ese tiempo.
Lo compuse en casa de manera tranquila.

Entonces imagino que “Falling” será distinto.
Es mucho más relajado e introspectivo que “Rising”, desde luego. Mientras que uno de los discos está visto desde el lado feliz de la vida, el otro tiene ese punto más interiorizado.

002Ya que estamos hablando de interiorizar… En el libreto vienen las fechas en las que se compusieron las canciones, pero es curioso que ninguna se compusiera en tu cumpleaños, que es el 14 de Junio. ‘Heavy heart’ es del 8 de Junio y ‘Armageddon’ del 26 de Junio.
(Risas) Muy buena pregunta. Es cierto que no grabé nada el día de mi cumpleaños, pero la verdad es que no elijo cuándo voy a grabar una canción. Ojalá pudiera hacerlo. Igual estoy mucho tiempo con ideas y lo mismo estoy otro sin que me vengan ideas a la cabeza. Es posible que el hecho de no haber grabado nada en mi cumpleaños sea algo casual, pero también es casual que me venga la inspiración ya que siempre estoy abierto a ella. Y bueno, en mi cumpleaños estoy reunido con mis amigos de fiesta o tomando algo, así que no es el momento más adecuado para grabar.

¿Conoces “Alta fidelidad” o “31 Canciones” de Nick Hornby?
¡Claro!

Es que encuentro cierta relación con “Seasons”…
Puede ser ya que hay similitudes entre el personaje del libro (y de la película) conmigo. Me identifico muchísimo con el personaje de Rob Gordon, con su entorno, la música que forma parte de su vida y el significado que tiene para él, las letras, las canciones… Cualquier músico que ame la música se debería de sentir identificado con lo que sucede en esa historia. Y siéndote sincero, paso más tiempo escuchando música que haciéndola.

¿Tiene eso que ver con que ‘What life is for’ sea tan diferente a sus hermanas?
Bueno, la elección de ‘What life is for’ como single es debido a que hacía muchísimo tiempo que no componía un disco entero. Normalmente grababa y elegía el single para después terminar el disco. En este caso no ha sido así. Probablemente la elección del single ha sido más difícil que en anteriores ocasiones. Hubo muchas opiniones a la hora de hacer la selección aunque al final la elección corrió de mi cuenta. Suena tan diferente…

¿Querías que te vieran de otra manera?
Totalmente, sobre todo en Portugal. Buscaba diferenciarme de alguna manera, incluso no quería ser esclavo de mi imagen. La intención era hacer algo que sorprendiera. ‘What life is for’ es también el primer tema que hago en los conciertos y, sorprendentemente ha tenido mucho éxito. Eso demuestra que no siempre tienes que hacer algo esperado por todos, sino que lo conveniente es sorprender con algo que no conocen de ti. Se puede ser innovador y tener éxito.

‘Under the willow’ es, por su parte, la canción que abre “Rising”. De hecho, es el segundo single. Una primera canción en un LP debería ser también rompedora.
Fue una casualidad porque, como bien has dicho antes con las fechas, ‘Under the willow’ fue la primera canción que hice. Pero ciertamente, cuando hago canciones nunca pienso en si van a ser singles potenciales o no. Además, creo que son dos cosas totalmente diferentes; primero hay que hacerlo y luego tomar las decisiones comerciales. También te diré que es una canción más alegre y convencional, con mucha facilidad para quedarse en la memoria de la gente. Realmente quería empezar el disco de una manera positiva ya que suelo ser más pesimista y melancólico… a nivel musical, claro.

Algunas canciones son animadas, ¿pero es posible que exista algún incidente en esas vivencias? ‘Armageddon’ parece indicarlo, aunque ‘Every time we kiss’ lo señala mejor. La situaría mejor en “Falling”.
Tienes razón, pero no sé muy bien por qué hay canciones que no me terminaron de gustar para el disco. Es una balada que no termina de serlo, ¿sabes? Empieza de manera lenta pero luego toma otra dirección que encaja mejor en la línea musical del álbum. Me encanta jugar con ese tipo de cosas y con el universo que recrean. Reconozco que ‘Every time we kiss’ puede ser triste y depresiva.

¿Hay guitarras de 12 cuerdas o alguna Rickenbacker en esa canción? Tiene un sonido muy de los 80, muy Simple Minds…
Efectivamente, hay guitarras de 12 cuerdas, aunque no soy yo el que las toca, sino mi guitarrista, el cual tuvo la idea de tocarlas para llevar el sonido de la canción a otra década. Una idea que me entusiasmó, por cierto.

¿Quedaron versiones alternativas de todas las canciones?
Te pondré el ejemplo de la última canción, ‘I would have gone and loved you anyway’. Es una canción con muchas guitarras, pero al compuse al piano. Cada tema empieza de la nada y yo trabajo solo. Entonces, si yo tuviera una banda a mi alrededor es posible que hubiera otro tipo de sonido desde el primer momento. Pero como te digo, todo empieza conmigo en solitario al piano o a la guitarra. Desde ahí tengo que dirigir la canción, pero es algo que muchas veces resulta complicado de hacer. Suelo tenerlo claro, en ese sentido, así que las canciones evolucionan mucho desde que empiezan hasta que quedan en el disco.

¿Hay algún tema más?
Sí, el single se hizo con el piano.

Y ‘The beating of the drums’ termina con caos, como el ‘A day in the life’ de The Beatles.
La referencia a The Beatles es acertada aunque no pensé en esa canción exactamente. Diría que tiene un ritmo muy del estilo de Paul McCartney. Es una canción también muy distinta a las del resto del disco. Normalmente el piano está en un segundo lugar, pero esta vez pasa a un primer plano para permanecer constante. Ha evolucionado mucho hasta su final, sobre todo en la parte más extraña, esa que dices, y me encanta que las canciones convencionales tengan siempre algún defecto que sorprenda. Imaginé la canción en el directo y cómo podría sorprender para que la gente estuviera en otra dimensión.

¿‘Go dance all night’ es una canción para olvidar, como hace el alcohol?
(Risas) No, todo lo contrario. Si escribo canciones es para recordar. Tengo una memoria terrible y acabo olvidando cosas muy importantes, así que al hacer las canciones memorizo mucho mejor las cosas. Las canciones me sirven constantemente para hacer de los recuerdos algo más vívidos.

Eso me lleva a pensar que tus discos se nutren de la memoria selectiva.
(Risas) En cierto modo todos somos selectivos en la vida. Yo hablo de las cosas de manera muy personal, que es lo que tengo que hacer. Así veo mejor todo y lo selecciono para centrarme muchísimo mejor en lo que hago. Creo que es importante ser conciso y ser detallista: los detalles lo son todos y un pequeño detalle puede convertirse en una gran canción. En mis letras no hablo de cosas muy grandes porque en realidad no hace falta hablar tanto de ellas, sino que lo importante de verdad está en las cosas pequeñas. Ya sabes, esas cositas que pasan de largo cada día… y que no contemplamos.

003Si “Rising” muestra la avidez por hacer nuevas canciones, ¿“Falling” muestra la pesadumbre al poner fin a las canciones?
Supongo que la emoción de hacer canciones es siempre la misma a través de todo el proyecto. Las razones que me llevaron a cada álbum eran diferentes y tal vez por eso son tan diferentes de muchas maneras. “Rising” es un aventura, iniciarse en la vida, como empezar algo por primera vez, la emoción de todo. “Falling”, en cambio y como te decía, es mucho más acerca de mirar hacia adentro y la búsqueda de respuestas; echar un vistazo a lo que ha fallado.

¿Has vuelto a grabar en la gira? “Falling” fue grabado en gira, aunque las canciones fueron compuestas en tu casa.
Sí, fue muy difícil, pero lo logré. En las demos, la mayoría de las canciones estaban muy cerca de lo que iban a sonar al final, así que no fue un complicado llegar allí.

Antes lo has dicho, pero quiero remarcarlo y profundizar. ¿Un pequeño detalle puede convertirse en una gran canción?
Por supuesto. Realmente creo que los pequeños detalles y sucesos de menor importancia son grandes potenciadores para escribir y lograr un buen sonido, sobre todo porque permanecen más escondidos y silenciosos en el tiempo. Hacer una canción sobre las cosas simples de la vida puede ser una tarea enorme, pero realmente creo que la verdadera belleza siempre se encuentra en los pequeños detalles.

‘Armageddon’ y ‘Every time we kiss’ (“Rising”) encajan mejor en “Falling”, pero ‘Queen of the golden sounds’ y ‘It means I love you’ suenan muy felices. ¿Son esas dos canciones un puente entre “Rising” y “Falling”?
Nunca lo vi de esa manera. Quiero decir, los álbumes fueron escritos en secuencia, como un diario, así que nunca sabía realmente lo que vendría después. Las canciones terminan yendo de un lugar a otro en cuestión de segundos, de acuerdo con mis estados de ánimo y los pequeños dramas y alegrías de mi vida cotidiana.

Por cierto, grandiosas voces femeninas las de ‘Monday, Tuesday, Wednesday…’ y ‘It shall pass’. Creo que le dan un toque melancólico al álbum.
Sí, creo que Mallu Magalhães y Sobral Luisa son dos compositoras y cantantes increíbles. Es un honor tenerlas en este disco. Dan voz a la contraparte de estas historias, algo que realmente me gusta hacer en mis canciones.

¿Crees que este LP es demasiado pesimista?
No, en absoluto. Creo que tiene algunos altibajos, pero yo no lo consideraría sombrío. Creo que hay mucho de nostalgia en “Falling” y un montón de emoción en “Rising”. Hay algo de equilibrio en todo ello.

Pero creo que ‘I’ll see you in my dreams’ es perfecta. Refleja perfectamente el otoño, el color de las hojas, el tiempo y… ¿las sensaciones de la música?
Es la última canción del proyecto y también una de las canciones más duras de todo el proyecto puesto que se ocupa de hablar sobre la ausencia y la pérdida. Nunca tuve la intención de hacer que sonara dentro de una temporada específica, pero creo que podría estar influenciada por los fríos días de invierno.

Mägo de Oz: Espadas en alto.

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“Mägo de Oz somos nosotros, no los que se han ido”.

Unos dicen que las bandas son como matrimonios y otros que son como equipos de fútbol. Pase quien pase… siempre dejará una huella, pero no cambiará el “concepto” de ese compendio. Mägo de Oz vuelven a las andadas con “Hechizos, Pócimas y Brujería” (Warner, 2012) rompiendo absolutamente con todo lo anterior, tanto en sonido como en estructura. José Andrëa salió de la banda y formó Uróboros, pero claro, no entraba en los planes de nadie que tanto Kiskilla (teclados) como Peri (bajo) dejaran también el grupo para unirse al que fuera vocalista de Mägo de Oz. Disputas y dardos verbales aparte, Txus di Fellatio (batería) mantiene el proyecto musical con los restantes componentes a los que se añaden Fernando Mainer al bajo, Javi Díez a los teclados y la parte esencial de todo grupo de Rock, el cantante. El elegido (y seleccionado tras un casting) fue Javier Domínguez “Zeta”, con él defenderán a capa y espada esta nueva patada a la lata del camino con un sonido más alejado del barroquismo al que antes acostumbraban con “Gaia” y sus respectivas partes posteriores. Hay de todo y para todos, Txus lanza piedras en la siguiente entrevista que tuvo también a Mohamed (violines) y al propio Zeta como oradores para hablar sobre el pasado y el presente (básicamente) de Mägo de Oz, sin dejarse en el tintero la sutil influencia de Bürdel King (proyecto de Txus) en esta nueva entrega y las luces y sombras del negocio y prensa especializada.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Popular 1 / Nº 470, Diciembre 2012

Temas más cortos, directos… y una producción más seca. Ya que Mägo de Oz cambiaba, ¿buscabais que el sonido lo hiciera también?
Txus: Sí, sí, totalmente. Buscábamos un sonido más en consonancia con lo que queríamos mostrar después de los “Gaia”, que son todo lo contrario; muy de barroquismo y de ver cómo se podía alargar un tema. Queríamos volver a nuestros orígenes. Hay gente que dirá que siempre digo lo mismo, ya lo sé, pero es que a veces lo consigues y otras veces no lo consigues. Luego está también el momento y la forma. Evidentemente, con los “Gaia” (y más con “Gaia III: Atlantia”) no íbamos a hacer un disco que sonara a “Finisterra” porque no iba a tener ningún sentido, entonces ahora era el momento. Además, es un tiempo de renovación porque tenemos un cantante nuevo, un bajista nuevo, un teclista nuevo…así que era el momento. Está todo muy premeditado. Si te das cuenta, no hay una intro en el disco….

No hay intro, de acuerdo, pero ‘A Marcha Das Meigas’ es una canción muy corta que esté en la mitad a modo de división. Al menos esa es la sensación que tengo.
T: No, es una canción instrumental de un minuto y medio, pero no divide el disco. La podíamos haber mezclado, por ejemplo, para que fuera el principio de otro tema, pero es una canción instrumental de gaitas y punto. Está a mitad del disco para que oxigene un poco porque, como te he dicho, todo está premeditado y buscado. Después de cinco canciones cañeras, hay una balada, no queríamos que las dos instrumentales del disco estuvieran muy juntas… pero no, no es para dividir el disco.

Mohamed: Nos apetecía que fuera así. No es un punto de inflexión ni nada por el estilo. La quisimos hacer así y así la compusimos.

Hablas de oxigenar el disco, pero yo te pregunto si esa oxigenación no habría sido mejor para el grupo durante las “vacaciones” que os tomasteis, las cuales debieron ser más largas, bajo mi punto de vista. Igual las cosas habrían sido distintas.
T: Bueno, esa es tu opinión, pero “Hechizos, Pócimas y Brujería” es un discazo para nosotros. O sea, ¿para qué nos vamos a tomar más vacaciones? Esto es como el que dice que nos ha salido un disco mediocre porque no nos hemos tomado más vacaciones.

No lo decía por el disco, sino en general. Igual el grupo habría seguido siendo el mismo, podría haber salido otro “Gaia”…
M: No íbamos a hacer otro “Gaia” ni otro “Finisterra” porque eso ya lo hemos hecho. No. Habríamos hecho lo que hay ahora. ¿Que en lugar de un año podíamos haber estado dos? Pues sí, pero habríamos hecho lo mismo de ahora porque es lo mismo que queríamos hacer.

T: De hecho, hemos estado un año, a nivel discográfico, sacando recopilatorios, aunque no teníamos mucho que ver con eso. Pero desde el último disco de Mägo de Oz han pasado tres años.

Sigue siendo poco. Ese tiempo entra dentro de lo “normal”.
T: Para ti, pero es que yo soy músico y no sé encofrar una pared, por ejemplo. Lo único que sé hacer es música, así que para mí un año es suficiente. Hay bandas que se tiran cuatro años viviendo de las rentas y eso me parece aburrido. Si José hubiera seguido en la banda, es probable que hubiéramos estado más tiempo.

A eso iba…
T: Ya, pero José no está en la banda y nosotros tenemos muchas cosas que mostrar. Ya te digo, si él hubiera seguido… nos habríamos tomado más tiempo porque la banda estaba muy rota, muy cansada… y si hubiera sido bueno para que la gente no se cansara tanto de lo mismo. Pero es que esto no es lo mismo. Entonces, como no es lo mismo, ¿para qué vamos a esperar más si la propuesta musical, el cantante, el bajista y el teclista son nuevos? A ver, ya sé que somos Mägo de Oz y que tampoco es una propuesta muy nueva porque no hemos inventado nada distinto, pero sí que es algo más fresco. Escuchas el disco y te das cuenta de que nos ha sentado bien el descanso. Cuantificar si es mucho o poco… nada. Ten en cuenta que la gira empieza en Marzo y habrá pasado un año y medio desde que nos separamos y dejamos de hacer conciertos. Pero bueno, tampoco nos parece excesivo. Normalmente, los grupos se separan y se toman un descanso para componer porque no hay ideas frescas y lo necesitan, pero es que nosotros no lo necesitamos.

Llegaste a decir que Mägo de Oz se estaba echando la siesta…
T: Sí. Estábamos echándonos la siesta precisamente porque lo necesitábamos. Pero la siesta no es dormir, sino que es un ratito (cuando digo las cosas, las digo por algo), pero el problema que tenía esta banda, que era José, ya no está. Tenemos muchas ganas de salir a la carretera porque el que nos frenaba un poco era él.

Al margen de las declaraciones cruzadas entre vosotros dos, tus declaraciones en Televisa… y demás, el hecho de que una banda tenga a su cantante al 40% tiene que ser muy duro. En este caso son 16 años…
T: Mucho. Es muy duro cuando él no lo sabe… o no lo quiere saber.

M: Era muy complicado porque eran muchos problemas. Él no componía, no ensayaba… sólo daba por culo (Risas). No fue así toda su vida, pero al final era una lacra. ¿Sabes qué pasa? Es lo que dices tú cuando señalas que es el frontman, pero si es un teclista, también daría por culo en el grupo.

Pero ya sería de otra manera, al menos exteriormente hablando.
M: Cierto, a nivel de público sí, pero a nivel del grupo es un problema que genera un mal ambiente dentro. Entonces, al final, ¿qué hemos logrado? Pues que haya muy buen ambiente y muy buena conjunción ya que todo el mundo que está aquí tiene mucha ilusión por seguir en el proyecto.

En ‘H2Oz’ se intuye el problema. Es más, al hablar en plural cuando se dice aquello de “cuando las ratas huyen, el mal olor se va” entiendo que va dirigido ya no sólo a José, sino también a Kiskilla y a Peri. Llamadme retorcido, pero…
T: (Silencio) Vale. Pues ya está. Y aclaro: Kiskilla tendrá en Mägo de Oz su casa siempre que quiera. Entonces, por eliminación… ya sabes a quién va dedicado eso de las ratas.

Por tu lado, Javier [Zeta]… no sé si ser el nuevo cantante de Mägo de Oz te supone estar en un brete, pero posiblemente haya una división entre los fans.
Zeta: Bueno, es encontrarse con una cosa que tenía que ocurrir, ¿no? Al menos eso pienso yo. Después de tanto tiempo… hay gente que identificará al grupo con el cantante, pero ese con el que se identificaban o que les decía las cosas ya no está. Repito: pienso que es una cosa que tenía que ocurrir y se lleva lo mejor que se puede. Espero que día a día se vaya convenciendo más gente de que ahora hay otro cantante que, espero, les guste igual o más. Eso es todo lo que espero de esta división de la que me hablas.

Hombre, es que en España no está acostumbrada la afición a que los grupos de Rock cambien de cantante.
Z: Hombre, si lo pones así, sí. (Risas) Sería un poco eso. Pero para mí, a nivel personal, es realmente un reto llegar a tener esa aceptación que tuvo en su momento el anterior cantante. Y bueno, ya te digo; solamente es eso, pues hay que seguir tirando para adelante y para arriba para estar cada vez más a tope con el grupo y con el proyecto.

¿Tenías un público “fiel” con Al Otro Lado, tu anterior banda? Aunque me consta que sacasteis únicamente dos discos.
Z: Teníamos un público fiel, pero es que eran 100 personas (Risas). Entiéndeme, hacíamos una tirada de 2000 copias y ya está. Evidentemente, no teníamos el nivel que tiene Mägo de Oz, más que nada porque aquello era una cosa más humilde.

Vuelvo al disco porque casi me dejo otra suposición: pensé que el disco iba a ser triple…
T: ¡¿Triple?! ¿¿Por qué??.

Debido a su título. Entiéndase como un disco para “Hechizos”, otro para “Pócimas” y otro para “Brujería”.
T: ¡No estás contento con nada! ¡Qué cabrón! (Risas) Un disco triple hubiera sido lo mismo que hacer un “Gaia”. Si ahora nos desmarcamos con un disco triple, habría sido más de lo mismo.

O no. Si el sonido es distinto…
T: Ya, pero hubiera sido muy barroco todo. Los “Gaia” eran discos dobles, así que hacer un disco triple a estas alturas… nos parecía demasiado y repetitivo. Ahora nos apetecía hacer un disco más rockero, que son discos de 8, 9, 10 u 11 canciones. En ese sentido somos muy ochenteros.

En este caso son 13. Un buen número.
T: Sí, está hecho aposta porque había un tema que no sabíamos si meterlo o no, y decidimos meterlo porque era el número 13. Y lo del disco triple… pues algún día lo haremos. Seguro. Pero este no era el momento de ir de chulos y de vacilones.

Más reto para Zeta si llega a ser un disco triple.
Z: (Risas) Y más tiempo en el estudio.

T: Para eso sí que habríamos necesitado esos dos añitos, porque hace 40 canciones buenas es complicado.

Antes de que se nos vaya el tema… ‘Sácale Brillo A Una Pena’ me suena muy ochentava, por cierto, gracias a los teclados.
T: Totalmente correcto. Es muy Journey, muy Sangre Azul también, por qué no decirlo… Nunca habíamos hecho un tema tan descaradamente AOR, siempre ha habido temas en Mägo en los que nos hemos acercado más al Hard Rock. Nos gusta un poco todo; desde el Power Metal al Hard Rock o al Heavy. Pero es verdad que nunca antes habíamos hecho algo tan evidente o tan Toto. Es una canción con la que estamos muy contentos, pero también es una vacilada porque no es el sello característico de Mägo de Oz. Pero nos gusta mucho.

¿Influyó en ese sonido el hecho de que estuvieras en Bürdel King? Diría que “Quiero Morirme En Ti” es muy Bürdel King.
T: La balada, ¿no? Pues puede ser. Bürdel King ha influido un poco en la producción, sobre todo, porque es una producción muy seca. Las guitarras están muy en primer plano, mientras que en los “Gaia” las guitarras no estaban tan presentes porque convivían con mogollón de teclados, coros, orquestas… Era otro concepto. Por otro lado, sí que tuvimos un poco de ayuda a nivel ideológico.

¿Y los temas de Bürdel King no eran descartes o experimentos de los “Gaia”?
T: No. Jamás. Los descartes de los “Gaia” fueron para “Gaia: Epílogo”. Jamás podría cantar ese tipo de canciones. ¡Ni se me ocurriría!.

Jodido sería tener que cambiar el concepto de una producción a otra…
T: Y es que en ‘Gaia’ no se compusieron temas de Rock and Roll tan evidentes. Los temas de Bürdel King están pensados y hechos en los cinco meses antes de entrar a grabar ‘¡Ladran, Luego Cabalgamos!’. Está todo muy medido para que yo pudiera llegar a esos tonos porque no soy un cantante de Heavy Metal, soy un cantante de Rock and Roll molesto. Bueno, un cantante de Rock and Roll. Y molesto. (Risas)

Otra cosa que nos atañe respecto a los cantantes es que Zeta viene de la escuela de canto de Leo Jiménez. Pero es curioso, Andy Martínez, el cantante que ha ocupado el puesto de Leo en su propia banda (037), también pertenecía a su escuela, al igual que Tete Novoa en Saratoga.
T: Hombre, todos los grandes cantantes, al igual que todos los grandes grupos que consiguen crear una moda o una forma de actuar o de cantar, siempre tienen sus alumnos aventajados (y otros que no). La diferencia del cantante de 037 es que es un clon, personalidad cero. Y todavía le queda mucho que aprender. Zeta tiene mucho de Leo, tiene un poco de José, tiene algo de Tony Sölo de Sangre Azul… Zeta tiene muchísimos matices y es muy rico, por eso está en este grupo. A nosotros no nos vale un cantante todo de manera similar. Como antes has señalado, ‘Sácale Brillo A Una Pena’ no tiene nada que ver con ‘H2Oz’, así que es ahí donde yo creo que Zeta lo ha pasado peor debido a que en cada canción tenía que romper la voz en un momento distinto, y eso es complicado para un cantante.

Pero divertido, ¿no?
Z: Pero divertido, claro. Así también demuestras que eso que pensabas que era muy difícil se puede hacer. Todo lo que se ha podido demostrar está en el disco. En cuanto a voz te hablo.

Efectivamente, en cuanto a voz. ¿Y en general? ¿También se quería demostrar algo?
T: Sí, que Mägo de Oz somos nosotros, no los que se han ido. Es algo que teníamos clarísimo. A ver, hay que discernir: si eres fan de Mägo de Oz te gustará Zeta o el Pato Donald o quien sea. Más o menos. Si eres fan de José Andrëa… coge el disco de Mägo de Oz y lo tiras a la jodida basura para no escucharlo más ya que no te va a gustar y porque no eres fan de Mägo, sino de José. Si eres fan de Eto’o, pues coges tu camiseta del Barça y la tiras. Pero si eres del Barça… vendrá Eto’o o vendrá Messi y seguirás siendo del Barça. Los equipos son como los grupos. En el Madrid se irán Cristiano Ronaldo y Mourinho, y el Madrid seguirá ganando copas de Europa. Pues Mägo de Oz es lo mismo, con José o sin José, con Txus o sin Txus. Mägo de Oz somos una marca que nos ha costado muchísimo trabajo y una forma de entender la música. Y evidentemente, cada cambio es acusado, pero por eso no deja de ser una marca clara. Eso es lo que queríamos que la gente tuviera claro.

Aventuro que serán tiempos duros, no obstante.
T: ¿Lo vaticinas?.

Sí.
T: Pues yo no lo creo.

M: Yo tampoco lo creo. ¿Pero te refieres a la música y con nosotros?.

Sí, me refiero a vosotros con vuestra música.
M: ¿Por qué? Al contrario. Creo que vamos a ir a mejor. Cuando expresas algo de corazón y te dejas los huevos en ello, la gente lo nota. Igual que cuando nos criticaban cuando decían que estábamos un poco acomodados, que sólo hacíamos canciones-single que no eran largas, que a José se le olvidaban las letras… Pues al igual que criticaban todo eso, ahora van a alabar que tengamos una actitud de comernos el mundo y para acrecerles todo el apoyo que nos dan. Y eso lo van a tener que notar porque nosotros vamos a expresarnos así.

T: De todas formas, los tiempos duros en Mägo de Oz han tenido tocapelotas como tú que siempre decían que después de “La Leyenda De La Mancha” o de “Finisterra” nos íbamos a ir a la mierda.

Cuidado, que yo no estoy hablando de que os vayáis a la mierda, ¿eh?
T: Bueno, estás hablando de tiempos duros y me da igual. Mägo de Oz es como el teatro: siempre está en crisis. Somos una banda con 15 discos, ahora tenemos una gira con 56 conciertos en Latinoamérica… ¿Van a ser tiempos duros? Probablemente sean duros al nivel de que tenemos que demostrar cosas.

¡Coño, eso es lo que yo decía!
T: Pero es que eso es bonito. Para mí, la música regalada no se llama Rock, se llama Pop. Una compañía pone a un artista… ¡y hala, a los programas de televisión! El Rock siempre tiene que ser duro, musicalmente hablando y a nivel de actitud. Pero es que a nosotros los retos nos ponen y nos gustan. Como tenemos un buen disco y un buen cantante, estamos confiados y no tenemos miedo. Es que somos un poco chulos en ese sentido de callar bocas, ¿sabes? Como diciendo: ‘ahora nos vais a comer la polla’.

Pero eso es culpa de la prensa especializada en el Heavy, que son como el Marca o La Razón. Un día te ponen arriba… y otro día te ponen abajo. Es más, os dieron palos cuando se anunció el tema del casting para buscar cantante.
T: Sí, ahí estoy totalmente de acuerdo contigo. La verdad es que los que nos criticaron tienen parte de razón porque la otra opción eran las palomas mensajeras… y la verdad, eso nos dio pereza (Risas). Es que es una gilipollez muy grande que la gente nos critique por hacer en internet un casting en el siglo XXI. ¿¿Cómo cojones busco un cantante?? ¡Tendré que hacer un casting! Otra cosa es que hubiera un casting televisado en una cadena…

No eres Ozzy Osbourne como para permitirte el lujo de montar un reality…
T: Claro. Pero cuidado, que lo hace Gene Simmons y no pasa nada. Ahora, si lo hacemos nosotros… las hostias que nos caen pueden ser tremendas. Pero a mí no me importaba, te lo digo sinceramente.

Aquí está el ejemplo, que es Zeta.
T: Eso es. Pero que nos critiquen por montar un casting son ganas de tocar los cojones. [Txus adquiere un tono sarcástico] Me voy a coger el coche y voy a ver locales de ensayo para buscar cantante. Son chorradas, pero bueno, la prensa, los fans… el aburrimiento hace muchas cosas.

Pero los fans empezaron a hacer elucubraciones después de aquella entrevista con Mariskal Romero en el que se insinuaba que Leo iba a ser el cantante. Aún con eso, la prensa sería más peligrosa que los fans por el hecho de ser una especie de altavoz.
T: Pero depende del tipo de prensa, porque no es lo mismo La Heavy que la Kerrang! o The Metal Circus. No es lo mismo. A La Heavy le gusta el ‘rollo corazón’ muchísimo porque a Mariskal Romero le mola eso mucho eso. Y yo lo entiendo y entro en su juego, pero Mariskal es muy amarillista y todos sabemos cómo es. ¡Estamos hablando de una revista que en sus votaciones del año te ponen ‘al mejor vestido’! Por dios, ¿de qué estamos hablando? ¿Y por qué no hablan del mejor single? Que lo ponen, pero es una connotación que va intrínseca a esa marca que es La Heavy (antes Heavy & Rock) de Mariskal Romero. Pero aún así, lo respeto y entro en su juego porque yo doy ese juego. Pero vamos, que no toda la prensa es igual. Está la que se preocupa de lo musical y otra que se ocupa de lo musical y de lo que hay alrededor de lo musical. Y ojo, las dos son igual de buenas y de importantes… siempre y cuando tú entres en el juego. O sea, no me puedo quejar de Mariskal porque entro en su juego, pero nadie te obliga a salir en esas revistas. Sí es verdad que el artista tiene el poder de decidir en cuál quiere salir y en cuál no quiere salir, pero Mägo de Oz no tenemos ningún problema porque entramos al trapo, para desgracia de nuestra compañía.

Dudo que os echen… y menos después de ganar el pleito contra Locomotive Music, vuestra anterior discográfica.
T: Sí, por eso están acojonados. (Risas)

Mae Kurtz: Jinetes en la tormenta.

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“La realidad establecida es limitada”.

Sin saber ni cómo ni por qué, Mae Kurtz se autoedita para enseñar lo que sabe hacer con “Drain”, su primer LP después del trabajo de corta duración llamado “Songs from the underworld”. Ni torturas ni tormentas, simplemente el mejor paraguas para evitar la lluvia.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Decía Poe que “todo lo que vemos o parecemos es solamente un sueño dentro de un sueño”. ¿Es, por lo tanto, una especie de espejismo la idea de crear una simple canción?
Lo que es un espejismo es la canción en sí, que se erige como un sueño donde me sumerjo. Quedo atrapada un tiempo en ella y al final puedo abandonarla y seguir. Nunca tengo la idea de crear una canción. Simplemente surge. Como lo hacen los espejismos.

¿“Drain” es una meta? Después de la demo, la idea de un LP era más fuerte y hasta atractiva.
“Drain” es la conclusión de una etapa más que una meta. Para poder avanzar tenía que cerrar un ciclo que empezó el día que mandé tres temas a Proyecto Demo. Desde entonces, se me fueron acumulando las canciones e hice la demo, pero no era suficiente, los discos son como cajones donde ordenarlas. Una vez están ahí, puedes olvidarlas y avanzar.

La creación más “seria” de Mae Kurtz empieza en 2008 cuando decides hacerte con un ordenador para grabar canciones, pero me consta que antes de eso ya venías componiendo canciones…
Sí, empecé componiendo a los catorce, quince años. De hecho, ‘Strange moonlight’ es uno de mis primeros temas, aunque probablemente haya evolucionado mucho desde entonces. A pesar de ello, no fue hasta los veinte que me atreví a compartirlo unas pocas veces en un escenario. Era una apuesta más básica, con una guitarra y un chelo, luego llegó el ordenador y con ello pude desarrollar un concepto musical más complejo, entendiendo complejo como la introducción de más instrumentos. Y ahí nació Mae Kurtz.

Hasta que “Songs from the underworld” logra materializarse. Realmente fue un corto periodo de tiempo el que pasó de estar haciendo canciones en “modo invisible” hasta que sale el EP. ¿Cabezonería y constancia o suerte de haber estado en el momento adecuado?
Ni una cosa ni la otra, simplemente tenía que ser así. Pero no de una forma mística, sino porque es el orden lógico de las cosas. El disco llega con un año y medio de retraso así que “Songs from the underworld” fue en realidad un aperitivo. Es decir: ahora llega, pero mientras tanto ahí va la demo. Así que…

Pero efectivamente, son tiempos complicados… aunque no para el talento. Hemos llegado a un momento en el que ya no se buscan muchos beneficios, sino palmar el mínimo posible de pasta. ¿Cuánto te ha supuesto económicamente un disco como “Drain”?
“Drain” me ha supuesto lo que cuesta un disco autoeditado. Al menos económicamente. El problema es que me ha costado dinero que al final no se ha visto plasmado en ningún sitio. “Drain” lo grabé en estudio con The Fakers en unas cuantas sesiones pero el productor se largó a L.A. antes de masterizarlo y nunca más volvió. Yo guardaba una copia de seguridad en un disco duro externo que se rompió, así que no me quedó más que recuperar lo que yo ya tenía grabado en mi ordenador, hacer ciertos arreglos y producirlo. Todo un mundo desconocido para mí que he intentado sortear como he podido. “Drain” es el resultado.

¿Y psíquicamente?
Agotador. El hecho de que un proyecto se alargue mucho más de lo debido es muy cansado y más si al final tampoco es exactamente como habrías querido que fuera. Pero supongo que lo hagas como lo hagas siempre encontrarás errores…

Veo que firmas el disco como Mae Kurtz… Y de hecho, las canciones están compuestas y producidas por ti, pero no veo ni rastro de The Fakers por ningún lado…
Excepto el piano de Oggy Danailov y algún chelo de Vesselin Mitev en un tema, The Fakers no aparecen por lo que te decía antes. Deberían haber estado pero al final ya no me quedaba ni dinero ni tenía ánimo para empezar de nuevo. En todo caso, como The Fakers van variando, sí que los menciono en el disco, pero individualmente.

Pero sí estarán en los directos, ¿verdad?
Sí, ahora empieza una nueva etapa con los nuevos Fakers. Este año pasado he estado tocando en acústico sola y necesitaba tocar ya con la banda. En realidad, a menos que lo requiera la sala o The Fakers estén en proceso de cambio, prefiero tocar acompañada.

Son una formación clásica (por su composición), pero hay pianos, chelos… ¿Es complicado ensayar o prepararse un directo con una instrumentación compleja y poco tiempo?
Aún no siendo fácil, no es más complicado que lo que supone ensayar con una banda de formato clásico. Sobretodo porque tanto el chelista como el pianista son grandes músicos y tienen experiencia así que saben perfectamente adaptarse a los medios que les ofrecen. Además, ahora mismo los Fakers cuentan con un pianista que se hace cargo también de las cuerdas (teclado) ya que el chelista se fue a Brasil a vivir. Así que vamos haciendo según disponibilidades. Lo que es complicado de verdad es más bien poder llegar todos al directo con lo que supone preparar diferentes directos según disponibilidad.

Hemos hablado de que el proyecto empieza a ganar en consistencia en cuanto te haces con un ordenador, pero me pregunto cuánto hay de “máquina” y cuánto de humano en las canciones, tanto de “Songs from the underworld” como de “Drain”. Yo diría que hay mucho de “máquina”…
Desgraciadamente hay mucho de máquina. Yo me considero una persona de espíritu analógico, pero la realidad hace que para el disco no pudiese contar con la banda después de perder todo lo grabado y antes de que se convirtiese en el disco que nunca pude acabar opté por sacarlo con un sonido más de máquina. Al final quedó como un disco donde una voz (creo que muy humana) intenta sobresalir de ese sonido quizás demasiado frío.

¿Cómo te llevas con las emociones? Hay temas como ‘By my side’ que reflejan un estado de ánimo pesimista canalizado en la poesía, al igual que ‘I would like to’.
Con las emociones… no me llevo bien. Se me escapan, me oprimen, me ofuscan. Supongo que por ello canto. Es una forma de huir de ellas, de apresarlas y descansar.

También aparece mucho la palabra “place” (En el título de ‘A place for us’ o en la letra de ‘Find me’, cosa que yo creo que es debido a que no terminas por concretar un lugar o emplazamiento exacto para tu persona.
Probablemente esté muy relacionado con las emociones. Supongo que es una búsqueda constante no tanto para mi persona sino para dejar de ser, donde finalmente descansar. Un lugar donde me sienta en paz.

Junto con “dream”, que es otra palabra muy protagonista, incluso más que “place”. Ambas tienen un mismo nexo común: son cosas virtuales y etéreas. ¿Te será más fácil entonces recrear ilusiones que verdades?
Tengo más bien un problema con la realidad impuesta porque hablar de verdades ya son palabras mayores. La realidad establecida es limitada y se rige por sus propias normas. Pero yo entiendo la realidad como algo más grande porque, ¿acaso lo etéreo no es real? En todo caso, para no filosofear barato, te diré que necesito escapar de ella constantemente y los sueños y los lugares anhelados, aunque no existan, son una buena forma de hacerlo.

Estamos describiendo canciones que ya aparecieron en el EP, demos… ¿Han sufrido cambios sustanciales ahora en “Drain”, dentro de su sonido?
No especialmente, tampoco era la idea. Lo que sí quería era mejorar el sonido, corregir algún detalle. Hacerlo más apto.

Aunque suele pasar con las letras, pues su sentido suele perderse con el tiempo…
No cambio letras e intento tocar lo mínimo posible puesto que creo que la idea de mis canciones es captar un momento concreto. Por eso suelo componer las canciones de un tirón, porque es como un drenaje, lo saco y ahí lo dejo. No me gusta interferir ni manipular las emociones. Son como son. Lo único que sí que puedo cambiar es alguna palabra por algún otro sinónimo si me gusta más. Referente al sentido, es verdad que puede perderse, pero mis letras hablan de emociones y mis emociones, aunque cambie el decorado, son las mismas.

Posiblemente sea ‘Strange moonlight’ la más representativa y la que más soportaría el paso del tiempo. ¿Es también un fetiche este tema?
Es curioso porque es la canción en la que más gente coincide. Para mí casi todos mis temas son fetiche de un modo u otro, es difícil escoger, pero sí es verdad que ‘Strange moonlight’ tiene un algo mágico que me sigue tocando, supongo porque resume muy bien quien soy. De hecho, es el tema que he escogido para hacer el videoclip.

Muy The Doors, por cierto.
Puede. Es curioso porque cuando hablan de mis influencias casi nunca mencionan a The Doors y la verdad es que me gustan mucho y los he escuchado mucho también tiempo atrás, así que en algún lugar tenían que aparecer. Aunque justo en este tema no lo había pensado.

Pero entre la oscuridad de las canciones, los escenarios “David Lynch style”, las referencias al Coronel Kurtz… al final podemos llegar a la conclusión de que “Drain” es más una banda sonora que un disco en sí. ¿Es posible?
Bueno, nunca lo había pensado así. En todo caso, sí que es mi banda sonora vital. Las referencias al cine creo que existen porque soy una amante del cine pero no sé si se reflejan tanto en las canciones. No al menos de forma consciente.

Sin embargo no estaría de más preguntarse si se trata de una película de terror o algo más próximo a Lars Von Trier…
(Risas) Yo veo más bien cine negro o un western crepuscular… de terror no le veo nada, quizás porque lo asocio con el miedo. Y de Lars Von Trier… ¿tú crees? No me siento nada representada en su imaginario, demasiado sufrimiento asociado al sacrificio. Yo no me sacrifico. Morir o matar.

Najwa Nimri: Agarre y desgaste.

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“Escribo mucho más de lo que canto después”.

Como una bruma que se cuela entre las rendijas de la monotonía, Najwa Nimri (Pamplona, 1972) invierte el aburrimiento en diversión. “Donde rugen los volcanes” (Warner 2012) es el fruto de una conversión que ha ido más allá de la sordidez lingüística y del embrollo electrónico.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Veo que has querido romper con lo anterior, exactamente con un álbum tan nefasto como lo fue “El último primate”.
¿Nefasto por qué? Tuvo mucha aceptación y fue muy positivo. Además, yo llevé el disco a la discográfica con la sensación de haber hecho un buen trabajo, no pensando en la aceptación. Todo eso son números sin más.

Yo me refería a la aceptación personal.
Tampoco. Tengo una aceptación total con ese disco.

¿Y por qué dices entonces que “Donde rugen los volcanes” es como resurgir de las cenizas?
Bueno, no era exactamente resurgir de las cenizas, sino que se trata más bien de un estado de ánimo. He estado todo el tiempo haciendo lo mismo pero de diferente manera, así que cuando he creído estar en un buen momento, he guardado esa esencia para sacarla. Sabía desde el principio que estaba hablando de una fase que ya se estaba acabando, por lo que estaba convencida de que lo siguiente tenía que ser un intento de escape.

¿Una vía de escape? ¿Tiene que ver con teorías apocalípticas?
No, no tiene que ver con teorías apocalípticas, ni con imágenes de ciencia ficción que me lleven a ciertos espacios. Todo eso me parece muy aburrido.

¿Y es por lo aburrido por lo que querías escapar?
Es que es hablar del aburrimiento como un punto final. Es diferente. No es lo mismo estar quemado y salir de las cenizas como estar aburrido y escapar de las cenizas. Es algo más liviano y menos profundo. Creo que la dimensión consiste en hacer lo que hago porque, para mí, hacer música es como hacer un juego, pero es mi juego. Algo a lo que le dedico todo el amor y todo el tiempo del mundo con mis energías positivas y mis energías negativas. Todo está dentro de ese juego. No es una cosa que deje de ser importante… aunque no tiene ninguna importancia que la haga.

Entiendo. O sea, que no quieres quedarte en lo mismo una y otra vez.
Exacto. Soy una persona que se aburre rápidamente con lo que hace.

¿Y te has dado cuenta ahora de eso?
Claro. Es que yo no trabajo haciendo balanza, pero ahora ya tengo discos y películas suficientes como para saber en qué he estado trabajando y cómo. Eso no lo sabía ni con el primero ni con el segundo, pero después de haber hecho unos cuantos sí sé qué es lo que hago.

‘Nada nos puede pasar’ tal vez engaña a los oídos, siendo “Donde rugen los volcanes” un LP con guitarra.
Pero el instrumento no era tan importante. Lo principal era la dirección, y que la guitarra hiciera un riff permanente hasta llegar al trance: tocar, tocar y tocar… cantar, cantar y cantar. No era necesario ponerle mucho esfuerzo ni tampoco que tuviera colorido puesto que yo ya le meto melodías, pero tenía que expresar el sitio en el que me encontraba.

Pero lo empezaste con guitarra, ¿cierto?
Sí, al principio era así porque Raúl Santos no estaba todavía disponible. Fue un comienzo basado en la guitarra que luego volvió a la electrónica. La guitarra se fue y desapareció por completo, entonces utilizo lo que tengo a mano, en realidad, porque si tienes una dirección clara lo puedes hacer con ordenador o con lo que quieras. El caso es tener clara esa dirección.

También se notan mucho las baterías y los bajos, así que es bastante orgánico.
Es verdad. Hay capas de batería y otros ritmos dentro de lo que es el loop general. Se ha creado con ordenador pero no hay nada sampleado, así que podemos decir que es algo natural, cosa que no pasaba con “No blood”, un primer disco que era todo electrónica.

¿Cuándo dejaste de samplear?
A partir del segundo disco.

Interesante, aunque el directo de “Donde rugen los volcanes” se hace del tirón.
Sí. Ahora llevamos batería, pero yo toco los teclados y pongo las voces. El disco está planteado como un directo, por eso la duración de sus temas y por eso ese orden, pero incluso está concebido para que siguiera un hilo y una historia.

¿Pudo haber sido un disco eterno?
Totalmente.

‘Nunca estuve a salvo’ tiene un halo de tenebrosidad. Podría empezar por ahí…
Es la que más fuera está en espíritu. Es la primera canción que escribí justo al terminar “El último primate”. También he quitado muchísimo texto y muchas otras cosas que había al principio para que la electrónica destacara la violencia de la canción en su totalidad.

¿Pero ese texto que quitaste era para…?
…para que la música respirara, aunque dejé una base rítmica por encima de la voz para que se pareciera a The White Stripes.

Aún así, ¿ese texto que quitaste era fundamental?
Como texto, leído, es fundamental. Pero de todas las canciones suelo quitar el 30% o el 40%. Escribo mucho más de lo que canto después. Voy sacando lo justo para que se entienda el concepto.

El concepto pero no el significado.
Eso es. Es básicamente para que se entienda el concepto de la canción pero no el significado de la misma. Yo dejo el gancho para que tú te puedas imaginar el resto. No creo que pueda escribir una letra cotidiana o costumbrista. Hasta el tío más friki del mundo tiene una vida que hacemos todos, pero yo no hablo de eso, no quiero estrechar lazos para que la gente se identifique con lo que escucha.

Entonces no es un método de acercamiento al público.
Ni de distanciamiento. Lo hago así simplemente porque me sale de esa manera. Si fuera director haría cine de ciencia ficción, no cine realista. Pondría un croma y me imaginaría el mundo.

Mucho croma y mucho verde tiene “Donde rugen los volcanes”.
Sí. No lo había pensado hasta que hicieron la portada.

Vuelvo a la anterior pregunta, pues el único punto “cotidiano” que encuentro en todo el disco está en ‘Mi cama’. Es ahí donde todos nos encontramos.
Puede ser. La letra era también más larga y la planteé de otra manera, pero no sé si alguien puede sentirse identificado con eso aunque existan puntos comunes. Pero no es sólo la cama, sino el sexo, que es lo más primario, como en ‘Crime’.

Otra canción “costumbrista”…
Sí, pero si la traduces es insoportable. Habla claramente de la “cosa” que se describe y me parece algo bochornoso.

¿Y en el momento de la composición no te lo pareció?
No, para nada. Es una canción que salió del corazón. Es absolutamente emocional. Ahí es donde tengo el balance de lo que me gusta verdaderamente y dónde disfruto yo en el día. Pero veo que está teniendo aceptación el disco, así que la gente se está enganchando inexplicablemente.

Pero como concepto, ¿no?
Y como historia. Me flipa estar trabajando durante un año con un grupo de gente pensando en muchas cosas a la vez con las canciones, la portada… ¡Eso es lo que divierte! ¿Qué haríamos si no? ¿Canciones emocionales que salen en ese momento? Es una manera de currar, pero no es la mía.

Eso me lleva a pensar que ‘Crime’ es una canción opuesta al concepto de “Donde rugen los volcanes”.
Exacto. Es el contrapunto, lo opuesto a lo que estoy haciendo ahora. Estamos hablando de lo mismo, pero desde ángulos completamente distintos: uno desde lo sensorial y otro desde la emoción. Con la emoción se engancha con el público muchísimo más.