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Roberto Iniesta (Extremoduro): “No sé si en el Rock está la respuesta a todo”.

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“No sé si en el Rock está la respuesta a todo”.

“Para Todos Los Públicos” (Warner, 2013) dio luz verde a una nueva gira después de haber pasado por “Material Defectuoso” (Warner, 2011) y el exitoso tour llamado “Robando Perchas Del Hotel”, que se inició el 7 de septiembre del 2012 en Sevilla y finalizó el 16 de diciembre en Montevideo (Uruguay). Pero eso ya es el pasado. Ahora toca encarrilar el camino que ha abierto “Para Todos Los Públicos”, único testigo del arte de Extremoduro que, sin más, contesta a las dudas que podían quedar. Distinto y violento, como su portada, pero también imaginario, como la contra, dejando escapar pájaros blancos sobre el cielo de la sabiduría del cigarro y la platería. Roberto Iniesta (Plasencia, 1962) habla con Carlos H. Vázquez largo y tendido, sin prisas, sobre las canciones y el oficio.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Popular 1 / Nº 489, Julio-Agosto 2014

En cuanto a la presente gira, la banda está agotando, prácticamente, todas las localidades, dando a entender que el éxito del grupo es cosa de la gente y no de la Industria, al menos aparentemente. Robe, ante tal cuestión, responde: “Hombre, es que eso es lo importante al final”. Prácticamente no hay entrevistas, y si las hay, son contadas. ¿Quedará así demostrado que una promoción excesiva no es siempre la vía adecuada para conseguir vender todas las entradas? “Tampoco es plan de estar todo el día dando la lata. No es nuestra manera de hacer las cosas”, contesta. De todas formas, nunca está de más un poco de información, la suficiente para que los seguidores y allegados sepan lo que hay. “Lo que importa es eso, que la gente se entere de que estamos tocando para que puedan llenar los sitios a los que vamos. En ese sentido está funcionando todo muy bien”. Y desde luego, así es y así ha sido. Extremoduro vienen de Zaragoza, Córdoba, Cáceres, Santander, Pamplona, Valencia, Murcia, Salamanca, Leganés y Santa Coloma, y todavía continuarán así hasta noviembre, cuando la gira toque a su fin, y de momento, en Barcelona. Ya lo dejaron claro en el comienzo del comunicado que lanzaron el pasado mes de marzo: “Este año nos vamos de gira. La anterior se nos hizo corta, y estamos deseando salir a tocar y a cumplir con nuestro oficio”.

Son cerca de las cinco de la tarde y las televisiones mecen el murmullo de la calle vacía, colándose su ruido por las ventanas que, siendo casi verano, permanecen abiertas para airear y refrescar ambientes y familias. Sobre esa hora llama Roberto Iniesta y la conexión telefónica se inicia en el momento. Para colmo, el anuncio de la abdicación de Juan Carlos I copa todos los ecos. “Lo del Rey me la suda y me la trae floja. Bien floja”, espeta Robe. Viendo lo que ha sucedido en la jornada, una frase de Manolo Chinato hace acto de presencia en la conversación: “Voy a crear un partido político que va a tener una sola norma: Cuando se apunte otro, me borro yo”. Se ríe al escuchar la cita. Es solo el principio.

¿Crees que la cantidad de trabajo puede paliar la falta de talento? Lo digo por el ritmo creativo que llevas y la gira, además de los temas inéditos y proyectos futuros.
Bueno, es que no estamos hablando de lo mismo. El exceso de trabajo, el crear mucho, no tiene que ver con que trabajes mucho. Puedes estar trabajando y trabajando y crear pocas cosas o crear muchas malas. No tiene que ver. Que tengas mucha creatividad no quiere decir tampoco que le estés dedicando muchas horas. Son cosas distintas. Lo suyo es estar activo y creando cosas, le eches más tiempo o menos. ¿Que luego son mejores o peores? Bueno, yo me establezco un mínimo: que las equis canciones que haga me tienen que gustar, y ahí no hay tu tía. Ahí, o te gustan o no te gustan. O das una canción por válida o no. Puede pasar mucho tiempo, mucho, en el que trabajas, trabajas y trabajas, estando con la guitarra todo el día, intentando hacer cosas, y puede que al final no te guste nada de lo que haces. En aquella temporada en la que estuve sin componer, hace unos años, no era porque no cogiera la guitarra, porque sí la cogía, pero era porque no me salía nada satisfactorio o que me pareciera bien. No tiene que ver. No tiene que ver lo creativo que estés con lo empeñado que estés en ello.

Estamos hablando del periodo que hubo entre el 2003 y el 2008, ¿verdad? Desde “Yo, Minoría Absoluta” hasta “La Ley Innata”.
Sí, algo así. Por ahí. Fue una época en la que no salía nada. Y no era porque no tocara. Yo me ponía a tocar y ahí estaba intentando hacer, pero no salía. Ahora, en cambio, me pongo y van saliendo cosillas. No pasa mucho tiempo en el que me vayan saliendo cosas nuevas, y la verdad es que últimamente sí que van saliendo muchas cositas.

Se están conociendo muchos temas nuevos, como “Canta La Rana”, según la han llamado, “Defectos Constitutivos” o “Pájaro Azul”.
Así es. La otra se llama “Contra Todos” y esta se llama “Las Experiencias De Un Batracio”. No se lo había dicho a nadie todavía, así que eres el primero que lo sabe.

Te lo agradezco, hombre. De todas formas, aunque a ti te acabe gustando lo que haces, tendrá que gustarle también a tu entorno, más que al público.
Claro. ¿Pero a quién te refieres cuando hablas de mi entorno? ¿Al grupo?

Sí, exacto.
Hombre, las canciones tienen que pasar los filtros, ¿no? Creo que te tienen que gustar a ti y también a los demás. Luego, tiene que pasar el tiempo y te tienen que seguir gustando, porque hay veces que haces cosas y te gustan mucho, pero al día siguiente o a la semana pierden el punto. Las canciones tienen que superar un poco el filtro de equis tiempo. Pero bueno, eso me lo voy tomando cada vez más a mi bola, siendo un poco menos exigente con lo del tiempo; si una canción me gusta tampoco tengo por qué esperar a ver si dentro de un mes me sigue gustando, ¿no? Y si a la gente del grupo le gusta, pues ya está hecho. Luego, que le guste al público o no… Bueno, siempre habrá alguien a quien le guste, porque el público es muy diferente. Ahí tengo menos problemas, pero el principal problema es que me guste a mí. Eso es lo más difícil. El siguiente paso, como te he dicho, es que le guste al grupo. Y el otro paso, el de que le guste al público… No sé, n se puede pensar en eso, porque yo tampoco sé componer pensando en si le va a gustar a la gente o no. Hay tanta gente, que seguro que a alguien le gusta. Me conformo con pensar eso. ¿Un tema es mejor porque le gusta a más gente? ¿Un tema es mejor porque le gusta a menos gente pero muchísimo aún así? ¿Un tema es mejor porque le gusta a un tío pero es el tema de su vida? Es difícil establecer estas cosas.

“El pensamiento es donde las palabras deben dormir mucho tiempo con el fin de nacer nuevas y puras”, dijo Mallarmé.
Es una frase muy bonita. No la había oído.

Te lo digo porque al principio, cuando escupes unas letras o unos versos, suelen carecer de sentido. Así de primeras. Eso cambia pasado el tiempo y después de haber vivido algunas experiencias más. Es ahí, tal vez, cuando las palabras cobrarían sentido alguno. Con las canciones pasará lo mismo.
Sí, sí. Hay canciones que, cuando las haces, en seguida sabes de qué están hablando. Pero a mí me suele pasar que tardo en descubrir de qué hablo y, exactamente qué quieren decir, porque las palabras, juntándose con otras palabras, todavía más, tienen un significado que puede cambiar con el tiempo, puede cambiar con la música y puede cambiar con muchas cosas. A veces sí que tardo tiempo en descubrir qué quieren decir las canciones. Y a veces cambian también, claro.

Pero Robe, durante el tiempo que hablamos, ¿no terminabas por comprender tus propias canciones o lo que ibas creando?
No, no. No sacaba nada que me gustara. A mí no me importa entenderla o no. Eso, para mí, no tiene ninguna importancia. Si las entiendo, pues oye, de puta madre, pero si no la entiendo, no me importa nada. No todo hay que entenderlo, sobre todo en una canción o en una poesía. No hay por qué entender una poesía. Si tú lees una poesía y no entiendes nada, da igual, porque te va a dar una sensación y unos sentimientos, que es lo que a mí me vale. No me importa entenderlo. Si lo entiendo, bueno, es algo que agregar, pero la poesía te tiene que decir cosas. Tienes que sentir cosas, no entender cosas. No es lo mismo. Es un poco como un cuadro abstracto; no tienes por qué entender qué representa, sino que simplemente te tiene que gustar o no gustar. Hacerte sentir cosas o no. Si te hace sentir cosas ya es válido para mí.

De ahí que importe más la intensidad, sea en una canción o en un directo, que la duración.
Claro. La duración de una canción o de un concierto son simplemente datos sin ninguna importancia. Una canción puede durar media hora, diez minutos o cuarenta, pero eso no quiere decir nada.

“Pedrá” era un disco compuesto por una canción larga, por ejemplo.
Sí, igual que “La Ley Innata”. Lo que pasa es que “La Ley Innata” la dividimos en movimientos, un poco, para que fuera más fácil de escuchar y porque también veíamos que tenía esos puntos de separación. Pero realmente es un tema para oírlo de una vez. ¿Que se puede oír por cachos? Sí, pero le falta algo. Si lo pones por la mitad no vas a saborearlo igual que si lo oyes entero.

Albert Pla, durante una entrevista y hablando del proceso de encariñamiento de las canciones, me dijo que le daba mucha lástima terminarlas y que, de hecho, tenía algunas sin acabar por miedo a terminarlas.
(Risas) Sí, porque nada es tan bonito como en tu imaginación. Puede ser que te imagines una canción que empieza, siendo lo más grande y lo más sentido, pero luego puede ser que no sepas llevar a cabo eso que tú te imaginas. A mí, en mi caso, pena, no me da pena, lo que pasa es que para mí, supongo que al igual que para Albert, el momento de la creación es el momento más grandioso. No me importa acabar una, porque en seguida espero a que venga otra. Pero claro, mientras la estás haciendo, sientes lo bonito que es realmente. Como te decía, durante el periodo que iba del 2003 al 2008, estuve escribiendo, pero también dando resultado al libro [“El Viaje Íntimo De La Locura”]. Con esto quiero decirte que la prosa es más agradecida, en este sentido, que hacer canciones. Porque en la prosa el proceso creativo dura mucho tiempo. Escribes de muchos días y hay muchos días en los que te vas a la cama sintiéndote a tope de bien, de que has creado algo chulo que te emociona. Sin embargo, las canciones son como una cosa mucho más corta. Tardas menos en hacerlas. Estás en ellas mientras las estás haciendo, pero realmente el tiempo de creación es mucho más corto, comparado con las horas que metes en ello.

Es posible que eso dependa también de la persona, en caso de que tenga más facilidad para hacer prosa o poesía.
Sí, bueno, pero no te hablo de facilidad. Si tú haces un libro que tiene doscientas o trescientas páginas, estás mucho tiempo escribiendo. Piensa que hay días en los que haces cosas que no valen para nada, pero hay muchos días que sí que sacas cosas que te gustan, porque no es lo mismo condensar tanto como en una canción o en un poema, porque ahí va todo condensado, y todo lo que quieres decir va apoyado en unas notas o en unas palabras. O sea, está todo tan condensado que pasas menos tiempo creando. En un libro pasas mucho tiempo haciendo frases, otras frases, escribiendo, contando cosas… El tiempo creativo, realmente lo que queda luego, es mucho más extenso. Me parece una cosa más agradecida que da, durante más tiempo, mejor rollo. Y claro, es lo que dice Albert, ¿no? La acabas de hacer y ya está hecha. Ahora sólo queda cantarla una y otra vez, y eso no es tan divertido.

¿Qué pasaría, Robe, si una canción tuya pasa tu filtro y no el de los compañeros?
Tampoco sería llamarlo ‘filtro’. Ser artista no es como un deporte. Si eres atleta y saltas cinco metros, has saltado cinco metros y eres el mejor, eso está muy claro, pero un artista, por lo menos en mi caso, necesita esa aprobación. Necesita saber que los demás sienten lo mismo que él siente, porque puede que una canción te emocione, pero si resulta que no le emociona a nadie, pues la cantaré cuando esté solo en casa. Carlos, tienes que notar que a la gente le gusta. No es que hagamos un examen para ver si a la gente le gusta, si es válida o no es válida, pero tienes que ver sus caras cuando la tocas por primera vez. Necesitas que la gente del grupo te diga que es bonita o tal. Esas cosas influyen. No es que pongamos ahí la canción para examinarla y para ver si merece la pena, pero todas esas cosas influyen.

¿Y cuándo influye más?
Influye más a la hora de meterlas en un disco, sobre todo cuando tienes canciones de sobra; eliges, ves las que más te gustaría tocar… Claro, esas cosas se notan. Cuando a los demás del grupo les gusta tocar una canción, se nota. Esas cosas se notan, porque la canción crece.

¿Pero qué sucedería si tienes muchas canciones que te gustan a ti pero no al resto? ¿Terminarías sacándolas por tu cuenta o con otra gente?
Sí. Lo que pasa es que hay canciones que gustan menos, mientras que las otras se van quedando un poco atrás, sobre todo cuando tienes para elegir, porque cuando tienes lo justito para un disco… ahí no hay tu tía, y bajas un poco el listón. Pero cuando tienes más canciones, y más canciones de sobra, subes el listón. Hombre, las que salen adelante son las que nos gustan a todos.

¿Tanto como para sacar un disco firmado con tu nombre?
Tendría que ser firmado por Robe, porque lo de Robe Iniesta, perdona que te diga, no me gusta mucho. O Robe o Roberto Iniesta. Yo no sé quién se inventó eso de Robe Iniesta. La verdad es que a mí no me acaba de llegar. Pero sobre lo del disco, te diré que sí, que tengo canciones para hacerlo. Están hechas, pero las sacaré después de esta gira. No sé si con mi nombre o con otro, pero las he hecho al margen de Extremoduro. No ha sido por esto de lo que estamos hablando, porque no les gustaran, sino que ha sido porque tenía mucho material y porque no quería “apalancarlo”. Quería sacarlas estando fresquitas. El verano pasado, cuando Iñaki [Iñaki Antón ‘Uoho’] empezó a mezclar el último disco que hemos hecho [“Para Todos Los Públicos”], yo me hice otro por mi cuenta. Ya hablaremos de ello cuando llegue el momento, os lo presentaré a todos, pero hasta que no acabe la gira no tengo pensado hacer nada con ello.

Al hilo de eso, veo que también has colaborado con muchos grupos, cosa que antes no hacías demasiado. Recientemente has cantado “Todo Tuyo” con Memoria De Pez, “Puñales” con Forraje y “Kamikaze Del Nido” junto a Ciclonautas.
Y es verdad. Hacía mucho que no colaboraba porque estaba muy metido con lo mío y me era muy difícil hacer estas colaboraciones. Primero porque me harté de colaborar en canciones que no me gustaban mucho. Claro, acostumbrado a cantar en mis canciones, que me gustan mucho y me motivan, pues… Uno intenta ser buena persona y colaborar. Me acuerdo de Rosendo, cuando colaboró con nosotros en el segundo disco [“Somos Unos Animales”] y nos dio ese empujón, por eso yo me digo: “Venga, tío. Enróllate y hazlo con la gente igual que lo hicieron contigo”. Pero no es fácil. No lo es, porque las canciones me tienen que gustar. Yo no soy un cantante al uso que coge una canción y sabe cómo cantarla. Yo canto con el corazón y las canciones me tienen que llegar para cantarlas con sentimiento. Quizá hubo un tiempo en el que colaboré demasiado sin tener en cuenta que me gustaran las canciones. Entre otras cosas porque te da corte decirle a la gente que no vas a colaborar porque la canción no te gusta. Llegó un momento en el que tomé la determinación de que, para cantar una canción así, me tenía que motivar y gustar mucho. Y puede que sean muy bonitas, preciosas, pero me tienen que llegar y hacerlas sentir de una manera, si no, prefiero no hacerlo. Y luego hay otra pega, y es que no es solo eso. Igual me gustan las canciones, estas tres que tú has mencionado, me gustan las tres, pero… ¡joder!, me cuesta mucho trabajo porque se me quedan metidas en la cabeza, y en mi cabeza no caben tantas cosas. Si vas canturreando una cosa no vas a ir canturreando otra, y sobre todo, estas tres canciones, que las he tenido en la cabeza durante un montón de tiempo. Se me iban, pero cogía la guitarra y acababa acordándome de la canción. ¡Coño, bórrate ya de ahí! (Risas) Al final, muchas de ellas, se convertían en un problema. No era capaz de sacármelas, porque claro, me motivaban, me gustaban, se quedaban ahí… No es fácil lo de las colaboraciones.

¿Te han tomado mucho el pelo por haber sido bueno o agradecido?
Pues sí, sí, pero bueno… Intento ser cada día un poco más yo mismo y no dejarme meter en esos líos.

Recuerdo que en una entrevista dijiste que cantabas tu vida y la de los demás.
Sí. ¿Eso dije?
Sí.
(Risas) No lo recuerdo.

Es de una entrevista de hace mucho tiempo. Diría que de las primeras que hiciste en Televisión Española.
¡Ah, sí! Hablando sobre lo que decían las letras, ¿verdad? Y de si son cosas que me han pasado o si eran autobiográficas y tal. Sí, claro. Hay letras que hablan de cosas mías, otras que hablan de lo que me ha ocurrido a mí o que me he imaginado que podían pasar, otras que cuentan cosas que le ha ocurrido a gente que ha estado conmigo o cosas que les podría ocurrir…

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¿Escribes para ser quien eres o para ser lo que te gustaría ser?
No sabría cómo responderte a eso. Escribo y hago canciones porque lo necesito, y estoy siempre buscando el momento. Pero supongo que esa es parte de mi vida, ¿no?

Totalmente. De hecho, estaba pensando en “Standby”, una canción que habla tanto en primera como en tercera persona.
Sí. Eso son juegos que me permito en algunas canciones que hago. Para hacer sentir ciertas cosas me ayudo de estos equívocos; hablar en tercera persona, en primera… A veces sugieren conversaciones, también cambio los tiempos verbales para dar otras ideas, el plural, el singular… Juego con ellas para intentar sugerir cosas. Por eso te decía que no todo hay que entenderlo. No siempre es necesario, porque hay cosas que no las entiendes, pero te sugieren sentimientos. No entiendes por qué esa tercera persona, quién habla y quién no habla, qué se está hablando en ese momento de la canción… Pero eso te sugiere cosas, y eso lo suelo usar en ese sentido. Un poco libremente.

Y en ese caso, ¿cómo guardas la integridad entre tú y las canciones?
Me apaño como puedo, la verdad. Cuento cosas que me salen un poco del corazón y que a veces tengo que camuflar. Hombre, a veces no se pueden camuflar, pero hay que mantenerse un poco al margen, porque si no lo estaría contando todo.

Como en “Tango Suicida” cuando dices eso de “deja que te diga la razón si tu imaginación no encuentra una sola respuesta”. Más bien diría que das una vía para que la gente encuentre una respuesta. Ojo, que no hablo de adoctrinar.
Eso es de lo que se trata, ¿no? Yo tampoco quiero, ni puedo ni sé contarle a la gente lo que tiene que pensar. Por eso, de lo que se trata, es de hacer pensar a la gente, que es lo que he intentado siempre. La gente tiene que pensar por sí misma, un poco planteando contradicciones e intentando hacer que cada uno piense por sí mismo.

Es posible que los primeros discos de Extremoduro fuesen más políticos en ese sentido, mientras que más adelante los mensajes comenzaban a ser menos directos pero más personales, buscando hacer pensar desde otro punto de vista.
Eso es cuestión de la evolución. Cuando empiezas a hacer canciones vas un poco como explorando y ves por dónde puedes andar. También, cuando empiezas, necesitas mucho más fiarte del gusto de la gente. No sabes por dónde andar y necesitas, quizá, ir por sitios más seguros o hacer que se puedan entender más fácilmente. Pero a medida que va pasando el tiempo te vas soltando de alguna manera. Yo creo que es de lo que se trata, más o menos, y de lo que es evolucionar; atreverte a ir explorando otras vías y no mantenerte en lo fácil y en lo que está más claro. Cuando vas cogiendo soltura te atreves a escribir de otras cosas, más íntimas. No sabría exactamente cómo explicarlo. Quizás, cuando escribes sobre temas sociales estás más seguro de que te van a entender, porque haces mucho para que te entiendan. Entonces, cuando vas cogiendo soltura, esto te va importando mucho menos.

Eso, cuando montaste Dosis Letal, lo tenías más claro, supongo.
¡Hala! (Risas) Bueno, aquello fue una locura y un empezar a hacer temas… Todo era probar y andar. Cuando haces canciones, sobre todo las primeras, vas a ciegas. Poco a poco vas viendo cosas, aprendiendo a hacer cosas en las canciones, a sugerir… Empiezas a aprender cómo sugerir cosas y también empiezas a aprender a usar los recursos que tienes a tu disposición cuando compones. Y desde luego ahí era moverse a oscuras. Cuando empiezas con las primeras canciones te mueves mucho por instinto. Bueno, aunque eso no deja de ser nunca del todo así, a lo de moverse por instinto me refiero. Por instinto o por intuición más bien, porque realmente me sigo moviendo un poco así, por intuición. Vas componiendo mientras intuyes cosas. No hay expresiones y cosas muy claras a la hora de componer; cosas que supones, intuyes…

Acabas de cumplir cincuenta y dos años, imagino que el instinto, ahora y a ciertas edades, se hace más fuerte.
Sí, claro. Date cuenta que vas aprendiendo a usar esos recursos que tienes, como te decía, mientras vas aprendiendo a usar más las melodías, las palabras… Vas, también, pillando el significado de las palabras. Las vas saboreando. Supongo que esa es la evolución.

¿Creías, por entonces, que la respuesta a todo estaba en el Rock?
Bueno, no sé si en el Rock está la respuesta a todo, pero en mi vida, desde luego, sí que ha sido importante, como el hacer canciones, tanto como si eran de Rock o no. No sé si toda la música que hago es Rock o si se le puede llamar de otra manera, pero para mí sí es lo más importante.

¿También la autenticidad? Recuerdo que Rockberto, de Tabletom, ante una pregunta sobre su autenticidad, dijo: “Es que son muchos años escuchando que soy raro”.
Ya. (Risas) Rockberto es que era auténtico. Pero auténtico, ¿eh? De todas formas, yo no sé, porque eso son cosas que se tienen o no se tienen. Se puede buscar, pero se es o no se es. Como el talento, ¿sabes? O lo tienes o no lo tienes. No son cosas que se sepan buscar. Sí que es verdad que, con el tiempo, vas teniendo más recursos y vas sabiendo cómo hacerlo, pero son cosas que no se pueden buscar, porque son innatas.

Creo que “Poema Sobrecogido” es un buen punto de equilibro entre autenticidad, influencia y evolución. Puede ser un tipo de Rock, pero tiene mucho de Triana, y eso es diferente, en parte, a lo que esperaba la gente.
Es que con el tema de los estilos musicales no me como la cabeza. Creo que los músicos somos los dueños de todos los estilos y podemos hacer lo que nos dé la gana con ellos. Y podemos ir de uno a otro a nuestro albedrío. La gente y los críticos intentan encasillarlo todo y ponerle nombre a todo. Pero yo no creo que esto sea así. Yo creo que los músicos podemos hacer lo que queramos e irnos de un estilo a otro. Uno se nos puede dar mejor y otro se nos puede dar peor, pero creo que yo nunca dejé de ser auténtico por hacer cosas diferentes. No creo que sea así. Es como lo que decía Camarón: “La pureza no se puede perder nunca cuando uno la lleva dentro de verdad”.

¿Es probable que a estas alturas haya un público que no sepa o no quiera asimilar material novedoso?
No. Yo… ya te digo, no sé hacer esas cosas, porque no sé qué es lo que quiere la gente y lo que no quiere. Yo hago una canción y me tengo que sentir a gusto con ella. Lo que quiera el público… no lo sé, ni lo entiendo. No sabría hacerlo. A la gente hay que sorprenderla, al igual que uno tiene que sorprenderse a sí mismo. Los temas te tienen que gustar y sorprender, las dos cosas.

En “Agila” estaban“Prometeo”, “Sucede” y “Buscando Una Luna”. Las tres llevaban poemas de Miguel Hernández, Pablo Neruda y Antonio Machado, respectivamente. Eso, además de sorprender, enseña, cosa que pueden haber interiorizado.
Sí. Yo creo ayuda a entender por un lado, y aunque no ayude a entender, sí ayuda a sentir más cosas. Siempre me ha gustado hacerlo.

¿Eso lo sabe únicamente el creador? “Tan solo el poeta sabe que esa noche lloró, porque el firmamento sabe que esa estrella murió”, cantaba Jesús de la Rosa, Triana, en “Una Historia”.
Pienso que las canciones no tienen solo el significado que les da el poeta o el que las escribe. Yo puedo hacer una canción pensando en algo y tú puedes entenderla pensando en otra cosa, pero no tengo por qué tener yo razón. Si a ti la canción te motiva y te da unos sentimientos, por suerte no tienes por qué saber en qué estaba pensando. Las canciones significan lo que cada uno cree que significa.

Independientemente de lo que se cuente, claro.
Sí. Muchas veces hablas de cosas por tener un sustento o para hablar de un sentimiento, pero eso no quiere decir nada.

Wallace Stevens dijo que el dinero era una clase de poesía.
(Risas) Bueno, no sé, supongo que el dinero puede ser poesía dependiendo de lo que quieras hacer con él.

Leopoldo María Panero comentaba que no sabía para qué servía el dinero si no era para gastárselo en vino.
Muy bien, muy bien. Eso me parece estupendo. Puedes hacer poesía según lo que hagas con el dinero, desde luego.

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