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Luis Gago: Conciencia ciega.

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“Todo en la vida parece haberse convertido en una puta apuesta”.

A uno se le ocurrirían mil historias antes de tirarse por la ventana o de acabar sus días en el fondo de una botella, así que más vale darse prisa antes de que la idea aflore como las malas hierbas en el jardín. Será por eso por lo que Luis Gago muestra “Martingala” (La Buena Nube, 2013), un sexto álbum que ahonda en las heridas sociales. Y es que, amigos, nunca está de más echarle algo de sal a las abiertas cicatrices.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Cambio 16

Dicen que la martingala es una estrategia para perdedores, dentro de los juegos de azar. ¿Será por eso que el LP lleve ese título?
Es uno de los motivos. Se llama así el sistema en el que vas doblando continuamente tu apuesta, si aguantas el tirón acabas ganando. Además, hace referencia a un medio empleado para conseguir un objetivo con astucia, y también significa un asunto molesto, incómodo… en general creo todos sus significados encajan dentro de la descripción del estercolero en el que nos encontramos, que es lo que en el fondo respira el disco. También me pareció una hermosa palabra.

“El hedor de la derrota incomoda sólo a los muertos”, dice la canción ‘Waltz del caminante’. ¿Nada como un perdedor para sacar historias de sus cenizas?
No necesariamente, pero me aburren las historias facilonas, felices… Imagino que podría haber escrito un disco de amor: “Cariño, déjame seco antes de que lo haga el maldito gobierno”. Ya me entiendes, con este panorama no podría escribir desde otra perspectiva. España ya no sé si da pena o asco, eso me preocupa y, consecuentemente, ha influido en la escritura del disco.

Aunque no sabría si llamarlo LP o EP puesto que hay cinco canciones nuevas a las que se les ha sumado otras cuatro que ya aparecieron en el EP digital titulado “Canciones recordadas”…
Cierto, en ese sentido sería más correcto decir que es la suma de dos EPS. Lo que sucedió en realidad es que tras publicar Canciones Recordadas el trabajo me pareció incompleto y decidí redondearlo. Por eso el CD incluye las nueve canciones. Por eso y porque Canciones Recordadas sólo está a la venta en iTunes, Amazon mp3 y plataformas digitales por el estilo.

Es más, ¿los cinco primeros temas se grabaron (ahora hablaremos de su composición) a la vez que los otros cuatro restantes? La instrumentación es similar: pedal-steel, guitarra acústica…
A la vez no, pero algunas de las canciones ya había comenzado a escribirlas entonces. También es posible que incluso alguna de ellas estuviese maquetada ya por aquellas fechas. El haber usado esa instrumentación se debe en parte a que las canciones deberían funcionar en un mismo, o al menos parecido, contexto musical.

¿Eso de grabar un par de temas (‘Balada del cobrador’ y ‘Pedro el patata frita’) en el jardín, fuera del estudio, es para restarle densidad a todo el cancionero del disco?
(Risas) Sí, creo que era muy necesario, y no sé si ha sido insuficiente. Esas dos canciones eran muy oscuras, les vino bien el cambio de ambiente, un poco de luminosidad. En mi opinión, al disco también.

Siendo la primera vez en la que aparece en portada “La banda del mal nombre”. Primera vez que aparecen en portada pero no así en los créditos, pues David Sánchez, Óscar Quintans o Juan Tinaquero ya estaban contigo anteriormente.
No somos exactamente un grupo, pero la banda merece todo mi reconocimiento y respeto. Bautizarla es solo una forma de reconocer su apoyo, su calidad, su trabajo… y como bien dices, la mayoría de los miembros ya son viejos amigos.

Lo hablado me recuerda un poco a cuando sacaste “Filosofía barata” y “El exilio del bufón” a la vez. Aunque aquello fue por un afán de acumulación de canciones después de cuatro años sin sacar nada.
Ahora que lo dices, tienes razón, existe cierto paralelismo. En aquella ocasión la situación dio origen a dos trabajos, y ahora de dos trabajos sale un único disco… Coño, parece un poco caótico. (Risas) Probablemente se debe a hacer simplemente lo que se te pasa por la cabeza.

De hecho, hacer lo que te da la gana puede llegar a ser algo kamikaze. Igual si no funciona un trabajo… económicamente vas a estar jodido para sacar otro próximo. Eso si te importa el dinero, pero me consta que prefieres hacerlo por mero placer.
Cierto. Ya era así cuando me surgió la oportunidad de grabar mi primer disco y decidí meterme en estos berenjenales. Nunca sabes que puede pasar, ni cuando podrás producir algo nuevo, pero eso no es malo.

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Es el sexto álbum, así que ya tienes que estar más que curado de espanto. De hecho, prefieres ser escuchado “por ahí” antes que enriquecerte… aunque algo de dinero nunca viene mal.
Con un veintiséis porciento de paro sería un perfecto mamarracho si dijese lo contrario. Pero enriquecerme… la música se hace para ser escuchada, eso es lo primero, si la consecuencia por ello es tardar más en publicar o tener que hacer horas extras, pues se hacen. Además, si quieres ganar pasta gansa con la música, cosa improbable en cualquier caso ahora mismo, tienes que carecer de pudor, entre otras cosas… o ser un genio. Y a mí me sobra pudor y me falta genialidad (Risas).

Y ahora sí, sin olvidarme de las letras, escritas en la misma época. Por supuesto, contagiadas “por la fiebre que nos rodea”. ¿Significa que se pretende hacer una colección de canciones sociales?
No es mi objetivo. Escribo sencillamente sobre lo que veo, sobre lo que nos rodea. Lo que ahora sucede viene gestándose desde hace años, ya había señales evidentes en la última legislatura de González, se ha agudizado y ha empezado a afectarnos seriamente en la última de Zapatero y ahora, que con Rajoy ya todo es evidente, la montaña de mierda apesta hasta en el último rincón… así que qué puedes hacer sino rajar todo lo posible. Imagino que por eso los textos de mis últimos discos están influenciados por esos asuntos.

Pero son textos de personajes, algo tragicómicos, como en ‘Pedro el patata frita’ y ‘Balada del cobrador’, curiosamente las dos canciones grabadas en el exterior. ¿Tal vez sean las canciones más concisas e irónicas? (Y ojo, que antes hemos hablado de ellas como las menos densas).
No es casualidad, como comentábamos, buscaba restar algo de densidad al disco, pero tienes razón en cuanto a la ironía… Pedro el Patata Frita es un tipo de moral discutible que pretende dar lecciones, el tipo es guay, se siente seguro, por encima, soluciona sus asuntos trapicheando y le pillan por estúpido… seguro que esto nos suena a todos, aunque el patata frita, de existir, ni recibiría un indulto ni sería contratado por Telefónica. Lo que hay detrás de la Balada Del Cobrador es que siempre pierden los mismos, aún cuando parece que salen ganado, pierden. Son canciones irónicas.

No sé si será cosa mía, pero encuentro cierto paralelismo entre ‘Pedro el patata frita’ y ‘Simplemente’, tanto por ritmo por cómo describes a los personajes.
Cierto, en cuanto al texto usé la descripción de los personajes como herramienta. Musicalmente, Pedro el Patata Frita se aproxima algo más al blues. Simplemente no sabría muy bien cómo definirla, hay un poco de todo en esa canción, y todo con claras influencias.

¿Será que los nombres propios otorgan a las canciones cierta personalidad lejos de las típicas letras en primera persona?
En ese sentido, antes de escribir suelo plantearme que puede venirle mejor a la canción. En estos dos casos lo consideré ya no solo beneficioso, sino necesario.

Fíjate, que hasta encuentro un poso teatral bastante denso a lo largo del álbum. Diría que incluso entra dentro del soliloquio o de la sátira…
Bueno, soy algo inconformista, creo tener sentido del humor, también tengo mala leche… y últimamente ya hablo solo! (risas). No sé, supongo que se debe a que intento salirme en la medida de lo posible del guión y consecuencia de diferentes influencias.

Pero tiene que ser complicado, me pregunto, hablar de ciertas situaciones sin caer en una historia común. O sea, atajar de otra manera la historia que vayas a cantar o darle un enfoque distinto.
Si, hace falta mucho curro y ciertas dosis de paciencia. Y aún así lograrlo es complicado. El trabajo y la paciencia no son garantía suficiente… creo que lo fundamental es al menos intentarlo.

Por supuesto, apostando por uno mismo pese a lo que se cuente.
Todos tenemos influencias, pero en sí mismas no tienen valor, no valen una mierda, están al alcance de cualquiera… lo que importa es lo que consigas con ellas. La alternativa a hacer tu apuesta personal es copiar lo que hace otro, depende de cada uno.

Bueno, ‘La balada de Martingala’ ya habla sobre las apuestas con aquello de “¿sabes cómo coño van las malditas apuestas?”. Y si no he entendido mal, ‘El club de los desheredados’ y ‘Los silencios de Aurora’ tienen la palabra “apuestas” en sus letras respectivas.
¡¡Ahh!! ¡Las apuestas!… todo en la vida parece haberse convertido en una puta apuesta. Unos tienen que hacer su apuesta para salir del agujero, otros apuestan para mantenerse a flote, otros a que no les pillan. Unos apuestan por el cambio, otros apuestan para que no apuestes, se apuesta a largo plazo, a medio, a corto, al día… así es la vida, y no estaría mal si no existiesen apuestas amañadas… de hecho, de no ser así, todo el mundo podría apostar.

Y así, Luis, volvemos al punto de partida. Entre las letras, el título, la manera de hacer música por libre y el hecho de jugársela cada vez… ¿podríamos decir que el futuro es cosa del azar o del karma y de nuestros actos?
El futuro depende de demasiadas cosas, y muchas de ellas son ajenas a uno, entre las ajenas, la mayoría son indecentes y de estas, algunas ilegales… afortunadamente quien inventó el futuro lo hizo inalcanzable. Hay que pelear, ya me entiendes…

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