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Mae Kurtz: Jinetes en la tormenta.

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“La realidad establecida es limitada”.

Sin saber ni cómo ni por qué, Mae Kurtz se autoedita para enseñar lo que sabe hacer con “Drain”, su primer LP después del trabajo de corta duración llamado “Songs from the underworld”. Ni torturas ni tormentas, simplemente el mejor paraguas para evitar la lluvia.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Decía Poe que “todo lo que vemos o parecemos es solamente un sueño dentro de un sueño”. ¿Es, por lo tanto, una especie de espejismo la idea de crear una simple canción?
Lo que es un espejismo es la canción en sí, que se erige como un sueño donde me sumerjo. Quedo atrapada un tiempo en ella y al final puedo abandonarla y seguir. Nunca tengo la idea de crear una canción. Simplemente surge. Como lo hacen los espejismos.

¿“Drain” es una meta? Después de la demo, la idea de un LP era más fuerte y hasta atractiva.
“Drain” es la conclusión de una etapa más que una meta. Para poder avanzar tenía que cerrar un ciclo que empezó el día que mandé tres temas a Proyecto Demo. Desde entonces, se me fueron acumulando las canciones e hice la demo, pero no era suficiente, los discos son como cajones donde ordenarlas. Una vez están ahí, puedes olvidarlas y avanzar.

La creación más “seria” de Mae Kurtz empieza en 2008 cuando decides hacerte con un ordenador para grabar canciones, pero me consta que antes de eso ya venías componiendo canciones…
Sí, empecé componiendo a los catorce, quince años. De hecho, ‘Strange moonlight’ es uno de mis primeros temas, aunque probablemente haya evolucionado mucho desde entonces. A pesar de ello, no fue hasta los veinte que me atreví a compartirlo unas pocas veces en un escenario. Era una apuesta más básica, con una guitarra y un chelo, luego llegó el ordenador y con ello pude desarrollar un concepto musical más complejo, entendiendo complejo como la introducción de más instrumentos. Y ahí nació Mae Kurtz.

Hasta que “Songs from the underworld” logra materializarse. Realmente fue un corto periodo de tiempo el que pasó de estar haciendo canciones en “modo invisible” hasta que sale el EP. ¿Cabezonería y constancia o suerte de haber estado en el momento adecuado?
Ni una cosa ni la otra, simplemente tenía que ser así. Pero no de una forma mística, sino porque es el orden lógico de las cosas. El disco llega con un año y medio de retraso así que “Songs from the underworld” fue en realidad un aperitivo. Es decir: ahora llega, pero mientras tanto ahí va la demo. Así que…

Pero efectivamente, son tiempos complicados… aunque no para el talento. Hemos llegado a un momento en el que ya no se buscan muchos beneficios, sino palmar el mínimo posible de pasta. ¿Cuánto te ha supuesto económicamente un disco como “Drain”?
“Drain” me ha supuesto lo que cuesta un disco autoeditado. Al menos económicamente. El problema es que me ha costado dinero que al final no se ha visto plasmado en ningún sitio. “Drain” lo grabé en estudio con The Fakers en unas cuantas sesiones pero el productor se largó a L.A. antes de masterizarlo y nunca más volvió. Yo guardaba una copia de seguridad en un disco duro externo que se rompió, así que no me quedó más que recuperar lo que yo ya tenía grabado en mi ordenador, hacer ciertos arreglos y producirlo. Todo un mundo desconocido para mí que he intentado sortear como he podido. “Drain” es el resultado.

¿Y psíquicamente?
Agotador. El hecho de que un proyecto se alargue mucho más de lo debido es muy cansado y más si al final tampoco es exactamente como habrías querido que fuera. Pero supongo que lo hagas como lo hagas siempre encontrarás errores…

Veo que firmas el disco como Mae Kurtz… Y de hecho, las canciones están compuestas y producidas por ti, pero no veo ni rastro de The Fakers por ningún lado…
Excepto el piano de Oggy Danailov y algún chelo de Vesselin Mitev en un tema, The Fakers no aparecen por lo que te decía antes. Deberían haber estado pero al final ya no me quedaba ni dinero ni tenía ánimo para empezar de nuevo. En todo caso, como The Fakers van variando, sí que los menciono en el disco, pero individualmente.

Pero sí estarán en los directos, ¿verdad?
Sí, ahora empieza una nueva etapa con los nuevos Fakers. Este año pasado he estado tocando en acústico sola y necesitaba tocar ya con la banda. En realidad, a menos que lo requiera la sala o The Fakers estén en proceso de cambio, prefiero tocar acompañada.

Son una formación clásica (por su composición), pero hay pianos, chelos… ¿Es complicado ensayar o prepararse un directo con una instrumentación compleja y poco tiempo?
Aún no siendo fácil, no es más complicado que lo que supone ensayar con una banda de formato clásico. Sobretodo porque tanto el chelista como el pianista son grandes músicos y tienen experiencia así que saben perfectamente adaptarse a los medios que les ofrecen. Además, ahora mismo los Fakers cuentan con un pianista que se hace cargo también de las cuerdas (teclado) ya que el chelista se fue a Brasil a vivir. Así que vamos haciendo según disponibilidades. Lo que es complicado de verdad es más bien poder llegar todos al directo con lo que supone preparar diferentes directos según disponibilidad.

Hemos hablado de que el proyecto empieza a ganar en consistencia en cuanto te haces con un ordenador, pero me pregunto cuánto hay de “máquina” y cuánto de humano en las canciones, tanto de “Songs from the underworld” como de “Drain”. Yo diría que hay mucho de “máquina”…
Desgraciadamente hay mucho de máquina. Yo me considero una persona de espíritu analógico, pero la realidad hace que para el disco no pudiese contar con la banda después de perder todo lo grabado y antes de que se convirtiese en el disco que nunca pude acabar opté por sacarlo con un sonido más de máquina. Al final quedó como un disco donde una voz (creo que muy humana) intenta sobresalir de ese sonido quizás demasiado frío.

¿Cómo te llevas con las emociones? Hay temas como ‘By my side’ que reflejan un estado de ánimo pesimista canalizado en la poesía, al igual que ‘I would like to’.
Con las emociones… no me llevo bien. Se me escapan, me oprimen, me ofuscan. Supongo que por ello canto. Es una forma de huir de ellas, de apresarlas y descansar.

También aparece mucho la palabra “place” (En el título de ‘A place for us’ o en la letra de ‘Find me’, cosa que yo creo que es debido a que no terminas por concretar un lugar o emplazamiento exacto para tu persona.
Probablemente esté muy relacionado con las emociones. Supongo que es una búsqueda constante no tanto para mi persona sino para dejar de ser, donde finalmente descansar. Un lugar donde me sienta en paz.

Junto con “dream”, que es otra palabra muy protagonista, incluso más que “place”. Ambas tienen un mismo nexo común: son cosas virtuales y etéreas. ¿Te será más fácil entonces recrear ilusiones que verdades?
Tengo más bien un problema con la realidad impuesta porque hablar de verdades ya son palabras mayores. La realidad establecida es limitada y se rige por sus propias normas. Pero yo entiendo la realidad como algo más grande porque, ¿acaso lo etéreo no es real? En todo caso, para no filosofear barato, te diré que necesito escapar de ella constantemente y los sueños y los lugares anhelados, aunque no existan, son una buena forma de hacerlo.

Estamos describiendo canciones que ya aparecieron en el EP, demos… ¿Han sufrido cambios sustanciales ahora en “Drain”, dentro de su sonido?
No especialmente, tampoco era la idea. Lo que sí quería era mejorar el sonido, corregir algún detalle. Hacerlo más apto.

Aunque suele pasar con las letras, pues su sentido suele perderse con el tiempo…
No cambio letras e intento tocar lo mínimo posible puesto que creo que la idea de mis canciones es captar un momento concreto. Por eso suelo componer las canciones de un tirón, porque es como un drenaje, lo saco y ahí lo dejo. No me gusta interferir ni manipular las emociones. Son como son. Lo único que sí que puedo cambiar es alguna palabra por algún otro sinónimo si me gusta más. Referente al sentido, es verdad que puede perderse, pero mis letras hablan de emociones y mis emociones, aunque cambie el decorado, son las mismas.

Posiblemente sea ‘Strange moonlight’ la más representativa y la que más soportaría el paso del tiempo. ¿Es también un fetiche este tema?
Es curioso porque es la canción en la que más gente coincide. Para mí casi todos mis temas son fetiche de un modo u otro, es difícil escoger, pero sí es verdad que ‘Strange moonlight’ tiene un algo mágico que me sigue tocando, supongo porque resume muy bien quien soy. De hecho, es el tema que he escogido para hacer el videoclip.

Muy The Doors, por cierto.
Puede. Es curioso porque cuando hablan de mis influencias casi nunca mencionan a The Doors y la verdad es que me gustan mucho y los he escuchado mucho también tiempo atrás, así que en algún lugar tenían que aparecer. Aunque justo en este tema no lo había pensado.

Pero entre la oscuridad de las canciones, los escenarios “David Lynch style”, las referencias al Coronel Kurtz… al final podemos llegar a la conclusión de que “Drain” es más una banda sonora que un disco en sí. ¿Es posible?
Bueno, nunca lo había pensado así. En todo caso, sí que es mi banda sonora vital. Las referencias al cine creo que existen porque soy una amante del cine pero no sé si se reflejan tanto en las canciones. No al menos de forma consciente.

Sin embargo no estaría de más preguntarse si se trata de una película de terror o algo más próximo a Lars Von Trier…
(Risas) Yo veo más bien cine negro o un western crepuscular… de terror no le veo nada, quizás porque lo asocio con el miedo. Y de Lars Von Trier… ¿tú crees? No me siento nada representada en su imaginario, demasiado sufrimiento asociado al sacrificio. Yo no me sacrifico. Morir o matar.

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