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Guillermo Martín: Al alba.

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“He hecho cosas que tenía que hacer pero que realmente no quería”.

Guillermo Martín (Valencia, 1981) se dio a conocer gracias (o no) a Operación Triunfo. Lo cuestionable no era ya el programa en sí, sino esa forma de anular a la persona y su creatividad. Eso mismo le sucedió al protagonista de la siguiente entrevista. ¿Por qué alguien que ha pasado por ahí tiene que hacer un mal disco a la fuerza? Todo sucede por algo y Guillermo Martín se ha resarcido con “Amanecer Zulú”, un disco que habría que escuchar sin prejuicios y sin etiquetas. Sonido acústico sin adornos, crudo y natural, salvaje y sincero a la vez. Hay espacio para lo más americano dentro de una especie de diario que ha recorrido Estados Unidos, México, Colombia y España. Las historias costumbristas que Guillermo relata son reales, tanto o más que las que cuentan los periódicos… al alba, cuando el amanecer zulú obliga a hacerse una pregunta: “¿qué hago yo aquí?”.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

¡Vaya disco! ¡Sorprendente! Igual “Amanecer Zulú” es lo que realmente querías hacer.
Es realmente lo que quería hacer y que no se puede hacer después de salir de un programa llamado Operación Triunfo. Es que… joder, sales de un programa así y te dejan “sin voz” en todos los aspectos. Me dijeron de grabar un disco con dos compañeros míos y hacer un single que se llamara ‘Sunny tú y yo’ porque estaba Sunny Delight detrás (risas). Recuerdo que hacíamos conciertos con una botella de Sunny de 2 metros al lado del escenario…

Eso fue lo de Generación OT, ¿verdad?
Sí. Fue una cosa impuesta porque había un contrato al que había que decir que sí cuando salí del programa. Y claro, cuando te ponen una botella de Sunny al lado… puedes hacer dos cosas: Una; cantar con ella al lado. O segundo; follártela como yo hacía (Risas). ¡Era una botella enorme! Hicimos conciertos en campos de fútbol, ciudades, pueblos… llenando que te cagas… con el Sunny.

¡Sexo, drogas y Sunny!
(Risas) El Sunny era dopping. Fue todo muy absurdo. Entramos al estudio y teníamos que grabar unas canciones que había que cantar porque ya estaban las letras y todo echas. ¡Todo en el mismo día! Nos lo grabó un tío que se llama Carlos Quintero. Cantamos 3 canciones uno, 3 canciones otro y 3 canciones yo… para hacer luego la de Sunny. Y ya te digo, en un mismo día hicimos todo. Fue muy rápido.

Pero luego sacaste lo de G Punto.
Claro, pero lo de G Punto fue “un poco más de lo mismo”. De repente hay un señor que se llama David Palau -que ha trabajado con Bisbal, Alejandro Sanz…- que dice que ha encontrado mi estilo y que quiere sacar un disco con canciones suyas. Me engañó. Claro, yo no había caído en el tema de los derechos y además me daba vergüenza enseñar mis canciones a un tío que ha trabajado con Alejandro Sanz.

Pero… espera. ¿Te dijo eso así?
Dijo incluso que yo iba a ser el próximo Robbie Williams español (risas). Hace 5 o 6 años tenía otra edad y me lo creía. Me enseñó las canciones, todas muy agudas y con mucho guitarreo. Tenía mucho de todo y poco de nada, pero en ese momento me parecía la hostia. Grabamos el disco, el cual me pagué yo dejándome 19.000 euros.

O sea, cantas las canciones de otro tío, él se lleva el dinero por los derechos… ¡¿y tú tienes que pagar el disco?!
Por eso, sí. Fue como lo de Generación OT: llegué, puse la voz y me fui. Me engañó, pero bueno. He hecho cosas que tenía que hacer pero que realmente no quería.

Pero a la tercera va la vencida… y todo pasa por algo.
Eso es. Ahora he grabado un disco en el que las canciones son mías: las he vivido y las he grabado yo. Todo es de verdad. Encima contacto con un “guiri loco” llamado Barry Sage con el que me veo en Malasaña tomando cervezas, hablando, enseñándole mis canciones… Fue genial. Al día siguiente fuimos a casa de Coque Malla y me presenta al teclista Tito Dávila, que a la vez es teclista de Calamaro y fue uno de los fundadores de Los Enanitos Verdes. De repente todo era de verdad y todo el mundo hablaba con mucho respeto. Ahí fue cuando pensé que ese era, a lo mejor, el camino ya que a mí me daba vergüenza mostrar mis canciones después de 3 o 4 años componiendo.

También es cierto que te encontrarás con cierto rechazo por parte de los medios “serios” al haber salido de un programa como Operación Triunfo.
Esa es una putada que yo tengo. Por haber hecho las cosas que tuve que hacer, ahora tengo que hacer más de lo que hacen otros sólo para demostrar mi credibilidad. Pero por otro lado, tampoco renuncio de Operación Triunfo en ningún momento. De golpe y porrazo soy una figura pública, la gente te conoce, te abren puertas, otros te las abren porque te conocen… Pero lo de OT es un arma de doble filo porque habrá gente y promotores a los que les guste lo que hago pero al ver el dossier de prensa y encontrarse con Operación Triunfo o con Mira Quién Baila dirán ‘¿Qué cojones es esto?’. Pero eso también es debido a que ese sector “serio” es muy cerrado…

Imagino que Barry Sage, con todo lo que él es, no habrá mirado de dónde vienes…
Al revés, no le importaba para nada. De hecho, me dijo que aquello era bueno y maravilloso porque había gente que ya me conocía y que íbamos a hacer un disco bueno. Vaya, que no tenía que preocuparme por eso lo más mínimo. Era perfecto. Luego, Tito y Barry me llevaron a conocer a Gonzalo Lasheras, un tío que ha trabajado con Esclarecidos, Iván Ferreiro… para que yo grabara en su estudio, pasando Las Rozas, en un sitio idílico. Y allí, los 4, estuvimos 3 o 4 meses grabando el disco… ¡estando yo acostumbrado a grabarlo en un mismo día!

Te encontrarías con mucho tiempo de sobra, ¿no?
Me dejaron tocar la guitarra, me dejaron meter pianos… ¡Claro! ¿Cómo iba a hacer yo eso con un tío como David Palau? ¡Se iba a reír de mí! Hasta que descubrí que tocar más notas no te hace más grande. Menos es más totalmente.

Y te ha quedado un disco muy americano. ‘Palabra’ me recuerda a Diego Vasallo, por ejemplo. Pero el LP en general es muy nocturno y acústico.
Es “más americano” porque Gonzalo me preguntó en qué etapa estaba ahora, y justamente yo pasaba por un momento muy acústico. No imagino grandes sonoridades o cosas muy pretenciosas. Quería una cosa natural, acústica y honesta. Estoy muy contento, la verdad, de ver cómo ha quedado el disco.

También tiras mucho hacia el Jazz…
¡Es que me encanta el Jazz! Seguramente el próximo disco que haga será únicamente de Jazz y en español porque es una cosa que quiero hacer desde hace tiempo. Pero ya te digo; quería hacer “Amanecer Zulú” porque es algo que tenía dentro y que debía sacarlo. Era eso… o dejar a mi novia (risas).

Bueno, dejando a tu novia puedes hacer otro disco.
(Carcajada) No hay mal que por bien no venga.

¿’Miedo’ tiene un dobro o es una guitarra con afinación abierta?
Es un dobro.

Pues quién iba a imaginar que alguien más cercano al Pop metería algo así.
Claro. Es que yo no he estado cercano al Pop ni nada de eso. Realmente yo estaba cercano a lo que me habían puesto, nada más. Sí que tenía mi estilo encontrado en mí mismo pero nunca lo había sacado.

No eres el único ex- concursante de OT que me dice eso… curiosamente.
¿¿En serio?? Eso es porque tenemos el “síndrome OT”.

Algunos tenéis un estilo, vais al programa para expresarlo… y os anulan.
Cierto, pero tampoco hay que olvidarse de que es un programa de televisión. A mí me encantaría ir a OT y cantar ‘Rocco Siffredi’ (Iván Ferreiro), pero seguramente me preguntarían qué es eso para después sugerirme que cantara ‘Hijo de la luna’ de Mecano o ‘Sunny tú y yo’ (risas).

Pero el tema de ‘Sunny tú y yo’ te tuvo que dar más fama que otra cosa.
Nos lo pasamos de puta madre porque grabamos un videoclip absurdo montados en unas bicicletas. Pero fue la gira más rockera que he tenido porque los músicos eran todos unos golfos y porque después había de todo menos Sunny Delight (risas).

No quiero olvidarme de tu tirón en México…
Es que allí también tuve una movida porque a veces peco de ignorante. Me llamó un tío de Madrid diciendo que tenían una oportunidad muy grande para mí con una especie de Operación Triunfo en México. Y yo, que no estaba contento con Operación Triunfo en España, fui allí para abrir un poco de mercado. Pero al llegar vi que era todo mentira porque eso era como un Gran Hermano con cámaras en las habitaciones… ¡una cosa horrorosa! En las galas sacaban fotos desnudas de los participantes que los ex- novios habían enviado. Yo estaba alucinando y me fui en directo. ¡Que les den por el culo!

Pero te despediste de tus compañeros alegando que tenías que grabar tu disco en España.
Sí, sí, claro. Y de hecho fui a ello. Fue una estafa en toda regla.

Observo que te han engañado demasiado, Guillermo…
Bueno, solamente en esa. Y en la de Sunny… ¿qué iba a hacer? Yo accedí.

Pero también está el tema de David Palau y tu disco de G Punto.
Ya, bueno, pero para que exista “Amanecer Zulú” tenían que pasar este tipo de cosas, ¿no?

Bueno…
Yo creo que sí.

No hay mal que por bien no venga, ¿cierto?
Eso es.

“Amanecer Zulú” es un LP que vas a grabar en “unplugged”…
Lo vamos a hacer así porque queremos grabar un concierto en directo, ya no unplugged, porque habrá algo enchufado, pero lo haremos en estas semanas en Valencia con algunos amigos que van a venir a tocar. Será un añadido más al disco.

Escuché ‘Solamente tú’ como primera canción y eso sonaba muy bien, muy Tom Petty en ‘Breakdown’. ¿Qué has escuchado durante todo este tiempo? ‘Como te mueves’ es otro gran tema. Ese saxo, esa forma de cantar…
Muy funky, ¿eh? Pues he escuchado mucho a Tom Petty, la verdad, pero ahora mismo estoy escuchando muchísimo a Wilco. Estoy atolondrado con ese grupo. Oigo bastante el homónimo, el de la portada del camello. ¡Es espectacular! Tío, estoy encantado con esa gente. Pero bueno, Tom Petty también me vuelve loco. Desde ahí he ido hasta Jamie Cullum o hasta Iván Ferreiro o Jorge Drexler. Hay buena música por ahí…

Hay poca guitarra eléctrica en el álbum. Creo que la única está en ‘Cueva’. Además de estar en esta etapa acústica, ¿tuviste alguna idea de meter algún tipo de instrumentación más?
No. Desde el primer momento se planteó hacerlo así, con un sonido muy natural. Tampoco hay nada secuenciado porque quería que todo sonara en directo. No me mola nada poner maquinitas que simulen el sonido de una batería o cosas así. No me gusta. Aunque bien metidas y dependiendo del concepto, puede quedar algo bueno. Calamaro ha hecho discos con cosas secuenciadas, por ejemplo. Pero después de “El Salmón”, Calamaro puede hacer lo que quiera.

¿Y tú crees que puedes hacer lo que quieras ahora?
En “Amanecer Zulú” he hecho exactamente lo que he querido, pero a mi madre no le gusta. Ella prefería lo de Sunny. Estoy intentando convencerla, pero ella dice que es muy triste.

Pero esa tristeza suele ser un reflejo tuyo interior.
Y aunque sean canciones en tonos menores no significa que vayan a ser canciones tristes. Es exactamente lo que he querido y estoy muy contento con el resultado. En el directo que grabaremos lo electrificaremos un poco puesto que hace 8 meses que lo he grabado y ya me estoy volviendo un poco más eléctrico. Vamos a darle una pequeña vuelta a las canciones.

En cuanto al título, he sacado mi propia teoría: “Amanecer Zulú” es también el nombre de una película británica dirigida por Douglas Hickox en la que se muestra la derrota del ejército británico en la Batalla de Isandhlwana (Sudáfrica) en 1879. Por lo tanto, ¿”Amanecer Zulú” muestra tus derrotas personales?
El título sí que tiene que ver con la película porque sí que hay alguna derrota, pero tiene más que ver con un dicho que tenemos entre los colegas. Nosotros tocábamos antes en una orquesta haciendo bolos de versiones de Jazz. Empezábamos a tocar a las 3 de la mañana y a lo mejor terminábamos a las 8… y amanecía. Así que un amanecer zulú es decir ‘¿qué cojones hago yo aquí?’. Ya sabes, estar en Ribadumia a las 8 de la mañana comiéndome un Donut con un café cortado (risas). Eso es, para nosotros, el amanecer zulú. Un amanecer muy jodido que a la vez te gusta. Algo que te engancha en eso pero con algo que te hace estar hecho una puta mierda. Aun así… es bonito.

¿Entonces el ser nómada tendría que ver con el disco?
Sí. Yo creo que realmente habla de eso. Mis últimos 6 años han sido un poco nómadas también: he viajado mucho, he conocido muchos sitios de España, he pasado una etapa en Los Ángeles, otra etapa en México, otra en Colombia… y en todos los sitios hay siempre amaneceres zulú, da igual dónde estés.

¿Las canciones fueron compuestas durante esos viajes?
Bueno, con el dinero que gané de la televisión me monté un estudio en Madrid, en Atocha, y ahí se han compuesto muchas de ellas. Pero también he compuesto en México, Colombia, Los Ángeles… De hecho, ‘Palabra’ está hecha en Los Ángeles. Recuerdo ponerme a The Doors mientras paseaba por allí. Aquello era espectacular. Me levantaba, hablaba con los músicos un rato, me llegaba el humo de la marihuana que fumaban ellos (risas)… me ponía los auriculares con The Doors y que le dieran por el culo a todos.

O sea, que el disco es un diario personal de vivencias y experiencias.
Totalmente. Todo lo que cuento en el disco me ha pasado a mí. No me he inventado ninguna historia ni nada. Todo es autobiográfico, pero habrás podido comprobar que tampoco son letras muy concretas que hablen de algo con exactitud. Cosas muy abiertas pero que me han pasado a mí. Ismael Serrano también es costumbrista, pero él habla más en concreto de las cosas, por ejemplo.

Eso puede ayudar a que la gente se identifique con lo que vaya a escuchar.
Es que tampoco he hecho el disco pensando en que la gente se mimetice conmigo. Yo no sé si es un error o un acierto, pero es que yo he hecho lo que he querido. Lo que me parece un error es sacar un disco pensando en los demás, aunque habrá gente a la que le haya funcionado eso. Pero de todas formas, soy un tipo muy normal y las cosas que me han pasado a mí le han pasado a todo el mundo. Cuento cosas diarias y costumbristas.

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