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Carlos Vudú & El Clan Jukebox: Ciudadano C.

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“Estamos en el punto de ir probando, abriendo pasos nuevos”.

El bueno de Carlos Vudú es un músico de escuela, de esos que diferencian el sonido de las guitarras dependiendo de su fabricación. Un romántico, vaya. Ha grabado “Cartas marcadas” (La Produktiva, 2011) junto a sus escuderos El Clan Jukebox bajo el mando de José Nortes en la producción. 14 temas de Rock and Roll puro aunado con Blues que engloban personajes autónomos entre la virtud de vivir y la necesidad de hacer una canción.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

¿Cómo crees que ha pasado el tiempo para ti y para “Cartas marcadas” una vez llevado a la realidad?
Bueno, digamos que todo se ha consolidado un poquito y la banda se asentado mucho más. Todo estaba mucho más rodado y preparado para realizar la grabación del disco. Es decir, estábamos tocando canciones que han ido creciendo por el camino y quieras que no, la grabación fue muy directa por eso. Por otro lado, José [Nortes] cambió muy poco los conceptos de las canciones dejándolas tal y como estaban ya que le gustaban mucho. Fue todo muy directo, así que en los conciertos tenemos la suerte de no quemarnos en los ensayos para repasar las canciones.

Eso está muy bien ahora, pero cuando tengas que sacar un segundo disco… no va a ser lo mismo. ¡Tendrás que sacar otro disco!
Quizá haya que cambiar el modus operandi (risas). Es ahí donde se abren muchas puertas de interrogantes. Ciertamente, tuvimos un periodo largo de tiempo para coger temas, ver cuáles sobraban, darles vueltas… y tal vez en la siguiente etapa sea todo más ligero y rápido a la hora de darle vueltas a las canciones y darle el envoltorio final. Será una incógnita. También dependerá mucho de cuándo grabemos el disco finalmente.

Supongo que cada miembro de tu banda tendrá gustos dispares, por lo que se trabajarán las canciones desde distintos enfoques.
Es cierto que a cada uno, aunque nos guste el Rock, tiene su palo porque viene de un mundillo distinto. Después de conocernos y a la hora de hacer un tema nuevo sabemos por dónde tenemos que ir sin hacernos demasiadas indicaciones.

Hombre, ya te dijo Nortes que él no habría seleccionado tan bien a los músicos de tu banda…
Es un orgullo. De hecho, estaba por allí grabando la banda de Miguel Ríos (la cuál había formado Nortes) cuando estábamos nosotros, y eso da mucho respeto. Recuerdo que nos decían: ‘¿Pero es vuestro primer disco? ¡Si se os ve súper sueltos!’. Me podían estar regalando la oreja, pero no tienen la necesidad de regalarme piropos altruistamente,veía mucha sinceridad en sus palabras.

¿Cuánto hace que os conocéis entre vosotros?
Con Pedro A. Teruel (guitarra) llevo tocando toda la vida, prácticamente desde los 18 o 19 años, cuando teníamos una banda de versiones. Con Juan Gomariz hace 8 años o así. Y con Sergio Masgrau (bajo) y Lucas Albaladejo (teclados) quizá menos, pero nos conocíamos de otras bandas, así que sabía de qué palo iban, que es algo muy importante también. Yo siempre digo que es como un matrimonio de 5 personas porque tienes que pasar muchas putadas, buenos momentos y malos.

Matiza, pues no es lo mismo una misma persona casada con 5 personas a la vez que una persona que haya pasado por 5 matrimonios.
(Risas) ¡Hostias! Pues… sería un matrimonio de 5 anillos a la vez. Suena chungo, ¿eh? Pero no está enfocado hacia un matrimonio polígamo porque ahí es el hombre que lleva los pantalones teniendo un harén de mujeres. Aquí es tomar las decisiones entre todos, pero si cuesta tomarlas entre 2 personas, imagínate entre 5.

Pero eres tú el que firma el disco aunque el nombre de El Clan Jukebox aparezca debajo.
Sí, es cierto. Soy yo el que compone los temas, pero el nombre de la banda está ahí porque somos 5 personas los que hemos grabado el disco y porque vamos todos a una. Si perdemos pasta viniendo a Madrid alquilando furgoneta y demás… perdemos pasta todos, no únicamente yo. Es por esa razón por la que no me parecía justo que el disco se firmara solamente con mi nombre. Además, sería inviable tener que pagar a unos músicos. Y para tocar con 4 moñas, prefiero hacerlo con los míos. Siempre he tocado en una banda y me siento mucho más a gusto estando así, entre colegas. Si no se puede, pues se toca en acústico.

Y haciendo Rock and Roll más clásico que Pop-Rock, aunque tengas menos público.
Bueno, hemos tenido conciertos en los que un día llenábamos y en otros no. Depende de la ciudad también puesto que hay sitios en los que hemos repetido. La gente puede considerar que eres la hostia, pero es muy difícil darte a conocer si no tienes los medios necesarios. El boca a boca funciona, pero muy poco. Cuesta llegar a nada sin tener nada detrás que te respalde.

‘Perdido en el Blues’ es una canción que puede funcionar tanto en acústico como en eléctrico, pero ganaría más con una instrumentación completa, ¿no?
Nos solemos permitir el lujo de tocar esa canción en eléctrico porque crea un clima brutal con las guitarras, el Hammond… Es una de las canciones que dejamos un poco a la improvisación dejándola en 8 o 10 minutos. Según nos dé. En acústico sigue siendo Blues, pero ya lleva otro riff machacón distinto. Es una canción que hice hace mogollón de años, como 12 o así. No tenía nada y era una canción totalmente distinta. Pasaron los años… y no sé por qué me hizo gracia coger ‘Perdido en el Blues’ haciéndole un riff totalmente distinto, con otras estrofas. La intención era hacer algo distinto repitiendo las rimas tipo Lapido o Dylan.

“Cada paso en falso es una elección del camino correcto”, dice la canción ‘Mientras puedas’. Una frase que determina vuestro estilo…
Estamos en el punto de ir probando, abriendo pasos nuevos. Nunca habíamos hecho una gira seria. ¿Que hay un error? Pues se aprende de él. Vas aprendiendo de lo que puedas hacer mal para tratar de dejar las cosas mejor posibles. Queremos intentarlo y cogerlo por la parte más positiva.

¿Y ‘Cuando las calles gritan’?
Fue intentar crear una serie de personajes para construir una atmósfera lúgubre de ciudad. Quizá es de las canciones menos autobiográficas.

¿Podría ser que cada canción tuviera un personaje distinto?
Sí, en cierta manera. Hay canciones en las que soy más yo y otras en las que es otra persona o personaje. Se puede entender así viendo que cada canción habla de un estado anímico distinto. Puedes hablar del amor o de ciertas cosas pero desde la perspectiva de ‘El aspirante’ o desde ‘Mientras puedas’.

Siempre puedes hacer un segundo disco con unas cartas del Tarot contando la historia de cada canción dentro de un personaje…
Sí, pero quedaría muy presuntuoso (risas). La idea que yo tenía al llamarlo “Cartas marcadas” era que cada canción fuese una postal y que la ilustración de Marc Bello tuviese que ver con la canción. Por ejemplo, con ‘Cuando las calles gritan’ iba a tener a un músico callejero que sólo se le viese de rodillas para abajo con el estuche abierto. ‘Perdido en el Blues’ iba a tener una ciudad… No sé, ciertas imágenes e ideas que tenía en la cabeza que quedaran como una postal con la letra escrita a mano detrás. Esa era la idea que tenía en mente… hasta que a las pocas semanas apareció el disco de Vetusta Morla con exactamente lo mismo. ¡No puede ser verdad! ¿¿Cómo se le había ocurrido esa idea a esta gente?? (Risas).

¿No se lo contaste a nadie antes?
A Marc Bello, pero él no iba a decir nada. Fue fruto de la casualidad. No creo que nadie me pisara la idea.

Como idea para el segundo puede valer…
Pues vamos a ver… Mucho tendrán que ver las canciones en general o la onda que puedan dar.

Bueno, como cuaderno viajero te puede servir al haber sido un disco [“Cartas marcadas”] que se ha compuesto en varias ciudades.
‘Perdido en el Blues’ es totalmente madrileña porque se terminó aquí. El resto de canciones fueron por Murcia, mayormente. Grabamos 19 canciones y fue José, al final, el que eligió los temas finales porque nunca, como músicos, teníamos muy claro las que se iban a quedar pensando en dejar algo homogéneo. Había otro Blues, otras más en la línea de ‘La reina del baile’… y alguna más que ahora no recuerdo. Una vez que no las tocas, empiezas a dejarlas atrás.

Siempre puedes un disco de rarezas llamado “Descartes” o algo así.
O “Sin remite” (risas).

Creo que es un disco que suena a clásico, como que se ha grabado hace un par de décadas.
Hombre, todos los periodistas saben que es un disco que estamos presentando ahora mismo y es algo que no me ha dicho nadie. Es decir; la intención era que sonara a Rock clásico, y creo que dimos en la diana. Teníamos guitarras antiguas y amplis de válvulas de los años 60 para que sonase más auténtico todavía. Hasta que no pruebas ese tipo de cosas, no sabes como suenan de verdad. Hay gente que dice que eso le da igual, pero para mí suena distinta una Stratocaster de la Serie L de los 60 que una más moderna. Cuando llegamos al estudio, José Nortes me invitó a tocar con sus guitarras americanas aunque yo me negaba porque ya estaba hecho a la mía. Al final probé esa Stratocaster… y ¡hostia! Aquello sonaba de puta madre. Utilizábamos una SG, la Stratocaster y un par de Telecaster.

¿Y la batería?
Si no recuerdo mal… tenían una Ludwig. Iban probando varios bombos. También teníamos el sponsor de Alfonso Adánez [Los Madison], que tenía un arsenal bestial.

Supongo que, después de la experiencia, contaréis con José Nortes de nuevo.
A nosotros nos gustaría. No sólo por la experimentación, sino por el concepto que tiene de una grabación. Nosotros no somos nada “tikis-mikis” y nos dejamos llevar. José te da mucha confianza desde el principio, así que si no lo tienes claro con una canción, él te da la confianza y deja trabajar. Sobre todo a la hora de cantar me supuso un empujón muy grande y anímico gracias a esa confianza y apoyo, que es la principal virtud de José.

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