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Archivo mensual: enero 2013

David Fonseca: El circo luso.

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“Un pequeño detalle puede convertirse en una gran canción”.

David Fonseca (Leiria, Portugal, 1974) es un ídolo en Portugal y más después de haber formado parte de Silence 4. Pero su carrera en solitario ha sido, sin duda, la culpable de tener un éxito más allá de las bandas colectivas. El luso habló con Carlos H. Vázquez en Madrid, cuando la primavera florecía, para hablar de “Seasons: Rising” (Universal, 2012). Pero ambos conversadores sabían que la segunda cita era segura al conocerse la segunda parte del proyecto: “Seasons: Falling” (Universal, 2012). Pero eso sería en otoño e invierno, cuando el naranja se empieza a confundir con el blanco.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Cambio 16

“Seasons” es en sí un todo. O sea, se compone de dos partes: “Rising” y “Falling”.
Así es. Cuando empecé a componer el disco y los temas, vi que había demasiadas canciones, ¡muchísimas! Por eso mismo decidí separarlo.

¿Pero se grabaron todas a la vez?
No. Al ver que tenía tantos temas, preferí grabar unos para sacar “Rising” y dejar los otros para el futuro, siguiendo una especie de time-line entre uno y otro.

Los títulos… ¿tienen que ver con los estados de ánimo?
Sí, por supuesto. Cuando grabas un disco por primera vez, de alguna manera, te entusiasmas y emocionas mucho más. Así me pasó con mi primer disco, por lo que “Rising” muestra una cierta ansiedad y ganas por sacar algo nuevo. Por otro lado, grabé las canciones entre la primavera y el verano mientras estaba de gira. Igual es también por eso por lo que te pueden dar esa sensación.

Se grabó en gira, pero me pregunto si también se compuso en ese tiempo.
Lo compuse en casa de manera tranquila.

Entonces imagino que “Falling” será distinto.
Es mucho más relajado e introspectivo que “Rising”, desde luego. Mientras que uno de los discos está visto desde el lado feliz de la vida, el otro tiene ese punto más interiorizado.

002Ya que estamos hablando de interiorizar… En el libreto vienen las fechas en las que se compusieron las canciones, pero es curioso que ninguna se compusiera en tu cumpleaños, que es el 14 de Junio. ‘Heavy heart’ es del 8 de Junio y ‘Armageddon’ del 26 de Junio.
(Risas) Muy buena pregunta. Es cierto que no grabé nada el día de mi cumpleaños, pero la verdad es que no elijo cuándo voy a grabar una canción. Ojalá pudiera hacerlo. Igual estoy mucho tiempo con ideas y lo mismo estoy otro sin que me vengan ideas a la cabeza. Es posible que el hecho de no haber grabado nada en mi cumpleaños sea algo casual, pero también es casual que me venga la inspiración ya que siempre estoy abierto a ella. Y bueno, en mi cumpleaños estoy reunido con mis amigos de fiesta o tomando algo, así que no es el momento más adecuado para grabar.

¿Conoces “Alta fidelidad” o “31 Canciones” de Nick Hornby?
¡Claro!

Es que encuentro cierta relación con “Seasons”…
Puede ser ya que hay similitudes entre el personaje del libro (y de la película) conmigo. Me identifico muchísimo con el personaje de Rob Gordon, con su entorno, la música que forma parte de su vida y el significado que tiene para él, las letras, las canciones… Cualquier músico que ame la música se debería de sentir identificado con lo que sucede en esa historia. Y siéndote sincero, paso más tiempo escuchando música que haciéndola.

¿Tiene eso que ver con que ‘What life is for’ sea tan diferente a sus hermanas?
Bueno, la elección de ‘What life is for’ como single es debido a que hacía muchísimo tiempo que no componía un disco entero. Normalmente grababa y elegía el single para después terminar el disco. En este caso no ha sido así. Probablemente la elección del single ha sido más difícil que en anteriores ocasiones. Hubo muchas opiniones a la hora de hacer la selección aunque al final la elección corrió de mi cuenta. Suena tan diferente…

¿Querías que te vieran de otra manera?
Totalmente, sobre todo en Portugal. Buscaba diferenciarme de alguna manera, incluso no quería ser esclavo de mi imagen. La intención era hacer algo que sorprendiera. ‘What life is for’ es también el primer tema que hago en los conciertos y, sorprendentemente ha tenido mucho éxito. Eso demuestra que no siempre tienes que hacer algo esperado por todos, sino que lo conveniente es sorprender con algo que no conocen de ti. Se puede ser innovador y tener éxito.

‘Under the willow’ es, por su parte, la canción que abre “Rising”. De hecho, es el segundo single. Una primera canción en un LP debería ser también rompedora.
Fue una casualidad porque, como bien has dicho antes con las fechas, ‘Under the willow’ fue la primera canción que hice. Pero ciertamente, cuando hago canciones nunca pienso en si van a ser singles potenciales o no. Además, creo que son dos cosas totalmente diferentes; primero hay que hacerlo y luego tomar las decisiones comerciales. También te diré que es una canción más alegre y convencional, con mucha facilidad para quedarse en la memoria de la gente. Realmente quería empezar el disco de una manera positiva ya que suelo ser más pesimista y melancólico… a nivel musical, claro.

Algunas canciones son animadas, ¿pero es posible que exista algún incidente en esas vivencias? ‘Armageddon’ parece indicarlo, aunque ‘Every time we kiss’ lo señala mejor. La situaría mejor en “Falling”.
Tienes razón, pero no sé muy bien por qué hay canciones que no me terminaron de gustar para el disco. Es una balada que no termina de serlo, ¿sabes? Empieza de manera lenta pero luego toma otra dirección que encaja mejor en la línea musical del álbum. Me encanta jugar con ese tipo de cosas y con el universo que recrean. Reconozco que ‘Every time we kiss’ puede ser triste y depresiva.

¿Hay guitarras de 12 cuerdas o alguna Rickenbacker en esa canción? Tiene un sonido muy de los 80, muy Simple Minds…
Efectivamente, hay guitarras de 12 cuerdas, aunque no soy yo el que las toca, sino mi guitarrista, el cual tuvo la idea de tocarlas para llevar el sonido de la canción a otra década. Una idea que me entusiasmó, por cierto.

¿Quedaron versiones alternativas de todas las canciones?
Te pondré el ejemplo de la última canción, ‘I would have gone and loved you anyway’. Es una canción con muchas guitarras, pero al compuse al piano. Cada tema empieza de la nada y yo trabajo solo. Entonces, si yo tuviera una banda a mi alrededor es posible que hubiera otro tipo de sonido desde el primer momento. Pero como te digo, todo empieza conmigo en solitario al piano o a la guitarra. Desde ahí tengo que dirigir la canción, pero es algo que muchas veces resulta complicado de hacer. Suelo tenerlo claro, en ese sentido, así que las canciones evolucionan mucho desde que empiezan hasta que quedan en el disco.

¿Hay algún tema más?
Sí, el single se hizo con el piano.

Y ‘The beating of the drums’ termina con caos, como el ‘A day in the life’ de The Beatles.
La referencia a The Beatles es acertada aunque no pensé en esa canción exactamente. Diría que tiene un ritmo muy del estilo de Paul McCartney. Es una canción también muy distinta a las del resto del disco. Normalmente el piano está en un segundo lugar, pero esta vez pasa a un primer plano para permanecer constante. Ha evolucionado mucho hasta su final, sobre todo en la parte más extraña, esa que dices, y me encanta que las canciones convencionales tengan siempre algún defecto que sorprenda. Imaginé la canción en el directo y cómo podría sorprender para que la gente estuviera en otra dimensión.

¿‘Go dance all night’ es una canción para olvidar, como hace el alcohol?
(Risas) No, todo lo contrario. Si escribo canciones es para recordar. Tengo una memoria terrible y acabo olvidando cosas muy importantes, así que al hacer las canciones memorizo mucho mejor las cosas. Las canciones me sirven constantemente para hacer de los recuerdos algo más vívidos.

Eso me lleva a pensar que tus discos se nutren de la memoria selectiva.
(Risas) En cierto modo todos somos selectivos en la vida. Yo hablo de las cosas de manera muy personal, que es lo que tengo que hacer. Así veo mejor todo y lo selecciono para centrarme muchísimo mejor en lo que hago. Creo que es importante ser conciso y ser detallista: los detalles lo son todos y un pequeño detalle puede convertirse en una gran canción. En mis letras no hablo de cosas muy grandes porque en realidad no hace falta hablar tanto de ellas, sino que lo importante de verdad está en las cosas pequeñas. Ya sabes, esas cositas que pasan de largo cada día… y que no contemplamos.

003Si “Rising” muestra la avidez por hacer nuevas canciones, ¿“Falling” muestra la pesadumbre al poner fin a las canciones?
Supongo que la emoción de hacer canciones es siempre la misma a través de todo el proyecto. Las razones que me llevaron a cada álbum eran diferentes y tal vez por eso son tan diferentes de muchas maneras. “Rising” es un aventura, iniciarse en la vida, como empezar algo por primera vez, la emoción de todo. “Falling”, en cambio y como te decía, es mucho más acerca de mirar hacia adentro y la búsqueda de respuestas; echar un vistazo a lo que ha fallado.

¿Has vuelto a grabar en la gira? “Falling” fue grabado en gira, aunque las canciones fueron compuestas en tu casa.
Sí, fue muy difícil, pero lo logré. En las demos, la mayoría de las canciones estaban muy cerca de lo que iban a sonar al final, así que no fue un complicado llegar allí.

Antes lo has dicho, pero quiero remarcarlo y profundizar. ¿Un pequeño detalle puede convertirse en una gran canción?
Por supuesto. Realmente creo que los pequeños detalles y sucesos de menor importancia son grandes potenciadores para escribir y lograr un buen sonido, sobre todo porque permanecen más escondidos y silenciosos en el tiempo. Hacer una canción sobre las cosas simples de la vida puede ser una tarea enorme, pero realmente creo que la verdadera belleza siempre se encuentra en los pequeños detalles.

‘Armageddon’ y ‘Every time we kiss’ (“Rising”) encajan mejor en “Falling”, pero ‘Queen of the golden sounds’ y ‘It means I love you’ suenan muy felices. ¿Son esas dos canciones un puente entre “Rising” y “Falling”?
Nunca lo vi de esa manera. Quiero decir, los álbumes fueron escritos en secuencia, como un diario, así que nunca sabía realmente lo que vendría después. Las canciones terminan yendo de un lugar a otro en cuestión de segundos, de acuerdo con mis estados de ánimo y los pequeños dramas y alegrías de mi vida cotidiana.

Por cierto, grandiosas voces femeninas las de ‘Monday, Tuesday, Wednesday…’ y ‘It shall pass’. Creo que le dan un toque melancólico al álbum.
Sí, creo que Mallu Magalhães y Sobral Luisa son dos compositoras y cantantes increíbles. Es un honor tenerlas en este disco. Dan voz a la contraparte de estas historias, algo que realmente me gusta hacer en mis canciones.

¿Crees que este LP es demasiado pesimista?
No, en absoluto. Creo que tiene algunos altibajos, pero yo no lo consideraría sombrío. Creo que hay mucho de nostalgia en “Falling” y un montón de emoción en “Rising”. Hay algo de equilibrio en todo ello.

Pero creo que ‘I’ll see you in my dreams’ es perfecta. Refleja perfectamente el otoño, el color de las hojas, el tiempo y… ¿las sensaciones de la música?
Es la última canción del proyecto y también una de las canciones más duras de todo el proyecto puesto que se ocupa de hablar sobre la ausencia y la pérdida. Nunca tuve la intención de hacer que sonara dentro de una temporada específica, pero creo que podría estar influenciada por los fríos días de invierno.

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Mägo de Oz: Espadas en alto.

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“Mägo de Oz somos nosotros, no los que se han ido”.

Unos dicen que las bandas son como matrimonios y otros que son como equipos de fútbol. Pase quien pase… siempre dejará una huella, pero no cambiará el “concepto” de ese compendio. Mägo de Oz vuelven a las andadas con “Hechizos, Pócimas y Brujería” (Warner, 2012) rompiendo absolutamente con todo lo anterior, tanto en sonido como en estructura. José Andrëa salió de la banda y formó Uróboros, pero claro, no entraba en los planes de nadie que tanto Kiskilla (teclados) como Peri (bajo) dejaran también el grupo para unirse al que fuera vocalista de Mägo de Oz. Disputas y dardos verbales aparte, Txus di Fellatio (batería) mantiene el proyecto musical con los restantes componentes a los que se añaden Fernando Mainer al bajo, Javi Díez a los teclados y la parte esencial de todo grupo de Rock, el cantante. El elegido (y seleccionado tras un casting) fue Javier Domínguez “Zeta”, con él defenderán a capa y espada esta nueva patada a la lata del camino con un sonido más alejado del barroquismo al que antes acostumbraban con “Gaia” y sus respectivas partes posteriores. Hay de todo y para todos, Txus lanza piedras en la siguiente entrevista que tuvo también a Mohamed (violines) y al propio Zeta como oradores para hablar sobre el pasado y el presente (básicamente) de Mägo de Oz, sin dejarse en el tintero la sutil influencia de Bürdel King (proyecto de Txus) en esta nueva entrega y las luces y sombras del negocio y prensa especializada.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Popular 1 / Nº 470, Diciembre 2012

Temas más cortos, directos… y una producción más seca. Ya que Mägo de Oz cambiaba, ¿buscabais que el sonido lo hiciera también?
Txus: Sí, sí, totalmente. Buscábamos un sonido más en consonancia con lo que queríamos mostrar después de los “Gaia”, que son todo lo contrario; muy de barroquismo y de ver cómo se podía alargar un tema. Queríamos volver a nuestros orígenes. Hay gente que dirá que siempre digo lo mismo, ya lo sé, pero es que a veces lo consigues y otras veces no lo consigues. Luego está también el momento y la forma. Evidentemente, con los “Gaia” (y más con “Gaia III: Atlantia”) no íbamos a hacer un disco que sonara a “Finisterra” porque no iba a tener ningún sentido, entonces ahora era el momento. Además, es un tiempo de renovación porque tenemos un cantante nuevo, un bajista nuevo, un teclista nuevo…así que era el momento. Está todo muy premeditado. Si te das cuenta, no hay una intro en el disco….

No hay intro, de acuerdo, pero ‘A Marcha Das Meigas’ es una canción muy corta que esté en la mitad a modo de división. Al menos esa es la sensación que tengo.
T: No, es una canción instrumental de un minuto y medio, pero no divide el disco. La podíamos haber mezclado, por ejemplo, para que fuera el principio de otro tema, pero es una canción instrumental de gaitas y punto. Está a mitad del disco para que oxigene un poco porque, como te he dicho, todo está premeditado y buscado. Después de cinco canciones cañeras, hay una balada, no queríamos que las dos instrumentales del disco estuvieran muy juntas… pero no, no es para dividir el disco.

Mohamed: Nos apetecía que fuera así. No es un punto de inflexión ni nada por el estilo. La quisimos hacer así y así la compusimos.

Hablas de oxigenar el disco, pero yo te pregunto si esa oxigenación no habría sido mejor para el grupo durante las “vacaciones” que os tomasteis, las cuales debieron ser más largas, bajo mi punto de vista. Igual las cosas habrían sido distintas.
T: Bueno, esa es tu opinión, pero “Hechizos, Pócimas y Brujería” es un discazo para nosotros. O sea, ¿para qué nos vamos a tomar más vacaciones? Esto es como el que dice que nos ha salido un disco mediocre porque no nos hemos tomado más vacaciones.

No lo decía por el disco, sino en general. Igual el grupo habría seguido siendo el mismo, podría haber salido otro “Gaia”…
M: No íbamos a hacer otro “Gaia” ni otro “Finisterra” porque eso ya lo hemos hecho. No. Habríamos hecho lo que hay ahora. ¿Que en lugar de un año podíamos haber estado dos? Pues sí, pero habríamos hecho lo mismo de ahora porque es lo mismo que queríamos hacer.

T: De hecho, hemos estado un año, a nivel discográfico, sacando recopilatorios, aunque no teníamos mucho que ver con eso. Pero desde el último disco de Mägo de Oz han pasado tres años.

Sigue siendo poco. Ese tiempo entra dentro de lo “normal”.
T: Para ti, pero es que yo soy músico y no sé encofrar una pared, por ejemplo. Lo único que sé hacer es música, así que para mí un año es suficiente. Hay bandas que se tiran cuatro años viviendo de las rentas y eso me parece aburrido. Si José hubiera seguido en la banda, es probable que hubiéramos estado más tiempo.

A eso iba…
T: Ya, pero José no está en la banda y nosotros tenemos muchas cosas que mostrar. Ya te digo, si él hubiera seguido… nos habríamos tomado más tiempo porque la banda estaba muy rota, muy cansada… y si hubiera sido bueno para que la gente no se cansara tanto de lo mismo. Pero es que esto no es lo mismo. Entonces, como no es lo mismo, ¿para qué vamos a esperar más si la propuesta musical, el cantante, el bajista y el teclista son nuevos? A ver, ya sé que somos Mägo de Oz y que tampoco es una propuesta muy nueva porque no hemos inventado nada distinto, pero sí que es algo más fresco. Escuchas el disco y te das cuenta de que nos ha sentado bien el descanso. Cuantificar si es mucho o poco… nada. Ten en cuenta que la gira empieza en Marzo y habrá pasado un año y medio desde que nos separamos y dejamos de hacer conciertos. Pero bueno, tampoco nos parece excesivo. Normalmente, los grupos se separan y se toman un descanso para componer porque no hay ideas frescas y lo necesitan, pero es que nosotros no lo necesitamos.

Llegaste a decir que Mägo de Oz se estaba echando la siesta…
T: Sí. Estábamos echándonos la siesta precisamente porque lo necesitábamos. Pero la siesta no es dormir, sino que es un ratito (cuando digo las cosas, las digo por algo), pero el problema que tenía esta banda, que era José, ya no está. Tenemos muchas ganas de salir a la carretera porque el que nos frenaba un poco era él.

Al margen de las declaraciones cruzadas entre vosotros dos, tus declaraciones en Televisa… y demás, el hecho de que una banda tenga a su cantante al 40% tiene que ser muy duro. En este caso son 16 años…
T: Mucho. Es muy duro cuando él no lo sabe… o no lo quiere saber.

M: Era muy complicado porque eran muchos problemas. Él no componía, no ensayaba… sólo daba por culo (Risas). No fue así toda su vida, pero al final era una lacra. ¿Sabes qué pasa? Es lo que dices tú cuando señalas que es el frontman, pero si es un teclista, también daría por culo en el grupo.

Pero ya sería de otra manera, al menos exteriormente hablando.
M: Cierto, a nivel de público sí, pero a nivel del grupo es un problema que genera un mal ambiente dentro. Entonces, al final, ¿qué hemos logrado? Pues que haya muy buen ambiente y muy buena conjunción ya que todo el mundo que está aquí tiene mucha ilusión por seguir en el proyecto.

En ‘H2Oz’ se intuye el problema. Es más, al hablar en plural cuando se dice aquello de “cuando las ratas huyen, el mal olor se va” entiendo que va dirigido ya no sólo a José, sino también a Kiskilla y a Peri. Llamadme retorcido, pero…
T: (Silencio) Vale. Pues ya está. Y aclaro: Kiskilla tendrá en Mägo de Oz su casa siempre que quiera. Entonces, por eliminación… ya sabes a quién va dedicado eso de las ratas.

Por tu lado, Javier [Zeta]… no sé si ser el nuevo cantante de Mägo de Oz te supone estar en un brete, pero posiblemente haya una división entre los fans.
Zeta: Bueno, es encontrarse con una cosa que tenía que ocurrir, ¿no? Al menos eso pienso yo. Después de tanto tiempo… hay gente que identificará al grupo con el cantante, pero ese con el que se identificaban o que les decía las cosas ya no está. Repito: pienso que es una cosa que tenía que ocurrir y se lleva lo mejor que se puede. Espero que día a día se vaya convenciendo más gente de que ahora hay otro cantante que, espero, les guste igual o más. Eso es todo lo que espero de esta división de la que me hablas.

Hombre, es que en España no está acostumbrada la afición a que los grupos de Rock cambien de cantante.
Z: Hombre, si lo pones así, sí. (Risas) Sería un poco eso. Pero para mí, a nivel personal, es realmente un reto llegar a tener esa aceptación que tuvo en su momento el anterior cantante. Y bueno, ya te digo; solamente es eso, pues hay que seguir tirando para adelante y para arriba para estar cada vez más a tope con el grupo y con el proyecto.

¿Tenías un público “fiel” con Al Otro Lado, tu anterior banda? Aunque me consta que sacasteis únicamente dos discos.
Z: Teníamos un público fiel, pero es que eran 100 personas (Risas). Entiéndeme, hacíamos una tirada de 2000 copias y ya está. Evidentemente, no teníamos el nivel que tiene Mägo de Oz, más que nada porque aquello era una cosa más humilde.

Vuelvo al disco porque casi me dejo otra suposición: pensé que el disco iba a ser triple…
T: ¡¿Triple?! ¿¿Por qué??.

Debido a su título. Entiéndase como un disco para “Hechizos”, otro para “Pócimas” y otro para “Brujería”.
T: ¡No estás contento con nada! ¡Qué cabrón! (Risas) Un disco triple hubiera sido lo mismo que hacer un “Gaia”. Si ahora nos desmarcamos con un disco triple, habría sido más de lo mismo.

O no. Si el sonido es distinto…
T: Ya, pero hubiera sido muy barroco todo. Los “Gaia” eran discos dobles, así que hacer un disco triple a estas alturas… nos parecía demasiado y repetitivo. Ahora nos apetecía hacer un disco más rockero, que son discos de 8, 9, 10 u 11 canciones. En ese sentido somos muy ochenteros.

En este caso son 13. Un buen número.
T: Sí, está hecho aposta porque había un tema que no sabíamos si meterlo o no, y decidimos meterlo porque era el número 13. Y lo del disco triple… pues algún día lo haremos. Seguro. Pero este no era el momento de ir de chulos y de vacilones.

Más reto para Zeta si llega a ser un disco triple.
Z: (Risas) Y más tiempo en el estudio.

T: Para eso sí que habríamos necesitado esos dos añitos, porque hace 40 canciones buenas es complicado.

Antes de que se nos vaya el tema… ‘Sácale Brillo A Una Pena’ me suena muy ochentava, por cierto, gracias a los teclados.
T: Totalmente correcto. Es muy Journey, muy Sangre Azul también, por qué no decirlo… Nunca habíamos hecho un tema tan descaradamente AOR, siempre ha habido temas en Mägo en los que nos hemos acercado más al Hard Rock. Nos gusta un poco todo; desde el Power Metal al Hard Rock o al Heavy. Pero es verdad que nunca antes habíamos hecho algo tan evidente o tan Toto. Es una canción con la que estamos muy contentos, pero también es una vacilada porque no es el sello característico de Mägo de Oz. Pero nos gusta mucho.

¿Influyó en ese sonido el hecho de que estuvieras en Bürdel King? Diría que “Quiero Morirme En Ti” es muy Bürdel King.
T: La balada, ¿no? Pues puede ser. Bürdel King ha influido un poco en la producción, sobre todo, porque es una producción muy seca. Las guitarras están muy en primer plano, mientras que en los “Gaia” las guitarras no estaban tan presentes porque convivían con mogollón de teclados, coros, orquestas… Era otro concepto. Por otro lado, sí que tuvimos un poco de ayuda a nivel ideológico.

¿Y los temas de Bürdel King no eran descartes o experimentos de los “Gaia”?
T: No. Jamás. Los descartes de los “Gaia” fueron para “Gaia: Epílogo”. Jamás podría cantar ese tipo de canciones. ¡Ni se me ocurriría!.

Jodido sería tener que cambiar el concepto de una producción a otra…
T: Y es que en ‘Gaia’ no se compusieron temas de Rock and Roll tan evidentes. Los temas de Bürdel King están pensados y hechos en los cinco meses antes de entrar a grabar ‘¡Ladran, Luego Cabalgamos!’. Está todo muy medido para que yo pudiera llegar a esos tonos porque no soy un cantante de Heavy Metal, soy un cantante de Rock and Roll molesto. Bueno, un cantante de Rock and Roll. Y molesto. (Risas)

Otra cosa que nos atañe respecto a los cantantes es que Zeta viene de la escuela de canto de Leo Jiménez. Pero es curioso, Andy Martínez, el cantante que ha ocupado el puesto de Leo en su propia banda (037), también pertenecía a su escuela, al igual que Tete Novoa en Saratoga.
T: Hombre, todos los grandes cantantes, al igual que todos los grandes grupos que consiguen crear una moda o una forma de actuar o de cantar, siempre tienen sus alumnos aventajados (y otros que no). La diferencia del cantante de 037 es que es un clon, personalidad cero. Y todavía le queda mucho que aprender. Zeta tiene mucho de Leo, tiene un poco de José, tiene algo de Tony Sölo de Sangre Azul… Zeta tiene muchísimos matices y es muy rico, por eso está en este grupo. A nosotros no nos vale un cantante todo de manera similar. Como antes has señalado, ‘Sácale Brillo A Una Pena’ no tiene nada que ver con ‘H2Oz’, así que es ahí donde yo creo que Zeta lo ha pasado peor debido a que en cada canción tenía que romper la voz en un momento distinto, y eso es complicado para un cantante.

Pero divertido, ¿no?
Z: Pero divertido, claro. Así también demuestras que eso que pensabas que era muy difícil se puede hacer. Todo lo que se ha podido demostrar está en el disco. En cuanto a voz te hablo.

Efectivamente, en cuanto a voz. ¿Y en general? ¿También se quería demostrar algo?
T: Sí, que Mägo de Oz somos nosotros, no los que se han ido. Es algo que teníamos clarísimo. A ver, hay que discernir: si eres fan de Mägo de Oz te gustará Zeta o el Pato Donald o quien sea. Más o menos. Si eres fan de José Andrëa… coge el disco de Mägo de Oz y lo tiras a la jodida basura para no escucharlo más ya que no te va a gustar y porque no eres fan de Mägo, sino de José. Si eres fan de Eto’o, pues coges tu camiseta del Barça y la tiras. Pero si eres del Barça… vendrá Eto’o o vendrá Messi y seguirás siendo del Barça. Los equipos son como los grupos. En el Madrid se irán Cristiano Ronaldo y Mourinho, y el Madrid seguirá ganando copas de Europa. Pues Mägo de Oz es lo mismo, con José o sin José, con Txus o sin Txus. Mägo de Oz somos una marca que nos ha costado muchísimo trabajo y una forma de entender la música. Y evidentemente, cada cambio es acusado, pero por eso no deja de ser una marca clara. Eso es lo que queríamos que la gente tuviera claro.

Aventuro que serán tiempos duros, no obstante.
T: ¿Lo vaticinas?.

Sí.
T: Pues yo no lo creo.

M: Yo tampoco lo creo. ¿Pero te refieres a la música y con nosotros?.

Sí, me refiero a vosotros con vuestra música.
M: ¿Por qué? Al contrario. Creo que vamos a ir a mejor. Cuando expresas algo de corazón y te dejas los huevos en ello, la gente lo nota. Igual que cuando nos criticaban cuando decían que estábamos un poco acomodados, que sólo hacíamos canciones-single que no eran largas, que a José se le olvidaban las letras… Pues al igual que criticaban todo eso, ahora van a alabar que tengamos una actitud de comernos el mundo y para acrecerles todo el apoyo que nos dan. Y eso lo van a tener que notar porque nosotros vamos a expresarnos así.

T: De todas formas, los tiempos duros en Mägo de Oz han tenido tocapelotas como tú que siempre decían que después de “La Leyenda De La Mancha” o de “Finisterra” nos íbamos a ir a la mierda.

Cuidado, que yo no estoy hablando de que os vayáis a la mierda, ¿eh?
T: Bueno, estás hablando de tiempos duros y me da igual. Mägo de Oz es como el teatro: siempre está en crisis. Somos una banda con 15 discos, ahora tenemos una gira con 56 conciertos en Latinoamérica… ¿Van a ser tiempos duros? Probablemente sean duros al nivel de que tenemos que demostrar cosas.

¡Coño, eso es lo que yo decía!
T: Pero es que eso es bonito. Para mí, la música regalada no se llama Rock, se llama Pop. Una compañía pone a un artista… ¡y hala, a los programas de televisión! El Rock siempre tiene que ser duro, musicalmente hablando y a nivel de actitud. Pero es que a nosotros los retos nos ponen y nos gustan. Como tenemos un buen disco y un buen cantante, estamos confiados y no tenemos miedo. Es que somos un poco chulos en ese sentido de callar bocas, ¿sabes? Como diciendo: ‘ahora nos vais a comer la polla’.

Pero eso es culpa de la prensa especializada en el Heavy, que son como el Marca o La Razón. Un día te ponen arriba… y otro día te ponen abajo. Es más, os dieron palos cuando se anunció el tema del casting para buscar cantante.
T: Sí, ahí estoy totalmente de acuerdo contigo. La verdad es que los que nos criticaron tienen parte de razón porque la otra opción eran las palomas mensajeras… y la verdad, eso nos dio pereza (Risas). Es que es una gilipollez muy grande que la gente nos critique por hacer en internet un casting en el siglo XXI. ¿¿Cómo cojones busco un cantante?? ¡Tendré que hacer un casting! Otra cosa es que hubiera un casting televisado en una cadena…

No eres Ozzy Osbourne como para permitirte el lujo de montar un reality…
T: Claro. Pero cuidado, que lo hace Gene Simmons y no pasa nada. Ahora, si lo hacemos nosotros… las hostias que nos caen pueden ser tremendas. Pero a mí no me importaba, te lo digo sinceramente.

Aquí está el ejemplo, que es Zeta.
T: Eso es. Pero que nos critiquen por montar un casting son ganas de tocar los cojones. [Txus adquiere un tono sarcástico] Me voy a coger el coche y voy a ver locales de ensayo para buscar cantante. Son chorradas, pero bueno, la prensa, los fans… el aburrimiento hace muchas cosas.

Pero los fans empezaron a hacer elucubraciones después de aquella entrevista con Mariskal Romero en el que se insinuaba que Leo iba a ser el cantante. Aún con eso, la prensa sería más peligrosa que los fans por el hecho de ser una especie de altavoz.
T: Pero depende del tipo de prensa, porque no es lo mismo La Heavy que la Kerrang! o The Metal Circus. No es lo mismo. A La Heavy le gusta el ‘rollo corazón’ muchísimo porque a Mariskal Romero le mola eso mucho eso. Y yo lo entiendo y entro en su juego, pero Mariskal es muy amarillista y todos sabemos cómo es. ¡Estamos hablando de una revista que en sus votaciones del año te ponen ‘al mejor vestido’! Por dios, ¿de qué estamos hablando? ¿Y por qué no hablan del mejor single? Que lo ponen, pero es una connotación que va intrínseca a esa marca que es La Heavy (antes Heavy & Rock) de Mariskal Romero. Pero aún así, lo respeto y entro en su juego porque yo doy ese juego. Pero vamos, que no toda la prensa es igual. Está la que se preocupa de lo musical y otra que se ocupa de lo musical y de lo que hay alrededor de lo musical. Y ojo, las dos son igual de buenas y de importantes… siempre y cuando tú entres en el juego. O sea, no me puedo quejar de Mariskal porque entro en su juego, pero nadie te obliga a salir en esas revistas. Sí es verdad que el artista tiene el poder de decidir en cuál quiere salir y en cuál no quiere salir, pero Mägo de Oz no tenemos ningún problema porque entramos al trapo, para desgracia de nuestra compañía.

Dudo que os echen… y menos después de ganar el pleito contra Locomotive Music, vuestra anterior discográfica.
T: Sí, por eso están acojonados. (Risas)

Mae Kurtz: Jinetes en la tormenta.

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“La realidad establecida es limitada”.

Sin saber ni cómo ni por qué, Mae Kurtz se autoedita para enseñar lo que sabe hacer con “Drain”, su primer LP después del trabajo de corta duración llamado “Songs from the underworld”. Ni torturas ni tormentas, simplemente el mejor paraguas para evitar la lluvia.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Decía Poe que “todo lo que vemos o parecemos es solamente un sueño dentro de un sueño”. ¿Es, por lo tanto, una especie de espejismo la idea de crear una simple canción?
Lo que es un espejismo es la canción en sí, que se erige como un sueño donde me sumerjo. Quedo atrapada un tiempo en ella y al final puedo abandonarla y seguir. Nunca tengo la idea de crear una canción. Simplemente surge. Como lo hacen los espejismos.

¿“Drain” es una meta? Después de la demo, la idea de un LP era más fuerte y hasta atractiva.
“Drain” es la conclusión de una etapa más que una meta. Para poder avanzar tenía que cerrar un ciclo que empezó el día que mandé tres temas a Proyecto Demo. Desde entonces, se me fueron acumulando las canciones e hice la demo, pero no era suficiente, los discos son como cajones donde ordenarlas. Una vez están ahí, puedes olvidarlas y avanzar.

La creación más “seria” de Mae Kurtz empieza en 2008 cuando decides hacerte con un ordenador para grabar canciones, pero me consta que antes de eso ya venías componiendo canciones…
Sí, empecé componiendo a los catorce, quince años. De hecho, ‘Strange moonlight’ es uno de mis primeros temas, aunque probablemente haya evolucionado mucho desde entonces. A pesar de ello, no fue hasta los veinte que me atreví a compartirlo unas pocas veces en un escenario. Era una apuesta más básica, con una guitarra y un chelo, luego llegó el ordenador y con ello pude desarrollar un concepto musical más complejo, entendiendo complejo como la introducción de más instrumentos. Y ahí nació Mae Kurtz.

Hasta que “Songs from the underworld” logra materializarse. Realmente fue un corto periodo de tiempo el que pasó de estar haciendo canciones en “modo invisible” hasta que sale el EP. ¿Cabezonería y constancia o suerte de haber estado en el momento adecuado?
Ni una cosa ni la otra, simplemente tenía que ser así. Pero no de una forma mística, sino porque es el orden lógico de las cosas. El disco llega con un año y medio de retraso así que “Songs from the underworld” fue en realidad un aperitivo. Es decir: ahora llega, pero mientras tanto ahí va la demo. Así que…

Pero efectivamente, son tiempos complicados… aunque no para el talento. Hemos llegado a un momento en el que ya no se buscan muchos beneficios, sino palmar el mínimo posible de pasta. ¿Cuánto te ha supuesto económicamente un disco como “Drain”?
“Drain” me ha supuesto lo que cuesta un disco autoeditado. Al menos económicamente. El problema es que me ha costado dinero que al final no se ha visto plasmado en ningún sitio. “Drain” lo grabé en estudio con The Fakers en unas cuantas sesiones pero el productor se largó a L.A. antes de masterizarlo y nunca más volvió. Yo guardaba una copia de seguridad en un disco duro externo que se rompió, así que no me quedó más que recuperar lo que yo ya tenía grabado en mi ordenador, hacer ciertos arreglos y producirlo. Todo un mundo desconocido para mí que he intentado sortear como he podido. “Drain” es el resultado.

¿Y psíquicamente?
Agotador. El hecho de que un proyecto se alargue mucho más de lo debido es muy cansado y más si al final tampoco es exactamente como habrías querido que fuera. Pero supongo que lo hagas como lo hagas siempre encontrarás errores…

Veo que firmas el disco como Mae Kurtz… Y de hecho, las canciones están compuestas y producidas por ti, pero no veo ni rastro de The Fakers por ningún lado…
Excepto el piano de Oggy Danailov y algún chelo de Vesselin Mitev en un tema, The Fakers no aparecen por lo que te decía antes. Deberían haber estado pero al final ya no me quedaba ni dinero ni tenía ánimo para empezar de nuevo. En todo caso, como The Fakers van variando, sí que los menciono en el disco, pero individualmente.

Pero sí estarán en los directos, ¿verdad?
Sí, ahora empieza una nueva etapa con los nuevos Fakers. Este año pasado he estado tocando en acústico sola y necesitaba tocar ya con la banda. En realidad, a menos que lo requiera la sala o The Fakers estén en proceso de cambio, prefiero tocar acompañada.

Son una formación clásica (por su composición), pero hay pianos, chelos… ¿Es complicado ensayar o prepararse un directo con una instrumentación compleja y poco tiempo?
Aún no siendo fácil, no es más complicado que lo que supone ensayar con una banda de formato clásico. Sobretodo porque tanto el chelista como el pianista son grandes músicos y tienen experiencia así que saben perfectamente adaptarse a los medios que les ofrecen. Además, ahora mismo los Fakers cuentan con un pianista que se hace cargo también de las cuerdas (teclado) ya que el chelista se fue a Brasil a vivir. Así que vamos haciendo según disponibilidades. Lo que es complicado de verdad es más bien poder llegar todos al directo con lo que supone preparar diferentes directos según disponibilidad.

Hemos hablado de que el proyecto empieza a ganar en consistencia en cuanto te haces con un ordenador, pero me pregunto cuánto hay de “máquina” y cuánto de humano en las canciones, tanto de “Songs from the underworld” como de “Drain”. Yo diría que hay mucho de “máquina”…
Desgraciadamente hay mucho de máquina. Yo me considero una persona de espíritu analógico, pero la realidad hace que para el disco no pudiese contar con la banda después de perder todo lo grabado y antes de que se convirtiese en el disco que nunca pude acabar opté por sacarlo con un sonido más de máquina. Al final quedó como un disco donde una voz (creo que muy humana) intenta sobresalir de ese sonido quizás demasiado frío.

¿Cómo te llevas con las emociones? Hay temas como ‘By my side’ que reflejan un estado de ánimo pesimista canalizado en la poesía, al igual que ‘I would like to’.
Con las emociones… no me llevo bien. Se me escapan, me oprimen, me ofuscan. Supongo que por ello canto. Es una forma de huir de ellas, de apresarlas y descansar.

También aparece mucho la palabra “place” (En el título de ‘A place for us’ o en la letra de ‘Find me’, cosa que yo creo que es debido a que no terminas por concretar un lugar o emplazamiento exacto para tu persona.
Probablemente esté muy relacionado con las emociones. Supongo que es una búsqueda constante no tanto para mi persona sino para dejar de ser, donde finalmente descansar. Un lugar donde me sienta en paz.

Junto con “dream”, que es otra palabra muy protagonista, incluso más que “place”. Ambas tienen un mismo nexo común: son cosas virtuales y etéreas. ¿Te será más fácil entonces recrear ilusiones que verdades?
Tengo más bien un problema con la realidad impuesta porque hablar de verdades ya son palabras mayores. La realidad establecida es limitada y se rige por sus propias normas. Pero yo entiendo la realidad como algo más grande porque, ¿acaso lo etéreo no es real? En todo caso, para no filosofear barato, te diré que necesito escapar de ella constantemente y los sueños y los lugares anhelados, aunque no existan, son una buena forma de hacerlo.

Estamos describiendo canciones que ya aparecieron en el EP, demos… ¿Han sufrido cambios sustanciales ahora en “Drain”, dentro de su sonido?
No especialmente, tampoco era la idea. Lo que sí quería era mejorar el sonido, corregir algún detalle. Hacerlo más apto.

Aunque suele pasar con las letras, pues su sentido suele perderse con el tiempo…
No cambio letras e intento tocar lo mínimo posible puesto que creo que la idea de mis canciones es captar un momento concreto. Por eso suelo componer las canciones de un tirón, porque es como un drenaje, lo saco y ahí lo dejo. No me gusta interferir ni manipular las emociones. Son como son. Lo único que sí que puedo cambiar es alguna palabra por algún otro sinónimo si me gusta más. Referente al sentido, es verdad que puede perderse, pero mis letras hablan de emociones y mis emociones, aunque cambie el decorado, son las mismas.

Posiblemente sea ‘Strange moonlight’ la más representativa y la que más soportaría el paso del tiempo. ¿Es también un fetiche este tema?
Es curioso porque es la canción en la que más gente coincide. Para mí casi todos mis temas son fetiche de un modo u otro, es difícil escoger, pero sí es verdad que ‘Strange moonlight’ tiene un algo mágico que me sigue tocando, supongo porque resume muy bien quien soy. De hecho, es el tema que he escogido para hacer el videoclip.

Muy The Doors, por cierto.
Puede. Es curioso porque cuando hablan de mis influencias casi nunca mencionan a The Doors y la verdad es que me gustan mucho y los he escuchado mucho también tiempo atrás, así que en algún lugar tenían que aparecer. Aunque justo en este tema no lo había pensado.

Pero entre la oscuridad de las canciones, los escenarios “David Lynch style”, las referencias al Coronel Kurtz… al final podemos llegar a la conclusión de que “Drain” es más una banda sonora que un disco en sí. ¿Es posible?
Bueno, nunca lo había pensado así. En todo caso, sí que es mi banda sonora vital. Las referencias al cine creo que existen porque soy una amante del cine pero no sé si se reflejan tanto en las canciones. No al menos de forma consciente.

Sin embargo no estaría de más preguntarse si se trata de una película de terror o algo más próximo a Lars Von Trier…
(Risas) Yo veo más bien cine negro o un western crepuscular… de terror no le veo nada, quizás porque lo asocio con el miedo. Y de Lars Von Trier… ¿tú crees? No me siento nada representada en su imaginario, demasiado sufrimiento asociado al sacrificio. Yo no me sacrifico. Morir o matar.

Najwa Nimri: Agarre y desgaste.

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“Escribo mucho más de lo que canto después”.

Como una bruma que se cuela entre las rendijas de la monotonía, Najwa Nimri (Pamplona, 1972) invierte el aburrimiento en diversión. “Donde rugen los volcanes” (Warner 2012) es el fruto de una conversión que ha ido más allá de la sordidez lingüística y del embrollo electrónico.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Veo que has querido romper con lo anterior, exactamente con un álbum tan nefasto como lo fue “El último primate”.
¿Nefasto por qué? Tuvo mucha aceptación y fue muy positivo. Además, yo llevé el disco a la discográfica con la sensación de haber hecho un buen trabajo, no pensando en la aceptación. Todo eso son números sin más.

Yo me refería a la aceptación personal.
Tampoco. Tengo una aceptación total con ese disco.

¿Y por qué dices entonces que “Donde rugen los volcanes” es como resurgir de las cenizas?
Bueno, no era exactamente resurgir de las cenizas, sino que se trata más bien de un estado de ánimo. He estado todo el tiempo haciendo lo mismo pero de diferente manera, así que cuando he creído estar en un buen momento, he guardado esa esencia para sacarla. Sabía desde el principio que estaba hablando de una fase que ya se estaba acabando, por lo que estaba convencida de que lo siguiente tenía que ser un intento de escape.

¿Una vía de escape? ¿Tiene que ver con teorías apocalípticas?
No, no tiene que ver con teorías apocalípticas, ni con imágenes de ciencia ficción que me lleven a ciertos espacios. Todo eso me parece muy aburrido.

¿Y es por lo aburrido por lo que querías escapar?
Es que es hablar del aburrimiento como un punto final. Es diferente. No es lo mismo estar quemado y salir de las cenizas como estar aburrido y escapar de las cenizas. Es algo más liviano y menos profundo. Creo que la dimensión consiste en hacer lo que hago porque, para mí, hacer música es como hacer un juego, pero es mi juego. Algo a lo que le dedico todo el amor y todo el tiempo del mundo con mis energías positivas y mis energías negativas. Todo está dentro de ese juego. No es una cosa que deje de ser importante… aunque no tiene ninguna importancia que la haga.

Entiendo. O sea, que no quieres quedarte en lo mismo una y otra vez.
Exacto. Soy una persona que se aburre rápidamente con lo que hace.

¿Y te has dado cuenta ahora de eso?
Claro. Es que yo no trabajo haciendo balanza, pero ahora ya tengo discos y películas suficientes como para saber en qué he estado trabajando y cómo. Eso no lo sabía ni con el primero ni con el segundo, pero después de haber hecho unos cuantos sí sé qué es lo que hago.

‘Nada nos puede pasar’ tal vez engaña a los oídos, siendo “Donde rugen los volcanes” un LP con guitarra.
Pero el instrumento no era tan importante. Lo principal era la dirección, y que la guitarra hiciera un riff permanente hasta llegar al trance: tocar, tocar y tocar… cantar, cantar y cantar. No era necesario ponerle mucho esfuerzo ni tampoco que tuviera colorido puesto que yo ya le meto melodías, pero tenía que expresar el sitio en el que me encontraba.

Pero lo empezaste con guitarra, ¿cierto?
Sí, al principio era así porque Raúl Santos no estaba todavía disponible. Fue un comienzo basado en la guitarra que luego volvió a la electrónica. La guitarra se fue y desapareció por completo, entonces utilizo lo que tengo a mano, en realidad, porque si tienes una dirección clara lo puedes hacer con ordenador o con lo que quieras. El caso es tener clara esa dirección.

También se notan mucho las baterías y los bajos, así que es bastante orgánico.
Es verdad. Hay capas de batería y otros ritmos dentro de lo que es el loop general. Se ha creado con ordenador pero no hay nada sampleado, así que podemos decir que es algo natural, cosa que no pasaba con “No blood”, un primer disco que era todo electrónica.

¿Cuándo dejaste de samplear?
A partir del segundo disco.

Interesante, aunque el directo de “Donde rugen los volcanes” se hace del tirón.
Sí. Ahora llevamos batería, pero yo toco los teclados y pongo las voces. El disco está planteado como un directo, por eso la duración de sus temas y por eso ese orden, pero incluso está concebido para que siguiera un hilo y una historia.

¿Pudo haber sido un disco eterno?
Totalmente.

‘Nunca estuve a salvo’ tiene un halo de tenebrosidad. Podría empezar por ahí…
Es la que más fuera está en espíritu. Es la primera canción que escribí justo al terminar “El último primate”. También he quitado muchísimo texto y muchas otras cosas que había al principio para que la electrónica destacara la violencia de la canción en su totalidad.

¿Pero ese texto que quitaste era para…?
…para que la música respirara, aunque dejé una base rítmica por encima de la voz para que se pareciera a The White Stripes.

Aún así, ¿ese texto que quitaste era fundamental?
Como texto, leído, es fundamental. Pero de todas las canciones suelo quitar el 30% o el 40%. Escribo mucho más de lo que canto después. Voy sacando lo justo para que se entienda el concepto.

El concepto pero no el significado.
Eso es. Es básicamente para que se entienda el concepto de la canción pero no el significado de la misma. Yo dejo el gancho para que tú te puedas imaginar el resto. No creo que pueda escribir una letra cotidiana o costumbrista. Hasta el tío más friki del mundo tiene una vida que hacemos todos, pero yo no hablo de eso, no quiero estrechar lazos para que la gente se identifique con lo que escucha.

Entonces no es un método de acercamiento al público.
Ni de distanciamiento. Lo hago así simplemente porque me sale de esa manera. Si fuera director haría cine de ciencia ficción, no cine realista. Pondría un croma y me imaginaría el mundo.

Mucho croma y mucho verde tiene “Donde rugen los volcanes”.
Sí. No lo había pensado hasta que hicieron la portada.

Vuelvo a la anterior pregunta, pues el único punto “cotidiano” que encuentro en todo el disco está en ‘Mi cama’. Es ahí donde todos nos encontramos.
Puede ser. La letra era también más larga y la planteé de otra manera, pero no sé si alguien puede sentirse identificado con eso aunque existan puntos comunes. Pero no es sólo la cama, sino el sexo, que es lo más primario, como en ‘Crime’.

Otra canción “costumbrista”…
Sí, pero si la traduces es insoportable. Habla claramente de la “cosa” que se describe y me parece algo bochornoso.

¿Y en el momento de la composición no te lo pareció?
No, para nada. Es una canción que salió del corazón. Es absolutamente emocional. Ahí es donde tengo el balance de lo que me gusta verdaderamente y dónde disfruto yo en el día. Pero veo que está teniendo aceptación el disco, así que la gente se está enganchando inexplicablemente.

Pero como concepto, ¿no?
Y como historia. Me flipa estar trabajando durante un año con un grupo de gente pensando en muchas cosas a la vez con las canciones, la portada… ¡Eso es lo que divierte! ¿Qué haríamos si no? ¿Canciones emocionales que salen en ese momento? Es una manera de currar, pero no es la mía.

Eso me lleva a pensar que ‘Crime’ es una canción opuesta al concepto de “Donde rugen los volcanes”.
Exacto. Es el contrapunto, lo opuesto a lo que estoy haciendo ahora. Estamos hablando de lo mismo, pero desde ángulos completamente distintos: uno desde lo sensorial y otro desde la emoción. Con la emoción se engancha con el público muchísimo más.

Manolo Tena: Cuando el viento calla.

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“Rezo todos los días para no volver al infierno”.

Madrid se convierte en un corral de locura llegadas las fechas navideñas, justamente cuando Manolo Tena (Madrid, 1951) decide concretar una cita en Goya, frente a un conocido centro comercial. “Es increíble la de gente que hay ahora mismo en esta ciudad”, dice al saludar. De camino a una cafetería, el músico prosigue con la conversación: “el otro día fui a coger el metro y me tuve que volver a casa del agobio que tenía con tanta gente”. Después, una vez acomodados, Tena recapitula su presente más inmediato y el pasado más olvidado con la esperanza de un futuro mejor. La música, las drogas, la mala prensa y la espiritualidad marcan la pauta principal de una entrevista llevada al extremo de la redención. A día de hoy, Manolo Tena cuenta con “Canciones nuevas” (Warner, 2008) como último trabajo de estudio aún teniendo material por estrenar. A pesar de todo, dedica el tiempo a la familia, a la música y al espacio radiofónico “Una hora de libertad”, dentro de www.RadioMedia21.com todos los viernes de 22:00h a 23:00h.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Manolo, ¿qué ha sido de “Manolo Tena: con alarma y sin alarma”? Era el nuevo disco por venir después de “Canciones nuevas”, tu último LP hasta la fecha…
Era una idea que surgió para hacer un recopilatorio en plan artístico de otra manera, como el otro día cuando hice ‘Sangre española’ con Raimundo Amador. Ya sabes que esa canción es una balada del año 92, pero Raimundo se puso a tocarla por Santana y por Hendrix llevándosela a otro sitio. Entonces, la idea que tuvimos para ese disco fue exactamente esa, la de hacer de mis canciones algo diferente con otros artistas. Se pensó incluso en que un DJ hiciera lo propio con ‘Tocar madera’ o que ‘Fuego en la piel’ se grabara con músicos cubanos. Era esa idea.

No suena nada mal. Es algo… ¿disperso?
Sí. Pero lo que te quiero decir es que yo no era el único que estaba en Alarma!!!, sino que también tocaban Manuel Díaz (batería) y Jaime Asúa (guitarra). Manuel podía hacer arreglos de guitarra, me corregía alguna letra… Y a la vista está lo de Jaime, ¿no? Es un guitarrista muy respetado. Así que lo de “Manolo Tena: con alarma y sin alarma” quiere decir que, una vez pasado el tiempo, vendrá Manolo Tena en solitario u otros grupos. Pero en fin, es una idea que no ha cuajado porque yo, particularmente, creo que todo lleva su tiempo: uno para la cosecha y otro para la siembra. Hemos sembrado esa idea, así que ya veremos cuándo sus frutos.

¿Y qué pasaría si resulta infructuoso?
Tengo más ideas. De hecho, tengo el libro de “Poeta en Nueva York” en Hip-Hop y más canciones esperando, un disco doble con canciones, temas traducidos al castellano para versionarlos…, así que no pasa nada.

¿Por qué nadie te las quiere sacar?
Esperaba que me hicieses esa pregunta. Mira, Bette Davis se quedó sin trabajo en Hollywood después de ganar 3 Oscar, pero no estaba en activo por algo que ella no comprendía, y era que no resultaba ya interesante para los mercaderes. Entonces, puso un anuncio en los medios de comunicación en el que decía: “Actriz con 3 Oscar busca trabajo”. Y yo ,lejos de la soberbia y con toda humildad, te diría lo mismo porque desde el año 97 ninguna editorial me ha comprado un solo tema, ni tengo editorial, nadie me llama para hacer un tema… mientras otros que manejan el cotarro se están repartiendo todo sin dejar paso a los demás. Si esta entrevista sirve, me gustaría poner el mismo anuncio que Bette Davis: Músico famoso en Latinoamérica que ha vendido millones de discos alcanzando un récord de ventas con el single de ‘Sangre española’ y habiendo escrito además para los mejores músicos de los 70, 80 y 90; busca alguien que le compre una canción.

¿Crees que te han infravalorado?
No, no. A ver, yo no escribo por dinero, sino por amor a la música. Es posible que eso no sirva para el negocio, pero por eso necesito un editor que me indique a quién puedo escribirle. Joder, es que he escrito para mucha gente y todos han sido single, y sin embargo, nunca me han vuelto a llamar.

Dijiste que el Rock estaba para salvar a los colegas…
Y también para mover a la sociedad. The Beatles eran mejor que los políticos muchas veces. Ahora piensan que el 15M está muerto, pero en realidad se diversificó para abarcar más campos mientras se encuentra en las catacumbas y así continuar agrediendo al sistema. Leonard Cohen decía algo así en “La energía de los esclavos”: “Tú tienes muchas cosas en la cabeza. Nosotros sólo pensamos en la venganza”. Nos han quitado el dinero, el poder, el lujo, el trabajo, ahora nos quitan las casas… ¿Cómo vamos a recuperar lo perdido? Dudo mucho que ningún político de los que está en el poder coma lo mismo que come uno que está en una chabola.

Algo está fallando, desde luego.
Mira, antes he citado a Leonard Cohen, pero ahora vuelvo a hacerlo: “Invité a un hombre a cenar. No me miró a los ojos. Cenó en paz”.

Yo te voy a citar a Leopoldo María Panero, pues una vez dijo que el dinero y la literatura le habían salvado del suicidio.
Realmente, creo que Panero tiene un instinto de muerte enorme. Pero cuidado, que no es lo mismo tener instinto de suicido que instinto de muerte. Él camina por el filo de la navaja mirando al cielo desafiando a Dios. Es alguien que se inmola por la comunidad. No ha querido ser millonario, sino que ha pedido el encierro voluntario en el psiquiátrico. No es un ejemplo a seguir, pero sí que es como una canción inédita que tengo que dice: “Pásalo, pásalo a todos los compañeros. La gente sin esperanza sigue intentando la fuga”.

Me imagino que esa canción tampoco te la compraron.
No me la compraron, efectivamente.

‘Flores’, una de tus últimas canciones, era un buen tema.
Era canción dedicada a las víctimas del 11-S, pero no dedicada para los dirigentes de Al-Qaeda ni para los dirigentes de los Estados Unidos. Es que no sé qué hace el ejército español en Afganistán, por ejemplo. Es por ese tipo de razones por las que no fui a votar en contra de la OTAN puesto que eso ya lo decidió Bill Cinton en su momento, al igual que ahora es Ángela Merkel la que decide muchas cosas. No tengo nada en contra del sistema. Podemos pasar hambre y mil penurias, pero no podrán darnos calmantes para el dolor.

Y hablando del dolor, ¿te sientes solo, sin amigos?
No, sorprendentemente. Ahora viene a verme gente que estará rondando los 25 años o por ahí y quieren que cante canciones que tienen muchos años. ¿Cómo podían conocer esas canciones si no habían nacido? Me respondían que esas canciones se las ponían sus hermanos o sus padres. Recuerdo que una chica de Vigo me agradeció , emocionada, la canción de ‘Llévame hasta el mar’ porque era un tema que le ponía su madre cuando iban a la playa después de que su padre las abandonara. Creo que ha quedado una semilla ahí, latente, y pienso que eso es una criba. Pasa el tiempo y va quedando una escultura de cada uno.

Tiene que emocionar que alguien te diga algo así, ¿no?
Sí, emociona. Por eso, cuando alguien me pide una foto, les digo que se hagan dos, por si no sale bien la primera.

¿Y no te resulta un coñazo?
No, porque el día que dejen de pedirme autógrafos o fotos, no sabré qué coño estaré haciendo aquí. El día que eso suceda, será un día triste. ‘Frío’ es una canción que sirve como legado, pero si tengo que dejar otro legado, lo haré. Lo que tienen las canciones, incluso las más tristes, es que te las pones cuando estás más jodido. No se sabe cómo, pero eso consuela. ‘Desnudo bajo la lluvia’ es un tema tremendamente trágico, pero ya me he dado cuenta lo que puede llegar a consolar esa canción a la gente. “¿Cuál ha sido el error?”, dice la letra, así que todavía se puede rectificar.

Digamos que las canciones ayudan a reflexionar. Eso la gente lo agradece.
Y me tratan con mucho respeto, ¿eh? Pasaba con Camarón, con Enrique Morente, Miles Davis… y con mucha otra gente. Tengo amigos que han llegado hasta un punto, pero a mí me ha tocado seguir más porque así lo ha decidido mi guionista, al cuál llamo mi azar y mi destino. Todos hemos seguido hasta un punto, pero nunca se han ido de mí ni yo he ido de ellos, al menos eso creo. Hay gente que dice que no he sido tan amigo de Enrique [Urquijo] o de Antonio [Vega], pero estábamos ahí.

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“Estoy enamorado de mi profesión”.

Dices que te cuesta coger “carretera y manta”…
Sé que en este momento no voy a llenar estadios, pero no me cuesta viajar para tocar. Ahora tengo que llegar a un acuerdo para tocar en sitios pequeños y no perder dinero, que es de lo que se trata. Entonces, lo que me cuesta es cerrar una gira a lo largo de un año con fechas seguidas porque hay crisis y la gente no dispone de mucho dinero, por lo que si no tienes pasta para el autobús no vas a coger un taxi. Y si no tienes dinero para comer no vas a ir a ver a Manolo Tena. Es un problema y eso es así. Además, los músicos tenemos que pagarnos el alquiler de la furgoneta, el alojamiento, la comida… y yo prefiero que mis músicos cobren antes que yo.

Eso te honra.
Los primeros aplausos que pido siempre en directo son y serán para los técnicos, acomodadores y mis músicos. Mi moral es así. Cuando nosotros nos vamos del concierto, los técnicos y demás gente del equipo tienen que quedarse ahí recogiendo cables. Nosotros nos llevamos los aplausos y ellos el curro, así que el primer aplauso será siempre para ellos.

¿Te cuesta grabar?
Tampoco, pero soy muy perfeccionista. Si por mí fuera, volvería a grabar ‘Sangre española’ porque veo que hay cosas que cambiar, pero si nos tiramos todo el tiempo dándole vueltas a la canción, no iba a salir jamás. Lo que sí que me gusta más es hacer maquetas porque sé qué es lo que hay que hacer cuando llegamos al estudio. Hay cosas que me aburren y por eso me dedico a hacer otras cosas. Estoy enamorado de mi profesión y reconozco que soy un privilegiado porque sé que entre los miles de millones de personas que habitan el planeta, hay muy pocos a los que les coincida la vocación con la profesión. Estoy muy agradecido.

No es para menos, y más en estos tiempos.
Te contaré una anécdota. Hace unas semanas, estuve con mi hija en el circo. Recuerdo que hacía un frío de la hostia mientras hacíamos cola, que encima tardó un montón. Pagamos un precio desorbitado por entrar, por lo que si el espectáculo resultaba ser una mierda o si los artistas salían en malas condiciones yo me iba a sentir ofendido como espectador. Por lo tanto, yo no puedo hacerle eso a la gente que viene a verme.

Los medios se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena, así que entenderé que no quieras responderme. Te hablo de lo sucedido durante el concierto que diste la localidad coruñesa de Cee en 2010. Saliste en muy malas condiciones a tocar y eso acabó trascendiendo pese a que te ignoraron tiempo atrás.
Bueno, lo que nadie me preguntó es si se me había muerto un familiar. Por eso estaba borracho, pero nadie me preguntó nada. Dieron por hecho que yo estaba borracho y mal. Pero mira lo que son las cosas; al poco salió la noticia de que el tío que me había contratado estaba en la cárcel por un escándalo de corrupción. Que se joda. Pero ya te digo, nadie me preguntó el motivo por el cuál salí así al escenario y me pusieron a parir. En fin, tuve mis razones y me equivoqué. Ahora ya han pasado dos años de eso y poco a poco se va limpiando todo. Creo que uno tiene enemigos por el mero hecho de existir, aunque hay otros que se lo ganan.

El karma…
Sí. Pienso que hay una especie de justicia poética y que el tiempo pone a cada uno en su lugar. Ni me molesté en contestar por aquello. También está eso que dicen de más vale caer en gracia que ser gracioso… Hay gente que sale a tocar más pedo que yo pero le ríen la gracia. Ya sabes cómo lo pintan todo, ¿no?

Sí, al gusto del consumidor.
Desde luego yo ya lo tengo superado. Un amigo me dijo en una ocasión que el ego hay que amortizarlo cuanto antes porque una vez que lo tengas más que amortizado dejarán de importarte los palacios o las chabolas. Hay una cosa llamada nobleza, pero no como título nobiliario, sino como ser humano con corazón. Este episodio del que hemos hablado me hizo reflexionar ya que ahora tendré que llorar la muerte de un familiar en otro lado.

Hombre, hay que cuidar el oficio.
Tengo que cuidar mi profesión y ayudar a los demás. He ido a colaborar a la cárcel de Soto del Real y a Proyecto Hombre, y es que yo he podido terminar ahí por haberme metido en el bar que no era o por haberme rodeado de compañías que no me convenían. Los que van a misa rezan para no ir al infierno, mientras que yo rezo para no volver a él… y eso que no soy un tío religioso, sino espiritual. Rezo todos los días para no volver al infierno. La heroína se cargó muchas generaciones durante los 80 y yo soy un damnificado, así que me conformo con no volver para atrás ayudando a la gente que está pasando por algo que yo he vivido. Quiero vivir el día a día con mi profesión, mi familia, mis amigos y la gente de buena voluntad, aunque eso no quita para que me venga un mal día y no pueda salir de ese infierno.

Tocaremos madera…
Igual aquella noticia era un aviso para que me centrara.

Y para que no bajes la guardia, hablando en presente.
Me vino bien ese aviso, la verdad. “Dios escribe recto sobre renglones torcidos”, dijo Torcuato Luca de Tena en su libro “Los renglones torcidos de Dios”. A veces hay que dar las gracias por cosas que ni sospechas que vayan a pasar.

Hablas de que no eres un tío religioso pero sí espiritual. Aún así, ¿fuiste bautizado?
Sí, hice la Comunión y todo eso. Pero soy más espiritual que religioso porque hice la toma del Refugio Budista, que es como una especie de bautizo o un inicio para ser budista. Además, los mandamientos que tienen son muy similares a los del cristianismo: no robarás, no matarás, no mentirás, no cometerás adulterio…

En ese sentido Canarias te ha venido muy bien.
Tengo muchas patrias chicas, como Cuba o Canarias, lugar que siempre me ha tratado muy bien. Allí es una hora menos y se toman las cosas con más calma, de ahí que digan eso de “no corras mucho, que te sales al mar”. Estando allí, el mogollón que hay aquí es mucho menor. Es otro mundo. Hacen las cosas sin prisas y eso ayuda a pulirlo todo un poco más. Yo estoy en ese punto de tranquilidad, mirando y fagocitando todo, absorbiendo la información como si fuese una esponja.

Guisante: Lo mejor de la huerta.

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“Cuando escribo me salen unas letras muy plásticas”.

Se estaba haciendo de rogar, pero el nuevo trabajo de Guisante por fin se materializa con el título “Envasado en hechos reales” (La Cafetera Atómica, 2013) después de un EP homónimo editado hace 16 años, que se dice pronto. Rafa Domínguez personifica la fábula y la música en un fantasioso disco que recorre el Rock y el Pop de cabo a rabo. Letras oníricas y espacios idílicos se dan la mano en un cuento para adultos que nunca se comieron las verduras. El LP se puede escuchar y comprar en Bandcamp.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.
FOTO: ROBERTO RUIZ HERRERA.

Por fin sale “Envasado en hechos reales”. ¿Cuánto has tardado realmente?
Mogollón. Hay bases que están grabadas desde finales del 2006 o por ahí. También he cambiado varias veces de sitio el estudio; primero lo tuve en Miralbueno, luego me fui a Garrapinillos, ahora estoy en Torrero…

¿¿Te has cambiado??
Sí, porque era insostenible. Estaba muy bien para que la gente viniera y tal, pero llegó el 2009 y adiós muy buenas. Aguanté hasta que no pude más y me cambié.

¿Y ahora en Torrero?
Pues estuve prácticamente todo el 2010 insonorizándomelo con estas manos (risas).

Sigamos con el LP. Había canciones que, como dices, ya tenían las bases hechas desde más tiempo, pero yo recuerdo haber escuchado en MySpace y en maqueta algunas como ‘Buceador y buceadora’, ‘Gaviotas en el café’, ‘Famoso impermeable azul’ (que ahora se llama ‘Impermeable azul’)…
Y suenan muy parecidas. Ahora grabo de otra manera porque ha pasado mucho tiempo, pero no es por la producción (en cuanto a arreglos), sino por el sonido de las cosas. Algunas canciones ya estaban mezcladas y quería dejarlas en ese estilo, y es por eso por lo que suenan tan parecidas. En ‘Gaviotas en el café’ metí alguna voz más y en alguna otra en la que cambié algún detallito así un poco paranoico.

Eso lo he notado mucho en ‘Circo circular’. La primera versión tenía una mandolina que era más notable, pero ahora, aunque está, se acompaña de otros arreglos.
Sí, ‘Circo circular’ y ‘Buceador y buceadora’ son de la época vieja de Guisante, del 96. Ya tenía por entonces un estudio montado con un 16 pistas analógico. También es verdad que han estado por ahí circulando y que ‘Circo circular’ la grabamos con Enrique [Bunbury], así que he recuperado partes de una y partes de otra. Los arreglos de viento y de violín son de Javi [García-Vega] y de Belén [Estaje], añadiendo algunos arreglos de la época con Enrique junto con la anterior etapa, como la mandolina que has mencionado. Aunque la versión que hicimos con Bunbury tiene un final más rockero por un solo de guitarra que hago, la de ahora es más tranquilita.

Otra de las canciones que estaban por MySpace pero que ahora no aparece es ‘El hombre bombilla’, de El Niño Gusano…
Es que tiene un rollo totalmente diferente debido a que es electrónica. La hice para el recopilatorio de El Niño Gusano y ahí se quedó.

Pero aparece ‘Chimos’, de Muy Poca Gente.
Es de Muy Poca Gente pero la canción es mía y me parecía bien recuperarla. Es también un guiño a Sergio Algora, pero ‘Chimos’ es una canción que le gusta mucho a la gente y a mí, pero me daba pena que se quedara en el olvido de la mala suerte, esa que tuvimos con Muy Poca Gente.

¿Y qué ha pasado al final con Julieta Venegas y su colaboración en ‘Circo circular’?
Estuvimos ahí, en conversaciones, pero entre que está tan lejos y que ha tenido un crío… la cosa se había complicado. Nos hemos visto menos y la cosa no ha llegado a concretarse. Además, ya canta Enrique en ‘Impermeable azul’, así que tampoco iba a hacer un disco de duetos… ¡aunque lo pensé también! Quise que Iván [Ferreiro] cantara alguna. En realidad, la idea consistía en hacer un disco original y luego otro con 4 o 5 versiones con cantantes conocidos, pero siempre queda tiempo para eso. La cosa era sacar ya el disco puesto que había pasado mucho tiempo.

Desde el EP hasta ahora han pasado…
Pues 16 años que van a cumplirse.

Es curioso que siempre sacaras un LP (que a veces se acompañaba de un EP) dentro de los grupos en los que estabas. Salvo con Tras El Francés, claro, que eran maquetas.
Con Tras El Francés, efectivamente, no sacamos nada, salvo 5 maquetas. Con INK dos singles y un LP. Con Muy Poca Gente un LP y un EP… así que espero que Guisante me dure más (risas).

Entonces es una continuación. Vaya, que quieres hacer más con Guisante.
Sí, la idea es seguir. El disco había que sacarlo porque era una idea que tenía ahí pegada y era una manera de pasar página de alguna manera, aunque no es sacar el disco y olvidarme de Guisante. Date cuenta que hay muchas canciones grabadas desde hace tiempo, canciones que me daba pena dejarme en el cajón porque todavía siguen siendo muy válidas, y si eso aguanta el paso del tiempo, significa que son razonablemente buenas. Libi me empujó bastante a que retomara la historia de Guisante, cosa que le agradezco.

Creía que su envoltorio iba a ser naïf en un principio, pero es posible que esa idea cambiara desde que se empezó a hacer el disco.
Hay de todo, pero puede ser. Es cierto que hay canciones que van tirando más al naïf porque el mundo infantil icónico es, de alguna manera, el mismo para mí.

‘El libro de los sueños’, por ejemplo.
Bueno, el título es onírico, pero no tiene nada de naïf aunque sí contiene ese punto. Tampoco me gusta llegar al límite de esos grupos que hacen auténticas moñadas, pero sí me gusta que tengan un aire que nos recordase a la infancia en algún momento, relacionándolo con el juego y con la diversión.

Está ‘Conejo reloj’, que inspira mucho a los parajes y pasajes de “Alicia en el país de las maravillas”.
Sí, exactamente. De hecho, “Alicia en el país de las maravillas” es algo naïf, pero en realidad es una cosa atemporal y universal.

Dejando de lado el apartado naïf, voy con ‘Casa desolada’, un corte que tiene tres canciones de The Beatles bajo mi punto de vista: ‘Because’, ‘Sun King’ y ‘The Fool on the hill’.
Es que esta es claramente beatleliana, aunque no me he basado específicamente en ninguna. Está claro que la progresión armónica que lleva es típica de bajada de medio tono. No me he basado específicamente en ninguna, como te digo, pero me las sé todas de memoria, así que no he tenido que estudiarme ninguna para hacer la canción (risas). ¡Que vivan The Beatles!

¿Fue ‘Judy Garland’ la canción por la que se decidió continuar Guisante?
No, no ha habido ninguna canción en concreto. Son temas que se han ido escribiendo a lo largo de los años; unas es unas situaciones… y otras en otra. ‘Casa desolada’ sí que se hizo en la época en la que estaba con Bunbury de gira, pero no recuerdo cuando compuse exactamente ‘Judy Garland’. No hubo ninguna canción que me empujara a iniciar de nuevo Guisante, simplemente estaba haciendo canciones y ahí las tenía. Como ahora, que sigo haciendo canciones y ahí las tengo, para unas cosas y otras.

Bueno, ahí están las composiciones que hiciste para el Teatro del Temple. ’75 X Ciento’ se llamaba.
Hice toda la banda sonora excepto las que ya había. Enrique metió 4 temas, hice un par de versiones que me pidieron los del Teatro del Temple; una de Serrat y otra de Carmen París. Algo diferente a las que ya había, para cosas específicas de la obra. La música era todo Ballet, multimedia y música instrumental… que es por dónde va un poco la historia. Hay momentos de diálogos, pero era una obra que básicamente se componía de Ballet y teatro.

¿Y cómo crees que se puede expresar algo haciendo música instrumental?
Ellos me dieron un guión básico sobre lo que se tenía que contar en cada momento. No me resulta muy difícil hacerlo porque cuando escribo me salen unas letras muy plásticas, y de alguna manera sí que imagino vídeos cuando estoy haciendo las canciones. Eso, junto con el guión y el acierto que tenga, puede hacerme expresar algo que tenga que ver con el Ballet, la danza contemporánea o los momentos más rítmicos. No sé muy bien cómo se hace, pero a fin de cuentas hay ciertos lugares de la música moderna occidental que se encuentran con la de otros países, así que usamos eso para comunicarnos. Es lo que hablábamos antes del rollo naïf: si escuchas una canción que tiene instrumentos y sonidos infantiles, te va a retrotraer a la infancia por los sentimientos que ello genera. Es como las ensaladas; todo tiene su sabor.

Me pregunto si la portada, que parece sacada de un cuento de los Hermanos Grimm, se iba formando mientras componías. Recuerdo que la portada del Ep era…
…como un espacio, en negro y con una vaina con guisantes. Por detrás del CD salían unos guisantes sobre un fondo negro y la vaina como si fuese una especie de nave con un guisante naranja, cosa que hemos reproducido en “Envasado en hechos reales” también.

Otra relación que yo encuentro llamativa viene por la frase que está en “En Flor”, de Muy Poca Gente: “Algunos seres no demasiado inteligentes adoptan formas caprichosas”.
(Risas) Eso fue cosa del diseñador, a no ser que Sergio [Algora] hablara con él y le dijera una de sus lindezas.

Todo debajo de una zanahoria. ¿Qué tienes con las hortalizas y leguminosas?
(Risas) Que no me las comía de pequeño.

¿Cómo has seleccionado a los músicos de Guisante? Están Libi y Pablo (Picore), Ramón Gacías, Belén Estaje, Javier García Vega…
He juntado a músicos con los que ya he trabajado anteriormente. A nivel rítmico sí que necesito baterías que tengan un cierto grado de técnica porque en el disco hay ritmos de 7×8, 5×4, 6×4… y hay muchos baterías de Rock normales a los que les cuesta adaptarse un poquito a esos ritmos.

Guillermo Martín: Al alba.

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“He hecho cosas que tenía que hacer pero que realmente no quería”.

Guillermo Martín (Valencia, 1981) se dio a conocer gracias (o no) a Operación Triunfo. Lo cuestionable no era ya el programa en sí, sino esa forma de anular a la persona y su creatividad. Eso mismo le sucedió al protagonista de la siguiente entrevista. ¿Por qué alguien que ha pasado por ahí tiene que hacer un mal disco a la fuerza? Todo sucede por algo y Guillermo Martín se ha resarcido con “Amanecer Zulú”, un disco que habría que escuchar sin prejuicios y sin etiquetas. Sonido acústico sin adornos, crudo y natural, salvaje y sincero a la vez. Hay espacio para lo más americano dentro de una especie de diario que ha recorrido Estados Unidos, México, Colombia y España. Las historias costumbristas que Guillermo relata son reales, tanto o más que las que cuentan los periódicos… al alba, cuando el amanecer zulú obliga a hacerse una pregunta: “¿qué hago yo aquí?”.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

¡Vaya disco! ¡Sorprendente! Igual “Amanecer Zulú” es lo que realmente querías hacer.
Es realmente lo que quería hacer y que no se puede hacer después de salir de un programa llamado Operación Triunfo. Es que… joder, sales de un programa así y te dejan “sin voz” en todos los aspectos. Me dijeron de grabar un disco con dos compañeros míos y hacer un single que se llamara ‘Sunny tú y yo’ porque estaba Sunny Delight detrás (risas). Recuerdo que hacíamos conciertos con una botella de Sunny de 2 metros al lado del escenario…

Eso fue lo de Generación OT, ¿verdad?
Sí. Fue una cosa impuesta porque había un contrato al que había que decir que sí cuando salí del programa. Y claro, cuando te ponen una botella de Sunny al lado… puedes hacer dos cosas: Una; cantar con ella al lado. O segundo; follártela como yo hacía (Risas). ¡Era una botella enorme! Hicimos conciertos en campos de fútbol, ciudades, pueblos… llenando que te cagas… con el Sunny.

¡Sexo, drogas y Sunny!
(Risas) El Sunny era dopping. Fue todo muy absurdo. Entramos al estudio y teníamos que grabar unas canciones que había que cantar porque ya estaban las letras y todo echas. ¡Todo en el mismo día! Nos lo grabó un tío que se llama Carlos Quintero. Cantamos 3 canciones uno, 3 canciones otro y 3 canciones yo… para hacer luego la de Sunny. Y ya te digo, en un mismo día hicimos todo. Fue muy rápido.

Pero luego sacaste lo de G Punto.
Claro, pero lo de G Punto fue “un poco más de lo mismo”. De repente hay un señor que se llama David Palau -que ha trabajado con Bisbal, Alejandro Sanz…- que dice que ha encontrado mi estilo y que quiere sacar un disco con canciones suyas. Me engañó. Claro, yo no había caído en el tema de los derechos y además me daba vergüenza enseñar mis canciones a un tío que ha trabajado con Alejandro Sanz.

Pero… espera. ¿Te dijo eso así?
Dijo incluso que yo iba a ser el próximo Robbie Williams español (risas). Hace 5 o 6 años tenía otra edad y me lo creía. Me enseñó las canciones, todas muy agudas y con mucho guitarreo. Tenía mucho de todo y poco de nada, pero en ese momento me parecía la hostia. Grabamos el disco, el cual me pagué yo dejándome 19.000 euros.

O sea, cantas las canciones de otro tío, él se lleva el dinero por los derechos… ¡¿y tú tienes que pagar el disco?!
Por eso, sí. Fue como lo de Generación OT: llegué, puse la voz y me fui. Me engañó, pero bueno. He hecho cosas que tenía que hacer pero que realmente no quería.

Pero a la tercera va la vencida… y todo pasa por algo.
Eso es. Ahora he grabado un disco en el que las canciones son mías: las he vivido y las he grabado yo. Todo es de verdad. Encima contacto con un “guiri loco” llamado Barry Sage con el que me veo en Malasaña tomando cervezas, hablando, enseñándole mis canciones… Fue genial. Al día siguiente fuimos a casa de Coque Malla y me presenta al teclista Tito Dávila, que a la vez es teclista de Calamaro y fue uno de los fundadores de Los Enanitos Verdes. De repente todo era de verdad y todo el mundo hablaba con mucho respeto. Ahí fue cuando pensé que ese era, a lo mejor, el camino ya que a mí me daba vergüenza mostrar mis canciones después de 3 o 4 años componiendo.

También es cierto que te encontrarás con cierto rechazo por parte de los medios “serios” al haber salido de un programa como Operación Triunfo.
Esa es una putada que yo tengo. Por haber hecho las cosas que tuve que hacer, ahora tengo que hacer más de lo que hacen otros sólo para demostrar mi credibilidad. Pero por otro lado, tampoco renuncio de Operación Triunfo en ningún momento. De golpe y porrazo soy una figura pública, la gente te conoce, te abren puertas, otros te las abren porque te conocen… Pero lo de OT es un arma de doble filo porque habrá gente y promotores a los que les guste lo que hago pero al ver el dossier de prensa y encontrarse con Operación Triunfo o con Mira Quién Baila dirán ‘¿Qué cojones es esto?’. Pero eso también es debido a que ese sector “serio” es muy cerrado…

Imagino que Barry Sage, con todo lo que él es, no habrá mirado de dónde vienes…
Al revés, no le importaba para nada. De hecho, me dijo que aquello era bueno y maravilloso porque había gente que ya me conocía y que íbamos a hacer un disco bueno. Vaya, que no tenía que preocuparme por eso lo más mínimo. Era perfecto. Luego, Tito y Barry me llevaron a conocer a Gonzalo Lasheras, un tío que ha trabajado con Esclarecidos, Iván Ferreiro… para que yo grabara en su estudio, pasando Las Rozas, en un sitio idílico. Y allí, los 4, estuvimos 3 o 4 meses grabando el disco… ¡estando yo acostumbrado a grabarlo en un mismo día!

Te encontrarías con mucho tiempo de sobra, ¿no?
Me dejaron tocar la guitarra, me dejaron meter pianos… ¡Claro! ¿Cómo iba a hacer yo eso con un tío como David Palau? ¡Se iba a reír de mí! Hasta que descubrí que tocar más notas no te hace más grande. Menos es más totalmente.

Y te ha quedado un disco muy americano. ‘Palabra’ me recuerda a Diego Vasallo, por ejemplo. Pero el LP en general es muy nocturno y acústico.
Es “más americano” porque Gonzalo me preguntó en qué etapa estaba ahora, y justamente yo pasaba por un momento muy acústico. No imagino grandes sonoridades o cosas muy pretenciosas. Quería una cosa natural, acústica y honesta. Estoy muy contento, la verdad, de ver cómo ha quedado el disco.

También tiras mucho hacia el Jazz…
¡Es que me encanta el Jazz! Seguramente el próximo disco que haga será únicamente de Jazz y en español porque es una cosa que quiero hacer desde hace tiempo. Pero ya te digo; quería hacer “Amanecer Zulú” porque es algo que tenía dentro y que debía sacarlo. Era eso… o dejar a mi novia (risas).

Bueno, dejando a tu novia puedes hacer otro disco.
(Carcajada) No hay mal que por bien no venga.

¿’Miedo’ tiene un dobro o es una guitarra con afinación abierta?
Es un dobro.

Pues quién iba a imaginar que alguien más cercano al Pop metería algo así.
Claro. Es que yo no he estado cercano al Pop ni nada de eso. Realmente yo estaba cercano a lo que me habían puesto, nada más. Sí que tenía mi estilo encontrado en mí mismo pero nunca lo había sacado.

No eres el único ex- concursante de OT que me dice eso… curiosamente.
¿¿En serio?? Eso es porque tenemos el “síndrome OT”.

Algunos tenéis un estilo, vais al programa para expresarlo… y os anulan.
Cierto, pero tampoco hay que olvidarse de que es un programa de televisión. A mí me encantaría ir a OT y cantar ‘Rocco Siffredi’ (Iván Ferreiro), pero seguramente me preguntarían qué es eso para después sugerirme que cantara ‘Hijo de la luna’ de Mecano o ‘Sunny tú y yo’ (risas).

Pero el tema de ‘Sunny tú y yo’ te tuvo que dar más fama que otra cosa.
Nos lo pasamos de puta madre porque grabamos un videoclip absurdo montados en unas bicicletas. Pero fue la gira más rockera que he tenido porque los músicos eran todos unos golfos y porque después había de todo menos Sunny Delight (risas).

No quiero olvidarme de tu tirón en México…
Es que allí también tuve una movida porque a veces peco de ignorante. Me llamó un tío de Madrid diciendo que tenían una oportunidad muy grande para mí con una especie de Operación Triunfo en México. Y yo, que no estaba contento con Operación Triunfo en España, fui allí para abrir un poco de mercado. Pero al llegar vi que era todo mentira porque eso era como un Gran Hermano con cámaras en las habitaciones… ¡una cosa horrorosa! En las galas sacaban fotos desnudas de los participantes que los ex- novios habían enviado. Yo estaba alucinando y me fui en directo. ¡Que les den por el culo!

Pero te despediste de tus compañeros alegando que tenías que grabar tu disco en España.
Sí, sí, claro. Y de hecho fui a ello. Fue una estafa en toda regla.

Observo que te han engañado demasiado, Guillermo…
Bueno, solamente en esa. Y en la de Sunny… ¿qué iba a hacer? Yo accedí.

Pero también está el tema de David Palau y tu disco de G Punto.
Ya, bueno, pero para que exista “Amanecer Zulú” tenían que pasar este tipo de cosas, ¿no?

Bueno…
Yo creo que sí.

No hay mal que por bien no venga, ¿cierto?
Eso es.

“Amanecer Zulú” es un LP que vas a grabar en “unplugged”…
Lo vamos a hacer así porque queremos grabar un concierto en directo, ya no unplugged, porque habrá algo enchufado, pero lo haremos en estas semanas en Valencia con algunos amigos que van a venir a tocar. Será un añadido más al disco.

Escuché ‘Solamente tú’ como primera canción y eso sonaba muy bien, muy Tom Petty en ‘Breakdown’. ¿Qué has escuchado durante todo este tiempo? ‘Como te mueves’ es otro gran tema. Ese saxo, esa forma de cantar…
Muy funky, ¿eh? Pues he escuchado mucho a Tom Petty, la verdad, pero ahora mismo estoy escuchando muchísimo a Wilco. Estoy atolondrado con ese grupo. Oigo bastante el homónimo, el de la portada del camello. ¡Es espectacular! Tío, estoy encantado con esa gente. Pero bueno, Tom Petty también me vuelve loco. Desde ahí he ido hasta Jamie Cullum o hasta Iván Ferreiro o Jorge Drexler. Hay buena música por ahí…

Hay poca guitarra eléctrica en el álbum. Creo que la única está en ‘Cueva’. Además de estar en esta etapa acústica, ¿tuviste alguna idea de meter algún tipo de instrumentación más?
No. Desde el primer momento se planteó hacerlo así, con un sonido muy natural. Tampoco hay nada secuenciado porque quería que todo sonara en directo. No me mola nada poner maquinitas que simulen el sonido de una batería o cosas así. No me gusta. Aunque bien metidas y dependiendo del concepto, puede quedar algo bueno. Calamaro ha hecho discos con cosas secuenciadas, por ejemplo. Pero después de “El Salmón”, Calamaro puede hacer lo que quiera.

¿Y tú crees que puedes hacer lo que quieras ahora?
En “Amanecer Zulú” he hecho exactamente lo que he querido, pero a mi madre no le gusta. Ella prefería lo de Sunny. Estoy intentando convencerla, pero ella dice que es muy triste.

Pero esa tristeza suele ser un reflejo tuyo interior.
Y aunque sean canciones en tonos menores no significa que vayan a ser canciones tristes. Es exactamente lo que he querido y estoy muy contento con el resultado. En el directo que grabaremos lo electrificaremos un poco puesto que hace 8 meses que lo he grabado y ya me estoy volviendo un poco más eléctrico. Vamos a darle una pequeña vuelta a las canciones.

En cuanto al título, he sacado mi propia teoría: “Amanecer Zulú” es también el nombre de una película británica dirigida por Douglas Hickox en la que se muestra la derrota del ejército británico en la Batalla de Isandhlwana (Sudáfrica) en 1879. Por lo tanto, ¿”Amanecer Zulú” muestra tus derrotas personales?
El título sí que tiene que ver con la película porque sí que hay alguna derrota, pero tiene más que ver con un dicho que tenemos entre los colegas. Nosotros tocábamos antes en una orquesta haciendo bolos de versiones de Jazz. Empezábamos a tocar a las 3 de la mañana y a lo mejor terminábamos a las 8… y amanecía. Así que un amanecer zulú es decir ‘¿qué cojones hago yo aquí?’. Ya sabes, estar en Ribadumia a las 8 de la mañana comiéndome un Donut con un café cortado (risas). Eso es, para nosotros, el amanecer zulú. Un amanecer muy jodido que a la vez te gusta. Algo que te engancha en eso pero con algo que te hace estar hecho una puta mierda. Aun así… es bonito.

¿Entonces el ser nómada tendría que ver con el disco?
Sí. Yo creo que realmente habla de eso. Mis últimos 6 años han sido un poco nómadas también: he viajado mucho, he conocido muchos sitios de España, he pasado una etapa en Los Ángeles, otra etapa en México, otra en Colombia… y en todos los sitios hay siempre amaneceres zulú, da igual dónde estés.

¿Las canciones fueron compuestas durante esos viajes?
Bueno, con el dinero que gané de la televisión me monté un estudio en Madrid, en Atocha, y ahí se han compuesto muchas de ellas. Pero también he compuesto en México, Colombia, Los Ángeles… De hecho, ‘Palabra’ está hecha en Los Ángeles. Recuerdo ponerme a The Doors mientras paseaba por allí. Aquello era espectacular. Me levantaba, hablaba con los músicos un rato, me llegaba el humo de la marihuana que fumaban ellos (risas)… me ponía los auriculares con The Doors y que le dieran por el culo a todos.

O sea, que el disco es un diario personal de vivencias y experiencias.
Totalmente. Todo lo que cuento en el disco me ha pasado a mí. No me he inventado ninguna historia ni nada. Todo es autobiográfico, pero habrás podido comprobar que tampoco son letras muy concretas que hablen de algo con exactitud. Cosas muy abiertas pero que me han pasado a mí. Ismael Serrano también es costumbrista, pero él habla más en concreto de las cosas, por ejemplo.

Eso puede ayudar a que la gente se identifique con lo que vaya a escuchar.
Es que tampoco he hecho el disco pensando en que la gente se mimetice conmigo. Yo no sé si es un error o un acierto, pero es que yo he hecho lo que he querido. Lo que me parece un error es sacar un disco pensando en los demás, aunque habrá gente a la que le haya funcionado eso. Pero de todas formas, soy un tipo muy normal y las cosas que me han pasado a mí le han pasado a todo el mundo. Cuento cosas diarias y costumbristas.