Canal RSS

Archivo mensual: diciembre 2012

Sethler: Cartas desde la trinchera.

Publicado en
001

“Siempre se mezclan tus personalidades en un tipo tan bipolar como yo”.

¿Quién sería Sethler Daniels y quién Hugo Martín Cuervo? Ambos son la misma persona, pero como en toda relación, mantienen las distancias y pueden comportarse de manera distinta según los acontecimientos. Hugo es un cineasta que resultó ser el director más joven nominado a los Goya. Por su lado, Sethler es un músico bipolar que acaba de grabar “Batalla” (EMI, 2012), el primer disco de una trilogía que continuará con “Negociación” y “Tregua”… desde el exilio o en las trincheras.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.
FOTO: NICOLE SAN MARTÍN.

Bueno, caballero, hábleme usted de cómo un joven cineasta decide que la música puede dar sentido a su vida, a su dinero y a su tiempo.
Pues lo cierto es que desde pequeño pienso que ambas cosas pueden dar sentido a mi vida. Quizá para la gente sea raro que cambie de rumbo justo después de haberme ido bien con los cortos, pero lo cierto es que llevaba 6 y mi intención era saltar al largometraje. Asomé la cabeza y me di cuenta de que eso, en los tiempos que corren, es muy difícil. Entre tanto compuse muchas canciones y decidí inventarme a este personaje llamado Sethler para “salir a Internet” a mostrarlas.

¿Fue antes el huevo o la gallina? Vaya, que si vino antes la música o el cine. Me consta que esta faceta musical no es nueva pues ya formaste parte de Ciudad Dormitorio.
Recuerdo más la sensación de estar viendo “La guerra de las galaxias” con 6 años y decir: ‘quiero hacer algo así’, pero al poco me apunté a piano y comprendí que aunque son doctrinas diferentes, para mí todo forma parte de contar algo, de sacar lo que llevo y de intentar provocar alguna emoción. Quizás la clave sea que mi padre hace música para cine y ahí confluye todo.

Pero vayamos al pan, pues “Batalla” es el primer disco de una trilogía. ¿Cómo puede hacer uno un disco con la idea presuntuosa de completar ese trabajo de trilogía con dos LPs más?
Es un plan, una forma de pensar en un proyecto que va revestido de muchas cosas más allá de las canciones. Aunque estas sean lo más importante para mí, siento que hoy en día no basta con ofrecer eso. Así que el personaje, la trilogía, los videos… todo va encaminado a un épico final aún por revelar.

¿Y si te cansas o te da pereza hacer los siguientes? También cabría preguntarse si las canciones de “Negociación” y “Tregua” están ya compuestas o a medio hacer… Es más, creo que tuviste una muy buena época entre 2009 y 2011 que dio fruto a unas 30 canciones.
Imposible. Lo primero porque no me puedo cansar de hacer canciones y de acabar discos. Queda casi un año y ya le doy vueltas a como grabaré “Negociación” y dónde. Y lo segundo por las canciones que están medio compuestas y maquetadas. Ambos discos están aun muy abiertos a las cosas que van naciendo, pero ya hay esbozos.

El disco se grabó en 2010, pero supongo que ahora no ves las canciones con los mismos ojos que antes. Diría que ahora prefieres que suenen más eléctricas…
Sí, he ido evolucionando hasta ir buscando un sonido más contundente. Empecé yo solo con mi acústica y cuando se sumó la banda sentí que debíamos subir el nivel de intensidad. Ya empiezo a hacer acústicos colgándome una eléctrica y hacía allí vamos, aunque esto cambia de la noche a la mañana.

La temática bélica es más que evidente, tanto en esta trilogía como en las canciones de “Batalla”. De hecho, en el libreto reza lo siguiente: “Está empezando la batalla. No aguantamos nada”. Primero voy a preguntarte, ¿por qué dice esa frase que “no aguantamos nada”?
La portada del libreto es de hecho la letra de la introducción ‘Llamada a filas’. ‘Batalla’ es la canción que más establece el paralelismo entre una guerra y una discusión de pareja. Y en mi experiencia he sentido siempre que las discusiones (y las guerras) estallan por un montón de mierda acumulada que se va concentrando y envenenando. Así que el día en el que las tropas marchan es el día en el que dejaste de aguantar.

Y lo segundo es evidente, pues las canciones pueden parecer que hablen de una temática militar. No obstante, no es así debido a que se hace un símil entre relaciones y guerras. ‘Míranos’ puede ser la más representativa, ¿no?
‘Míranos’ es quizás más nostálgica, menos guerrera. Hay momentos en la guerra en los que te miras atrás y te preguntas cómo demonios llegamos hasta aquí si un día estábamos sentados a la misma mesa riéndonos de cualquier tontería. ‘Míranos’ es ese mirar atrás.

Pero no todo son guerras ni rupturas. ‘No te vayas’ es una bonita canción dedicada a tu abuela, ¿verdad?
Sí. Con ese tema sucede algo curioso. Yo quería descaradamente hacer un tema moñas, en el que se notase que la letra era simple, rimando infinitivos, y diciendo más bien poco. Quería que fuese una especie de carta de un niño a su abuela. Y todo es porque amo a mi abuela como a nadie en este mundo. Ella es luz y es vitalidad. He aprendido todo de ella, o eso quiero, aprenderlo todo. Lo que hicimos luego mientras grabábamos fue ensuciar ese tema moñas con 6 o 7 guitarras haciendo ruido y una batería repartiendo golpes. Somos un poco turroneros.

O una canción “sobre morirnos” en ‘Aunque’. Vaya, que además de bélico-romántico también te pones algo sombrío.
Siempre he sido bastante sombrío, sí. 3 de mis cortos (que forman también una trilogía, voy dejando círculos) hablan de algún modo sobre la muerte. Y esta canción nace de la muerte repentina de un familiar cercano paralelamente a la muerte de Antonio Vega. Intenté conjugar ese tipo de arpegios que Antonio hacía con el sentimiento de afrontar la perdida y quedó este ‘Aunque’, uno de mis temas favoritos.

Y bajo mi punto de vista hay mucho de “norteño” también. Es evidente sabiendo tus raíces y tu residencia (Gijón), pero ‘Dueña del otoño’ y ‘Non para de llover’ son dos canciones que te obligan a sacar el paraguas aunque afuera haga sol.
Bueno, ahora he tenido que abandonar la tierrina por Madrid, que es una ciudad que también me gusta, pero la morriña es constante. Quizás por eso es ‘Non para de llover’ la única canción que sigo escuchando (ya sabes que después de publicar no nos solemos escuchar a nosotros mismos). Ambas canciones tienen mucho de la naturaleza. Fuera de las grandes ciudades creo que se cultiva mucho el amor por la tierra y lo que te da, y en Asturias especialmente. Gijón es para mí la ciudad en la que siempre es otoño y esa melancolía me encanta y me invade.

De todas formas, el disco se abre con ‘Llamada a filas’ y ‘Batalla’, mientras que se cierra con ‘Conteo de bajas’. No dejas de lado ese sentimiento, vaya.
Es un poco el esqueleto del disco, como la negociación será el leitmotiv del segundo. En medio hay más cosas, pero siempre con la melancolía que da la guerra, o la nostalgia de estar en las trincheras.

No sé cómo habrán sido tus relaciones (¡miedo me dan!) pero si lo que encontramos dentro de “Batalla” puede aplicarse a la autobiografía, ¿podemos decir que el amor es para ti un tiempo de guerra y la ruptura una búsqueda de trincheras?
En realidad mis relaciones han sido normales. El problema es que no sé componer feliz. No me sale. No sé cómo diablos lo hacen los que llenan estadios y tiran fuegos artificiales pero yo no soy capaz. ¡Y mira que lo intento! Así que las canciones son como cuando a tu madre le cuentas sólo lo malo de tu pareja y ella acaba odiándola. Pero las relaciones tienen muchas cosas buenas y yo he llegado a ser feliz en ellas, ¡En serio!

Luego, sobre el soporte del libreto, aparece otra frase: “Ha empezado la batalla… y no nos dimos cuenta”. ¿Cuán ignorante puede ser el ser humano para no darse cuenta del detonante de una batalla?
Sí, es también parte de la letra de ‘Llamada a filas’. Es un juego que hago con ese coleccionista (o periodista) que tiene el disco entre las manos. Me gustan ese tipo de juegos. ¡Pero uno puede ignorar, y mucho, que se ha metido en una guerra! Ahora por ejemplo estamos inmersos en una guerra. Hay dos bandos, lo que pasa es que las guerras ya no se hacen con armas. Yo la hago con canciones, y hay unos deliciosos bandidos que la hacen con dinero, y más concretamente, con deuda. Esto es la guerra y no nos hemos dado cuenta.

Un disco conceptual, lógicamente, pero muy cinematográfico, pues en los créditos podemos leer “dirigido por Sethler Daniels y Toni Brunet con guión de Hugo Martín Cuervo”. ¿“Batalla” iba a ser una película antes que un disco?
Bueno, es otro juego para el lector. Siempre se mezclan tus personalidades en un tipo tan bipolar como yo. Tengo cortos que parecen videoclips y canciones que te cuentan un cortometraje. Sigo pensando que ambas cosas forman parte de lo mismo. Y el mundo puede dar gracias de que no me de por pintar porque soy un patán con el pincel, pero quizá…o teatro o vete tú a saber.

‘De miedo y de dolor’ está escrita por Toni Brunet, pero cantas con Boza en ‘Acaba tú mis frases’. Amén de toda la banda que toca en el álbum… ¿tú te tomas la búsqueda de músicos como un reclutamiento para dirigirlos o cada “soldado” pone en prácticas su propias tácticas independientemente de lo que tú decidas?
Pues me hace mucha gracia que el eje central de mi banda, Jorge García, me llame siempre Comandante, o General o según le da. Pero me escribe mensajes del tipo “tus soldados están listos”. Me gusta dejar libertad a los músicos de la banda porque para eso elegí a los más creativos que he conocido en mi vida. Son incontenibles y es maravilloso. Jamás haremos dos conciertos iguales. Y no puede ser de otra forma. Ellos son genios y yo sólo un tío con suerte.

También me resulta curioso que utilices el pseudónimo de Sethler Daniels como personaje del disco (y en la dirección) pero tu nombre real aparece como guionista. O sea, tu “yo” escocés frente a tu otro “yo”. ¿No es así?
Sí. Aunque el trasfondo de eso es un poco más triste. Legalmente debo firmar las canciones como una persona real. Pero Sethler es el músico y Hugo el director. Y se tratan lo justo.

Por otro lado, le pones música a la obra teatral titulada “Roma”. Pues parece que el momento prolífico continúa…
En realidad son las canciones de “Batalla”. Un amigo de la infancia escribió una historia sobre la ruptura de una pareja (la suya) y se dio cuenta de que había estado escuchando mi disco durante todo el proceso. Nos juntamos y todo encajo a la perfección dada la temática de mis canciones. Es “Batalla” (bueno, cuatro canciones) llevada al teatro.

Roma… ciudad que también invita a pensar en batallas, amigo mío. ¡Al final todo va a estar hilado!
Pues muy seguramente. Es la forma de los círculos sin fin, que decía Antonio Vega.

No te pregunto por el “melancopop” porque me parece etiquetar de manera-coñazo un trabajo, pero sí que me gustaría saber cómo sería tu estilo de vida, si melancólico o Pop. Que igual también puede ser una manera-coñazo de etiquetar una vida, no digo yo que no.
Pues mira, muy seguramente igual que mi música. Soy un tipo pop si esto lo entendemos por feliz. Me gustan muchos los ratos con mis amigos y soy muy de divertirse. Pero a la vez cuando estoy solo me invade una melancolía tremenda, mezclada con soledad y un montón de cosas más que me sumen en otro tipo de oscuridad. Así que me paso la vida saltando de un estado a otro llevando al máximo mi elasticidad emocional. A lo mejor, un día de estos eso me pasa factura. Pero hasta entonces, me encanta mi vida.

Por cierto, normalmente, en las entrevistas, sueles ser a veces Sethler Daniels y otras sueles ser Hugo Martín Cuervo. Como soy un tipo curioso, ¿con quién he tenido el gusto de hablar?
Pues mayormente con Sethler, que es quién nos ocupa. A veces, si se habla de cine, él no tiene ni idea y sale Hugo como si fuera Gollum. Pero ahora y por un tiempo, seré más Sethler.

Anuncios

Paul Zinnard: Ciento volando de catorce.

Publicado en
001

“No tiene sentido sacar una canción adelante que no te haya ayudado a dar un paso más”.

Conversar con Carlos Oliver (ser humano detrás del nombre de Paul Zinnard) es entrar en terrenos más plausibles de la lírica y de la canción. Cuando la vida de Bolivians y The Pauls terminaron, Zinnard decidió que lo mejor era crecer por su cuenta, acuñando un primer LP llamado “Songs of hatred and remorse” (Ojo! Artistas, 2010) de corte casi acústico que empezó a buscar una línea no tan individualista pero sí más introspectiva. “Orbit one” (Two Mad Records, 2012) siguió después siendo el presente más inmediato que ya encara una tercera parte que forjará a Paul Zinnard como músico de banda.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Hablemos, en primer lugar, de cómo surge “Orbit one”, aunque es más bien una de las canciones la que habla de un recorte de un atraco a un autobús…
En general, “Orbit one” surge de la observación de crónicas y de historias, mientras que el disco anterior [“Songs of hatred and remorse”] era muy introspectivo, una mirada hacia adentro… y más personal.

¿De ahí que “This is not me” fuese el título de “Orbit one”?
La idea para “Orbit one” no era esa de ser yo reconcomiéndome, sino de ser algo que fuese de dentro hacia afuera, así que me pareció mejor dejar lo de “Orbit one”, una órbita cercana. En cuanto a lo que has comentado de la canción y el recorte, no se trata de una noticia reciente, sino que es del año 93 o así. Estaba en una carpeta, esa típica que te encuentras después de mucho tiempo y que vuelves a abrir preguntándote por qué la guardaste. Pues ahí estaba ese recorte.

Eso me pregunto yo, ¿por qué guardaste un recorte así?
Pues no sé. Guardaba recortes de noticias, sucesos… y ese, pues no sé muy bien por qué lo guardé. Supongo que vi algo en esa historia. Lo curioso es que el otro día puse en Facebook ese recorte, para explicarlo, y rápidamente me escribió un amigo que vive en Brasil para contarme que estaba viendo cómo atracaban un autobús.

¡El recorte maldito!
Cosas de la tecnología. Pero bueno, esa era la idea para exponer cómo se ha hecho un poco este disco.

Añadiría que en este disco has tirado más por la guitarra eléctrica, mientras que en el anterior era todo más acústico… aunque con arreglos de cuerda.
Cierto. “Orbit one” no tiene los arreglos de cuerda porque no quise traicionar a “Songs of hatred and remorse”, pero sí abrir un camino más.

Creo que era ‘Like a boy’ la que se electrificaba más en el primer disco, ¿no?
Así es. Tenía una guitarra eléctrica muy llamativa, pero era de las poquitas del disco con ese sonido. Sin embargo, en este, ya no sólo electricidad, sino que hay una banda entera tocando. Por ejemplo, antes la batería sonaba muy discreta, pero ahora está el piano acústico, la batería… más presente. De hecho, he creado la banda para los directos mientras que en el primero no la monté. Sólo hacía conciertos con el cuarteto de cuerdas o con un chelo.

¿La Ansalawi String Quartet?
Sí. Y todavía sigo haciendo cosas con ellos. La verdad es que no es espectáculo que haya costado mucho montar puesto que vas haciendo arreglos de manera fluida. Además, la compenetración con ellos es muy grande, entonces no quería dejar de hacer conciertos con ellos de repente, aunque ahora añada la nueva banda.

O sea, “Orbit one” es un disco de banda, más que de un músico solitario.
Creo que es un disco puente, en ese sentido. El siguiente disco sí que va a ser de banda, prácticamente.

¿Eso te obligará a cambiar el nombre del firmante de los discos?
No, seguirá siendo el mismo nombre de Paul Zinnard. Más o menos vamos a trabajar con los mismos músicos. De hecho, vamos a empezar pronto a grabar para darle una continuidad a la parte eléctrica porque creo que se ha quedado a medias en “Orbit one”. Digamos que le ha dado una pincelada.

Pues sí. ‘Just the way I am’, ‘A good thing that you know’, ‘Listen everybody’ y ‘Away from home’ son las que considero yo eléctricas. Y bueno, ‘A good thing that you know’ tiene luego una versión acústica.
Efectivamente, creo que son 4 o 5. ‘Happiness’ también tiene algo. Y ‘A good thing that you know’, como bien dices, tiene una versión acústica, pero era algo que no quería porque no me gustaba poner versiones repetidas. Quería guardar esas canciones dobles para sacarlas más adelante, ¿sabes? Guardar un poco de material. Pero cuando lo escuché todo entero para decidir el orden del disco, me encajaba muy bien. La escucha se veía muy natural.

Muy curioso porque el orden del disco parece que ha sido hecho a su libre albedrío.
Sí, se hizo a su libre albedrío. El orden surgió después de escucharlo muchas veces en el coche, una vez ya mezclado, y nada, cada vez anotaba algo. Pero vamos, fue por una simple fluidez. Mi idea, como hice en el disco anterior, era que no hubiera ningún tema que se atravesara. Quería que todo fuese del tirón y que fluyera. No me gustan nada los discos que tienen una canción buena y lo demás, a partir de la quinta canción, sobre. De hecho, en este disco quité alguna canción. Había dos más grabadas y las quité.

¿Por?
Pues porque una, en concreto, no me parecía coherente con el resto. Está muy bien, me encanta, pero no iba con sus hermanas.

¿Y la otra?
La otra era solamente guitarra, voz y chelo… y se quedaba un poco floja.

Parece que habría encajado mejor con el primer disco.
Bueno, también era una canción que hablaba del pasado. Si esta no encajaba por escucha, la otra no encajaba por honestidad. Es decir: no se hubiera podido llamar el disco “Orbit one” porque no pertenecía a esa órbita de historias al ser una canción del pasado que no pertenecía al mismo periodo compositivo, y eso lo notaba.

Veo una relación clara entre ‘Beyond the moon’ y ‘Man falling on the ground’. De hecho, diría que une el primer LP con este segundo.
Puede ser… De hecho, puede que tengas razón porque ‘Beyond the moon’ fue la primera canción que se grabó. Pero ojo, fue la primera en grabarse pero no en escribirse. La primera fase de “Orbit one” se hizo en una casa donde montamos todo. Yo grabo la guitarra y la voz a la vez, entonces, al principio, siempre hay un periodo de adaptación en el que tocas y no funciona lo que haces, por lo que las primeras horas son siempre para tirar. Pero con ‘Beyond the moon’ pasó una cosa muy curiosa, y es que se grabó sin que estuvieran bien tomados todos los niveles. Después, cuando escuchamos todas las tomas, vimos que justamente esa era la buena.

¿Es un disco de primeras tomas?
Es un disco que está grabado en directo. Es decir; las canciones eléctricas se grabaron todas a la vez, al 100%. Y las canciones de guitarra y voz, igual… aunque luego se ponían encima los arreglos. Pero no son primeras tomas porque creo que he grabado cada canción 3 o 4 veces. Después he elegido, claro, pero siempre con espontaneidad. No hay ninguna edición.

O sea, que esas tomas eran por “gusto”, para mejorar.
Tal y como estaba programado, la parte eléctrica fueron 3 días de grabación entre montaje y tocar, sin prácticamente escucharlo. Después escuchas lo que hay y eliges lo mejor y lo que más transmite de esas 3 o 4 tomas.

La verdad es que, en general, este disco me recuerda más a lo que hacías con los primeros Bolivians.
Sí, pero porque lo he hecho con banda. De todas formas, Los Bolivians era algo mucho más elaborado, complejo y rebuscado, y yo no estaba contento con eso. Dejé Los Bolivians muy pronto por eso precisamente. Todavía lo escucho y me molesta. Me da lástima, porque había cosas buenas, pero no se llegó a hacer nada bueno del todo. Sé que puede sonar contradictorio que diga esto, pero nunca estuve satisfecho. Aquello me creaba una gran incomodidad por ver que aquello crecía y se iba consolidando con algo que musicalmente no me tenía contento.

¿Una mala hierba que empezó a crecer?
Y en contra de mi voluntad. Entiéndeme, uno hace lo que tiene que hacer, pero miraba y miraba… intentaba arreglarlo… y nada. El problema viene cuando hay un éxito incipiente, pues parece que las cosas tienen que ser de una manera. Cuando ves que la cosa le gusta a más gente pero a ti no y tratas de decirlo, nadie te hace caso.

Pero bueno, te lanzaste en solitario después de The Pauls.
Sí, bueno… Aquello me apetecía mucho, pero sobre todo por los tiempos que corren, en los que es muy difícil tener a una banda unida. Pero es muy difícil por una cuestión meramente económica. Y bueno, se me ocurrió que yo no quiero estar parado, así que por eso hice el primero disco a guitarra y voz, buscando una aventura que al final me ha gustado por cómo se ha recibido el disco y por cómo se dio la gira.

¿Y cómo fue la gira?
Fueron conciertos difíciles, la verdad. Recuerdo el de Pontevedra, en el que no había ni dios, aunque luego entraron algunas personas. Pero en fin, no era mi público. Yo habría cancelado ese concierto 5 minutos antes de empezar, pero empecé a tocar… y cuando acabé, notaba que tanto yo como el público reducido que allí había, estábamos muy bien, por eso he continuado.

Pero ahora quieres volver a hacer una banda, vas a volver a lo mismo…
(Risas) Sí, pero al ser “en solitario” no tienes esa obligación de banda en sí. Grabar no es el problema, pero sí girar con ellos.

Girar ayuda a componer también.
Claro, tienes mucho tiempo y muchas horas. Reflexionas, miras hacia dentro, tienes tus historias, escribes tus relatos… Yo trabajo solo. Me refiero a que estoy en soledad. Procuro no tener distracciones ni nada a mi alrededor para que lo que cuente esté fuera de toda influencia. Me parece algo muy placentero.

¿Placentero porque el fin justifica el medio?
No, placentero porque es una manera de estar contigo mismo y de meditar sobre una serie de cosas. Y también muy placentero por los pequeños logros. Escribir una frase es muy placentero cuando vas más allá. Escribir canciones, para mí, es descubrirte a ti mismo, descubrir pasos… así que ir más allá significa dar grandes pasos. No tiene sentido sacar una canción adelante que no te haya ayudado a dar un paso más. Tengo la sensación de que yo no he escrito mis canciones porque he ido más allá de mí mismo, así que cuando las leo…

¿No crees que hayas sido tú?
No es que no lo crea, es que me sorprenden a mí mismo. De alguna manera, para alcanzar un estado de introspección creativo, no tienes que ser demasiado autoconsciente. Es decir: no tiene qué pasar toda la información por tu cerebro de manera consciente. A pesar de que escribir pueda ser un trabajo intelectual, pienso que es más espontáneo que intelectual. La canción no puede ser algo intelectual. No se trata de pensar en algo que luego se vaya a escribir. Por eso te decía lo de los relatos, porque de alguna manera observas todo lo que hay, los datos… pero luego el cerebro vomita todo eso y sale por otro lado.

O sea, es una manera de tamizar la canción, ¿no?
Algo así. También pensaba una analogía de la nouvelle cuisine puesto que utilizan muchos ingredientes para algo muy pequeño, pues con la canción igual: ¿tanto esfuerzo para hacer 3 minutos? Ser conciso, pero sin intención, como los haikus.

Álex Meléndez (Vicios Caros): Por la bahía salvaje de la vida.

Publicado en
001

“El silencio de la noche es un vicio caro que engancha”.

Álex Meléndez (conocido como “El zurdo”) es un personaje pintoresco de esos que se toman al pie de la letra el “Rock and Roll way of life” hasta las últimas consecuencias. Después de haber dejado su composición en boca de otros artistas y proyectos, decide lanzarse por su cuenta y riesgo con Vicios Caros, sacando su primer título: “Peluquería de señoras” (Autoeditado, 2012). ¡Viene de Málaga y parece sacado de las entrañas de Memphis!

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

“No tenemos solución, sólo emoción”. ¿Será que vivir por y para la música tiene más de impulso que de solución a algo?
El impulso para vivir, las 12 notas como clavo ardiendo que me ha salvado de más de una extremaunción… para mí es una necesidad vital el poder desquitarme con las cornadas del destino a través del folio en blanco. Algún que otro problema interior sí que ha solucionado, así que cuanto más pronto asumas que hay cosas que no tienen arreglo y vivir en paz con ello, mejor.

¿Y de la noche? Sé que sufres de cierto insomnio que apaciguas… ¿bajando al bar a ver la televisión?
(Risas) Bajando al bar a secas, mi bendito insomnio, ¿qué sería de mí sin él? Más que insomnio creo que es impaciencia, siempre tengo la cabeza a mil por hora. Nunca fui de esos que duermen todo el día, incluso tras alguna que otra noche que se alargan un par de jornadas, con pocas horas de sueño estoy descansado. El silencio de la noche es un vicio caro que engancha.

¿No te da por componer o escribir en el momento del sueño muerto? Es un tópico, pero los que no tienen nada mejor que hacer por la noche siempre se quedan frente al papel.
Creo que el 90% del disco está escrito de noche. Y no es por los tópicos de maldito y noctámbulo, que también hay un porcentaje importante de una época más tóxica, sino que me acostumbre a ese silencio nocturno de cuando que todos están dormidos. Se piensa mucho mejor. Es como ir a hacer la luna con uno mismo. Tengo mi estudio casero y maquetear a esas horas no tiene precio.

De todas formas, el insomnio es algo lógico si el disco habla de la noche.
Me encanta la noche por que soy muy curioso. Me encanta ver cómo terminan ciertas situaciones que son una veta inspirativa a explotar casi inagotable. Parroquiano de carnet y apologeta de la cultura de barra, realmente todo el grueso del disco es una sucesión de vida y milagros personal, sin trampa ni cartón. Las musas son de carne y hueso, de las cuales quedan unos bonitos estribillos y un remiendo en el izquierdo.

Bueno, aunque como dices en ‘Una noche cualquiera’, “en Madrid hay que morir despierto”.
Imagínate mi Málaga la bella, con casi un millón de habitantes… ¡la de situaciones y juego que me dan sus calles! Cuando llego a Madrid soy el hombre más feliz del mundo porque me faltan horas en el día para disfrutar de ella. La capital te pone en bandeja la inspiración.

Sin embargo, el título de “Peluquería de señoras” tiene que ver con la noche. Vaya, que tiene relación entre las correrías nocturnas y las señoras que cacarean en la peluquería.
Pues eres el primero que vez esa relación directamente (risas), pero así es. ¡Imagínate!, es el “Sálvame Deluxe” a pie de calle, donde hablan de lo sinvergüenza que somos pero lo bien que se lo pasan con los tipos del pañuelo y los pitillos. Después nos quejamos que tenemos que dar muchas explicaciones cuando nos ponemos serios (risas).

No haré la pregunta de “¿por qué la noche?”, pero sí que me surge la duda del tipo de noche es la que sacude más, si la capitalina o la malagueña.
La malagueña me vuela la cabeza porque juego en casa y sé desde dónde puedo sacar ventaja en goles average. La capitalina la estoy descubriendo poco a poco en cada incursión zurda, pero al fin de cuentas… el problema no es donde esté, si no los elementos de alrededor. Incluso yo mismo en solitario suelo ser mi enemigo íntimo nocturno.

Aunque casi hay más ropa interior de encaje y tacones en las letras que la noche… ‘Princesita’ o ‘Miraflores 110’ van por ahí.
‘Princesita’ es un tiro por la culata. Señoritas que parecen no romper un plato que continuamente cuestionan tu modus vivendi y que luego son ellas la que te rompen la vajilla encima. ‘Miraflores 110’ es un homenaje a un barrio malagueño donde teníamos el centro de operaciones nocturnos, amores furtivos, incontinencia nasal y muchos buenos ratos vividos. Era un pequeño presente por tanto buen mal vivir.

Por cierto, ¿quiénes o qué son los perdedores de salón de los que hablas en ‘Suerte suprema’?
Son los tipos que se creen ganadores por el tamaño de su cartera, que creen que todo tiene un precio: aduladores de barra, pagafantas summa cum laude… que luego ven al musiquito que miraron por encima del hombro salir triunfante por la puerta con la adulada asida en la cintura.

En tu caso, y por la actitud, no pareces un perdedor… al menos aparentemente.
En el caso del corazón soy muy enamoradizo, casi para írmelo a mirar a algún doctor. ¡Imagínate! En este mundo nocturno musical, enamorarse de alguien de nuestro ambiente y llevarlo a buen puerto es una ruleta rusa de 5 balas. El sentimiento de pérdida me viene más por ahí. Aparte, siempre he sido fiel a los excluidos, a los prejuzgados, a los señalados por la rancia bien pensante sociedad… es mucho más divertido y se aprende más en ese bando que en el de los ganadores altivos y aburridos.

¿Dejaste de escribir después de haber sido compositor de otros grupos o rápidamente montaste Vicios Caros?
Con 16 años no tienes mucho que contar, así que empecé a escribir en inglés en mi primer proyecto; Crossroads. El atreverme con el castellano fue a través de la poesía, en ese momento que dejé un tiempo la música, necesitaba sacar eso de alguna manera. Tengo por ahí casi 200 sonetos, la mayoría malísimos (risas), pero que me ayudaron a coger el hilo y la musicalidad de la rima. Siempre me sentí más guitarrista que otra cosa, pero en ese tiempo encontré un camino por recorrer bastante jugoso. Saltar al ruedo de la composición en español me devolvió la ilusión perdida.

¿No te resultó complicada esa transición? Hasta uno puede hacer otra cosa que no sea música en caso de verse arrinconado con la autoculpa.
Piensa en la falta de confianza que hay al principio, el enfrentarme al micro con mis textos… En esa época oscura donde no tocaba, intenté refugiarme en muchas cosas, pero como te dije al principio, el clavo ardiendo donde me enganché fue a la música.

Tiraste de amigos, ¿verdad? O sea, que no fue liarte la manta a la cabeza tú solo al 100%.
Gracias al bagaje como guitarrista en un montón de grupos donde me buscaba la vida, pude conocer a gente maravillosa que siempre estuvieron pendientes de mi proyecto, así que quería que formaran parte de él. Me ayudaron -incluso monetariamente- personas como Adolfo Caimán (Motel Caimán) y Pepe Salas (Manitú), que pagaron el master.

Tampoco nos podemos olvidar de Sergio Cascales, quien ha sido clave en el sonido y hasta en la cimentación del proyecto.
Sergio me conoce desde pequeño, fue vecino mío al que mi hermano le pintaba la cara de los Kiss y se ponía a tocar su Strato blanca en el patio de abajo. Es vocalista de grupos de Rock de aquí, en mi ciudad, que además cuenta con cientos de producciones a sus espaldas. Él me conoce muy bien, y eso ayuda para ir a tiro fijo con las canciones ya que sabe lo que quiero. Trabajamos juntos -cuando volvió de México- en una producción de un grupo en el que yo estaba y surgió el amor a primera vista. Es un hermano y un gurú sónico impagable.

¡Ojo! Que también es verdad que dejaste compañeros y amigos que antes trabajaron contigo a las puertas de Vicios Caros.
Algunos por motivos musicales y otros, más dolorosos, con gente a la que le has dado tu amistad y tu cariño sin concesiones dándote cuenta de que el enemigo lo tienes en casa. En fin, una pena.

Pese a todo… lo que hay es Rock and Roll. Bajo, guitarra, batería… y de vez en cuando pedal steel (‘Lo prometido’), Hammond, Rhodes, saxos… ¿Simple pero conciso?
Yo para eso soy muy añejo. Me encantan las producciones crudas, con instrumentos clásicos… y si se puede grabar la base en directo, mejor. En este LP no pude hacerlo como yo quería por que empezamos la casa por el tejado: entramos a grabar sin haber tocado nunca en directo, sin mucho dinero para la producción y teníamos que trabajar ligeros y buscando el hueco en el estudio. En el siguiente me quitaré esa espinita (risas).

Sí, simple pero conciso si no tenemos en cuenta ‘Perder o ganar’, la que me parece es la canción con más instrumentos y créditos de todo el LP.
Ahí me salió el George Martin que llevamos dentro. `Perder o ganar’ es mi ojito derecho del disco, un texto muy personal, con arreglos hendrixianos, sitares, voces del revés, flautas y un final orquestado. Como decía Brian May en este caso: “más es más”.

Al final, ¿cuánto ha durado (temporalmente hablando) esta transición incluyendo la edición del disco?
Casi 3 años ya de la primera canción (‘El último testigo’) que salió de un tirón, hasta el primer concierto.

¿Y cuánto ha durado (mental y emocionalmente hablando)?
Realmente, cuando decidí afrontar Vicios Caros yo solo (con mi banda de directo pero solo en el sentido más literal de la palabra) sin tener que darle cuentas a nadie y siendo el único responsable para bien o para mal del proyecto, fue cuando empecé a pensar en el segundo y cambié el chip, que fue a primeros de enero de este año.

Pero… ¡oh, sorpresa! Ya estás trabajando en un segundo trabajo. ¿¿Tan pronto??
Como te digo, mi cabeza no para, le he cogido el punto a la composición y tengo ya casi 30 temas listos, maqueteados y vistos para sentencia de estudio. Aquí en Málaga empiezan a decirme con mucha guasa, que voy a hacer el “Boquerón” en vez del “Salmón” (risas).

Únicamente he escuchado la maqueta de ‘Miss carnaval’, pero es posible que la música ahora vaya por otro derrotero más Country o más centrado en la música americana. Claro, que te hablo por una canción que es una maqueta… Igual la cosa no va por ahí.
Realmente el hilo conductor de todo son los textos. Ahora que no tengo que dar explicaciones a nadie, tendremos un abanico más amplio de estilos: habrá un Tango, un Bolero, riff de Rock, Country, Rock & Roll de manual… y eso si, colaboraciones muy importantes con grandes músicos y artistas que ya iré desvelando cuando entremos en el estudio. Seguimos sin tener solución, pero de emoción tenemos superávit. Lo malo no es volverse loco, sino volverse normal.

Mister Hyde: Hablando en claro.

Publicado en
001

“Es bueno e interesante curtir las canciones en directo antes de que entren al estudio”.

Hace tiempo que dejaron de ser promesas para convertirse en un nombre fijo dentro de la música aragonesa. Mister Hyde promovieron un “algo” con “Vulnerable” (200), el primer EP que surgió después de ganar el concurso POPYROCK del 2006 en Zaragoza. Para continuar con el legado, “Fantasmas” (2009) abriría un poco más el camino al sonido y búsqueda de los chicos para enhebrar después reconocimientos y conciertos con la intención de formar “Iluminando los colores” (2012), el primer LP de los chicos de Zaragoza que representa Alejandro Elías, encargado de hablar con Carlos H. Vázquez en la siguiente entrevista.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.
FOTO: GUSTAFF CHOOS.

Publicada en Cambio 16

“Vulnerable”, “Fantasmas”… y ahora viene un título como “Iluminando los colores”, un nombre más… ¿vital y entusiasta?
Sí, esa era la intención. Queríamos reflejar optimismo, luz, vitalidad. Es lo que se pretendía.

Hombre, vuestras canciones anteriores tienen esas atmósferas de pesadumbre. Me refiero a ‘He cometido un error’, o ‘Laberintos en la tierra’.
Sí, siempre nos ha tirado mucho ese rollo oscuro y más trágico o épico del rock y el pop. Poco a poco vamos adquiriendo otras influencias que van cuajando en el sonido del grupo. Yo creo que en este nuevo disco se refleja.

Mira, justamente acabo de recordar una frase que rezaba en el libreto del primer disco: “…a los amores perdidos y no olvidados”.
(Risas) Pues ya ves, los hemos superado todos por suerte. Ahora ya no hablamos tanto del desamor; ahora lo hacemos mucho más del amor, de la sociedad, de lo que nos hierve por dentro.

Aunque sí que es cierto que desde “Vulnerable” hasta “Fantasmas” hay un paso más claro (en cuanto a la luminosidad). ¿Es posible?
Sí, por supuesto. Yo creo que cada vez somos menos oscuros. Las canciones de “Fantasmas” ya tenían otro color, mucho más abiertas, producidas, claras, luminosas. Y en “Iluminando los colores” hemos dado un paso más, creo.

El dato es que “Vulnerable” era bastante disperso en cuanto a sonido (aún con sus influencias), y eso que “Fantasmas” siempre te pareció un trabajo incompleto…
“Vulnerable” nos parece un trabajo muy incompleto, sinceramente. Lo grabamos con 22 o 23 años y es normal. Era muy disperso, intentamos meter todo ahí dentro y se notaron mucho las influencias directas de aquella época. Creo que son “Fantasmas” ya había cosas que no se parecían a nada y ahora con “Iluminando los colores” creo que ya hay muchas canciones con un sonido muy propio.

De hecho, eso se puede apreciar en las portadas de ambos trabajos. “Vulnerable” era en blanco y negro tirando a oscuro mientras que “Fantasmas” son unos coloridos espíritus sobre un fondo blanco.
Exacto, fue totalmente a propósito, totalmente buscado.

Pero hete aquí que “Iluminando los colores” se centran en los tonos fríos, como el morado y el azul. Es más: los ojos de la chica de la foto son verdes y azulados.
Sí, queríamos representar un parto, un comienzo. La chica de la portada es la novia del fotógrafo (Gustaff Choos) y le propuse que saliera de una especie de piel animal. A él le gustó y montamos la fotografía. Los colores son ya totalmente cosa suya. Pero sí es cierto que se mezclan colores muy luminosos.

Por lo tanto, el lado más íntimo y acústico del grupo se acentúa, y el lado más guitarrero y bailable también.
Puede ser… pero sinceramente no era la intención. Queríamos hacer un disco guitarrero, bailable, rock, pero inevitablemente Mister Hyde también tiene ese lado acústico y más íntimo que siempre nos gusta incluir. Aunque en este disco creo que no hemos conseguido plasmar acertadamente ese lado acústico. ¡Lo dejamos para el próximo! (Risas)

Colorido o luminoso, el disco ha sido (permítanme la broma) gestado en 9 meses. No uno más, ni uno menos: 9 meses. ¿Esto es mucho tiempo o poco para Mister Hyde?
Es muchísimo tiempo. Es un disco sobreproducido a todos los niveles. Nos costó Dios y ayuda terminarlo. Hubo mucha gente implicada en el proceso, muchas manos, muchos oídos y muchas decisiones tomadas en todo el proceso y eso alarga los plazos. Al final quedamos muy satisfechos con el sonido y eso es lo importante. Creemos que hay 3 o 4 canciones redondas, singles clarísimos que ahí quedan para la posteridad. Eso es lo importante para nosotros.

Grabado entre los estudios Luna Nueva y El Túnel, ¿verdad?
Exacto, sí.

Pese a todo, ha sido un tiempo que tampoco os ha importado. Parece que se han cuidado más aspectos, como la producción, que incluso ha sido tomada por vosotros mismos.
Sí, el disco al final acabó siendo producido por nosotros mismos. No nos quedó otra opción. No nos gustaba cómo estaban desarrollándose las cosas y cómo estaba quedando el resultado, así que cogimos las riendas. No sabíamos lo que nos iba a costar pero sí sabíamos que, al menos, iba a sonar como nosotros queríamos. Eso era lo importante y se consiguió.

Yo diría que las canciones fueron rodadas desde hace tiempo, además, pues ‘Todo lo que tú me has enseñado’, ‘Sombras chinescas’, ‘Remake’ o ‘Manchester’ eran ya favoritas antes de editar “Iluminando los colores”.
Había muchas canciones que ya tocábamos en directo desde hacía tiempo. Por eso te digo que teníamos muy claro lo que queríamos y cómo lo queríamos con estas canciones. Teníamos el sonido en la cabeza.

Desde esas primeras muestras hasta ahora… ¿los cambios fueron más fuertes? Noto que hay más programaciones, aunque las guitarras cobran muchísimo más protagonismo.
Lo que intentamos hacer en el estudio fue envolver esas canciones con el papel de regalo más bonito posible. Somos un cuarteto, un combo de rock: batería, bajo, dos guitarras y voces. Todos tocamos también piano y teclados, así que en el estudio era el momento de invertir el tiempo en hacer esos arreglos y plasmarlos en las canciones. Y de nuevo te digo que creo que lo conseguimos. Los arreglos nos parecen muy buenos, en canciones como ‘Manchester’ por ejemplo creo que son sobresalientes. Nos ayudaron mucho ahí los técnicos de grabación, sin ellos no lo hubiéramos conseguido.

Curiosamente, ‘El silencio entre nosotros’ es un tema que aparece en este nuevo disco. ¿Por?
Es una de las mejores canciones que tenemos y queríamos darle un nuevo aire, más electrónico. Es la última canción del álbum, la más larga… es un tema clásico de cierre de disco. Algo muy ambicioso que nos apetecía hacer.

Pero ha cambiado bastante, de hecho. No es esa versión desnuda de “Fantasmas”.
Es la tercera versión que hacemos ya de ‘El Silencio entre nosotros’. Nos parece una gran canción y la hemos querido vestir de diferentes formas, también es algo lúdico, la verdad es que nos divierte mucho hacer distintas versiones de esta canción en particular (y de todas en general).

Una canción que, aparentemente, no aparecía en el tracklist definitivo es ‘Volverán’, pero después de escuchar “volverán los gritos, las revoluciones… volverán a iluminarse los colores” uno se da cuenta de que no sólo aparece al final en el disco, sino que además da título al LP. Hablamos, lógicamente de “Iluminando los colores”.
Sí, a última hora le cambiamos el nombre. El título del disco está sacado de la letra de esta canción y al final el título también cambió. Nos parece una letra muy redonda, muy social, muy esperanzadora. Ideal para dar título a este disco, el primero de nuestra carrera. El punto de partida real.

‘Romper a bailar’ ha terminado titulándose ‘R.A.B.’, canción que pretendía ser la presentación a esta, vuestra nueva era evolutiva.
La palabra “bailar” no nos gustaba demasiado en el título de la canción. Así que optamos por las siglas. A mí me parece la mejor producida del disco, con los mejores arreglos. Es una de nuestras canciones favoritas y también lo es de la gente que nos sigue. Tiene una energía especial. Abre el disco.

Se puso a disposición una demo, ¿no?
Así es. Grabamos una demo que circuló por internet durante un tiempo. Fue la primera canción que compusimos para este nuevo disco. Y la primera que grabamos. Le tenemos por supuesto un cariño especial.

Pero vaya, que al final uno se da cuenta de que todo el disco fue curtido en el directo mucho antes de meterse en el estudio.
Es algo que defiende Santiago Auserón, entre otros muchos, y para nosotros las palabras de Santiago son dogma. Es bueno e interesante curtir las canciones en directo antes de que entren al estudio, creo que van cogiendo forma y van adquiriendo cuerpo. Es parte del proceso. No puedes saber si una canción funciona o no sin ver la cara del público al escucharla. Para nosotros ese feedback es de gran importancia, nos ayuda mucho a la hora de tomar decisiones respecto a una canción.

Creo que con “Fantasmas” pasó algo parecido puesto que el EP físico fue una reedición de una serie de temas que llevaban en Internet como año y medio, ¿cierto?
Exacto, primero hicimos una edición digital sólo a través de Internet. Pero la acogida fue muy buena y le dieron el premio a mejor EP de Aragón en 2010. Así que decidimos hacer una edición física.

Anteriormente, antes de meteros en el estudio para finalizar “Iluminando los colores”, me comentaste que éste iba a ser un disco que iba a mostrar lo que realmente queríais ser. Sinceramente, ¿ha sido así realmente?
Bueno, nada más salir del estudio de grabación te hubiera respondido que sí. Ahora que estamos ya preparando las nuevas canciones creo que no (risas), pero es algo que te diría cualquier músico. Sin duda “Iluminando los colores” es nuestra mejor colección de canciones y realmente conseguimos que sonara como realmente teníamos en la cabeza. Pero claro, ahora estamos engendrando nuestras nuevas canciones y ya les hemos cogido un cariño especial. Creo que lo próximo será lo mejor, sin duda.