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“Cuando no haya sitio en el infierno, los muertos caminarán sobre la tierra”.

Toda esta leyenda del muerto viviente ha calado –por su atractivo- en el cine y en la literatura, lógicamente, como sinónimo de muerto viviente por su carencia de voluntad actuando casi como un autómata.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Popular 1 / Nº 466, Agosto 2012

Y es ahí, en el cine, donde el texto fluirá desgranando la obra de George Andrew Romero para centrarse en “Night Of The Living Dead” (1968), “Dawn Of The Dead” (1978) y “Day Of The Dead” (1985), tres largometrajes cumbre del subgénero zombie. Bien es cierto que con la entrada del nuevo milenio Romero dirigió “Land Of The Dead” (2005), “Diary Of The Dead” (2007) y “Survival Of The Dead” (2009), amén de producir o aparecer -de alguna que otra manera- en remakes varios. Sin ánimo de menospreciar los últimos trabajos relacionados con tan ínclito director, las tres primeras partes de la saga serán las protagonistas por su temática social y por lo mucho que significaron en el futuro, contado por algunos de sus protagonistas y otros invitados especiales.

Según la teoría, podría decirse que Jesucristo fue el primer zombie de la historia. Pero este tipo de ser sobrenatural (el zombie, claro) es, en origen, una figura mítica oriunda de las zonas donde la magia negra y los ritos vudú son tradición. Se trataría de un muerto resucitado por ritos varios perpetrados por un hechicero para llegar a convertirlo en su esclavo, tal y como se muestra en “I Walked With A Zombie” (1943) o en “White Zombie” (1932), presumible primera película de zombies, protagonizada por Bela Lugosi. Autómatas demacrados listos para ser manipulados por “alguien” que mueve sus hilos de marioneta, sea para trabajar o para matar, como en el caso de “The Walking Dead” (1936), donde un inocente John Ellman (Boris Karloff) es llevado a la silla eléctrica para ser resucitado más tarde por el Dr. Beaumont, quien experimentaría con el cadáver del condenado creando una especie de vengador de ultratumba. Hasta se podría aplicar la temática a la historia literaria de Edgar Allan Poe “The Facts In The Case Of M. Valdemar” (1845) por la relación que hay entre un no-muerto y la hipnosis.

Romero no había inventado la pólvora rodando “Night Of The Living Dead” (1968), pero sí había revolucionado el género. No obstante, John Gilling dio un giro de tuerca a la temática en “The Plague Of The Zombies” (1966). Sí, todavía seguían siendo muertos vivientes resucitados por el vudú, pero empezaban a organizarse en hordas, provocando de ese una nueva sensación de angustia hacia el espectador. Pero parece ser que la forma de atacar era demasiado dócil y hasta aburrida para George A. Romero. Además, los experimentos a lo Doctor Frankenstein estaban ya muy vistos, como también lo estaba la magia vudú. Esas ideas ya no aterraban a una generación que encauzaba los años finales de la década de los 60. La idea preconcebida de otro tipo de terror y la inspiración sacada del film de culto “Carnival Of Souls” (1962) y de la novela de Richard Matheson “I Am Legend” (1954), fraguaron gran parte del engranaje principal para mover lo que sería la primera película sobre zombies de Romero.

NIGHT OF THE LIVING DEAD (1968)

002Pese a estar rodada en blanco y negro y con un muy escaso presupuesto (los actores que hacían de muertos vivientes recibieron un dólar y una camiseta con el mensaje “I was a zombie in Night Of The Living Dead” como pago), la película asentaba las bases de una temática bastante crecida desde que la literatura y los primeros largometrajes echaran a andar. Pero, de todas formas, ¿qué se podía ofrecer además de autómatas sin voluntad alguna? Romero y su guionista John A. Russo lo tuvieron claro desde el principio: resucitados amantes del destripe y la carne humana intoxicados por la radiación de un satélite estrellado que venía de Venus. Habían dado el paso natural que sus antecesoras no llegaron a continuar. Es posible que ahora parezca algo sencillo de imaginar, pero por aquel entonces había que inventarlo. Se aprovechó la fiebre por la aventura espacial para darle un añadido más. ¿Dudarían los norteamericanos del programa espacial de la NASA? ¿Y si cae algo del cielo con una radioactividad que convierta a la población en sanguinarios muertos vivientes? Jugar con el miedo que otorga la desconfianza y la ignorancia era una carta segura.

La trama se centra en un grupo de personas que se refugian en una casa de campo después de que los muertos se levantaran a la vida tras un incidente ocurrido en el cementerio de Evans City entre una joven llamada Bárbara, su hermano Johnny y un caminante. Judith O’Dea, la actriz que encarna a Bárbara, protagonista central junto a Duane Jones (Ben) se encargará de repasar la historia y anécdotas de esta obra.

Como antes se ha comentado, la idea surgió entre Romero y Russo pero, como relata la propia actriz, “no se tenía ni idea de lo que iba a suceder en la película hasta después del casting”, pese a que “fue muy emocionante trabajar en la película a tenor de su complejidad. Estaba absolutamente encantada de tener la oportunidad de protagonizarla. Sinceramente, no tenía ningún problema en trabajar con ‘muertos vivientes’. Creí siempre en la película desde el principio”. El guión cambió varias veces y hasta se modificó a última hora por accidentes varios, como el desafortunado choque del Pontiac conducido por Bárbara contra un árbol durante el rodaje de la secuencia del cementerio. Dicha escena se rodó en dos días, pero la vicisitud con el coche que se utilizó obligó a volver a escribir esa parte del guión. En ese intervalo de tiempo, alguien le hizo una abolladura al coche bastante notable; por eso, el libreto dictó que el coche se acabara estrellando contra un árbol. “Me encantó la manera en que George cambió el guión para dar cabida a ese daño. Parece que el coche se dañó en el choque, pero en realidad la abolladura ya estaba hecha”.

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Uno de los cambios más notables se originó en el desenlace. En el montaje definitivo todos los protagonistas tienen un final fatal, pero uno de los borradores salvaba a Bárbara. No era muy común “matar” a todos los protagonistas de una historia debido a que la gente se iba a “encariñar” con ellos, pero eso era una barrera más a sortear por el genial director, así que para crear un mayor shock lo mejor era llevarse por delante la vida de todo el mundo. “Creo que uno de los mayores impactos de la película sobre los espectadores fue el momento de miedo total que se generó a partir de ver que todos, en la historia, mueren finalmente. Aquello marcó muchísimo. ¡Nadie se lo esperaba!”. Y tanto que nadie se lo esperaba. Según cuenta la leyenda, durante las proyecciones en los cines había médicos por si alguien sufría algún tipo de infarto. Tal es así que más de uno se llevó es susto de su vida cuando el corazón dio uno de sus últimos avisos. Incluso se promocionó una póliza de seguro de vida por valor de 50.000$. El objetivo de impactar y hasta de dejar seco a alguien estaba cumplido.

Otra idea original que fue redireccionada por su calidad perturbadora y gráfica era en la que Harry Cooper (Karl Hardman) moría por un certero disparo de Ben antes de que su hija se convirtiera en un podrido más, aquello haría que Helen (Marylin Eastman) bajara al sótano y se lo encontrara devorando a su propia hija en vez de al revés, como finalmente ocurre. Una escena demasiado fuerte. Curiosamente, Karl Hardman fue productor, técnico de efectos sonoros, maquillador y fotógrafo. Además, es el padre real de Kyra Schon (quien hace de Karen Cooper). Tiempo después contrajo matrimonio con Marilyn Eastman, su mujer en la ficción. Parece ser que todo quedaba en familia.

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La idea primigenia con respecto a la rubia protagonista era caracterizarla como una mujer fuerte y contundente, aunque, como se pudo ver en el resultado, el personaje arrastra una personalidad catatónica. “No sabía lo que George tenía en mente para el desarrollo de Bárbara, excepto por la dirección que me dieron durante la filmación. No fue sino hasta décadas más tarde cuando me di cuenta de las ideas, cambios y modificaciones diversas que se pensaron aplicar con respecto al final en el guión y sobre mi personaje”. Después de todo, esa idea fue retomada por Tom Savini en el remake de 1990.

Como viene siendo habitual, el trasfondo social en las películas de George A. Romero estaba presente. Si una radiación proveniente del infinito iba a sacudir las ideas futuristas de la carrera espacial, las luchas raciales entre negros y blancos que todavía coleaban en los Estados Unidos aparecieron brutalmente en la pantalla al situar a al actor afroamericano Duane Jones como líder de los refugiados. “Había mucho que hacer en los Estados Unidos en relación a los derechos civiles de los negros en el momento en que estábamos haciendo la película. Pero para ser honesta, yo no creo que nuestro objetivo principal fuese hacer un comentario social en la película. Sólo queríamos hacer nuestro trabajo todo lo mejor que sabíamos para captar la atención del público de una manera diferente a la mayoría de las películas de terror de la época”. Y dicho sea de paso, durante los créditos finales, unos hombres blancos sacan a Ben de la casa con unos ganchos de carnicero. Tal acción puede considerarse una crítica hacia el racismo, pues cuando se linchaba a los negros, sus cuerpos eran arrastrados precisamente por ganchos de carnicero.

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Para O’Dea, la escena que más le tuvo en tensión “fue la vivida en la irrupción de los muertos vivientes en la casa, con su hermano Johnny (ya “muerto”) entrando por la puerta”. Romero utilizaba al máximo cualquier tipo de emoción sorpresiva para magnificar la expresión de terror sobre los rostros de sus actores, ergo más impacto para el público y crítica. Siendo una de las primeras veces en la que los resucitados eran caníbales, el director contó con un presupuesto de 300$ en tripas y jamón cocido. Es más, el momento en el que estalla la camioneta y los muertos devoran a sus ocupantes, los miembros eran trozos de jamón con sirope de chocolate, pues al rodarse en blanco y negro, el color real de la sangre iba a quedar anulado.

Por cierto, durante todo el minutaje no se utiliza en ningún momento el término “zombie”, aunque debido al origen de la contaminación sobre los humanos, el título iba a ser “Night Of The Flesh Eaters” casi de manera definitiva, y “Night Of Anubis” o “Monster Flick” en su nacimiento como pseudocomedia donde unos alienígenas invadían la tierra. Está bien recordar que “Plan 9 From Outer Space” (1956) impulsó casi de manera definitiva el proyecto en su inicio por esa idea primitiva de alienígenas y terrícolas, pero casi se va todo al traste (en lo que a derechos de autor se refiere) en el momento del lanzamiento en el que la distribuidora original (Walter Reade Organization) olvidó incluir el típico aviso de copyright, por lo tanto el largometraje se consideró de dominio público. No obstante, “Night Of The Living Dead” recaudó más de 30 millones de dólares en todo el mundo.

DAWN OF THE DEAD (1978)

002Diez años después de popularizarse el zombie caníbal, el cine de terror ya había un pequeño repunte en películas sobre muertos vivientes. Es más, el propio Romero filmó en 1973 “The Crazies”, la cual relata el accidentado experimento de un arma biológica militar que provoca en la población una ira incontrolable a base de sangre. ¿Podía evolucionar el género zombie de manera natural asentándose en las bases de los experimentos biológicos fallidos y desatar así plagas incontrolables de caminantes resucitados (o contaminados, mejor dicho) antropófagos? Con mucha probabilidad, pero la saga continuó con la tradición de la primera entrega, ofreciendo esta vez “Dawn Of The Dead”, la que dicen ser “la mejor película de zombies de todos los tiempos”.

El caos se ha apoderado de Estados Unidos y, mientras tanto, los debates en la cadena de televisión WGON se convierten en confusos enfrentamientos verbales con la intención de añadir algo de luz a las explicaciones de esta invasión. En la calle, los equipos de ataque y armas especiales (SWAT) son los encargados de limpiar el problema desde dentro, exactamente atacando a los muertos vivientes en los ghettos y barrios más humildes, donde la gente vive atrincherada en pos de una supervivencia feroz. Scott H. Reiniger, quién se mete en el papel del SWAT Roger en el film, será la figura que narrará algunos de los pasajes más destacables de “Dawn Of The Dead”.

La trama principal se centra en los pocos supervivientes que se han visto acorralados en un centro comercial. La afamada cara de televisión local llamada Francine (Gaylen Ross); su pareja, un piloto llamado Stephen (David Emge); el propio Roger (Scott H. Reiniger), y Peter (Ken Foree), también miembro del SWAT. Después de asegurar la seguridad en el edificio, las cuatro personas ocupan su tiempo supliendo sus respectivos gustos materiales. Cuando estalla esa especie de burbuja mental que les devuelve de nuevo a la realidad que se pudre en la calle, aquel punto seguro se convierte en una celda. Esta vez, el director destaca por encima de todo el trasfondo social de la decadencia del consumismo. “Es una película que más bien trató -de manera más incisiva- las relaciones entre los cuatro personajes principales. Sí, era una película de terror, pero resultó ser algo más que eso”, remarca Reiniger, para continuar declarando que “el error de los supervivientes fue caer en el consumismo. Cuando quisieron darse cuenta, se vieron desbordados dentro de un centro comercial, el cual se convirtió en una trampa para todos ellos. Esa fue la idea principal de Romero”.

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Otra característica de esta segunda parte era el gore. Se había pasado del jamón cocido con sirope de chocolate a la casquería en color y, por ende, en escenas gráficas muy explícitas. Amén de la violencia desenfrenada. “Cuando hice la prueba creía fervientemente en el proyecto, pero no tanto en la violencia del mismo, era algo excesivo. Pero eso cambió cuando empezamos a rodar, ahí me di cuenta de la fina ironía (con humor) que se logró plasmar”, explica Scott, refiriéndose a ciertas escenas, como la de los moteros y las tartas. Tom Savini, que ya trabajó por primera vez con George A. Romero en “Martin” (1977), se encargó de los efectos especiales de “Dawn Of The Dead” especializándose además en el maquillaje de heridas. La experiencia adquirida en Vietnam como reportero gráfico le sirvió de inspiración para el futuro. “Vietnam fue para mí una lección de anatomía. Desde entonces, sé que he conseguido realizar un buen trabajo cuando lo que he hecho me transmite la misma sensación que las cosas que vi allí”, resume Tom Savini que, ahondando en detalles, también aparece como Blades, el líder de los moteros que irrumpen bruscamente en el centro comercial. Sin pasar por alto su breve “zombificación” antes de que Roger le diera muerte.

Si bien los primeros muertos vivientes de la primera parte mostraban pequeños desgastes físicos, en esta nueva película el color de su piel torna azulada, haciendo muchísimo más visible el color de la sangre y otros desmembramientos varios, como el machetazo de Blades (Tom Savini) a uno de los zombies, imagen que sería utilizada también para carteles promocionales. Pero en fin, en todas y cada una de las historias de George. A Romero siempre aparecen los típicos pueblerinos que ayudan a eliminar a los zombies junto a la guardia nacional. En “Dawn Of The Dead” se trataba realmente de cazadores de los alrededores del rodaje. Además, aportaron sus propias armas. Y tampoco eran actores la mayoría de los moteros, sino motoristas reales que incluso cedieron sus vehículos.

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Para el rodaje se trabajó durante un período aproximado de cuatro meses entre finales de 1977 y principios de 1978. Con un reducido presupuesto de 1.500.000$, el equipo se vio obligado a rodar en el centro comercial de Monroeville (Pittsburgh) desde las diez de la noche hasta las ocho de la mañana, justo el tiempo en el que la gran superficie permanecía cerrada. Salvo las escenas diurnas, las cuales se filmaban en domingo. “Tengo un gran recuerdo de aquello”, empieza haciendo memoria H. Reiniger, “estando toda la noche así nos hacía parecer partícipes de un episodio de ‘The Twilight Zone’. Nos hicimos muy amigos por entonces, incluso a día de hoy seguimos manteniendo contacto entre nosotros”. Tan grande fue la fama que adquirió el Monroeville Mall como icono, que muchos visitantes dejaron de ir a hacer sus compras después de ver la película. Otro logro subliminal de Romero.

Para no perder las buenas costumbres, el guión fue totalmente modificado, dejando para el coleccionismo un final alternativos. En el desenlace oficial Francine y Peter logran escapar de manera heroica en helicóptero, pero en el corte inédito también morían todos los protagonistas. En la secuencia de marras Francine ponía la cabeza entre las hélices del helicóptero y Peter se pegaba un tiro en la sien. Pero el duro corazoncito del director se ablandó y decidió dejarlos con vida en el libreto definitivo. Para Scott, la mayor complejidad que se le presentó a la hora de rodar fue “el momento en el que tenía que conducir un coche atravesando todo el centro comercial. Fue algo bastante peligroso”. En verdad, el personaje del SWAT que interpreta Scott H. Reiniger demuestra otra crítica social; la valentía exacerbada o, como dice el refrán, el cementerio está lleno de valientes. “Fue un papel con muchos cambios y registros. Mi personaje creía que podía controlar cualquier situación… hasta que perdía el control y todo se venía abajo”. Y de esa manera, tal y como se aventuraba, Roger es mordido. “Fue muy complicada la escena en la que yo me tenía que transformar en zombie”. En estos casos siempre se ha planteado el mismo conflicto ético y moral: ¿matar a un zombie que antes era mi amigo o matarlo para aliviar su sufrimiento? O directamente, ¿y si lo mejor es dejarlo marchar? En “Night Of The Living Dead” se usó este recurso en la escena de la niña atacando a la madre, pero sin tanta profundidad. “Dawn Of The Dead” tenía a dos personajes principales que terminan convertidos: Roger y Stephen, este último conocido como Fly Boy entre los fans de la saga. Bien, ¿quién es el encargado de meterle una bala entre ceja y ceja a ese trozo de carne putrefacta con ganas de morder y que antes era parte del grupo? El matarife suele ser el tipo duro de los supervivientes, aquel que no tiene reparos en apretar su gatillo mientras espeta frases memorables, ¿candidato? El SWAT Peter. Otro de los momentos más peliagudos del film se produce en la gasolinera, donde el personaje de Ken Foree (cómo no) se encuentra en la encrucijada de liquidar a dos niños.

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El reparto contenía de nuevo a un tipo de raza negra que lideraba el conjunto de los afanados “vivos”. George A. Romero repetía prácticamente el mismo patrón social que en la experiencia anterior, fórmula que parecía funcionar sin duda alguna. Pero hete aquí que el cineasta ha explicado más de una vez que “no pretendo hacer críticas en mis películas, simplemente trato de mostrar la realidad con el objetivo de ofrecer los hechos tal y como suceden”. Además, remarca lo siguiente: “Mis zombies no son un mal propiamente dicho, pues los considero más bien como un detonante, una serie de bruscos giros que provocan la reacción de los protagonistas ante una revolución. Ese es el mensaje de mis películas”.

Algo que muy poca gente sabe es que el papel del SWAT Roger debía ser para alguien fuerte y valiente con mentalidad militar. “Romero no estaba muy contento con mi altura en comparación con la de Foree. Pero después de un tiempo, me llamó ofreciéndome el papel de Roger. Mi prueba le había entusiasmado”, recuerda Reiniger. Joe Pilato, el actor que se mete en la piel del Capitán Rhodes (archiconocido militar de “Day Of The Dead”, siguiente parte), también optó por ese mismo papel de Roger en “Dawn Of The Dead”, pero tuvo que conformarse con el del oficial Randy Kovitz, aunque se quedara en mera anécdota. De todas formas, George A. Romero le volvería a dar más oportunidades en “Knightriders” (1981) y en la ya mentada “Day Of The Dead”. “En realidad, hice la audición para el personaje de Stephen, el piloto magistralmente interpretado por David Emge, pero coincidió que yo era demasiado similar en estatura al actor Scott Reiniger, por lo que George me adjudicó el papel de jefe de seguridad del muelle de carga del centro comercial. Por desgracia, la mayor parte de la escena fue eliminada en la versión americana, pero gracias a Darío Argento la escena puede verse completa en su impresionante versión”, explica el actor antes de entrar en materia con la siguiente secuela.

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La película generó tanto interés, que en países como Italia pronto comenzaron a salirle falsas secuelas, abanderadas por el director Lucio Fulci y su “Zombi 2” (1982). Ahora sí que empezaría una oleada de copias (buenas, malas y nefastas), como “Le Notti Erotiche Dei Morti Viventi” (1979), dirigida por Joe D’Amato o “Paura Nella Città Del Morti Viventi” (1980), también de Fulci. Por la parte española, el director gallego Amando de Ossorio acunó el cine de zombies español (y portugués) con “La Noche Del Terror Ciego” (1972). En la película, los zombies eran incansables caballeros templarios que daban caza a sus osadas víctimas. Otras películas reseñables de similar pelaje fueron: “El Ataque De Los Muertos Sin Ojos” (1973), “El Buque Maldito” (1974) y “La Noche De Las Gaviotas” (1975), todas ellas manufacturadas por Ossorio. Otro director español, Jesús Franco (conocido como Jess Franco), produjo una extensa colección de películas de temática zombie como “Christina, Princesa De L’erotisme” (1973), “L’abisme Des Morts Vivants” (1981) o “La Tumba De Los Muertos Vivientes” (1983).

En el caso de los remakes, el número de trabajos no es nada despreciable. Si bien es cierto que más de un actor de estas películas anteriormente comentadas aparece en estas versiones mejoradas, los guionistas o productores también eran los mismos pese a la desvinculación de Romero. Se da el caso de Scott H. Reiniger y de Ken Foree en la brutal versión de Zack Snyder “Dawn Of The Dead” (2004), en la que aparecen ambos actores; uno como predicador y otro como oficial. Más tarde, Dario Argento se encargaría de editar su propio montaje de “Dawn Of The Dead”, añadiéndole mucho más minutaje y eliminando ciertas escenas para otorgar tintes menos sátiros que los de Romero.

DAY OF THE DEAD (1985)

03-Day_of_the_deadEl mundo, tal y como se le conoce, ha dejado de existir. Los zombies son mayoría (un humano por cada 400.000 muertos vivientes) y la supervivencia se ha convertido en una constante lucha en la que el tiempo escasea. En algún remoto lugar protegido por un búnker subterráneo, varios científicos y militares conviven día tras día en busca de la explicación a la plaga que azota a la Humanidad. Lo que comienza como un trabajo conjunto entre ambos grupos, termina convirtiéndose en una lucha constante de territorios y competencias.

La nueva década crecía entre amenazas de guerra y conflictos internacionales, así que Romero volvía a meterse en la crítica social y en el miedo más allá de las hordas zombies removiendo los pilares bases de la sociedad y de un efímero estado de bienestar. Como anteriormente se ha anunciado, el actor Joe Pilato, resume y aclara este y otros detalles más. “Creo que la guerra a la que se puede referir es a la guerra de Vietnam, lo que sin duda fue una experiencia horrible y una decisión política todavía peor. En términos de establecer un estado de bienestar, yo particularmente no creo que tenga esa denuncia, aunque nos hubiera gustado una que se acercan a la mejora de nuestra salud social”. Pero la pregunta sería: ¿Hay mucha más denuncia social en esta nueva película? Pilato prosigue: “Totalmente. ‘Más’ es el término correcto. Todas las películas de George –inadvertidamente- son un comentario social en sí mismas, por lo que ‘Day Of The Dead’, debido a la situación claustrofóbica de la cueva, no podía conducir al alivio de nadie”. Pero antes de que los fanboys de la política salten a la yugular, aclara que “George no tenía intención alguna de empezar a hacer una declaración política. Esto ocurre después del primer visionado que tiene el público y su primera idea tras la película. Por ejemplo, George no estaba tratando de hacer una declaración política o social mediante la actuación del maravilloso actor negro llamado Duane Jones en ‘Night Of The Living Dead’. Según Romero, contrató al mejor actor más adecuado para el papel”. Finalmente, la declaración termina de manera acertada dejando constancia de que “sin duda alguna, ‘Day Of The Dead’ tuvo más crítica social que las otras películas”.

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La Doctora Sarah Browman (Lori Cardille), junto a su compañero el Doctor Ted Fisher (John Amplas) y el excéntrico Doctor Matthew “Frankenstein” Logan, emplean su esfuerzo a contrarreloj manteniendo –a duras penas- la fe férrea en dar con la causa del inicio de la invasión. Por otro lado, los hombres del Capitán Rhodes (Joe Pilato) colaboran en las labores de captura de los zombies para los experimentos. Este hecho, además de la falta de suministro de víveres; la nula comunicación con el exterior; y los escasos progresos en la investigación, terminan exasperando a Rhodes, que además convoca una reunión para autoproclamarse líder de todo el grupo después de la repentina muerte del Comandante Cooper. “La mayoría de la gente no conoce la colisión extrema y grave de los puntos de vista que se produjeron entre estas personas en la cueva. Tenías el punto de vista científico del Dr. Logan y también se tenía el punto de vista militar por parte del Capitán Rhodes y sus hombres. Por otro lado, aparece el punto de vista rastafari de John, el piloto del helicóptero; y el sentido humanitario de Sarah. Todos estos puntos de vista eran fuertes y volátiles, por lo que cuando chocaron en este ambiente tan claustrofóbico, la explosión resultó devastadora. De hecho, George Romero dice que es probablemente su película favorita de la trilogía”. A todas esas piedras en el camino inicial se le añaden tres problemas más: la relación sentimental entre la Doctora y Miguel (Anthony Dileo), un soldado de salud delicada; el posicionamiento del piloto John (Terry Alexander) y el experto en comunicaciones William “Bill” McDermott (Jarlath Conroy); y el descubrimiento de Bub (Sherman Howard), un zombie que el Doctor Logan domestica en secreto a espaldas de todos los demás. En lo que a la actuación precisa, la tensa disputa entre los dos “líderes” supuso un esfuerzo crucial dentro del rol del Capitán Rhodes. “La escena en el comedor en la que tengo una pelea a gritos con el Dr. Logan resultó realmente muy difícil”.

Según los fanáticos de la serie, “Day Of The Dead” bajó muchísimo el listón respecto a sus dos antecesoras. Para empezar, el hecho de intentar humanizar a los zombies ya era algo en contra. Aunque no sería un caso aislado, pues hacer del zombie un instrumento cotidiano era algo digno de broma, más si se revisan piezas como “Fido” (2006) o la increíble y excelente “Shaun Of The Dead” (2004). Tratar de entrenarlos era –en principio- el tema central de la trama, pero debido a su complejidad, muchas de esas ideas se trasladaron a “Land Of The Dead”, donde los zombies evolucionaban a lo largo de la historia utilizando herramientas y hasta luchando entre ellos. Respecto a esto, Romero bromeaba diciendo que “quería hacer una película donde los zombies existieran como parte de vida diaria mientras la gente proseguía con sus vidas normales con la ayuda de una patrulla de zombies”.

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En cuanto a los efectos especiales y maquillaje se refiere, Tom Savini se llevó el Premio Saturn gracias a una eficacia evolutiva todavía más real sobre la putrefacción y descomposición del cuerpo de los no-muertos. Con anterioridad, la escena de los zombis en el sótano de “Dawn Of The Dead” supuso un inmejorable avance en el campo del maquillaje, desbancado, años después, por el destripe de Joe Pilato. La espectacular escena contó con casquería real “animal y no humana, como se cree” para darle la dosis necesaria de realismo. Pero algo se salió del plan, y el estimado Capitán Rhodes rodó con el olor de la muerte en su cuerpo. Literalmente. “La electricidad se fue -por accidente o no- cuando el elenco y el equipo fueron a Florida para rodar los exteriores, por lo que las tripas se tiraron toda una semana sin refrigeración. En realidad, nadie se dio cuenta hasta el día en que iban a rodar la escena de mi muerte. A día de hoy no se me ha quitado ese olor a podrido, de verdad te lo digo. Todo en la película fue muy divertido, excepto trabajar con el olor de la muerte”. Lamentablemente, el escaso presupuesto (y lo fuerte de algunas imágenes) hizo que muchas ideas se eliminaran directamente.

Lejos de la anécdota, la secuencia en la que Bub dispara a Rhodes (con saludo marcial incluido) para que luego los zombies dieran buena cuenta del militar, fue un momento sin parangón recordado por todos los aficionados al gore y al cine de terror. El modo tan gráfico en que es desmembrado el personaje convive con la autenticidad gráfica de la imagen. Fue tan real, que hasta el propio protagonista admite que le resultó complicado (técnicamente hablando) rodar esa secuencia. “Pasé mucho miedo porque mi cuerpo estaba completamente entumecido por estar bajo un falso suelo durante cinco horas. Tres cámaras rodando y sólo había una única toma y temía vomitar a causa del hedor de las entrañas podridas. Afortunadamente no lo hice, pero cuando cortaron no pude evitar unas horribles arcadas. Tampoco podía mantenerme en pie porque mis piernas se habían quedado completamente dormidas. Cuatro asistentes de producción me sacaron del agujero para luego tener que sostenerme. Fue muy embarazoso”. Pero el momento más terrorífico sufrido por el bueno de Joe fue cuando Rhodes descerrajaba un tiro a bocajarro en la cabeza del Doctor Fisher. “Fue terrorífico cuando tuve que poner una Magnum .44 en la cabeza de mi buen amigo John Amplas (el actor que interpreta Fisher). Apreté el gatillo, y por medio de los efectos técnicos, vi su cabeza explotar justo enfrente de mí. En ese momento, un terrible pensamiento invadió de manera constante mi mente: ¿qué pasaría si algo estuviera mal?”.

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Las malas críticas se cebaron con la nueva producción y no fue hasta 2005 (con “Land Of The Dead”) cuando Romero volvió a dirigir una nueva película de esta misma temática. Sin embargo, aportó su buen hacer en el guión y en la producción en algunos remakes, como en la versión de “Night Of The Living Dead” dirigida por Tom Savini en 1990.

El director neoyorquino fue el creador del arquetipo zombie en la cultura popular. Entró en la fantasía de la población buscando asustarla con un nuevo miedo alejado del monstruo caníbal. El comportamiento de la gente frente a las hordas de zombies caníbales era algo a lo que había que temerle mucho más. Max Brooks, escritor de “The Zombie Survival Guide” (2003) y de “World War Z” (2006) recuerda lo que supuso ese nuevo camino que tomaron los muertos vivientes: “Romero redefinió a los zombis como caníbales creados por la ciencia, no la magia. Llevó a los zombis a un terror más apocalíptico. De repente podían estar en cualquier lugar”.

¿ZOMBIES O INFECTADOS?

“28 Days Later” (2002) y “28 Weeks Later” (2007) iniciaron un nuevo concepto del cine de muertos vivientes. Mención especial también para la alemana “Rammbock” (2010), muy en la línea de estas dos. Si bien no eran zombies, los atacantes se comportaban como tal. ¿Cuál era la diferencia? Pues que esta nueva generación no eran más que seres infectados por el virus de la rabia cuya única intención era matar sin un objetivo alimenticio. La novedad incluía velocidad, violencia extrema y destreza en los seres. Atrás quedaban los zombies lentos y torpes que caían como fichas de dominó al primer empujón. Ahora, estos neo-zombies pasan a ser infectados: vomitan sangre con la que pueden transmitir el virus, son muy rápidos y de nada sirve esconderse. La única forma de salvarse es correr… mientras se pueda. Claro, aunar esas cualidades en verdaderos zombies era una tarea a esperar, por lo que Zack Snyder introdujo estos cambios en la nueva versión de “Dawn Of The Dead” (2004). Romero no terminó demasiado contento con la evolución de los zombies porque “nuestra película era acerca del consumismo, mientras que en la película de Zack sólo es gente intentando sobrevivir”. Y añade, referente a los nuevos comportamientos que “esos no son zombies de verdad”. Siguiendo la tradición de sus precuelas, los siguientes trabajos del creador de “Night Of The Living Dead” continuaron mostrando en pantalla a unos zombies de paso lento y torpe.

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Jaume Balagueró, director de “Los Sin Nombre” (1999), “Darkness” (2002), “Frágiles” (2005) o “Mientras Duermes” (2010), rescata de su memoria la influencia del zombie y de George A. Romero en el cine de terror. “Creo que la primera película que jugó con el tema de los infectados fue ‘28 Days Later’. Y juega a eso básicamente porque no es una película de zombies, sino una película de gente infectada por la rabia, y eso lo permite. Lo que pasa es que ahí se descubren a unos seres mucho más peligrosos y amenazantes, dando el pistoletazo de salida a un nuevo cine sobre zombies”. Repasando, además, la celebérrima “REC” (2007), dirigida por el Balagueró junto a Paco Plaza, además de sus secuelas. “Nunca pretendimos hacer una película sobre zombies, sino sobre infectados, por lo que es por eso por lo que van andando o vagando por ahí. Principalmente nos planteamos en que tenía que ser una gente muy agresiva que se volvía violenta cuando contraían el virus. De ahí que sean tan rápidos”. Hay quien tiene teorías fisiológicas sobre los comportamientos entre zombies e infectados argumentando que es imposible (físicamente hablando) que un zombie pueda correr debido al agarrotamiento propio del rigor mortis que han sufrido su cuerpo maltrecho. Pero sin duda alguna, la forma más eficaz de liquidarlos es la misma en ambas epidemias: el tiro en la cabeza.

En “REC” se utilizó la cámara subjetiva asemejándose al realismo en primera persona de “Cannibal Holocaust” (1989) y “The Blair Witch Proyect” (1999). Era algo que podía marear, pero metía de lleno al espectador en la película. Un recurso muy parecido al que se logra en “Diary Of The Dead”. Eso sí, “REC³: Génesis”, al ser dirigida exclusivamente por Paco Plaza cambió totalmente ese enfoque. “Siempre hay que procurar que el espectador se ponga en la situación del protagonista identificándose con él. El cine se basa en eso, y sobretodo un cine como este, enfocado a las emociones más primarias”. En cuanto a la situación de la cámara en primera persona, Jaume añade a lo antes mencionado: “utilizar la cámara subjetiva es esencial para que el espectador se sienta identificado con el protagonista. Nosotros tomamos referencias de ‘The Blair Witch Proyect’ y de algunas otras, como ‘The Texas Chain Saw Massacre’. Queríamos jugar con eso y llevarlo todavía más lejos jugando con el tiempo real, cosa que antes no se había hecho, para poder potenciar mucho más el horror”. Como bien se ha detallado, poner en situación al espectador es clave. En absolutamente todas las películas de Romero y en otras de ese mismo carácter, aparecía un televisor con la noticia central: caos, ataques, confusión y un supuesto virus. Dotándole al suceso de un toque “fanfarrón” al mostrar en pantalla a los típicos pistoleros, expertos en liquidar zombies y/o infectados. Quién sabe… cualquier día, y cuando uno menos se lo espere, cortarán la emisión para dar una noticia de última hora muy urgente. De hecho, hace unas semanas saltaron a las primeras páginas ciertos ataques caníbales en Miami. Pero que no cunda el pánico, eran hechos aislados. ¿No es así como empieza todo? Una pequeña noticia que pasa desapercibida hasta que todo explota y toca reforzar puertas y ventanas.

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En cuanto al dato del trasfondo social, Balagueró apunta. “Las películas de Romero juegan mucho con la crítica social. Y lo hacen principalmente porque hablan de infecciones masivas en el mundo con situaciones casi bélicas, enfrentándose unos contra otros. Eso puede traducirse como el rechazo de un bando hacia otro, en este caso hacia los infectados”. Y, explicándose, continúa: “es la idea de una sociedad muy determinada que se pueda comparar con hechos históricos”. En su caso, buscaba algo de ese estilo, pero a otro nivel más pequeño. “En ninguna de las películas de ‘REC’ se habla de que el mundo esté infectado. Con lo cual, no hay una crítica social tan grande. En todo caso, la crítica que se pueda vislumbrar es mucho más pequeña y en cosas muy concretas”. Aunque habría que matizar para hablar sobre la influencia de los infectados de “REC”, pues como se desveló en “REC²” (2009), estos eran endemoniados y no infectados, siendo de nuevo la crítica social (en este caso a la Iglesia) uno de los pilares base en el cine del director catalán. “Creo que en casi todas mis películas siempre hay trasfondo religioso que está colocado de manera inquietante”. ¿Arrojar luz sobre el inicio de la infección es arriesgarse a que la historia pierda interés? Bueno, en “28 Days Later”, Danny Boyle decide abrir la trama con la fuga del virus después del boicot en el laboratorio, mientras que en su secuela, “28 Weeks Later”, Juan Carlos Fresnadillo va más allá dejando entrever una cura a la epidemia, algo muy parecido a lo ocurrido en la “I Am Legend” del 2007. “El problema de una saga como esta es que te sujeta mucho a unos códigos muy marcados y muy claros con los que juega el cine de infectados. Más o menos, siempre puedes modificar esos códigos, pero vas a estar sujeto a ellos. Nosotros tratamos de darle un giro argumental a la naturaleza de esa infección. De hecho, tampoco es un giro 180º -porque ya estaba planteado en la primera parte-, pero sí que había que buscar algo que fuera distinto, no sólo en lo formal y en la forma de contarlo, sino también en lo argumental”. Comenta Balagueró antes de que aparezca el término “endemoniados”. “Por lo menos, y aparentemente, serían endemoniados. Siempre y cuando eso no cambie en la cuarta entrega, que podría ser”. Y ojo, el cineasta leridano avanza un dato más sobre “REC4: Apocalipsis”. “La gracia de esa cuarta parte está en que vamos a descubrir exactamente qué es lo que ha pasado, cuál es la verdadera naturaleza de ese virus, y por qué está ahí”. Y aunque la solución esté próxima, los tropiezos son constantes al encontrarse con diversos obstáculos. Fresnadillo opinó en su momento sobre su trabajo en “28 Weeks Later” que “es una historia sobre la reconstrucción de Inglaterra después de la primera epidemia. Una familia intenta empezar de nuevo, pero el virus está muy cerca y se aprovecha de la debilidad para atacar de nuevo. La familia, quizás, es el tema que propone esta secuela con diferencia a la primera”. Por lo tanto, quedará ver cómo evolucionan ambos bandos, tanto zombies como infectados. Ojalá el género crezca hacia otras miras mucho más realistas y arriesgadas.

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Despierten de buena mañana, levanten la persiana y miren a la calle. Ahí están, todos en grupo arrastrando los pies, ensangrentados unos y medio descompuestos otros. Miradas perdidas que no van a ningún lugar. Visto así podría ser la perfecta descripción de una masa de jóvenes volviendo de fiesta a primera hora de la mañana que, mezclados con los madrugadores, conviven en una suerte de decadente estado social. Pero no, en algún lugar del planeta han dejado escapar la variante de cierto virus que ha mutado en la más letal de las cepas (o tal vez una especie de radiación proveniente del espacio exterior) que ha generado el caos en el mundo haciendo que sus habitantes empiecen a atacarse entre sí a base de mordiscos. Infectados, caminantes, zombies, espectadores de Telecinco, muertos vivientes, “esas cosas”, resucitados, podridos, no-muertos… todos ellos tuvieron una vida antes de convertirse en carne putrefacta. Aunque ya estén “muertos”, el problema radica en que todavía no se han dado cuenta…

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