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Pablo Galiano: Desde el infierno.

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“Saben de mí cuatro gatos”.

Pablo Galiano viene a ser un músico de arte y ensayo. Observa con detenimiento todo lo que se mueve a su alrededor, además de escucharlo. Luego le da vueltas al papel hasta que encaja perfectamente con la melodía o viceversa. En 2007 vio la luz su primer trabajo en forma de EP titulado “Hay gente observándote tras las ventanas…”. Pero atención, Galiano ya venía de mucho tiempo atrás tocando, pero fue entonces cuando llegó el momento de mostrar su trabajo totalmente pulido al mundo. Pero fue 2011 el año de su esperado long-play que lleva por título “La noche es ahora tu casa”, con catorce canciones que no han dejado decepcionado a nadie. Merece mucho la pena hacerse con este artefacto para verlo todo a través de los ojos del rock and roll.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.
FOTOS: ABEL VALDENEBRO.

Publicada en Cambio 16

Hablamos de un disco que tiene muchas referencias a la nocturnidad. Incluso su track-list está dividido en dos: el atardecer y la madrugada. De hecho se titula “La noche es ahora tu casa”.
Bueno, tal vez yo no lo he planteado de ninguna manera, pero me da que es más de noche o de amanecer. Tal vez más mañanero. La parte más positiva de todo tiende hacia la mañana, en general. Pero ya te digo, no hice un esquema de nada. Las canciones han salido así, como mi vida, que es así.

‘Cuervo’, ‘Ciego’ o ‘Medianoche’ hablan de la nocturnidad. Pero hay que destacar que tampoco es un disco conceptual.
Eso es, tío. Ni es, ni deja de serlo. Es que no deja de ser el reflejo de mi experiencia vital de ese momento. Que por cierto, fue un momento largo. He vivido de noche durante los últimos ocho años de mi vida.

Reparo en que las canciones que aparecen en el primer EP aparecen en este disco.
Sí. Y además son las mismas versiones. No ha sido más que un pequeño caprichín de meter aquellas canciones que salieron en el EP que se editó en vinilo. Luego me propusieron dejar esos temas fuera porque parecía que no terminaban de encajar.

Pero eso… no lo veo. Las canciones son como hijos.
Claro. Yo le pedía opinión a todo el mundo. Unos me decían que quitara una y pusiera otra. Algunos, que no debía sacarlas, otros me aconsejaban lo contrario… al final lo mandé a tomar por culo y las metí todas.

Es evidente que eso es lo que querías hacer. Aunque a título personal te diré que ya era hora de que saliera un LP tuyo.
Ya te digo. Es que… joder, tío, y me ha costado mucho, no creas. No tengo pasta como para hacerlo y tampoco querían sacarme el disco. Me ha costado mucho y… en fin. Siempre agradeceré el apoyo de la gente que está a tope conmigo. Y todo gratis. Las fotos me las hizo un colega, el estudio… era buscar la manera de hacerlo todo más barato porque, desgraciada o afortunadamente, me dedico a estas mierdas.

Un caso de Juan Palomo.
Absolutamente.

Y es que parece que el músico tiene que trabajar gratis por fuerza.
Sí, y es así. Es un poco insultante, pero bueno, llevamos así toda la vida. Mira sino la ley aquella de vagos y maleantes, que estaba enfocada para los músicos y demás. Yo no lo he vivido, pero eso estaba pensado para nosotros.

De ese modo el músico pasa a ser más clandestino.
Pues sí, sería así…

Pero hablemos del disco, el cual es canalla, por cierto. ¡Pero ojo! Canalla sin caer en el “rollo sabinero”. Ya sabes.
¡Por favor, gracias por decirlo! (Risas). No me mola nada lo de “canalla”. Seguramente, al principio, el concepto tenía su gracia, pero a día de hoy el concepto está tan alterado que me toca los cojones. Cuando me dicen cosas así me meten en un saco que no me interesa. Pero es que además no me interesa a nivel personal. Ya de imagen no te digo nada porque hasta la fecha saben de mí cuatro gatos.

Pero vamos, mi “canalla” va referido a la hora golfa.
Sí, sí, lo entendí de puta madre. Es como espíritu tanguero. Pero ya te digo, referente al otro sentido de “canalla” el significado va cambiando. Ahora mismo pienso en “canalla” y se me vienen a la cabeza todas estas personas con las que no me siento afín. Como Sabina, por ejemplo. No me gusta nada. Pero eso es un tema delicado…

Te rodeas de gente muy cercana y de amigos como Alfa, Laura de Garaje Jack, Nico Álvarez, Patillas… No estás nada solo.
Afortunadamente. Tenerlos ahí es lo mejor que me puede pasar en esto. Es contar con la peña, tío. El disco lo grabé prácticamente yo solo también. El productor, que también es músico, grababa las baterías y yo las guitarras, arreglos, voces, coros… Fui al estudio con todo grabado, pero sonaba a culo, claro (risas). Lo llevé así y le dije al productor como quería sonar. Aunque hay un instrumento [el bajo] que no quise tocar porque requiere de mucho pulso, por eso Dani Patillas se ocupó del bajo. Lo demás lo hice yo. Si llegaba alguno de los que has nombrado y quería colaborar yo estaba más feliz que nadie.

¿De ahí la canción ‘Toda mi gente va a ir al infierno’?
Está guay, ¿eh? (Risas). No, bueno. Es un poco chorrada, pero ha hecho un efecto curioso porque de repente todo el mundo se reúne alrededor de esa hoguera. Mola ir al infierno. Está bien porque tiene ese rollo de “soy malo, pero me lo tomo de coña”. En fin, tonterías.

El sonido es… bastante arenoso. Hay momentos en los que suena un dobro, aunque igual es una guitarra con afinación abierta.
No, es una guitarra… rara. Es una Harmony, una guitarra americana antigua, de los años sesenta.

Pero hay slide, ¿verdad?
Sí, hay slide. Salvo el de Nico Álvarez en ‘Toda mi gente va a ir al infierno’, el resto los hago yo con una guitarra acústica. Pero una normal de seis cuerdas, cuerpo completo… Tampoco es muy común que se graben los slides con guitarras acústicas porque tienen un toque especial, pero por eso las he utilizado, porque me gusta que eso le de una calidad muy orgánica a la distorsión que le puede dar un efecto. Y lo que dices del sonido arenoso es porque hice los coros en casa y tampoco me compliqué la vida porque no soy un virtuoso de la guitarra, luego todo va simplificándose y va a favor de la canción.

Pues lo tenías muy claro. Cuentas que ibas ya con las canciones y los arreglos hechos.
Estaba todo casi-casi claro. Date cuenta que es mi manera de trabajar, lo hago todo solo. También es verdad que cuando te metes en un estudio tienes que tener idea de lo que vas a hacer. Si voy al estudio diciendo que quiero grabar un disco pero que no sé como hacerlo… me mandan a la mierda (risas).

No es un disco americano, pero tampoco un disco castizo. Tiene referencias a la buena música latina pero desde el sonido que le da los instrumentos americanos.
Pues sí, tío, puede ser. Me gusta esa definición que le has dado. De hecho diría que has dado en el clavo. Nunca lo había pensado pero es muy probable que sea eso. Yo no soy una persona que haya escuchado mucha música en castellano, la verdad. Mal para mí, pero bueno, es un hecho. Entonces, todas mis influencias son americanas en general. Luego está el que me guste la música inglesa, pero por encima de todo me gusta la música americana. De repente hubo un momento en mi vida en el que entré en una zona musical distinta para mí, una zona en la que jamás había pensado que fuera a tener un lugar. Así que estuve escuchando mucha música mexicana, argentina… de todas partes de Latinoamérica, pero sobretodo mexicana y argentina. Ranchera dura y cruda. Que te cantaran en tu puta cara que estás hecho una mierda. De ese tipo. Me gustó mucho la iconografía y me gustó mucho el desgarre. Supongo que mis influencias anteriores se encontraron con estas nuevas de ese tipo.

Salvando las distancias, claro, diría que es algo tipo Willy DeVille en “Loup Garou”.
¡Vaya! Eres muy amable. Ese disco era más Nueva Orleáns con la mitología del hombre-lobo, del licántropo afrancesado en Louisina.

Pues con eso de la noche y esto… podrías ser un licántropo, perfectamente.
Pues sí, (risas). Además es una de mis imágenes favoritas y me fascina el lobo. Lo utilizo mucho como imagen poética y así permitirme ciertas licencias. Para mí es una imagen recurrente porque representa muchas cosas de mí y tiene una imagen muy fuerte, bajo mi punto de vista. Al ser tan potente y tan cañera me sirve para tirar por ahí, por ciertas ideas, que no dejan de ser universales, pero que al final salen un poco más simbolistas a mi manera.

Y un lobo con buena caza, pues este es un disco es largo.
Es verdad, tío. Eso le estuve preguntando a la gente. ¿Meter diez? ¿Meter dieciocho? ¿Cuántas canciones grabo? Al final se han quedado en catorce, pero no por nada. El plan original tenía dieciocho canciones, pero se quedó en dieciséis o diecisieta. Vi que algunas no me gustaron como quedaron y al final las quité.

¿Eres prolífico o te lo consideras?
Bueno, va por rachas. Supongo que depende de la persona, como le ocurre a todo el mundo. Yo no soy un tío muy disciplinado, entonces no sé si dependería de mi estado de ánimo o de las cosas que suceden en mi vida. Que sí, afectan a mi estado de ánimo, pero me refiero a que a veces me obligo a ser un poquito más currante, es entonces cuando soy muy prolífico. Siempre estoy grabando cosillas, pero el hecho es acabar las canciones porque mi problema es que toco y compongo mucho pero no termino las canciones.

¿Son muchas las que tienes sin terminar?
Pues un saco con miles. Ahora estoy intentando ser un poco más metódico.

Es posible que una vivencia que plasmaste en una canción inacabada ahora no te identifique, pero podría ser que dentro de cinco años sí lo haga.
Depende, aunque también es como tú has dicho ahora. Pero no escribo siempre una canción con letra necesariamente porque mis influencias son americanas y curro un poco más la parte de la melodía, pero como escribiendo soy tan pesado y hago esos textos tengo que ir encajando esas historias, así que es imposible en mi caso. Unas veces empiezo haciendo la letra y otras la música.

Entonces, ¿musicalizas tus textos?
Bueno, textos o poesías. A veces cojo una letra y le pongo la música. Por ejemplo, ‘Toda mi gente va a ir al infierno’ empezó con un texto en inglés. Es por eso que es una canción mucho más fluida y más rockera. Otras como ‘La noche es ahora tu casa’ o ‘La playa’ empezaron con un texto que luego tuve que encajar, aunque me han dicho que está metido con calzador (risas). Pero quería meter esas cosas, le doy mucha importancia a todo, tío.

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