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Vinila Von Bismark: Flowers feeling.

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“Soy amante del Rock and Roll, lo tengo en las venas, pero también tengo la mente abierta”.

Actitud de Rock and Roll en la voz y en el cuerpo, pero con los horizontes abiertos en el estilo. Vinila Von Bismark lleva relativamente poco en este circo habiendo editado un único LP hasta el momento, titulado “The Secret Carnival” (Subterfuge, 2010). Pero su nombre es tan sonado que da la sensación de ser un personaje que vuelve a emerger del océano del tiempo. Ya saben, el mito cabaretero de los años setenta que ahora tiene una segunda juventud. Pese a lo que pueda parecer, no es así, ya que Irene López Mañas (Granada, 1986) se transforma en Vinila cuando sube al escenario sin dejar de ser una mujer con un par de ovarios dentro y fuera del espectáculo que va más allá del burlesque y del Rock and Roll.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.
FOTO: KANEDA SENSEI.

Publicada Pink Ladies Magazine / nº 4 Julio-Agosto 2012

Empezaré citando el slogan de “The Hole”: seducción y provocación para llevarnos al agujero. Doble lectura que indica que desnudos somos iguales y porque en la tumba de nada valen las posesiones.
(Risas) Totalmente, estoy de acuerdísimo. En la tumba no tendremos nada de lo que ahora poseemos. No servirá de nada.

Pero hablemos sobre tu carácter, el de Irene, pues es tímida y odia que la miren…
Sí, la verdad es que soy bastante tímida. Irene aparece un poco en la carrera de Vinila cuando ella no está sobre el escenario, aunque esté vestida como tal. Pero ya de por sí -al natural- es un escándalo porque mantiene los tatuajes de Vinila y porque sigue teniendo ese estilo que tú ves. Con esto te quiero decir que el personaje de Vinila no es algo forzado, pero el personaje cambia cuando se sube a un escenario para interpretar. ¡Ahí sí que es una loba! Aunque como Irene sucede eso que tú dices; me da vergüenza hacer entrevistas, estar en lugares públicos…

Eres poco voyeur, entonces.
Bueno, depende del sitio y del lugar. Me encanta que me vean en un escenario, pero fuera no tanto. Si estoy en la playa y me miran… refunfuño (risas).

¿Refunfuñas en plan abuela?
(Risas) Bueno, tampoco tanto, pero a lo mejor si que le soltaría a esa persona algo así como “¿tengo monos en la cara o qué?”. Es algo muy andaluz…

Me encanta que me hables de la imagen como algo no forzado. Pero… ¿es cosa mía o ahora se peca mucho de postureo?
Sí, es impresionante el postureo que hay. Mira, el otro día estuve trabajando en un evento y alucinaba. Me siento tan lejos de eso… Me cuesta mucho ir a esos saraos con gente famosa. Voy porque es mi trabajo y estoy contenta con tenerlo, pero no me siento bien dentro de ese círculo. Ya sabes, ese mundo del famoseo, ir arreglado hasta la médula (estéticamente), de hacerle la pelota al rico de turno…

Yo no me muevo por esas pautas y no me gusta ese tipo de famoseo de hacerle la pelota a alguien. Incluso en las relaciones que tengo, como con Pepa Charro, es porque se trata de algo natural y de corazón. En “The Hole” me muevo con mucha gente famosa y hay con quién no tengo química, pero porque no es algo natural. Hay mucho de postureo y muy de tener que hablarle guay a alguien para que sonría.

Tengo las cosas muy claras en ese aspecto. Me gusta rodearme de gente como Alex O’Dogherty o Pepa Charro porque son gente fantástica y porque tenemos una relación muy natural.

¿Entonces nunca te veremos en plan Alaska y Mario Vaquerizo haciendo un reality?
Mira, fuera de este mundo, veo a Alaska como una persona muy natural. No tenemos grandes conversaciones aunque nos vemos por estar en este mundillo, pero ella es como es. No es una persona que meta en ese saco del postureo.

Es como eso de… tanto dentro como fuera del espectáculo.
Eso es algo que admiro mogollón.

Dejando a Alaska y siguiendo con las modas. ¿Qué te parece que el Rockabilly esté ahora tan en boga? Al final la tendencia se comerá el arte.
Sí. Pero sinceramente, pienso que ya está pasado de moda. No soy seguidora de las modas. No sé cuántos años llevo así, pero no busco ser la más moderna ni vestirme de moderna. Tal vez, mi estilo se sale de lo convencional y de lo pin-up, de lo que estamos acostumbrados a ver. Posiblemente tenga un punto más oscurillo por el Rock, en general; y quizá sea eso lo que me hace diferente de las pin-up convencionales del burlesque y todo eso.

En lugar de hacerte un desnudo simple de lo que estamos viendo en el neo-burlesque con una chica quitándose el corsé y ya está, sin ofrecer nada más, yo procuro ofrecer otro tipo de cosas. ‘It’s a gas’, el último vídeo que he hecho, tiene todo su lado cómico, que es lo que el burlesque tiene, pero en realidad salgo riéndome de todo el mundo tirándome un eructo.

¿Como una sátira?
Sí, totalmente. Incluso riéndome de mí misma. Es lo que te decía, me gusta ofrecer algo más porque tengo un lado diferente a lo demás guardando ciertas pautas que para mí son más atractivas para el público. En el burlesque está el humor, pero trabajando ahora mismo con mi música y mis letras también me gusta meter esos toques de humor para reírme del momento. Es algo que me gusta mantener.

Es lo que hablábamos antes de las modas; yo me pongo lo que me apetece sin tener que seguir una tendencia o ver revisas de ese tipo. Me aburre, realmente.

No sé si alguien te lo habrá dicho más veces, pero Vinila Von Bismark da la sensación de ser una cantante de culto de los setenta y ochenta que ahora vive otra segunda juventud. Pero no es el caso, claro.
¿Ah, si? Pues mola que tengas esa sensación sobre que Vinila sea como una cantante de culto de aquella época, aunque yo en los ochenta ni había nacido, pues soy del 86 (risas).

Algo parecido pasa con The Lucky Dados. Llevan la tira de tiempo pero ahora vuelven a tener protagonismo.
Sí, así es. Llevan como diez años trabajando en esto y ahora están ahí otra vez.

¿Rodearse de hombres para tocar da más garra y empaque?
No. Quizá todo quede macarra, visualmente, pero como el personaje de Vinila es más guerrero parece que puede con los hombres y con todo lo que le echen. Es más, con The Lucky Dados tiene ese punto guerrero de tocar entre hombres. Pero realmente, tampoco es algo que me gusta. Yo salgo de gira y estoy con mi asistente, que es una chica. Comparto más cosas con ella que con ellos porque el “mundo hombre” puede llegar a ser aburrido. Siempre están pensando en las mismas tonterías y una tiene que escapar de eso (risas).

Me pregunto si las chicas que hacen Rock comparadas con las que cantan Jazz, Blues, Soul o del cabaret, son más viscerales y más fuertes.
Yo creo que sí. Pienso lo mismo. Digamos que las rockeras son más de boquilla. Las chicas del Jazz o del cabaret son más de la esencia que llevan dentro. Eso es algo que no se puede adquirir. Te puedes formar, sí, pero algo de lo que haces… tienes que llevarlo en la sangre.

En la película sobre la vida de Billie Holiday “Lady sing the Blues”, se ve que la cantante lo lleva dentro. Son personas que ya nacen con algo. Mi madre se dedicaba también al mundo del espectáculo, tenía millones de trajes… y yo, con seis años, ya me ponía esos vestidos para hacer cosas delante de un espejo. O sea, lo llevo mamando desde pequeña. Intenté dedicarme a la moda, ser diseñadora, pero me di cuenta de que no podía serlo porque lo que yo había mamado era otra cosa. Lo que ahora hago es lo mío, es de lo que vivo.

Fíjate, yo diría que las bluseras, por ejemplo, exponen su dolor mientras que las rockeras se ponen una coraza para no ser dañadas o no mostrarlo.
Puede ser también. Pienso que estas mujeres tienen más garra y más fuerza porque realmente lo llevan dentro. En cambio, las rockeras adoptan un papel, como una careta.

Te leí hace unos años -en una entrevista- que irte a Madrid fue un paso atrás porque en Granada te imaginabas un espectáculo y lo hacías. Además de que tu sueño sería actuar en el Crazy Horse de París.
Mi sueño siempre ha sido actuar en un musical de Madrid o en el Crazy Horse, de París, como bien has dicho. Aunque esto último lo veo cada vez más cercano porque el otro día vino a “The Hole” –invitada por mí- la dueña del Crazy Horse. Pero el sueño de actuar en un musical ya se ha cumplido con “The Hole”, pues tiene toda mi esencia porque puedo estar haciendo lo que me da la gana sin tener que estar detrás de un papel que no es el mío.

Cuando trabajaba en Granada con mi grupo de performance, de repente creábamos una historia impresionante. Nos cagábamos en directo en los escenarios, los compañeros se sacaban la sangre y se la bebían… o sea, era trasgresor para lo que hacíamos en Granada. Claro, no se lo podíamos decir al dueño de la discoteca donde íbamos a actuar porque no iban a dejarnos trabajar. Para dieciséis años que yo tenía, eran unas producciones muy fuertes. Pero en Madrid me costó un par de años meterme en la música y dar con gente que realmente me ponía mucho lo que hacía, como Krakovia, evitando a todos aquellos que se querían aprovechar de mí.

En Madrid, lo que llamaban performance, era subirte al podium de una discoteca y bailar, así que fue un retroceso brutal. Venía de hacer cosas increíbles en Granada y después me encontraba con esto otro. Pero cuidado, que estoy contenta con esos comienzos porque pude haber trabajado en una tienda (como hice también), pero me tiraba más tirar el espectáculo.

Suele darse la imagen de que la ciudad es más cosmopolita y, por consiguiente, más fácil para llevar a cabo este tipo de espectáculos.
¡Claro! Parecía que había más facilidad. Cuando yo llegué, la gente de Madrid parecía más abierta, y si te echaban un cable lo hacían. Le estoy muy agradecida a todos lo que me ayudaron cuando llegué.

Teniendo un estilo y plasmarlo en un disco, ¿para sonar a los años cincuenta hay que tener una buena técnica o un buen equipo?
Una vez que hice “The Secret Carnival” me han llevado a festivales, he vivido el mundo custom de coches y motos… ¡que me encanta!, pero no soy tan partidaria de lo sectario que es. Si tú en la música no tocas lo que ellos consideran de los años cincuenta, te rechazan y te ponen a parir en los foros. Pero no me obsesiona. Yo sigo adelante sin hacer caso a esas críticas de la gente. Unas críticas las tomo en serio y otras no.

Mi visión es mucho más extensa. A pesar de que no siga la moda, no pienso en hacer un disco estricto de Rock and Roll, sino en hacer algo más de lo que ya hay porque no voy a volver a hacer un disco como lo hizo en su tiempo Little Richard. No lo voy a conseguir, para eso ya está el propio Little Richard, que lo hace muy bien y es la hostia. Entonces, ¿para qué voy a querer yo imitar a Little Richard haciendo un disco de Rockabilly? The Lucky Dados, por ejemplo, son muy de que el Psychobilly tiene que ser Psychobilly y de que el Rockabilly tiene que ser Rockabilly. En su día me costó un poco abrirles la mente para hacer cosas distintas.

Soy amante del Rock and Roll, lo tengo en las venas, pero también tengo la mente abierta. Lo que he estado experimentando en estos festivales y demás es que son sectas con la mente muy cerrada. Vinila canta y tiene una actitud Rock and Roll, pero voy a hacer un disco más abierto de miras donde el Rock and Roll beba de otras vertientes, no algo que ya haya hecho Little Richard hace cincuenta años.

Totalmente.
Es que me hace gracia que, cuando voy a festivales de Rockabilly, los rockeros de poca monta con el tupé engominado me miren por encima del hombro. Lo que hago ahí es reírme de Janeiro (risas). Que ellos me miren con su chupa de cuero que yo estaré en el escenario a mi modo.

Realmente, me da pena. Pienso que uno puede ser amante de un estilo e ir repeinado con su tupé, como unos amigos que tengo de estética Rockabilly. Son así y el resto del año se hacen giras por discotecas pinchando electrónica. ¡Y no pasa absolutamente nada! Admiro más ese tipo de cosas a que me llegue un rockero de los cincuenta con la patilla diciéndome que es un Teddy Boy (risas).

Carlos Segarra (Los Rebeldes) me dijo en una ocasión que al rockero no se le mide por el dobladillo del bajo del pantalón.
¡Cierto! Yo creo que Carlos Segarra es también un poco más abierto en ese sentido. Es una persona que ofrece algo más de lo que ya hay. Entonces, efectivamente, al rockero no se le mide por el bajo del pantalón. Sinceramente, eso me lo paso por el forro de las bragas.

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