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Lluvia Rojo (No Band For Lluvia): Pasadizo sin salida.

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“El underground no es un parque temático”.

Servicial, Lluvia Rojo (Madrid, 1976) calienta el agua para preparar un par de vasos de té rojo. Mientras tanto, y para hacer tiempo, periodista y entrevistada bromean sobre la curiosa relación que hay entre la pérdida de bateristas de los Spinal Tap y los problemas en encontrar teclista en No Band For Lluvia, la banda de la artista que ha editado “Dead End” (Subterfuge, 2011) su primer disco de larga duración. Como buena anfitriona, Lluvia ofrece todas las comodidades para pasar un rato en buena compañía.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Cambio 16

¿Qué tal va el disco?
Muy bien, tío. ¡Entramos en lista de ventas y todo! Estamos muy contentos porque vender ahora mismo un disco es muy complicado.

¿Pero más en físico o en digital?
En físico. Vendimos bastantes copias. No está nada mal.

Vamos al pan. Con toda una familia de músicos, una formación como la que tienes… ¿Por qué ahora montas el grupo y no antes?
Pues la verdad, por falta de tiempo más que otra cosa, pero no por falta de ganas ni de intención. Yo ya tenía gérmenes de canciones y letras escritas, así que ha sido más bien un tema de disponibilidad debido a que se necesita mucho tiempo. Hace casi 3 años que montamos la banda y he estado sin parar. No he tenido vacaciones. Es un trabajo realmente duro si eres una persona tan ambiciosa como yo.

Siempre llevando la perseverancia por bandera, por supuesto.
Mucha, mucha perseverancia. No te creas tú que sale una canción así, hay que estar horas para que te salga la canción, horas para aprenderte la canción, miles de horas para ensayarlas después. Si a la ambición le unes el perfeccionismo se juntan una serie de cualidades un poco obsesivas que todos tenemos en algunos casos, entonces sí que requiere mucho esfuerzo. Ahora no es que tenga mucho tiempo, pero se hace más llevadero (risas).

Referente a las primeras ideas, ¿el año 95 sería el punto de no retorno? Fue cuando conociste a Kevin Kajetzke.
Pues no tengo ni idea, pero puede ser. Desde luego empecé a escribir canciones –sobretodo las letras en inglés- más o menos por esa época. Pero ya te digo, fue como una especie de sueño el tener una banda. Creo que en España, ahora mismo, hay muchísimas bandas y muchas oportunidades, pero tengo la sensación de que antes no había tantas.

Bueno, más bien diría que no había una plataforma informativa como puede ser Internet en la actualidad.
Claro, no era lo mismo. En mi caso, lo que sí he hecho ha sido formarme muchísimo gracias a que mis padres también tenían una escuela de música. Por otro lado, recuerdo que había combos, que era poner a gente en ciertos grupos de música según el nivel y la habilidad de cada uno, pero no había combos de Rock, que es lo que yo hubiera querido hacer.

Según mis cuentas, el grupo se empezó a formar en el 2010, ¿no?
Sí, entre Enero y Febrero del 2010. También fui antes a Nueva York, no a buscar inspiración, pero sí para salir un poco de Madrid. Nueva York es un sitio al que voy muchísimo, que ya conozco y al que voy para estar tranquilamente. Es como un refugio para escribir y que me sirve también como vía de escape de Madrid puesto que aquí siempre hay algo que hacer. Ahí fue cuando ya tenía la idea de la banda y cuando vi a Kevin. Sé que dejó su trabajo, así que me reuní con él para hablarlo. Ya iba siendo hora para dejarse de tonterías y encarar la formación de la banda.

Tu mayor influencia Punk y Grunge fue en Nueva York…
Era la época… y eso vino hilado al momento y a mi grupo de amigos.

Pero Berlín significó el descubrimiento del Drum ‘n’ Bass…
Cierto. Ahí descubrí la música más electrónica. En Nueva York también había mucho House, pero aunque ahora no me gusta nada, al principio sí le pillé el gusto. En cambio, Berlín es otro punto; está el Electroclash, el Drum ‘n’ Bass con otro punto más elegante o más underground de verdad, como en Nueva York hace unos años, aunque ahora ya no es algo tan auténtico. Es que el underground no es un parque temático, tío.

¿Y Seattle? Siendo cuna del Grunge…
No he estado nunca allí, la verdad, pero desde luego en Nueva York no hay tantas salas como antes. Es algo que le está pasando al “tercer mundo” con la excusa de la seguridad, pues se están llevando por delante muchos locales para tocar. Creo que tuve suerte -cuando vivía en Nueva York- de poder entrar a todas partes, no como aquí, que tenemos esa absurda ley de si no eres menor de 18 años no puedes entrar a un concierto. En Nueva York te piden el carnet de identidad para beber, pero no para entrar. Además da igual que la persona aparente 30 años, te lo piden en la barra. Es que aquí la ley es tan absurda… En fin, perdón, me estoy desviando.

Bueno, pero tiene que ver con tu formación.
En ese sentido sí. Veo que en mi infancia -en los conciertos de mis padres- he estado en todas las salas, en todas partes, y nunca nadie me ha dicho nada. Claro, a mí eso me ha generado una cultura musical de directo, no de ordenador, que es la cultura musical que tienen muchos chavales de ahora.

Aunque esa cultura de ordenador, sin criterio y asimilación, no sirve de nada.
Exacto, es cierto. Ha cambiado todo mucho, pero las cosas que han cambiado a peor es que hasta que no tengas 18 años no puedes consumir música en directo… salvo que sean las fiestas del pueblo. Pero eso ya es otro tipo de música mainstream que, con todos mis respetos, será Bisbal o Maria Jesús y su acordeón. Me parece genial, pero es que sólo hay acceso a eso, por lo que los modelos que tienen los chavales los tienen que ver por televisión o por el ordenador, y eso es muy de plástico, muy falso. Me parece una castración brutal que gente de 17 o 16 años no puedan ir a los conciertos en directo.

Volviendo a la miscelánea sonora de No Band For Lluvia; resulta que al final no hay una etiqueta exacta, sino que las influencias están todas ahí.
Sí, hay un poco de todo. Hombre, el abanico es amplio aunque está algo restringido, pero sí hay Rock, como punto de conexión. La actitud en el escenario, desde luego, es Grunge, Punk y Rock, que sería lo más representativa para hacerse una idea aproximada. Es que es muy difícil ponerle las etiquetas.

Veo que es también como una banda sonora de una película de miedo: la portada, ‘Redrum’, el principio con el piano en ‘Into the house’…
Es realmente conceptual, sí. La introducción de ‘Into the house’ es entrar en la casa, como dice el título, pero el disco empieza y acaba del mismo modo, como con una respiración. Todas las canciones tienen más o menos la misma temática. No lo hemos intentado con ese objetivo, es que ha salido así. No hay intención. Cuando teníamos casi todas las canciones nos dimos cuenta de que nos estaba saliendo una serie de pequeñas películas que se podían englobar en un todo, así que al final del proceso decidimos redondearlo.

Normalmente, cuando se hace un disco conceptual, se engloba más bien en una temática y un sonido exactos, pero no es así en este caso, ¿verdad?
Efectivamente. Creo que teniendo el precedente de este, quizá tengamos la tendencia a hacer otro disco conceptual porque nos encanta ese rollo de película de mafioso, de terror, como de sexy y agresivo… Nos gusta eso para crear, no en nuestra vida. Pero somos muy eclécticos, nos gusta ese tipo de músicas porque cada uno tiene un porcentaje más alto de un estilo, por lo tanto la mezcla entre todos no creo que nunca de un sonido muy parecido. Además, no nos gusta que las canciones se parezcan unas a otras.

Algo notable en la producción es que no se hay mezcla, sino combinación.
La producción ha corrido por nuestra cuenta, algo que nos dio mucho vértigo, pero que al final ha sido un acierto. Hemos cuidado muchísimo esa característica para que no fuera un muro de sonido, sino para que cuando te pusieras unos buenos cascos pudieras masticar cada instrumento. De hecho, jugamos con un espacio tridimensional con el sonido. Igual no puedes ponerlo a un volumen muy alto, pero es que no hay que ponerlo a tanto volumen porque hay frecuencias y picos que fulminas. El resultado final es que es un producto “do yourself” que hemos hecho nosotros mismos.

Igual ‘P98’ vendría a resumir todo, ¿no?
Sí, yo creo que es la canción más representativa, como ‘Redrum’. Es electrónica, sí, pero es muy rockera. Son canciones también muy agresivas que en algunos momentos tienen un beat electrónico muy detectable. Me gusta mucho la música electrónica agresiva y oscura, que lo escuches y te muestre otro lado más tenebroso, así que eso también se ve en ciertas canciones. No tengo ni idea, pero en el posible disco que pueda venir igual aparece un tema más electrónico y oscuro. Me gustaría lanzarme mucho más.

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