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Puritani: La botánica del asfalto.

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“El ruido es una de las peores epidemias”.

El concepto del nunca o siempre, o sea, que si alguien muere… es para siempre (en teoría), se enreda en la poesía. Y que como dijo Miguel de Cervantes: “El año en el que más abundante es la poesía, suele serlo de hambre”. En todo esto está Puritani, alter ego de Sergio Ortas Durand (Zaragoza, 1974), un humano poetizado que ha sido cocinado entre el vino peleón y Leonard Cohen. Para él no hay más en la vida que la propia conversión personal en lo que hace, ya sea en la escritura, música, cocina o en el viajar de un lado a otro. Autor de “Nunca un trago fue tan ignorado” (Chorrito de plata, 2005), “Antes de que el cáncer me alcance” (Eclipsados, 2007) y de “Tiempos de cocción” (Tropo, 2011), este ser callejero de las andanzas nocturnas de Marlene Dietrich ha emigrado en la lejanía de un horizonte todavía por determinar.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.
FOTOS: INÉS ZAMORA, JOSEGIRL, CARLOS GURPEGUI VIDAL Y KIKE GALLEGO.

Publicada en Cambio 16

El cocinero peruano Gastón Acurio dijo en una ocasión: “Dilema del cocinero: El poeta triste escribe poemas y te hace llorar. El pintor triste pinta cuadros y te logra emocionar. El músico triste compone canciones y te hace cantar. Al cocinero triste le está prohibido cocinar”. ¿Cuánto hay de ti en todo eso?
Bastante… o lo suficiente. El buen cocinero es un gran amante de masas y un personaje respetado, recibe felicitaciones de bolcheviques y zares. Cuando estás triste lo mejor es “cocinarte y cocinarles”, es un remanso de alivio, muy poderoso, de ahí la corrupción que brota de este descomunal poder, el poder de cocinar. Cuando entra en escena la poesía y la música esto se convierte en un reverendo lío…

¿Cómo lo combates? ¿Tan exigente es la poesía como amante o te deja complacer a la vez fogones y guitarra?
No se puede combatir, lo necesario para abordar todas esas terapias, sin caer en la locura, es optar por una práctica transversal. Aunque eso conlleva el tremendo riesgo de la dispersión. La poesía está presente en la música y en muchas ocasiones en la cocina, todas son materia sensitiva y expresiva… algo necesario, así como atravesar todas esas exigencias del ego inflamado con el filo de un cuchillo.

Me pregunto si también tienes pasiones pictóricas o si te has iniciado a ello…
Me dije: ¿por qué no vas a pintar y dibujar?, ¿por qué sacabas un suficiente en dibujo lineal o un benévolo bien en dibujo figurativo? Estoy preparando una serie de dibujos o “rostropoemas” de algunos amigos. Espero que me perdonen los representados. La titularé los amigos de Don Puritón. Un hombre del Renacimiento no debe usar Internet…

¿Y cuánto hay de Puritani en lo que hace Sergio Ortas? ¿Sergio escribiría lo mismo que Puritani imagina?
El asunto es que el personaje está creado para sacar todo el yo, de ahí que algunos piensen que muchas veces eres comido por el personaje, en realidad el personaje es uno mismo, en su totalidad, con todo su lirismo… y sus luces y sus sombras. ¡¡¡Es el “yo” el que más come!!! No soy Sergio solo, Puritani es la culminación y el remate de Sergio. Puritani saca a bailar a Sergio y si “el Puri” se excede, Sergio le acompaña abrazado a casa y luego se acuestan juntos, se necesitan. La artista zaragozana Inés Zamora, me ha hecho una marioneta de Puritani con su atrezzo. Comencé a hacer ejercicios para manejarla y ahora… a pesar del peso otorgado, la controlo bastante… hasta bailo con ella. ¡Y soy yo! El Yo… quien maneja los hilos, con un sistema de crucetas de madera, parece rudimentario pero funciona.

¿Y viceversa?
Lo dejaron ya con Sabina, pero tengo entendido que se llevan muy bien (risas).

La teatralización, la música o la videocreación nacen de los textos para su representación por parte de quienes se saben callejeros. ¿Eso va también por los desheredados sin techo o se limita al que permanece en la calle de manera temporal?
La calle es una obligación en ambos casos. La ciudad aparece llena de hijos bastardos de Baudelaire, que desconocen a su padre y hacen botánica en el asfalto… En las rapsodias de “Puri y Los Tanis” se puede contemplar el ambiente callejero, estos recitales son de carácter rotativo e itinerante y marcadamente teatral; con una escena, un atrezzo y un imaginario visual y narrativo. Han participado vagabundos, inmigrantes o estudiantes, proletarios desentendidos de todo… también artistas de diferentes ámbitos, periodistas, varias familias de gitanos rumanos a los que recuerdo discutiendo dentro de la representación de un show. Las últimas veces, creamos un grupo más asentado de músicos, videocreadores como el colectivo Zombra y pintura en directo con José Moñú.

Aunque en el poema ‘El buen humor y la mala hostia’ dices aquello de “Mala hostia es el discreto camión de la basura avanzando en una calle angosta con una perfecta acústica para reconocer los nombres de los nocturnos funcionarios e incluso oler algún residuo orgánico y veraniego”…
Recito metido dentro de un cubo de basura, imagínate a todos los “tanis” subidos en un gran camión de basura en una especie de fanfarria poética y musical como “kusturicas” de ciudad dando el pregón del caos. El ruido es una de las peores epidemias y la música es su conversión a lo sublime, el único milagro del hombre. Podríamos probar a meter un camión de basura en un futuro concierto.

Pero me llama más la atención este extracto: “Mala hostia es el insomnio y el desorden de tu vida…”. ¿Tan beneficioso es el insomnio que de tanto tiempo que ofrece puede llegar a consumir?
Los soñadores descansan creando y curándose pero no duermen, ni pintan mi muerden. El insomne, además de un trozo de carne nerviosa, es un hedonista ambicioso con disfraz de persona atormentada. Mi obligada apuesta, y la más pragmática, sobre el insomnio, es aprovecharlo al máximo. La visión más turbia y quizá más poética, sería la de los bucles obsesivos de los personajes abandonados a sí mismos en el silencio de la noche. Hay que permitirse, de vez en cuando, el encuentro con todos los hombres que fuimos y con los que nunca seremos. Noche de luna y lunáticos y baile con los fantasmas.

¿Y la vida? ¿Es beneficiosa? “Vivir es perder el tiempo”, dices en ‘La muerte algo evidente’ o que “la muerte es un viejo frigorífico con una suave bombilla donde se conserva la vida”, en ‘La muerte’.
Sea como sea, se sufre y se disfruta y con el transcurso del tiempo se encuentran hallazgos, desilusiones y por supuesto pérdidas. A algunos les va bien con ejercer la sabiduría. Yo nunca me entero de nada y me entrego a un voluptuoso absurdo y a la creación paliativa del dolor de existir.

¿Has estado más cerca de la muerte que de la vida?
El asunto es sentir, aunque sea el peligro y la ruptura con los límites o la dictadura de los órganos y el clima. Es un ejercicio de contorsión que no en pocas ocasiones, confunde el sufrimiento con diversión. Algo delirante. Al principio, en la adolescencia y en la primera juventud, y al final de la vida se pierde la conciencia del paso del tiempo, es ahí cuando estamos más cerca de la muerte. El impulso es juventud y el cansancio y el hastío senectud, Nunca aparecen acorde con los años y si no… mira por ejemplo los muchos ejemplos de vejez prematura, o de muerte en vida.

¿Y en qué momento estuviste cerca de la muerte?
Ahora he visto pasar un ángel negro (risas).

¿Puede matar la poesía, como llegas a contar?
No es lo mismo la vida literaria que la literatura. Ambas cosas pueden mandarte de viaje, sin billete de vuelta a los miasmas del caos. Existe el afán de figurar, de sorprender, apadrinar, posicionarse en tendencias y familias artísticas, en lugar de crear sin “mediatizarse”. Yo he sufrido esa palinodia complaciente. Por otro lado, también existe la fabricación literaria y como antagonismo y seña de autenticidad del verdadero escritor… están la pasión de los cazadores de instantáneas, de los rumiadores pensantes, de los espontáneos de lo urgente, de los ingenieros ingeniosos de la narrativa de claro discurso, y también los que no saben cual va a ser su futura obra ni si la tienen, los que continuamente piensan en literario, la poesía como forma de vida. Tipificar es de jueces… difícil es saber todos los individuos que hacen que la poesía pueda ser peligrosa, para bien y para mal.

“No es lo mismo la vida literaria que la literatura”.

Pero antes de que alguien crea que eres un excelso seguidor de “la parca”, vamos a demostrar que tus poemas tienen más ironía y sexo que otra cosa. A los hechos me remito, pues noto más acidez en “Jamás un trago fue tan ignorado” que en “Antes de que el cáncer me alcance”. Posiblemente sea una percepción mía…
El primer libro, “el jamás”, es un poemario más irreflexivo y se mueve en el terreno de lo urgente con un proceso de escritura de vuelco más automático, vómito casi a tiempo real… el libro sería como esos tintos jóvenes y adolescentes, de ahí su acidez… sí… algo así como un “joven Tempranillo” de carácter explosivo y sin abrigo de barrica. El segundo libro “el antes”, es un poemario donde aparecen elementos más macerados, aromas más poéticos como los puntos irreconciliables de la realidad y el deseo, el tedio y ese plasma hipersensible, más proclive al delirio y a la agresión menos figurativa de fuero interno, donde los excesos ya no compensan las carencias. El segundo libro sería un cabernet-sauvignon con merlot semi-crianza. Ambos poemarios contienen vetas de humor y los temas habituales: el amor, el paso del tiempo, el terror laboral, la existencia, la muerte… Roger Wolfe dice que “la guerra todo el tiempo puede acabar con el más grande de los estrategas”. Así que el “antes” es un periodo de paz después de haber perdido la guerra. Un vistazo al precipicio antes de mudar de desesperación.

‘La grandeza del fútbol’ puede ser un texto bastante representativo dentro de esa ironía que destaco. Amén de ser una cosa muy actual. Será que follamos poco y metemos demasiado la pelota (y la pata).
¿No será el campo de fútbol una enorme orgía, en el que los gritos son jadeos y los aplausos, son la explosión de júbilo del orgasmo colectivo? Como El verso de Bukowski que reza “mi polla entró y yo era alguien”, o ese célebre grito de aquel tenista yanqui… ¡John McEnroe! ¡Eso es! McEnroe gritando al juez de silla… “La bola entró”.

Bien es cierto que la primera obra nombrada data del 2005, mientras que la segunda es del 2007, ergo podemos estar ante una evolución que se ha decantado por la sátira. ¿Esto es algo natural que ha sucedido “sin querer”?
Sin querer queriendo… Al final creo que cualquier ejercicio de estilo es determinación y produce cierto confort. Una mirada poética y una visión de las cosas configuran tu estilo, por otro lado… Lo importante es superar la autocomplacencia, que desde luego existe y pasar del aplauso o las críticas de los demás. Después de eso se puede analizar y hacer cualquier cosa.

Justamente, si no me equivoco, fue en 2007 cuando presentaste en el Festival Cosmopoética de Córdoba el espectáculo “Puri y Los Tanis”, dentro del Ciclo Exploradores. Un año provechoso, ¿eh?
Sí, empezamos a funcionar con el espectáculo y cobrando por nuestro trabajo en diferentes lugares; (Madrid, Córdoba, Zaragoza) y muchos días llegamos a comer de la poesía y la música. En Córdoba estuvimos en el Centro Dramático, un pequeño teatro, donde compartimos recital con Miriam Reyes. Fue un ciclo programado por Silvia Grijalva para el Cosmopoética. En Madrid, lo hicimos en lo que fuera La Estación del Silencio sede madrileña, recital del que todos guardamos muy buen recuerdo. En el Bukowski hice una lectura sin músicos, también en un tributo al poeta Ángel Crespo en la localidad de Calaceite. En Zaragoza con Puri y Los Tanis estuvimos por bares, centros culturales y centros sociales. Fue un año de bastante actividad que se prolongó hasta mediados del 2008, donde rehusamos participar en la programación de la Expo… y luego ya se sabe, la crisis… (Risas).

¿Qué fue de todo aquello? Me consta que durante los años siguientes (en 2010, exactamente) se estuvo presentando “Cartas y poemas del mindundinato”.
En el 2010 nos reunimos con nuevos poemas y nuevas ideas que presentamos en el Socco Café de Zaragoza durante dos noches de “Puri y Los Tanis”. El género epistolar y los nuevos poemas recitados, eran el eje central del show en el que se incluía una nueva y contundente escena teatral. Freímos un huevo frito en directo, el crepitar recogido por el micro se oía perfectamente. El aforo lleno guardaba silencio sepulcral, el Socco estaba impregnado de un intenso olor a huevo… Recuerdo que lo untaba con pan sobre una mesa doméstica, mientras tanto sonaban por la megafonía del café, fragmentos de cartas escritas a un amigo poeta mezclados con música de Bach. Esta escena fue una conversación con Dios. Viejas ocurrencias del dadaísmo hacer de Dios un huevo.

“Soy un gitano rumano, el tani más puri”. Sin duda alguna, te pega más ser un nómada que un mindundi.
¡A mí me pegan las dos! (Risas)

De hecho, tienes una estética bastante zíngara. Eso sin contar el tatuaje con letras rusas que llevas en tu brazo izquierdo.
Si Lou Reed quería ser negro, yo quiero ser gitano… bueno y negro también… o un expresionista alemán o un cuadro de José Moñú.

Puritani & 40 de Fiebre es una banda recién nacida, ¿pero es realmente la revisión más musicalizada de los espectáculos de Puri y Los Tanis?
En Puritani & 40 de Fiebre, el poema necesita para todo su exposición el fuero de la canción, se nutre de la música para su respiración y la música necesita del poema. También hay desarrollos narrativos con cierta poética encendidamente jacobina. Juntos funcionan… por separado, supongo que serían un cuerpo decapitado.

Sin embargo, ya estáis grabando el primer disco. ¿Qué tal está yendo? ¿Hay más complicaciones que benevolencias por parte del tiempo y la distancia?
Complicaciones todas las que nos da la vida. Andamos todos achicando agua como marineritos en tierra… pero por encima de todo, están la pasión y las canciones… entonces todo fluye y trabajas con dedicación y cariño, con un estado muy excitante… Llevamos un estudio móvil para grabar a la banda en el salón o el baño de su casa. Es cojonudamente divertido y muy profesional. También tenemos la sala Creedence y el equipo de La Beer Blues Band. Joe Fríjol (José Soto) se encarga del sonido y de las guitarras, Coco Balach del contrabajo, Ludmila Mercerón del piano y los coros, Ana Belén Estaje de los violines y Fran va a ser nuestro batería.

Dylan dijo en una ocasión que es poeta antes que músico. ¿Es así en tu caso?
Yo lo afirmo en todas las ocasiones (risas).

¿Crees en Bob Dylan?
Más que en Dios…

¿Y en Dios?
¡Qué pena! Para eso hace falta algo de fe…

¡Y que Lennon nos perdone por ‘God’! Pero en algo habrá que creer… aunque sea en ‘Requiem’.
En una sentencia cernudiana diría que únicamente creo en la muerte de todo; la muerte de Lennon es un hecho, la de Dios una inclemencia, creo también en la del Gran Bob. Réquiem posee una naturaleza elegíaca y de mucha luz, aunque salga Dios… se sitúa lejos de los cielos prometidos y de los manuales de autoayuda.

“Viejas ocurrencias del dadaísmo hacer de Dios un huevo”.

No obstante, dedicas a tu padre el libro “Tiempos de cocción”.
Siempre me gustó ese temazo de Roberto Carlos titulado ‘Mi querido, mi viejo, mi amigo’.

Si la muerte, la ironía, la sátira y el sexo fueron protagonistas de las puñaladas en letra anteriormente, ahora lo es la cocina y el noble arte del fogón. ¿Existiría tal obra sin El Festín de Babel?
El Festín de Babel es un restaurante que mira al mundo y en su interior, se hallan los vestigios de cierta intrahistoria y obra personal, concretamente de la obra que mencionas: “Tiempos de Cocción”. Este poemario reúne claramente dos de mis ocupaciones principales en la vida: la poesía y la cocina… bueno y también la música.

Perdona que me desvíe un poco de este guión, pero me pregunto cómo es la vida compaginada con la hostelería. Y no hablo de una vida cualquiera, sino de la tuya.
De una ordinaria locura. Es necesario organizarse mucho, porque la realidad tira de un lado y los proyectos tiran de otro. Hay que motivar encuentro y andar continuamente reconciliando las expresiones más extremas. El pasillo de mi casa es un pasillo humanitario.

¿Y cómo es que te metiste en este berenjenal?
“Una elección siempre un error”. El poeta sevillano del siglo de oro Baltasar de Alcázar, explicó que tres cosas le tienen preso de amores su corazón. Una de ellas la berenjena con queso.

Bien, volvamos. Hemos hablado de creer en Dios (helado), pero santa conjunción la que podemos leer en ‘El bufé de Pentecostés’. Uno de mis preferidos, por cierto.
Los dioses, vírgenes y santos cocinados podrían ser una de mis especialidades… ¡joder me estoy acordando de Krahe! El poemario “Tiempos de Cocción” es un libro mixto y mestizo que homenajea a “La cocina caníbal” de Roland Topor… en él, aparecen las figuras religiosas cocinadas, una receta surrealista como el “escabeche mental”, poemas a personajes de la historia, el imaginario animista y el sincretismo, las leyendas, los vínculos entre la comida y el suicidio, el sexo y la cocina. La condición humana con el trasfondo gastronómico y con una dialéctica culinaria puesta en escena con diecisiete foto/ilustraciones de Inés Zamora y Zarzel y los Collages de Susana Vacas.

Muy vistosa la prosa que florece también con ‘El hombre pexe’ o ‘Mantecado’. Casi podría decirse que son relatos. Entre tanta historia y tanta leyenda, ¿no ha surgido la idea de hacer una digna novela?
Sí, son relatos con párrafos poéticos. Ahora no soporto sentarme y seguir un desarrollo narrativo largo, no es un buen momento para una novela, me volvería loco. La escritura viable, en mi caso, es la de tiro corto y concentrado.

“Château du Brik, ensobrado puré de patatas y cánidas albóndigas de la caridad”… Leopoldo María Panero me dijo en una entrevista que el dinero sólo le sirve para gastárselo en vino. Todavía me pregunto si se decantaría por el château du brik.
Me gustaría comer con él sardinas y beber vino peleón en un viejo bar del norte de España. Lejos de Mondragón y de las Canarias… y de los renglones torcidos de Dios. Le voy a llevar un ejemplar de “Tiempos de Cocción” y unas lenguas de gato… sé que le gustan.

¿Y vos?
Bueno, como Leopoldo María, me lo he gastado en el vino, ese que más tarde vendemos. Vendemos los estragos del vino.

Si para el pescado va mejor el vino blanco, ¿qué vino necesita la poesía y cuál la música? Bajo tu punto de vista.
Antes Leopoldo y yo hemos comido sardinas con tintorro… (Risas). ¡No te fíes de los poetas que tienen como contraseña de mail nopuedomas33 y cosas por el estilo! ¡Son unos fingidores! (Risas)

Después de tanto comer y de tanto joder, “Oscuro como la tumba donde yace mi numen” es lo que mano a mano moldeas con Roger Wolfe. ¿Saldrá alguien vivo de ahí?
Espero que las almas más libres y no sus señorías… Será un libro de dos manos de poesía y otra de pintura, breve y concentrada, un pliego bien guapo. Las pinturas serán de José Moñú.

Wolfe también es amante de los “días de vino y hostias”, vaya. ¿Qué pasa con los poetas? ¿Se ha terminado el tópico romanticismo para dar cabida a la verbal violencia?
La realidad es violenta, las palabras no siempre lo son y en su uso adquieren registros que la superan. Se canta a lo que hay, a lo que se pierde o lo que no se tiene y para las ganancias quedan el champán y los trajes caros. La poesía en boca y palabras de quien la (d)escribe, y mira la vida pasar (como es el caso de Roger), es crónica periodística y filosófica, una visión poética con una dialéctica no libre de enjundia y un estilo afilado y preciso… Entonces se difumina la violencia en el espíritu y tal vez, el papel queda manchado.

Al final, amigo mío, ¿no seremos más que fastfood en una fastlife?
¿Deberíamos de darle una patada en el culo al tío Sam? (Risas)

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