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Ryan Bingham: Carretera hambrienta.

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“Tampoco quiero hacer caso omiso de lo obvio”.

Es posible que la tierra en donde nace una persona pueda influir para siempre en la vida del músico. Esta duda se le plantea a Ryan Bingham (Hobbs, Nuevo México, 1981) en la siguiente entrevista que recorre la espina dorsal de su vida, tanto musical como personal.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.
FOTO: ANNA AXSTER.

Publicada en Popular 1 / Nº 469, Noviembre 2012
English version.

La historia de este joven experto en rodeos (e hijo de un ganadero hardscrabble de cuarta generación) se remonta varios años atrás, cuando su familia perdía el rancho y él tuvo que ganarse la vida a los 17 años montando toros y componiendo en sus ratos libres. Vivía por su cuenta hasta que dos dientes rotos y cuarenta puntos de sutura le hicieron ver la existencia desde un punto de vista alejado del circuito de los rodeos. Fue ahí cuando la música comenzó a protagonizar el polvo de sus botas. Todo pasa por algo. Guitarra en ristre, Ryan Bingham empezó a mostrar sus buenas artes en “Wishbone Saloon” (2002) y “Dead Horses” (2006) por todo el suroeste norteamericano (y parte de Europa) durmiendo en una furgoneta hasta que, en un concierto en Los Ángeles, es visto por Marc Ford, quien terminaría produciendo “Mescalito” (2007), disco que significó ser el gran salto de Bingham al fichar por Lost Highway Records con el respaldo de The Dead Horses, su banda, compuesta por Matthew Smith (batería), Corby Schaub (guitarra y mandolina) y Elijah Ford (bajo). Aunque hay que aclarar que el bajista en “Mescalito” fue Jeb Stuart.

Pero el constante movimiento de este músico de pura cepa americana continuó con “Roadhouse Sun” (2009), producido también por Marc Ford, endureciendo la electricidad de su sonido hasta llegar a “Junky Star” (2010), trabajo que marcó un punto de inflexión con la mano de T-Bone Burnett. Oscuro y muy introspectivo, el tercer LP con Lost Highway lo encumbra un poco más, colocándolo en el mapa. Años después, y al margen de los premios y de otros reconocimientos producidos por la película “Crazy Heart”, Ryan Bingham envía al barro su último trabajo hasta la fecha, “Tomorrowland” (2012), una virtud hecha velocidad que cambia los planes de los puristas. El álbum está producido de manera conjunta por el propio músico y por Justin Stanley, además de autoeditarse bajo el sello Axster Bingham Records.

La libertad y el hecho de sentirse libre han fraguado las historias de este joven trovador de áspera voz que explicará su historia más personal en la siguiente entrevista realizada antes de su gira norteamericana y europea.

“Así en la tierra como en el cielo”, dice Mateo 6:10. Aunque también se podría decir “así en la vida como en los escenarios”. ¿Crees que habría que tomarse la vida tan en serio, Ryan?
Bueno, creo que debemos tomarnos en serio el hecho de vivir, pero no habría que tomarse tanto en serio las cosas materiales de la vida. Estoy feliz de poder despertarme cada mañana y por estar vivo. Tengo respeto por la vida, pero no estoy demasiado preocupado por las cosas materiales de la vida o por sentir que le debo nada a nadie por estar aquí.

¿Entonces la clave sería la perseverancia?
Se podría decir que sí. Si te soy sincero, he tenido un montón de veces en las que me sentía tan derrotado que pensaba en darme por vencido. Además, había otro puñado de gente que me sugería tirar la toalla. Pero ya te digo, la perseverancia me ha llegado a través de una gran cantidad de momentos difíciles que ahora ya quedan atrás pese a que me han servido de ayuda. Mira, yo no soy una estrella de Rock, lo mires por donde lo mires, pero estoy feliz de haber llegado a donde estoy en estos días.

¿Crees en Dios, Ryan? ¿Te consideras un creyente?
Yo diría que creo en la espiritualidad y en el amor. No creo en la religión organizada o en que haya un hombre en el cielo que creara todas las cosas.

Te hago esta pregunta porque, después de todo este tiempo, tendrás que estarle agradecido de alguna manera a alguien… o a algo.
Hay muchas personas que me han ayudado en la vida y es gente a la que le estaré eternamente agradecido. Sé que puedo contar con estas personas, pero Dios no es uno de ellos.

¿Puede, entonces, una persona decepcionarse consigo misma?
Por supuesto. Sin duda alguna.

Caminando y viviendo en lugares dispares es como se conoce a las personas y sus problemas. Aunque no es lo mismo vivir que estar de vacaciones. ¿Escribir es una terapia para ti?
Sí, escribir siempre ha sido una forma de terapia para mí. Desde el principio, recuerdo la primera canción que escribí, y fue cómo un gran alivio haber descubierto una forma de canalizar mis emociones con la música y las canciones. Cuando comencé a escribir y a cantar, nunca tuve la intención de que alguien, alguna vez, escuchara lo que estaba diciendo. Era sólo una manera de conseguir exteriorizar las cosas que salían de mi pecho.

Corrígeme si me equivoco, pero me consta que no eres una persona que haya leído muchos libros, ¿verdad?
Es cierto. Aunque no es que no me gusten los libros, cuidado, es sólo que no crecí en un ambiente que animara a ello. Pero en fin, ahora disfruto de la lectura e incluso estoy tratando de recuperar el tiempo perdido.

¿Escribes siendo quien eres o para ser lo que no eres? Es posible que ya hayas aceptado las cosas que no te gustan de ti mismo.
Me gustaría pensar que escribo por lo que soy. Tengo una cosa, y es que me cuesta trabajo escribir sobre cualquier cosa que no haya experimentado personalmente. Siento que las canciones siempre vienen de lugares en los que he estado y por cómo el mundo me ha hecho sentir, pero siempre con la esperanza de que otras personas las puedan hacer suyas relacionándolas con sus propias experiencias en la mente. No creo que yo sea cualquier cosa menos de lo que soy. Para bien o para mal.

De hecho, todas las canciones de “Dead Horses” (excepto “Big Sky Country”) aparecen en “Mescalito”. ¿Por qué crees que el éxito llegó con “Mescalito” y no con “Dead Horses”?
Bueno, en realidad el disco de ‘Dead Horses’ nunca fue lanzado como tal. Cuando firmé el contrato con Lost Highway Records llevé ese disco al estudio para trabajarlo con Marc Ford. Remezcladas las pistas, se convirtió en el resultado final que hay en ‘Mescalito’. Después, Lost Highway sacó ese trabajo como nuestro primer disco.

¿Crees que Lost Highway Records y Marc Ford fueron condicionantes?
Sí. Fueron el detonante para que todo empezara así. No creo que yo hubiese llegado muy lejos si Marc o Lost Highway no hubieran aparecido.

A pesar de que tanto “Southside Of Heaven” como “Longway From Georgia” se encontraban en “Wishbone Saloon”. No sé lo que pensarás, pero me pregunto por qué “Freight Train” cayó en el olvido. ¡Era perfecta para “Mescalito”!
¡Cierto! No recuerdo por qué no entró al final en el disco, la verdad. Pero ya sabes que siempre es difícil decidir qué canciones van a entrar en un disco y cuales no. Al final, terminas desprendiéndote de algo.

“Roadhouse Sun” pretende ser una confirmación. Sin embargo, contiene un mensaje más político. “Day Is Done” suena muy contundente, pero “Bluebird” habla de la añoranza. ¿La tierra donde nace una persona puede influir para siempre en la vida del músico?
Sí, creo que el lugar de dónde soy ha tenido una gran influencia en lo que escribo. A pesar de que me he movido mucho creciendo, soy originario de un lugar muy desolado en Nuevo México. Aquello dejó un montón de espacio para la imaginación.

Me di cuenta de eso debido a que en “Junky Star” sigue la nostalgia, exactamente en “Direction Of The Wind”. Tengo la sensación de que “Roadhouse Sun” fue la rebelión de la juventud y “Junky Star” la independencia del hogar.
Siempre he pensado que hay un poco de rebelión en su totalidad. ‘Junky Star’ fue sin duda un álbum que formó parte en lo que a dejar atrás mi pasado se refiere. Perdí a mis padres durante los años de ese disco.

Vaya, lo siento. “Junky Star” salió poco tiempo después de la película “Crazy Heart”. La gente podría comprar el álbum en masa después de ver la película. ¡Por no mencionar el Oscar! ¿No tuviste miedo de convertirte en una nueva moda?
Bueno, hubo un poco de presión definitiva procedente de esos poderes generales, pero nunca tuve ilusiones de construirme una carrera por una única canción [‘The Weary Kind’]. Jamás me ha preocupado mucho lo que ocurre en el panorama o como me tendría que sentir para mantener una moda. Creo que al final de todo, lo que prima es la música y nada más.

Pero me alegra que “The Weary Kind” no eclipsara otras canciones como “The Poet”. ¿Lo más fácil hubiera sido publicar “The Weary Kind” como single de “Junky Star”?
Sí, probablemente habría sido el camino más fácil a seguir. Pero para mí, las canciones que escribí para ‘Junky Star’ no tenían nada que ver con la película o con ‘The Weary Kind’. Son cosas que van totalmente por separado.

Muy oscuro, casi redentor. “Hallelujah” sería para mí la mejor canción, ya que concentra la esencia. ¿Estabas buscando una manera de exorcizar demonios?
Yo creo que sí. Con esto quiero decir que ha significado mucho poder escribir canciones para mí. Creo que mucha gente vio lo que estaba sucediendo con el cine y los Oscar, pero lo que realmente me cansaría que vieran es lo que me estaba pasando personalmente. Había muchas grandes cosas que sucedieron en mi carrera durante aquel tiempo, pero yo estaba en un momento muy oscuro dentro de mi vida personal. Mi madre murió a causa de la bebida un par de años antes de que yo grabara ‘Junky Star’ y mi padre se suicidó no mucho después de la salida del disco. Creo que muchas de las canciones de ‘Junky Star’ fueron sobre cómo lidiar con todo eso. Espero que nunca más tenga que escribir un disco así otra vez.

“And we’ve gone out to California […] In this depression, what are we to do”. ¿“Depression” es autobiográfica? Es verdad que en ese tiempo te mudaste a California.
Sí, en parte lo es. También fue sólo una observación de cómo el mundo parece estar en una situación similar en cuanto a lo que estaba sucediendo en el oeste durante la migración en la gran depresión.

Por cierto, ¿T-Bone Burnett se ofreció a producir el disco o se lo pediste tú? En comparación con “Roadhouse Sun”, “Junky Star” es casi totalmente acústico.
Le pregunté a T-Bone si quería producir el disco. Yo tenía todas las canciones escritas y estábamos todavía en el estudio así que tenía todo el sentido del mundo preguntarle. Una tarde, la banda y yo nos sentamos en su sala de estar y tocamos todas las canciones para él. Sugirió que se deberían grabar las canciones de la misma manera, simplificadas y en su esqueleto, algo casi desnudo, que es lo que finalmente hicimos.

Parece que “Tomorrowland” es un álbum muy positivo para crear un tipo de transición. ¿Crees que era necesario romper con todo para empezar casi desde cero?
Sí, yo sólo quería ver hasta donde podía ir con todo esto. Creo que es genial hacer un nuevo disco para llevarlo de nuevo a la mendicidad y empezar de nuevo. Un nuevo día… una nueva canción.

¿Hablamos de una evolución o de una revolución?
Tal vez se trate más de una evolución. No creo que realmente esté diciendo nada que no haya sido dicho antes, pero siento que estoy creciendo y aprendiendo cosas nuevas todos los días y de diferentes maneras.

“Heart Of Rhythm” suena tan diferente y tan atropellada…
He estado escuchando muchísimo a The Clash y Bob Dylan en este espacio de tiempo. Se nota.

“Keep It Together”, “Flower Bomb”, “Rising Of The Ghetto” ¿Hablan estas canciones sobre la disconformidad y la lucha?
Sí. Estás en lo cierto. Y es más; si te fijas, en ese punto -sobre la disconformidad y la lucha- del que hablas es donde la música de Dylan me ha influido mucho más y de manera definitiva.

Sin embargo, “No Help From God” tiene un poso desalentador. ¿Decadente, pero con esperanza?
Bueno, siempre hay esperanza. Lo que ocurre es que tampoco quiero hacer caso omiso de lo obvio.

Bueno, 31 años, cuatro discos (sin contar “Dead Horses” y “Wishbone Saloon”), un Oscar, un Grammy, un Globo de Oro… Todo está yendo muy rápido, pero no sé si piensas que es por suerte o más bien porque estás en constante movimiento.
Creo que es un poco de ambas cosas. Definitivamente, ayuda el hecho de estar en el lugar correcto y en el momento adecuado. Siempre he tratado de ponerme en tantos lugares como me sea posible, con la esperanza de que algún día me gustaría estar en ese lugar justo y en ese preciso momento.

Aunque la gira con Willie Nelson puede ser lo más parecido a meta…
Aquello fue tan grandioso como increíble y es tan bueno como lo pintas. Jamás imaginé que pudiera tener en la vida una oportunidad como esa.

“La resignación es un suicidio cotidiano”, dijo Balzac. ¿Conformarse con hacer (todavía) la mejor canción es una meta con la que terminaría una carrera?
Estoy dispuesto a correr ese riesgo.

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