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Raimundo Amador: El combinado eléctrico.

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“La perfección no va conmigo”.

Mientras se tomaba un “tuneao” (cerveza con alcohol mezclada con cerveza sin), Raimundo Amador (Sevilla, 1959) reposa la comida sobre un cómodo sillón. Realmente no hay preguntas, sino conversaciones sobre Blues que acaban en cuestiones más trascendentales referente a su propia figura como músico. Es un tipo afable y familiar que habla sobre sus canciones como algo despreocupado pero sin restarle importancia. “Medio hombre, medio guitarra” (Diagonal Music, 2010) es, hasta la fecha, el último LP de Amador, pero aunque haya tardado 7 años en sacarlo a la luz, su cabeza ya piensa en ir más allá.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Cambio 16

Bueno, Raimundo, ¿tiene un precio mirar al pasado?
Hombre, si me preguntan por una reunión de Pata Negra diré que no lo sé porque no creo que haga falta un segundo intento, ¿no? La cosa quedó bien como estaba y no habría que tocarlo más. Pero toco versiones, entre ellas de Pata Negra, y cuando hablo sobre Pata Negra, no puedo evitar sentirme orgulloso de mi pasado.

Al fin y al cabo es tu pasado…
Claro, tío. Es que es mi historia.

Así como el Blues, que nace del canto deprimido de los negros, se asemeja a la historia del Flamenco con los gitanos. Y bueno, algo parecido podemos aplicar al Hip-Hop.
¿También? Bueno, la verdad es que algo sí tiene que ver, sólo que es un entorno más urbano… pero relacionado con la gente más pobre o barrios marginales. De todas formas, el Flamenco no es de los gitanos puesto que nosotros venimos de la India, pero la verdad es que me gusta más el Flamenco cantado por los gitanos que el que está cantado por un payo.

Habría que reivindicar a Antonio Suárez Salazar “Guadiana”, ¿no?
Pues sí, porque Guadiana ha tocado muchos palos. Me encanta, tío.

Pero con calma… esa que está en el tiempo que te tomas entre disco y disco. “Medio hombre, medio guitarra” han sido 7 años.
(Risas) No tengo prisa alguna, y en este que estoy haciendo, menos todavía. Pero no es que tarde bastante, como con este, sino que lo dejé mucho tiempo porque pensaba que la gente estaba resfriada de oído, así que decidí esperar para grabar. Ahora quiero grabar, pero sigo tardando tiempo porque creo que los discos no hay que hacerlos deprisa. Hay que darles su tiempo. También se complica la cosa si no tienes una casa de discos que te ayude, como en mi caso actual, así que grabo cuando quiero y cuando me apetezca. Pero como te digo, ahora estoy haciendo un disco porque me sobraron muchas cosas de estos 7 años en los que estuve sin grabar. Cojo cosas de esas reservas pero también cosas que van saliendo nuevas que salen en un momento o que se graban hasta con el iPhone. Una cosa muy desenfadada que sea más de corazón, sin perfección.

¿Pero qué es la perfección?
La perfección no va conmigo (risas). Hay cosas que me encantan, pero después entramos en el estudio y se meten otras guitarras, pero vaya, que ha nacido de ahí. Sin prisas y sin exigencias.

¿Y crees que necesitas sacar otro disco?
Yo necesito hacer este disco porque me he propuesto hacer un disco instrumental, algo que nunca había hecho. No te digo que alguien se ponga muy pesado y quiera meter una voz, como mi sobrino El Nani. Pero vamos, que este próximo disco va a ser prácticamente instrumental. Nunca lo he hecho, pero ahora creo que puedo porque ya me merezco hacer lo que me de la gana. También está pensado sacarlo en vinilo o por Internet, pero no sé, a lo mejor luego no lo hago.

Una idea, vaya.
Claro. Además, no me gusta el CD. Cada vez me gusta menos. Me jode mucho el plástico ese.

Siempre puedes sacarlo en cassette…
¿Va a volver?

Hay grupos que están editando otra vez en ese formato.
¡Joder, pues me gusta! Hombre, pierde calidad cuando la cinta tiene mucho roce, pero cuando está nueva, suena de lujo, lo más parecido al vinilo. Puedes hacerte una copia de esa cinta (porque la has pagado) para ir quemándola y reservar la original. Es que el cassette me parece más bonito que el CD. No hay color. Al ser analógico, tú pones un cassette nuevo y eso suena como una bomba. De hecho, hubo un técnico que me dijo que eso del sonido entre el vinilo el CD y el cassette era algo psicológico. Me jodió tanto que al final no me grabó.

¿Se puede saber el nombre?
No puedo decirlo, pero cuando lea esta entrevista lo va a saber (risas). No seré yo el que lo vaya a delatar… Pero sí puedo decirte que es un tío consagrado que ha trabajado con mucha gente.

Eso de “estar consagrado”… está sobrevalorado.
Sí, sí, pero que un tío consagrado me diga eso… pues no sé. Es que tampoco me gustan los plug-in, sino los aparatos de verdad. Pero vamos, no le comenté nada; me callé, me fui y ya no le llamé más. Es como eso de comprimir el sonido en las mezclas haciendo que el disco no respire. ¡Eso es una mierda! ¡Los discos tienen que respirar!

Creo que uno de tus discos más producidos puede ser “En la esquina de Las Vegas”…
No, yo diría que el más producido fue “Un okupa en tu corazón”. El disco de “En la esquina de Las Vegas” todavía respira. También pienso en el “Isla Menor”, lo escucho ahora y cambia.

Aunque el disco que más se parece a este último es el “Gerundina”, ¿verdad?
Tú lo has dicho. De hecho, con “Gerundina”, fuimos a Nueva York con los carretes de cintas “to’ grandes” para que B.B. King metiera las guitarras. Y sin embargo, siendo de carrete, el “Medio hombre, medio guitarra” lo veo más crudo que el “Gerundina”.

¿Pero por algo más en especial?
Por el tratamiento, que no lleva reverb, no hay efectos… El “Gerundina” está bien porque los efectos de entonces eran de verdad y suenan de puta madre, pero ahora tengo otro concepto desde que trabajé con Howe Gelb por ese sonido más garagero y sucio que tiene. Diría que es todo más natural. Después llegó Mike Mariconda y me cambió todo otra vez, tanto que ya no me gustaba el otro sonido.

¿Una evolución?
Sí. La gente puede pensar que suena antiguo, pero a mí me gusta más el sonido de Led Zeppelin que el de Metallica. Tú escuchas mis discos más crudos a mucho volumen en un buen equipo, y no te van a doler los oídos. Pero si escuchas el “Okupa en tu corazón” o “Isla menor” del mismo modo, al final te molestarán los oídos, como con los de Pata Negra debido a que tirábamos mucho de reverb, de agudos…

Algo singular para ti si partimos desde el punto de que tu padre no quería que tocaras Rock.
Se enfadaba mucho. Me acuerdo que le ponía a Jimi Hendrix, Deep Purple o a Pink Floyd y se mosqueaba tela. Pero fíjate, Deep Purple no me gustaban tanto por entonces y ahora los disfruto más.

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