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Gran Wyoming: Sin contratos.

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“La persecución de los escenarios es sistemática y constante”.

Una personalidad tan reconocida como es El Gran Wyoming [Chechu Monzón] atesora una actitud tan férrea que solo puede expresarse por medio del rock and roll. Son décadas las que lleva haciendo rock, desde Paracelso, pasando por la etapa con Reverendo hasta el día de hoy, donde se acompaña de Los Insolventes, sigue haciendo lo que nunca ha dejado de hacer. Tocar en bares, con humo o sin el, pero tocar una y otra vez por mero divertimento y complicidad con la música. “Chechu” (como prefiere que lo llamen) tiene una pasión irrefrenable que deja latente en esta entrevista donde repasa el comienzo, el presente y algo del futuro.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Paisajes Eléctricos

¿Se puede utilizar el rock como manera de expresarse y como una actitud?
Bueno, yo lo uso como una terapia personal. En los conciertos me lo paso de puta madre, y cuando termino me encuentro mejor que antes. Esto hay que añadirle que soy un fan total del rock desde que era pequeño.

De hecho, en una entrevista que concediste en 2002 dijiste que lo tuyo es hacer rock, aunque estés en televisión o cine, siempre serás músico y tocarás en los bares. Como lo que hacías con Reverendo.
Eso es lo que hacía. Aunque lo primero que hice fue tocar con una banda de rock and roll y ya después estuve ocho años con el Reverendo tocando en bares. Otra cosa es que sea músico, quiero decir que si yo hubiera tenido mejores condiciones pues sería una estrella, y no. Entonces sigo en los bares después de treinta años. Pero a mi me da igual, porque yo soy músico de serie C. Es el origen y la razón de todo. Es decir; yo estaba en la música cuando me ofrecieron el primer trabajo de televisión.

Cierto. Uno de los primeros grupos en los que empezaste –junto a tu hermano Seju- fue en Parecelso. Incluso tu hermano pertenecía a Desmadre 75, y digamos que de ahí parte todo, ya que cuando Desmadre 75 se quedó sin guitarra, te llamaron a ti.
Bueno, más que eso fue que el Reverendo estaba en el grupo que acompañaba a Desmadre 75, donde estaba mi hermano. Ahí nos conocimos. Y el Reverendo tocaba en Paracelso también, estaba en los dos lados. Digamos que en Paracelso hacía su música y con Desmadre 75 acompañaba. Los que se quedaron sin guitarra fueron los de Paracelso, que era un grupo de rock sinfónico, muy instrumental… el caso es que tenían contratada una actuación en cuarenta y ocho horas, así que montamos un repertorio de rock and roll rápido para poder cumplir con aquel bolo. Entonces ahí entre en Paracelso y ya me quedé. Como éramos muy vagos ya se quedó el repertorio instrumental y el otro. Y hacíamos las dos cosas: primero empezaban ellos tocando media hora o tres cuartos de hora instrumental, y luego ya salía yo y hacíamos rock and roll.

De hecho, hace relativamente poco salieron imágenes en “Cuéntame cómo pasó” del festival Villa de Madrid del 78 donde tocasteis con Mermelada y Kaka De Luxe. Lucías una lujuriosa melena, creo recordar.
¡¿Ah, si?! Eso es cosa de la tele. Por entonces no se grababa nada. Imagínate que eso había que hacerlo de cine, además que ni siquiera se grababan discos.

Aunque con Paracelso conseguisteis grabar algo.
Bueno, con Paracelso grabamos un single de cuatro canciones y ahí donde nos grabaron esa canción (‘El trapichero’), porque ganamos el primer premio, que era lo que se ofrecía a los finalistas.

De ahí vino también “Viva El Rollo” que es lo que impulsó Mariskal Romero.
Sí, ahí Mariskal Romero nos grabó algunas canciones. Íbamos a hacer un disco, pero como luego Mariskal se marchó o no se que pasó, al final no hicimos nada.

Dejando atrás este tema recordatorio… sigues moviéndote y no has parado de hacer música, llevas tiempo acompañándote de Los Insolventes. En tal caso, me gusta como ayudas o participas apoyando a bandas de músicos jóvenes. Es una rara avis en un país tan poco rockero como este.
Si, bueno… yo no se hacia donde va la gente. Yo no se si es por el fenómeno Operación Triunfo o que, pero se ha derivado hacia otro tipo de grupos, llamémosle “pop”, pero que se están distanciando del rock. Lo mío es la música rock y me traen sin cuidado las modas y las evoluciones porque yo no me quiero dedicar a esto para hacer negocio, ni mucho menos. Pero si que es verdad que cada vez es más complicado para un músico salir adelante en esta profesión. […] Luego está el fenómeno de Internet, que es mucho más complicado porque es fácil hacer un disco y colgarlo en Internet. Pero claro, colgarlo en Internet es un poco como tirar una botella al mar con un mensaje. Hay cuarenta millones de canciones diarias que se cuelgan, entonces ¿cómo te orientas? Antes había un filtro que hacía la Industria, que era injusto, pero te llegaban cosas. Ahora ya… yo creo que es muy difícil.

Otro problema que influye es el cierre indiscriminado de salas. Tú que te has pateado bares y salas con Reverendo durante ocho años, como en La Aurora o el Ateneo Prosperidad… tiene que tocarte la fibra este tema.
Yo es que eso no lo entiendo. Esto ya viene de hace mucho tiempo, pero la persecución de los escenarios es sistemática y constante. Tuve un bar donde se hacían actuaciones y problemas con los “encuentros” con gente del Ayuntamiento. Nos decían que no teníamos licencias, que no podíamos hacer conciertos. […] Nosotros estábamos en un centro comercial, no teníamos vecinos… entonces, ¿por qué podía tener un tocadiscos a toca castaña pero no podía tener a un tipo tocando una guitarra española sin amplificar? La respuesta que me dieron fue: “No”. Así que pregunté si tampoco podía tener un mimo sobre el escenario, la respuesta fue la misma. Lo siguiente que pregunté era si el camarero podía contar chistes cuando servía las copas, lo mismo, se consideraba actuación. La cosa se tensó, pero no fue a más. Lo que yo no podía entender era que el problema no era el ruido, sino el quitarle el pan a los músicos. […] Ya te digo, no lo entiendo. Supongo que es para tener a la gente pillada en un puño y cuando conviene cierran los locales, o no dejan, o hacen la vista gorda… […] Me comentaron en una tienda de disco que tenemos en Huertas que existe una normativa actual –no se si abarca solo la zona centro- que dice que no pueden hacer actuaciones salvo que no sea en salas. ¡Pero es que casi no hay!

Por ejemplo en Francia las salas tienen una licencia que engloba a las salas dentro de circuitos culturales junto a los museos y teatros. En España están dentro de un circuito de ocio, por lo tanto se unen los conceptos música-ocio y por ende, queda unida al ocio y no a la cultura.
Pero eso es porque con las normativas hacen lo que les da la gana. Por ejemplo en Irlanda, estuve hace dos años recorriendo todo el país con el coche y en todos los bares que entré –y no solo salas de conciertos- en todos había alguien tocando. En un sitio había grupos de rock and roll, en otro había grupos de folk… acústicos y demás. En todos los bares había gente tocando. A mi me parece que eso es una riqueza cultural. También se les da trabajo a los músicos. […] Pero volviendo al tema… ¿Cuál es la normativa? ¡Yo creo que ni se la plantean! Vamos ver; si al dueño de un bar le llega un tío que quiere tocar la guitarra y los clientes también quieren… a mi no me importa, al él no le importa y a la gente tampoco le importa que toque. ¿Por qué se persigue el arte y la cultura? Esa sería la pregunta. O también que digan claramente que no consideran cultura este tipo de música y que quieren acabar con ella, pero que digan cual es la razón para poder atenerse, porque mientras tanto lo que hacen es sujetarse a normas de comportamiento cínico y que no tienen nada que ver con la verdad. […] La razón: la ignoro totalmente. Me parece una monstruosidad. Y el bar que yo monté lo hice solo para las actuaciones, pero al final lo dejé después de once pleitos. Estuvimos diez años y tocó todo tipo de gente, prácticamente todos los grupos que había por entonces, como por ejemplo Los Enemigos. No teníamos vecinos, con lo cual teníamos música en directo todos los días. Al final nos aburrieron y nos los acabaron cerrando.

Yo diría que más bien la cultura les molesta y les estorba.
Este tipo de música sí. Luego hay otro tipo de gente con los que hay otros trabajos, o salas con otro tipo de gente de alto standing y ahí no hay problema. Están cantando su salve rociera a altas horas de la madrugada y jamás tienen el mínimo problema. Es más, he visto como policías municipales ordenando el tráfico porque hay coches en doble fila. ¡Joder! Fíjate en la diferencia de trato. Ya no es que persigan los escenarios, es que persiguen donde va cierto tipo de gente. No entiendo porque. Deberíamos ser todos iguales y ser tratados con el mismo rasero.

Acabaremos con en China, donde han vetado a Dylan.
Se empieza por ahí.

Sin embargo te metes de lleno con la discográfica 12 Chulos. ¿Siempre has tenido esa inquietud musical y artística?
Sí. De hecho ahora hemos montado una tienda de música. Incluso nos vinieron a entrevistar en plan “¡miren señores, aquí hay marcianos!”. Pero probablemente abriremos otra porque nos está yendo muy bien.

Y eso que se están cerrando tiendas de discos.
Bueno, también es verdad que no quedan muchas. La nuestra es una tienda especial donde nos hemos juntado doce compañías independientes y entonces, es otra cosa. En caso de haber pérdidas se pueden asumir entre doce. No es lo mismo que la iniciativa privada de un tipo que lo hace solo y se la juega. También son discos muy especiales con un tipo de mercado. Aun así es complicado.

Aún quedan algunas con ese encanto, como La Metralleta.
Sí, pero son pocas tiendas que están muy aisladas. La FNAC quiere quitar los discos, pero mantienen esa imagen de que venden discos y DVD’s, pero se van comiendo cada vez más la sección de discos.

Bueno, al que le guste la música seguirá comprando originales… a pesar de ser caros.
Bueno, pero caras son las novedades que valen veintitantos euros, pero tienes discos con lo mejor de la historia musical del rock por cinco euros, por ejemplo. En las grandes superficies –que tampoco venden- he visto montañas de CD’s a cuatro y cinco euros.

Y hablando de rock… con Reverendo se hacía un rock “desvergonzado”, pero ahora con Los Insolventes se hacen versiones de Dylan, Chuck Berry… ¿no te has planteado volver a componer?
En principio no, porque esto lo hacemos para darnos un recorrido por los bares de España. Es más, de aquí hasta junio tenemos todo colocado. Ceuta, Valencia, Madrid… y siempre por bares, alguna sala de conciertos, pero no hacemos escenarios grandes. La pretensión no es otra que tocar. Me lo paso mejor en el escenario que en la barra, pero como no es incompatible hago las dos cosas. Estoy en la barra, subo al escenario y después vuelvo a la barra. Pero esto es una cosa que ya he hablado con otros músicos, y es que ahora por las circunstancias actuales y todo este tipo de líos que hay tienen menos trabajo, así que yo propongo que monten un repertorio y se vayan a tocar por los bares. Pero esto le puede pillar a algunos a contrapelo, cuando lo que querían ya era un poco de tranquilidad. Entonces a partir de cero es complicado. Pero a mi no me importa porque tengo vocación y por primera vez estoy tocando la guitarra, cosa que nunca me dejaban hacer porque desde siempre he sido amigo de muy buenos músicos que no me dejaban tocar.

En la autodisciplina se encuentra el trabajo bien hecho. Esta frase me recuerda a una que dice que aquel que fracasa es porque elige el camino que no le satisface.
Puede ser. Yo creo en la autodisciplina, lo que pasa que esto lo digo yo porque en realidad soy un vago vocacional. Pero yo hago estas frases grandilocuentes cuando me salen, para dar una imagen de lo que es el conjunto complementario de lo que yo soy en realidad. Pero si, no hay nada en lo que no profundices realmente y que te acabe gustando de verdad.

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