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Fabián: El ardiente camino del Folk.

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“Todos buscamos algo que nos apacigüe de algún modo”.

Hablar de Fabián es hablar de –probablemente- de uno de los más brillantes letrístas surgidos en estos controvertidos últimos años del panorama musical nacional. Tras dos long plays editados con anterioridad: “Espera a la primavera” (Embajada de Liliput, 2007) y “Adiós, tormenta” (Vicious Group, 2009) y un primerizo Ep “Plegarias” (Autoeditado, 2006), el suizo nacido en Biel y afincado en León revuelve las normas de la casa de la música con “Después del incendio y otras cosas así” (La Viejita Música, 2011). Síntoma de la buena salud musical de Fabián es que ha montado –junto a otros compañeros- el sello La Viejita Música, con el que edita por su lado este último artefacto. Yuri Méndez (Pájaro Sunrise) vuelve a ponerse a los mandos de una producción que es sinónimo de intimismo y calidez, que junto a la lírica de Fabián hacen de este, todo un disco redondo en cuanto a espíritu y calidad se refiere.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Paisajes Eléctricos

Tercer “largo” de su carrera (sin olvidar el Ep “Plegarias”). Cambia nuevamente de discográfica, en esta ocasión ha montado junto a varios compañeros el sello La Viejita Música para así evitar el extraño y complicado negocio de la industria. ¿Piensa que al final, en el negocio de la música merece la pena ser una especie de Juan Palomo (Yo me lo guiso, yo me lo como)?
No lo sé, la verdad. Te puedo hablar de mi caso, que es el de muchos músicos alternativos que controlan todo el proceso creativo y comercial de sus obras. Yo no sabría negociar con nadie lo comerciales que deberían ser mis canciones. Hago la música que me sale de dentro, y la hago para mí, así que supongo que es normal estar pendiente de todo en todo momento. […] Al final es tan sencillo como hacer cuentas, y optar por la vía que te da más oxígeno.

Pero prácticamente mantiene el mismo equipo que ha trabajado con usted desde el principio. Dos nombres que no fallan nunca son: Yuri Méndez y Pepe López (ex – Pájaro Sunrise). ¿Tan importante es para usted mantener un cierto aire próximo y familiar tanto en el proceso creativo y de grabación, como en el directo?
En realidad, mis discos siempre han sido prácticamente autoeditados, y todo el apoyo que he tenido es el de mi familia y mis amigos, que además, son unos excelentes músicos. […] Ahora ya no sé trabajar de otra manera, y es muy emocionante para mí ver como las cosas van creciendo poco a poco junto a ellos.

De hecho, en sus dedicatorias nunca falta un guiño a la familia. Un apoyo importante para usted desde siempre.
Sí, es esencial. Mi familia y mi círculo de amigos más cercano es lo más importante para mí, claro.

Otro personaje conocido que forma parte de este trabajo es Juan Marigorta. Ya ofreció su buen hacer con el vídeo de ‘Palabras raras’ y ahora se ha involucrado mucho más en el “pequeño universo Fabián”. Sabe rodearse adecuadamente, caballero.
Juan [Marigorta] es uno de esos amigos cercanos de los que te hablo. Tiene muchísimo talento. Todo lo que tenga que ver con canciones, vídeos, fotografía… Su “Estudio Tripolar” es un pequeño oasis en el frío desierto leonino.

A tenor de los últimos discos en los que usted ha trabajado, no sería arriesgado aventurar que “Después del incendio y otras cosas así” puede ser su obra culmen, pero al contrario de lo que un servidor pueda pensar, ¿cree que es pronto para vaticinar tan magna noticia? Ya sabe, usted puede ser de la opinión de que hasta que uno no alcanza la vejez, no llega a la madurez artístico-musical.
Hombre, yo creo que es el mejor disco que he hecho hasta ahora, pero en fin, supongo que el mejor trabajo está siempre por llegar. Ya estoy componiendo para el próximo. Ya sabes, grabando demos, escribiendo cosas… Ahora salgo a tocar por ahí y tendré menos tiempo, pero siempre hay un momento de pequeña inspiración.

Pero dejémonos de divagaciones y vayamos a las canciones de este nuevo artefacto. El long play se abre con ‘Piedras’, su pegadizo ritmo con las palmas y la tónica de la canción -junto con los registros vocales- son toda una sorpresa, incluido el “grito de guerra”. Podría decirse que es su ‘Everybody’s talkin´’ personal.
Sí, podría decirse, aunque con algo más de mala leche. Es como si Nilsson estuviese un poco enfadado. […] En cuanto a los gritos, hay unos cuantos en todo el disco. Creo que son el leitmotiv del álbum [risas]. No, en serio, la grabación con Pepe [López] fue muy divertida, y nos daba por gritar al terminar las tomas, o en mitad de un solo… la verdad es que somos bastante tontos.

Como single de presentación ha elegido ‘La huida’. Otro gran tema que contiene una rica instrumentación y una bella melodía que va in crescendo. ¿Por qué motivo ‘La huida’ y no otra? ¿Qué mensaje contiene esta pieza para que haya sido “la elegida”?
Bueno, es una canción pegadiza. Tiene un riff reconocible. Es contundente, y tiene un mensaje que yo creo que es muy bonito. Eso de quemar los libros y escaparse. ¿Quién no lo ha pensado alguna vez? Yo lo hago constantemente.

Ya lo dejan claro en “Las reglas de la Viejita” con una de las cuatro normas que figuran: “La Viejita edita canciones bonitas”. Y “bonita” podría ser un exacto adjetivo que denominaría a ‘Oh, María’ o ‘Diecisiete’, esta última con la delicada voz de Ester Rodríguez (Amigos Imaginarios). ¿Qué es lo que le ocurre con las mujeres que tantos motivos dan para componer la letra de varias de sus canciones?
Pues que me gustan mucho, supongo.

Incluso se pueden observar ciertas reminiscencias escapistas. La casi totalidad de sus canciones (tanto en este como en anteriores trabajos) siempre guardan historias que se repiten y transpiran esas ansias por escapar de algo o alguien. Podemos recordar ‘Calles de arena’ (“Espera a la primavera”) u ‘Horas de luz’ (“Adiós, tormenta”) como ejemplos anteriores. ¿Es un sentimiento accidental o intencional?
No es intencionado, pero sí es cierto que muchas de mis canciones hablan de salir, de dejar atrás una determinada situación. Todos buscamos algo que nos apacigüe de algún modo, supongo. […] No sé, cuando te vas al cine, te tomas unas copas o quedas con amigos, lo que buscas en realidad es pasar un buen rato, evadirte de todo lo que agobia o asusta. […] Al final lo que uno quiere es estar tranquilo y sentirse querido. Eso es lo único que importa.

Y ya que mentamos las relaciones entre este y anteriores trabajos. También es interesante comprobar que las piezas instrumentales son habituales en sus álbumes. En el caso de “Después del incendio y otras cosas así” se puede escuchar la eléctrica ‘Oh, tú’. ¿Son canciones que se quedan sin letra o realmente las compone así de manera premeditada?
Ese tema fue una idea de Pepe [López]. De hecho, yo sólo toco la guitarra eléctrica ahí. Habíamos grabado doce o trece canciones, y cuando estábamos premezclando ‘Oh, María’, dijo que le apetecía grabar un instrumental con la misma estructura, algo que sirviera de contrapunto a las cuerdas y el piano. Lo grabamos, lo escuchamos, nos gustó mucho y luego nos tomamos unas cañas.

Otro motivo por el que llama la atención su último disco es el hecho del cambio en el artwork. Para la ocasión cuenta con una colorida ilustración de su rostro luciendo una dispersa cabellera. Esta obra ha sido diseñada por el leonés Pedro García. ¿Se ha cansado de la sobriedad pictórica en sus portadas?
Pues verás, Pedro [García] es probablemente mi amigo más cercano. Es de mi familia, nos hemos criado juntos. No conozco a nadie con tanto talento para el dibujo, aunque nunca le ha dado por dedicarse a ello. Es uno de esos casos en los que ves a alguien con un talento extraordinario, pero que no le da ninguna importancia. Le dije que si le gustaría hacerme una portada, y al día siguiente me trajo unas cuantas ideas tremendas. Todo el artwork del disco es suyo. Cada letra tiene su propio diseño, y estoy muy contento de que lo haya hecho Pedro. Además es un hombre muy guapo.

De hecho, el título (curioso también) viene inspirado por “Pequeños incendios” (Rock Indiana, 2002), obra del castellonense Santi Campos. Solo que usted le ha añadido algo más, se preguntaba que había después del incendio y de ahí salió el título.
Sí. Creo que Santi Campos es un excelente escritor de canciones, y una figura a reivindicar por todos los que nos dedicamos a esto. […] En cuanto a lo del “después”, es que siempre me han interesado más las consecuencias de lo que hacemos que el hecho en sí. En realidad es lo que lo define todo: nuestros actos y cómo vamos a vivir con respecto a ellos.

En definitiva y bajo mi humilde punto de vista, aprecio cierta luminosidad en el disco tras la sosegada atmósfera que reinaba en “Adiós, tormenta”. Aunque en “Después del incendio y otras cosas así” hay cortes a medio tiempo como ‘La tempestad, etcétera’ (fantástico pedal steel), abundan también las canciones algo más rápidas como ‘Planes, auténticos planes’. ¿Se siente usted en un momento más optimista tras la aventura por Colombia (junto a Manolo Tarancón) y por mostrar estas nuevas canciones?
No sé si más optimista, pero lo cierto es que a medida que vas cumpliendo años aprendes a mirar las cosas desde otro prisma. No descubro nada, esto es algo que le pasa a todo el mundo. Supongo que tiene que ver con la confianza en uno mismo y con la prioridad que le das a las cosas. […] La experiencia colombiana junto a mi querido Manolo [Tarancón] fue una de las cosas más bonitas y emocionantes que he vivido nunca, y nos dio la oportunidad de conocer a gente maravillosa que de verdad cree que las canciones pueden cambiarnos, ayudarnos a estar mejor.

Aunque no por estar más optimista se van a escribir mejores canciones que estando bajo de ánimos o viceversa.
No, claro que no. Saldrán temas diferentes. Más o menos hondos, quizá. Quién sabe lo que nos deparará el futuro.

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