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Zenet: Mocasines de azul.

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“No sólo el cantante cuenta y canta”.

Poquito a poquito Toni Zenet se ha alojado en ese olvidado, pero tranquilo, rincón de la música en el que confluyen los sentimientos de raíz más intrínsecos del alma. Ni es Flamenco, ni es Jazz, ni… más bien podría decirse que es un crooner de copa y humo, de Tango y baile, de son y de nocturnidad, de pasión y equilibrio. Después de “Los mares de China” (2008) y “Todas las calles”, Zenet aguarda bajo el manto de una pequeña luz con “La menor explicación”, posiblemente, el mejor que ha podido firmar el malagueño hasta la fecha.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.
FOTO: THOMAS CANET.

Publicada en Cambio 16

¡Vaya disco majo con olor a Jazz, Toni! Aquí es más protagonista en comparación con los otros discos.
Sí, está muy depuradito, ¿eh? Hemos depurado la línea por la que íbamos. Es un disco que mola mucho, además que sí.

Y sin duda, como bien dices, se cierra una trilogía tanto personal como musical.
En cierto modo, los tres discos están muy hermanados por el método de trabajo. Se ha repetido mucho la forma de trabajar, entonces, y de alguna manera, había una curiosidad por hacer más cosas. Se cerraba también esa metodología, esa forma… y por esto tenemos esa armonía final. A partir de ahora me apetecería mucho mezclarme con músicos más internacionales, mezclarme con otras músicas… entonces me gustaría hacer, desde ahí, una especie de trabajo de investigación hacia fuera. Pero evidentemente, y como te decía, había que depurar lo que estábamos haciendo del primero al tercero.

Pues fíjate, con ‘Lo que dura un parpadeo’ veo yo esa visión de música internacional. Encima es la última canción.
Claro. Quizá es la menos “zenetiana” de todas y es también la que abre un punto hacia otro tipo de música. Nunca falta el estilo, pero sí que es verdad que es la menos “zenetiana” y la que abre alguna puerta en otras cosas.

Es más; ‘La última bala’ cerraba el anterior disco [“Todas las calles”] y tampoco era similar al resto de canciones. Pero es que además empiezas este álbum con ‘Como será’, un tema muy similar a ‘La última bala’.
Sí. De hecho, nosotros le damos muchas vueltas al orden de las canciones para que cuando suena la última nota de la canción anterior, la primera nota de la canción que va después tenga que ver de alguna manera. Si lo oyes te darás cuenta que las armonías tienen mucho que ver por cómo se termina una y por cómo empieza la siguiente. Pero es un recorrido eso de empezar con ‘¿Cómo será?’ porque es como abrir una puerta. En este caso estamos encerrados en un bar en el que vamos a hacer un concierto, mientras que en anterior disco era más un paseo por los puertos y “Los mares de China” tenía vocación pirata. Pero sí es verdad que están hermanada última canción del anterior disco con la primera de este.

Creo que ‘Tranquila’ podría continuar esa hermandad de la que hablamos.
También. Por eso me gusta decir que hemos conectado con todas esas armonías para después profundizar en ellas, investigando un poco… ya que yo me había quedado con las ganas. Muchas veces pones una armonía en una canción y se queda ahí, pero aquí había que sacarla. Tampoco tiene porqué repetirse, es decir, no tiene porqué ser igual porque la armonía es la que está trabajando. Es muy rica, hay muchas variaciones.

¿Acabará entonces la alta fidelidad? Tanto en “Los mares de China” como en este, “La menor explicación”, aparece esa etiqueta en la portada, pero no era así en “Todas las calles”.
Como nos gusta mucho la estética de los discos del sello Blue Note, hemos seguido esa línea en este último trabajo. Es posible que “Todas las calles” se saliera más de ese recorrido puesto que hacemos un recorte de la foto [refiriéndose a la portada] metiendo mi figura en un mundo que no es real. Lo de la etiqueta “alta fidelidad” es una idea de Edi, nuestro diseñador gráfico, que nos parecía muy interesante porque nos inspiramos mucho en esos discos de Blue Note, Thelonious Monk, Miles Davis… formando parte de esa imagen retro. Y como quizás le hemos dado tanto ahínco a que el disco sonara muy especial, le hemos dado mucha importancia a la masterización y a las panorámicas atendiendo cómo se escucha la música por uno y otro lado de izquierda o derecha. En ese sentido ha sido fantástico trabajar con Pedro y Pablo Baselga, con quienes habíamos trabajado ya en el disco anterior y que ya le han pillado el tranquillo a la forma de currar. Y claro, también ellos han depurado su estilo con nosotros sabiendo que nos gusta que haya frescura en el estudio, que los temas lleguen sin terminar…

Eso de los temas sin terminar me parece una técnica interesante, por cierto.
A mí me encanta que un tema vaya al estudio a falta de una introducción. Y sabiendo que va a llegar tal músico como invitado, aprovechamos que está allí para pedirle que improvise una introducción. Con esa tónica dominante vamos a hacer el solo, y a partir de ahí, siendo músicos tan buenos, en la primera o segunda toma ya vamos teniendo la idea. Esto me ha pasado con Antonio Serrano (armónica), con Reinier Elizarde “El Negrón” (contrabajo), con Alain Pérez (bajo eléctrico) o con Raúl Márquez (violín). Son músicos que a la segunda o tercera toma ya van teniendo ese leitmotiv, pues aunque la voz es importante, ellos también son protagonistas porque nos gusta que haya un elemento narrativo en los instrumentos. O sea, no sólo el cantante cuenta y canta, sino que también hay un elemento narrativo dentro de la instrumentación, y eso es lo que marca que haya siempre unas introducciones largas que son las que van marcando el estilo de cada tema.

Sí que es verdad que gracias a instrumentos como violín hay como una connotación más zíngara.
Efectivamente. Lo de zíngaro está clarísimo puesto que hay una influencia y está este violín en canciones como ‘Contigo’ y ‘Sé que estás pensando en mí’ (con el sonido un poco más “gipsy”) porque la pieza esencial que une a tres grupos como son Baxtaló Drom, Ole Swing y mi banda, es el violín de Raúl Márquez. Eso es muy bonito porque hicimos una especie de quid pro quo en el que Raúl y sus guitarras francesas trabajabas en este proyecto mientas que yo después trabajé con ellos ofreciéndoles un tema que era ‘La bien pagá’. Ha sido una colaboración muy interesante entre las dos bandas con el pique con las guitarras francesas y las guitarras españolas. ‘Sé que estás pensando en mí’ tiene eso que dices, un espíritu zíngaro al que le tenía muchas ganas porque había escuchado a Django Reinhardt, Stéphane Grappelli… entonces me apetecía muchísimo conseguir ese sonido sucio aunque también me apetecía hacer una balada más interesante, como en ‘Contigo’, que suena mucho a la costa este de los años 40 y 50 con esa trompeta que sopla Manuel Machado y que recuerda a la de Chet Baker. En ese sentido hemos seguido tanteando otras sonoridades también.

‘Contigo’ tiene una frase que me encanta: “tú me sacas la verdad sin mirarme a los ojos”.
Que sigue con “me has enseñado a volar con las palmas de las manos”. La verdad es que las imágenes de Javier Laguna también se han depurado mucho en este disco porque recrea unas imágenes maravillosas que nos transportan a todos.

¿Y tu música sacaría la verdad con sólo escucharla?
(Risas) Bueno, espero. Ojalá, pero esa pregunta debería responderla el público. Lo que sí te puedo decir es que pretendo que nuestra música sea honesta y sincera porque en ese sentido somos muy exigentes, si no, no dejamos pasar ninguna canción. Hay ciertos caminos que arrancamos en disposición de un tema, y cuando vemos que ese camino nos va a llevar a componer por componer, cortamos el camino y volvemos hacia atrás. Muchas veces uno no se da cuenta y va componiendo de manera automática. Creo que no se debe caer en automatismo, así que nosotros mismos nos ponemos una especie de tope o de obligación. Nos tiene que poner los vellos de punta, nos tiene que emocionar. De hecho, se me saltan las lágrimas cantando canciones que todavía no he vacunado o que no he interiorizado todavía. ‘Contigo’ por ejemplo, me cuesta cantarla hasta el final porque se me hace un nudo en la garganta. Digamos que esa autoexigencia que tenemos hace que esto sea honesto. Pero claro, evidentemente, sobre gustos, no hay nada escrito.

La verdad es que con el primer y segundo disco os metían dentro del contexto del Flamenco, aunque no era Flamenco en sí.
Y es cierto. Yo le caigo muy bien a los flamencos, pero eso debe ser por el deje que tengo o por esos momentos en los que la voz se queda sola con esa sinceridad de voz, ese arranque y esa tirada al tour de force, tanto para los instrumentos como para la voz. Creo que rozo los límites de mi tesitura y eso le cae muy bien al sector flamenco. Referente a eso, voy a colaborar en un homenaje al famoso Joselín, donde estaremos unos cuantos artistas con Antonio Karmona, El Negri el 3 de Diciembre en el Teatro Apolo. También estaré trabajando con El Negri porque me pidió que hiciera un bolero de Manzanero con él en su nuevo disco. Así que sí, hay cierto punto en común.

También hay una unión entre el Flamenco y el Blues, por ejemplo.
Bueno, actualmente no hago Blues, sí lo hice durante una época. Pero hay una cosa que está clara, y es que cuando improviso con una guitarrita delante y me tiran por un Blues, en el 4 x 4 del Blues clásico, se puede insertar un 5 x 3 de una bulería. Son muy hermanos, es cierto. Cualquier interpretación es muy libre, pero cualquier letra de bulería puedo cantarla por Blues. Eso a la gente le sorprende porque ‘No te metas con la Carmen’ puede pasarse perfectamente a un Blues. Evidentemente, cuando se hace con mucha libertad y cuando se improvisa con esos dos géneros, se pueden hermanar perfectamente. O como si se pasa al Jazz. Ya lo dijo Miles Davis en una gran entrevista que hizo cuando vino a ver Paco de Lucía pues respondió que en el avión vino escuchando directamente a Camarón y a Paco de Lucía porque de alguna manera él entiende que tiene que ver a un nivel muy profundo, no sé si armónico, pero a un nivel muy profundo sí que tienen que ver.

Es una música que hay en el ADN, más bien.
Sí, exactamente. Pero se expresa de manera diferente según la cultura y a nivel antropológico. El otro día le leí a Santiago Auserón sobre esto ya que en su libro habla acerca de las músicas del alma y la conexión que tienen entre ellas aunque cada una sea de una cultura diferente. Es muy curioso cuando, a nivel antropológico, se estudian esas músicas que tienen que ver unas con otras aunque luego haya géneros muy depurados o más difíciles de cantar como el Flamenco y la Ópera por su dificultad técnica. La cuestión armónica y melódica del Flamenco no puede ser aprendida por cualquier cantante que llegue… salvo que lo haya mamado, como en la Ópera.

Y en tu caso, aunque más bien en el disco, las partes más complejas serían las que comprenden ‘Por debajo de Madrid’.
Pues es curioso porque la gente pensaba que estábamos locos por hacer un Chotis (risas). Nos dimos cuenta de ello cuando estábamos trabajando en la letra. Me surgió una melodía con la primera frase y vimos que la armonía era muy hermana del ragtime y también del Charleston. Por lo tanto, sin perder el aire madrileño, queríamos hacer una canción pese a que la letra te la canta alguien al que Madrid se lo ha dado todo. Todos los que somos de fuera nos sentimos identificados. También porque en mi banda no hay nadie nacido en Madrid y porque todo lo que somos nos lo ha dado esta ciudad, así que queríamos agradecerlo de alguna manera. Hemos conseguido que dentro de esa contradicción haya un acercamiento a esta ciudad aunque haya una hora de vuelo… por debajo de Madrid.

Ahí le veía yo el punto nómada al disco.
Desde luego ha sido una maniobra de riesgo, pero la gente se ha quedado encantada.

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