Canal RSS

El Canijo de Jerez: Cerveza y polen.

Publicado en

“Le he dado mil vueltas a todo”.

La última vez que vi a El Canijo (Marcos del Ojo) fue justo un año antes, durante una entrevista, cuando Los Delinqüentes presentaban la reedición con motivo del décimo aniversario de su primer disco, “El sentimiento garrapatero que nos traen las flores” (Virgin, 2001). Por entonces, el rumor de una separación del conjunto no era tan oficial. Semanas después, la banda anunciaba la disolución de Los Delinqüentes. ¿Qué iba a pasar? El Canijo volvió de Australia con otras ideas y El Ratón (Diego Pozo) volvió para retomar PaloCortao. Cada uno necesitaba nuevos aires para encender la chispa que tanto necesitaban. Y así fue en el caso de El Canijo con “El nuevo despertar de la farándula cósmica”, un disco nuevo que le ha ayudado a desprenderse de un pasado orgulloso pero que ya le pesaba. Este nuevo encuentro iba a estar regado con abundante cerveza, bromas y un invitado presencial y participativo, Jairo Perera (Muchachito Bombo Inferno). Las cosas suceden por algo y aquella tarde iba a ser el mejor de los ejemplos.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Cambio 16

Vaya frase buena esta que te marcas: “uno conduce y los demás empujan”.
Canijo: (Risas) Pedazo de eslogan, ¿eh?

Joder, ya te digo.
Canijo: Y yo soy el que conduce. ¡Soy el Alonso de la música! (Risas) Esa frase la cogí de un póster de esos de Marlboro que ponen en las paradas. Salía un coche de carreras en él. Es que yo robaba los pósters, ¿sabes? Al lado de mi casa había una marquesina que se levantaba y mangaba los pósters de las películas y todo el rollo. Lo puse en mi casa y siempre me impactó ese eslogan: “uno conduce y los demás empujan”. Y es que es verdad. Esto es así. En este proyecto, concretamente, yo soy el que ha hecho las canciones y el que está cantando, pero tengo un equipo que me ha ayudado mucho, como Pedro Pimentela con la guitarra, que además me ha ayudado a producir y a grabar. También está ahí Juanito Makandé con las percusiones…

¿Y no hay Guardia Civil en esta carretera en la que empujáis?
Canijo: ¡Hombre! Guardias civiles hay en todos lados, compadre. Pero ya son buena gente, ¿eh? (Risas) Hay guardias civiles que son hasta gays, fíjate. ¡Eso, antes, era impensable! Pero ahora los hay… con el tricornio rosa (más risas).

Este proyecto se formó en Australia, ¿no?
Canijo: Pues sí. Fui allí a casa de unos amigos durante un mes y me vino la inspiración. Ya lo sabes; yo estaba pensando qué hacer para el próximo disco de Los Delinqüentes, pero no me salía nada. Veía que estaba estancado, en canciones y todo, era algo muy forzado a la hora de componer. Y entonces, estando allí, en Australia, me dio por pensar en cómo sería mi disco en solitario, un sueño que yo tenía toda la vida, desde chico, así que me puse a escribir pensando en que era para mi disco… y ahí fue cuando me vinieron todas las ideas y todas las musas. Al final llegué de Australia con un buen puñado de canciones, la verdad. No todas, pero sí vine con las ideas para terminarlas en casa.

También se formó allí la idea de la Gipsy Caravana.
Canijo: Eso es. Se hizo un proyecto paralelo en el que tenemos una bailaora, Deya Miranda.

O sea, existía una idea de hacer un disco de Los Delinqüentes… pero nada salía.
Canijo: Claro. Yo había visto que con Los Delinqüentes había una chispa o una luz inicial que ya no estaba. El grupo se ha ido apagando. Y hablo por mí, pues a la hora de componer, de cantar, de salir a los conciertos… me parecía muy aburrido todo y lo mismo de siempre. Pero ahora he vuelto a recuperar esa chispa y esa energía inicial que está en el primer disco de Los Delinqüentes [“El sentimiento garrapatero que nos traen las flores”] porque antes no sabíamos que iba a salir, por eso tiene esa fuerza y la voz rajada de El Migue. Cuando se fue mi compadre Miguel volvimos a recuperar esa fuerza y esa energía para poder seguir adelante ya que quisimos luchar por el proyecto. De aquello sacamos “El verde rebelde vuelve”, que es un disco muy bonito. Después, y sin querer desprestigiar los últimos discos, empecé a ver que ya faltaba algo.

Como una relación.
Canijo: Yo con mi compadre Diego [“El Ratón”] –que lo quiero mucho- dormía más que con mi mujer. ¡Imagínate! Yo buscaba algo nuevo, un cambio de aires, tocar con otros músicos… Por ejemplo, cuando hicimos lo del G5 quedó algo tan bueno porque fue algo inicial. Vamos, que creo que los comienzos siempre son buenos.

El G5 (con Kiko Veneno, Muchachito Bombo Inferno, Tomasito y Los Delinqüentes) fue un all-star…
Canijo: ¡Ya te digo! De hecho, aquí tenemos a un figurante que viene con el sofá [refiriéndose a Jairo, de Muchachito Bombo Inferno] y estuvo allí también (risas). Pero es eso que te digo, que la energía inicial con Los Delinqüentes se había apagado.

[Aprovecho y acerco la grabadora a Jairo. “¡Vamos a preguntarle!”, bromea El Canijo.]

Siguiendo el hilo de lo que estábamos hablando, pienso que también hay que darle un poso más innovador a lo que se hace. No sé qué opinarás tú, pero la música que tú haces junto con el tema de las pinturas en el escenario, es bastante llamativo.
Jairo: Sí. Bueno, lo de las pinturas fue una cosa de Santos [de Veracruz] por la inquietud que tiene también por la música. La gente que pinta normalmente escucha mucho la radio e incluso saben más de música que los propios músicos porque están más conectados con el exterior. Entonces, sin darte cuenta, estás en tu mundo (esa aquella caravana que nunca para) y no eres consciente de lo que hay a tu alrededor. Y en cuanto a lo de Santos, nos conocíamos de hace mucho tiempo y vino para la presentación. Al final se ha quedado como uno más. Ha sido muy divertido.

Canijo: Y eso ha tenido mucha fuerza en verdad porque ver ahí al compadre pintando le da otra cosa.

Jairo: Es que pinta en playback (carcajada). No, en serio. Muchas veces lo he envidiado sanamente. Alguien dijo una vez que la vida del músico es esperar porque tienes que estar en aeropuertos, hacer la prueba, esperar a que empiece el concierto… pero él no hacía pruebas de sonido, sino que llegaba directamente al concierto. Lo envidio mucho por eso. Yo, para el siguiente proyecto, quiero pintar.

Canijo: Mientras esperabas estaba creando, ¿no?

Jairo: Él estaba esperando ahí tranquilamente (risas).

Ya se lo dijo Silvio a Jesús Quintero: “Aunque la bohemia es de los pintores, hoy día pinta cualquiera”.
Canijo: ¿De Quintero? Me encanta, tío, soy muy fan suyo.

Jairo: Esa es la entrevista en la que dice “Silvio, ¿se han dicho muchas cosas de ti que son mentira?”, y él responde: “Muy pocas”. (Risas)

[Después, la conversación sale del camino de la entrevista para adentrarse en una charla privada sobre el Rock andaluz y bromas privadas varias que permanecerán off the record.]

Canijo, para esto dices que hace falta tener una nave, imaginación y un libro de papel de fumar.
Canijo: Eso siempre, compadre. A mí es que me gusta mucho fumar, por eso mi banda se llama Los Fumadores Galácticos. Pero sin tabaco. A nosotros nos gusta aliñado, pero sin tabaco.

A palo seco, vaya.
Canijo: A pelo, a hierba sola o miguitas de polen.

Pero no renta, sale caro, tío.
Canijo: Porque te gastas más, ¿no? Bueno, pero un porro te puede durar… toda la tarde. Pero es que el tabaco es chungo, tío.

Siempre se puede fumar en playback…
Jairo: (Risas) ¡Buena idea!

¿Y cuánta verdad hay en “El nuevo despertar de la farándula cósmica”? Los personajes de ‘Cin Esford’ o ‘Don Grisaldo el chatarrero rey del vertedero’ tienen que existir sí o sí.
Canijo: Hombre, la verdad es que siempre me ha gustado eso de inventarme personajes. En discos anteriores de Los Delinqüentes ya estaba ‘Pirata del estrecho’, ‘Johnny Chaparrón’, ‘Trabubulandia’, ‘El Abuelo Frederick’… y en este disco está ‘Don Grisaldo el chatarrero rey del vertedero’, ‘El insoportable mosquito picón’, ‘Cin Esford’… pero también es un disco muy autobiográfico. Quitando esas dos o tres canciones que tienen personajes inventados, es muy autobiográfico y casi todas las canciones cuentan cosas sobre olvidar el pasado y seguir para adelante.

Ya lo dices en ‘Alma errante’: “Alma errante, camina p’alante y nunca mires atrás. El horizonte espera, ya nada queda, el sol volverá a salir”.
Canijo: Pero cuidado, que yo estoy muy orgulloso de mi pasado, de haber estado con Los Delinqüentes, de tener los amigos que tengo… pero lo que pasa es que me refiero a olvidar la rutina. Estaba agobiando por lo que estaba haciendo y necesitaba respirar por nuevos caminos.

Es una suposición mía, pero me da la sensación de que ‘El pequeño comediante’ tuvo que ser la primera o la matriz de todo.
Canijo: Sí, es como la intro. Me gusta que los discos tengan un inicio, cosa que ya hacíamos con Los Delinqüentes, y que tengan también un tema de despedida. En este disco está así también porque ‘El pequeño comediante’ es una canción de un minuto y medio… y ese pequeño comediante soy yo. Que por cierto, he montado una pequeña sociedad llamada El Pequeño Comediante S.L. Buen nombre, ¿verdad? Y la canción habla de eso, de que ya está aquí el pequeño comediante azotando la ciudad, golpeando con su guante, abanico multicolor… Es todo lo que ofrezco en el disco, en los directos y lo que quiero ofrecer en esta carrera en solitario.

Un directo que ya nació con el Chiringuitour, ¿verdad?
Canijo: El Chiringuitour fue una gira que hicimos por chiringuitos por Zahara de los Atunes, Almería… en varios sitios, y ha sido para rodar los temas porque como somos una banda que llevamos muy poco tocando juntos, hicimos todos los temas del disco. Nos vimos tres o cuatro días y montamos el directo para terminar de forjarlo. Así han ido saliendo los arreglos y demás cosas.

Tampoco querías colaboraciones, pero sin embargo aparece Albert Plá en ‘El insoportable mosquito picón’.
Canijo: Es que eso ha sido inevitable, compadre. En los discos anteriores con Los Delinqüentes ya habíamos colaborado con gente como Julieta Venegas, Kiko Veneno, un tal Muchachito que tuvo que venir por cojones… (Risas), y en este disco no queríamos que la gente dijera que nos habíamos rodeado de treinta colaboradores. Este disco es mío y es mi cosa, pero llevaba un montón de tiempo cruzándome con Albert Plá y yo con la borrachera lo suelto todo, así que le decía de hacer un tema. Ha surgido así y vino encantado. Además, la canción está hecha para él, le va como anillo al dedo. Soy fan de Albert Plá y ya me puedo morir tranquilo después de haber colaborado con él.

Y en cuanto a ti… algo de miedo tenías por sacar un primer disco en solitario.
Canijo: ¡Hombre, claro! Es algo a lo que le tengo mucho respeto porque es una cosa que hay que hacer muy bien porque es una carrera. Yo me he currado las letras de las canciones, le he dado veinte mil vueltas a las letras… y hasta que no he quedado tranquilo del todo no he parado. Es mi primer disco y va a quedar para la historia o para los que me siguen o incluso para mí, para cuando sea mayor pueda salir con un buen disco y una cosa hecha por la cara y a la carrera. Es que le he dado mil vueltas a todo antes de entrar en el estudio. Me he quedado tranquilo, como te decía, pero también me estoy quedando bien después de ver la respuesta del público, tanto en los directos como con el single que ha salido ahora.

¡Hombre! ‘Sentimiento de caoba’, gran canción con historia.
Canijo: Me gusta haber salido con ese tema porque no es la típica rumba que habríamos sacado Los Delinqüentes, sino que es una bulería nostálgica muy trianera, pues también soy muy fan de Triana. Nacía de la idea de hacer un ‘Sr. Troncoso’. Es más, el ‘Wish you were here’ de Pink Floyd es un ‘Sr. Troncoso’ para mí. No tiene nada que ver porque igual Jesús de la Rosa ni se inspiró en ese tema, pero tiene similitudes.

Entonces, ‘Sentimiento de caoba’ es…
Canijo: …es mi ‘Sr. Troncoso’. Con este tema se forma una trilogía.

Jairo: A mí me gusta mucho Triana también, pero estuve un tiempo viviendo con un fantasma al que no le gustaba Triana y me escondía los discos. Te lo juro tío, pero al final conviví con ella (era una mujer).

¿Por qué?
Canijo: ¡Buena pregunta! (Risas)

Jairo: No sé por qué, tío, pero me pasaban varias cosas en esa casa. Al final llegamos a un acuerdo porque yo no tenía dinero para irme a otro lado y tampoco tenía intención, así que teníamos que llevarnos bien. Le encantaba esconderme las cucharas y los discos de Triana. Al cabo del tiempo aparecieron los discos de Triana en su sitio, pero las cucharas no. A veces te dejaba una o te dejaba dos… Después descubrí que era femenino, pero eso no tiene nada que ver (risas).

Canijo: ¡Pero yo lo quiero saber!

Jairo: Es que esta gente tiene otro deje, y yo hago muchas veces mis versiones de Triana. Pero vaya, que tenían unos acordes que, nada más escucharlos, ya sabías que eran ellos.

Canijo: Y las cosas que decía Jesús, pisha. Era un poeta, pero aunque decía las cosas de una manera simple, estaban bien dichas.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: