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Willy Naves: Segunda vuelta completa.

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“Un adolescente no va a entender lo que quiero decir en este disco”.

Fue de los primeros en arriesgar con el crowdfunding y acertó. Willy Naves saca por fin su primer disco de larga duración después de consolidar su metodología musical con dos anteriores EPs: “La casa de la playa” y “Pirotecnias animadas”. Ahora cambia totalmente el concepto más soft gracias a la fuerte carga circunstancial que atañe “Conversaciones con Demian” (Lloria Discos, 2012), un disco muy trabajado desde el joven punto de vista de una persona que se ve dentro de un crecimiento más acelerado en cuanto el mundo se le viene encima.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Cambio 16

Dicen que haces música para adolescentes. ¿Qué tienes que decir en contra de eso?
¿Si? Bueno, no es algo que me moleste tampoco. Pienso que no, pero quizá sea porque soy así o por el tono de voz dulce. Tal vez los anteriores EPs eran más inmaduros (palabra que odio, por cierto), pero ahora considero que no porque hablo de cosas que no son adolescentes. Igual hay alguna canción que puede ir por ahí, como ‘Canción feliz para chicos tristes’, pero el resto no está en esa onda adolescente. Es más, un adolescente no podría entender el disco. Pero vamos, no es algo que me moleste.

Aunque el estigma persiste en las redes sociales…
Pero eso no tiene que ser malo.

Si hay que mentar alguna canción que se salga de “eso”, diría que ‘Circo’ es la indicada pese a su letra azucarada.
Puede ser. Es una de las canciones que más me gustan y con la que más contento estoy por la manera en la que enfoqué el tema. También es una canción muy personal para mí porque lo que dice la letra es una cosa muy auténtica que sale de mí. No hay nada de que no cuadre. Es de las más sinceras.

¿También es sincera ‘La tortuga y el koala’?
Sí, muy sincera. Aunque en el caso de la canción, la chica no era afrancesada del todo, sino que Francia era el país que cuadraba porque iba a visitar a una chica. Era una licencia literaria que me he permitido. Aún así, es una historia real.

Estamos ante un disco autobiográfico…
Y totalmente real.

¿Aparte de conceptual?
A ver, es autobiográfico, pero me di cuenta del concepto autobiográfico del disco cuando terminé de hacerlo. No compuse un disco pensando en ello, pero sí me di cuenta que todo cuadraba mucho. “Demian” es un libro que releí a lo largo de estos últimos 5 años.

De ahí el título “Conversaciones con Demian”. Me consta que “Demian” (novela de Hermann Hesse)te ayudó exactamente cuando no sabías qué hacer en la música.
Exacto. Y sobre todo me ayudó mucho la primera vez lo leí. El resto de veces me sorprendió por la cantidad de significados diferentes que sacaba cada vez mientras lo leía y pasaba mi vida. Entonces, al terminar el disco, vi que cuadraba completamente con la parte amarga del libro y también, aunque no se vea reflejado en las canciones, con la parte noble de la gente que tiene estigmas. Lo hice de esa manera, pero no era algo que fuese adrede, ni mucho menos.

¿Fue después de dejar Entropía cuando empezaste ese momento en el que “Demian” apareció? De hecho, tenías miedo a sacar algo en solitario.
Efectivamente. “Demian” fue un libro que me regaló el batería de Entropía cuando me vio tan jodido. Era una persona bastante mayor que yo, muy culta, que siempre me decía que iba a llegar muy lejos porque tenía el estigma. Ahí fue cuando me regaló el libro y cuando entendí todo. Es algo muy especial para mí porque está subrayado por él, está muy usado, y firmado como “soy entrópico”.

Eso nos lleva a ‘Emil Sinclair’, nombre que usó Hermann Hesse como pseudónimo para firmar y narrar el libro.
Así es, porque al final el libro viene a contar vivencias de Emil Sinclair. De todos modos, pasó lo mismo con esa canción: no la compuse llamándola ‘Emil Sinclair’ porque pude haberla titulado ‘Demian’, pero al terminar me di cuenta de su sentido por esa sensación de desencanto al hacerse adulto. Además, lo refleja en 4 frases, que son las que tiene la canción. Me parecía tan importante que tuve que llamarla así.

Te costó arrancar en solitario, pero el resultado de “La casa de la playa” fue muy bueno y muy premiado.
Creo que fue porque se notó el mimo con el que se hizo ese trabajo. Sergio (Miss Caffeína) hizo una producción muy buena, curró mucho en ello. El proceso de ese disco fue muy bonito, pero siempre había estado arropado y de repente me encontraba solo y verde. Además, no tenía banda en ese momento. Con el tiempo sí que lo veo como algo adolescente, y precisamente en este disco intentaba contar las mismas cosas puesto que sigo sintiéndome igual a la hora de hacerlo… aunque dándole una vuelta de tuerca a las letras o al menos intentarlo.

Pero temías que “Pirotecnias animadas”, el siguiente trabajo, cayera en un fracaso.
Sí. Esa sensación siempre la tienes, y como el proceso era completamente diferente, (aquí ya tenía una banda establecida) las canciones entraron al estudio muy claras, aunque Brian Hunt estuviera en la producción. Pero nunca se sabe y siempre está esa duda de que igual lo que estoy haciendo es peor que lo que se hizo. Y ahí, aunque hubo una evolución, sí que fue bastante continuista como también lo fue la manera de tratar los temas. De todos modos, las cosas pasan porque pasan y en cada momento lo expresas de la forma que te sale.

“No sé si volveré a rodearme de un equipo tan bueno”.

Entonces… ¿tenías miedo de que “Conversaciones con Demian” fracasara?
En este disco estaba más seguro porque se hizo todo muy lento y como que todo lo que iba a pasar, según se acercaba el momento del lanzamiento del disco, era siempre bueno. Se planteó financiar el disco con el crowdfunding y resultó ser un éxito. Después estaba la producción de Xel Pereda y los músicos que se unieron, la gira… ¡Coño! Es que cuando empezamos a grabar ya veía los temas muy seguros, así que yo estaba también muy seguro. Era la primera vez que me sucedía.

¿No había ningún pequeño recoveco de miedo?
Bueno, miedo no había, pero inseguridad siempre hay porque soy una persona muy insegura. Te quiero decir que otras veces, a la hora de grabar, había tal canción que igual no cuadraba. En este caso, ‘Canción feliz para chicos tristes’ fue la única canción que dudé en meter en este disco porque me parecía una letra muy pedante, pero muy inmediata. Luego, realmente, en 2 minutos y medio, expresaba lo que sentí en unas semanas. Es la canción más corta que he hecho en mi vida, pero es una canción de verdad que expresa lo que sentía y me preocupaba en ese momento. He quedado también muy contento por cómo ha quedado grabada porque tiene una producción exquisita.

Me sorprende que hayas sacado un LP puesto que me confesaste que no te veías con fuerzas de lanzar un largo.
Es más; cuando hablé con Xel Pereda por primera vez, el planteamiento era hacer un EP. Luego me vi con material y me sentía con fuerzas suficientes como para sacar un LP. Conozco mucha gente que ha sacado un disco y ha terminado condenada al ostracismo. Ya sabes que para que algo funcione tiene que haber detrás un apoyo muy grande de promo y demás. Entonces, eso era lo que no quería que me pasara, pero como vi que las cosas iban evolucionando… lo hice. No sé si volveré a rodearme de un equipo tan bueno, así que aproveché el momento. Además de que tenía material suficiente, como te he dicho.

¿Te sentías sabedor de un cierto éxito en ciernes?
Cuando te digo que me sentía seguro, no es referente al éxito, sino de las canciones gracias a que tenía mucho material. Por otro lado, he desechado muchas cosas también.

¿Con cuántas canciones contabas en primera instancia?
Pues tenía entre 16 y 17 acabadas… y más material que deseché. Un día compuse ‘Carta a las especias’ y me di cuenta de que tenía que trabajar desde ahí. Y de lo que se creó hubo una segunda criba. Aparte, los cortes los hice yo. El material que se grabó fue el que yo decidí.

En “La casa de la playa” te centraste en los estribillos y en ser más ligero debido a que a la gente le cuesta meterse en harina. Me da la impresión de que has aprendido de esa forma de estructurar.
Sí. Y del mismo modo, también, aprendí un poco en ir al grano sin repetir estribillos, cosas que en los otros EP no sucedía. Está también el tener un hilo conductor en las letras, hilvanar las canciones, y ahí sí que está ese esfuerzo puesto en este disco.

¿En los estribillos?
Más que en los estribillos, en las letras en general porque yo quería contar en una canción lo que realmente decía.

¿Te refieres a que se sostuvieran unas canciones con otras?
Efectivamente. Y que dentro de la propia canción también hubiese una conexión.

¿Tiene esto que ver con que ‘Primero de Mayo’ (la primera canción) sea más movida y que al acabar con ‘Muerte y destrucción’ el ritmo sea más lento y simple a voz y guitarra?
‘Muerte y destrucción’ se grabó en una toma. Soy yo con la guitarra grabado en el momento, un toque Lo-Fi pretendido. Barajamos el hacerle una producción, pero al final quisimos tener algo descarnado. ‘Primero de Mayo’, por ese cabalgar que tiene, me parecía perfecta para iniciar el disco. Le dimos mucha vuelta al orden de las canciones.

El disco bien puede ser una sola canción que acaba en fade-out.
Hay algún pico al final, como ‘Coto sin muerte’, que parece una canción de principio débil pero luego termina subiendo. Pero sí, viene a ser como tú dices.

“Demian” habla sobre la juventud perdida en busca de la luz, así que tu disco puede ser algo así…
Puede ser, sí.

¿Ves como entonces acabas haciendo, de alguna manera, un álbum para adolescentes?
(Risas) Es una bonita manera de verlo, aunque yo lo veo más como que hago música para alguien que en la adolescencia sintió eso mismo que cuento. No siento que esté haciendo un disco para adolescentes.

Pero está ahí esa adolescencia.
Totalmente, es el hilo conductor del disco. Pero puedes hablar de otras etapas de tu vida a otra gente. Yo creo que un adolescente no va a entender lo que quiero decir en este disco. ¿Qué le resulta agradable? Genial. Ahí me seguirá el público que me seguía con los EPs, pero ahora busco un público más amplio. Es obvio que uno siempre está encasillado, pero creo que es un disco que puede gustar a mucha gente a la que no le gustaban mis anteriores EPs. Te diré que incluso he podido desencantar a gente que antes le gustaba, que sería ese público más adolescente. Esto ya no es lo que era… y ha cambiado.

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