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“Cuando no haya sitio en el infierno, los muertos caminarán sobre la tierra”.

Toda esta leyenda del muerto viviente ha calado –por su atractivo- en el cine y en la literatura, lógicamente, como sinónimo de muerto viviente por su carencia de voluntad actuando casi como un autómata.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Popular 1 / Nº 466, Agosto 2012

Y es ahí, en el cine, donde el texto fluirá desgranando la obra de George Andrew Romero para centrarse en “Night Of The Living Dead” (1968), “Dawn Of The Dead” (1978) y “Day Of The Dead” (1985), tres largometrajes cumbre del subgénero zombie. Bien es cierto que con la entrada del nuevo milenio Romero dirigió “Land Of The Dead” (2005), “Diary Of The Dead” (2007) y “Survival Of The Dead” (2009), amén de producir o aparecer -de alguna que otra manera- en remakes varios. Sin ánimo de menospreciar los últimos trabajos relacionados con tan ínclito director, las tres primeras partes de la saga serán las protagonistas por su temática social y por lo mucho que significaron en el futuro, contado por algunos de sus protagonistas y otros invitados especiales.

Según la teoría, podría decirse que Jesucristo fue el primer zombie de la historia. Pero este tipo de ser sobrenatural (el zombie, claro) es, en origen, una figura mítica oriunda de las zonas donde la magia negra y los ritos vudú son tradición. Se trataría de un muerto resucitado por ritos varios perpetrados por un hechicero para llegar a convertirlo en su esclavo, tal y como se muestra en “I Walked With A Zombie” (1943) o en “White Zombie” (1932), presumible primera película de zombies, protagonizada por Bela Lugosi. Autómatas demacrados listos para ser manipulados por “alguien” que mueve sus hilos de marioneta, sea para trabajar o para matar, como en el caso de “The Walking Dead” (1936), donde un inocente John Ellman (Boris Karloff) es llevado a la silla eléctrica para ser resucitado más tarde por el Dr. Beaumont, quien experimentaría con el cadáver del condenado creando una especie de vengador de ultratumba. Hasta se podría aplicar la temática a la historia literaria de Edgar Allan Poe “The Facts In The Case Of M. Valdemar” (1845) por la relación que hay entre un no-muerto y la hipnosis.

Romero no había inventado la pólvora rodando “Night Of The Living Dead” (1968), pero sí había revolucionado el género. No obstante, John Gilling dio un giro de tuerca a la temática en “The Plague Of The Zombies” (1966). Sí, todavía seguían siendo muertos vivientes resucitados por el vudú, pero empezaban a organizarse en hordas, provocando de ese una nueva sensación de angustia hacia el espectador. Pero parece ser que la forma de atacar era demasiado dócil y hasta aburrida para George A. Romero. Además, los experimentos a lo Doctor Frankenstein estaban ya muy vistos, como también lo estaba la magia vudú. Esas ideas ya no aterraban a una generación que encauzaba los años finales de la década de los 60. La idea preconcebida de otro tipo de terror y la inspiración sacada del film de culto “Carnival Of Souls” (1962) y de la novela de Richard Matheson “I Am Legend” (1954), fraguaron gran parte del engranaje principal para mover lo que sería la primera película sobre zombies de Romero.

NIGHT OF THE LIVING DEAD (1968)

002Pese a estar rodada en blanco y negro y con un muy escaso presupuesto (los actores que hacían de muertos vivientes recibieron un dólar y una camiseta con el mensaje “I was a zombie in Night Of The Living Dead” como pago), la película asentaba las bases de una temática bastante crecida desde que la literatura y los primeros largometrajes echaran a andar. Pero, de todas formas, ¿qué se podía ofrecer además de autómatas sin voluntad alguna? Romero y su guionista John A. Russo lo tuvieron claro desde el principio: resucitados amantes del destripe y la carne humana intoxicados por la radiación de un satélite estrellado que venía de Venus. Habían dado el paso natural que sus antecesoras no llegaron a continuar. Es posible que ahora parezca algo sencillo de imaginar, pero por aquel entonces había que inventarlo. Se aprovechó la fiebre por la aventura espacial para darle un añadido más. ¿Dudarían los norteamericanos del programa espacial de la NASA? ¿Y si cae algo del cielo con una radioactividad que convierta a la población en sanguinarios muertos vivientes? Jugar con el miedo que otorga la desconfianza y la ignorancia era una carta segura.

La trama se centra en un grupo de personas que se refugian en una casa de campo después de que los muertos se levantaran a la vida tras un incidente ocurrido en el cementerio de Evans City entre una joven llamada Bárbara, su hermano Johnny y un caminante. Judith O’Dea, la actriz que encarna a Bárbara, protagonista central junto a Duane Jones (Ben) se encargará de repasar la historia y anécdotas de esta obra.

Como antes se ha comentado, la idea surgió entre Romero y Russo pero, como relata la propia actriz, “no se tenía ni idea de lo que iba a suceder en la película hasta después del casting”, pese a que “fue muy emocionante trabajar en la película a tenor de su complejidad. Estaba absolutamente encantada de tener la oportunidad de protagonizarla. Sinceramente, no tenía ningún problema en trabajar con ‘muertos vivientes’. Creí siempre en la película desde el principio”. El guión cambió varias veces y hasta se modificó a última hora por accidentes varios, como el desafortunado choque del Pontiac conducido por Bárbara contra un árbol durante el rodaje de la secuencia del cementerio. Dicha escena se rodó en dos días, pero la vicisitud con el coche que se utilizó obligó a volver a escribir esa parte del guión. En ese intervalo de tiempo, alguien le hizo una abolladura al coche bastante notable; por eso, el libreto dictó que el coche se acabara estrellando contra un árbol. “Me encantó la manera en que George cambió el guión para dar cabida a ese daño. Parece que el coche se dañó en el choque, pero en realidad la abolladura ya estaba hecha”.

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Uno de los cambios más notables se originó en el desenlace. En el montaje definitivo todos los protagonistas tienen un final fatal, pero uno de los borradores salvaba a Bárbara. No era muy común “matar” a todos los protagonistas de una historia debido a que la gente se iba a “encariñar” con ellos, pero eso era una barrera más a sortear por el genial director, así que para crear un mayor shock lo mejor era llevarse por delante la vida de todo el mundo. “Creo que uno de los mayores impactos de la película sobre los espectadores fue el momento de miedo total que se generó a partir de ver que todos, en la historia, mueren finalmente. Aquello marcó muchísimo. ¡Nadie se lo esperaba!”. Y tanto que nadie se lo esperaba. Según cuenta la leyenda, durante las proyecciones en los cines había médicos por si alguien sufría algún tipo de infarto. Tal es así que más de uno se llevó es susto de su vida cuando el corazón dio uno de sus últimos avisos. Incluso se promocionó una póliza de seguro de vida por valor de 50.000$. El objetivo de impactar y hasta de dejar seco a alguien estaba cumplido.

Otra idea original que fue redireccionada por su calidad perturbadora y gráfica era en la que Harry Cooper (Karl Hardman) moría por un certero disparo de Ben antes de que su hija se convirtiera en un podrido más, aquello haría que Helen (Marylin Eastman) bajara al sótano y se lo encontrara devorando a su propia hija en vez de al revés, como finalmente ocurre. Una escena demasiado fuerte. Curiosamente, Karl Hardman fue productor, técnico de efectos sonoros, maquillador y fotógrafo. Además, es el padre real de Kyra Schon (quien hace de Karen Cooper). Tiempo después contrajo matrimonio con Marilyn Eastman, su mujer en la ficción. Parece ser que todo quedaba en familia.

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La idea primigenia con respecto a la rubia protagonista era caracterizarla como una mujer fuerte y contundente, aunque, como se pudo ver en el resultado, el personaje arrastra una personalidad catatónica. “No sabía lo que George tenía en mente para el desarrollo de Bárbara, excepto por la dirección que me dieron durante la filmación. No fue sino hasta décadas más tarde cuando me di cuenta de las ideas, cambios y modificaciones diversas que se pensaron aplicar con respecto al final en el guión y sobre mi personaje”. Después de todo, esa idea fue retomada por Tom Savini en el remake de 1990.

Como viene siendo habitual, el trasfondo social en las películas de George A. Romero estaba presente. Si una radiación proveniente del infinito iba a sacudir las ideas futuristas de la carrera espacial, las luchas raciales entre negros y blancos que todavía coleaban en los Estados Unidos aparecieron brutalmente en la pantalla al situar a al actor afroamericano Duane Jones como líder de los refugiados. “Había mucho que hacer en los Estados Unidos en relación a los derechos civiles de los negros en el momento en que estábamos haciendo la película. Pero para ser honesta, yo no creo que nuestro objetivo principal fuese hacer un comentario social en la película. Sólo queríamos hacer nuestro trabajo todo lo mejor que sabíamos para captar la atención del público de una manera diferente a la mayoría de las películas de terror de la época”. Y dicho sea de paso, durante los créditos finales, unos hombres blancos sacan a Ben de la casa con unos ganchos de carnicero. Tal acción puede considerarse una crítica hacia el racismo, pues cuando se linchaba a los negros, sus cuerpos eran arrastrados precisamente por ganchos de carnicero.

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Para O’Dea, la escena que más le tuvo en tensión “fue la vivida en la irrupción de los muertos vivientes en la casa, con su hermano Johnny (ya “muerto”) entrando por la puerta”. Romero utilizaba al máximo cualquier tipo de emoción sorpresiva para magnificar la expresión de terror sobre los rostros de sus actores, ergo más impacto para el público y crítica. Siendo una de las primeras veces en la que los resucitados eran caníbales, el director contó con un presupuesto de 300$ en tripas y jamón cocido. Es más, el momento en el que estalla la camioneta y los muertos devoran a sus ocupantes, los miembros eran trozos de jamón con sirope de chocolate, pues al rodarse en blanco y negro, el color real de la sangre iba a quedar anulado.

Por cierto, durante todo el minutaje no se utiliza en ningún momento el término “zombie”, aunque debido al origen de la contaminación sobre los humanos, el título iba a ser “Night Of The Flesh Eaters” casi de manera definitiva, y “Night Of Anubis” o “Monster Flick” en su nacimiento como pseudocomedia donde unos alienígenas invadían la tierra. Está bien recordar que “Plan 9 From Outer Space” (1956) impulsó casi de manera definitiva el proyecto en su inicio por esa idea primitiva de alienígenas y terrícolas, pero casi se va todo al traste (en lo que a derechos de autor se refiere) en el momento del lanzamiento en el que la distribuidora original (Walter Reade Organization) olvidó incluir el típico aviso de copyright, por lo tanto el largometraje se consideró de dominio público. No obstante, “Night Of The Living Dead” recaudó más de 30 millones de dólares en todo el mundo.

DAWN OF THE DEAD (1978)

002Diez años después de popularizarse el zombie caníbal, el cine de terror ya había un pequeño repunte en películas sobre muertos vivientes. Es más, el propio Romero filmó en 1973 “The Crazies”, la cual relata el accidentado experimento de un arma biológica militar que provoca en la población una ira incontrolable a base de sangre. ¿Podía evolucionar el género zombie de manera natural asentándose en las bases de los experimentos biológicos fallidos y desatar así plagas incontrolables de caminantes resucitados (o contaminados, mejor dicho) antropófagos? Con mucha probabilidad, pero la saga continuó con la tradición de la primera entrega, ofreciendo esta vez “Dawn Of The Dead”, la que dicen ser “la mejor película de zombies de todos los tiempos”.

El caos se ha apoderado de Estados Unidos y, mientras tanto, los debates en la cadena de televisión WGON se convierten en confusos enfrentamientos verbales con la intención de añadir algo de luz a las explicaciones de esta invasión. En la calle, los equipos de ataque y armas especiales (SWAT) son los encargados de limpiar el problema desde dentro, exactamente atacando a los muertos vivientes en los ghettos y barrios más humildes, donde la gente vive atrincherada en pos de una supervivencia feroz. Scott H. Reiniger, quién se mete en el papel del SWAT Roger en el film, será la figura que narrará algunos de los pasajes más destacables de “Dawn Of The Dead”.

La trama principal se centra en los pocos supervivientes que se han visto acorralados en un centro comercial. La afamada cara de televisión local llamada Francine (Gaylen Ross); su pareja, un piloto llamado Stephen (David Emge); el propio Roger (Scott H. Reiniger), y Peter (Ken Foree), también miembro del SWAT. Después de asegurar la seguridad en el edificio, las cuatro personas ocupan su tiempo supliendo sus respectivos gustos materiales. Cuando estalla esa especie de burbuja mental que les devuelve de nuevo a la realidad que se pudre en la calle, aquel punto seguro se convierte en una celda. Esta vez, el director destaca por encima de todo el trasfondo social de la decadencia del consumismo. “Es una película que más bien trató -de manera más incisiva- las relaciones entre los cuatro personajes principales. Sí, era una película de terror, pero resultó ser algo más que eso”, remarca Reiniger, para continuar declarando que “el error de los supervivientes fue caer en el consumismo. Cuando quisieron darse cuenta, se vieron desbordados dentro de un centro comercial, el cual se convirtió en una trampa para todos ellos. Esa fue la idea principal de Romero”.

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Otra característica de esta segunda parte era el gore. Se había pasado del jamón cocido con sirope de chocolate a la casquería en color y, por ende, en escenas gráficas muy explícitas. Amén de la violencia desenfrenada. “Cuando hice la prueba creía fervientemente en el proyecto, pero no tanto en la violencia del mismo, era algo excesivo. Pero eso cambió cuando empezamos a rodar, ahí me di cuenta de la fina ironía (con humor) que se logró plasmar”, explica Scott, refiriéndose a ciertas escenas, como la de los moteros y las tartas. Tom Savini, que ya trabajó por primera vez con George A. Romero en “Martin” (1977), se encargó de los efectos especiales de “Dawn Of The Dead” especializándose además en el maquillaje de heridas. La experiencia adquirida en Vietnam como reportero gráfico le sirvió de inspiración para el futuro. “Vietnam fue para mí una lección de anatomía. Desde entonces, sé que he conseguido realizar un buen trabajo cuando lo que he hecho me transmite la misma sensación que las cosas que vi allí”, resume Tom Savini que, ahondando en detalles, también aparece como Blades, el líder de los moteros que irrumpen bruscamente en el centro comercial. Sin pasar por alto su breve “zombificación” antes de que Roger le diera muerte.

Si bien los primeros muertos vivientes de la primera parte mostraban pequeños desgastes físicos, en esta nueva película el color de su piel torna azulada, haciendo muchísimo más visible el color de la sangre y otros desmembramientos varios, como el machetazo de Blades (Tom Savini) a uno de los zombies, imagen que sería utilizada también para carteles promocionales. Pero en fin, en todas y cada una de las historias de George. A Romero siempre aparecen los típicos pueblerinos que ayudan a eliminar a los zombies junto a la guardia nacional. En “Dawn Of The Dead” se trataba realmente de cazadores de los alrededores del rodaje. Además, aportaron sus propias armas. Y tampoco eran actores la mayoría de los moteros, sino motoristas reales que incluso cedieron sus vehículos.

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Para el rodaje se trabajó durante un período aproximado de cuatro meses entre finales de 1977 y principios de 1978. Con un reducido presupuesto de 1.500.000$, el equipo se vio obligado a rodar en el centro comercial de Monroeville (Pittsburgh) desde las diez de la noche hasta las ocho de la mañana, justo el tiempo en el que la gran superficie permanecía cerrada. Salvo las escenas diurnas, las cuales se filmaban en domingo. “Tengo un gran recuerdo de aquello”, empieza haciendo memoria H. Reiniger, “estando toda la noche así nos hacía parecer partícipes de un episodio de ‘The Twilight Zone’. Nos hicimos muy amigos por entonces, incluso a día de hoy seguimos manteniendo contacto entre nosotros”. Tan grande fue la fama que adquirió el Monroeville Mall como icono, que muchos visitantes dejaron de ir a hacer sus compras después de ver la película. Otro logro subliminal de Romero.

Para no perder las buenas costumbres, el guión fue totalmente modificado, dejando para el coleccionismo un final alternativos. En el desenlace oficial Francine y Peter logran escapar de manera heroica en helicóptero, pero en el corte inédito también morían todos los protagonistas. En la secuencia de marras Francine ponía la cabeza entre las hélices del helicóptero y Peter se pegaba un tiro en la sien. Pero el duro corazoncito del director se ablandó y decidió dejarlos con vida en el libreto definitivo. Para Scott, la mayor complejidad que se le presentó a la hora de rodar fue “el momento en el que tenía que conducir un coche atravesando todo el centro comercial. Fue algo bastante peligroso”. En verdad, el personaje del SWAT que interpreta Scott H. Reiniger demuestra otra crítica social; la valentía exacerbada o, como dice el refrán, el cementerio está lleno de valientes. “Fue un papel con muchos cambios y registros. Mi personaje creía que podía controlar cualquier situación… hasta que perdía el control y todo se venía abajo”. Y de esa manera, tal y como se aventuraba, Roger es mordido. “Fue muy complicada la escena en la que yo me tenía que transformar en zombie”. En estos casos siempre se ha planteado el mismo conflicto ético y moral: ¿matar a un zombie que antes era mi amigo o matarlo para aliviar su sufrimiento? O directamente, ¿y si lo mejor es dejarlo marchar? En “Night Of The Living Dead” se usó este recurso en la escena de la niña atacando a la madre, pero sin tanta profundidad. “Dawn Of The Dead” tenía a dos personajes principales que terminan convertidos: Roger y Stephen, este último conocido como Fly Boy entre los fans de la saga. Bien, ¿quién es el encargado de meterle una bala entre ceja y ceja a ese trozo de carne putrefacta con ganas de morder y que antes era parte del grupo? El matarife suele ser el tipo duro de los supervivientes, aquel que no tiene reparos en apretar su gatillo mientras espeta frases memorables, ¿candidato? El SWAT Peter. Otro de los momentos más peliagudos del film se produce en la gasolinera, donde el personaje de Ken Foree (cómo no) se encuentra en la encrucijada de liquidar a dos niños.

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El reparto contenía de nuevo a un tipo de raza negra que lideraba el conjunto de los afanados “vivos”. George A. Romero repetía prácticamente el mismo patrón social que en la experiencia anterior, fórmula que parecía funcionar sin duda alguna. Pero hete aquí que el cineasta ha explicado más de una vez que “no pretendo hacer críticas en mis películas, simplemente trato de mostrar la realidad con el objetivo de ofrecer los hechos tal y como suceden”. Además, remarca lo siguiente: “Mis zombies no son un mal propiamente dicho, pues los considero más bien como un detonante, una serie de bruscos giros que provocan la reacción de los protagonistas ante una revolución. Ese es el mensaje de mis películas”.

Algo que muy poca gente sabe es que el papel del SWAT Roger debía ser para alguien fuerte y valiente con mentalidad militar. “Romero no estaba muy contento con mi altura en comparación con la de Foree. Pero después de un tiempo, me llamó ofreciéndome el papel de Roger. Mi prueba le había entusiasmado”, recuerda Reiniger. Joe Pilato, el actor que se mete en la piel del Capitán Rhodes (archiconocido militar de “Day Of The Dead”, siguiente parte), también optó por ese mismo papel de Roger en “Dawn Of The Dead”, pero tuvo que conformarse con el del oficial Randy Kovitz, aunque se quedara en mera anécdota. De todas formas, George A. Romero le volvería a dar más oportunidades en “Knightriders” (1981) y en la ya mentada “Day Of The Dead”. “En realidad, hice la audición para el personaje de Stephen, el piloto magistralmente interpretado por David Emge, pero coincidió que yo era demasiado similar en estatura al actor Scott Reiniger, por lo que George me adjudicó el papel de jefe de seguridad del muelle de carga del centro comercial. Por desgracia, la mayor parte de la escena fue eliminada en la versión americana, pero gracias a Darío Argento la escena puede verse completa en su impresionante versión”, explica el actor antes de entrar en materia con la siguiente secuela.

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La película generó tanto interés, que en países como Italia pronto comenzaron a salirle falsas secuelas, abanderadas por el director Lucio Fulci y su “Zombi 2” (1982). Ahora sí que empezaría una oleada de copias (buenas, malas y nefastas), como “Le Notti Erotiche Dei Morti Viventi” (1979), dirigida por Joe D’Amato o “Paura Nella Città Del Morti Viventi” (1980), también de Fulci. Por la parte española, el director gallego Amando de Ossorio acunó el cine de zombies español (y portugués) con “La Noche Del Terror Ciego” (1972). En la película, los zombies eran incansables caballeros templarios que daban caza a sus osadas víctimas. Otras películas reseñables de similar pelaje fueron: “El Ataque De Los Muertos Sin Ojos” (1973), “El Buque Maldito” (1974) y “La Noche De Las Gaviotas” (1975), todas ellas manufacturadas por Ossorio. Otro director español, Jesús Franco (conocido como Jess Franco), produjo una extensa colección de películas de temática zombie como “Christina, Princesa De L’erotisme” (1973), “L’abisme Des Morts Vivants” (1981) o “La Tumba De Los Muertos Vivientes” (1983).

En el caso de los remakes, el número de trabajos no es nada despreciable. Si bien es cierto que más de un actor de estas películas anteriormente comentadas aparece en estas versiones mejoradas, los guionistas o productores también eran los mismos pese a la desvinculación de Romero. Se da el caso de Scott H. Reiniger y de Ken Foree en la brutal versión de Zack Snyder “Dawn Of The Dead” (2004), en la que aparecen ambos actores; uno como predicador y otro como oficial. Más tarde, Dario Argento se encargaría de editar su propio montaje de “Dawn Of The Dead”, añadiéndole mucho más minutaje y eliminando ciertas escenas para otorgar tintes menos sátiros que los de Romero.

DAY OF THE DEAD (1985)

03-Day_of_the_deadEl mundo, tal y como se le conoce, ha dejado de existir. Los zombies son mayoría (un humano por cada 400.000 muertos vivientes) y la supervivencia se ha convertido en una constante lucha en la que el tiempo escasea. En algún remoto lugar protegido por un búnker subterráneo, varios científicos y militares conviven día tras día en busca de la explicación a la plaga que azota a la Humanidad. Lo que comienza como un trabajo conjunto entre ambos grupos, termina convirtiéndose en una lucha constante de territorios y competencias.

La nueva década crecía entre amenazas de guerra y conflictos internacionales, así que Romero volvía a meterse en la crítica social y en el miedo más allá de las hordas zombies removiendo los pilares bases de la sociedad y de un efímero estado de bienestar. Como anteriormente se ha anunciado, el actor Joe Pilato, resume y aclara este y otros detalles más. “Creo que la guerra a la que se puede referir es a la guerra de Vietnam, lo que sin duda fue una experiencia horrible y una decisión política todavía peor. En términos de establecer un estado de bienestar, yo particularmente no creo que tenga esa denuncia, aunque nos hubiera gustado una que se acercan a la mejora de nuestra salud social”. Pero la pregunta sería: ¿Hay mucha más denuncia social en esta nueva película? Pilato prosigue: “Totalmente. ‘Más’ es el término correcto. Todas las películas de George –inadvertidamente- son un comentario social en sí mismas, por lo que ‘Day Of The Dead’, debido a la situación claustrofóbica de la cueva, no podía conducir al alivio de nadie”. Pero antes de que los fanboys de la política salten a la yugular, aclara que “George no tenía intención alguna de empezar a hacer una declaración política. Esto ocurre después del primer visionado que tiene el público y su primera idea tras la película. Por ejemplo, George no estaba tratando de hacer una declaración política o social mediante la actuación del maravilloso actor negro llamado Duane Jones en ‘Night Of The Living Dead’. Según Romero, contrató al mejor actor más adecuado para el papel”. Finalmente, la declaración termina de manera acertada dejando constancia de que “sin duda alguna, ‘Day Of The Dead’ tuvo más crítica social que las otras películas”.

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La Doctora Sarah Browman (Lori Cardille), junto a su compañero el Doctor Ted Fisher (John Amplas) y el excéntrico Doctor Matthew “Frankenstein” Logan, emplean su esfuerzo a contrarreloj manteniendo –a duras penas- la fe férrea en dar con la causa del inicio de la invasión. Por otro lado, los hombres del Capitán Rhodes (Joe Pilato) colaboran en las labores de captura de los zombies para los experimentos. Este hecho, además de la falta de suministro de víveres; la nula comunicación con el exterior; y los escasos progresos en la investigación, terminan exasperando a Rhodes, que además convoca una reunión para autoproclamarse líder de todo el grupo después de la repentina muerte del Comandante Cooper. “La mayoría de la gente no conoce la colisión extrema y grave de los puntos de vista que se produjeron entre estas personas en la cueva. Tenías el punto de vista científico del Dr. Logan y también se tenía el punto de vista militar por parte del Capitán Rhodes y sus hombres. Por otro lado, aparece el punto de vista rastafari de John, el piloto del helicóptero; y el sentido humanitario de Sarah. Todos estos puntos de vista eran fuertes y volátiles, por lo que cuando chocaron en este ambiente tan claustrofóbico, la explosión resultó devastadora. De hecho, George Romero dice que es probablemente su película favorita de la trilogía”. A todas esas piedras en el camino inicial se le añaden tres problemas más: la relación sentimental entre la Doctora y Miguel (Anthony Dileo), un soldado de salud delicada; el posicionamiento del piloto John (Terry Alexander) y el experto en comunicaciones William “Bill” McDermott (Jarlath Conroy); y el descubrimiento de Bub (Sherman Howard), un zombie que el Doctor Logan domestica en secreto a espaldas de todos los demás. En lo que a la actuación precisa, la tensa disputa entre los dos “líderes” supuso un esfuerzo crucial dentro del rol del Capitán Rhodes. “La escena en el comedor en la que tengo una pelea a gritos con el Dr. Logan resultó realmente muy difícil”.

Según los fanáticos de la serie, “Day Of The Dead” bajó muchísimo el listón respecto a sus dos antecesoras. Para empezar, el hecho de intentar humanizar a los zombies ya era algo en contra. Aunque no sería un caso aislado, pues hacer del zombie un instrumento cotidiano era algo digno de broma, más si se revisan piezas como “Fido” (2006) o la increíble y excelente “Shaun Of The Dead” (2004). Tratar de entrenarlos era –en principio- el tema central de la trama, pero debido a su complejidad, muchas de esas ideas se trasladaron a “Land Of The Dead”, donde los zombies evolucionaban a lo largo de la historia utilizando herramientas y hasta luchando entre ellos. Respecto a esto, Romero bromeaba diciendo que “quería hacer una película donde los zombies existieran como parte de vida diaria mientras la gente proseguía con sus vidas normales con la ayuda de una patrulla de zombies”.

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En cuanto a los efectos especiales y maquillaje se refiere, Tom Savini se llevó el Premio Saturn gracias a una eficacia evolutiva todavía más real sobre la putrefacción y descomposición del cuerpo de los no-muertos. Con anterioridad, la escena de los zombis en el sótano de “Dawn Of The Dead” supuso un inmejorable avance en el campo del maquillaje, desbancado, años después, por el destripe de Joe Pilato. La espectacular escena contó con casquería real “animal y no humana, como se cree” para darle la dosis necesaria de realismo. Pero algo se salió del plan, y el estimado Capitán Rhodes rodó con el olor de la muerte en su cuerpo. Literalmente. “La electricidad se fue -por accidente o no- cuando el elenco y el equipo fueron a Florida para rodar los exteriores, por lo que las tripas se tiraron toda una semana sin refrigeración. En realidad, nadie se dio cuenta hasta el día en que iban a rodar la escena de mi muerte. A día de hoy no se me ha quitado ese olor a podrido, de verdad te lo digo. Todo en la película fue muy divertido, excepto trabajar con el olor de la muerte”. Lamentablemente, el escaso presupuesto (y lo fuerte de algunas imágenes) hizo que muchas ideas se eliminaran directamente.

Lejos de la anécdota, la secuencia en la que Bub dispara a Rhodes (con saludo marcial incluido) para que luego los zombies dieran buena cuenta del militar, fue un momento sin parangón recordado por todos los aficionados al gore y al cine de terror. El modo tan gráfico en que es desmembrado el personaje convive con la autenticidad gráfica de la imagen. Fue tan real, que hasta el propio protagonista admite que le resultó complicado (técnicamente hablando) rodar esa secuencia. “Pasé mucho miedo porque mi cuerpo estaba completamente entumecido por estar bajo un falso suelo durante cinco horas. Tres cámaras rodando y sólo había una única toma y temía vomitar a causa del hedor de las entrañas podridas. Afortunadamente no lo hice, pero cuando cortaron no pude evitar unas horribles arcadas. Tampoco podía mantenerme en pie porque mis piernas se habían quedado completamente dormidas. Cuatro asistentes de producción me sacaron del agujero para luego tener que sostenerme. Fue muy embarazoso”. Pero el momento más terrorífico sufrido por el bueno de Joe fue cuando Rhodes descerrajaba un tiro a bocajarro en la cabeza del Doctor Fisher. “Fue terrorífico cuando tuve que poner una Magnum .44 en la cabeza de mi buen amigo John Amplas (el actor que interpreta Fisher). Apreté el gatillo, y por medio de los efectos técnicos, vi su cabeza explotar justo enfrente de mí. En ese momento, un terrible pensamiento invadió de manera constante mi mente: ¿qué pasaría si algo estuviera mal?”.

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Las malas críticas se cebaron con la nueva producción y no fue hasta 2005 (con “Land Of The Dead”) cuando Romero volvió a dirigir una nueva película de esta misma temática. Sin embargo, aportó su buen hacer en el guión y en la producción en algunos remakes, como en la versión de “Night Of The Living Dead” dirigida por Tom Savini en 1990.

El director neoyorquino fue el creador del arquetipo zombie en la cultura popular. Entró en la fantasía de la población buscando asustarla con un nuevo miedo alejado del monstruo caníbal. El comportamiento de la gente frente a las hordas de zombies caníbales era algo a lo que había que temerle mucho más. Max Brooks, escritor de “The Zombie Survival Guide” (2003) y de “World War Z” (2006) recuerda lo que supuso ese nuevo camino que tomaron los muertos vivientes: “Romero redefinió a los zombis como caníbales creados por la ciencia, no la magia. Llevó a los zombis a un terror más apocalíptico. De repente podían estar en cualquier lugar”.

¿ZOMBIES O INFECTADOS?

“28 Days Later” (2002) y “28 Weeks Later” (2007) iniciaron un nuevo concepto del cine de muertos vivientes. Mención especial también para la alemana “Rammbock” (2010), muy en la línea de estas dos. Si bien no eran zombies, los atacantes se comportaban como tal. ¿Cuál era la diferencia? Pues que esta nueva generación no eran más que seres infectados por el virus de la rabia cuya única intención era matar sin un objetivo alimenticio. La novedad incluía velocidad, violencia extrema y destreza en los seres. Atrás quedaban los zombies lentos y torpes que caían como fichas de dominó al primer empujón. Ahora, estos neo-zombies pasan a ser infectados: vomitan sangre con la que pueden transmitir el virus, son muy rápidos y de nada sirve esconderse. La única forma de salvarse es correr… mientras se pueda. Claro, aunar esas cualidades en verdaderos zombies era una tarea a esperar, por lo que Zack Snyder introdujo estos cambios en la nueva versión de “Dawn Of The Dead” (2004). Romero no terminó demasiado contento con la evolución de los zombies porque “nuestra película era acerca del consumismo, mientras que en la película de Zack sólo es gente intentando sobrevivir”. Y añade, referente a los nuevos comportamientos que “esos no son zombies de verdad”. Siguiendo la tradición de sus precuelas, los siguientes trabajos del creador de “Night Of The Living Dead” continuaron mostrando en pantalla a unos zombies de paso lento y torpe.

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Jaume Balagueró, director de “Los Sin Nombre” (1999), “Darkness” (2002), “Frágiles” (2005) o “Mientras Duermes” (2010), rescata de su memoria la influencia del zombie y de George A. Romero en el cine de terror. “Creo que la primera película que jugó con el tema de los infectados fue ‘28 Days Later’. Y juega a eso básicamente porque no es una película de zombies, sino una película de gente infectada por la rabia, y eso lo permite. Lo que pasa es que ahí se descubren a unos seres mucho más peligrosos y amenazantes, dando el pistoletazo de salida a un nuevo cine sobre zombies”. Repasando, además, la celebérrima “REC” (2007), dirigida por el Balagueró junto a Paco Plaza, además de sus secuelas. “Nunca pretendimos hacer una película sobre zombies, sino sobre infectados, por lo que es por eso por lo que van andando o vagando por ahí. Principalmente nos planteamos en que tenía que ser una gente muy agresiva que se volvía violenta cuando contraían el virus. De ahí que sean tan rápidos”. Hay quien tiene teorías fisiológicas sobre los comportamientos entre zombies e infectados argumentando que es imposible (físicamente hablando) que un zombie pueda correr debido al agarrotamiento propio del rigor mortis que han sufrido su cuerpo maltrecho. Pero sin duda alguna, la forma más eficaz de liquidarlos es la misma en ambas epidemias: el tiro en la cabeza.

En “REC” se utilizó la cámara subjetiva asemejándose al realismo en primera persona de “Cannibal Holocaust” (1989) y “The Blair Witch Proyect” (1999). Era algo que podía marear, pero metía de lleno al espectador en la película. Un recurso muy parecido al que se logra en “Diary Of The Dead”. Eso sí, “REC³: Génesis”, al ser dirigida exclusivamente por Paco Plaza cambió totalmente ese enfoque. “Siempre hay que procurar que el espectador se ponga en la situación del protagonista identificándose con él. El cine se basa en eso, y sobretodo un cine como este, enfocado a las emociones más primarias”. En cuanto a la situación de la cámara en primera persona, Jaume añade a lo antes mencionado: “utilizar la cámara subjetiva es esencial para que el espectador se sienta identificado con el protagonista. Nosotros tomamos referencias de ‘The Blair Witch Proyect’ y de algunas otras, como ‘The Texas Chain Saw Massacre’. Queríamos jugar con eso y llevarlo todavía más lejos jugando con el tiempo real, cosa que antes no se había hecho, para poder potenciar mucho más el horror”. Como bien se ha detallado, poner en situación al espectador es clave. En absolutamente todas las películas de Romero y en otras de ese mismo carácter, aparecía un televisor con la noticia central: caos, ataques, confusión y un supuesto virus. Dotándole al suceso de un toque “fanfarrón” al mostrar en pantalla a los típicos pistoleros, expertos en liquidar zombies y/o infectados. Quién sabe… cualquier día, y cuando uno menos se lo espere, cortarán la emisión para dar una noticia de última hora muy urgente. De hecho, hace unas semanas saltaron a las primeras páginas ciertos ataques caníbales en Miami. Pero que no cunda el pánico, eran hechos aislados. ¿No es así como empieza todo? Una pequeña noticia que pasa desapercibida hasta que todo explota y toca reforzar puertas y ventanas.

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En cuanto al dato del trasfondo social, Balagueró apunta. “Las películas de Romero juegan mucho con la crítica social. Y lo hacen principalmente porque hablan de infecciones masivas en el mundo con situaciones casi bélicas, enfrentándose unos contra otros. Eso puede traducirse como el rechazo de un bando hacia otro, en este caso hacia los infectados”. Y, explicándose, continúa: “es la idea de una sociedad muy determinada que se pueda comparar con hechos históricos”. En su caso, buscaba algo de ese estilo, pero a otro nivel más pequeño. “En ninguna de las películas de ‘REC’ se habla de que el mundo esté infectado. Con lo cual, no hay una crítica social tan grande. En todo caso, la crítica que se pueda vislumbrar es mucho más pequeña y en cosas muy concretas”. Aunque habría que matizar para hablar sobre la influencia de los infectados de “REC”, pues como se desveló en “REC²” (2009), estos eran endemoniados y no infectados, siendo de nuevo la crítica social (en este caso a la Iglesia) uno de los pilares base en el cine del director catalán. “Creo que en casi todas mis películas siempre hay trasfondo religioso que está colocado de manera inquietante”. ¿Arrojar luz sobre el inicio de la infección es arriesgarse a que la historia pierda interés? Bueno, en “28 Days Later”, Danny Boyle decide abrir la trama con la fuga del virus después del boicot en el laboratorio, mientras que en su secuela, “28 Weeks Later”, Juan Carlos Fresnadillo va más allá dejando entrever una cura a la epidemia, algo muy parecido a lo ocurrido en la “I Am Legend” del 2007. “El problema de una saga como esta es que te sujeta mucho a unos códigos muy marcados y muy claros con los que juega el cine de infectados. Más o menos, siempre puedes modificar esos códigos, pero vas a estar sujeto a ellos. Nosotros tratamos de darle un giro argumental a la naturaleza de esa infección. De hecho, tampoco es un giro 180º -porque ya estaba planteado en la primera parte-, pero sí que había que buscar algo que fuera distinto, no sólo en lo formal y en la forma de contarlo, sino también en lo argumental”. Comenta Balagueró antes de que aparezca el término “endemoniados”. “Por lo menos, y aparentemente, serían endemoniados. Siempre y cuando eso no cambie en la cuarta entrega, que podría ser”. Y ojo, el cineasta leridano avanza un dato más sobre “REC4: Apocalipsis”. “La gracia de esa cuarta parte está en que vamos a descubrir exactamente qué es lo que ha pasado, cuál es la verdadera naturaleza de ese virus, y por qué está ahí”. Y aunque la solución esté próxima, los tropiezos son constantes al encontrarse con diversos obstáculos. Fresnadillo opinó en su momento sobre su trabajo en “28 Weeks Later” que “es una historia sobre la reconstrucción de Inglaterra después de la primera epidemia. Una familia intenta empezar de nuevo, pero el virus está muy cerca y se aprovecha de la debilidad para atacar de nuevo. La familia, quizás, es el tema que propone esta secuela con diferencia a la primera”. Por lo tanto, quedará ver cómo evolucionan ambos bandos, tanto zombies como infectados. Ojalá el género crezca hacia otras miras mucho más realistas y arriesgadas.

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Despierten de buena mañana, levanten la persiana y miren a la calle. Ahí están, todos en grupo arrastrando los pies, ensangrentados unos y medio descompuestos otros. Miradas perdidas que no van a ningún lugar. Visto así podría ser la perfecta descripción de una masa de jóvenes volviendo de fiesta a primera hora de la mañana que, mezclados con los madrugadores, conviven en una suerte de decadente estado social. Pero no, en algún lugar del planeta han dejado escapar la variante de cierto virus que ha mutado en la más letal de las cepas (o tal vez una especie de radiación proveniente del espacio exterior) que ha generado el caos en el mundo haciendo que sus habitantes empiecen a atacarse entre sí a base de mordiscos. Infectados, caminantes, zombies, espectadores de Telecinco, muertos vivientes, “esas cosas”, resucitados, podridos, no-muertos… todos ellos tuvieron una vida antes de convertirse en carne putrefacta. Aunque ya estén “muertos”, el problema radica en que todavía no se han dado cuenta…

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Lambchop: A media noche.

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“Necesitaba tomarme un tiempo para saber cómo continuar”.

Son las tantas de la madrugada, y aunque todavía era verano, la noche había bajado algunos grados. No así el whisky que presidía la mesa, justo al lado del ordenador portátil por el que se estaba llevando a cabo la comunicación entre el entrevistador (en España) y el entrevistado (desde algún remoto lugar de Estados Unidos). Kurt Wagner, el espíritu de Lambchop, también estaba dispuesto a no dormir pese al cambio horario. De hecho, “Mr. M” (Merge, 2012) hace que la música no pegue ojo por Vic Chesnutt.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Popular 1 / Nº 469, Noviembre 2012

Usted ha dicho que “Mr. M” habla sobre el amor que se descubre después de perderlo. Ya sabe, como el niño que ignora el juguete hasta que lo tiene otra persona.
Bueno, no creo que sea eso exactamente lo que pienso en todo lo relacionado a este disco. La idea es que la pérdida no nos hace “perder” (valga la redundancia), sino que nos une más a todos debido a que apreciamos más a las personas que tenemos cerca. Es lo que hace que nuestros seres queridos permanezcan juntos.

Ya, pero también es cierto que no se habla sobre el amor en sí en discos como “Nixon” o “Thriller”.
Hablo de amor todo el tiempo, siempre lo he hecho. Sólo traté de evitar la palabra en sí misma. ¿Sabes? Todo el mundo la utiliza y está sobrevalorada. De ese modo, pensé que si yo trabajaba un poco más, ahondando en ello, daría con otras palabras y maneras de expresar esa idea.

¿Por qué ahora se habla entonces del amor? ¿Tiene que ver con la experiencia y la edad?
He utilizado la palabra aquí, en este disco, porque nunca antes había intentado realmente construir el significado de esa manera. Fue una oportunidad idónea para probarme a mí mismo.

‘Never My Love’ por ejemplo, es más evidente.
Eso es, veo que lo has entendido. Es una forma más directa de llegar a utilizar la palabra y la idea que trato de exponer. E incluso esa canción se refiere al concepto del no-amor.

Entonces habría que diferenciar los conceptos de amor que hay en “Mr. M” respecto a “Is A Woman” aunque tengan cierta relación. ¿Un nuevo concepto para montar una historia?
Es algo que suele ocurrir a veces cuando haces discos, pues tienes que crear material que de alguna forma se relacione entre sí con algunos aspectos importantes de otros trabajos. Pero cuidado, porque tampoco sucede con todos. Aún así, los discos especiales son algunos de esos oasis en donde las cosas encajan entre sí y parecen estar conectadas.

Y eso que usted quería que este disco sonara a banda. Aunque la composición es toda suya.
En realidad, tampoco me importaba si sonaba o no como una banda de verdad. Se trataba de centrarnos en las canciones y de cómo nos sentíamos para hacerlas sonar. Gracias a eso, en directo suenan a banda.

Por cierto, excepcional contribución de Cortney Tidwell como parte de la banda y en el bonito proyecto de KORT.
Cortney ha sido parte de la escena independiente de Nashville desde hace mucho tiempo. Es una cantante increíble y fue un honor trabajar con alguien con tanto talento como ella. Como bien sabes, ella y yo formamos juntos KORT y sacamos “Invariable Heartache”. Desde entonces es parte de la familia.

Supongo que todo esto le alentó para volver a la música.
Tal vez…

¿La muerte del Vic Chesnutt le hizo cuestionar la música como forma de comunicación?
La verdad, Carlos, es que pasé por un momento muy difícil después de la muerte de Vic. Tuve que lidiar con aquella situación y mil cosas que rondaban por mi cabeza. Sin duda te digo que necesitaba tomarme un tiempo para saber cómo continuar. Tenía que encontrar una nueva manera de proceder. Este disco, “Mr. M”, fue mi camino.

Mark Nevers también tuvo algo que ver, ¿no?
Sí. Mark estaba cerca de Vic, así que era algo que ambos tuvieron que comerse.

¿Quién llamó a quién?
Me llamó para grabar de nuevo, pero realmente no hablamos mucho acerca de esos sentimientos hasta que estuvimos a punto de dar por terminado el disco. Él se salió con la suya, yo también.

Si no me equivoco, Mark quería instaurar el sonido de Sinatra en “Mr. M”.
Correcto. Mark tenía la idea de cómo lograr técnicamente ese sonido. Sólo hacía falta tener las canciones adecuadas.

¿Cuál diría que es la canción que representa mejor ese sonido? Por ahí están ‘Gone Tomorrow’ y ‘Gar’.
Yo diría que el tema que más se ajusta a ese sonido es ‘If Not I’ll Just Die’.

Es que esa canción tiene unos arreglos de cuerda cojonudos, Kurt. Casi de Jazz.
Es cierto que hay un poco de eso ahí, pero éramos conscientes de que tal vez no somos ‘músicos de Jazz’ como tal, por lo que no íbamos a pretender llevar el sonido por ese camino.

Nada como conocer las propias limitaciones de cada uno, ¿eh?
Exacto.

Claro que, las reuniones entre usted y Nevers tenían que ser tremendas. Así, sin pretensiones.
Nos lo hemos pasamos muy bien haciendo este disco, pero no creo que ninguno de nosotros dos jamás se preocupara de experimentar más o menos o de trabajar en el mejor disco que se pudiera hacer.

Bueno, supongo que su pasión por la pintura ha dado forma (de alguna manera) a la creación.
Es que tengo una pasión enorme por la pintura… Es increíble, de verdad. Y sí, has acertado totalmente, pues de alguna forma, la pintura aparece también en este disco.

Aunque me pregunto si no está cansado… pese a todo lo hablado en esta entrevista.
¿Puedo serte franco?.

Por supuesto.
Mira, Carlos, yo hago lo que puedo, pero me gustaría hacer más, la verdad. Espero hacerlo, de hecho.

Los Aslándticos: El color de la esperanza.

Publicado en

“En todo este tiempo nos hemos afianzado en nuestro sentimiento vitalista”.

Dicen que no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita, por lo que la felicidad, seguramente, radicaría en un sentimiento vitalista despejado. Los Aslándticos sacan ahora un nuevo y tercer trabajo que continúa con el mismo sentimiento ya mostrado pero sin renunciar a un “estilo”. “Lo bueno” (Maldito Records, 2012) conlleva cambios, además de algunos de formación, pero también en una visión más lúcida y luminosa a la vez. Bueno Rodríguez, Alberto, Jorge… ellos mismos, lo cuentan en la siguiente entrevista.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Cambio 16

Ya sabíamos que vuestra principal “máscara” es el optimismo, pero “Lo Bueno” va como más allá. Me refiero a que estos días son propicios de cositas más amables… ¿verdad?
Está claro que son tiempos “complicados” así que es el momento perfecto para encontrar y enfocar la mirada en todas las cosas buenas y positivas que hay en cada uno y a nuestro alrededor para ponerlas en valor. Son cosas sencillas quizá pero no hay duda de que son esas pequeñas cosas las que dan color al día a día y sin ánimo de quitarle hierro al asunto ni frivolizar, creemos que son un camino para la mejora, nuestro granito de arena.

De hecho, el disco comienza con una introducción bastante parecida a un falso directo. Bueno, diría que casi es como una presentación circense…
(Risas) Es toda una declaración de intenciones. “Ya está bien de dejar para otro momento lo bueno, seguro que esta vez será la ocasión perfecta” con toda la intención y la decisión de un grupo de niños y niñas.

Por cierto, el espíritu del disco me ha recordado al “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” de The Beatles, exactamente al ‘A day in the life’. ¿Podemos decir que cada vez que uno escuche “Lo Bueno” va a significar que empieza un nuevo día?
¡¡¡En primer lugar muchas gracias por la comparación!!! Si escuchar “Lo bueno” transmite el sentimiento necesario para arrancar un nuevo día con energías para derrochar… nos sentimos muy satisfechos. ¡¡Es genial!!

Pero sigamos. “Oye lo que traigo… se respira en el ambiente”, dice la canción ‘Sin duda’, aunque podía haber elegido otra parte de la canción debido a que todo su texto habla de “trabajar” pero más bien para encontrarse con el buen humor. ¿Me equivoco?
‘Sin duda’ es quizá el tema más desenfadado del disco y aunque es cierto que su letra habla básicamente de que si ahora es el momento de bailar y disfrutar… hazlo, pues no hay que dejar atrás que no todo es eso. El tema es saber ser profesional pero también aprender a vivir todos los momentos más allá de la seriedad. Este punto de realidad es el que le da el sentido completo a toda la letra y hace que esta canción pueda servir literalmente para algo más que bailar.

Ahí está también ‘Rescatar la humanidad’, que invita a salir a la calle y no quedarse en la poltrona para ver como la policía suelta la mano gratuitamente…
El camino está lleno de piedras, mentiras y trampas, por eso proponemos que la humanidad y cada persona rescate su humanidad. No hemos querido referirnos a ningún movimiento social en concreto y a la vez a todos en general. Desde el punto de vista de “Lo bueno”, que la gente se eche a la calle a reclamar sus derechos, sin banderas ni líderes claros nos parece una victoria digna de celebrar. Está claro que el asunto es pensar más allá de lo que se nos muestra en los medios y desarrollar un pensamiento crítico y activo, defendiendo el futuro por los hijos de mis hijos.

En fin, la libertad nunca se le ha dado gratis al pueblo, muchachos.
…Éste es un tema bastante complejo y es muy fácil caer en tópicos o respuestas dignas de otra época. Hablando personalmente y de forma individual, la libertad es un camino que cada persona tiene que descubrir en las cosas más básicas del día a día. Las personas deben luchar por lo que es justo y portar la humanidad como virtud.

Oye, personalmente, viendo como está el comportamiento de los gobernantes y sus “perros”, ¿es hora de dejarse de consignas para pasar a la acción más contundente?
No hay duda. Aunque la acción más contundente no tiene por qué ser violenta. Es tiempo de darse cuenta de que todo está organizado para que no nos demos cuenta de nada. Es tiempo de pensar y de no dejarse llevar. Nos ha tocado un “enemigo” bastante escurridizo, los gobernantes son “perros” de otros peores.

Habéis dicho que el LP invita a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. ¿Qué son esas pequeñas cosas de la vida para un grupo que necesita cada vez un escenario mayor en sus directos?
(Risas) Las pequeñas cosas no tienen nada que ver con eso. Desde tomar un café con amigos a decir te quiero, comerse un bombón, darse un baño, escuchar música, sentir, querer… Hay millones de cosas buenas luchando por ser “descubiertas” y sobre todo apreciadas, por cierto

Y es que digo esto de los directos porque entre los “trastos” de Alberto y los bailoteos de Bueno Rodríguez… van a tener que dejaros campo libre para tocar.
La verdad es que seguimos achuchándonos para caber en todos los escenarios. En algunos hay más sitio para bailoteos y en otros hay que hacer el salto del masai. Antes éramos el ciento y la madre, ahora somos menos sobre el escenario, pero eso el público no lo debe sentir como una bajada de listón musical. De ahí el “cacharreo”.

Voy a preguntar algo muy obvio, pero… ¿el título tiene que ver también con el nombre de este, vuestro cantante dicharachero? (La broma de la noche…)
(Risas) En realidad todo el disco -desde el título o el arte del libreto hasta las letras o la instrumentación- están construidos a conciencia sobre el sentimiento que queríamos transmitir. ¡¡Aunque a “El bueno” le viene que ni pintado!!

Pero –y lamentablemente- hay hueco para una lacra que atesta nuestra sociedad. Hablo de ‘Bien por ti’, con Arianna Puello. Destacaré esta parte: “Nadie entenderá nunca jamás como pudo su amor cambiar por ti en tan poco tiempo”. Nunca se termina de conocer a las personas, ¿cierto?
Las personas somos cambiantes y realmente nunca se conoce del todo a nadie. Por desgracia hay quien tiene la mala condición de maltratar a otras personas y sobre eso no debería haber dobles versiones.

A tenor de la oscuridad, termina siendo una canción también bastante optimista, cosa que se nota en el estribillo.
Nosotros tratamos de animar a la gente a que sea consciente de lo que vale y a que se aprecie para que nunca acepte este tipo de violencia y humillaciones por parte de otras personas. Tratamos de sumar, de poner de nuestra parte, no de cebarnos en el tema.

Aunque… no sé si, en parte, la temática tiene que ver con ‘Querer y querer’, pero vaya, que todo se trata de querer como mejor podamos.
Amar es mucho más que querer. ‘Querer y querer’ hace referencia a la lucha del día a día, a la superación personal. Y además, es una cuenta que nunca falla. No se trata solo de querer conseguir algo sino de querer y querer y querer… Hasta conseguirlo.

¿Es posible que este sonido más Pop haya desembocado en un sonido más luminoso?
No creemos que sea por el sonido en sí, las canciones son las que son luminosas. En todo este tiempo nos hemos afianzado en nuestro sentimiento vitalista. El estilo nos sigue dando más igual.

Sin olvidarme de que “El mundo está fatal de los nervios” ya contenía canciones más festivas como ‘Se ven venir’…
Marca de la casa. La idea es que las letras tengan contenido sin que por ello la canción pierda ritmos.

Claro, que ahora ya no está Mario Díaz y eso se nota también en la voz, cosa importante para darle un entone (que no entonación) a un tipo de clímax.
Bueno, Rodríguez tiene un registro muy personal y una voz característica que resulta muy fácil de empastar con los coros y los arreglos en Los Aslándticos. Además se mueve con facilidad por muchos estilos a la hora de cantar y alcanzar esos clímax de los que hablas

Y es que crecemos… y se nota, básicamente porque los babys van llegando, ¿verdad? ¿De ahí que haya nacido la canción ‘Mi vida duerme’ (con Lya)?
Si que es verdad que esta canción tiene dedicaciones propias y es que de un tiempo a esta parte nos hemos convertido en titos de bastantes sobris y alguno incluso en papá. Queríamos hacerle un regalo a toda esta generación y de paso hacer algo original y bonito.

Vamos a dividir. Hay intensidad, sí, pero ritmo distinto. ¿Ser intenso incluye que el ritmo baje? Si hablo de esto viene a mi cabeza ‘La historia de los sueños’.
Ya hubo canciones por el estilo antes y es que hay sentimientos que deben reflejarse de esta manera. Reposando sobre un colchón musical y que la atención se centre en lo que se canta y a veces en el cómo.

Bueno, aquí hay más aire de África. Antes la he nombrado, pero ‘Rescatar la humanidad’ tiene unos coros y ritmos muy africanos (a pesar de que las trompetas dan otro tinte).
Teníamos ganas de reflejar aquellos viajes a Mali y Zimbabwe con algún toque musical en este disco y en ‘Rescatar la humanidad’ encontramos el sitio perfecto. Se trata de celebrar que la humanidad despierta poco a poco en cada uno de nosotros y que estamos aquí y ahora. Es una canción con un espíritu muy africano, sí, como siempre mezclado con todo.

“Defendiendo el mundo no me pienso callar”, como dice la canción. ¿Vamos a tener que defender la vida a golpe de canción que anime o a mostrar nuestras miserias para hacer despertar a más de uno?
Siempre ha sido mejor motivar que convencer. Nosotros tratamos de animar a la gente y de dejarles nuestros mensajes envueltos en papel de regalo aunque sean crudos para que no dejen de bailar y poco a poco descubran lo que hay entrelineas. Creemos que hay que llegar a cuanta más gente mejor y dejar semillas que puede que con el tiempo den frutos.

Y pese a todo… “Ya sé que aún me quedan muchas cosas por hacer, y sé que tengo encargos que son para antes de ayer”. O sea, ¿no debemos dejar para mañana lo que podemos hacer hoy?
Está claro, hay que saber dar el 100% en cada momento. Se trata de amar lo que haces incluyendo a lo que te dediques, por supuesto. Pero también de saber desconectar y darle a cada cosa la importancia y el momento que realmente se merecen.

Finalmente, ¿Los Aslándticos se han vuelto escépticos con la experiencia?
Parece que algunos escépticos se están volviendo Aslándticos con la experiencia

Pablo Galiano: Desde el infierno.

Publicado en

“Saben de mí cuatro gatos”.

Pablo Galiano viene a ser un músico de arte y ensayo. Observa con detenimiento todo lo que se mueve a su alrededor, además de escucharlo. Luego le da vueltas al papel hasta que encaja perfectamente con la melodía o viceversa. En 2007 vio la luz su primer trabajo en forma de EP titulado “Hay gente observándote tras las ventanas…”. Pero atención, Galiano ya venía de mucho tiempo atrás tocando, pero fue entonces cuando llegó el momento de mostrar su trabajo totalmente pulido al mundo. Pero fue 2011 el año de su esperado long-play que lleva por título “La noche es ahora tu casa”, con catorce canciones que no han dejado decepcionado a nadie. Merece mucho la pena hacerse con este artefacto para verlo todo a través de los ojos del rock and roll.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.
FOTOS: ABEL VALDENEBRO.

Publicada en Cambio 16

Hablamos de un disco que tiene muchas referencias a la nocturnidad. Incluso su track-list está dividido en dos: el atardecer y la madrugada. De hecho se titula “La noche es ahora tu casa”.
Bueno, tal vez yo no lo he planteado de ninguna manera, pero me da que es más de noche o de amanecer. Tal vez más mañanero. La parte más positiva de todo tiende hacia la mañana, en general. Pero ya te digo, no hice un esquema de nada. Las canciones han salido así, como mi vida, que es así.

‘Cuervo’, ‘Ciego’ o ‘Medianoche’ hablan de la nocturnidad. Pero hay que destacar que tampoco es un disco conceptual.
Eso es, tío. Ni es, ni deja de serlo. Es que no deja de ser el reflejo de mi experiencia vital de ese momento. Que por cierto, fue un momento largo. He vivido de noche durante los últimos ocho años de mi vida.

Reparo en que las canciones que aparecen en el primer EP aparecen en este disco.
Sí. Y además son las mismas versiones. No ha sido más que un pequeño caprichín de meter aquellas canciones que salieron en el EP que se editó en vinilo. Luego me propusieron dejar esos temas fuera porque parecía que no terminaban de encajar.

Pero eso… no lo veo. Las canciones son como hijos.
Claro. Yo le pedía opinión a todo el mundo. Unos me decían que quitara una y pusiera otra. Algunos, que no debía sacarlas, otros me aconsejaban lo contrario… al final lo mandé a tomar por culo y las metí todas.

Es evidente que eso es lo que querías hacer. Aunque a título personal te diré que ya era hora de que saliera un LP tuyo.
Ya te digo. Es que… joder, tío, y me ha costado mucho, no creas. No tengo pasta como para hacerlo y tampoco querían sacarme el disco. Me ha costado mucho y… en fin. Siempre agradeceré el apoyo de la gente que está a tope conmigo. Y todo gratis. Las fotos me las hizo un colega, el estudio… era buscar la manera de hacerlo todo más barato porque, desgraciada o afortunadamente, me dedico a estas mierdas.

Un caso de Juan Palomo.
Absolutamente.

Y es que parece que el músico tiene que trabajar gratis por fuerza.
Sí, y es así. Es un poco insultante, pero bueno, llevamos así toda la vida. Mira sino la ley aquella de vagos y maleantes, que estaba enfocada para los músicos y demás. Yo no lo he vivido, pero eso estaba pensado para nosotros.

De ese modo el músico pasa a ser más clandestino.
Pues sí, sería así…

Pero hablemos del disco, el cual es canalla, por cierto. ¡Pero ojo! Canalla sin caer en el “rollo sabinero”. Ya sabes.
¡Por favor, gracias por decirlo! (Risas). No me mola nada lo de “canalla”. Seguramente, al principio, el concepto tenía su gracia, pero a día de hoy el concepto está tan alterado que me toca los cojones. Cuando me dicen cosas así me meten en un saco que no me interesa. Pero es que además no me interesa a nivel personal. Ya de imagen no te digo nada porque hasta la fecha saben de mí cuatro gatos.

Pero vamos, mi “canalla” va referido a la hora golfa.
Sí, sí, lo entendí de puta madre. Es como espíritu tanguero. Pero ya te digo, referente al otro sentido de “canalla” el significado va cambiando. Ahora mismo pienso en “canalla” y se me vienen a la cabeza todas estas personas con las que no me siento afín. Como Sabina, por ejemplo. No me gusta nada. Pero eso es un tema delicado…

Te rodeas de gente muy cercana y de amigos como Alfa, Laura de Garaje Jack, Nico Álvarez, Patillas… No estás nada solo.
Afortunadamente. Tenerlos ahí es lo mejor que me puede pasar en esto. Es contar con la peña, tío. El disco lo grabé prácticamente yo solo también. El productor, que también es músico, grababa las baterías y yo las guitarras, arreglos, voces, coros… Fui al estudio con todo grabado, pero sonaba a culo, claro (risas). Lo llevé así y le dije al productor como quería sonar. Aunque hay un instrumento [el bajo] que no quise tocar porque requiere de mucho pulso, por eso Dani Patillas se ocupó del bajo. Lo demás lo hice yo. Si llegaba alguno de los que has nombrado y quería colaborar yo estaba más feliz que nadie.

¿De ahí la canción ‘Toda mi gente va a ir al infierno’?
Está guay, ¿eh? (Risas). No, bueno. Es un poco chorrada, pero ha hecho un efecto curioso porque de repente todo el mundo se reúne alrededor de esa hoguera. Mola ir al infierno. Está bien porque tiene ese rollo de “soy malo, pero me lo tomo de coña”. En fin, tonterías.

El sonido es… bastante arenoso. Hay momentos en los que suena un dobro, aunque igual es una guitarra con afinación abierta.
No, es una guitarra… rara. Es una Harmony, una guitarra americana antigua, de los años sesenta.

Pero hay slide, ¿verdad?
Sí, hay slide. Salvo el de Nico Álvarez en ‘Toda mi gente va a ir al infierno’, el resto los hago yo con una guitarra acústica. Pero una normal de seis cuerdas, cuerpo completo… Tampoco es muy común que se graben los slides con guitarras acústicas porque tienen un toque especial, pero por eso las he utilizado, porque me gusta que eso le de una calidad muy orgánica a la distorsión que le puede dar un efecto. Y lo que dices del sonido arenoso es porque hice los coros en casa y tampoco me compliqué la vida porque no soy un virtuoso de la guitarra, luego todo va simplificándose y va a favor de la canción.

Pues lo tenías muy claro. Cuentas que ibas ya con las canciones y los arreglos hechos.
Estaba todo casi-casi claro. Date cuenta que es mi manera de trabajar, lo hago todo solo. También es verdad que cuando te metes en un estudio tienes que tener idea de lo que vas a hacer. Si voy al estudio diciendo que quiero grabar un disco pero que no sé como hacerlo… me mandan a la mierda (risas).

No es un disco americano, pero tampoco un disco castizo. Tiene referencias a la buena música latina pero desde el sonido que le da los instrumentos americanos.
Pues sí, tío, puede ser. Me gusta esa definición que le has dado. De hecho diría que has dado en el clavo. Nunca lo había pensado pero es muy probable que sea eso. Yo no soy una persona que haya escuchado mucha música en castellano, la verdad. Mal para mí, pero bueno, es un hecho. Entonces, todas mis influencias son americanas en general. Luego está el que me guste la música inglesa, pero por encima de todo me gusta la música americana. De repente hubo un momento en mi vida en el que entré en una zona musical distinta para mí, una zona en la que jamás había pensado que fuera a tener un lugar. Así que estuve escuchando mucha música mexicana, argentina… de todas partes de Latinoamérica, pero sobretodo mexicana y argentina. Ranchera dura y cruda. Que te cantaran en tu puta cara que estás hecho una mierda. De ese tipo. Me gustó mucho la iconografía y me gustó mucho el desgarre. Supongo que mis influencias anteriores se encontraron con estas nuevas de ese tipo.

Salvando las distancias, claro, diría que es algo tipo Willy DeVille en “Loup Garou”.
¡Vaya! Eres muy amable. Ese disco era más Nueva Orleáns con la mitología del hombre-lobo, del licántropo afrancesado en Louisina.

Pues con eso de la noche y esto… podrías ser un licántropo, perfectamente.
Pues sí, (risas). Además es una de mis imágenes favoritas y me fascina el lobo. Lo utilizo mucho como imagen poética y así permitirme ciertas licencias. Para mí es una imagen recurrente porque representa muchas cosas de mí y tiene una imagen muy fuerte, bajo mi punto de vista. Al ser tan potente y tan cañera me sirve para tirar por ahí, por ciertas ideas, que no dejan de ser universales, pero que al final salen un poco más simbolistas a mi manera.

Y un lobo con buena caza, pues este es un disco es largo.
Es verdad, tío. Eso le estuve preguntando a la gente. ¿Meter diez? ¿Meter dieciocho? ¿Cuántas canciones grabo? Al final se han quedado en catorce, pero no por nada. El plan original tenía dieciocho canciones, pero se quedó en dieciséis o diecisieta. Vi que algunas no me gustaron como quedaron y al final las quité.

¿Eres prolífico o te lo consideras?
Bueno, va por rachas. Supongo que depende de la persona, como le ocurre a todo el mundo. Yo no soy un tío muy disciplinado, entonces no sé si dependería de mi estado de ánimo o de las cosas que suceden en mi vida. Que sí, afectan a mi estado de ánimo, pero me refiero a que a veces me obligo a ser un poquito más currante, es entonces cuando soy muy prolífico. Siempre estoy grabando cosillas, pero el hecho es acabar las canciones porque mi problema es que toco y compongo mucho pero no termino las canciones.

¿Son muchas las que tienes sin terminar?
Pues un saco con miles. Ahora estoy intentando ser un poco más metódico.

Es posible que una vivencia que plasmaste en una canción inacabada ahora no te identifique, pero podría ser que dentro de cinco años sí lo haga.
Depende, aunque también es como tú has dicho ahora. Pero no escribo siempre una canción con letra necesariamente porque mis influencias son americanas y curro un poco más la parte de la melodía, pero como escribiendo soy tan pesado y hago esos textos tengo que ir encajando esas historias, así que es imposible en mi caso. Unas veces empiezo haciendo la letra y otras la música.

Entonces, ¿musicalizas tus textos?
Bueno, textos o poesías. A veces cojo una letra y le pongo la música. Por ejemplo, ‘Toda mi gente va a ir al infierno’ empezó con un texto en inglés. Es por eso que es una canción mucho más fluida y más rockera. Otras como ‘La noche es ahora tu casa’ o ‘La playa’ empezaron con un texto que luego tuve que encajar, aunque me han dicho que está metido con calzador (risas). Pero quería meter esas cosas, le doy mucha importancia a todo, tío.

Gary Louris (The Jayhawks): Vuelo raso.

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“El futuro de la banda es incierto y no está nada claro”.

Ya ha pasado poco más de un año desde que The Jayhawks se reunieran para editar “Mockingbird Time” (Rounder Records, 2011) y salir a la carretera. La promesa de un regreso estable se hacía más interesante según se desarrollaban los acontecimientos. Parecía que todo estaba correcto entre Gary Louris y Mark Olson, pero después de charlas con Louris, las cosas no quedan tan claras, tanto en las relaciones entre ellos dos como con el futuro de la banda.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Popular 1 / Nº 469, Noviembre 2012

“Mockingbird Time”, el primer disco en el que vuelves a coincidir con Mark Olson bajo el nombre de The Jayhawks desde “Tomorrow The Green Grass”, ¿se convirtió en un regreso o en una manera de saldar cuentas?
No, no había cuentas que saldar. Simplemente me apetecía tocar y hacer música con la gente que quiero. Todavía estamos esperando el regreso de ciertas sensaciones, pero otras han vuelto, tal y como esperábamos. Además, parte del encanto de esta vuelta radicó en la espera, ¿no? Pero en fin, esto es arte y no hay nunca una respuesta correcta o incorrecta cuando se trata de colaborar con ello.

¿Qué tal fueron los primeros ensayos y la posterior grabación? Me imagino que sería algo complicado y duro.
Sí, y todavía lo son. Hay una norma no escrita en el negocio de la música que se describe con las siglas G.G.B.B.: Good guys, bad band (buenos chicos, mala banda). Viene a significar que si sus componentes se llevan perfectamente, sería más como un grupo de viajeros que una banda propiamente dicha. Hay una cierta necesidad en provocar algún tipo de tensión para crear música, y en The Jayhawks estamos juntos por el amor y por el respeto.

Habrá que agradecérselo también a vuestros mánagers en España, ¿no?
Definitivamente, tenemos mucho que agradecerle a David Jiménez-Zumalacarregui, Juan Santaner y a Marc Piacanyol por conseguir que la banda volviera a España y por todas las cosas buenas que sucedieron en aquel viaje. Viaje en el que, por cierto, la revista Mondo Sonoro perdió mucho dinero, aunque abrió el mercado a nuestra banda.

Lo cierto es que haber grabado en el mismo local de ensayo (como hacían The Beatles) ha hecho que “Mockingbird Time” sonara bastante compacto.
En cierto modo… sí. Nosotros, al igual que The Beatles, no utilizamos el estudio para grabar lo que traíamos del local, sino que utilizamos el estudio de grabación como si fuera un local de ensayo. Así se concentra todo.

Sin olvidar la producción por tu parte, algo que querías hacer casi por cuestiones personales. ¿La experiencia de haber trabajado con Drakoulias influyó para saber cómo hacer un buen disco?
Totalmente. George me enseñó muchísimas cosas que fueron de vital importancia en el futuro. Al igual que también lo hicieron Brian Paulson, Bob Ezrin y Ethan Jons. Aprendí de los mejores, sin duda alguna.

Tanto Mark como tú habéis grabado en solitario. ¿Crees que es mejor trabajar en equipo o es que las cosas así se ven diferentes?
Bueno, son cosas diferentes. Te diré que hay magia en la combinación de nuestras personalidades y de nuestras voces cuando trabajamos juntos, pero también te diré que hay una pérdida de libertad por parte de los dos, así que es una situación muy complicada. Con el tiempo, eso se ha desarrollado y tanto Mark como yo nos hemos vuelto más independientes como para hacer una colaboración más estable y reflexionar por ello.

Entonces, ¿hay algún tipo de Plan B?
No, hay ningún tipo de Plan B.

Pero la respuesta por parte del público ha sido buena.
Nunca antes hubo una mayor expectación sobre nuestra música por parte del público. Puede que todo haya sido por este nuevo disco, pero también ha influido todo nuestro trabajo anterior.

¿Hablamos de un trabajo que ha sido algo terapéutico?
¿Terapéutico? Yo diría que no. Más bien ha sido una recompensa. Como te decía anteriormente, hay nuevas experiencias que han llegado a la banda, pero claro, eso acarrea más complejidad. Es un poco más difícil que en el pasado, pero no sin sus recompensas.

Pero está claro que no iba a aparecer un disco como “Rainy Day Music” o “Tomorrow The Green Grass”.
No tenemos en cuenta los discos anteriores, si te soy sincero, pero piensa también que esas cosas ya están en nuestro ADN como grupo. Sentimos ciertas cosas como The Jayhawks, pero siempre tratando de buscar una evolución que no se repita. Hechos y no palabras.

Sin duda, los arreglos de cuerda y los pianos han marcado el estilo de este disco (“Hide Your Colours”, por ejemplo). Aunque no sé si Thad Spencer ha tenido su parte de culpa.
Bueno, Thad no ha tenido ‘culpa’. De hecho, sigue siendo un gran seguidor de la banda hasta el día de hoy. Es una persona con mucho éxito dentro de la música comercial que lo único que pretendía era como devolver un favor, así que nos dejó su estudio de manera gratuita para que pudiéramos contar también con los mejores músicos a precios bajos. Hizo todo lo que pudo por ayudar porque sigue siendo un gran seguidor y un buen amigo de la banda.

Eso el sonido, pero es curioso lo que sucede con vuestro trabajo en general, pues no hay término medio: o sois conocidos o tenéis unos seguidores muy fieles. Aunque no creo que necesitéis vender millones de discos para ser reconocidos.
Nos pusieron en la misma categoría que Big Star o The Velvet Underground. Nunca vendieron muchos discos, pero han terminado siendo bandas de culto pese a que no tuvieron un gran éxito en sus comienzos. Algo así sucedería con nosotros, pero nuestro ascenso, aunque lento, es constante con una legión de seguidores muy fieles.

Hace poco pudimos ver fotos de The Jayhawks trabajando con Ed Ackerson en Flowers Studio. Supongo que hay nuevo disco en camino, pero Mark Olson no aparecía en esas imágenes, sino que simultáneamente estaba en Noruega haciéndose fotos con unos centollos.
Ante eso sólo puedo responderte que el futuro de la banda es incierto y que no está nada claro. Todo lo que sabemos es que tuvimos un gran viaje en ese último año y que nuestros ojos están abiertos a nuevas oportunidades y nadie se encontrará las puertas cerradas.

¿Crees que The Jayhawks pueden seguir sin roces o enfrentamientos? Es el mejor momento: o continúan o lo dejan.
Las puertas están abiertas, ya te digo, aunque reconozco que actualmente están más entreabiertas que cerradas. Apreciamos lo que tenemos, si no lo hiciéramos, no alcanzaríamos nunca nuestra propia satisfacción personal.

Vinila Von Bismark: Flowers feeling.

Publicado en

“Soy amante del Rock and Roll, lo tengo en las venas, pero también tengo la mente abierta”.

Actitud de Rock and Roll en la voz y en el cuerpo, pero con los horizontes abiertos en el estilo. Vinila Von Bismark lleva relativamente poco en este circo habiendo editado un único LP hasta el momento, titulado “The Secret Carnival” (Subterfuge, 2010). Pero su nombre es tan sonado que da la sensación de ser un personaje que vuelve a emerger del océano del tiempo. Ya saben, el mito cabaretero de los años setenta que ahora tiene una segunda juventud. Pese a lo que pueda parecer, no es así, ya que Irene López Mañas (Granada, 1986) se transforma en Vinila cuando sube al escenario sin dejar de ser una mujer con un par de ovarios dentro y fuera del espectáculo que va más allá del burlesque y del Rock and Roll.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.
FOTO: KANEDA SENSEI.

Publicada Pink Ladies Magazine / nº 4 Julio-Agosto 2012

Empezaré citando el slogan de “The Hole”: seducción y provocación para llevarnos al agujero. Doble lectura que indica que desnudos somos iguales y porque en la tumba de nada valen las posesiones.
(Risas) Totalmente, estoy de acuerdísimo. En la tumba no tendremos nada de lo que ahora poseemos. No servirá de nada.

Pero hablemos sobre tu carácter, el de Irene, pues es tímida y odia que la miren…
Sí, la verdad es que soy bastante tímida. Irene aparece un poco en la carrera de Vinila cuando ella no está sobre el escenario, aunque esté vestida como tal. Pero ya de por sí -al natural- es un escándalo porque mantiene los tatuajes de Vinila y porque sigue teniendo ese estilo que tú ves. Con esto te quiero decir que el personaje de Vinila no es algo forzado, pero el personaje cambia cuando se sube a un escenario para interpretar. ¡Ahí sí que es una loba! Aunque como Irene sucede eso que tú dices; me da vergüenza hacer entrevistas, estar en lugares públicos…

Eres poco voyeur, entonces.
Bueno, depende del sitio y del lugar. Me encanta que me vean en un escenario, pero fuera no tanto. Si estoy en la playa y me miran… refunfuño (risas).

¿Refunfuñas en plan abuela?
(Risas) Bueno, tampoco tanto, pero a lo mejor si que le soltaría a esa persona algo así como “¿tengo monos en la cara o qué?”. Es algo muy andaluz…

Me encanta que me hables de la imagen como algo no forzado. Pero… ¿es cosa mía o ahora se peca mucho de postureo?
Sí, es impresionante el postureo que hay. Mira, el otro día estuve trabajando en un evento y alucinaba. Me siento tan lejos de eso… Me cuesta mucho ir a esos saraos con gente famosa. Voy porque es mi trabajo y estoy contenta con tenerlo, pero no me siento bien dentro de ese círculo. Ya sabes, ese mundo del famoseo, ir arreglado hasta la médula (estéticamente), de hacerle la pelota al rico de turno…

Yo no me muevo por esas pautas y no me gusta ese tipo de famoseo de hacerle la pelota a alguien. Incluso en las relaciones que tengo, como con Pepa Charro, es porque se trata de algo natural y de corazón. En “The Hole” me muevo con mucha gente famosa y hay con quién no tengo química, pero porque no es algo natural. Hay mucho de postureo y muy de tener que hablarle guay a alguien para que sonría.

Tengo las cosas muy claras en ese aspecto. Me gusta rodearme de gente como Alex O’Dogherty o Pepa Charro porque son gente fantástica y porque tenemos una relación muy natural.

¿Entonces nunca te veremos en plan Alaska y Mario Vaquerizo haciendo un reality?
Mira, fuera de este mundo, veo a Alaska como una persona muy natural. No tenemos grandes conversaciones aunque nos vemos por estar en este mundillo, pero ella es como es. No es una persona que meta en ese saco del postureo.

Es como eso de… tanto dentro como fuera del espectáculo.
Eso es algo que admiro mogollón.

Dejando a Alaska y siguiendo con las modas. ¿Qué te parece que el Rockabilly esté ahora tan en boga? Al final la tendencia se comerá el arte.
Sí. Pero sinceramente, pienso que ya está pasado de moda. No soy seguidora de las modas. No sé cuántos años llevo así, pero no busco ser la más moderna ni vestirme de moderna. Tal vez, mi estilo se sale de lo convencional y de lo pin-up, de lo que estamos acostumbrados a ver. Posiblemente tenga un punto más oscurillo por el Rock, en general; y quizá sea eso lo que me hace diferente de las pin-up convencionales del burlesque y todo eso.

En lugar de hacerte un desnudo simple de lo que estamos viendo en el neo-burlesque con una chica quitándose el corsé y ya está, sin ofrecer nada más, yo procuro ofrecer otro tipo de cosas. ‘It’s a gas’, el último vídeo que he hecho, tiene todo su lado cómico, que es lo que el burlesque tiene, pero en realidad salgo riéndome de todo el mundo tirándome un eructo.

¿Como una sátira?
Sí, totalmente. Incluso riéndome de mí misma. Es lo que te decía, me gusta ofrecer algo más porque tengo un lado diferente a lo demás guardando ciertas pautas que para mí son más atractivas para el público. En el burlesque está el humor, pero trabajando ahora mismo con mi música y mis letras también me gusta meter esos toques de humor para reírme del momento. Es algo que me gusta mantener.

Es lo que hablábamos antes de las modas; yo me pongo lo que me apetece sin tener que seguir una tendencia o ver revisas de ese tipo. Me aburre, realmente.

No sé si alguien te lo habrá dicho más veces, pero Vinila Von Bismark da la sensación de ser una cantante de culto de los setenta y ochenta que ahora vive otra segunda juventud. Pero no es el caso, claro.
¿Ah, si? Pues mola que tengas esa sensación sobre que Vinila sea como una cantante de culto de aquella época, aunque yo en los ochenta ni había nacido, pues soy del 86 (risas).

Algo parecido pasa con The Lucky Dados. Llevan la tira de tiempo pero ahora vuelven a tener protagonismo.
Sí, así es. Llevan como diez años trabajando en esto y ahora están ahí otra vez.

¿Rodearse de hombres para tocar da más garra y empaque?
No. Quizá todo quede macarra, visualmente, pero como el personaje de Vinila es más guerrero parece que puede con los hombres y con todo lo que le echen. Es más, con The Lucky Dados tiene ese punto guerrero de tocar entre hombres. Pero realmente, tampoco es algo que me gusta. Yo salgo de gira y estoy con mi asistente, que es una chica. Comparto más cosas con ella que con ellos porque el “mundo hombre” puede llegar a ser aburrido. Siempre están pensando en las mismas tonterías y una tiene que escapar de eso (risas).

Me pregunto si las chicas que hacen Rock comparadas con las que cantan Jazz, Blues, Soul o del cabaret, son más viscerales y más fuertes.
Yo creo que sí. Pienso lo mismo. Digamos que las rockeras son más de boquilla. Las chicas del Jazz o del cabaret son más de la esencia que llevan dentro. Eso es algo que no se puede adquirir. Te puedes formar, sí, pero algo de lo que haces… tienes que llevarlo en la sangre.

En la película sobre la vida de Billie Holiday “Lady sing the Blues”, se ve que la cantante lo lleva dentro. Son personas que ya nacen con algo. Mi madre se dedicaba también al mundo del espectáculo, tenía millones de trajes… y yo, con seis años, ya me ponía esos vestidos para hacer cosas delante de un espejo. O sea, lo llevo mamando desde pequeña. Intenté dedicarme a la moda, ser diseñadora, pero me di cuenta de que no podía serlo porque lo que yo había mamado era otra cosa. Lo que ahora hago es lo mío, es de lo que vivo.

Fíjate, yo diría que las bluseras, por ejemplo, exponen su dolor mientras que las rockeras se ponen una coraza para no ser dañadas o no mostrarlo.
Puede ser también. Pienso que estas mujeres tienen más garra y más fuerza porque realmente lo llevan dentro. En cambio, las rockeras adoptan un papel, como una careta.

Te leí hace unos años -en una entrevista- que irte a Madrid fue un paso atrás porque en Granada te imaginabas un espectáculo y lo hacías. Además de que tu sueño sería actuar en el Crazy Horse de París.
Mi sueño siempre ha sido actuar en un musical de Madrid o en el Crazy Horse, de París, como bien has dicho. Aunque esto último lo veo cada vez más cercano porque el otro día vino a “The Hole” –invitada por mí- la dueña del Crazy Horse. Pero el sueño de actuar en un musical ya se ha cumplido con “The Hole”, pues tiene toda mi esencia porque puedo estar haciendo lo que me da la gana sin tener que estar detrás de un papel que no es el mío.

Cuando trabajaba en Granada con mi grupo de performance, de repente creábamos una historia impresionante. Nos cagábamos en directo en los escenarios, los compañeros se sacaban la sangre y se la bebían… o sea, era trasgresor para lo que hacíamos en Granada. Claro, no se lo podíamos decir al dueño de la discoteca donde íbamos a actuar porque no iban a dejarnos trabajar. Para dieciséis años que yo tenía, eran unas producciones muy fuertes. Pero en Madrid me costó un par de años meterme en la música y dar con gente que realmente me ponía mucho lo que hacía, como Krakovia, evitando a todos aquellos que se querían aprovechar de mí.

En Madrid, lo que llamaban performance, era subirte al podium de una discoteca y bailar, así que fue un retroceso brutal. Venía de hacer cosas increíbles en Granada y después me encontraba con esto otro. Pero cuidado, que estoy contenta con esos comienzos porque pude haber trabajado en una tienda (como hice también), pero me tiraba más tirar el espectáculo.

Suele darse la imagen de que la ciudad es más cosmopolita y, por consiguiente, más fácil para llevar a cabo este tipo de espectáculos.
¡Claro! Parecía que había más facilidad. Cuando yo llegué, la gente de Madrid parecía más abierta, y si te echaban un cable lo hacían. Le estoy muy agradecida a todos lo que me ayudaron cuando llegué.

Teniendo un estilo y plasmarlo en un disco, ¿para sonar a los años cincuenta hay que tener una buena técnica o un buen equipo?
Una vez que hice “The Secret Carnival” me han llevado a festivales, he vivido el mundo custom de coches y motos… ¡que me encanta!, pero no soy tan partidaria de lo sectario que es. Si tú en la música no tocas lo que ellos consideran de los años cincuenta, te rechazan y te ponen a parir en los foros. Pero no me obsesiona. Yo sigo adelante sin hacer caso a esas críticas de la gente. Unas críticas las tomo en serio y otras no.

Mi visión es mucho más extensa. A pesar de que no siga la moda, no pienso en hacer un disco estricto de Rock and Roll, sino en hacer algo más de lo que ya hay porque no voy a volver a hacer un disco como lo hizo en su tiempo Little Richard. No lo voy a conseguir, para eso ya está el propio Little Richard, que lo hace muy bien y es la hostia. Entonces, ¿para qué voy a querer yo imitar a Little Richard haciendo un disco de Rockabilly? The Lucky Dados, por ejemplo, son muy de que el Psychobilly tiene que ser Psychobilly y de que el Rockabilly tiene que ser Rockabilly. En su día me costó un poco abrirles la mente para hacer cosas distintas.

Soy amante del Rock and Roll, lo tengo en las venas, pero también tengo la mente abierta. Lo que he estado experimentando en estos festivales y demás es que son sectas con la mente muy cerrada. Vinila canta y tiene una actitud Rock and Roll, pero voy a hacer un disco más abierto de miras donde el Rock and Roll beba de otras vertientes, no algo que ya haya hecho Little Richard hace cincuenta años.

Totalmente.
Es que me hace gracia que, cuando voy a festivales de Rockabilly, los rockeros de poca monta con el tupé engominado me miren por encima del hombro. Lo que hago ahí es reírme de Janeiro (risas). Que ellos me miren con su chupa de cuero que yo estaré en el escenario a mi modo.

Realmente, me da pena. Pienso que uno puede ser amante de un estilo e ir repeinado con su tupé, como unos amigos que tengo de estética Rockabilly. Son así y el resto del año se hacen giras por discotecas pinchando electrónica. ¡Y no pasa absolutamente nada! Admiro más ese tipo de cosas a que me llegue un rockero de los cincuenta con la patilla diciéndome que es un Teddy Boy (risas).

Carlos Segarra (Los Rebeldes) me dijo en una ocasión que al rockero no se le mide por el dobladillo del bajo del pantalón.
¡Cierto! Yo creo que Carlos Segarra es también un poco más abierto en ese sentido. Es una persona que ofrece algo más de lo que ya hay. Entonces, efectivamente, al rockero no se le mide por el bajo del pantalón. Sinceramente, eso me lo paso por el forro de las bragas.

Lluvia Rojo (No Band For Lluvia): Pasadizo sin salida.

Publicado en

“El underground no es un parque temático”.

Servicial, Lluvia Rojo (Madrid, 1976) calienta el agua para preparar un par de vasos de té rojo. Mientras tanto, y para hacer tiempo, periodista y entrevistada bromean sobre la curiosa relación que hay entre la pérdida de bateristas de los Spinal Tap y los problemas en encontrar teclista en No Band For Lluvia, la banda de la artista que ha editado “Dead End” (Subterfuge, 2011) su primer disco de larga duración. Como buena anfitriona, Lluvia ofrece todas las comodidades para pasar un rato en buena compañía.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Cambio 16

¿Qué tal va el disco?
Muy bien, tío. ¡Entramos en lista de ventas y todo! Estamos muy contentos porque vender ahora mismo un disco es muy complicado.

¿Pero más en físico o en digital?
En físico. Vendimos bastantes copias. No está nada mal.

Vamos al pan. Con toda una familia de músicos, una formación como la que tienes… ¿Por qué ahora montas el grupo y no antes?
Pues la verdad, por falta de tiempo más que otra cosa, pero no por falta de ganas ni de intención. Yo ya tenía gérmenes de canciones y letras escritas, así que ha sido más bien un tema de disponibilidad debido a que se necesita mucho tiempo. Hace casi 3 años que montamos la banda y he estado sin parar. No he tenido vacaciones. Es un trabajo realmente duro si eres una persona tan ambiciosa como yo.

Siempre llevando la perseverancia por bandera, por supuesto.
Mucha, mucha perseverancia. No te creas tú que sale una canción así, hay que estar horas para que te salga la canción, horas para aprenderte la canción, miles de horas para ensayarlas después. Si a la ambición le unes el perfeccionismo se juntan una serie de cualidades un poco obsesivas que todos tenemos en algunos casos, entonces sí que requiere mucho esfuerzo. Ahora no es que tenga mucho tiempo, pero se hace más llevadero (risas).

Referente a las primeras ideas, ¿el año 95 sería el punto de no retorno? Fue cuando conociste a Kevin Kajetzke.
Pues no tengo ni idea, pero puede ser. Desde luego empecé a escribir canciones –sobretodo las letras en inglés- más o menos por esa época. Pero ya te digo, fue como una especie de sueño el tener una banda. Creo que en España, ahora mismo, hay muchísimas bandas y muchas oportunidades, pero tengo la sensación de que antes no había tantas.

Bueno, más bien diría que no había una plataforma informativa como puede ser Internet en la actualidad.
Claro, no era lo mismo. En mi caso, lo que sí he hecho ha sido formarme muchísimo gracias a que mis padres también tenían una escuela de música. Por otro lado, recuerdo que había combos, que era poner a gente en ciertos grupos de música según el nivel y la habilidad de cada uno, pero no había combos de Rock, que es lo que yo hubiera querido hacer.

Según mis cuentas, el grupo se empezó a formar en el 2010, ¿no?
Sí, entre Enero y Febrero del 2010. También fui antes a Nueva York, no a buscar inspiración, pero sí para salir un poco de Madrid. Nueva York es un sitio al que voy muchísimo, que ya conozco y al que voy para estar tranquilamente. Es como un refugio para escribir y que me sirve también como vía de escape de Madrid puesto que aquí siempre hay algo que hacer. Ahí fue cuando ya tenía la idea de la banda y cuando vi a Kevin. Sé que dejó su trabajo, así que me reuní con él para hablarlo. Ya iba siendo hora para dejarse de tonterías y encarar la formación de la banda.

Tu mayor influencia Punk y Grunge fue en Nueva York…
Era la época… y eso vino hilado al momento y a mi grupo de amigos.

Pero Berlín significó el descubrimiento del Drum ‘n’ Bass…
Cierto. Ahí descubrí la música más electrónica. En Nueva York también había mucho House, pero aunque ahora no me gusta nada, al principio sí le pillé el gusto. En cambio, Berlín es otro punto; está el Electroclash, el Drum ‘n’ Bass con otro punto más elegante o más underground de verdad, como en Nueva York hace unos años, aunque ahora ya no es algo tan auténtico. Es que el underground no es un parque temático, tío.

¿Y Seattle? Siendo cuna del Grunge…
No he estado nunca allí, la verdad, pero desde luego en Nueva York no hay tantas salas como antes. Es algo que le está pasando al “tercer mundo” con la excusa de la seguridad, pues se están llevando por delante muchos locales para tocar. Creo que tuve suerte -cuando vivía en Nueva York- de poder entrar a todas partes, no como aquí, que tenemos esa absurda ley de si no eres menor de 18 años no puedes entrar a un concierto. En Nueva York te piden el carnet de identidad para beber, pero no para entrar. Además da igual que la persona aparente 30 años, te lo piden en la barra. Es que aquí la ley es tan absurda… En fin, perdón, me estoy desviando.

Bueno, pero tiene que ver con tu formación.
En ese sentido sí. Veo que en mi infancia -en los conciertos de mis padres- he estado en todas las salas, en todas partes, y nunca nadie me ha dicho nada. Claro, a mí eso me ha generado una cultura musical de directo, no de ordenador, que es la cultura musical que tienen muchos chavales de ahora.

Aunque esa cultura de ordenador, sin criterio y asimilación, no sirve de nada.
Exacto, es cierto. Ha cambiado todo mucho, pero las cosas que han cambiado a peor es que hasta que no tengas 18 años no puedes consumir música en directo… salvo que sean las fiestas del pueblo. Pero eso ya es otro tipo de música mainstream que, con todos mis respetos, será Bisbal o Maria Jesús y su acordeón. Me parece genial, pero es que sólo hay acceso a eso, por lo que los modelos que tienen los chavales los tienen que ver por televisión o por el ordenador, y eso es muy de plástico, muy falso. Me parece una castración brutal que gente de 17 o 16 años no puedan ir a los conciertos en directo.

Volviendo a la miscelánea sonora de No Band For Lluvia; resulta que al final no hay una etiqueta exacta, sino que las influencias están todas ahí.
Sí, hay un poco de todo. Hombre, el abanico es amplio aunque está algo restringido, pero sí hay Rock, como punto de conexión. La actitud en el escenario, desde luego, es Grunge, Punk y Rock, que sería lo más representativa para hacerse una idea aproximada. Es que es muy difícil ponerle las etiquetas.

Veo que es también como una banda sonora de una película de miedo: la portada, ‘Redrum’, el principio con el piano en ‘Into the house’…
Es realmente conceptual, sí. La introducción de ‘Into the house’ es entrar en la casa, como dice el título, pero el disco empieza y acaba del mismo modo, como con una respiración. Todas las canciones tienen más o menos la misma temática. No lo hemos intentado con ese objetivo, es que ha salido así. No hay intención. Cuando teníamos casi todas las canciones nos dimos cuenta de que nos estaba saliendo una serie de pequeñas películas que se podían englobar en un todo, así que al final del proceso decidimos redondearlo.

Normalmente, cuando se hace un disco conceptual, se engloba más bien en una temática y un sonido exactos, pero no es así en este caso, ¿verdad?
Efectivamente. Creo que teniendo el precedente de este, quizá tengamos la tendencia a hacer otro disco conceptual porque nos encanta ese rollo de película de mafioso, de terror, como de sexy y agresivo… Nos gusta eso para crear, no en nuestra vida. Pero somos muy eclécticos, nos gusta ese tipo de músicas porque cada uno tiene un porcentaje más alto de un estilo, por lo tanto la mezcla entre todos no creo que nunca de un sonido muy parecido. Además, no nos gusta que las canciones se parezcan unas a otras.

Algo notable en la producción es que no se hay mezcla, sino combinación.
La producción ha corrido por nuestra cuenta, algo que nos dio mucho vértigo, pero que al final ha sido un acierto. Hemos cuidado muchísimo esa característica para que no fuera un muro de sonido, sino para que cuando te pusieras unos buenos cascos pudieras masticar cada instrumento. De hecho, jugamos con un espacio tridimensional con el sonido. Igual no puedes ponerlo a un volumen muy alto, pero es que no hay que ponerlo a tanto volumen porque hay frecuencias y picos que fulminas. El resultado final es que es un producto “do yourself” que hemos hecho nosotros mismos.

Igual ‘P98’ vendría a resumir todo, ¿no?
Sí, yo creo que es la canción más representativa, como ‘Redrum’. Es electrónica, sí, pero es muy rockera. Son canciones también muy agresivas que en algunos momentos tienen un beat electrónico muy detectable. Me gusta mucho la música electrónica agresiva y oscura, que lo escuches y te muestre otro lado más tenebroso, así que eso también se ve en ciertas canciones. No tengo ni idea, pero en el posible disco que pueda venir igual aparece un tema más electrónico y oscuro. Me gustaría lanzarme mucho más.