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Maya Homerton: ¡Átame!

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“En el sexo me gusta quitármelo todo, hasta el mecanismo de pensar”.

Es fantástica, de verdad. Maya Homerton se ha construido ella misma con perseverancia y trabajo. Es una bella joven de ojos preciosos que invitan al erotismo más absoluto para que la imaginación viaje por su propio medio vital. Domina el Fetish, el Shibari, Kinbaku, BDSM… y el arte de la seducción haciendo realmente lo que hace siendo una modelo más que prometedora.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.
FOTO: JOSÉ FURTADO.

Publicada en ChopperON / Nº 50, Octubre 2012

“Versatilidad” es lo que te puede definir por completo. ¿Pero la versatilidad en tu modo de vida tiene que ir ligada a la sensualidad y a no tener complejos?
Por supuesto, no creo que pudiera funcionar si tuviera complejos, miedos, o vergüenza del que dirán, mira lo que hace…

¿Qué es lo que te inspira para crear?
Mirarme al espejo y decirme a mí misma: “tú sabes cómo, hazlo”.

¿Y para posar? Supongo que no todos los días te levantas con las mismas ganas de posar; sea para Fetish, BDSM, Shibari, Kinbaku o para mostrarte completamente desnuda.
Hay días que cuando tengo una sesión pienso: ¡Uf! hoy no tengo cara de posar, mira que uñas, mira qué pelo… Aparte, no suelo maquillarme, si me pongo algo -con la línea de los ojos negras y los labios rojos- voy servida, pero la mayoría de las veces no me maquillo, así que soy y voy tal cual, y eso no se puede disimular…

Pero no sé qué pasa, pues cuando estoy frente a esa cosita negra todo me envuelve. Se me olvida el mundo, le doy lo que me pide… Me atrapa. Es una conexión que tengo y no se puede explicar fácilmente. Al ver el resultado, ya no recuerdo de si en ese día no estaba yo “fotogénica” tal y como pensaba…

¿Y el fotógrafo? ¿Cómo influye la afinidad que tengas con la persona que está detrás de la cámara con respecto al resultado final?
Por ahora, he tenido suerte y con la gran mayoría he trabajado muy a gusto. Mucho respeto y mucha profesionalidad. Los fotógrafos que me eligen, ya han visto mis trabajos y ven cuál es mi estilo. Es fácil conectar con ellos y con lo que buscan si el rollo es el mismo que a ti te gusta. Unimos nuestros dones de fotógrafo y modelo… y ¡boom! Nace una pedazo de sesión.

¿Eres muy selectiva con ellos? Me imagino que algún pajillero se habrá hecho pasar por fotógrafo para aprovecharse…
Como ya dije, he tenido suerte y buenas experiencias con ellos. Por supuesto, cuando me llegan mensajes para hacer “shorts” miro y reviso bien sus trabajos y como no me guste lo que hace, o no me transmiten sus fotos, no hay nada que hacer.

También me gusta que el fotógrafo sea muy limpio con la foto, no me gustan los retoques (lo mínimo). A mi eso de que me hagan parecer otra nunca me ha gustado, así que prefiero que el trabajo sea lo más natural posible. Y, por supuesto, amo a quien trabaja con analógica.

“Soy una persona muy sexual y morbosa, pero mi meta no es ser actriz porno”.

Lo mismo, creo, te habrá pasado con algún que otro “fan”. ¿Son más numerosos los que te hablan bien del arte de la fotografía y demás detalles o abundan más los que te cuentan que se masturban con ellas?
Es obvio que al ver mis trabajos puedas sentir excitación, mi estilo es erótico, mi cuerpo… mis tattoos… Y la imaginación es muy amplia. Algunos claro que me han dicho cosas “sucias” de mis fotos, pero yo también me excito cuando veo a mi chico bailar breakdance y no va desnudo. Lo importante es que esa foto que tú ves mía, transmita lo que yo quiero dar… Y por ahora ocurre.

Si no me equivoco, empezaste con el shibari gracias a un fotógrafo que también era “atador”. Desde el momento en el que te viste ahí supiste qué era lo que te gustaba realmente. Es más, me consta que hace poco estuviste en una fiesta de shibari. ¿Qué tal la experiencia? Resulta curioso que haya tanto público y consumidor del shibari o del bondage como para hacer una fiesta.
No hay tantas fiestas como yo quisiera. Al menos tengo suerte y aquí en Londres es más normal encontrarte con eventos de este tipo. Por ahora, el primer viernes de cada mes hay en un local del sur, una fiesta que organiza Bruce Esinem. Se pone bastante bien, tanto de espectadores como de atadores y modelos. Yo hago performer, la mayoría de las veces es Nina Russ quien me ata (la discípula de Esinem).

Nunca dejas de ver cosas nuevas, aprender, disfrutar de este arte, y siempre deseando de que sea la siguiente. En Octubre es el festival del Bondage japonés en Londres, es un festival a nivel europeo de los más importantes, por no decir el que más, y yo por supuesto voy.

¿Y duele? Es evidente que –el que te ate- sepa saber hacerlo… para que no duela. ¿Has dado con algún manazas?
El que ata, sabe cómo hacerlo para que sea lo más cómodo posible para la modelo. Ahora, ya depende un poco de tu resistencia, flexibilidad y concentración. Date cuenta de que el Kinbaku es un método de tortura japonesa, así que cosquillitas no hace. Es doloroso, pero a mí, personalmente, no me duele, al revés. ¡Uf! vuelo… Hay personas que no pueden, porque la presión de las cuerdas envolviendo el cuerpo le producen ansiedad y mucho dolor…

“Tuve una época muy oscura, era una incomprendida”.

Incluso con Nina Russ ya has trabajado más veces. Por ahí hay un set del fotógrafo José Furtado donde Nina te ata. Buena química profesional se ve ahí.
Sí, eso ocurrió porque le dije a José: “tío tienes que venir a Londres a hacerme fotos cuando hago Shibari. Podríamos hacer algo muy grande”. Y eso fue lo que ocurrió.

¿Para según que sesiones de fotos tienes que estar excitada o –como vulgarmente se dice- cachonda?
Para las sesiones hay que ser una misma, estar relajada y dejarte llevar. Para mí eso conlleva a que siempre me excite.

No sé si será exagerado, ¿pero has llegado al orgasmo en alguna sesión o después de la excitación que eso te provocó?
No (risas).

¿Eres sumisa (sexualmente hablando)?
Sí. Soy una persona muy dominante en mi vida cotidiana, todo el día pensando, programando, decidiendo… y eso cansa. Por eso me gusta -en el sexo- quitármelo todo, hasta el mecanismo de pensar… y que otra persona haga y decida por mí.

Aunque te decantes bastante por el sexo, no te veo en el porno en plan DP, Hardcore o Gang Bang… ¿Qué opinas tú?
Pues tú mismo lo has dicho. A mí no me va el porno, me va lo erótico. Soy una persona muy sexual y morbosa, pero mi meta no es ser actriz porno, ni mucho menos.

¿Qué tiene el exhibicionismo que tanto te llama?
Me gusta ser diferente, me gusta arriesgarme, hacer lo prohibido, resaltar… Supongo que esas son las razones.

¿Y el naturismo? ¿Es algo que practicas con frecuencia?
Sí, me encanta.

“Es obvio que al ver mis trabajos puedas sentir excitación”.

¿Y la temática lésbica que se ve también en algunas fotos de Paul Hardy Carter o Antonio Flórez?
Aparte de que soy bisexual, me gusta mucho trabajar con chicas, va unido por naturalidad de una misma.

Pero todas estas preguntas tienen desembocan en esta: saliste de Sevilla hacia Londres. Me imagino que te sentías atrapada allí y que tus múltiples personalidades artísticas iban a perecer si no experimentabas marchándote, ¿verdad?
Hay que salir y descubrir. Londres es uno de los mejores sitios para evolucionar en este mundo, y ser lo que uno quiere ser.

Dime una cosa. ¿Valiente es quién abandona su tierra en busca de algo mejor para él o el que se queda para solucionar el problema que tiene en común con los demás?
El problema lo tiene la sociedad, no yo, y no tengo tiempo ni poder para cambiar eso… Yo voy a donde me llaman.

¿Dejaste pareja en Sevilla? ¿Cómo se toma la otra persona el hecho de que su chica (o su chico) se desnude y lo vea todo el mundo?
Mi pareja vive conmigo en Londres, él me apoya, me anima y me respeta, y se siente superorgulloso de mí y de mi evolución. Es un gran punto de apoyo.

¿Puede molestarte que alguien te obligue a no hacerlo? Ya sabes que hay mucho acomplejado…
Antes de lanzarme descaradamente a tomar el modelaje como profesión, mis antiguas parejas no entendían muy bien el por qué el hacerme una sesión de fotos conllevaba siempre desnudarme. La verdad es que me sentía oprimida., no podía crecer y evolucionar como ahora hago.

Lejos de casa, ganándote la vida con esto, ¿se ve todo desde otra perspectiva? Da la sensación de que en España esto se ve como algo sucio, cuando es un arte. Pero parece que poco a poco se va aceptando con un público mayor…
España, y sobre todo por donde yo vivía, sigue siendo un pueblo inculto en el que no son capaces de ver el arte de mi profesión. Sé que hay muchas personas que –evidentemente- no saben distinguir. Mi trabajo no es “digno” para muchísimos de ellos, pero sí es digno ir a un bar de camarera y que te paguen una porquería, explotada y sin contrato, sin derecho a elegir vacaciones, pero claro, no vas desnuda. Así que es digno… ¿No es cierto?

Mira, una vez tuve una experiencia con una señora mayor por la calle, en la que me puso de puta para arriba sólo porque estaba posando, vestida, pero con posturas pícaras por un parque en el que no pasaba ni Dios. Seguro que si la chica que posaba fuera famosa, no pasaba nada, pero claro… esa mujer, en ningún momento, se paró a pensar que es mi trabajo y hasta que no nos echó de allí, no paró. En fin…

“no creo que pudiera funcionar si tuviera complejos”.

¿Cuál crees que ha sido tu mayor logro profesional hasta el día de hoy?
Aún estoy en ello, y no voy a parar. Siempre te pones nuevas metas y aspirar a más. Por ahora soy muy feliz por tener todo lo que tengo y haberlo conseguido porque un día dije que iba a cumplir mi sueño.

Y unido a esto están los tatuajes. ¿Cada uno de tus tatuajes marca una etapa de tu vida en especial o te los haces cuando te da la gana y punto?
Marcan etapas, pensamientos, momentos; tener dinero para hacerlos… Si tuviera más dinero me tatuaría con más frecuencia.

¿Cuál es el más caro y el más especial? Pese a que una cosa no quita la otra. No sé por qué me da… que el escorpión que tienes tatuado en el omóplato derecho fue de los primeros que te hiciste y que incluso te sientes muy identificada con ese animal.
Tuve una época muy oscura, era una incomprendida, y eso marcó una etapa de mi vida. Pero pronto lo voy a tapar, puesto que no queda muy estético el escorpión con el dragón que tengo en la espalda. Ese es el más caro y el más personal, tengo una cicatriz enorme en mi espalda, pues me quemé con agua hirviendo y las escamas del dragón están hechas casi a relieve fingiendo ser la piel del dragón.

Como viene siendo normal, lamentablemente, te habrán rechazado (socialmente hablando) por llevarlos…
No, no me ha pasado. He tenido miradillas de las personas mayores en el autobús, días de verano… Cosas normales, pero dentro de lo que cabe, apenas se ven. No te creas que me guste enseñarlos descaradamente cuando voy “normal” por la calle. Con un pantalón largo y una camiseta corta… no se ve ni uno.

¿Crees que tienes que agradecerle a alguien el haber logrado vivir de esto para poder crecer como modelo o eres de esas personas que se han hecho a sí mismas? Personalmente, tengo la sensación de lo último.
Soy muy autosuficiente, y en general yo me he hecho solita. Pero hay que reconocer que mi amigo José Furtado me ha ayudado mucho. Siempre se acuerda de mí para sus proyectos, y mis primeras publicaciones en la web fueron gracias a él.

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