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Garamendi: Profecía declarada.

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“Cuando pones a alguien a trabajar en algo sin ayudas, lo acaba aprendiendo con el tiempo”.

Después de la prometedora etapa con Dynamo, Antonio Garamendi decide ya no sólo romper con la formación musical, sino que además decide dejar los estudios de Derecho. El joven de Getxo lo tenía muy claro, pues el tiempo que tenía para componer era mucho mayor, por lo que aquello le sirvió para aprender ciertas cosas que se le escapaban… aunque ha terminado dominando con el tiempo. Ahora, en este presente año, muestra “Garamendi” (Insamuel Records/ Warner, 2012), un LP muy cuidado y sin nada de relleno que ha ido creciendo con los años de andadura en este camino de piedras. Por su parte, el autor se siente seguro de lo que tiene entre manos y admite los riesgos que esto conlleva. Aún así, el miedo no se respira en ninguna frase de sus palabras. Nada como escuchar y ser escuchado para comprometerse con uno mismo en base a su arte.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Cambio 16

Decidiste dejar los estudios de Derecho para centrarte todavía más en la música.
Así es. Como todo hijo de vecino, había que estudiar una carrera, pero yo elegí una que no iba conmigo. Sí, la estaba sacando y tal, pero salió el tema de la música y ya desde pequeño sabía lo que quería hacer. Fue en ese momento de la Universidad cuando decidí apostar por la música. Es una época en la que hay que decidir y yo tiré por lo que quería. Desde entonces… aquí estoy.

Pero no fue en vano. Me refiero a que era en clase cuando dibujabas esa serie de paisajes que ahora, uno de ellos, es tu portada.
Siempre me ha gustado dibujar, pero los profesores del colegio me echaban la bronca: ‘¡¡Garamendi, si no fuera usted tan vago sacaría muy buenas notas!!’. (Risas) Siempre me pasaba el rato dibujando lo mismo: abría el libro, el profesor daba su clase, y a la media hora yo no podía más. Era, entonces, cuando me ponía a dibujar. Respecto a la portada, me di cuenta que llevaba mucho tiempo haciendo el mismo dibujo, así que lo vi claro. Es un paisaje que hacía yo en las mesas de la facultad de Derecho, por cierto.

Tenías que haberte decantado por Bellas Artes…
Me hubiese gustado, sí.

Imagino que le darías el disgusto a tus padres.
No, tampoco. De hecho, tengo mucha suerte de tener unos “jefes” tan abiertos en ese sentido. Están orgullosos de lo que hago.

¿Es posible que este disco sea una extensión de lo que querías hacer con Dynamo? Si mal no recuerdo, fue en 2008 cuando grabaste con Jordi Mora un disco de 12 canciones que nunca vio la luz. Se me antoja como una antesala.
Por supuesto. Es más, se entremezcla ese disco con las canciones de este. Es un poco la evolución de mi música durante ese tiempo puesto que en este álbum hay canciones que yo tenía en la recámara. No sé si para Dynamo, pero algo había por ahí. Como bien has dicho, aquello fue la antesala de lo que estoy presentando ahora, pero es que incluso se mezclan canciones que tienen 4 y hasta 5 años, como ‘Humo y pólvora’. Y bueno, diríamos que al final es lo mismo pero sacado de otra forma. Es verdad que Dynamo éramos una banda que se apoyaba en los cuatro miembros para trabajar. Fue dejar Dynamo para empezar mi proyecto en solitario y es cuando cambia el rollo de la onda de antes a esto.

¿Eso puede significar que no querías tirar de un carro?
No, no era tirar del carro. Dynamo tenía una fecha de caducidad y cada uno tenía sus estudios o empezaba a currar. En mi caso, pensaba que no iba por el buen camino, así que no me quedó otra que la de escoger el que estoy haciendo ahora. Fue eso, pero no se trataba de tirar del carro. El otro día estaba recordando con unos colegas la época del local y de estar todos ahí… y joder, ahora miro para atrás y es que aquello fue acojonante, de lo mejor que me pudo haber pasado en la vida. Lo miro con mucho cariño y se echa de menos.

¿Qué edad tenías por entonces? Si ahora tienes 26… calculo que en aquellos tiempos tendrías 18 años.
Yo empecé con ellos desde los 17 o 18 años, sí. Fue una época que abarcó desde los 17 hasta los 22 años. Sobre todo la última época en el local, cuando teníamos conciertos con Dynamo, podía venir cualquiera que perteneciera a esa piña o al grupo para terminar haciendo tranquilamente lo que nos daba la gana. Venía uno, cantaba; otro se ponía a tocar la batería sin tener ni idea… Nos metíamos ahí a hacer el capullo (risas).

‘Afinación C’ es una canción que refleja, más o menos, esto que me cuentas.
Puede ser. ‘La niebla’ también va por esos derroteros…

Que por cierto, ‘La niebla’ es uno de los temas más recientes.
Exacto. Y algunas otras que también son así, como ‘Built to last’, que es una canción que ya tocábamos con Dynamo. Hay cortes como ‘Afinación C’, ‘No te va a costar’, ‘La niebla’… que no es que se salgan de ese cambio de onda, pero sí que nacen desde otro instrumento, como es la guitarra acústica. Un día descubrí la afinación en Do y empecé a hacer una canción. Realmente depende de dónde salgan.

Aunque mayormente compones en base a la voz y al piano.
Sí, suele ser enganchar unos acordes, ya sea en guitarra o en piano. Luego, con la voz, voy haciendo la línea melódica y desde ahí voy estructurando estrofas, estribillos… hasta que después hago arreglos con la guitarra o con la batería. Creo que es muy importante que sea así.

Justifica la respuesta, por favor.
Es que luego, cuando haces un acústico, las canciones tienen que funcionar en crudo. Guitarra y voz, acordes que funcionen con la melodía… Son los pocos elementos que necesita una canción para que suene.

Mikel F. Krutxaga ha tenido muchísimo que ver, ¿cierto? Aunque tú eres la sencillez, Mikel le da otro empaque con su forma de ver el sonido.
Las canciones nacen de los acordes y nacen de la guitarra, pero me he pegado un año y pico arreglándolas; desde la rítmica hasta los bajos o sintes. Lo que me gusta es poder poner, quitar, meter otros acordes para probar… hasta dejarlo bastante centrado. También es verdad que después te viene gente como Karlos Aranzegui, Jaime Nieto o Aitor Antruejo y te imprimen su manera de tocar dejando su huella. Mikel es la persona que abraza el proyecto entero. Y ya no sólo por la producción o el sonido que le da, sino porque le gustó el proyecto desde el principio y creyó en él para trabajar juntos aportando su “granazo” de arena.

Como el envoltorio del regalo.
Ya te digo. Al final ha quedado un disco grande en el que hay mucho detalle y está todo muy cuidado.

Diría que ‘Colores’ es la canción que resume la totalidad de todo, aunque ha sido elegida como single, posiblemente por su ligereza sobre el resto.
Es posible. Se ha elegido porque es una canción muy fácil de escuchar y que no te cansa. Además de tener un estribillo muy bueno y un mensaje positivo. Y, como dices, resumía todo el contenido del disco. Tenía todo para ser la primera en presentar este trabajo. Lo decidimos entre unos cuantos y lo tuvimos claro.

Y como añadido está Iván Ferreiro en ‘No te va a costar’.
Iván entró gracias a Mikel porque había trabajado en discos de Piratas y también de Iván en solitario, así que contactó con él para proponerle la colaboración. El tío estaba encantado. También estaba GetIn, nuestra agencia; y Karlos, que había sido parte de su banda con anterioridad. Es un honor tener una colaboración como la de Iván en un proyecto como el mío que está empezando. La gente flipa cuando escucha la canción.

Una canción que además parece escrita para él.
Es muy de su rollo. Tenía ya su tiempo, pero lo tuvimos claro porque le va como anillo al dedo.

El disco, en su mayoría, es invernal, salvo por este tema con Ferreiro y por ‘In the middle’, que le dan un poco más de… ¿visión primaveral?
Sí, es cierto. Estas dos canciones tienen más luminosidad, pero también es verdad que el resto es bastante invernal. Es que es muy diferente estar en un local de ensayo con tus colegas y con unas birras a estar solo en casa y a tu bola. El estado de ánimo es diferente. Eso ha hecho que pudiera meterme en profundidad con casi todo, permitiéndome montar algo más grande y aprender ciertas cosas que tenía que hacerlas por mí mismo. No quería algo de banda, sino algo que tuviera muchos más detalles, por decirlo así.

¿No buscabas ser el solista de una banda?
No, buscaba la canción por la canción. Si un tema tenía ese sonido, adelante. Ya te digo, me ponía con ellas y después iba arreglando y añadiendo cositas para ver por dónde iban a ir las cosas y dejarlo así; la canción por la canción. Como había dejado los estudios, podía ponerme en mi casa a cualquier hora del día a tocar la guitarra para componer, que es también un curro. Cuando pones a alguien a trabajar en algo sin ayudas, lo acaba aprendiendo con el tiempo.

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