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Hendrik Röver: El sonido de la madera.

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“Nos dimos cuenta de que este divertimento se había convertido en nuestra profesión”.

“La caja de los truenos” aparece como el último trabajo de los Del-Tonos, pero su cantante, Hendrik Röver sigue planeando ajustes por su cuenta. “No temáis por mí” fue el disco que Röver firmó por su cuenta en 2010, pero antes de lanzar campanas al vuelo, el músico profundiza sobre ese dato alegando que compagina sus composiciones de manera intercalada entre Del-Tonos y su carrera en solitario. Desde su estudio, Hendrik conversa con Cambio16 con la intención de explicar las técnicas de grabación, composición y la vida y obra de su música.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Cambio 16 / Nº 2085, 5 Diciembre 2011

Habría que partir desde un punto, y ese es el 2008. Te digo esto porque Deltonos publican “Buenos tiempos”, que es hasta hoy el último disco; y tú lanzas en solitario “Esqueletos”. No obstante sucede como un accidente.
En principio “Esqueletos” fue así, aunque luego ha sido una cosa que se ha consolidado. Después de “Esqueletos” vino el segundo, “No temáis por mí”, que salió el año pasado. Pero este año ya le tocaba a los Deltonos porque cronológicamente salió primero “Esqueletos” y después “Buenos tiempos”. Luego saqué yo el segundo y por el orden seguido ahora le tocaría a Los Deltonos.

Si hay algo que resaltar es que se compagina tu carrera en solitario con la de Los Deltonos sin que se interfiera demasiado.
Bueno, no. Son dos caminos paralelos que discurren plácidamente el uno al lado del otro. No hay mayores interferencias. Tampoco digamos que la carga de trabajo es tan abundante como para que existan muchas incompatibilidades (risas).

Hablando de interferir y de interactuar. He caído en la cuenta de que, no sé si por tu forma de producir o de componer, el sonido de Deltonos ha evolucionado al que ya llevaba tu carrera en solitario, que no es más ni menos que la vertiente de la Americana.
Sí. Pero en realidad Los Deltonos llevaban ya ese camino marcado. Por ejemplo, “GT” (2005) es un disco muy de Americana. Hombre, realmente es difícil separar totalmente las dos personalidades, por no decir imposible. Me imagino, entonces, de que una cosa acabe notándose en la otra también.

Entonces, cuando estás en casa y te viene una letra o melodía a la cabeza y te pones a componer, ¿tienes ya pensado para que vertiente irá?
No, yo hago canciones y las voy guardando. Cuando ya llega le llega el momento de grabar a uno o a otro pues ya miro lo que tengo: esa docena para Los Deltonos y esa otra para lo que hago en solitario porque el ambiente es más reposado.

Algo que está latente pero que no has vuelto a retomar es “Hank”. Aunque me consta que andan por ahí las demos de un “Hank III”.
Sí. Digamos que la historia de “Hank” pudo tener su continuación allá por el 99 o 2000. Tenía maquetado un disco de Los Deltonos y otras para “Hank III”, así que tiramos la moneda al aire y salió para Los Deltonos (risas). Entonces las maquetas de “Hank” se quedaron ahí. La verdad es que de vez en cuando la gente me pregunta. Pero una cosa es cierta, y es que Hank, como grupo, está finiquitado. Pero no sé, igual un día se las licenciaré a alguien para que haga una edición especial o limitada.

O la idea del disco de duetos…
Pero eso es más bien para mi “yo” cantautor.

¿Cantautor?
Sí. Hacer un disco de duetos como los de Porter Wagoner y Dolly Parton o ese tipo de cosas. Lo que pasa es que tengo que encontrar todavía a la parte femenina que le mole el Country (risas).

¡Tienes una larguísima lista de espera de cosas pendientes, amigo!
¡Pero eso está bien! Esas cosas te mantienen en activo y te hacen estar en esta profesión que nos ha dado por elegir.

Elegir… o que te haya elegido la profesión a ti.
Aunque… no sé. Mira, cuando empezamos en esto tocábamos porque nos divertíamos, pero más tarde, de repente, nos dimos cuenta de que ese divertimento se había convertido en nuestra profesión.

Ahora hablaremos de Los Deltonos, pero me pregunto si te traes algo entre manos ahora por tu cuenta.
Ahora mismo estoy centrado en sacar el disco de Los Deltonos. Cuando ese disco esté en la calle entonces me pondré a pensar en mi próximo disco en solitario (risas).

Este nuevo disco de Los Deltonos tiene un título que da algo de… me refiero a que en anterior se titulaba “Buenos tiempos” y este se llama “La caja de los truenos”.
Sí, pero es solo el título de una canción. Ya sabes, eso de que te pones a mirar el título de las canciones y piensas que ese título estaría bien para dar nombre al disco. Pero vamos, no hay un mensaje subliminal oculto en ello (risas).

La verdad es que es de agradecer que un grupo como Los Deltonos vuelvan, porque la verdad… sois como el Guadiana. Si mal no recuerdo hubo una entrega en el 2000 tras mucho tiempo sin sacar nada.
Es que nunca hemos sido demasiado prolíficos. Hicimos disco en el 2003, 2005, 2007… también 2008. Y ahora… pues este del 2011. Seguro que hay otros ejemplos.

¡Seguro! Ahí tenemos a Mecano…
(Carcajada) Bueno, pero es que una cosa es que un grupo, oficialmente, esté disuelto y que luego vuelva –cosa que me parece discutible- y otra es un grupo que realmente se tome un descanso. Los Deltonos hemos tardado entre un disco y el siguiente, pero nunca dijimos que se acababa el grupo.

De ahí que cada uno haya seguido su carrera sin que ello suponga una escisión radical.
Eso es.

Y para demostrarlo ahí está el 14 de Diciembre en la Caracol con el concierto de “presentación”.
Sí, al final se ha convertido en el concierto de presentación. Un concierto que nos ofrecieron hace tiempo y que nos parece una buena idea. Además, hacía mucho tiempo que no tocábamos en Madrid, así que decidimos hacerlo todo junto. Ahora ya sólo falta que los discos estén fabricados para ese día. Toco madera… (risas).

Ya sabes que eso es una lotería.
¡Lotería de Navidad, en este caso!

Bueno, mientras no os toque un premio Gordo como Servando Carballar…
Ya. Es el típico asunto que si no me recordáis de vez en cuando… (Risas). Eso es ya para mí la prehistoria.

Bueno, yo lo decía porque a raíz de aquel problema surgieron Albert & The Blue Kings. Ya sabes, por el tema de los “accidentes” y el azar.
De ese disco hace… ¡veintipico años!

¿Pero ves? Al final, aunque no seáis prolíficos, siempre hay “algo” latente ahí que termina por salir. No lo llamaría “mala leche”, pero si una ventolera por narices.
Pues no sé si sería así, pero este disco que hemos grabado ha sido el más inmediato. Hice las canciones en Febrero, nos juntamos cuatro o cinco días en Marzo y lo mezclé directamente en Abril. Veíamos si tal canción estaba en Mi o en Do, si la teníamos lista… y a grabarla.

Un disco express, vaya.
Y aparte de eso, estábamos tocando todos juntos. Creo que se nota bastante en el ambiente. No es ese ambiente estéril de los discos grabados por pistas y todo separado, sino que en este se nota un ambiente más gordo que lo se encuentra normalmente.

Y en directo, con todos a la vez.
Sí. Estábamos todos los músicos en la misma sala y con los amplis a la vez, estando todos al nivel que deberían de estar.

¿Se ha grabado de manera analógica y con cinta o en digital?
Bueno, en GuitarTown, mi estudio, trabajo de manera híbrida. Grabo muchas que pasan por analógico y luego también pasan por digital. Pero luego vuelvo a mezclar en analógico. Desde luego lo de estar tocando todos a la vez y estar viéndose es impagable.

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