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Antonio Garrido: Con elegancia.

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“Hoy en día, la televisión es un animal que devora personajes”.

Antonio Garrido (Sevilla, 1971) es un actor de cara reconocida aunque sin personaje que lo condicione. Conocido por sus papeles en “Los simuladores” o “Los protegidos”, el sevillano es un incansable trabajador que no conoce frontera alguna entre la televisión, el teatro o el cine. De hecho, su vida en el cine ha sido tan firme como completa formando parte del reparto de películas como “El camino de los ingleses”, “Camarón”, “La chispa de la vida” y, ahora, “Fin”, película que, como el propio Antonio indica: “mi personaje es un miembro de más de la pandilla, tal vez el más simple, el que tiene el trabajo más normal. Aunque su empresa se ha ido al garete y por circunstancias de la vida ahora no atraviesa un buen momento”. Garrido habló sobre la actualidad de la televisión y del cine, además de la dureza del teatro y otros temas de interesante recorrido en su vida.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.
FOTOS: MARCO ROMANÍ.

Publicada en Cambio 16

¿Crees que una serie de éxito (como “Los protegidos”) puede tener una altura y una caída?
Hombre, si es una serie de éxito, es complicado que tenga un bajón. Pero sí es cierto que hay productos que van funcionando. Creo que si no se van renovando las tramas y las formas de hacer la serie, al final la gente se casa, efectivamente. De hecho, ya se han visto muchas series que han estado repitiendo lo mismo, pero el público no es tonto y se termina cansando.

Hombre, “Los protegidos” lleva tres temporadas, camino de cuatro, que ya es mucho para una serie española.
En comparación con “Hospital central”, “Cuéntame cómo pasó” o “El comisario”, sí. Al igual que funciona muy bien, puede ser que el público se canse y prefiera ver otra cosa al día siguiente.

Aunque hay series con una única temporada que alcanzaron el éxito quedándose en la memoria colectiva de generaciones enteras. Hablo de “Verano azul”.
Pero también pasa una cosa; cuando se emitían este tipo de series, no había tantas cadenas de televisión. O sea, tú hacías “Verano azul” y tenías 20 millones de espectadores.

Cierto.
Claro, sólo se hacía una serie. Entonces, España entera estaba pendiente de eso. Pero lo de “Verano azul” es curioso, se hizo una temporada y se siguió emitiendo durante 10 años. Recuerdo una noticia en el periódico que decía así: ‘Televisión Española confirma que este año no repondrá Verano azul’. (Risas)

¿La diversidad de los trabajos evita la monotonía?
Totalmente, sin lugar a dudas.

Bueno, qué te voy a contar… ¡si hiciste de Rey Melchor en Salteras!
(Risas) Sí. Creo que es fundamental. Mira, si estás todo el tiempo haciendo lo mismo, terminas quemándote. Lo bueno que de esta profesión es que tiene varias facetas y varios códigos. Lo importante es adaptarte al código que tiene cada medio, que es fundamental. En el teatro, tienes la inmediatez y tienes además la fuerza de que la última palabra es tuya. Tú eres siempre el que tiene la última palabra encima del escenario. El director o el coreógrafo te han podido decir mil cosas, pero al final, el que está ahí delante, el que decide lo que se hace, eres tú. Eso sí, al día siguiente te expulsarán (risas), pero puedes hacerlo si quieres.

¿No hay ejemplos? Tuvo que ser algo digno de recordar.
No diré el nombre del actor, pero como no le gustaba el montaje de la obra, terminó tirando el sofá al público. Esto es verídico.

¡¿Él solo tuvo la fuerza suficiente?!
Como te lo cuento. Cogió el sofá y se lo tiró al público. Por eso digo que es bueno ir alternándolo con hacer cine, televisión, teatro… siempre que se pueda. Desgraciadamente, no es algo que tú decidas siempre.

Pero igual el teatro tiene más encanto.
Sí. Esto es como el tipo que ahora hace cine, antes hizo fotografía. El que ha hecho periodismo audiovisual, ha trabajado de plumilla. Esto es así. A los actores, lo que nos gusta hacer es el teatro, y en el teatro es donde de verdad está la esencia. Lo que sucede, es que el teatro es muy duro.

La “mili” del actor…
Totalmente. Tiene la parte bonita de que no repites nada. Aunque hagas la misma función todos los días, todas son distintas. Y eso está muy bien, pero te lo tienes que currar todos los días porque no puedes salir al escenario para hablar y que la gente se lo trague. Te mantiene vivo, pero es duro porque también hay temporadas en las que estás haciendo funciones en el mismo sitio, aunque la mayoría de las veces estás de gira. Ahora mismo, pocos espectáculos aguantan una temporada larga en un sitio. Es duro y, además, pagan mucho menos. Por lo tanto, es complicado, pero a todos nos gusta el teatro.

Ciertamente, lo primero que hiciste fue teatro, pero se te ha reconocido más por la televisión… a pesar de haber empezado relativamente tarde, entre el 1998 y el 2000.
Así es. Pero fíjate, en realidad empecé muy temprano con la tele, lo que pasa es que no fue muy profesionalmente. Mi padre ha trabajado toda la vida en la tele, entonces, para mí, trabajar en la tele no es algo que me coja lejano. Jamás le he tenido miedo a la cámara, aunque sí respeto, porque lo he visto desde chico. También, mi hermano Ángel es Director Creativo de programas de televisión. Cuando él era pequeño, cogía la cámara; primero la super8 y después una VHS, y se ponía a grabar mientras yo hacía el tonto delante. A día de hoy, nos pagan por hacer exactamente lo mismo (risas). Quiero decir que en realidad empecé muy temprano, pero hasta que uno no conoce el medio y no está preparado, no considera que sea el momento oportuno para ponerse delante.

Y eso es algo que no ocurre con frecuencia en la actualidad. Me refiero a ciertos personajes que copan las cadenas sin saber mucho del medio. Solamente hay que ver cómo hablan y cómo se comportan.
Hay una cosa que me da mucho coraje. Me he cruzado con gente que me compara con esa gente porque, dicen, “nos dedicamos a la tele”. No, mire usted, yo no me dedico a lo mismo que estos señores o esta señora. No tenemos la misma preparación. Hoy en día, la televisión es un animal que devora personajes: llega, los consume, los explota, los exprime y después los escupe. Eso es si tú no está preparado. Pero si sabes de qué va el rollo y te lo has currado, no te dejas engullir y escupir, sino que te dosificas y eliges qué cosas hacer y qué cosas no. No todo vale aunque haya gente que salga en la tele creyendo lo contrario con tal de conseguir audiencia. Estoy convencido de que hay animales de la televisión como Belén Esteban, por ejemplo. Estoy convencido de que terminarán vendiendo la muerte de esta mujer. ¡Ojo! No digo que la vayan a matar y la vendan, que tampoco me extrañaría, pero terminarán vendiendo su muerte.

Y todo por la audiencia…
La irán explotando y explotando… hasta que aparezca otra y ya no sepan que más vender de esa persona. Estoy casi convencido de que puede pasar.

He pensado que, si el Rey muere, habrá un despliegue tremendo de medios. Pero si Belén Esteban muere, también habrá un despliegue brutal.
Sí, sí. Estoy convencido completamente. Es jodido compararlos porque uno ha hecho muchas cosas por la Democracia y la otra… pues perdonen ustedes pero, ¿qué quieren que les diga? Es jodido por eso, pero puede pasar.

Hablando de personajes devorados y del encasillamiento. Amén de tus muchos personajes, la televisión tiene el peligro de que la gente te vea como Mario, “el de Los protegidos”.
Hombre, esto es como lo de Antonio Ferrandis, que le dieron un Oscar murió siendo Chanquete. No es malo, porque ahora estoy con “Los protegidos” y es lo que más audiencia tiene. Pero claro, en la película de “La chispa de la vida” no me van a estar señalando como el Doctor Velasco, básicamente porque no ha tenido tanta audiencia. Es normal, no sólo por la recaudación, sino porque la serie se emite cada semana y nos ven mínimo 3 millones de personas, más los que van y vienen. Es normal que sea así. De todas formas, Carlos, en esta profesión tanto vales como tu último trabajo. Y dentro de poco, cuando salga otro trabajo distinto y haga otro personaje, si funciona, la gente se olvidará. Antes de hacer “Los protegidos”, yo era “el de Identity”. Y antes de hacer “Identity”, era “el de Los simuladores”… y así. La primera serie que hice en Canal Sur se llamaba “Plaza alta” y “Arrayán”, así que cuando voy por allí me siguen diciendo “el de Arrayán”.

Pero no pasa nada, ¿no?
Claro. No pasa nada porque la gente te compare y te identifique con el personaje. Ahora, si me pegase toda la vida haciendo otra serie distinta con un personaje igual que Mario de “Los protegidos”, pero con otro nombre, pues entonces sí. Pero siempre procuro hacer personajes distintos.

Hombre, eres un actor que no está encasillado pero que a todo el mundo le suena su cara.
(Risas) Pero eso está muy bien y es bueno. Entre otras cosas, porque si después quieres hacer otros trabajos en los que te identifiquen con el personaje, no con la persona, es importante. Y el que te conozcan o no por la calle, es otra cosa secundaria.

Hablemos de la persona, pues lo de todo por los niños no sucede exclusivamente en la ficción, sino también en la realidad puesto que colaboras con la Fundación Theodora.
Estoy en la Fundación Theodora, también en el proyecto de Estimulación Precoz de la Hermandad del Cristo del Buen Fin (Sevilla), también soy miembro de Payasos Sin Fronteras… No sé si es todo por los niños, más bien es por la gente en general y porque creo que todos los que tenemos la posibilidad de echar un cable tenemos la obligación, aunque sólo sea moral, de ayudar en estas cosas. Aparte, es una acción completamente egoísta porque me siento muy bien conmigo mismo cuando lo hago. ¿Hay algo mejor que ser egoísta haciendo el bien a los demás? Es algo de puta madre. Siempre que puedo, colaboro.

Dando chispa a la vida de los demás, vaya. Por cierto, hilado con tu participación en “La chispa de la vida”, película de Álex de la Iglesia. ¿Se podría decir que esta es una especia de confirmación?
Podría ser. Que te cojan para hacer una película es difícil, pero aparecer en una que sea tan buena, es más complicado todavía. Creo que “La chispa de la vida” es una muy buena película, sinceramente. Todos los actores, en general, están muy bien. Además de que está muy bien realizada. Y, entrar a formar parte de un proyecto así, impone. Cuando vi el reparto, pensé: ‘son todos buenísimos, menos yo’ (risas). Pero sí, me ha venido muy bien entrar en esta película, entre otras cosas, porque si uno hace una serie de televisión o este tipo de trabajos sin entrar en el cine, es como que no estás en ese “star-system”.

Lo que viene siendo un ascenso a primera división.
¡Exacto! Todos hemos visto actores que estaban en el cine, en esa primera división, que cuando se han ido a hacer televisión o teatro, la gente les ha dicho que se dedicaran mejor a hacer cine. Cada vez pasa menos, pero muchos actores que hacen cine, viven de la televisión.

¿Y eso no es contraproducente?
No sé si es contraproducente, pero sí es incongruente que la gente que hace cine, critiquen a los hacen televisión cuando muchas de esas personas viven de verdad de la televisión. Es un contrasentido, pero pasa y es así. Se sigue creyendo en eso.

Hay tiempo para todo, pero quería saber si tú crees que este es tu mejor momento. Y te lo pregunto tanto personal como laboralmente.
Personalmente, sí. Por cuestiones familiares. Estoy muy contento y pletórico en ese sentido. Profesionalmente, si estoy pasando por mi mejor momento, tengo más suerte que un ‘quebrao’ porque llevo 10 años pensando en que estoy pasando siempre por mi mejor momento. Me lo curro, pero tengo suerte. Hay una frase que me gusta mucho y que suelo aplicar a esto: ‘te encuentras gente con talento a cada vuelta de la esquina’. Por lo tanto, el talento está bien, pero no sirve de nada si no trabajas.

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