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Archivo mensual: octubre 2012

Toteking & Shotta: We can be heroes!

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“Las redes sociales son unos escaparates súper guapos para que todo el mundo vea la mierda de la que estamos hecha”.

Una década después del primer trabajo conjunto mano a mano de Toteking & Shotta titulado “Tu madre es una foca” (Superego, 2012), los hermanos sevillanos vuelven a reunirse para entregar un nuevo álbum hasta arriba de cabreo, hostias y crítica social a borbotones. “Héroe” es una pieza exhaustiva de compromiso lírico sin precedentes, pues tal y como reza en el interior del disco por recuerdo del Nobel de Literatura de 1915 Romain Rolland: “un héroe es todo aquel que hace lo que puede”.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Cambio 16

¿Hace falta ser un poeta o estar cabreado para hacer un disco como “Héroe”?
Toteking: Te diría que normalmente estoy cabreado. Siempre. Ha sido así durante mi vida.

¿Por algo en especial o te levantas con el pie izquierdo?
Toteking: Sí, mi parienta me odia (risas), así que algo debe haber ahí. Ese es mi problema.

Bueno, es un disco que nace desde el cabreo por la política.
Toteking: Y a todo, no solamente a la política. Nosotros somos así. Nos sentimos mejor expresando lo que nos jode que lo que nos gusta. Nosotros realmente trabajamos un poco desde el disgusto, tío. [Se dirige a Shotta] ¿Verdad, hermanito? Tú no eres mucho de hablar de las cosas que te molan, ¿no?

Shotta: Nos va el buen rollo, pero la verdad es que somos más de canciones de protesta o de sacar lo que llevas dentro.

¿Para mitigar ese cabreo hacéis alguna cosa aparte de escribir?
Toteking: Hacemos mucho deporte, entrenamos tela, y a los dos nos mola también mucho el cine. Echamos muchísimo tiempo entre ver películas y hacer deporte. Y si no, la mayor parte del tiempo estamos en gira. Carretera… arriba y abajo.

Y eso relaja, ¿no?
Toteking: Sí, te lo pasas de puta madre con tu peña en la carretera.

¿El título de “Héroe” sería por los héroes caídos o por los falsos héroes?
Shotta: Fue por la foto que teníamos para la portada. Un niño nos daba esa imagen de héroe por la cara y todo… Mi hermano y yo estuvimos hablando sobre el título y fue cuando sacamos un par de frases de lo que significaba para nosotros la palabra “héroe” en la portada.

Toteking: Como que el chavalito era un héroe sólo por el hecho de haber venido al mundo sin elegirlo y encontrárselo roto como se lo ha encontrado. Esta nueva generación héroes, tío.

Yo había encontrado otro significado de “Héroe” por la siguiente letra: “corre chico, sal pa’ la calle que hay manifestación. Ocasión perfecta para hacer botellón”. Como también con: “caretas que resisten con la V de Vendetta”. Vaya, que la gente busca iconos o nuevos héroes.
Toteking: Sí, es que los tiempos están jodidos y está empezando a relucir la miseria del ser humano. Las redes sociales son unos escaparates súper guapos para que todo el mundo vea la mierda de la que estamos hecha. Creo que hay una cosa que debería entender la gente, y es que tampoco hace falta ser un observador nato para darse cuenta. Creo que es algo muy evidente. Antes, el ser humano era igual de miserable, de oscuro y de patético, pero ahora se ve más por la obsesión que la gente de mostrar su vida privada y de soltar todo lo que tiene en la cabeza (aunque sea una puta mierda lo que tenga en la cabeza y se haya dicho 30 años antes). ¡Ojo! Es mucho más democrático, por otro lado, porque antes sólo podías decir lo que tenías en la cabeza si eras un privilegiado que podía escribir en un periódico o que podía permitirse un libro. Sin embargo, ahora puede escribir cualquiera que le salga de la polla. Pero al mismo tiempo se ven las miserias humanas, mucho más. Se ve nuestro nivel intelectual, nuestro nivel de orografía, se conoce más a la gente y te das cuenta del país en el que vives por las opiniones y por lo que la gente habla.

Shotta: Eso es bueno y malo, a la vez que triste, porque te das cuenta de lo que hay.

Diría que es más malo que bueno…
Toteking: A mí no me gusta el fenómeno de las redes sociales, desde luego. No me mola nada.

Viendo que hay gatos y pies por todos lados… normal.
Toteking: (Risas) ¡Es verdad, tío! ¡Gatos y pies por todos lados! ¿Qué coño le pasa a la peña con los gatos? Hay gatos por todos lados. El 50% o el 60% de mi lista de contactos del WhatsApp tienen fotos de gatos en sus avatares.

Shotta: Es que los gatos son unos animales que están en contacto con el otro mundo. Están aquí y en el otro mundo. Eso viene por la película “Constantine” y la puerta al otro mundo.

También habláis de eso en ‘Big guns’ con las redes sociales y la mención al famoso video del Antonio de Mendoza… ¿Qué os parecen los toyacos de YouTube?
Shotta: ¡Mucho respeto al Antonio de Mendoza! (Risas) Soy muy fan de esa mierda. Me encanta.

Toteking: Me encanta la palabra “toyaco” (risas). ¿Conoces a la Fideuá Crew? Pues ya la estás apuntando, tío. ¡Te van a flipar! Van para cabeza de cartel del YouFest. Pero yo ahí tengo un debate personal con eso. ¿Conoces también a Lory Money? Cuando lo vi por primera vez, me hizo replantearme el seguir rapeando en serio (risas). Aparte, el fenómeno de Internet, de las visitas y de todo el mamoneo, ¿es real? ¿Representa a mucha gente? ¿Cuántas de esas visitas son porque lo han visto? Obviamente, es imposible de medir, pero si realmente -lo que es el ser humano y sus gustos musicales- van por el número de visitas, yo me retiro. Si la cosa se mide en visitas de YouTube, yo me voy. Me busco otra cosa, me saco mi maqueta como antes o me busco otro curro. El rollo de abrir la veda en esto trae dos cosas buenas: Se abre la opinión y el camino a muchísima gente que antes no podía. Pero por otro lado te entra toda la morralla. Te puede molar un cuadro de Velázquez con una figura que parece que se va a mover, pero llega un colega que te hace tres manchas en un cuadro y ha inventado el surrealismo. Yo no digo que el que lo haya inventado no sea la puta polla, pero obviamente no tiene el mismo curro que el de Velázquez. Igual nosotros estamos muy flipados con nuestra película de cantar en serio cuando el Antonio de Mendoza es el nuevo Mesías.

Pero lo peligroso ya no es la gente que lo hace, sino la que lo sigue.
Toteking: ¡Eso! Es que la gente que lo sigue son los que te dan de comer. Esa es la historia. Me da igual la gente que lo haga porque yo estoy muy contento con la música que saco.

Shotta: Pero en un mundo tan oscuro como este, la risa es importante.

Toteking: ¡Ese es el problema! Pero la gente quiere divertirse. Salió John Cobra y se convirtió en un fenómeno. ¿Y qué vas a hacer? Pues lo ves y te ríes. Si eso se queda en una anécdota, pues nos reímos todos, pero si es lo que va a marcar la tendencia… yo me piro. Antes salía con mis colegas y me recomendaban discos que yo no había escuchado antes. ¿Sabes qué es lo que te dice ahora la gente? Pues que escuches a tal porque tiene no sé cuántas mil visitas en una semana. ¡¡Me suda la puta polla sus visitas!! ¿¿Quién coño es?? Me da igual que lo oigan cien mil frikis. Pero hay que abrir la veda porque hay que abrirla ya que entre esa mierda también se cuelan genios.

Cambiando de tercio… ¿os produce quien os elige o vosotros sois los que seleccionáis?
Toteking: Siempre hay gente que nos manda música en cada disco o nos manda un mail porque se enteran de que estamos haciéndolo y se prestan.

¿Y aportan siempre samplers, backgrounds y demás bases?
Toteking: Cada vez que alguien te produce algo, lo aporta todo.

De acuerdo. Lo digo porque en ‘Está en mí’ hay un sampler de ‘I wanna be where you are’ (The Jacksons 5) pero con el pitch bajado. Habrá sido cosa de Phonix.
Toteking: ¡¿Sí, tío?! Hostia, muy bueno tío, yo ni me he coscado. No sabíamos que era de Michael Jackson. Pero en cualquier caso, eso fue idea de Phonix. Este nota es una bestia. Realmente, el productor que te hace la base, lo hace todo. Pero claro, cuando nosotros le pedimos una instrumental a alguien, dejamos libertad plena para que utilicen lo que quieran… dentro de lo legal. Pero vaya, no soy muy fan de Michael…

Eres más de Heavy, ¿verdad?
Toteking: Sí. Y de los 80, como Prince.

Reparo, además, en que el primer LP fue producido en su mayoría por Big Hozone, mientras que en este segundo es mayoría Baghira.
Toteking: Big Hozone trabajó mano a mano conmigo (“Un tipo cualquiera”) y después fue un mano a mano con Shotta, tanto en “Sangre”. De hecho, él es el que va de técnico de sonido con nosotros en los bolos. Es muy colega y llevamos mucho tiempo trabajando con él aunque hubo un tiempo en el que nos desconectamos. Pero tenemos muy buena amistad con él. La manera suya de entender la música es la de ser original. Siempre nos ha parecido un tío valiente a la hora de samplear y de hacer música. Y respecto a este disco, yo había trabajado con Baghira en algunos temas (mi hermano también) como en ‘Lápiz conciente’ o ‘Loco por ti’, pero para el disco nuevo no fue algo planeado, sino que simplemente lo conocimos como persona y nos pareció un tío de puta madre. Si como músico es bueno, como persona es mejor. Además, está hambriento por currar. Si te fijas, Baghira ha sido el productor de Rap que más ha trabajado este año en todo el mundo. Aparece en el disco de Iván Nieto, en el de SFDK, en el nuestro… está en una época súper guay.

¿Y cómo disteis con él?
Toteking: Nosotros lo conocimos en Sevilla. Nos fuimos con él al estudio y vimos que era un tío con el que se curraba guay. No imponte, cosa que es importante. No es el típico tirano que te dice cómo tienes que hacer las cosas, sino que tiene ganas de probar cosas nuevas. No es receloso de su trabajo para nada. Hemos estado haciendo el disco mano a mano y se lo ha currado a hierro aportando un montón. Después, en la mezcla y en el mastering ha estado día a día revisando el sonido de las canciones, incluso de las que no eran producciones suyas.

“Nos sentimos mejor expresando lo que nos jode que lo que nos gusta”.

Hace falta mucha gente que curre en estos tiempos.
Shotta: Sí, tío. Y ahora más que nunca.

También hay mucha queja. Lo habéis comentado; las cosas están mal, joder, pero tampoco hay que andar lamentándose todo el rato. “Derrochando en los últimos días del Edén”, como decís en ‘No entiendo na’. ¡Hasta el más tonto tenía un Porsche Cayenne!
Toteking: Totalmente. Y eso lo he visto, que no es como cuando cuentas algo en una letra sobre una generación que no es la tuya. Es como lo que cuento en ‘Mentiras’, que es una letra de la que estoy muy orgulloso y tiene ya 6 años. Ahí puedes escuchar cosas que, a lo mejor, si estás hablando de la época de Franco, alguien puede decirte: ‘Quillo, es que tú no has estado ahí’. Pero lo que contamos en ‘No entiendo na’ sí lo hemos vivido día a día viendo al más tonto del barrio con el coche más grande del barrio. Ahora jódete, idiota. Por tonto.

Había gente que no lo quería ver en su momento.
Toteking: Está claro, al margen de lo que han hecho con nosotros, que es una putada. Los bancos nos han engañado con las participaciones, nos han engañado sin explicarnos nada… A todo el que no tenía dos dedos de frente o que no había ido al cole, la entidad bancaria de turno le liaba con mil historias… y al final te follan porque no tenías ni idea. ¡Pero es que también es culpa tuya por no tener ni puta idea de nada y porque las cosas estaban ahí a tu alcanza! Pero sí que es verdad que cuando digo eso en de “derrochando en los últimos días del Edén” es porque lo he vivido. Está clarísimo. Quillo, es que hasta el más tonto de mi barrio tenía una casa en la playa o se había metido en una trampa. Ahora está el chaval llorando, pues que se joda por ser el más tonto.

También dices lo de la trampa del coche, la casa y demás.
Toteking: Es que yo no necesito esa mierda. Y no es pose, es la realidad. No necesitamos esa mierda. Tenemos otro tipo de estímulos.

¿Será que se han movido por presión social?
Shotta: Es que es eso, tío, por olerle el culo al vecino. Y porque la sociedad te obliga a que tengas eso en mente: irte de casa pronto, tener coche, casa, hipoteca… y toda esa mierda.

Toteking: Es que al final estás contentando a la peña en lugar de ser tú feliz.

Al final terminan trabajando para pagarse una vida que no quieren…
Shotta: Es verdad, pero también hay gente que no se puede permitir el trabajar en algo que les gusta. Está la cosa muy mal, así que lo primero para mucha gente es sobrevivir.

¿Vosotros, en vuestro caso, vivís más que sobrevivís?
Toteking: Hombre, hemos sido prudentes. Ninguno de los dos tenemos hijos, no nos hemos metido en ninguna trampa que haya que mantener ni nos ha parecido urgente para vivir. Hemos pensado que vivir era simplemente hacer deporte, follar cuando se podía, comer tus platos favoritos, tomarte tus gintonics, divertirte con tus colegas…

Shotta: Follar cuando te dejan (risas).

Dato importante. ¡Buen matiz!
Shotta: Pero ya en serio, nosotros hemos estado sobreviviendo toda la vida porque los dos hemos dormido en literas oliéndonos los pedos. Es que eso no lo sabe la gente, hermano.

Toteking: Nosotros venimos de un piso de 60m² en el que dormíamos en literas. De hecho, la vida que llevo hoy en día me la puedo permitir a nivel normal porque no tengo coche que mantener, porque me he ido a un barrio normalito y porque no tenemos lujos. Vamos, que como en la ecuación metas un par de niños me rompes la vida.

Shotta: ¿Y un vicio?

¿Pero qué vicios? ¿Los gintonics?
Toteking: O como si le gusta a la gente la coca, sólo que en lugar de gintonics les gusta la coca, la ropa o el mamoneo. Pero por suerte nos gustan cosas muy normales.

Shotta: Y los videojuegos de la X-Box a 70 pavos…

Otra frase que me ha gustado ha sido la que reza en ‘Naaaah Naaaah Nahhh’: “España gana al fútbol, catetillo bandera al balcón”.
Toteking: No sé aquí, pero en Sevilla sí lo vi. Con el mundial fue una pasada, pero luego llega la Semana Santa y ponen una hoja de palma (risas).

Shotta: Yo vi una imagen muy triste, tío. Era un nota cruzando el puente de Santa Justa con una bandera de España que lo tapaba entero. Y solo a las tantas de la mañana. Volvía con el coche de recoger a mi novia, y lo vi. Súper triste, solo con la bandera y mirando para todos los lados. Como orgulloso pero muy raro. Veía un poco perdido al chaval. No sabría decirte si la quería tirar o si la quería llevar.

Toteking: Es que hay gente a la que le cuesta mucho follar. Pero el patriotismo este se les pasará cuando vean que su entidad bancaria les ha robado el dinero. Cuando no tengan un duro les va a gustar mucho su país (risas).

Y bueno, la de “ya es hora de que en España haya un presidente muerto”…
Toteking: ¡Pues toma! Es de Shotta y es una pasada. ¿Sabes una cosa guapa de Sony, tío? Cuando le mostramos el disco a la compañía, les dijimos que sabíamos que a las multis las vigilan mucho por ese tipo de cosas porque no es lo mismo que la diga un tío en una independiente que en una multinacional. ¿Y sabes qué nos dijo el presidente de Sony? Que estaba de acuerdo con esa frase. ¡Olé sus huevos! Quiero que eso lo sepa todo el mundo, coño.

También habría servido meter la palabra “dimitir”.
Toteking: Es verdad. No dimite nadie. Y para que una tía dimita en política, tiene que tener cáncer.

O que enseña las tetas, como la concejala de Los Yébenes. Para algo bueno que tiene la política española… y son las tetas de una concejala. Pero la pusieron a caldo.
Shotta: ¿Y la insultaron? ¡Qué hijos de puta! Esa es la España antigua…

Toteking: “Para algo bueno que tiene la política española… y son las tetas de una concejala”. ¡Esa es una frase de puta madre! (Risas) Sin embargo, en otros sitios, tienen modelos en la política.

Shotta: Y Berlusconi tiene putas…

Pero Berlusconi está a otro nivel, tío.
Toteking: A ese tío se le va. Hay cosas que ya te hacen gracia (risas).

¡Ay, amigo! Gran tema que desemboca en ‘Mi política’: “Mi política no es un apaño ni un engaño, todas las que me lanzan van al travesaño”. Me parece que es una declaración de intenciones, tanto personal como profesional.
Toteking: Fue una de las primeras que se escribieron durante la primera parte del año. Pero tú [dirigiéndose a Shotta] fuiste el que tuvo la idea de hacer ‘Mi política’.

Shotta: Sí. Nos metimos de lleno porque me parecía una manera personal de hablar sobre lo que somos y lo que hacemos. No puedes estar más acertado con lo de que es una declaración de intenciones. Son nuestros propósitos. Una manera de contar algo real que fuese nuestro y a la vez mezclarlo con lo que vivimos.

Maya Homerton: ¡Átame!

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“En el sexo me gusta quitármelo todo, hasta el mecanismo de pensar”.

Es fantástica, de verdad. Maya Homerton se ha construido ella misma con perseverancia y trabajo. Es una bella joven de ojos preciosos que invitan al erotismo más absoluto para que la imaginación viaje por su propio medio vital. Domina el Fetish, el Shibari, Kinbaku, BDSM… y el arte de la seducción haciendo realmente lo que hace siendo una modelo más que prometedora.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.
FOTO: JOSÉ FURTADO.

Publicada en ChopperON / Nº 50, Octubre 2012

“Versatilidad” es lo que te puede definir por completo. ¿Pero la versatilidad en tu modo de vida tiene que ir ligada a la sensualidad y a no tener complejos?
Por supuesto, no creo que pudiera funcionar si tuviera complejos, miedos, o vergüenza del que dirán, mira lo que hace…

¿Qué es lo que te inspira para crear?
Mirarme al espejo y decirme a mí misma: “tú sabes cómo, hazlo”.

¿Y para posar? Supongo que no todos los días te levantas con las mismas ganas de posar; sea para Fetish, BDSM, Shibari, Kinbaku o para mostrarte completamente desnuda.
Hay días que cuando tengo una sesión pienso: ¡Uf! hoy no tengo cara de posar, mira que uñas, mira qué pelo… Aparte, no suelo maquillarme, si me pongo algo -con la línea de los ojos negras y los labios rojos- voy servida, pero la mayoría de las veces no me maquillo, así que soy y voy tal cual, y eso no se puede disimular…

Pero no sé qué pasa, pues cuando estoy frente a esa cosita negra todo me envuelve. Se me olvida el mundo, le doy lo que me pide… Me atrapa. Es una conexión que tengo y no se puede explicar fácilmente. Al ver el resultado, ya no recuerdo de si en ese día no estaba yo “fotogénica” tal y como pensaba…

¿Y el fotógrafo? ¿Cómo influye la afinidad que tengas con la persona que está detrás de la cámara con respecto al resultado final?
Por ahora, he tenido suerte y con la gran mayoría he trabajado muy a gusto. Mucho respeto y mucha profesionalidad. Los fotógrafos que me eligen, ya han visto mis trabajos y ven cuál es mi estilo. Es fácil conectar con ellos y con lo que buscan si el rollo es el mismo que a ti te gusta. Unimos nuestros dones de fotógrafo y modelo… y ¡boom! Nace una pedazo de sesión.

¿Eres muy selectiva con ellos? Me imagino que algún pajillero se habrá hecho pasar por fotógrafo para aprovecharse…
Como ya dije, he tenido suerte y buenas experiencias con ellos. Por supuesto, cuando me llegan mensajes para hacer “shorts” miro y reviso bien sus trabajos y como no me guste lo que hace, o no me transmiten sus fotos, no hay nada que hacer.

También me gusta que el fotógrafo sea muy limpio con la foto, no me gustan los retoques (lo mínimo). A mi eso de que me hagan parecer otra nunca me ha gustado, así que prefiero que el trabajo sea lo más natural posible. Y, por supuesto, amo a quien trabaja con analógica.

“Soy una persona muy sexual y morbosa, pero mi meta no es ser actriz porno”.

Lo mismo, creo, te habrá pasado con algún que otro “fan”. ¿Son más numerosos los que te hablan bien del arte de la fotografía y demás detalles o abundan más los que te cuentan que se masturban con ellas?
Es obvio que al ver mis trabajos puedas sentir excitación, mi estilo es erótico, mi cuerpo… mis tattoos… Y la imaginación es muy amplia. Algunos claro que me han dicho cosas “sucias” de mis fotos, pero yo también me excito cuando veo a mi chico bailar breakdance y no va desnudo. Lo importante es que esa foto que tú ves mía, transmita lo que yo quiero dar… Y por ahora ocurre.

Si no me equivoco, empezaste con el shibari gracias a un fotógrafo que también era “atador”. Desde el momento en el que te viste ahí supiste qué era lo que te gustaba realmente. Es más, me consta que hace poco estuviste en una fiesta de shibari. ¿Qué tal la experiencia? Resulta curioso que haya tanto público y consumidor del shibari o del bondage como para hacer una fiesta.
No hay tantas fiestas como yo quisiera. Al menos tengo suerte y aquí en Londres es más normal encontrarte con eventos de este tipo. Por ahora, el primer viernes de cada mes hay en un local del sur, una fiesta que organiza Bruce Esinem. Se pone bastante bien, tanto de espectadores como de atadores y modelos. Yo hago performer, la mayoría de las veces es Nina Russ quien me ata (la discípula de Esinem).

Nunca dejas de ver cosas nuevas, aprender, disfrutar de este arte, y siempre deseando de que sea la siguiente. En Octubre es el festival del Bondage japonés en Londres, es un festival a nivel europeo de los más importantes, por no decir el que más, y yo por supuesto voy.

¿Y duele? Es evidente que –el que te ate- sepa saber hacerlo… para que no duela. ¿Has dado con algún manazas?
El que ata, sabe cómo hacerlo para que sea lo más cómodo posible para la modelo. Ahora, ya depende un poco de tu resistencia, flexibilidad y concentración. Date cuenta de que el Kinbaku es un método de tortura japonesa, así que cosquillitas no hace. Es doloroso, pero a mí, personalmente, no me duele, al revés. ¡Uf! vuelo… Hay personas que no pueden, porque la presión de las cuerdas envolviendo el cuerpo le producen ansiedad y mucho dolor…

“Tuve una época muy oscura, era una incomprendida”.

Incluso con Nina Russ ya has trabajado más veces. Por ahí hay un set del fotógrafo José Furtado donde Nina te ata. Buena química profesional se ve ahí.
Sí, eso ocurrió porque le dije a José: “tío tienes que venir a Londres a hacerme fotos cuando hago Shibari. Podríamos hacer algo muy grande”. Y eso fue lo que ocurrió.

¿Para según que sesiones de fotos tienes que estar excitada o –como vulgarmente se dice- cachonda?
Para las sesiones hay que ser una misma, estar relajada y dejarte llevar. Para mí eso conlleva a que siempre me excite.

No sé si será exagerado, ¿pero has llegado al orgasmo en alguna sesión o después de la excitación que eso te provocó?
No (risas).

¿Eres sumisa (sexualmente hablando)?
Sí. Soy una persona muy dominante en mi vida cotidiana, todo el día pensando, programando, decidiendo… y eso cansa. Por eso me gusta -en el sexo- quitármelo todo, hasta el mecanismo de pensar… y que otra persona haga y decida por mí.

Aunque te decantes bastante por el sexo, no te veo en el porno en plan DP, Hardcore o Gang Bang… ¿Qué opinas tú?
Pues tú mismo lo has dicho. A mí no me va el porno, me va lo erótico. Soy una persona muy sexual y morbosa, pero mi meta no es ser actriz porno, ni mucho menos.

¿Qué tiene el exhibicionismo que tanto te llama?
Me gusta ser diferente, me gusta arriesgarme, hacer lo prohibido, resaltar… Supongo que esas son las razones.

¿Y el naturismo? ¿Es algo que practicas con frecuencia?
Sí, me encanta.

“Es obvio que al ver mis trabajos puedas sentir excitación”.

¿Y la temática lésbica que se ve también en algunas fotos de Paul Hardy Carter o Antonio Flórez?
Aparte de que soy bisexual, me gusta mucho trabajar con chicas, va unido por naturalidad de una misma.

Pero todas estas preguntas tienen desembocan en esta: saliste de Sevilla hacia Londres. Me imagino que te sentías atrapada allí y que tus múltiples personalidades artísticas iban a perecer si no experimentabas marchándote, ¿verdad?
Hay que salir y descubrir. Londres es uno de los mejores sitios para evolucionar en este mundo, y ser lo que uno quiere ser.

Dime una cosa. ¿Valiente es quién abandona su tierra en busca de algo mejor para él o el que se queda para solucionar el problema que tiene en común con los demás?
El problema lo tiene la sociedad, no yo, y no tengo tiempo ni poder para cambiar eso… Yo voy a donde me llaman.

¿Dejaste pareja en Sevilla? ¿Cómo se toma la otra persona el hecho de que su chica (o su chico) se desnude y lo vea todo el mundo?
Mi pareja vive conmigo en Londres, él me apoya, me anima y me respeta, y se siente superorgulloso de mí y de mi evolución. Es un gran punto de apoyo.

¿Puede molestarte que alguien te obligue a no hacerlo? Ya sabes que hay mucho acomplejado…
Antes de lanzarme descaradamente a tomar el modelaje como profesión, mis antiguas parejas no entendían muy bien el por qué el hacerme una sesión de fotos conllevaba siempre desnudarme. La verdad es que me sentía oprimida., no podía crecer y evolucionar como ahora hago.

Lejos de casa, ganándote la vida con esto, ¿se ve todo desde otra perspectiva? Da la sensación de que en España esto se ve como algo sucio, cuando es un arte. Pero parece que poco a poco se va aceptando con un público mayor…
España, y sobre todo por donde yo vivía, sigue siendo un pueblo inculto en el que no son capaces de ver el arte de mi profesión. Sé que hay muchas personas que –evidentemente- no saben distinguir. Mi trabajo no es “digno” para muchísimos de ellos, pero sí es digno ir a un bar de camarera y que te paguen una porquería, explotada y sin contrato, sin derecho a elegir vacaciones, pero claro, no vas desnuda. Así que es digno… ¿No es cierto?

Mira, una vez tuve una experiencia con una señora mayor por la calle, en la que me puso de puta para arriba sólo porque estaba posando, vestida, pero con posturas pícaras por un parque en el que no pasaba ni Dios. Seguro que si la chica que posaba fuera famosa, no pasaba nada, pero claro… esa mujer, en ningún momento, se paró a pensar que es mi trabajo y hasta que no nos echó de allí, no paró. En fin…

“no creo que pudiera funcionar si tuviera complejos”.

¿Cuál crees que ha sido tu mayor logro profesional hasta el día de hoy?
Aún estoy en ello, y no voy a parar. Siempre te pones nuevas metas y aspirar a más. Por ahora soy muy feliz por tener todo lo que tengo y haberlo conseguido porque un día dije que iba a cumplir mi sueño.

Y unido a esto están los tatuajes. ¿Cada uno de tus tatuajes marca una etapa de tu vida en especial o te los haces cuando te da la gana y punto?
Marcan etapas, pensamientos, momentos; tener dinero para hacerlos… Si tuviera más dinero me tatuaría con más frecuencia.

¿Cuál es el más caro y el más especial? Pese a que una cosa no quita la otra. No sé por qué me da… que el escorpión que tienes tatuado en el omóplato derecho fue de los primeros que te hiciste y que incluso te sientes muy identificada con ese animal.
Tuve una época muy oscura, era una incomprendida, y eso marcó una etapa de mi vida. Pero pronto lo voy a tapar, puesto que no queda muy estético el escorpión con el dragón que tengo en la espalda. Ese es el más caro y el más personal, tengo una cicatriz enorme en mi espalda, pues me quemé con agua hirviendo y las escamas del dragón están hechas casi a relieve fingiendo ser la piel del dragón.

Como viene siendo normal, lamentablemente, te habrán rechazado (socialmente hablando) por llevarlos…
No, no me ha pasado. He tenido miradillas de las personas mayores en el autobús, días de verano… Cosas normales, pero dentro de lo que cabe, apenas se ven. No te creas que me guste enseñarlos descaradamente cuando voy “normal” por la calle. Con un pantalón largo y una camiseta corta… no se ve ni uno.

¿Crees que tienes que agradecerle a alguien el haber logrado vivir de esto para poder crecer como modelo o eres de esas personas que se han hecho a sí mismas? Personalmente, tengo la sensación de lo último.
Soy muy autosuficiente, y en general yo me he hecho solita. Pero hay que reconocer que mi amigo José Furtado me ha ayudado mucho. Siempre se acuerda de mí para sus proyectos, y mis primeras publicaciones en la web fueron gracias a él.

Dayna Kurtz: Aventuras en la gran ciudad.

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“El Jazz es música que puedes poner para cenar y luego para follar”.

Dayna Kurtz ha edificado una bonita discografía sin parangón que va desde la música de raíces americana hasta el Blues, el Rock and Roll y el Jazz hermanado con New Orleans. Su impresionante voz ha conmovido tanto que cada canción tiene la alta probabilidad de ser parte de la banda sonora de cada uno, como ha sucedido con “Secret Canon Vol. 1” (Kismet Records, 2012), el último disco de la misteriosa cantante de New Jersey, quien ha conformado una selecta colección del Jazz más escondido con la intención de ser feliz haciendo lo que hace. Un verdadero trabajo de arqueología, bello y cálido a la vez.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.
FOTO: MERRI CYR.

Publicada en Popular 1 / Nº 468, Octubre 2012

Así, de primeras; tengo que decirte que estas preciosa con el pelo alisado.
(Risas) ¡Gracias!.

De hecho, entre el nuevo look y los vestidos, me has recordado a… ¡Rayos! ¿Cómo se llamaba el personaje femenino de “Who Framed Roger Rabbit”?
¿Jessica Rabbit?

¡Eso es!
¡Oh, Dios mío!. (Risas)

Bueno, al grano. ¿Crees que el Jazz y el Soul son para los amantes?
Si, son géneros que están hechos para los amantes. Es música que puedes poner para cenar y luego para follar sin tener que cambiar el disco. En realidad, ese era mi objetivo.

Hay dos canciones que destaco especialmente: “If Yesterday Could Only Be Tomorrow” y “Come in Out of the Rain” de Nat King Cole. ¿Sabes?, mi abuelo conoció a mi abuela por una canción llamada “Quizás, quizás, quizás” que Nat King Cole cantaba en español…
¿En serio? ¡Qué bien! Conozco esa canción. He estado buscando canciones en español que me encantan, pero todavía no he hecho nada con ellas…

De hecho, Nat King Cole tiene muchos boleros, canciones que hablan de amor o de sentimientos… ¿Buscas tú el amor en las canciones?
No, yo busco la música, pero la buena música está escrita con amor así que…

Pero “I’ll Close My Eyes” se la dedicas a tu marido, ¿verdad?
Sí…

Y ¿cual es la historia?
¿Te refieres a la historia de la canción o de mí cantando esta canción?

El por qué de la canción cantada por ti.
Ya decía yo. De todas las canciones del disco, esta es probablemente la más famosa aunque no es realmente conocida. Mis músicos son músicos de Jazz y hacen un millón de bolos de Jazz al año, pero puesto que esa canción no es puro Jazz, no conocían el tema. No es para nada una canción estándar, así que por eso quizá sea poco conocida, pero rompí una de mis reglas buscando canciones para un disco porque Dinah Washington la cantaba. Incluso un par más de famosos artistas la han cantado también.

No suelen ser la norma, ¿verdad?
Claro. Habitualmente no tengo consideración por este tipo de canciones, pero es tan bonita… que me recordaba a algo tan hermoso como mi romance, así que encajaba en los parámetros del buen Jazz. No sé, pensé que era preciosa; suelo huir de los clichés, ¿sabes? Tengo que sentir que quien escribe estaba escribiendo algo real, ¿sabes a que me refiero?

¡Claro!
Tienes que sentir que estás verdaderamente enamorado o pensando en ello. Quiero decir que esas canciones te pueden conmover, pues algunas son realmente bonitas.

¿Hablamos de una verdad que uno tenga que creerse para cantar lo que realmente se siente?
No me malinterpretes, pero tengo que tener la sensación de que existe un sentimiento real, y eso que ni siquiera pensé mucho sobre de qué iba a ir la canción hasta que la estaba cantando durante una noche (ya tarde) después de una sesión de seis, siete… ocho temas en una misma grabación. Eran sesiones muy largas, y mientras la estaba cantando, me di cuenta de que la canción trataba de estar lejos de la persona que amas. Ahí fue cuando lo vi… y lo sentí. Resultó verdaderamente gracioso porque se me resquebrajó la voz. Era en plan ‘don’t you know I’ll close my eyes…’ [tararea la canción], pero yo no podía porque es un tono muy alto y estaba tan conmovida que casi me pongo a llorar; se oye perfectamente -hacia el final de la canción- como de rota está mi voz y también cuando me eché a llorar. ¡No podía creerlo! ¡Casi me la cargo! De verdad, casi echo a perder la canción y hacia al final del tema me doy cuenta: ‘Oh, Dios mío. Ya sé de que va’. Se nota perfectamente, puedes sentir como mi voz tiembla al final de la canción.

Ya lo dice la frase: “Women who behave rarely make the history” (las mujeres con raros comportamientos hacen historia)…
Sí, es una magnifica cita. Y creo que me pega. (Risas)

Además, creo que las mujeres que cantan Soul, Jazz o Blues, son mujeres fuertes…
Sí, probablemente.

Me refiero además a que son más fuertes que las rockeras…
Bueno, yo creo que lo que hacen las mujeres… Mira, a menudo, los hombres se dedican al Rock and Roll o a la música porque es la única manera de tener sexo. Es la excusa para tener chicas y ser guay y todas esas cosas… ya sabes. Pero para las mujeres es exactamente lo contrario. Apartamos esas cosas cuando entramos en la música porque es algo muy potente estar encima de un escenario, y eso, para nosotras, tiene el efecto contrario. Pero para los hombres, estar en el escenario y que las mujeres sean la audiencia, es lo normal. En cambio, para una mujer, estar en el escenario… bueno, los hombres pueden pensar ‘está buena’ o ‘me la tiraría’… pero no pueden, no podrían nunca. El poder del dinamismo es incómodo, ¿sabes a que me refiero?

Es una situación incómoda, supongo.
Es que cuando eres mujer y eres música… No sé, podría contar con los dedos de una mano las veces que un hombre me ha entrado después de un concierto en todos mis años de carrera. Mis colegas masculinos pueden ser feos o incluso estúpidos, pero si son guitarristas ya tienen el camino hecho… y no me parece justo (Risas). Los hombres, y con eso no digo todos, pueden llegar a ser brillantes, pero entran en este mundo porque mola. Lo de las mujeres es más una llamada espiritual. Desde luego que para muchos artistas hombres también, pero ya me entiendes, las mujeres tenemos que pelear más para entrar y que se nos tome en serio.

Pues fíjate, lo relaciono un poco con el título de “Don´t Fuck Aroud With Love”, aunque la primera versión se llamaba “Don´t Play Around With Love”. ¿Fue el cambio de la palabra una especie de broma o algo así?
Sí, así aparecía en la original que grabaron. Aunque bueno, no sé muy bien como fue la broma, pero sé que la hicieron en 1953 para los deejays de la radio. La historia es que tiraron la toalla con los bolos y en su lugar hicieron todo lo que pudieron para que el disco sonara, así que cuando salió el tema con el título de ‘Don´t Play Around With Love’ –probablemente- alguien hizo la broma de ‘¡hey! vamos a hacer un single diciendo ‘joder’ en vez de ‘jugar’’. Además tenemos espacio de sobra porqué no lo grabamos como tal’. Pero ellos lo hicieron (Risas). Me imagino a los ingenieros de sonido y a los coleccionistas de música… De hecho, puedes oír a la banda intentando no reírse. Creo que es adorable. Ya sabes, en esa época decir ‘joder’ era escandaloso.

Bueno, “joder” suena más… ¿fuerte?
Sí, se supone que nunca lo dices hasta que lo dices. Yo lo digo todo el rato, y en realidad ‘Don´t Fuck Around With Love’ suena para mí mucho más natural que ‘Don´t Play Around With Love’. Me refiero a que hoy en día, hacerlo así, tenía sentido.

Has hablado de coleccionistas y de músicos… me gustaría hablar de tu amigo Jack Williams.
Bueno, él realmente no es que sea coleccionista, pero es uno de esos músicos que puede tocar absolutamente cualquier cosa que jamás se haya escuchado. Ha pasado por todas las eras del Rock and Roll; tocaba en los 50, en los 60… Es como si tú empiezas a cantar o tararear cualquier canción por antigua que sea, y él recuerda perfectamente cada palabra, cada acorde… Aparte de que es un guitarritas maravilloso, toca verdaderamente genial. Más que un coleccionista, es básicamente una jukebox andante.

Me imagino que tenerle cerca será una garantía. Como tener una enciclopedia siempre a mano.
“Lo recuerda absolutamente todo. Además, ha pasado por muchos estilos; desde el sonido sureño de Carolina del Sur (es un jefe en esa área en concreto), hasta mezclarlo con el Blues, Rock and Roll, Jazz, Country… De hecho, recurren mucho a él como consejero. Es un amigo muy querido y uno de mis primeros mentores. Cuando empecé a girar en América yo sola, él ya llevaba años haciéndolo y me enseñó mucho. Me ayudaba a organizar los shows, me daba pistas y consejos de cómo funcionaba la carretera… Imagínate, simplemente el hecho de ver a alguien que empezó en los 40 y 50, con más de cincuenta años a sus espaldas; que probablemente mucha gente ni ha oído hablar de él y que ha vivido de ir en su furgoneta por todo el país… es algo gratificante. Es todo un personaje.

Sin palabras me hallo. Realmente es una inspiración para ti. Además, he visto en tu perfil de Facebook fotos vuestras haciendo pequeñas actuaciones.
¿Sabias que es observador de pájaros? Siempre lleva consigo sus prismáticos y busca los pájaros y especies más extrañas. Es un coleccionista de pájaros que incluso a veces se organiza las giras de conciertos en función de los calendarios de anidación para así poder encontrar más pájaros. Si la oca de panza amarilla emigra al norte de Michigan en Abril, se asegura de cerrar un concierto en el norte de Michigan en Abril para tener la oportunidad de estudiarla.

¿Y tú?
Yo me organizo en función de la comida, ya sabes; un sitio estupendo de barbacoa aquí o allí… en cambio, Jack lo hace todo en función de los pájaros. Todos tenemos esas cosas que nos mantienen tanto tiempo girando haciendo que valga la pena lo que hacemos, y para él, en el caso de Jack, la motivación son sus pájaros.

Siento desviar el vuelo (nunca mejor dicho) que ha tomado la conversación, pero me consta que “Call Me Darling”, el tema que cantas con Jack, es una canción que tiene que ver con Josh White.
Bueno, en realidad no sé si Josh White la escribió. No creo que lo hiciera en realidad, pero la primera vez que la oí era por la versión de Josh White. Y claro, ha sido una influencia importante para Jack.

Por cierto, hace tiempo se habló de un proyecto llamado “Re-treads And Hand Me Downs”. No te digo nada…
¡Oh, Dios mío! (Risas) Sí, de vez en cuando me acuerdo y me digo: ‘es verdad, nunca sacaste esto’. Probablemente lo sacaré on-line, no sé si me apetece sacarlo en CD porque de hecho es un EP. Rehice buenas canciones, pero no es algo que me vuelva loca, principalmente porque quiero coger las mejores de mis viejas canciones y porque las que me parecieron suficientemente buenas ya las puse en ‘Postcards From Downtown’, así que hay una parte de mí que duda en sacarlas o moverlas de donde están.

¿Pero son buenas?
Bueno, en realidad no son tan buenas. Creo que no fui una buena letrista hasta casi los treinta, ni tampoco había encontrado mi verdadera voz hasta los veintinueve o treinta. Hasta ese momento, simplemente, trataba de ser otra persona y eso no es honesto. De hecho, es un poco embarazoso. Ya sabes, como releer un viejo diario, vuelves a eso y ves la mierda que solía ser…

Recuerdo también las cassettes de “Dayna B. Kurtz” y “Footprints”. Joder, hablamos de los años… ¿1990 y 1995, respectivamente?
Sí, sí… ¡Joder, era muy mala… realmente mala! Tengo como una obligación moral de no enseñar eso al mundo. No creo que a nadie le importe. (Risas)

Bueno, pero ha sido una etapa de tu vida, así que la pregunta de si las canciones de “Secret Canon Vol. 1” formaron parte de la banda sonora de tu vida se presenta en mi cabeza.
Sí, de alguna manera lo son puesto que he estado escarbando e indagando entre viejos temas para encontrar estas canciones. Pero vamos, siempre busco entre viejas canciones. ¡¡¡Tengo montones!!!

Creo que tus discos se mueven entre el Soul, el Jazz y el Rock and Roll, pero en “Beautiful Yesterday” el Jazz y el Soul son más importantes. ¿Se trataba de un disco de transición?
Pues no sé. A veces trato de entender donde está el arte, ¿sabes? Respecto a los discos, me refiero, de uno a otro. Es como los amantes; rompes con tu novia la cual era, no sé… digamos muy dependiente, así que tu próxima novia va a ser todo lo contrario porque… bueno, es como una especie de reacción a algo, así que a veces, creo, que si siento la necesidad de explorar algo es porque lo siento como complementario. Es como que eso es parte de mí y no lo he explorado en mucho tiempo, por eso creo que ‘American Standard’ es de todo menos Jazz. Hice ‘Do I Love You’ mientras preparaba ‘American Standard’.

Ahora entiendo por qué “Do I Love You” abría los últimos conciertos de “American Standard”…
Date cuenta que es la primera canción de ‘Secret Canon Vol. 1’ simplemente porque encontré la canción que verdaderamente quería hacer ¿sabes? Tenía a los chicos en el estudio y mi voz estaba preparada después de haber cantado ‘Lou Lou Knows’. Sonaba realmente trágica después de grabar aquella canción. Verdaderamente, ese era un buen momento para cantarla porque la voz estaba tan embarrada… pero claro, no era un tema para ‘American Standard’. La verdad es que ‘Do I Love You’ fue tan fácil, tan fluida… que fue como una toma después de otra toma, sin necesidad de repetir nada. Simplemente, era como hacer un disco improvisado de Jazz. Después de grabar la canción nos quedamos todos mirándonos y me dijeron: ‘esto ha estado de puta madre, ¿tienes más de estas viejas canciones?’. Ha sido genial. No había escuchado esta jodida canción en mi vida y mira lo que ha salido…

Algo nacido desde la víscera, vaya. ¿Pero eso hizo que “American Standard” cambiara de rumbo?
Hicimos un par más y luego decidimos concentrarnos en ‘American Standard’ después de esa sesión totalmente desenfocada de lo que estábamos haciendo de puro Jazz. Si hubiéramos seguido con aquello, la cosa se habría parecido más bien a un disco de Miles Davis. Ya sabes, una o dos noches, dos tomas, dos versiones de cada tema y directo a la siguiente canción sin mirar atrás…

Muy abstracto. ¿Podríamos decir que “American Standard” es el día y “Secret Canon Vol. 1” la noche?
Sí, totalmente. ‘American Standard’ es el disco más ‘happy’ que he hecho jamás.

¿Cuántas canciones tienes para este proyecto?
Pues mira, hasta ahora creo que debo tener unas diecinueve o veinte, pero en mi lista de reproducción tengo casi cincuenta canciones para considerar. Podría estar haciendo esto siempre, podría estar haciendo ‘Secret Canon’ de manera constante. O sea, si alguien dice que ‘Secret Canon Vol. 1’ es bueno, explota y se convierte en algo grande para demostrar que eso es lo que soy, podría estar haciéndolo el resto de mi vida y sería feliz. Luego escucharía en secreto las versiones originales en mi iTunes, claro (Risas). En serio, sería feliz. Me resulta tan divertido… Bueno, también digo esto ahora porque estoy realmente inquieta, pero tengo todavía mucho dentro de mí. La búsqueda y hacer de las canciones algo mío es tan reconfortante como escribirlas. ¡¡Es muy divertido!!.

Puedes hacer diez o veinte discos…
Podría perfectamente, por eso lo he llamado así.

Israel Nash Gripka: Hombres lobo.

Publicado en

“Escribo desde un lugar especial dentro de mi corazón”.

De aspecto campestre y sabedor de las tradiciones del folk y del country, Israel Nash Gripka se escora un poco más hacia la naturaleza con “Barn Doors & Concrete Floors”, dejando de lado el ambiente urbano de su primer disco, “New York Town”.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

De hecho, esta segunda entrega se ha grabado íntegramente en un granero. “Comenzó como una simple idea mientras me tomaba un par de copas con el ingeniero, Ted Young. Yo le dije que pensaba que estaría bien grabar en un granero. Creo que definitivamente este disco existe gracias a la granja. El establo se convirtió en un miembro más de la banda. El campo te hace sentir que nada importa”.

Como ha dejado entrever el propio Israel, trabajar en un entorno rural ha ayudado mucho a que el ambiente fuese distendido gracias a la calma. Incluso hasta la portada es un claro homenaje a “Déjà Vu”, obra de CSN&Y. “De todas las reseñas y entrevistas que me han hecho sólo tú has tomado nota de eso. Fue un homenaje y un retroceso al escuchar ese disco en vinilo cuando no estábamos grabando. Incluso el fondo negro de piel sintética es copiado y utilizado para nuestro fondo”.

Queda claro el concepto, pero en cuanto al sonido hay que destacar la grandeza de la instrumentación country/folk (guitarra, banjo, fiddle, mandolina y pedeal steel) siempre omnipresente en canciones como “Four Winds” o “Antebellum”, las cuales duelen y arañan. “Bob Dylan dijo una vez algo así como que toco cuando me siento feliz y escribo cuando me siento triste. Yo escribo desde un lugar especial dentro de mi corazón, que parece más afectada por los momentos más triste de la vida”. Y en especial “Drown”. “Creo que es más bien un reflejo mío. Yo estaba leyendo acerca de la masacre de Ludlow. Woody Guthrie tiene una canción sobre eso también. Realmente fue un tiempo loco en la historia estadounidense”.

A fin de cuentas ha quedado un LP de excelente factura, evocador a la par que tranquilo, como el propio protagonista sentencia. “He trabajado mucho y duro para hacer la lista de canciones. Se pensó en realidad como si fuera en vinilo con sus dos caras. Hay mucho movimiento, creo. Tal vez es como una película decolorada que capta un atardecer, ya sabes”.

Chris “Klondike” Masuak: Todas las primeras veces.

Publicado en

“Fue maravilloso volver a trabajar lejos de las tiranías de los egos”.

Chris “Klondike” Masuak es un músico canadiense de origen Australiano que ha sido y es referencia dentro del Punk Rock gracias a bandas como Radio Birdman (formados en 1974), The Hitmen, The New Christs o The Screaming Tribesmen. Después de años en diferentes bandas –pero mismos proyectos- decide girar por cuenta propia hasta recalar en España, donde ahora comparte sonido con Los Eternos. En la siguiente entrevista habla con Carlos H. Vázquez sobre las diferencias que tuvo con su compañero Rob Younger, las otras vidas y también las complejas maneras que de vez en cuando tiene la música.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Cambio 16

Se suele decir que los días de gloria siempre quedaron atrás. En tu caso, ¿vives una segunda juventud ahora mismo?
Si alguien ha dicho eso alguna vez es porque tiene envidia de los que sí han tenido esos “días de gloria”. Mi carrera se ha caracterizado por una sucesión de situaciones y varias bandas como Radio Birdman, The Hitmen, The New Christs, The Screaming Tribesmen… ¿Soy infantil por estar siempre con mi guitarra? Si es así… podéis llamarme infantil.

Bueno, también es un hecho que uno puede hacer retrospectiva de su carrera una vez haya cumplido cierta edad, ¿verdad?
Bueno, eso lo dejo en manos de las personas que se permiten el lujo de categorizar, analizar, juzgar o criticar. Estoy muy orgulloso de mis logros, así que, como comprenderás, no tengo tiempo para mirar por el espejo retrovisor.

Pero algún momento habrá destacable, digo yo.
Sí, claro, el nacimiento de mis hijos.

Bajo mi punto de vista, la reunión de Radio Birdman en 1996 también tuvo su cosa. ¿Por qué una reunión a esas alturas de la historia?
Había promotores en Estados Unidos que querían reunirnos desde hacía tiempo. A mí me pareció una buena idea porque, aparte de volver a tocar juntos, curaríamos viejas heridas que no habían cicatrizado.

Tuvo que ser duro…
Tan duro… que se escapa a la mente humana.

¿Se trataba más de una adaptación mental o musical con Rob Younger?
Siempre me ha gustado tocar con Rob, pero eso ya va a ser imposible del todo.

Además, ya coincidiste con él cuando ambos militabais en The New Christs, así que la relación era bastante fuerte… con lo que eso conlleva.
Rob tiene mucho talento para tocar, pero también tiene un gran (y único) talento para dividir y alienar a la gente con la que trabaja.

¿Y por qué Radio Birdman decide romperse de nuevo en 2007? Estabais en lo más alto después de haber entrado en el “Australian Music Hall of Fame”.
Tendrías que preguntarle al propio Rob para obtener la respuesta de esa pregunta. Pero bajo mi punto de vista te diré que él siempre estaba renegando del legado de Radio Birdman. Ese resentimiento le hizo separarse de ello y parar.

¿Crees que es un mecanismo de defensa ante una posible evolución?
No sé, tío. No sé hablarte de evolución, pero puedo decirte que me encanta tocar. Me encanta lo que hago en este momento. Hay mucho por descubrir y disfrutar todavía.

Pero no puedo olvidarme de The Hitmen. Joder, otra gran banda mítica que se trunca. ¿Qué demonios pasa? Siempre que el proyecto funciona… termina truncándose.
Eso tiene fácil respuesta, amigo mío. Cuando Iggy Pop fue a tocar a Australia le preguntó a Rob si quería tocar con él como apoyo y también si le podía “tomar prestada” su banda como acompañamiento en Estados Unidos. Ya ves… Pero durante esa gira, el cantante de The Hitmen tuvo un horrible accidente que mandó al traste toda la carrera de las bandas. Después seguimos con Rob como The New Christs grabando cosas que podrían considerarse arquetípicas. A día de hoy, ¡todavía es considerado como un culmen musical!

Al fin y al cabo no te quedas quieto, como ya has dicho. The Screaming Tribesmen empezaron también de manera potente…
Es que Rob estaba especialmente negativo y cabreado. Fíjate si lo estaba que se olvidó de tratar con respeto y consideración a sus amigos y socios. Ya era suficiente. Todos habíamos tenido suficiente. Así que, cuando me ofrecieron formar parte de The Screaming Tribesmen, no lo dudé ni un momento.

¿Y qué sucedió después? ¿También te cansaste?
Sin el beneficio de la madurez o el de la inteligencia entre los componentes de The Screaming Tribesmen, la banda se vino abajo en su mejor momento. Fue estúpido y trágico a la vez. No obstante, fue divertido volver a tocar con una banda como ellos por Australia y Europa. La verdad es que tengo ganas de más.

Y todo porque te regalaron una guitarra a los 13 años…
Es que ha sido un camino muy largo. Si supieras todo el esfuerzo que he tenido que hacer para llegar hasta aquí… ¡Es increíble!

Si no me equivoco, esa guitarra te la regaló tu padre, ¿verdad?
Así es. Mi padre me entregó una vieja guitarra de cuerpo sólido algo ajada que había pertenecido a su cuñado. Recuerdo que tenía la palabra Kay en el clavijero. No sabía si eso era la marca o simplemente un nombre. Roger Daguet me construyó una guitarra basándose en ese modelo.

¿Todavía la conservas?
No, la perdí hace años. Supongo que ahora habrá caído en buenas manos. Eso o que algún coleccionista la esté restaurando.

¿Qué sentiste cuando estuviste “inactivo”?
¡¿Cuándo estuve yo inactivo?!

Me refiero a que antes de marcharte de Australia dejaste grabado “Workhorse”, el proyecto en solitario con The North 40 como apoyo.
Ah, sí. Fue una alegría absoluta haber grabado ese álbum. Lamentablemente, mi buen amigo e ingeniero de sonido Greg Clarke falleció justo antes de dar por finalizadas las mezclas, por lo tanto, ese disco salió tal cual.

Un disco que salió cuatro años después de tu debut en solitario [“The Straight Patch”] ¿Cómo te veías para emprender una carrera en solitario?
Fue maravilloso volver a trabajar y crear lejos de las tiranías de los egos y sus dramas. También aprendí a confiar en mí mismo y en tener más oportunidades. Todavía estoy aprendiendo, de hecho.

¿Y no pensaste en abandonar?
Dejé The New Christs por The Screaming Tribesmen, nada más, aunque aquella idea persistió con Radio Birdman. A pesar de la horrible “cultura” de la banda, me negué siempre a ser reconocido como un “ex Birdman”.

Como íbamos diciendo, dejaste Sidney y marchaste a Galicia. ¿Viniste a la aventura o tenías algo más o menos planeado?
Ha sido muy divertido estar en constante movimiento y tocando. Estuve girando con las bandas The Outisde y Simon Chainsaw, pero tan pronto como fue posible, volví a Australia para tocar otra vez con The Hitmen y The Screaming Tribesmen. Pero que conste: he venido a Galicia por amor.

Aunque no has traído a tus músicos habituales, has dado con Los Eternos. ¿Cómo fue el encuentro?
Es el mejor ejemplo para demostrar que hay algo muy bueno que gobierna mi destino. Verás; mi esposa y yo fuimos invitados a comer churrasco en un pueblo que se encuentra a una hora de donde vivo. Curiosamente, allí estaban unos chicos que conocían lo que yo hacía y que estaban dispuestos a tocar conmigo.

El caso es que encuentro relación con tu música y la de Los Eternos…
Eso es bueno, tío, muy bueno.

A fin de cuentas, ¿esta etapa con Los Eternos es un Plan B hasta que salga algo por Australia o tiene tintes duraderos?
Los Eternos son una banda que ha encontrado esta ocupación por derecho propio, así que puede que haga algo de cara al futuro. También me encantaría traer a algunos de mis hombres de Australia para que puedan tocar aquí. Tienen una energía única y eso sería fantástico para que pudieran mostrar sus habilidades. Pero tocar con Los Eternos es un placer. Disfruto con su actitud y con su entusiasmo. Nos estamos convirtiendo en buenos amigos con este proceso… y eso es realmente lo que importa.

El Cigala: En el reino de los tiempos.

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“A día de hoy, tal y como está el planeta, tenemos que creer en Dios”.

La pureza, esa base que nunca se debe despreciar, se agarra de la mano del sentir más profundo para entender los argumentos inexplicables que otorga la experiencia. Diego Ramón Jiménez Salazar (Madrid, 1968), conocido como “El Cigala”, abre las puertas de su casa y de su corazón para confesarse, una vez más, acerca de lo que significa para él el Flamenco y su repercusión, desde Nueva York hasta Madrid, donde actuará el próximo 31 de Octubre en el Auditorio Nacional. Ya lo decía Federico García Lorca: “¡Oh, ciudad de los gitanos! ¿Quién te vio y no te recuerda? Ciudad de dolor y almizcle, con las torres de canela”. Así es… y así será.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.
FOTO: JUAN PÉREZ-FAJARDO.

Publicada en Cambio 16

“Porque me siento un pedazo de América en cada país a donde llego”, dices cuando presentas tu gira “Sintiendo América”. ¿Te consideras de todo el mundo?
La verdad es que sí. Ir a Latinoamérica es sentirte parte de cada país al que vas. La gente te trata con mucho cariño; siguen tu música y siguen tus pasos. Luego está que yo me acoplo muy bien a Latinoamérica porque es el tipo de tierra en el que yo me siento como pez en el agua tanto en Venezuela, Colombia…

Es que la tierra llama…
Llama, desde luego. Además tienes Cuba, que es una tierra con mucho sentimiento.

Lo mejor para recordar a Bebo Valdés, ¿verdad?
Yo creo que eso fue… juntarse con músicas que no se habían juntado nunca. Músicas de verdad, sin trampa ni cartón. Bebo me decía: ‘tú canta como ese gitano que eres que yo tocaré el piano como ese cubano que soy’ (risas). Esa fue la primera respuesta que me dio.

Y eso te marcó ya para los restos, imagino.
[Silencio y suspira] Yo nunca había cantado con un piano, jamás, pero sucedió eso. También lo hicimos por amor a la música porque no había disquera que se interesara por el disco. Decían que “Lágrimas negras” era una españolada más y que no iba a funcionar (sonríe). Se tuvo que hacer disco de platino a las cien mil copias para que las discográficas empezaran a untar y a ver el color para que se dieran cuenta de lo que había en ese disco que al final pasó el millón de copias. Por entonces, en ese tiempo, ya estaba empezando la piratería, pero según dicen, “Lágrimas negras” fue el disco menos pirateado de la historia. Fíjate, todo el mundo quería tener el disco original. Ha pasado una década… Es que es una cosa increíble. Mira, el otro día en el Palau estaba haciendo un concierto de Flamenco y canté ‘Corazón loco’, ‘La bien pagá’… y cambió el Palau, se vino abajo. En Latinoamérica hago “Cigala & Tango”, que está muy bien, pero si no canto ‘Lágrimas negras’ o no hago dos o tres temas de “Lágrimas negras”, no corono.

O sea, es cita obligada cantar esa serie de canciones.
Totalmente. Después de diez años, si llego a Latinoamérica y no canto ‘Lágrimas negras’, ahí no ha pasado nada.

¿Aunque hagas el mejor concierto de tu vida?
Aunque hagas el mejor concierto de tu vida. Tú fíjate hasta qué punto llega. Todo el mundo que nos recibe cuando llegamos a Miami en esas recepciones (ministros, embajadores…), dejan lo que estén haciendo para ir al concierto. Después ves como mil o mil quinientas personas cantan contigo ‘Lágrimas negras’ o ‘La bien pagá’. Eso está muy bonito, pero si no cantas esas canciones, la crítica te lo señala al día siguiente. O sea, nosotros ya no nos lo podemos permitir porque después de diez años sí es verdad que podríamos estar aburridos, pero yo jamás me aburro de “Lágrimas negras” porque lo hacemos diferente cada vez. Siempre está la improvisación, así que jugamos con eso para no aburrirnos. Pero la verdad es que ha habido un antes y un después.

¿Te afectan las críticas?
Qué va, para nada. Me dan igual. Hombre, eso sí, prefiero una buena crítica, siempre, a que se hable por una mala. Aunque en mi caso nunca he tenido una mala crítica. Eso es cierto. Siempre he sido muy respetuoso con la prensa y en el escenario doy el máximo. Para bien o para mal, ese respeto siempre está ahí. De todas formas, el que te hace la crítica es el público mientras que el periodista se dedica a transcribir lo que ha sentido el público en ese concierto y su respuesta. Nada más. Entonces, en todos estos países en los que hemos estado, las críticas han sido increíbles. En Salta, Chaco… el interior de Argentina, te encuentras los teatros llenos y es algo increíble.

¡Hasta dónde llega tu música!
¡Claro! Pero si nosotros nunca habíamos estado ahí. ¿Cómo nos iban a conocer en Chaco? ¡Hasta los guaraníes! O en Chile, tío, que está muy pegado a esa zona. Pero al final, te vas aficionando a esos sitios y, a la vez, afianzando de que en estos sitios hay que salir a cantar al 100%, haga lo que haga. Como te decía; el otro día fuimos al Palau y reventó porque tenía muchas ganas de cantar Flamenco, como vamos a hacer en Madrid en el Auditorio Nacional. Date cuenta que yo vengo de una gira con otro chip. He tenido que quitarme un disco y ponerme otro de Flamenco en tres días para montar otro espectáculo con Diego “del Morao” con un cajón y tres palmas.

Me pregunto si además del “cambio de disco” hay que ponerle un cambio de sentimiento porque para cantar algo, lógicamente, tienes que sentirlo.
Es que cantar Flamenco es algo mucho más agresivo con un desgaste físico y mental. Me tiré dos horas cantando y cuando acabé me dolían los costados. Parecía que había hecho cuatro conciertos de “Cigala & Tango” y de “Lágrimas negras”. ¿¿Cómo puede ser eso?? Terminé reventado, para coger e irme al hotel. No es como el Bolero, que es muy sentido y muy bonito, pero está en otro tono menor. En cambio, en el Flamenco están las cejillas muy altas, las Bulerías, Soleá, Taranto, Alegría, Fandango, Malagueña… y claro, el público fue para ver a El Cigala cantar Flamenco, no a escuchar “Cigala & Tango”, ni Boleros ni tal. Hicimos ‘Nostalgia’ por Bulerías y la respuesta fue impresionante. Con ‘Soledad’ y ‘La bien pagá’ igual. Esos fueron los tres temas con los que tembló todo porque el público vino a escuchar Flamenco.

Tiene que darte un vuelco al corazón.
Sobre todo porque no lo puedes perder. No empecemos a hacer gilipolleces, hablando en plata, porque yo soy cantaor de Flamenco y a mí lo que me gustan son estas incursiones que hago, pero no dejo de ser Flamenco. Siempre que puedo lo canalizo desde la perspectiva del Flamenco que soy.

Flamenco por la Gracia de Dios…
Efectivamente. Me encanta cantar por Bulerías, con Diego “del Morao”… Me encanta. El día 3 estaremos en el Town Hall de Nueva York presentando el mismo espectáculo que acá en Madrid. Diego “del Morao”, tres palmas y un cajón. Por otro lado, el año pasado también estuvimos en el Town Hall presentando “Cigala & Tango” y todo ese rollo, pero llegaron los de World Music Institute y me dijeron que al año siguiente yo tenía que estar cantando Flamenco. Flipé. Y mira, para el que haremos ahora ya está todo vendido. ¡Y en el Town Hall de Nueva York! Se han vendido antes las entradas que con “Cigala & Tango”, según me dijeron de World Music Institute. No sabes la afición de Flamenco que hay en Nueva York porque lo que pasa ahí, no pasa en ningún lado. Es la ciudad por antonomasia en donde más conciertos ocurren de todo el planeta. Allí pasa de todo durante todo el año. Esa ciudad no duerme. El mundo entero y todas las etnias están en Nueva York. Y sí es verdad que cosechar éxitos en Nueva York es muy difícil, por eso valoro tanto que mi espectáculo estuviera entre lo mejor del año pasado en el New York Times. Por eso volvemos este año. Además, “Cigala & Tango” tiene tres nominaciones para los Grammy americanos, así que imagínate lo que es conseguir un Grammy americano. Pero hay una colonia flamenca en Nueva York de guitarristas, bailaores, academias… ¡Es increíble! Y todos llegan al camerino, te saca la guitarra un tipo americano de dos metros, otros te cuentan que están en tal tablao… Joder, tío, es que es alucinante. Aunque a los americanos les guste mucho el Flamenco, también va mucho latino que va a ver a El Cigala cantar Flamenco y no “Lágrimas negras”, que es muy diferente.

No hay color. Es otra manera de sentir.
El otro día estaba actuando en Chile y alguien del público me dijo: “¡canta una Bujería, Diego!”. Le dije que se había equivocado de concierto (risas). El tío flipó. Pero al margen de eso, recuerda que eso fue en Chile y que allí me estaban pidiendo una Bujería, que es a lo que voy. En todos los lados, como en Chile, hay clases y academias porque el Flamenco se ha expandido. Está muy esparcido. Y bueno, si te cuento que en Australia también hay academias de Flamenco, ni te lo crees. Estamos hablando del fin del mundo, que son 36 horas de avión lo que se tarda en llegar hasta allí, como en Nueva Zelanda.

Y si conocen el Flamenco, por lógica te conocerán a ti.
Sí. ¿Cómo puede gustar el Flamenco allí, tío? Gustan más mis discos de Flamenco como “Picasso en mis ojos” que “Lágrimas negras”. Y Estados Unidos tiene eso también. En Europa gusta el Flamenco, por supuesto, en París o en Alemania, pero no me podía imaginar que en Estados Unidos sintieran el Flamenco de esta manera porque ir al Town Hall no es fácil.

De hecho, el Flamenco es una música de raíz. Pero lo curioso es que es algo muy nómada también.
Y es algo minoritario. Como decía mi padre, que en paz descanse: “el Flamenco es para cuarto de cabales”. Lo que pasa es que desde cuarto de cabales, el Flamenco ya es algo universal. Por ejemplo; tú llegas a Latinoamérica y no coronas con un concierto de Flamenco porque no lo entienden, no están preparados. Aquello es Rumba, Bolero… pero metes una Soleá y no. Eso en Latinoamérica. En Estados Unidos sí les gusta porque ha llegado Agujeras, El Chocolate… todos estos grandes, a cantar a Nueva York. Pero volvemos a lo mismo porque por Latinoamérica haces una gira de Flamenco y lo mismo puedes tener más éxito. Lo mismo pasaba antes con el baile, que es por eso por lo que ha salido mucha danza. Pero ahora ha cambiado el concepto totalmente.

Eso mismo me lo comentó Eddie Palmieri en una entrevista. Dijo que lo que ahora tenemos, respecto a la música, es una gran tragedia.
Estoy totalmente de acuerdo en Eddie Palmieri. Es una hecatombe. Hace unos años había música de verdad, pero ahora la gente opta por esa música fácil que ya no sabemos ni a dónde vamos con ella. ¡En Cuba se escucha Reggaetón! ¡¿Cómo puede ser eso?! A la juventud, quitando unos cuantos, les hablas de Benny Moré, Rolando Laserie, Chano Pozo, Mario Bauza… y no saben quiénes son. ¡Pero si son los genios de Cuba! Allí te hablan de Reggaetón y van con las cadenas, hacen gestos y hacen unas cosas que… eso no es cantar. Si eso es música, que venga Dios y lo vea. No puede ser que un tío cobre cien mil pavos por pinchar unos discos sobre una plancha. ¡Eso no es música, señores! Eso lo hago con mi hijo aquí en casa con un tocadiscos para que él disfrute, pero eso no es música. Encima cobran cifras astronómicas que no las cobran ni los grandes. Eso quiere decir que hay algo que está fallando. También es verdad que hay melómanos, y esos no pueden faltar… porque si no, yo no estaría aquí.

Pero cada vez hay menos, desafortunadamente.
¿Y qué es lo que pasa? Pues que muchas veces, la música esta (por decirlo de alguna manera) que es cocinada rápidamente, al final no tiene sabores. Si tú cocinas despacio, la comida tendrá sabores, ¿no? Que es lo que no se puede perder. Por lo tanto, el señor Eddie Palmieri no iba mal encaminado.

Entonces, y en la música, ¿dependeríamos más de nuestros actos o de nuestra fe?
Yo creo que más de nuestra fe que de nuestros actos.

Por lo tanto, ¿habría que creer en Dios para cantar?
Por supuesto. Y a día de hoy, tal y como está el planeta, tenemos que creer en Dios. Sabemos que hay algo en el reino de los cielos. Mira, se cometen muchas injusticias, muchas guerras… Fíjate cómo está el asunto, todo está a punto de explotar. Tsunamis, terremotos…

…guerras.
Y guerras, que no para de haber guerra. Guerras de hambre, enfermedades como el cáncer… Es aberrante. Si no nos agarramos a la música, ¿a qué nos agarramos? Además de la familia y de los seres más queridos, lo que me hace más feliz es la música. Y creo que una buena dosis de música amansa a las fieras y te deja tranquilo como una balsa de aceite. La música llena el corazón. Y pienso que en los momentos más oscuros y de tremenda confusión que estamos viviendo en España con esta crisis de seis millones de parados, es cuando más necesitamos la música. Si el otro día estaba lleno el Palau, es porque eso lo necesita el alma. Pero es verdad que también dependeríamos de nuestros actos porque la gente se tiene que prestar a eso y ser más flexible en estos tiempos. Si no puedo cantar a este precio, pues bajo y me pongo asequible. O ayudar a gente que lo necesita. Me gusta hacerlo porque conmigo no lo hicieron, ¿sabes? Eso es así y por eso lo he aprendido haciendo, por ejemplo, un sello discográfico para editar a gente como Diego “del Morao”, que ha hecho el disco de guitarras más bonito que hay, o para sacar el disco Jerry González titulado “Avísale a mi contrario que aquí estoy yo”. Quiero ayudar a gente que no puede ir a una discográfica porque el disco se lo meten en un cajón porque no venden.

Pero no venden según las disqueras.
Claro, según ellos. Pero además nos arriesgamos a sacarlo en vinilo. ¿Quién saca hoy vinilos en tiempos de crisis? Decían que estaba loco por hacer un sello discográfico con la que está cayendo. Pero es que es por eso mismo, por la que está cayendo, por lo que monto un sello discográfico.

Alguien tiene que hacerlo, sin duda.
Eso es. Al final, todo eso, me ha dado una recompensa. Los discos están ahí y se siguen vendiendo. Me siento muy feliz de hacer todo eso porque mi primer disco [“Undebel”] estuvo en un cajón durante dos años. Desde aquello me hice una promesa a mí mismo: “el día que yo llegue, esto no va a volver a pasar”. Toda la gente que venga con buen rollo, con buena música y con buenas artes, sean de donde sean, a mi estudio. La música es lo que conmueve el corazón.

Y es el idioma universal.
He conocido en Perú a Eva Ayllon y los sonidos peruanos son muy parecidos a los del Flamenco. He conocido allí a una pila de músicos con los que quiero trabajar. Esa es la oportunidad que nos da también esta profesión. Conocer a Eva Ayllon, a Adriana Varela, Diego Torres, Óscar D’León, Rubén Blades… son como sueños hechos realidad porque yo me he criado escuchando la música de Rubén Blades y Óscar D’León, así que estar con ellos ahí es una pasada.

Dijiste en una ocasión que para dominar todos los palos del Flamenco había que dominar las Bulerías. ¿Para dominar la música hay que dominar también el hambre?
Sí, total. Si no has pasado bocata, ¿cómo vas a cantar? Piénsalo. Esa gente que está todo el día tumbada en el sofá, haciendo zapping, con la barriga hinchada, teniendo de todo… ¿cómo cojones van a cantar? Tendrán que tener unos principios por haber pasado fatigas, ¿no? Yo he pasado muchas fatigas hasta llegar aquí. Muchísimas. Y es por eso por lo que canto. He cantado estando en una nave industrial con un flemón hasta llegar acá. Me he comido de todo: viajes, trenes de Madrid a París, compañías de baile… de todo, hasta que dije “basta” porque ya era hora de que me ocupara de mí.

La droga también hizo daño. Gracias a tu mujer y a tus hijos, saliste…
…de aquellos mundos oscuros. Han pasado ya 12 años y son muchos años en el que uno dejó de hacer tonterías. Le doy muchas gracias Dios. Pero también ha tenido que pasar para poder dar testimonio de la verdad y para decir “no hagáis eso, niño”. Ya no dejo que pasen por aquí esas malas energías que me comí yo con 25 años. Pensaba que me iba a comer el mundo.

Porque es el mundo el que te come a ti.
Y luego tú no te comes nada. Te vuelves un ser de la nada que no sabe a dónde va a ir a parar. Pero eso fue como un mal sueño al que luego le di la vuelta para poder hacerme número uno en el Flamenco. Lo deseaba, pero todas esas oscuras me frenaban, así que en el momento en el que decidí salir, mi objetivo era ser el número uno. Le doy muchas gracias a Dios, pero también he tenido su ayuda. Es lo que te estaba diciendo; hay un Dios muy grande que todo lo ve, todo lo puede…

…y que todo lo juzga.
Claro. Conforme tú juzgues, serás juzgado. Por eso, a día de hoy, me gusta hacer el bien y no mirar a quién. Estoy en ese punto de retorno.

¡Pero todavía te queda!
Mucho, mucho… Pero mi vida es esta: mi casa, mis hijos, mi familia, mi música, una buena Play Station para echar unas partidas al FIFA, un billar, un cine… Cosas normales de la vida, como una borrachera con tus amigos en casa cantando. Eso es algo divino que no podemos perder porque si no seríamos como esculturas que ni sienten ni padecen. Pero fíjate, eso viajando es imposible porque puedes llegar a coger en 40 días 26 aviones, como me ha pasado esta vez.

¡Qué locura!
Terminaba de cantar y el plan era: teatro-aeropuerto-teatro-hotel-teatro-cenar-hotel-dormir-aeropuerto-teatro… y así durante 40 días. No veía nada salvo el hotel y el aeropuerto. ¡Me conozco todos los aeropuertos! Soy un experto en aeropuertos (carcajada). Pero claro, le doy muchas gracias a Dios por eso para que no me falte.

Ángel Martín: Sucesos de un cómico.

Publicado en

“Los cómicos deberían alejarse de la tele y apostar por otras cosas”.

El gran público conoció a Ángel Martín (Barcelona, 1977) mediante la televisión, exactamente por haber sido un rostro destacable de “Sé lo que hicisteis” durante varios años. Pero antes de esa explosión mediática, el protagonista de esta entrevista (abanderado de www.solocomedia.com) pasó por diferentes etapas, como la de servir copas o tocar en un centro de la tercera edad. Realmente, su objetivo era el de ser actor, por ello empezó a cursar los estudios de interpretación hasta que la comedia se le cruzó un día a regañadientes y de la mano de Ricardo Castella, compañero de profesión que ahora comparte con él cartel bajo la obra titulada “Nunca es tarde”. ¿Parte autobiográfica? ¿Parte de ficción? Bueno, tal vez la mejor manera sea la de ver el espectáculo para comprender un poco más a Ángel Martín lejos de la ‘caja tonta’.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.
FOTOS: HÉCTOR HUGO VILA RODRÍGUEZ.

Publicada en Cambio 16

Recuerdo que en un monólogo dijiste lo siguiente: “En Estados Unidos empiezas actuando en bares y pubs, pero si eres muy bueno, acabas en una serie como ‘Friends’. Sin embargo, en España, por muy bueno que seas, terminarías en Noche de Fiesta entre Jaimito Borromeo y Marianico El Corto”. ¿Esto sería la caspa?
Y es verdad. Siendo cómico en España no tienes ninguna posibilidad de que te pase nada. Es muy terrible, pero los cómicos en España son mierdas. No sé si sería como la caspa, pero es gente con la que no se cuenta. Si vas viendo películas de comedia de aquí no verás a ningún cómico. Es muy raro ver alguno. No te encuentras a Don Mauro, por ejemplo. Joaquín [Reyes] ha hecho algo, pero es muy pequeño. Yo diría que el único que ha conseguido hacer algo ha sido Julián López; un par de pelis con la misma gente, como con Nacho G. Velilla en “Que se mueran los feos”. Pero el resto de cómicos de aquí que hacen “stand-up” no salen. En Estados Unidos puedes ver a Seth Rogen haciendo todas pelis porque allí todos los cómicos vienen del “stand-up”, tío. Otros ejemplos: Ben Stiller, Adam Sandler, Will Ferrell… Todos los que de pronto se ponen muy de moda, es peña que vienen de hacer “stand-up”.

De hecho, gente como David Letterman, mantienen todavía sus programas tras décadas y décadas.
O como Jimmy Fallon, que sigue con su propia historia. Y es muy raro que los cómicos de Estados Unidos no hayan hecho “stand-up”. Es un proceso: desde el “stand-up” pasan a series o pasan al cine. Pero aquí no pasa eso porque que no cuentan con los cómicos, cuentan con el tío que esté más de moda. O sea, es más fácil que llamen antes a Mario Casas, por ejemplo. Creo que el que está haciendo algo de comedia es Luis Fernández. De hecho, cuando rodábamos con él una pieza para SoloComedia, me dijo que le habían hecho un casting para una serie que es también de Velilla. Me parece fenómeno.

¿Será porque en España funciona mejor el personaje del paleto o las cassettes con chiste de Arévalo?
Sí, es que no hay cultura de comedia. Los monólogos que ves aquí te los ves en “El Club de la Comedia” o en Paramount Comedy, pero es muy difícil que alguien se vaya a comprar los monólogos de Don Mauro en DVD. Es que son formatos que van dirigidos a ciertos sectores. Piensas en Paramount Comedy y haces tu mierda para Paramount Comedy. Se lo vendes a ellos y ya está. Pero hay muy pocos cómicos aquí que tengan una autoproducción. También es algo como muy sectario.

¿Sectario?
Es que los cómicos no colaboran demasiado entre ellos. Hay como grupos de cómicos y es muy difícil coincidir.

¿Estamos hablando de círculos elitistas?
No, no sé. Sencillamente es difícil. Aquí estamos todavía con el chip de “hagamos monólogos y aprovechemos el tirón es esto”.

Y de los monólogos hace ya…
10 añitos, sí, pero es que en Estados Unidos hace igual 50 o 60 años. Aquí todavía hacemos material muy antiguo. Ves el material de los cómicos estadounidenses de hace 30 años y se nos come con patatas. Si te pones a ver a George Carlin o a Lenny Bruce, gente de los 70, te darás cuenta de que el material que hacen es muy potente. Pero salvo los ejemplos que te he puesto (porque han muerto), el resto sigue haciendo un material de puta madre. ¡Es que estamos en el 2012, joder! Me vengo abajo cuando veo “El Club de la Comedia” porque es un material súper blanco, súper aburrido que todavía sigue hablando de los pies fríos de la novia en la cama, por ejemplo. ¡Me cago en mi puta vida! ¿Todavía seguimos con lo de los pies fríos en el 2012? Intentan que el monólogo sea para el gran público, así que se intenta hacer una cosa que se pueda emitir a las nueve y media o diez de la noche y que le guste a chavales jóvenes y gente muy mayor. Y es que tampoco es el ejemplo ya que la gente que sale ahí no siempre son cómicos, pues un señor que están en una oficina le ha escrito un monólogo a alguien que no sabe ni quién es. Alguien le escribe un monólogo a Belén Rueda, pero si ella dice que no puede porque tiene un rodaje, ese mismo monólogo se lo van a dar a otro. Me parece que eso es impersonal y muy poco interesante.

¿Y no queda “algo”?
Bueno, Paramount Comedy sí que tiene algo porque tú te escribes tu mierda, aunque dentro de unos límites también. Pero lo de “El Club de la Comedia” es demoledor.

¿Entonces hay unos estándares que limitan la creatividad del cómico?
Desde luego lo que ves en televisión, sí. He visto material de muchos cómicos en directo y no es el mismo que se ve en la tele. Es la misma broma, pero la tienes que adaptar para que nadie se ofenda. Ahí deja de ser tu material. Estás adaptando una cosa que tú haces en un teatro o en una sala de una manera, pero cuando lo haces en la tele tiene que ser de otra forma. Es supervivencia. Se trata de pedir pasta por algo que quieras vender. Y eso es una mierda porque el cómico que ves en televisión no está haciendo realmente su material. Es una pena. O como cuando los cogen para hacer programas en la tele. Lo que están haciendo ahí no tiene nada que ver con lo que ellos hacen. Veo a Iñaki Urrutia o a Goyo Jiménez en “No le digas a mamá que trabajo en la tele”, de título impronunciable, y lo que hacen ahí no tiene nada que ver con lo que yo les he visto hacer. Me parece mucho más interesante el material que ellos hacen que lo que hacían en la tele, que no era más que ver llegar a una grúa tirando un montón de chocolate por la cabeza. ¿Tiene eso sentido? Es un rollo. La comedia en la televisión funciona de esa manera.

Tirar de la payasada fácil para que la entienda la abuela y el nieto.
Es entretener al niño de 8 años y a la abuela de 70, y ya está. Tú entras en ese juego aprovechando el tirón para ir luego al teatro o a tu sala para ver si viene más gente. Pero no sé hasta qué punto también es buena idea porque luego la gente que te va a ver es por lo que has hecho en la tele y luego se encuentran que eso que haces no tiene nada que ver. A mí me ha pasado que ha venido gente a verme y se han encontrado con algo duro. Bueno, mira, es que esa es la mierda que yo hago. Si esperaban ver lo que hacía en “Sé lo que hicisteis” tenemos un problema porque no tiene nada que ver… al menos en los últimos años, claro.

Pero también es verdad que mucha gente te empezó a conocer a raíz de “Sé lo que hicisteis”, aunque habías trabajado anteriormente en Paramount Comedy, en el teatro y en “La noche con Fuentes y Cía.”.
Pero “Sé lo que hicisteis” es lo que es y lo que me dio a conocer, pero “La noche con Fuentes y Cía.” era una cosa que veían drogadictos, prostitutas… la gente que salía a la una y media de trabajar, yo creo. Y mis padres, a lo mejor. Y no todas las noches.

“Yo quería ser actor de verdad y no esta mierda que somos ahora”.

Por lo tanto, la gente que va al teatro esperando una cosa, se encuentran otra.
Es que el tono es otra cosa distinta. Ya hace un año y pico que nos largamos de ahí, así que la cosa cambia. Pero al principio mucha gente venía a ver “al tío de la tele” y se la pelaba lo que hicieras. Otros esperaban que hiciera un monólogo sobre Belén Esteban, y eso al final te la pela muchísimo. Pasa lo mismo con SoloComedia. La gente que entre por ver “Sé lo que hicisteis” se puede encontrar con una cosa que no tiene nada que ver. Te puede gustar más o te puede gustar menos, pero no tiene nada que ver con lo que han visto hasta ahora. Al final, la tele tiene una cosa buena que es que te haces conocido, pero tiene una parte mala que es que la gente se va a quedar esa imagen. Entonces tienes que encargarte de salir de ahí, que es una guerra bonita y dura pero larga y un coñazo. Es que fueron 5 años haciendo ruido en ese programa…

Que terminó quemándose, creo yo, porque empezó como algo semanal y luego derivó en algo diario.
Hostia, es que eso es la tele. Empiezas con una cosa semanal que luego te lo convierten en diario para acabar haciendo una cosa de media hora que pasa a ser algo de dos horas y pico… y llega un momento en el que no tiene sentido. Pero la tele es eso: exprime el momento, y si estás de moda, estíralo todo lo que puedas. Aunque a los de los despachos les da igual que tu imagen se queme. Ellos estiran y fuera.

Cierto actor me dijo en una ocasión que la tele es un animal que devora personajes: llega, los consume, los explota, los exprime y después los escupe.
Sí. Si eres directivo, aprovechas eso. Eso es porque luego aparecerá otro cómico que te va a dar lo mismo que te daba el tipo que tenías antes, aparecerá otra chica que era igual de guapa que la que tenías… Aprovechan tu momento y luego, a tomar por el culo. Pero también es porque tú entras a jugar con esas reglas y porque las has aceptado.

Dejando de lado el tema de la televisión; ¿la forma irónica de hacer humor (ciertamente ligada al “humor inteligente”) puede resultar más ofensiva?
Todo eso del “humor inteligente” me toca la polla, no te voy a engañar. Es muy fácil colocarte en ese rollo si no lo has entendido o porque no estás a la altura. Y no es así. Haces un humor que te gusta a ti. Fin. Si le gusta a más gente, pues de puta madre, pero si le gusta a menos gente, pues le gustará a menos gente. No creo que haya humor inteligente. ¿Por qué lo que te gusta a ti o a mí es más inteligente que lo que hace Arévalo o cualquier otra persona? Puede ser igual de divertido llegando a otra gente con otros perfiles. Entonces, haces un humor que encaja con un perfil de gente, que es la que te mola, y no haces otro humor que te encaje con otro perfil de gente. A mí no me interesa el humor de los chistes, pero no es menos guay que el humor que hagamos nosotros. Simplemente no te interesa. Y la ironía es lo mismo. ¿Es más interesante que el otro humor? No. A ti y a mí nos parece más interesante porque estamos en esa línea y no en la del tartazo ni la de la caída, pero no es más interesante ni es mejor. Ya te digo; lo de “humor inteligente” me parece una excusa barata. ¿Te entiende menos gente de la que te gustaría? Pues te jodes. Decide si quieres ampliar tu abanico o te quedas en ese rollo, pero no creo que haya humor inteligente.

¿Tendría esto relación con los círculos y el elitismo?
Tiene que ver con lo que te hace reír a ti. Punto. No es ni mejor ni peor, es la cosa con la que conectas tú con tu público. Puede que te encuentres haciendo una cosa que le guste a menos gente. Vale, es tu línea, pero no es mejor ni peor. ¿Lo que hace José Mota es mejor o peor que lo que hace Joaquín Reyes o Ernesto Sevilla? No tiene nada que ver. Y ya está. Cada uno tiene su público, y si con eso sobrevives… pues de puta madre. El problema viene cuando lo que haces sólo te gusta a ti, entonces sí que tienes un problema porque no vas a poder sobrevivir con eso. Puedes pagarte a ti mismo, pero es muy raro y desconcertante.

¿Te has encontrado con ese problema de pagarte a ti mismo?
No. Nosotros somos una generación que ha tenido mucha suerte porque nos hemos encontrado con algo llamado Internet, y eso es oro porque de pronto hay mucha gente que conecta contigo porque ha visto mucha más comedia. Nuestros padres, claramente, no tenían acceso a otro tipo de humor. Para ellos, ver a los Monty Python era una cosa como muy rara porque no había nadie aquí que hiciera lo mismo de Monty Python. Creo que al final el humor al que tenían acceso nuestros padres era Martes y 13, Gila, Rubianes, Tip y Coll, Arévalo… pero el acceso era distinto. En cambio, nos encontramos ahora con gente que te habla de cómicos que no conoces pero que al mirar en Internet descubres que lo que tú haces se parece a lo que hace ese tío. Y eso es una suerte porque el abanico de gente con el que puedes conectar se abre debido a que hay mucha gente viendo un contenido que es muy salvaje. Claro, ahora no te limitas a dos cadenas de televisión.

De hecho, SoloComedia viene por Funnyordie.com.
Correcto. Funnyordie la fundan tres cómicos (Will Ferrell, Adam McKay y Judd Apatow) que tienen cosas que nos parecían muy interesantes, sobre todo la parte de ver a gente que no suele hacer comedia y que de pronto te los encuentras haciendo el subnormal, como Sean Penn haciendo bromas sobre él. Eso nos parecía oro, pero creo que en España falta todavía sentido del humor eso. Si llamas a un actor para que haga algo así puede decirte que si hace eso la gente pensará que es tonto. Y no, la gente va a creer que tú te estás riendo de ti mismo. Pero es que estamos hablando de otra cosa porque la comedia en Estados Unidos es otro universo. Aquí cuesta mucho todavía que la gente se ría de ellos mismos. Pero vamos poco a poco. Creo que es divertido –también para la gente- aprender a reírte de uno mismo. Mira, María Valverde es un ejemplo muy claro de tía que, haciendo una serie de cosas que son muy dramáticas, quiso hacer algo con nosotros. Recuerdo que sus palabras fueron: ‘Vale, pero quiero hacer de algo en lo que sea una hija de puta’. Pero claro, lo dice porque sabe que a lo mejor en cine no le proponen papeles de hija de puta porque el perfil que tiene es el de ir llorando por las esquinas. Es una tía que viene y que no se plantea lo que dirá la gente después. Viene y se burla de que hace papeles de llorar por las esquinas. Todo esto está pasando con las generaciones más jóvenes mientras que a las más mayores les cuesta un poco más porque creen que Internet es un medio en el que no saben quién va a ver lo que hacen. Pero ya te digo, poco a poco. Es abrir una puerta. La idea inicial de cómicos haciendo cosas exclusivas para Internet con gente que no ves nunca haciendo comedia me parecía que era lo más guay.

Es la parte más “profesional” del humor, digámoslo así, ¿no?
Sí, o por lo menos la parte que nos parecía más interesante. Es la profesional, pero la que nos parecía más guay. Cada vez que alguien nos dice que se apunta a hacer el idiota, nos da un subidón. Que gente como Alberto Granados, Marta Torné, Juanma Iturriaga, Luis Fernandez o Maxi Iglesias (chavales que están de moda) se apunten para jugar o para hacer el subnormal, es muy divertido.

Te iba a decir que en “El Hormiguero” hacen cosas parecidas con los invitados, pero diría que es el lado más infantil.
Sí, hombre, si Pablo Motos no se pone delante del invitado para que puedas verlo, estaría bien. Es bastante divertido cuando ves a gente haciendo… cosas. Lo que pasa es que “El Hormiguero” tiene otro rollo. Han hecho una cosa que está muy de puta madre porque cualquier estrella va “El Hormiguero”. Todos los que vienen pasan por ahí porque también es verdad que no hay otro programa a donde ir. Pienso que abusan demasiado de eso y juegan poco con el invitado. Me parece que es desaprovecharlo. Vale, cuando viene Will Smith es la polla, pero porque Will Smith es la polla. El tío es un showman que llega allí y revoluciona todo, pero en el momento en el que te llega alguien como Jesse Eisenberg, pasa lo que sucedió con toda aquella polémica: que el tipo no entendía nada. Es muy raro que, teniendo gente internacional que se prepara cada puta entrevista, se los traigan para echar Mentos en la Coca-Cola. O si va Justin Timberlake, lo asoman por la ventana para que la gente grite. Vale, ya sabemos que eres la polla. Ya has cogido tu rabo y me has abofeteado con él, pero ahora haz algo que valga la pena, ¿no? Por eso digo que desaprovechan al invitado pero abusan de tener invitados internacionales.

Si están ahí es porque tendrán un público que lo vea…
No, no, claro. Ese programa es impecable. Está muy bien pensado porque es para toda la familia. Y no hay ningún otro programa que sea igual de perfecto que ese. A mí no me interesa, pero es perfecto porque han hecho lo que querían hacer porque… ¿cuánto dinero hay ahí, coño? Joder, hacen unas cosas acojonantes. Pero mi sensación es que está desaprovechado. ¿Por qué están sentados en una mesa contando con tanto dinero? Cada vez que lo pongo, veo a gente sentada en una mesa hablando con unas hormigas. De vez en cuando se ponen delante de la mesa y alguien saca un carrito con un experimento. Que puede ser la polla, sí, pero por ejemplo; está Charlize Theron ahí y terminas preguntándote por qué es lo mismo que cuando está Ana Obregón. Hacen lo mismo. Da mucha pena porque no es lo mismo y porque se puede jugar mucho más. Me da la sensación de que hay una fama, una pasta y un mérito que es muy evidente, pero que no…

Tal vez es hora de hacer un “Cómicos por el mundo” o “¿Quién quiere casarse con mi hijo cómico?”.
Es que los cómicos deberían alejarse de la tele. Mucho. Deberían irse muy lejos porque no van a poder hacer su mierda… a menos que hagamos un canal que esté dirigido por un cómico y que esté controlado por cómicos. Es que al final los cómicos en la tele no tienen ni un puto sentido. No he visto un solo cómico que haya hecho en la tele lo mismo que hace en el teatro. Lo más parecido a libertad con cómicos es “Ilustres Ignorantes” porque yo he estado ahí y es verdad que Javier Coronas no tiene cabeza ninguna. Te sienta en la mesa y puedes decir lo que te salga. Y es verdad, puedes decir lo que te salga de la polla. No tienen ningún sentido, pero estás siendo tú y juegas con esas reglas. Y de programas… poco más. Igual la primera temporada de “Zombis” de Berto. Era una cosa que hizo para Internet, se lo compraron y lo colocó tal cual. Pero por lo demás… en Cuatro no verás cómicos haciendo lo que tienen que hacer, en La Sexta está Jordi Évole, hace su cosa pero no es cómico porque es un periodista con un gran sentido del humor. En TeleCinco, las veces que he visto cómicos ahí han sido en galas… y en La 1 está José Mota haciendo su programa. Y ya está. Es que es lo que te digo: los cómicos deberían alejarse de la tele y apostar por otras cosas. Pero esto te lo está diciendo un tío que estuvo 5 años en la tele, así que no tiene ningún puto sentido lo que estoy diciendo.

Pero para saber si te gusta hay que probarlo.
Sí, claro. Pero si llegas a un programa y te dicen que te vas a echar chocolate por la cabeza… creo que la pista te la han dado en la primera semana. [Ángel cambia el tono de voz] “¿Chocolate en la cabeza? ¡Claro! Me puedo quedar. A ver si en la semana siguiente hago algo parecido a lo mío… Pero me estoy tirando chocolate por la cabeza y es muy raro”. La tele no está hecha para los cómicos, al menos así lo creo. No tenemos nada que hacer en España, de momento.

Esperemos.
Sí, hombre. Esto tiene pinta de que va a ser muy diferente al año que viene. Va a cambiar de manera radical, sí. Tiene muchísima pinta (risas).

Y esto me lo está contando alguien que empezó queriendo ser actor y terminó como cómico gracias a que un día tuvo que hacer un monólogo, el famoso monólogo del fantasma.
¡Hostia! Yo estaba estudiando interpretación cuando Paramount estaba buscando cómicos en Barcelona. En realidad no quería ser cómico, quería ser actor. Actor de verdad y no esta mierda que somos ahora. Mi profesora me obligó a hacer una cosa de humor para Paramount Comedy, pero yo no sabía qué era exactamente un monólogo y “El Club de la Comedia” tampoco estaba muy en auge. No había visto nada, vaya, pero escribí una mini obra de teatro de 5 minutos. Montaba en el escenario una casa abandonada y yo iba con una sábana por la cabeza… una cosa muy bizarra que si lo viera ahora grabado me avergonzaría muchísimo de mí. Sería pura vergüenza. Entonces, nos llevaron al hotel para hacernos una especie de casting a cuatro tíos de la escuela de interpretación. Ellos habían entendido muy bien lo que era el monólogo, pero yo no. Además, como coordinador de “Nuevos cómicos” estaba Ricardo Castella. Cuando me dijeron que hiciera el monólogo, me quité el jersey (me lo puse en la cabeza porque no tenía sábana) y estuve 5 minutos haciendo mi mini obra de teatro sin saber qué coño estaba pasando detrás de ese jersey. No oía nada, no oía risas… nada. Pero tampoco me importaba que no hubiera risas porque yo era un actor y no tenía por qué llegar a la gente con el arco de mi personaje… y todas estas mierdas (risas). Al terminar, me quité el jersey y vi la cara de Ricardo de no haber entendido nada. Me dieron las gracias al irme y a la semana mi profesora me dijo que Ricardo había escrito y que aunque lo mío no tenía nada que ver con un monólogo, se podía convertir en uno. Que escribiera algo sin la sábana y que diera mi punto de vista sobre las psicofonías. Lo adapté, se lo pasé a Ricardo y nos trajeron a Madrid para actuar junto a tres personas más.

¿Dónde fue?
Actuamos en la sala Garibaldi. Había un tipo llamado Marc de Alberdi que tenía un material espectacular. Llorábamos de la risa con él. No sé que estará haciendo ahora por cierto, pero llorábamos de risa con él. Fue el primero en actuar para romper el hielo, y al salir, se hizo un silencio absoluto. Nadie, nadie se reía y todos nos vinimos abajo porque pensábamos que sí el era el bueno y nadie se reía, los demás íbamos a morir. Y efectivamente, salimos al escenario y fue la mayor mierda que hayamos hecho nunca. Nos dimos una hostia muy espectacular. Después de aquello, Ricardo nos dio unas notas, hicimos unas versiones y me dijo que fuese a Paramount a grabar un monólogo. Lo grabe, pero no lo compraron porque era malísimo. Ricardo insistió porque decía que era buenísimo ¡y me hizo venir a Madrid cuatro veces a grabar ese puto monólogo! En Paramount le decían que no me llamara más porque no era divertido (risas), pero se le puso en los huevos y me subió cuatro veces. Creo que el primer monólogo lo compraron por pena (risas).

Pero luego vinieron más monólogos.
Sí, luego le pasé cosas. Me vine muy arriba, le mandé otro monólogo…

Si la memoria no me falla… diría que estaba el de la mili, el del sexo, el del quién conoce a quién…
(Suspira) El del “¿Quién es quién?” fue un encargo que me hicieron un momento antes y me dijeron que improvisara. Era muy raro. Ese y el del chocolate Ram. ¡Terrible!

¡Hombre! Y también estaba ese en el que decías que dejabas la comedia.
Ese fue de los últimos monólogos que grabé en Paramount. Pero lo hice porque me planteé dejar la comedia. Era una cosa que no tenía ya ningún sentido. Recuerdo que estaba el de la mili, como has dicho, el de las psicofonías, el de los cuentos infantiles… y alguno más por ahí. He visto alguno más pero me ha dado muchísimo asco. Muy malo y muy lento todo (risas). Era infumable, tío. Todo ese material que hay mío en Youtube de los monólogos de Paramount me parecen horribles. Todo eso tiene como 12 años, pero es que uno va cambiando y lo que empiezas a escribir ya va en otro tono, otras líneas y otro ritmo. Comparado con lo que hacía antes y ahora, no tiene nada que ver. No sé muy bien por qué, pero creo que fue una apuesta personal de Ricardo. Ahora tenemos un musical juntos y viene a SoloComedia cuando le dejamos cantar.

¿Y qué crees que habría pasado si Ricardo no te hubiera sacado?
Pues que ahora estaría en un bar y sirviendo copas, como muchos otros que querían ser actores. Tuve la fase de servir copas antes de dedicarme a la interpretación, así que ya la he pasado. Pero si no, estaría tocando el piano en centros de la tercera edad, que era a lo que me dedicaba por aquel entonces. Estaría ahí, seguro, porque no creo que los Coen se plantearan la duda de cogerme a mí o a Javier Bardem (risas). Lo tendrían muy claro.

Bueno, si a Castella se le pone también en los cojones…
¡Ah, no, claro! Si a Ricardo se le pone, desde luego (risas). Los Coen le dirían que no, pero él insistiría y lo acabaría haciendo por pena, seguramente.

“Para conseguir que alguien se ría tienes que hacer que su vida deje de ser una mierda”.

“Nunca es tarde”, vuestra obra, tiene parte autobiográfica y parte que no. Pero quiero saber cómo se montó después de haber perdido el contacto durante mucho tiempo entre tú y Ricardo.
Nosotros perdimos el contacto cuando empecé en la tele. Estuvimos como cuatro años sin hablarnos. No de mal rollo, pero perdimos el contacto. Ricardo me escribía o me llamaba a veces y yo ni le devolvía las llamadas ni los mails. No por nada personal, sino que era de estas cosas que vas a contestar luego pero que vas dejando hasta que te das cuenta que ha pasado una semana… y luego ya no sabes cómo explicarte por el retraso (risas).

¡Y todo por no saber cómo explicarle la demora!
Es que se me generaba un mal rollo tremendo porque no sabía cómo responderle después. Estuvimos así cuatro años. Él empezó en un programa de Antena3 llamado “Tal cual lo contamos” haciendo una broma en la que se presentaba diciendo “hola, soy Ángel Martín”… sin decirme nada. Entonces pensé en hacer como una broma y al final terminamos hablando a través de la tele. ¡Era muy raro! O sea, no estábamos hablando pero uno llamaba al hermano del otro para que llamara también al programa… muy absurdo todo, tío. No hablábamos fuera de la tele, pero lo hacíamos por la tele.

¿Rollo Góngora y Quevedo?
¡Era muy bizarro! A él, además, no le dejaban hacerlo, así que lo hacía a escondidas. Hubo una temporada en la que dejaban de rotularlo como Ángel Martín y entonces él salía con un cartel con mi nombre, ¡pero no había avisado de que lo iba a hacer! Le pegaban muchas broncas por eso (risas). Una vez llamé a su hermano para que entrara a mi programa pero sin que dijera que era su hermano… Ya te digo, tío, ida de olla muy grande.

¿Y qué sucedió después?
Pues cuando se largó del programa, yo entré en directo por teléfono porque queríamos darle una sorpresa sin que él lo supiera. Y fue la mierda porque no le había contestado a ningún mail y tampoco le había devuelto ninguna llamada y estaba entrando en directo en su programa sin que él lo supiera (risas). Esa semana quedamos para cenar y fue muy “malrollero” porque lo hice muy mal ahí. Nos dijimos todo a la cara y confesé que la había jodido, así que lo único que podía hacer era pagar esa cena. No podía pedir más disculpas porque habían pasado tantos años que hacerlo iba a ser muy ridículo. A partir de ahí retomamos el contacto. Después le llamaron para hacer una suplencia de verano en “Sé lo que hicisteis” y tal. Pero yo tenía la cabeza ya muy caótica cuando iba a dejar el programa y tenía que hacer muchas entrevistas explicando por qué lo dejaba, así que Ricardo me sugirió que no diera entrevistas porque lo mejor era escribir un musical explicando por qué había dejado la tele. Me pareció una idea tan jodidamente absurda, descabellada y ridícula, que me resultaba impecable. Imagínate crear ese mal rollo cuando me preguntaban el por qué de mi salida de la tele y responderles que estaba haciendo un musical donde lo iba a contar. ¡Era jodidamente raro! (Risas).

Imagino que ahí empezaría el desarrollo creativo con mil ideas, ¿no?
Nos encerramos y empezamos a escribir la historia de un tío que deja su trabajo en la tele para dedicarse a la música. Y sí, se mezcla realidad y ficción.

Después de todo esto, y según la historia, vas a sacar un disco.
¡Claro! Es lo que vende. En el teatro y en la música es donde está el negocio. ¡Es nuestro gran plan para hacernos ricos! (Risas) No, en serio, no creo que saquemos un disco. Ya estamos bastante arruinados con el teatro como para ahora invertir en música.

Bueno, a Sabina y a Serrat les funcionó bien lo de “Dos pájaros de un tiro”.
Para ser dos chavales que están empezando y que a penas tienen seguidores, no les va nada mal. Ni siquiera necesitan tener Twitter ni nada. Son gente que, a lo mejor, pueden ir a una ciudad sin avisar que van, y llenan un estadio en plan “se nos ha olvidado hacer carteles”. Yo creo que en la música hay excepciones y no seríamos nosotros la revelación del 2013, no te voy a engañar (risas). Si vienes a ver nuestro espectáculo no sales hablando sobre lo bien que tocamos.

Bromas aparte, la idea de cómo se monta “Nunca es tarde” es ridícula pero a la par que rompedora.
Es que el espectáculo es muy raro también porque no es una obra de teatro. Es una serie de televisión musical hecha en teatro, entonces es muy extraño porque es una serie de televisión porque el ritmo que tiene, es ritmo de tele y no de teatro. Está pensado en escenas pero no hay localizaciones. Es interesante verlo porque el ritmo es distinto y no tiene que ver con nada. Es curioso pero raro de explicar.

¿Y qué tal la aceptación?
Pues llevamos un año y medio y hemos repetido ciudades, así que yo creo que a la gente le mola. En Madrid nos quedamos ya todo lo que queda de año. Hasta enero vamos a seguir aquí. Funciona bien, vaya. Hay gente que repite y todo.

Ya se sabe que el teatro es la mili del actor.
Sí. Claramente sales ahí a hacer una cosa que has escrito tú y la reacción es inmediata. En la tele haces una broma y no sabes cómo ha sido la reacción porque no oyes las risas, pero si en el teatro no se oyen las risas es porque la obra es una mierda. Eso sí, si ríen es porque la obra funciona. En el teatro tú tienes el control de lo que haces. Puede que haya bromas que funcionen muy bien, pero si no estás cómodo puedes decidir cambiarlas. No viene nadie a decirte qué bromas hay que hacer cada día para que a la gente le guste hasta que deje de ser divertido. En ese aspecto, el teatro es una mili, desde luego.

Si tú haces una broma y nadie la pilla salvo una persona, ¿la mantendrías?
Depende. Hemos llegado a hacer cosas muy raras. Ricardo y yo hemos estado apostando por una broma durante mucho tiempo sin que nadie riera. ¿Pero qué sentido tiene al final que nos haga gracia nada más que a nosotros dos? Pues será la broma que nos gusta a nosotros dos, y ya está, pero la cambias porque no puedes hacer un espectáculo que sólo te guste a ti. No suele pasar tampoco porque intentas hacer un material que te guste a ti y que además le guste a la gente. El público que viene a vernos sabe muy bien qué es lo que se va a encontrar. Es lo que hablábamos antes, pues ahora mismo, el acceso que tienes al material es inmediato. Antes de ir una obra de alguien puedes teclear su nombre en Internet y ves vídeos de lo que él hace u opiniones de gente que ha ido a verla. Encontrarás opiniones buenas, malas… pero ya sabes a lo que vas. Al fin y al cabo, la gente sabe a lo que va porque lo ha investigado antes. Puede que vayan a ver algo que les apetece o puede que vayan a ver al tío que sale por la tele, pero van a ver algo que les gusta.

“En España falta todavía sentido del humor”.

Las opiniones son como los culos…
Puede que un día no andes especialmente fino y la broma no ha gustado. O también puede ser porque no la has tirado bien o viceversa, pues haces un movimiento que antes no hacía y resulta que la gente se ríe mucho con ello. Eso en el teatro es muy complicado, y más la comedia, porque dependes de mil factores, pero es muy interesante porque estás todo el tiempo pensando qué es lo que ha pasado.

De hecho, dicen que es más fácil hacer llorar que hacer reír.
Es que hacer llorar es muy sencillo. En general, todos estamos en una situación de mierda, entonces, sacar eso a relucir es muy fácil. ¿Que estás mal? Pues vamos a acentuar eso para que estés mal. Es muy fácil sacar la sensación de pena, pero es que en el teatro es muy fácil llevar las sensaciones al extremo porque todo te envuelve en ese rollo mientras estás sentado en una butaca en silencio y en penumbra. Para conseguir que alguien se ría tienes que hacer que su vida deje de ser una mierda por unos momentos. Entras en el teatro pensando que mañana tienes que pagar el alquiler, la luz, la falta de pasta, mil problemas… pero entras con la idea de reírte. ¡Vaya planazo bueno! Si logras reírte es porque has conseguido que todo eso se quede a un lado. Al salir del teatro tienes otro rato de risas, pero al volver a casa ya es la mierda. Pero claro, si vas a ver una obra en la que echen a un padre de familia del trabajo, que no tengan dinero… pues vas a llorar.

De ahí que la gente no vaya a ver cine español.
Pues es uno de los motivos. También puede ser porque todo lo de la Guerra Civil ya está contado… no sé. Hay pocas historias que sean buenas y que realmente te lleguen. Yo, desde luego, prefiero la comedia. Además, no creo que haya nadie que monte una obra de teatro titulada “¡Te quiero hacer llorar!” (risas). Pero emocionalmente es más fácil conectar con la pena que con la risa. Así que si has conseguido conectar con la risa es porque has hecho que la gente deje de lado sus problemas. No sé cómo de gratificante tiene que ser hacer llorar a todo el patio de butacas y llegar después al camerino diciendo “hoy han llorado todos. ¡Qué bien!”. Hostia, ¿por qué quieren hacerle eso a la gente? (risas). Aunque también hay momentos en los que necesitas ver una peli que te destroce por dentro y te abra en canal. De todas formas, la comedia es una manera de evadirte de todo. Por eso me alegro de no haber sido actor ahora, seguramente estaría haciendo dramas y sería todo una mierda.