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The Right Ons: Sin censuras.

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“Una persona que cree en lo que hace merece un respeto”.

Con tres discos publicados, The Right Ons han conseguido su rincón en este manoseado y paupérrimo panorama musical nacional. Después de “Get out” (Lovemonk, 2011), Álvaro, Ramiro, Rafa, Utah y Martín no han parado de trabajar, tanto en el estudio como en el escenario. Para esta entrevista, Álvaro y Utah han condensado toda su sinceridad hasta puntos muy extremos tratando temas como la carretera, las envidias entre grupos, el disco fallido con Loquillo, giras, vicisitudes… y todo el barro que una banda de Rock and Roll se come día tras día mientras el glamour del Rock enmascara todo eso. Hablan de un nuevo disco y de lo que significa ser un miembro más de este club. Sin duda, un texto acorde con el sentimiento que ellos desprenden en todos y cada uno de sus conciertos.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ.

Publicada en Cambio 16

Tres discos de estudio pero ninguno en directo. ¡Ninguno! ¿Cómo es esto?
Álvaro: Pues la verdad es que nunca nos lo hemos planteado. Creo que por sistemas técnicos o por historias, tampoco se ha planteado. Al igual que tampoco se ha planteado un greatest hits (risas).

¡Pero no compares!
Álvaro: Nosotros grabamos los discos con el concepto del directo, desde el principio hasta el fin. Primero grabamos las bases como si fuera en directo y después vamos añadiendo lo demás. Entonces, teniendo esa esencia y esa base, no hemos sentido la necesidad de plantear un disco en directo como tal con público. La verdad es que no se nos ha ocurrido.

Bueno, MC5 debutaron con un disco en directo.
Utah: Igual es porque tengo el concepto de “disco de directo” por un grupo muy grande que tiene muchos discos en su trayectoria y que de repente graban disco en directo durante dos noches. Creo que nosotros no… Y lo que dices del concierto de MC5 se quedó en eso. No creo que ahora se graben discos de directo que merezcan la pena.

Pero “Kick out the jams” fue el debut.
Álvaro: Sí, pero anteriormente ya tenían cosas grabadas.

Yo me refiero a lo oficial…
Utah: Tendría su lógica si nuestro primer disco hubiera sido una maqueta grabada en directo. Aunque nuestro fuerte sea ese, creo que todo el mundo tiene la agilidad de, por un lado, hacer las canciones en el estudio lo mejor posible. Y después, separar las canciones del directo es otra cosa porque eso es una fiesta en donde puedes reinterpretar las canciones de otra manera dándoles más potencia haciendo que suenen más sucias, incluso.

Álvaro: También ha sido siempre una búsqueda, no sólo para nosotros sino también para un montón de grupos cuyo fuerte es el directo. Llegar a plasmar en un compacto o en un reproductor la misma potencia de un directo, es complicado. Mucha gente nos dice que nuestras canciones suenan más potentes en directo, por eso procuramos plasmar esa energía del directo en el plástico. Por eso te digo que es una búsqueda, como la del oro cuando encuentras una veta. El caso es que hay que seguir filtrando la tierra hasta que salgan las pepitas.

Suena como un reto, más bien.
Álvaro: Es que la vida se basa en retos y a nosotros nos gustan los retos musicales. Es una especie de gasolina que pone en marcha el coche que nos lleva a los sitios.

Pero tiene que quemar.
Álvaro: Sí, pero es que somos bastante currantes porque se basa y se fundamente en los retos. Como irse un mes a grabar a Estados Unidos y hacer un pequeño tour en furgoneta. Evidentemente, es un ejercicio físico con mucho desgaste espiritual, pero sarna con gusto no pica.

¿Y el tema de la madurez? Siempre se dice eso de que el último siempre es el más maduro. Exactamente en ciertas entrevistas vacuas.
Utah: Yo creo que esas son las preguntas que les enseñan a los periodistas en la carrera y luego se las memorizan. Si te fijas, muchas entrevistas son iguales. Del mismo modo que a muchos grupos se les critica, a los periodistas también se les puede criticar por otras cosas. En cualquier caso, todo eso de que el primer o el segundo disco son discos de examen, te diré que todos los discos son de examen. Cuando sacas un disco, primero te estás examinando a ti mismo para ver de qué forma suena el grupo. Y segundo, es como lo que decíamos antes del disco en directo; la búsqueda del oro. Para nosotros, esa búsqueda es la del disco siguiente, la de dar un paso en la búsqueda para que sean mejores, probando terrenos. Si no pruebas otras cosas, corres el riesgo de encontrar una fórmula y empezar a repetir discos. Igual una melodía o un estribillo es diferente, pero esa misma canción la tienes en otro disco anterior. No lo digo como algo negativo, sino como algo anecdótico.

Álvaro: Voy a tirar una lanza a favor de esos periodistas que hablan de madurez. Los discos están hechos por personas, y en nuestro caso –como en el de otros músicos-, con el paso del tiempo vas haciéndote mayor y supuestamente vas madurando. Sí que tiene cierta lógica decir que este disco sea el más maduro, pero el cuarto será otro disco de madurez, como el quinto… No sé si el número tres es símbolo de madurez, pero evidentemente vamos madurando.

Pero si llega el día en el que crees que has hecho tu mejor disco puede significar que has alcanzado la meta.
Utah: Personalmente, no soy una persona a la que le guste demasiado escuchar los discos una vez que están grabados. Es algo que le pasa a mucha gente. Lo que está ahí es la barrera que hay entre el disco que acabas de grabar y el anterior. Entonces, siempre pasa una cosa, que cuando estás en tu tercer disco el segundo te parecerá un disco malo. Y de repente, el primero que no te gustaba nada cuando sacaste el segundo, te empieza a gustar más. Cuando llegues al cuarto empezarás a apreciar el segundo que tanto te disgustaba en el tercero… y así.

¡Y es ahí cuando se graba un disco en directo!
Utah: (Risas) Efectivamente, siempre tirando de catálogo.

Álvaro: Claro. Los temas que están en el primer disco ya no suenan igual. Creo que están más desarrollados e interiorizados y al final los regurgitas de otra manera. Más madura, tal vez.

Tal vez…
Utah: Al final te basas en la frescura del primer disco, donde las canciones están recién horneadas y te gustan. También puedes trabajar mucho y correr el riesgo de sobreproducir las canciones.

“Coger media hora para ponerte a escuchar un disco es todo un privilegio”.

En vuestro caso, “Get out” es bastante simple en ese sentido, pero hay quién llega a un siguiente disco, se cansa de esa simpleza y se pasa con la producción.
Utah: Muchas veces, la culpa ahí es del productor. También hay mucha gente que deposita toda su confianza en el productor y este termina haciendo un disco de productor. Puedes tener unas ideas pero el productor termina haciéndolo a su manera. Ahí ya eres tú el que decide hasta dónde hacerle caso. En mi caso, me gustaría grabar un disco de productor. Es importante para poder tus canciones desde fuera. No creo que sea ni bueno ni malo.

Álvaro: Lo que sí está claro es que las canciones buenas son las más sencillas y las más básicas. Luego, si llegas a conseguir eso, entiendo que se quiera buscar un ambiente nuevo. Las canciones que me gustan son las que desde el minuto uno ya te han puesto en un entorno distinto o distinto, entonces puede que tires de esa sobreproducción para generar ese tipo de localizaciones que no existen o que pueden existir en un futuro. A veces, un violín o un chelo te ponen en un sitio que te llevan a un paisaje que puedas imaginar. ¿Sabes a lo que me refiero?

Claro, además te ha quedado muy poético.
Álvaro: (Risas) Es que me vengo arriba…

Hablamos de “Get out”, un disco con siete canciones y una duración aproximada de 30 minutos.
Álvaro: Nos han dicho muchas veces si esto es un EP o un Maxi Single. Pues mira, que lo llamen como quieran, pero es media hora de música en la que hemos concentrado lo que considerábamos oportuno para editar. Muchos discos importantísimos en la historia de la música y del Rock han tenido también 7 canciones, como el “Kick out the jams”, por ejemplo, el “Fun house” de The Stooges o la “Histoire de Melody Nelson, avec Jane Birkin” de Serge Gainsbourg. Si duran media hora, es una media hora que necesitas para concentrarte en ese disco. Coger media hora para ponerte a escuchar un disco es todo un privilegio. Hay muchos otros discos en los que puedes pasar una canción si no te convence. “Get out” te lo puedes escuchar del tirón, y hasta con un poco de suerte le puedes dar otra vuelta.

Igual, con menos canciones hay menos margen de error que con un disco largo. Vamos, que concentras lo bueno en poca cantidad mientras que uno largo es mucho más disperso.
Utah: Bueno, eso es como lo de juzgar un libro por la tapa. Se grabaron más canciones, pero cada uno hizo sus apuestas y realmente nos dábamos cuenta de que esas canciones funcionaban muy bien en su conjunto haciendo un buen disco. A lo mejor metemos una más que no tiene mucho que ver y desequilibra el discurso. Pero igual ahora lo veo y empiezo a preguntarme por qué hemos dejado esa serie de canciones fuera.

Pero eso siempre pasa.
Utah: Sí. Hay una canción, que no me acuerdo muy bien, que grabamos en EEUU de la que no tenemos ni una demo. Vamos, que no llegó ni a mezclarse.

Álvaro: Hay dos de esas.

¿Dos?
Utah: Una era muy Soul, pero no la metimos porque tiene un estilo muy marcado y había que elegir. Pero ya te digo, igual ahora lo veo distinto. Si una canción la veías de un color azul marino, ahora no la ves tan oscura como antes. Y respecto a lo de las 7 canciones; más que la gente que se queja de la piratería y de que no gana dinero con los discos, creo que lo que ha pasado es que se ha desvirtuado el valor del disco. Eso lleva a que la gente a descargar discos como churros. Llegan, ponen el disco y escuchan un poco de cada canción saltándoselas sin escuchar casi nada precisamente porque no es el momento para sentarse en el sofá. Recuerdo tener 15 años, poco y dinero, y comprarme al mes un vinilo. Luego llegaba a casa y tranquilamente me quedaba mirando las fotos, la carpeta, leyéndome las letras (así es como aprendí inglés, por cierto) y disfrutando la música. Como no tenía otro disco, le daba muchas vueltas y descubría cosas nuevas de tanto escucharlas. Creo que muchos discos de los 80 y de los 90 han cobrado más importancia por esa repetición.

También ha influido el comportamiento de la sociedad…
Utah: Claro. Hoy en día vivimos en la cultura del consumo y de la comida rápida, y muchos discos se quedan relegados por eso.

Álvaro: Bueno, a mí no me pasa. El otro día descubrí a Blake Mills, un músico de estudio de 25 años que tocaba con Dawes y ha colaborado con gente como Lucinda Williams, Jenny Lewis, Jackson Browne… es un virtuoso. Lo tenía en el iPod, lo escuché y no me apeteció demasiado en su momento por lo tranquilito que era. ¿Qué pasa? Que hace poco volví a escucharlo y dije: ‘¡menudo hijo de puta!’. Se me pusieron los pelos de punta. Ahora estoy súper enganchado con este tío.

Utah: En la furgoneta tenemos a Ramiro [Nieto, batería], que pone canciones, discos… y suelen caer cosas del alambique muy interesantes.

Como cuando vas de borrachera y ves que algunas mujeres no son tan feas, ¿no?
Álvaro: (Carcajada) Eso lo has dicho tú, ¿eh? Pero podía haberlo dicho cualquier otro.

“Las cosas que realmente son valiosas son las que cuestan un esfuerzo”.

¿Conocéis a Tal Wilkenfeld?
Utah: Sí, la chica esta tan jovencita que toca el bajo. Lo que ocurre es que el perfil de Blake Mills es más de músico de estudio. Es un chaval que a los 10 años le empezó a interesar mucho la guitarra y empezó a tocar. Se pasaba como 8 horas tocando la guitarra. Pero no es virtuoso en el sentido de las virguerías que pueda hacer, sino que es un tío que graba discos de Folk, Country, Americana, produce discos, dice como arreglar una canción… Es una persona que a cada música le aplica su criterio. Es uno de los músicos más solicitados para grabar en Los Ángeles.

Álvaro: Y tiene una manera especial de tocar. No hay nadie que toca que toque como ese tío porque hace unas cosas con la mano derecha y unas progresiones… que te iluminan. Merece la pena.

Le espera buen futuro.
Utah: ¡Y ya lo tiene! Se está haciendo toda la gira de Lucinda Williams y el año pasado estuvo con Band Of Horses. Tiene el don de tocar muy bien y de tener muy buen gusto. Hay gente que toca muy bien, pero no tienen buen gusto.

¿Y a qué le dais vosotros?
Utah: Que escuchemos esto no significa que ignoremos otras cosas como el Jazz o el Hardcore. Escuchamos de todo. Además, es algo bueno del grupo. Por ejemplo a Rafa [Fernández; guitarra] le gusta mucho Fania All-Stars y todo ese rollo de la salsa, latin, 70… En mi caso, profundizo más en el Jazz. Martín [Muñiz, teclados] en la psicodélia, electrónica… Y está guay porque luego cada uno nos vamos picando mandándonos mails con discos y canciones. Es muy sano porque descubrimos mucha música. Y eso, a la larga, durante el tiempo que dure el grupo, hará que evolucionemos. Todo, por desgracia, tiene un principio y un final, pero esperemos que lo nuestro dure más que ningún otro.

¡Qué bonito! Es como casarse y hacer la separación de bienes…
Utah: (Risas) De momento no hay nada que nos separe.

No sois The Beatles y no hay una Yoko.
Utah:(Risas) Ya nos gustaría…

Bueno, pero volviendo al tema musical; os han metido mucho en el rollo Funky, Soul…
Álvaro: También tuvo que ver con la primera hoja de promo del primer disco. Había muchas bandas con las que se nos comparaba… Y la gente, a la hora de hacer entrevistas, pues se basaba en eso.

Utah: Sí. A la gente le gusta meterte en escenas que no existen. Pero otra de las cosas en las que hemos mejorado ha sido en las hojas de promo (risas).

A ver si ahora le vais a deber la fama a una hoja de promo…
Álvaro: No, no. Tenemos a un Utah y a un Ramiro que dan un groove y un beat que muchas veces recuerdan a las bases de la música que te inspira desde dentro.

¡Jodó! Recuerdo haberos visto por primera vez en aquel Rock In Río del 2008, antes de Loquillo. ¡Volaron hasta maracas! [El periodista saca una de esas maracas, con el lema “Baila o muere”].
Utah: ¡¡Hostia!! “Baila o muere”, tío (risas). ¡Voy a echarle una foto!

Álvaro: (Risas) ¡Joder! La verdad es que esas fueron muy difíciles de hacer porque fíjate para pintar eso. Le dimos con el spray a muchas panderetas y a muchas maracas, y eso le da un puntito más si la gente puede participar en el concierto. Era una idea que se le ocurrió a Rafa y funcionó de puta madre. Años después nos siguen preguntando si vamos a llevar panderetas.

Recuerda dónde estamos, que eso influye.
Utah: En España, todo lo que sea gratis, triunfa.

Álvaro: Y como eran de “los chinos”, la gente las rompía y te pedían otra (risas).

¿Otra…?
Álvaro: Sí, que tocáramos otra canción que les diéramos otra pandereta u otra maraca.

Y ahí estabais todavía con “80.81”, el primer disco. Si no me equivoco.
Álvaro: No te equivocas. El segundo lo empezamos a grabar dos meses después.

Tocando, además, para un público un poco raro que no era el vuestro. Estaba la gente del Rock In Río y los rocketas que iban a ver a Loquillo.
Utah: Pero realmente, me he dado cuenta de que tampoco tenemos un público muy definido. Hay grupos que, por su estética, pueden atraer a modernos, puretas o adolescentes. En nuestros conciertos puedes ver a gente de 16, a un moderno, a un pureta y hasta a un fan de Black Sabbath. Creo que le gustamos a la gente que disfruta la música. Sin más. Y la gente que nos ha descubierto este año flipan porque no nos habían escuchado hasta ahora aún siendo españoles. Pero bueno, bienvenido sea. Funciona el boca-oreja.

“La gente en España busca más lo malo que lo bueno”.

No lo sé, pero no creo que os sintáis infravalorados.
Álvaro: Yo sí que siento que estamos un poco infravalorados. También nos los dice mucha gente. No sé, también podríamos tener éxito y ligar más. Somos tíos majetes, por dentro y por fuera, y podríamos ligar más. Pero mira (risas). Mientras te sientas bien contigo mismo y con lo que haces, lo demás no importa.

Utah: A mí, me parece un lujo tener lo que tenemos. Tampoco tenemos prisa. Quiero decir que esto es una carrera de fondo, no son los 100 metros lisos y no tenemos prisa por llegar a la meta. Pero sí, como dice Álvaro, hay gente que nos dice eso de que estamos infravalorados y lo de que deberíamos tener mucho más éxito. ¿Pero es que el “éxito”? Un ejemplo es Dan Auerbach, un tío que ha sacado muchos discos y que ahora de repente lo ha petado ahora. Al final, con esfuerzo, el éxito llega. En mayor o en menor medida, pero llega. Y lo único que debes hacer es no preocuparte por ello, seguir disfrutando haciendo lo que haces.

Suele pasar eso de estar trabajando toda la vida y tener el boom al final de tu carrera. Sucedió y sucederá a lo largo de toda la historia.
Álvaro: Mira Chiquito de la Calzada. Se recorrió el mundo como cantaor y el bombazo lo pegó realmente con 67 años (o los que tuviera) haciendo chistes y creando un nuevo léxico en este país. ¡Olé sus huevos! Lo que sí está claro es que las cosas que realmente son valiosas son las que cuestan un esfuerzo, y cuanto más esfuerzo cuesten, más valiosa es la recompensa. Hagas música o tengas una granja.

La cuestión estaría en saber apreciarlo y no en el éxito. Al fin y al cabo, el éxito no será para siempre y más en un entorno musical en el que si repites, es malo. Pero si innovas, los seguidores no lo verán tan bien.
Utah: Claro, porque esperan de ti ese producto que ya conocen.

Álvaro: Hay ejemplos clarísimos como Camarón de la Isla con “La leyenda del tiempo” o Dylan, cuando electrificó su sonido. Pero pasa en diversos sectores del arte; un actor puede tener un boom o se encasilla en un papel. También puede acabar haciendo entrevistas en un programa, presentando… O incluso con un pintor puede pasar también.

Totalmente. Cuando agradas a tomo el mundo…
Álvaro: Es que algo raro pasa. ¿Y qué haces? Pues no te vas a quejar. ¿Te vas a ir de ermitaño a la montaña? Pues no, tío. Aprovecha el tirón. Mi abuela me decía: ‘cuando te den, coge y calla’. Aunque a mí me cuesta, todavía. Pero coño, yo espero que, si sucede eso, lo tomaremos como venga. Ojalá pudiéramos pagar el piso religiosamente cada mes sin problemas y despreocuparnos de cosas banales como es el dinero para poder seguir trabajando. Si la gente nos da un apoyo y nos lo permite hacer, bienvenido sea.

¿Cómo habéis visto “Get out” de manera retrospectiva ahora que casi ha pasado un año?
Álvaro: Lo grabamos justo hace ahora un año y salió dentro tres meses después. La verdad es que yo estoy contento. Es lo que hablábamos antes. Me parece un disco directo, conciso y que engloba bastante materia dentro de lo que es la música, que es lo que nos gusta. Estamos ya pensando en el siguiente trabajo, queremos hacer algo que realmente pueda durar en el tiempo y que sea grande y que aporte. Además de que sea funcional y práctico. Si puedes ayudar a la gente con una idea, con un producto, con una canción… pues estaremos satisfechos. Ya te digo: no estamos tanto pensando en “Get out”, sino en los bolos que nos quedan y redondear este año de promoción y conciertos que han estado muy bien. Pero estamos pensando en el siguiente paso. No nos centramos ni en el pasado ni en el futuro, estamos en el presente. Sea con la música, con una relación… lo importante es estar en el momento de ahora.

Da la sensación de que no hacéis nada al 50%.
Utah: Lo intentamos. Evidentemente, somos gente curiosa que le gusta hacer un buen trabajo. Para hacer un mal disco, no nos juntaríamos. Es lo que decías antes; para nosotros no existe una fórmula, lo que sí nos sale es hacer canciones y currar todos los días.

Álvaro: Pero no tenemos la sensación de que esté al 100%. De hecho, cualquier artista, en cualquier disciplina, nunca dirá que su trabajo está bien del todo porque siempre se encuentra algo que arreglar. Nada está al 100%. Es ese reto de la búsqueda lo que nos hace tirar hacia delante, que es lo que hablábamos antes. Pero es básicamente eso: hacer la mejor canción posible.

Y si algo es conciso, la gente siempre tiende a buscarle los tres pies al gato. ¿Les cuesta creer que algo corto pueda ser bueno?
Utah: Por desgracia, la gente en España busca más lo malo que lo bueno. Tú estás tocando en EEUU, te bajas del escenario, y te dicen que has hecho un buen concierto. ¿Sabes? Te lo agradecen. En cambio, aquí parece que molesta. Si eres de fuera, bueno, pero si eres español como que les jode más. En lugar de querer alentarte en tu trabajo, te tiran piedras. EEUU tiene la cultura esa de creer en uno mismo: ‘¿Crees que puedes ser el mejor manejador de yo-yo del mundo?’. Pues la gente no se va a reír de ti, todo lo contrario, te van a apoyar. Aquí te dan una colleja y te llaman tonto: ‘¿Cómo vas a vivir manejando un yo-yo? ¡Anda y tira a trabajar en una oficina!’. Creo que es algo cultural. Lo queramos o no, asistimos a conciertos y vamos a buscarle algo malo al tipo que está en el escenario. Y en nuestro caso, ¿un disco de un grupo español que es corto, conciso y bueno? No puede ser.

Álvaro: Yo creo que tengo una visión bastante crítica sobre la música después de haber visto tantos conciertos. Estuve viendo a Vetusta Morla en el Low Cost Festival y disfruté bastante. Me dio una energía tremenda. Es gente que se lo ha ganado y yo me alegro porque están defendiendo un material muy bueno. Se emocionan tocando la música, y cuando tú crees en la música que estás tocando porque te emociona, lo normal es que se contagie. Llámame romántico, pero no hace falta que se vean las cosas. Mucha gente que viene a nuestros conciertos con ciertos prejuicios se da cuenta de que es un producto sincero contado de verdad. Por eso mismo, una persona que cree en lo que hace merece un respeto. Poco a poco, este país va ir cogiéndolo, pero todavía queda. Países como EEUU nos llevan tres generaciones de ventaja en el Rock and Roll.

Básicamente porque nació allí.
Utah: Y porque es cultural. Los niños con 12 años van a ver conciertos como algo cultural.

Álvaro: Y porque aprenden a tocar la guitarra o se montan algo en un garaje…

Partiendo de que el folclore allí es el Folk o el Country, mientras que aquí tenemos la Copla y el Flamenco.
Utah: Ya, pero piensa que nuestro Folk está muy abajo del todo, pero es que en el resto de España no hay ni siquiera eso.

Porque en España no se respeta el propio folclore.
Utah: ¡Claro! En EEUU tienen eso muy arraigado y eso que es muy grande. España, que para colmo es muy pequeña, es “esa puntita que está ahí abajo”.

“’Get out’ salió gracias a que el proyecto con Loquillo se quedó en stand-by”.

Politizándolo incluso. La Copla suele estar ligada a la caspa o al franquismo. Joder, Johnny Cash o Willie Nelson llevan la bandera norteamericana y no pasa nada.
Álvaro: Sí, tío. Aquí llevas la bandera y ya te llaman facha. Es absurdo. Si es mi país, ¿qué más da? Si es un símbolo. Cualquier tipo norteamericano tiene una bandera en el porche de su casa.

Utah: Pero además de ser un símbolo (feo de cojones), está ligado a un pensamiento e ideología que en EEUU no está tan extendida. Son dos extremos y hay muchos prejuicios.

Manolo Escobar tiene 81 años y está visto como el músico souvenir. Mientras tanto, Dylan es totalmente respetado.
Utah: Bueno, pero son dos tipos de cantante. Uno igual era más comprometido que el otro por sus letras y su forma de tocar.

Ya, pero yo me refería al hecho de estar en un escenario a esas edades.
Álvaro: Sí. Es que no hay respeto y tampoco educación. Un tío que está a esa edad sobre un escenario haciendo lo que le gusta debería tener todos los respetos del mundo.

Hablando de respeto, ¿os llovieron hostias por el spot de Mini?
Utah: Yo veía que en los primeros días había mensajes en Twitter muy jodidos, del palo ‘qué asco de anuncio. Me gustaría pegarle un sillazo en la boca al cantante’.

Álvaro: También te digo que mucha gente de nuestro entrono, del sector de la música, quedó encantada con el anuncio. Les parecía un temazo de puta madre que estaba en su punto. A nivel publicitario, ese anuncio ha ganado tres premios. Tuvimos la suerte de que utilizaran nuestro single de nuestro disco saliendo nosotros. ¿A cuántos grupos les pasa eso? A muy pocos. De hecho, el otro día estuve con Edgar de The Zombie Kids y me dijo: ‘¡Ah, coño, The Right Ons! Los del anuncio de Mini’. (Risas)

Que por cierto, Utah, ¿fue a ti al que confundieron con uno de The Zombie Kids?
Utah: Estaba en el Arenal Sound, justamente en la zona para entrar al backstage, y los chavales venían como en manada. Llegué a estar acojonado porque venían en masas (Risas). Pedían hacerse fotos conmigo y demás, pero ya les decía que no era yo el de The Zombie Kids. Se iban, sí, pero no muy convencidos (risas).

Álvaro: Hicieron un concierto impresionante ante 50.000 personas. Me contaron que bajaban los graves y que al subirlos la gente se volvía loca. La hostia. Claro, que en Castellón, parece ser, la gente va muy “conectada”… Me han dicho, ¿eh? (Risas)

Claro, te han dicho. El amigo del amigo…
Utah: Puedes terminar ahí la entrevista con esa frase (risas).

Voy a cambiar de tercio para preguntaros por el disco con Loquillo, pero no sé si os apetece hablar de ello.
Álvaro: Puedes preguntar lo que quieres sobre eso.

Utah: ¿De qué quieres hablar? ¿De que no hay disco? (Risas).

Por ahí se puede empezar.
Álvaro: Nos conocimos hace tiempo. Compartíamos aficiones por el squash y por el ajedrez y decidimos juntarnos. Hemos estado trabajando un año y medio con canciones de Sabino Méndez, ideas nuestras… simultáneamente con la preparación de “Get out”. Él ha llegado a venir a nuestro local de ensayo para escuchar los temas. Estaba contento, pero cuando estaba ya todo hecho… se echó para atrás. Al final decidió grabar el disco con su banda y con los temas con los que estuvimos trabajando de Sabino. Creo que el disco sale ahora.

¿Y sabéis si van a utilizar vuestros temas?
Álvaro: No creo que cojan las maquetas de nuestros temas. Hay un matiz que tanto Sabino como Loquillo han reafirmado en entrevistas, y es que es un disco de señores de 50 años para señores de 50 años. Cuando nos ofreció su interés en el proyecto, nosotros entendimos que era coger todo el peso y la experiencia de un músico como Loquillo, en este país, con la frescura de unos chavales que disfrutan haciendo música y que además tienen cierto poderío.

Utah: Llegamos a grabar algunos temas, pero están en la carpeta de cosas pendientes. Quisimos hacer algo tipo Wanda Jackson con Jack White. En principio todo estaba muy bien, la gente de la compañía encantada, a todos les gustaba mucho, pero creo que en un determinado punto –y siéndote muy sincero- Sabino sugirió a Loquillo que nosotros le íbamos a llevar por un terreno que no le iba a corresponder. Loquillo, que es muy listo, pensó que si triunfó con las canciones de Sabino, lo mejor era no trabajar con nosotros al ser algo que no le iba a beneficiar.

Pienso que se juntó el hambre con las ganas de comer. Estaba el reencuentro con Sabino y su éxito asegurado, y por otro lado estabais vosotros con otra idea. Había presión, seguro. Supongo que se encontraría en un brete.
Álvaro: Nosotros no interpretamos en ningún momento que fuésemos a dinamitar esa esencia añeja. De hecho, era uno de los puntos que tenía este proyecto. Ya te digo; nos gustan los retos. Hemos cantando en ruso o hemos hecho versiones de lo que fuera porque nos gusta tocar, entonces nos apetecía tener algo nuevo, distinto y más con una figura como la suya. Pero bueno, él se lo pierde. Hemos aprendido un montón de cosas, pero las cosas suceden por algo.

Igual es porque esas canciones deberían sonar en otro momento.
Álvaro: Bueno, vamos a ver cómo suena ese disco y si los arreglos son los nuestros o los de Sabino.

Utah: En cualquier caso, y a título personal, no tengo ningún interés en escuchar este disco con Sabino. Y si han cogido algo nuestro, personalmente, no me importa, pero si lo hacen demostrarían que han tenido muy pocas ideas. Pero no importa. Puedo hacer canciones mejores. De hecho, cada día que toco en casa hago una canción mejor porque todo el mundo busca superarse.

Es lo suyo. No hay que estancarse.
Utah: Eso es. Y te voy a ser sincero otra vez. Creo que “Get out” salió gracias a que el proyecto con Loquillo se quedó en stand-by. Llevábamos un año y pico perdido componiendo temas de un lado para otro y llegó un momento en el que nos plantamos y en tres meses nos vimos grabando en un estudio.

¿Significa esto que las canciones que se quedaron fuera de “Get out” correspondían al proyecto con Loquillo?
Álvaro: No. Nosotros hemos trabajado en todas las canciones de manera simultánea. Veíamos que aquello no iba a ninguna parte, así que nos pusimos a trabajar en nuestras canciones. Date cuenta que esto se ha caído en Febrero.

Hace relativamente poco.
Utah: Sí. Pero como llevábamos un año y pico con ello y no salía nada. No queríamos estar a expensas de nadie porque a lo mejor ni nos convenía. Estuvimos buscando un estudio y nos metimos a grabar nuestras canciones.

Álvaro: Y después hemos seguido currando con nuevas canciones y con Igor [Paskual, guitarra de Loquillo] en nuestro local con Rosillo.

“La vida se basa en retos y a nosotros nos gustan los retos musicales”.

Bueno, no ha sido un trabajo en vano.
Utah: Y no es que digamos nosotros que las canciones eran buenas, es que la gente de la compañía así lo creía. Durante un tiempo no queríamos hablar de ello porque no nos aportaba nada y no tenía más.

Pero el morbo vende…
Utah: Sí, pero es como una relación. Un día conoces a una chica y te enamoras y es la hostia, pero luego la relación no cuaja. Pues esto fue igual. Nos conocimos y tal, pero no salieron las cosas. Y ya está. No tengo rencor ni le doy más vueltas porque es algo que no ha funcionado. Sí, habría estado guay haberlo hecho, pero es lo que hay.

Álvaro: Y que la vida sigue.

También pudo haber sido un batacazo en caso de haber salido.
Utah: Pues sí. Igual eso hace que la carrera de The Right Ons de un giro y se quede al final con Loquillo y The Right Ons. No salió porque el karma no quiso que saliera y ha decidido que sigamos por nuestro camino. Y no somos los únicos, pues a Leiva le pasó con Burning. Son generaciones diferentes. Han vivido la época de los 80, con un pensamiento que ahora mismo ya está más enfocado hacia el negocio. Nosotros estaríamos más involucrados en la faceta de hacer canciones.

Álvaro: Y con una experiencia acumulada. Todo suma. Además, todos estamos en lo mismo, que es hacer canciones. En lugar de ponernos enfrentados los unos contra los otros, deberíamos unirnos. Volviendo al tema de EEUU y los años de ventaja; allí tienen una comunidad mucho más cercana, más tranquila y más abierta. Más sana.

Ahí quedaría Jack White como ejemplo. Además, lo hemos comentado antes.
Utah: Creo que la música es algo que no se termina de aprender nunca. Igual que tú comes todos los días, la música es parte de eso. Necesitas hacer nuevas canciones, escribir nuevos acordes, buscar nuevos estribillos… Una alimentación.

La búsqueda de la que hablábamos antes, ¿no?
Utah: Eso es. La búsqueda personal para crecer por dentro. La vida sigue en cada momento, y cuando grabas un disco, no te quedas ahí, sino que vas más allá. El caso es hacer cosas. No sé cómo funcionarán los súper-grupos, pero en nuestro caso somos un grupo que hacemos prácticamente todo nosotros.

Álvaro: Pero necesitamos a alguien que nos lleve y nos conduzca. No me apetece pegarme 8 o 9 horas de viaje para cargar y descargar y después tocar. No, no me apetece. Además, que conducir todo ese tiempo habiendo dormido 2 horas no es seguro.

Las “glorias” del Rock and Roll, amigos míos.
Utah: La gente siempre habla de lo que mola estar en un grupo de Rock y tal, pero la vida de un grupo son muchas horas. Aunque a mí me encantan las horas de furgoneta. Para que haya cosas buenas tiene que haber cosas malas. Ha habido conciertos mejores y peores, ha habido palmadas…

Álvaro: Claro, y nos reímos en la furgoneta y lo pasamos bien. Pero es lo que hablamos antes cuando un éxito se convierte en eso cuando te ha supuesto un esfuerzo de verdad.

¿Cuál sería el concierto del imborrable esfuerzo?
Utah: Recuerdo el de Saint Louis y eso que quedaban 6 personas cuando estábamos tocando. El tipo de la sala no se podía creer que hubiera tan pocas personas con el concierto que estábamos dando, donde 3 de esas 6 personas eran los camareros. Hicimos 200 dólares de merchandising porque los camareros y todo el mundo de allí compró camisetas y de todo. Era acojonante.

Y un hito.
Utah: Sí. La historia es que antes de nosotros tocó John Doe y eso estaba hasta arriba de gente. A eso hay que añadirle que llevábamos como 3 o 4 semanas por EEUU y estábamos hechos polvo, sudados, cansados… pero llegamos a la sala y vimos que éramos los últimos en tocar. ‘Cojonudo, lo vamos a petar’, pensamos. Primero estaba John Doe con 400 personas, después un chaval de Hortaleza afincado en EEUU con 80 personas… y cuando íbamos a salir me entraron unas ganas tremendas de mear, pero Ramiro empezó con la primera canción y empecé a tocar hasta que a mitad del concierto no podía aguantar más debido a que me iba a mear en los pantalones. Me bajé del escenario y corrí por toda la sala hasta el cuarto de baño mientras que estos hijos de puta estaban tocando. Terminé de mear de mala gana, subí y seguimos tocando (risas). Pero fue un concierto impecable con mucha actitud como si no hubiese un mañana.

Álvaro: Sabiendo que nada más terminar ese bolo nos teníamos que ir a Austin. Son 16 horas conduciendo y teníamos que llegar al medio día. Pero vaya, tocamos para 10 como si fueran 1.000 personas. Eso sí, para la próxima le pondremos una cuña a Utah detrás del monitor (risas).

Eso hace cayo, hombre.
Utah: No sé si hará cayo o no, pero da igual el público que haya si las ganas por tocar y el feeling entre el grupo es el mejor.

Álvaro: Tienes que disfrutar ese momento. Piensa que tienes que hacerlo después de todo el esfuerzo de conducir 800 kilómetros, de descargar… Tienes que disfrutar ese momento. A nosotros nos gusta tocar. Una vez que estás arriba, se te olvida y se te quita todo… salvo las ganas de mear de Utah (risas). ¡No hay dolor!

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