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Pedro Guerra: Maestro pensador.

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“Creo que en la República hubo un planteamiento de la enseñanza muy positivo”.

El músico tinerfeño deja los grandes sellos discográficos para ser, como indica el título de su nuevo disco, un mono espabilado que se mueve y camina por su propio pie. De este modo ha creado Mansi Producciones, el soporte con el que edita “El mono espabilado”, decimotercer trabajo que, además, se compone de trece bellas canciones. Pero Pedro Guerra no es supersticioso, sino un trabajador nato que cuenta además con Miguel Poveda e Iván Ferreiro entre las colaboraciones que juegan entre el añorado y meloso cancionero de este prolífico autor.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ

Publicada en Cambio 16 / Nº 2080, 31 Octubre 2011

Siendo este disco autoeditado con Mansi Producciones, lo primero que se pudo leer es que te has independizado o emancipado. Cumpliendo con el estándar español de emanciparse más allá de los treinta. ¿Era independizarse una meta buscada para ti?
No. De hecho creo que es algo que no me he planteado nunca hasta ahora porque no es una emancipación en sí. Hacer un disco en autoedición no es ninguna tontería, es muy trabajoso y tienes que asumir muchas responsabilidades. Digamos que en un momento la Industria se ocupaba de esas cosas y otras. Al principio yo trabajaba con una multinacional que primero fue BMG y luego SONY, pero creo que ahora mismo que esta emancipación –por llamarlo de alguna manera- tiene que ver con la crisis y con lo mal que está la Industria. Ahora mismo está todo tan pequeñito para todos, se venden tan poquitos discos y se hace tan poquita cosa que yo siento que cuanto menos intermediarios haya, mejor. Dicho de otra manera; el pastel es tan pequeño que cuanta menos personas haya para repartir, mejor. Hace tres años hicimos el anterior disco, “Vidas” con canciones originales, y todavía se podía trabajar, pero ahora cada vez se hace más innecesario. También lo que te ofertan las compañías es cada vez más pequeño. Entonces por eso hemos tomado la decisión en este momento. Si la cosa siguiera boyante como estaba hace diez años pues igual no lo hubiéramos planteado porque para nosotros es asumir de repente un montón de cosas.

De hecho en “Vidas” ya asumisteis las labores del management.
Sí, cierto. En “Vidas” asumimos el management y cambió la relación con la compañía porque a partir de ese disco yo ya no era –digamos- un artista de contrato, sino que nosotros licenciábamos los discos. Es decir, nosotros somos dueños del máster de “Vidas”, pero la compañía tenía la licencia de promoción y distribución. No puedo decir nada malo de la compañía porque mi relación siempre fue muy buena y hay mucha gente con la que he trabajado años y también a nivel personal. Esta es una decisión que hemos tomado porque creo que es lo mejor para todos en este momento.

Centrándonos en el este nuevo artefacto. “El mono espabilado” es un título inspirado en “El mono enamorado”, obra literaria de Robert Sapolsky. Son canciones en las que tú te ves metido dentro de otras personas.
Bueno, las cosas van viniendo. Últimamente si es cierto que también esto lo inicié con “Vidas” y ahora lo continúo en este. Hay una tendencia mía en buscar en las canciones un punto original para hablar de alguna temática. Te lo explico mejor poniendo como ejemplo ‘El baúl de Billy Bones’. Billy Bones es un pirata, un personaje de “La Isla del Tesoro” de Stevenson. Sale al principio de la novela, llega a la posada y trae un baúl, dentro de ese baúl está el mapa del tesoro. En realidad la canción habla del paso de la adolescencia a la edad madura, porque el niño protagonista de esa novela cuando empieza esa aventura de piratas es todavía un adolescente, pero cuando acaba la historia ya es un hombre maduro, ha vivido esa transición de viaje personal. Creo que en este disco he buscado mucho eso; buscar maneras originales de afrontar temas. Al final hay muchas historias que cuento de otras personas a través de las cuales yo expreso una inquietud mía.

Como un espejo, ¿no?
Sí, eso es. Lo mismo pasa con ‘Caperucita roja’, pues a través de ella estoy buscando un poco esa forma brusca en la que se nos arrebata la inocencia y el candor, cosas muy propias también de los niños.

Y para enseñarlos está ‘La maestra’, una bonita canción que habla de las profesoras y profesores republicanos.
Eso también forma parte de un tema que ya he tratado, que es la memoria histórica y la recuperación de la memoria que también aparecen en otras canciones. En este caso es un homenaje a las maestras republicanas. Yo creo que en la República hubo un planteamiento de la enseñanza superpositivo, una tarea de alfabetización de los pobres muy grande… una intención de dotar a los pobres de herramientas que le pudieran ayudar a estudiar, a leer, a escribir y a ser algo más que pobres toda su vida. Evidentemente eso no gustó en aquel momento donde España estaba repartida en grandes latifundios. Los maestros fueron duramente represaliados por el franquismo con el apoyo de la Iglesia, que participó mucho en las denuncias a maestros. Supongo que sería porque antes de que llegaran estos maestros laicos a enseñar una educación la enseñanza, en gran medida, estaba en manos de la Iglesia, pues eran los curas los que enseñaban a los niños.

Adoctrinaban más bien.
Claro. Entonces a la Iglesia en la República se le arrebata eso y se les da a los profesores laicos. Pero había profesores represaliados que mantenían los crucifijos en las aulas porque eran católicos. Fue una época muy dura y muy triste, pero yo siempre he pensado que la República fue un momento muy importante en la historia de España. Se hicieron cosas muy potentes que el franquismo truncó. Siempre me he preguntado cómo sería España hoy si el franquismo no hubiese truncado todo aquello. Sería tremendo.

Tal y como sucedía en “La lengua de las mariposas”.
Efectivamente. En esa película había una historia así con un maestro.

Incluso es un tema que está en boga debido a los recortes en la enseñanza pública.
Cierto. Fíjate, he sacado esta canción y de pronto tiene que ver con la actualidad porque hay cosas que pasan hoy en día que tienen ciertos paralelismos con lo sucedido durante la Guerra Civil. Paralelismos que asustan un poco incluso. Ahora, efectivamente, está este ataque frontal contra la escuela pública. Por mucha crisis que haya la sanidad y la educación no se pueden tocar. Son muchos años de muchos logros. Duele que se toquen esas necesidades cuando todavía no se ha tocado a los banqueros ni a las grandes fortunas, entonces creo que forma parte de este delirio en el que vivimos.

Delirios de ‘Gente tóxica’, ¿eh?
Sí, la verdad es que sí. Desde el mundo de las decisiones políticas se lanza mucha toxicidad, porque ciertamente la toxicidad se puede lanzar desde ciertos lados. En una pareja puede haber un miembro que sea tremendamente conflictivo y dañino, en las familias siempre hay alguien con un poder tóxico…

¿La típica oveja negra?
Bueno… es al revés. Más bien es la oveja blanca, ¿sabes? Las personalidades controladoras son tóxicas. Las personalidades envidiosas son tóxicas. Y las decisiones políticas también. De todas formas hay que decir que todos podemos llegar a ser un poco tóxicos en algún momento de nuestras vidas.

Antes lo comentabas, que hay canciones en este disco que tienen mucho de las novelas. Un espíritu aventurero al modo de Julio Verne, a mi parecer y que además se narran pasos de la infancia a la madurez. Es evidente que tu madurez musical es algo notable, pero yo me pregunto si con cada nuevo trabajo te sientes más músico o más contador de historias. No sé si el adjetivo trovador sería correcto.
Intento siempre mantener mi historia musical. Yo no descuido en ningún momento la parte musical, para nada. Simplemente intento que una canción tenga música y tenga una letra y que haya un equilibrio entre las dos cosas cuidándolas por igual. Es cierto que en mis últimos discos me he centrado mucho en las canciones y menos en todos esos añadidos musicales que se le pueden poner. En ese sentido si que es un concepto más de trovador. Pero lo que no creo es que este concepto de trovador descuide la música. La sigo cuidando, sí, pero efectivamente potencio más mi parte de trovador que la de músico. En otros discos he trabajado con otras cosas que tenían más que ver con el concepto de músico y otras con el concepto de trovador.

Y además cuentas con acompañamiento instrumental bastante curioso que logran sonoridades diversas. Así de entrada recuerdo ‘Caperucita roja’, que tiene algo entre el tango y la música balcánica. Mientras que otras tienen regusto… no flamenco, pero si mediterráneo, como en ‘Mi locura’, la que cantas con Miguel Poveda.
En esta canción con Poveda yo no termino haciendo nada concreto. Es decir; hay bolero en mi música, hay tango… música de los Balcanes, evidentemente, porque hay un músico al que he admirado muchísimo en los últimos años que es Goran Bregovic. Lo he escuchado muchísimo y de hecho lo he visto en vivo en un par de ocasiones. Todo eso se acaba filtrando. Si escuchas ‘Mi locura’ verás que hay bolero, pero al final tiene también algo de jazz… y también alguna cosa cubana, pero que no es bolero, sino más…

¿Más bastardo?
Sí, como que parece que se pone a bailar de otra manera, pero no pegados (risas). Hay como ramalazos de cosas. En ‘El mono espabilado’ tonteo incluso con el hip-hop, de alguna manera rapeando un poquito. Así es como me gusta trabajar, dejando que se filtre lo que recibo, de lo que escucho y de lo que me gusta.

No sé si podría decirse que te reinventas con cada disco.
No sé si tanto, pero sí algo. Hay un pánico que siempre me persiguió desde hace muchísimos años que es que algún día la gente pueda decir que me repito a mí mismo. Porque hay artistas que a mí me han gustado mucho que en algún momento se repten, entonces yo, como tengo pánico a eso, trabajo muchísimo las canciones para tratar que se parezcan lo menos posible a lo que ya he hecho.

¿Puede ser que esa obsesión te obstruya o limita de alguna manera para centrarte en lo que haces realmente?
No, no… digamos que es algo en lo que pienso a veces, pero luego me pongo a componer y sale lo que sale. Cuando estoy componiendo soy libre. Aun así intento estar pendiente de si una melodía recuerda a otra canción para desecharla y hacer otra cosa.

Bueno, basta con que hagas algo conceptual que se sale de la norma para que te echen también a los perros. Pero vamos, que si te repites te darán también palos.
No quiero ni repetirme ni, efectivamente, tener cambios bruscos. Intento mantener mi línea y no repetirme. Esa es la base de mi trabajo.

Me gusta la frase que has utilizado de “cuando compongo me siento libre”.
Intento estar liberado de lo máximo. Creo que por el bien de la canción uno tiene que componer sin pensar en demasiadas cosas.

Eso puede recordar a otra de las nuevas canciones, en este caso ‘Monarca’, ya que cuentas la historia de una mariposa que vuela sobre las fronteras haciendo un camino y dejando que sus descendientes lo continúen haciendo. ¿Te sientes mariposa o pájaro en ese sentido?
Sí. Ojalá pudiéramos funcionar todos como funciona esa mariposa que no sólo no tiene fronteras, sino que además tiene una misión en la vida que es ir del Sur al Norte y del Norte al Sur en un proceso migratorio. Lo más curioso es que esta mariposa además vive menos que el viaje que realiza. A una mariposa no le da su vida para hacer el viaje de ida y el viaje de vuelta, pero sin embargo, cuando nace sabe el viaje que tiene que hacer. Se le estudia a la mariposa monarca porque es probable que el viaje que esa mariposa realiza esté en sus genes. Por eso es motivo de estudio, porque ella sabe poner los huevos en el proceso y las que nacen ya saben donde tienen que ir.

Bueno… como los monarcas de carne y hueso, que dejan sus –digamos- huevos y sus hijos ya saben lo que tienen que continuar.
(Carcajada) Sí, ojalá nosotros supiéramos que hacer en cada momento.

El título que le pones a este disco y como ya hemos dicho antes, es “El mono espabilado”. Igual no se refleja al ser humano como si fuese un autómata, al contrario que la mariposa monarca, que ya sabe lo que tiene que hacer.
Yo creo que el ser humano puede estar teniendo un comportamiento de autómata, pero desde luego podría no tenerlo. Esa es la clave.

¿Autocrítica tal vez?
No, es decir que tendemos a quedarnos perezosos y a no aprovechar el potencial que tenemos como seres humanos. Más cerca del mono que de los seres humanos. Nosotros compartimos con el mono una cadena genética de un noventa y ocho por ciento, eso significa que por un dos por ciento no somos monos. Ese dos por ciento pequeñito nos diferencia cuando nacemos. En ese pequeño porcentaje está todo el potencial de ese ser humano, de lo que nos diferencia de todo el resto de los seres vivos. De lo que habla ‘El mono espabilado’ es de ese dos por ciento, de las cosas que podemos hacer. Lo pasa es que la mayoría de las veces no lo hacemos. ‘La que camina’ es otra canción del disco que tiene que ver con la evolución. Está dedicada a un ser que vivió hace tres millones y medio de años. Todavía no eran Homínidos, sino Australopithecus. Australopithecus Afarensis, encontrado en una zona conocida como el desierto de Afar. Cuando la encontraron, los científicos o arqueólogos o paleontólogos… estaban escuchando ‘Lucy in the sky with diamonds’ de The Beatles, entonces a ese esqueleto lo llamaron Lucy, el cual se conserva casi completo y que se sabe que ya andaba erguida. Es increíble como el ser humano, la evolución… empezaran a caminar sobre dos patas y a andar y andar… subiendo todo África, pasando al continente europeo y desde ahí se han ido extendiendo… hasta hoy. Entonces yo siento que hoy en día hay seres humanos que tienden a pararse y a no desarrollar el seguir en esa labor del desarrollo de nuestras capacidades.

Yo diría que el ser humano está involucionando…
Efectivamente y en cierto sentido no sólo no nos hemos parado, sino que además hemos involucionado. Desde luego que parece más admirable la actitud de Lucy hace tres millones de años que de ciertos humanos de hoy en día. Creo que ‘El mono espabilado’ y ‘La que camina’ están conectadas en esta reflexión sobre la evolución y las capaces del cerebro humano.

Y The Beatles también forman parte de otra conexión en el disco, cuando aparecen nombrados por ti y por Iván Ferreiro en ‘Aquella vieja canción’. ¿Por qué esa nostalgia con la canción?
Esto es porque el otro día pensé si mis hijos no escuchan a The Beatles, Gardel, Bola de Nieve… si los hijos de mis hijos tampoco… algún día esa música se dejará de escuchar. También en ese afán que hay hoy en día por sobrevalorar la modernidad, cuando yo creo que hay cosas antiguas que son mejores incluso. ¿Qué música se escuchará dentro de cien años?

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