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The Vaccines: En modo de crecimiento.

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“Nos queremos, y sabemos que podemos seguir por el camino de nuestras carreras sin tropezar”.

Son el grupo británico de moda en la escena independiente de Reino Unido, la banda que ahora mismo alaba toda la prensa musical especializada. Son The Vaccines y acaban de lanzar un segundo álbum después de “What did you expect from The Vaccines?” con Columbia en 2011. Ahora, y en este presente año, sacuden al personal con “Come of age”. Formados en junio de 2010 y compuestos por Justin Young (voz, que trabajó anteriormente con el nombre de Jay Jay Pistolet, tocando folk indie), Árni Hjörvar (bajo), Freddie Cowan (guitarra, hermano menor de Tom de The Horrors) y Pete Robertson (batería), graban con Ethan Johns en Bélgica lo que será un paso al frente en su carrera. Justin lo cuenta en la siguiente entrevista.

TEXTO: CARLOS H. VÁZQUEZ

Publicada en Cambio 16 / Nº 2123, 15 Octubre 2012

Tengo que hacer esta pregunta: ¿Cómo diablos habéis podido grabar un nuevo disco si casi no había tiempo debido a la gira?
Mucha gente se pregunta eso, pero en realidad grabamos rápidamente y en vivo, como lo hacemos siempre. Es más: todo primeras tomas. Nos gusta la captura de energía y no queremos que suene cansado, de modo que buscamos algo que se adapte a un ritmo rápido.

¿Y respecto a los textos? Se tendrían que trabajar de manera sosegada, supongo.
En lo que respecta a la escritura, escribimos todos los días en la carretera. A veces, en ambientes muy estériles, pero a menudo vigorizados por las habitaciones de hotel con vistas a las ciudades que nunca pensamos que tendríamos la suerte de visitar. Cualquier momento es bueno para buscar cualquier oportunidad de coger nuestras guitarras, y de hacer esos trabajos que tanto odiaba, por lo que ahora queremos sacar el máximo provecho de todo eso con el objetivo de seguir avanzando artísticamente.

Eso huele a sacrificios.
Pues sí, se han sacrificado amistades. Pero el arte siempre ha tenido ese empeño egoísta. Creo.

Aunque el anterior disco fue grabado en cuatro semanas, casi un mes, ¿cuánto tiempo ha llevado a hacer este nuevo álbum?
Exactamente lo mismo; dos semanas. Después nos fuimos a Brasil y a Estados Unidos. Luego volvimos otras dos semanas para continuar trabajando y terminarlo.

“What did you expect from The Vaccines?” tiene una gran calidad, ¿pero el nuevo LP podrá superar dicho nivel de esfuerzo?
Si no creyera en que fuera mejor, no lo estaríamos llevando a cabo. Es importante para nosotros seguir evolucionando y progresando. En Navidad fue cuando decidimos que teníamos la mayor parte de un álbum que mejor nos representaba en este punto exacto de nuestra carrera.

¿Era un sentimiento mutuo entre todos?
Todos sentimos las canciones y la forma en que hemos sido capaces de canalizar todas ellas. Era un gran paso hacia delante.

Aunque “Come of age” es el segundo disco, ¿estáis sobreviviendo a vosotros mismos?
Estamos constantemente sobreviviéndonos. Es la historia de nuestras vidas, una y otra vez.

No se ha buscado la perfección, pero el sonido es real en cuanto a la forma de grabación. Sin aditivos, vaya. ¿Fue esto una idea de Ethan Johns o una meta para vosotros?
Era nuestra meta, aunque también una idea de Ethan. Un poco de las dos cosas. Aunque no creo que él sea una máquina que automatice la música. En la grabación del primer disco tratamos de buscar una ambientación, pero creo que nos quedamos un poco cortos, así que eso lo tenemos mucho más cerca en este disco. Hay imperfecciones y carácter, eso lo hace más emocionante con un buen toque de resonancia humana.

Por cierto, ¿cómo surgió la idea de trabajar con Ethan?
Él era quién estaba en lo más alto en nuestra lista de candidatos. Somos grandes fans de muchos de sus discos, en particular los de Whiskeytown y por la forma en que los graba. Hace que el artista suene mucho mejor al final del todo.

¿Y no queríais seguir con el mismo sonido?
Bueno, creo que este trabajo tiene mucho en común con el anterior, pero no queríamos repetir sonido.

He oído ‘No hope’ y recuerdo a Bob Dylan, por ejemplo. Suena bien y es… ¿irónico?
Pues fue algo bastante accidental. Como te he contado antes, las voces se grabaron en directo. Es por eso por lo que suenan tan juguetonas.

Digo esto porque una persona puede crecer con honestidad, pero también con un sentido del humor más ácido. ‘Teenage icon’ da esa sensación de desarraigo anónimo, por ejemplo.
Creo que hay honestidad y profundidad emocional en las letras, pero también puedo llegar a ser algo deslenguado. No creo que la profundidad y el humor tengan que ser excluyentes entre ellas. Son perfectamente compatibles.

Pero voy a destacar lo mejor del sonido: la batería en ‘Bad mood’. ¿Cómo se hizo ese sonido? Suena seco, como el ‘Rock and Roll’ (Led Zeppelin), ya sabes.
Me resulta muy interesante que menciones el sonido de la batería y a Led Zeppelin. En realidad, la gente siempre piensa Led Zeppelin tenían grandes canciones gracias al sonido de las baterías, pero no es más que una ilusión. En cuanto a ‘Bad mood’; me encanta el sonido de todo el disco, en especial de esa canción. Es tan grande y a la vez tan desagradable ese sonido… Has dado en el clavo, es mi canción favorita de todo el disco.

¿Y ‘Panic attack’? ¿Se quedó fuera porque no encajaba? Es una gran cara-B.
¡Gracias, hombre! Pues es una pena que se quedara fuera. Todavía no sé por qué no entró. Es otra de mis favoritas, pero bueno…

De alguna manera, se alienta el coleccionismo entre los aficionados con ese tipo de cosas. También están ‘Runaway’, ‘Possessive’ y ‘Misbehaviour’…
Pensamos, en un primer momento, en poner todas estas canciones en el disco, pero vimos que algunas no tenían sentido dentro del resultado final, así que las sacamos. Pero me encanta tener varias canciones sueltas por ahí. Cuantas más, mejor.

Las portadas tienen otro papel importante. ¿Quiénes son los niños de la portada?
Todos ellos son “marimachos” que representan la mentalidad de pandilla de la banda, pero también la incertidumbre y la confusión.

Pero hay espacio para algo que, aunque uno crezca, siempre estará ahí: el corazón. En este caso, se desarrolla en ‘After shave ocean’. ¿Era “obligatorio” escribir una canción de amor? Aunque esto suena como venganza, casi.
No estoy tan seguro de eso, la verdad. Básicamente acababa de escribir cómo me estaba sintiendo. Es algo que nos ocupa a todos nosotros. Pero es cierto también que había un montón de canciones de amor en el primer álbum. Me sentía un poco “víctima” en ese sentido, así que opté por no volver a hacerlo más.

Sorprendentemente, el grupo logra sacar provecho de sus recursos limitados. ¿Es eso suficiente razón para seguir trabajando?
Vamos a continuar haciendo esto todo el tiempo. Nos queremos, y sabemos que podemos seguir por el camino de nuestras carreras sin tropezar.

¿No tenéis miedo de que las cosas vayan tan rápido?
Siempre, además. Pero cuando la gente nos escucha y vemos que son felices, lo demás no importa.

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