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Anni B. Sweet: Detener la voz.

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“Creo que ni el más imbécil deja de sufrir”.

La malagueña Anni B. Sweet (sosías de Ana López) ha desplegado un nuevo cupo de canciones bajo el título de “Oh, Monsters!” (Subterfuge, 2012) después de alcanzar el meritorio reconocimiento con “Start, Restart, Undo…” (Subterfuge, 2009). Se confiesa desilusionada con el negocio musical, pero eso no va a ser un gran problema para ella, puesto que su arte de composición todavía no ha conocido fin ni enemigo.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.

Publicada en Cambio 16

“Oh, Monsters!” resulta ser un canto a la desilusión. ¡Pues empezamos bien con el optimismo!
¡No! No es un canto a la desilusión realmente, son reflexiones cantadas desde la calma, cuando ya había pasado la tormenta. Puede que lo que me haya llevado a escribir algunas de estas canciones haya sido la desilusión pero sin dejar de ser optimista. Los cambios son parte de la vida y no siempre son buenos, ni tampoco siempre son malos.

Cuando escribía estas canciones solo intentaba entenderme a la vez que desahogarme.

¿Sería entonces mejor el conflicto que la indiferencia?
La indiferencia no es buena, el conflicto tampoco, solo hay que querer saber, intentar comprender las situaciones y llevarlas de la mejor manera posible.

¿Y no te encuentras en conflictos interiores por exigirte cierta coherencia y eliminar canciones que no te creas?
¿Lo dices por los temas que he dejado fuera del disco?

Sí.
Iba a tener coherencia con ellos o sin ellos, porque los temas, aunque salgan de etapas diferentes y experiencias que he vivido a lo largo de tres años, vienen de una misma sola persona. Estos temas que han quedado fuera en este álbum, pueden salir de alguna otra manera en un futuro no muy lejano.

Teniendo claro que basas tu forma de trabajar en la coherencia además de en la honestidad.
Eso intento, ser coherente con lo que siento y con lo que quiero hacer.

En este álbum hay canciones muy diferentes entre sí, hay alguna acústica, otra que mezcla sonidos electrónicos, otra con un toque fronterizo, y puede que ponga en duda lo de “ser coherente” pero para mí ha sido justo así. He grabado los temas como pensé que tenían que ser, aunque haya momentos muy dispares. Es justo lo que he experimentado estos tres años pasados, es lo más coherente que he podido hacer.

Tal vez la vertiente de pop femenino en España está un poco denostada y hasta manida, diría… No se le tiene el mismo respeto que se le tiene en sus respectivos países a Laura Marling o si prefieres un ejemplo mayor, Joni Mitchell.
Yo también lo creo, pero no se que decirte, podría tener una larga conversación sobre ello y llegar al punto al que siempre llego. No deberíamos escuchar música pensando de dónde es cada uno o si es mujer u hombre… etc. Habría que, simplemente, escuchar y punto, si te gusta bien y si no fuera. Es así de simple.

Sin embargo nos dejamos llevar por cosas que no tienen nada que ver con la música y nos vemos influidos a la hora de escuchar algo nuevo por el si es americana o es francesa o es española.

De ahí, supongo, tu desilusión… por el lado del negocio musical, ¿no?
El negocio musical me tiene muy desilusionada sí, por suerte me rodeo de personas que creen en la música por sí sola y me dan buenos consejos cuando me veo perdida.

Sólo intento que lo que yo entiendo por música y lo que siento haciendo esto no cambie y menos por algo tan contrario al arte.

Y otro punto a tener en cuenta es el daño que te han hecho los “amores” en este tiempo atrás. ¿Cantarle a ese pasado te sirve para exorcizar demonios? ‘Catastrophe of love’ sirve como ejemplo pleno.
A mí me sirve para no sentirme sola en esos momentos, también puede ser que no sea tan valiente como para decirle estas palabras a esa persona en ese momento dado y entonces lo haga a través de canciones.

Alguna vez he cogido la guitarra en algún momento de tristeza o de rabia y lo cierto es que siempre me ha calmado lo suficiente como para transformar esa mala energía en algo mejor.

‘Catastrophe of love’ habla de lo que esconde la belleza y la felicidad. De la melancolía y tristeza de lo bello, ya pueda ser desde un paisaje hasta una persona.

Justamente este tema comenzaba hablando de un paisaje que ví en un viaje y acabé hablando de una persona porque me di cuenta que ambos me hicieron sentir algo muy parecido. Podría haberse llamado ‘La catástrofe de la belleza’…

Bueno, hay quién no quiere volver a recordarlo, aunque creo que es por el miedo a tener un bienestar sentimental que corre el riesgo de volverse angustia.
¿Los mal de amores? Eso es incontrolable ¿no?, hay que aprender de todo ello pero no vivir con ello encima porque entonces el resto de relaciones que tengas pierden… Aquí es cuando podría decir eso de que es mejor hacerte el tonto y seguir como si nada.

Cuando se trata de sentimientos, es una pena ir arrastrando experiencias anteriores, vas con el escudo y con miedo a dejarte llevar, cuando justamente la mejor parte de enamorarse es dejar que todo fluya y disfrutar de lo que vas sintiendo. Pero supongo que es lo que tiene cuando te hacen daño, que no se olvida así sin más y que te deja una marca que te impide volver a ser tan “pura” con esos sentimientos.

Aunque no hay nada como la primera vez. Y ahí meto a “Start, Restart, Undo”…
Este álbum hablaba sobre una relación con alguien desde que empieza hasta que todo va cambiando y acaba, entonces era lo que me hacía escribir. Recuerdo pensar que las canciones de ese álbum solo las iban a escuchar mis cuatro amigos…

¿Todo esto se concentraría en ‘Getting older’?
‘Getting older’ habla de mucho antes, de cuando eres un enano y no sabes muy bien de que trata lo que te rodea, ¡no es que hoy sí lo sepa! Pero las cosas han cambiado y algo más que antes sé.

Y justo en este tema cuento que alguna vez he preferido olvidar todo lo que he aprendido para volver a experimentar esas “primeras veces” en muchos aspectos.

A veces tengo la sensación que -conforme pasa el tiempo- ya no hay ese sentimiento de primera vez, si no que todo son sucedáneos, versiones o extensiones de algo que en su momento fue nuevo para mí. Y así resumí que esto era hacerse mayor.

Pero eso es lo sentía aquel día que la compuse, hoy te digo que a mí me quedan muchas cosas “nuevas” por vivir seguro, pero me cuesta creer que las vuelva a vivir con la intensidad de una niña chica. Y sí, hay cosas enormes que un niño chico se pierde por no saber todavía, ¡pero ese es otro tema!

Pero si tenemos que hablar de la verdadera primera vez, cabe mentar la canción ‘Shiny days’. Tema que, por otro lado, no ha entrado en ninguno de los dos discos pese a que lo has tocado en directo. ¿Es una canción-puente que aglutinaría ese sentimiento?
‘Shiny days’ es de las canciones mas viejas que tengo. En su momento no la quise grabar porque significaba mucho para mí, puede parecer raro, pero no me sentía cómoda cantándola. Recuerdo el momento en el que la compuse, y fue de las primeras veces que sentí que estaba perdiendo a alguien que yo creía que era imprescindible para mí. Con el tiempo esto ha cambiado, ¡quizás la grabe pronto!

Se quedó fuera porque era demasiado acústica. Sin embargo, hay temas en este nuevo disco que tiran de programaciones (‘At home’).
Me fui a vivir sola y pude relajarme y experimentar con sonidos en casa, con nuevos instrumentos que no manejaba bien (y que ahora sigo sin saber manejar), pero me divertía haciéndolo sin pensar en si se iba a quedar así para el álbum o no. Ya anteriormente a este tema, en la demo de ‘Catastrophe of love’ que hice con Javier Doria, jugábamos con ese tipo de sonido y me gustó.

También, ya una vez en el estudio junto a Ángel Luján y Guillermo Galván, estuvimos experimentando por ese lado con otros temas más.

El primer LP se grabó en casa, así, de manera tranquila. En cambio, este segundo se ha hecho en estudio junto a Guillermo Galván y Ángel Luján, aunque has llevado cosas traídas de casa. Me da la sensación que de esos días en el estudio salieron más de catorce canciones. Algo así como unas “Lost-tapes” y demás, ¿cierto?
Cierto. Y además, mientras grababa en el estudio, hubo un par de veces que me puse con la guitarra a sacar temas nuevos, ¡era mi manera de salir un poco de la grabación! Pero al final hay que elegir y esos temas que quedaron fueran no tienen porque perderse. Seguramente acabe tocando alguno en directo.

Si te soy sincero, este aire “remember” –y hasta de cierto temor infantil- me recuerda bastante a las películas “Donde viven los monstruos” (es evidente por el título) y “Moon”, de Duncan Jones.
La primera referencia ya me la han señalado alguna vez y es una película que me encantó. Te hace pensar que al final, hasta en el mundo de la fantasía y la imaginación, hay conflictos, y que los extremos -aunque los lleves hacia algo que parece ser lo que uno quiere- nunca son buenos.

La de “Moon” nunca me lo habían comentado, pero sí que tiene un punto de oscuridad y en algún momento de angustia y ganas de volver a un lugar que ya parece lejano e imposible regresar con el que me podría sentir identificada en algún momento. ¡Además, me encantan las pelis ambientadas en el espacio! ¡Gracias!

Respecto a ‘Getting older’, dijiste que “lo ideal sería saber mantener la ilusión y las emociones igual de fuertes que antes, ya que creo que son el motor de estar feliz y tranquilo”. ¿Con esto quieres decir que sería mejor vivir en la ignorancia para no ser conscientes de lo que ocurre?
¡Digo demasiadas cosas yo y sin saber suficiente! (risas). No, para nada, todo lo contrario. De hecho, lo que digo es algo casi imposible porque se contradice y es lo difícil de lograr; el equilibrio entre ambas cosas. Hay que querer, saber y aprender todo el rato, y a la vez mantenerte vivo en emociones y no dejar que nada te quite la ilusión.

Creo que el vacío que dejaría la ignorancia tampoco haría feliz a nadie.

¿Conoces el documental “La silla de Fernando” centrado en Fernando Fernán Gómez? Comenta que le hubiera gustado ser imbécil porque así no habría sufrido. ¿Ana López prefiere ser imbécil para ser feliz lejos de Anni B. Sweet?
Yo creo que todos hemos pensado esto alguna vez y yo lo he dicho ya varias veces, que a veces pienso que es mejor no saber, pero esto lo digo por decir porque yo creo que ni el más imbécil deja de sufrir.

El aprender siempre te lleva por caminos nuevos, ya sean buenos o malos, pero la ignorancia creo que no te lleva a ningún lugar, ¿no? Sería un aburrimiento.

Después de todo, llego a la conclusión de que cantar en inglés te escuda en algo. ¿Es posible? Corrígeme si estoy desinformado, pero me consta que estás componiendo en castellano…
Es posible, pero es algo muy secundario seguro.

Antes de tener la música como profesión, cuando cantaba en casa y hacía mis primeros temas, en ningún momento pensé “voy a escribir en inglés”, simplemente salió así, quizás fuese por las influencias que tenía entonces que eran todas extranjeras y claro, el haber estado desde pequeña en un colegio británico hizo que pasase mayor parte de esos años expresándome en inglés.

Seguro que si esto no hubiese ocurrido, hoy en día estaría haciendo canciones en castellano, pero quizás no hubiese sido tan clara como lo soy cuando canto en inglés.

No lo sé. Es en lo que estoy ahora, componiendo en castellano y tratando de saber qué quiero contar y de qué manera, al final, en el momento en el que me pongo a escribir no pienso en nadie más que en mí, así que no pienso en poner ningún escudo ni intento esconder nada. Quizás entro en duda al día siguiente cuando la vuelvo a escuchar.

Pero soy consciente de que me cuesta expresarme bien y que el principio va a ser difícil, pero esto es lo que hay, no se nace sabiendo.

Aunque sea poco caballeroso por mi parte hablar de tu edad, tengo que decir que con veinticuatro años que tienes te quedan muchas hostias por recibir todavía… así que esto puede significar una cosa: más discos de Anni B. Sweet.
(Risas) Exacto. Y por consecuencia, más discos de Anni B Sweet me van a traer sus hostias también. Pero las hostias y los buenos momentos van de la mano casi siempre, así que… a seguir con ello.

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