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Virginia Maestro: Hoy, es siempre todavía.

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“He tenido la libertad de contar con unos temas comerciales que tenían ‘cierta’ calidad”.

Virginia Maestro (conocida como Virginia Labuat) es una chica de ojos claros y grandes, linda de cara, pero con una lucha y fervor en su trabajo que es digno de las más grandes heroínas. Le gusta lo que hace, “Dulce hogar” (Sony Music, 2011) es su segundo disco tras “Labuat” (Columbia, 2009), pero esto es solo una formalidad y una licencia, pues se podría decir que con este nuevo artefacto, la de Linares entrega toda una colección de canciones que piden ser escuchadas con atención, pues desde su rica instrumentación (banjo, dobro, ukelele, teclados…) hasta sus numerosas influencias, “Dulce hogar” es más que un simple álbum contante y sonante. ‘The time is now’ fue elegida como carta de presentación, como cabeza de ataque para defender con orgullo y honor un magnífico trabajo alejado de esas manidas radiofórmulas y de los pedestales de los más rancios sibaritas. No se dejen engañar… y atiendan.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.

Publicada en Paisajes Eléctricos

Siempre es bueno tener en la mano tu propio trabajo, más si en este segundo disco tu involucración ha sido total.
Si, la verdad. No es que me haya involucrado más, es que no hubo proceso en este disco que haya ocurrido sin que yo haya estado “pringada” de alguna manera, por así decirlo.

Es más, has elegido todo; desde como tenía que sonar, instrumentación…
Bueno, a ver. No lo he hecho sola, porque estaba el productor. Pero si, desde que compuse las canciones, las grabé en una maqueta con guitarra y voz, se las enseñamos a la compañía… dar mucho el coñazo, la verdad [risas]. Querer sacar el disco, que te llamen y te den luz verde para empezar a hacer maquetas, ponerte a buscar productor y trabajar con él. También te pones a hacer como una fase de “casting” con la compañía, para que les entregues una remesa de cinco canciones y si pasas ese filtro, te piden otras… y así. […] Ha sido como una lucha, pero me lo he pasado increíble.

Aprecio que la producción de este nuevo artefacto es muchísimo más clara y limpia que la que había en el anterior disco que firmaste como “Labuat”.
Para empezar, los productores eran otros. En ese primero estaban los Pinker Tones y en este segundo ha sido Iñaki García junto conmigo. Básicamente es eso. Luego, está la diferencia, porque cada uno hemos tomado unos referentes distintos en cada disco, musicalmente hablando. […] Aparte de eso, el sonido es muy diferente porque en el primero estaba casi todo programado, era lo que había grabado con Iñaki en las maquetas y la intervención de algunos músicos. Pero es que en este segundo no hay nada que no esté grabado de verdad. O sea, que no hayamos alquilado el instrumento, que no haya venido el músico al estudio… quizá hay un violín con trémolo en una de las canciones que no se grabó en el estudio, pues lo grabó en músico en su casa, pero vamos, que fue de verdad. […] También hemos contado con Óscar Claros, que es un técnico que se ha volcado muchísimo en esta grabación. Ponía como tres o cuatro micros… muy técnico y cuidado. Todo lo grababa así, entonces a la hora de hacer las mezclas teníamos tantas opciones, que ha sido muy fácil. […] Yo me lo he pasado como una niña chica. Ya te digo, desde la composición, la maquetación y la grabación, que ha sido lo más cansado, pero quizá lo más emocionante porque vas viendo como pasan músicos por el estudio, como se va materializando cada tema, como cogen cuerpo y cobran sentido. También es cierto que cada músico pone su granito de arena. […] Me he metido en todo, como el seleccionar el sonido de una caja en tal canción. Le he sacado mucha punta a cualquier decisión y me he querido meter en cualquiera que se ha tomado. Supongo que si vas a trabajar en un proyecto que vas a defender tú delante del público o de quien sea, cuanto más control tengas sobre ese proyecto, mejor.

Es saber exactamente lo que no quieres, pero si tener una idea aproximada de lo que buscas.
¡Claro! Es un poco esa onda. Tengo claro lo que no quiero, descartando lo que no quiero y sabiendo lo que me gusta he llegado a esto.

Además, es la primera vez que cantas en inglés… en un disco.
Si. Es que en el primer disco solo hubo una canción mía. Yo propuse como cinco o seis temas en el momento que salía del programa. Ya me habían propuesto un repertorio para un disco entero, y me costó mucho meter una canción.

¿Por?
Porque no querían que metiera nada. Pero no fue la compañía, ¿eh?

Ya, imagino…
Yo quería meter temas en inglés porque en el programa había dado varias pistas de que me gustaba y de que tenía preferencias de cantar en inglés. Además de que llevo toda la vida escuchando más música en inglés que en castellano, porque para mí tiene más sentido. El caso es que no me cogieron ninguna en inglés. De lo cual, ahora me alegro, porque he tenido esas cartas guardadas debajo de la manga. Y ahora hay temas que he compuesto en los últimos dos años y otros que ya estaban compuestos y que forman parte del disco, donde tienen sentido. Lo que ocurre es que en su momento me costó guardármelas [risas].

De hecho, la canción que se ha utilizado como single (‘The time is now’) es en inglés y es muy swing, rock and roll de los cincuenta…
¡Es que me flipa el rock and roll de los cincuenta!

Por lo que uno puede apreciar al escuchar el disco, es que hay ciertos sonidos –digamos “Beatle”- en las guitarras, teclados… y es que habéis grabado el video en Londres. Me consta que fuiste sin permiso.
Sin permiso, además. ¿Hay que pedir permiso para grabar en la calle? Pues yo no lo pedí [risas]. Mira, yo no había grabado un videoclip en mi puñetera vida, Iñaki tampoco, y no había cogido una cámara en su vida. Pero claro, nos encontramos en la situación de que ya no nos daban más presupuesto para nada más. No encontramos ningún sponsor… ¿Qué hago? ¿cuánto cuesta alquilar esto? Me voy a tocar a Londres y aprovecho para poder grabar un videoclip. Total, alquilé un equipo, nos lo llevamos, y como teníamos un concierto para hacer mini-presentaciones, nos pateamos Londres sin permiso ni leches. No lo pedimos, nadie se quejó ni nadie vino a buscarnos para llamarnos la atención. Así que empezamos rodando en Hyde Park, aunque estuvimos mucho por Candem, Nothing Hill,… buscábamos escenarios –obviamente- no españoles. Más que nada porque para mí no tenía sentido sacar un single en inglés y rodarlo (por ejemplo) en cualquier plaza mítica de Madrid. Tenía que ser en un entorno que fuera “guiri”, me daba igual de donde.

Ese entorno es una influencia directa. ‘Circus’, además, contiene un sonido burlesque.
¡Si! Es un poco ese rollo de años veinte o años treinta, porque juega con cuando empezó a sonar el swing. Tiene ese juego de voces y el cambio… tengo muchas ganas de que la gente lo escuche [risas].

¿Temes que tus seguidores se vayan a encontrar con algo difícil de asimilar?
A mí esto no me parece difícil de asimilar, pero si, se lo que me quieres decir. Mis seguidores no. Quizá a determinado público haya temas de este disco que les sea difícil de asimilar, así como otros me parece que son todo lo contrario. Por ejemplo ‘Run to you’ es un tema que entra súper fácil. Es muy sencillo, pero eso, entra muy fácil. Lo escuchas dos veces y ya se te queda el ritmo. Pero igual de repente escuchan ‘Cirucs’ o ‘Call your name’ y les extraña. Pero mis seguidores en concreto si que conocen estos temas porque los he tocado en directo. […] Quizá le cueste encajarlo a alguien que no esté acostumbrado, pero confío en que habrá una minoría española que esté esperando una oferta musical diferente a lo que parece que te estén metiendo ahí… parece no, es que es así. Radio-fórmulas y lo que escuchamos, salvo Radio3, por ejemplo. No es que deje mucho que desear, pero es que tampoco te dan muchas alternativas. Hay cosas muy buenas que me parece estupendo que estén ahí, lo que pasa es que tienes veinte o quince artistas que suenan y ya está. Entonces, está bien que haya más ofertas variadas. Pero si, es arriesgado, lo se. Pero me da igual, porque es lo que me gusta, y antes que intentar disfrazarme de algo o intentar vender una moto con la que no me siento bien… prefiero llevar mi “chatarra” antigua. Al que le guste que se venga y al que no, pues nada.

Y que quien no arriesga no gana…
Si. A ver, si yo tengo un repertorio donde están: ‘Circus’ y ‘Under my skin’, me es inconcebible dejar fuera estas canciones porque quizá no son…

¿Comerciales?
Sí, comerciales. Afortunadamente nadie me lo ha prohibido. He tenido la libertad de contar con unos temas comerciales que tenían “cierta” calidad (por decirlo de alguna manera) y poder permitirme la licencia de meter otras canciones que se que no van a ser single (a priori) y que se salen un poco de lo común de lo que esperaba la compañía o de lo que esperaba el público. Son licencias que me han permitido por tener otras cartas en la manga en el mismo disco, no se si me explico.

Si, entiendo. Y viniendo de Operación Triunfo…
Dichosa pegatina…

A eso voy, que viniendo de ese programa quizás te hayas sentido rechazada por el sector clásico o más especializado de la música.
Si, claro que lo he sentido. No yo, directamente, pero si que te dicen en la oficina de contratación que les cuesta por la pegatina de OT, que lo escuchan y vale, pero que es hablar de una y ya no quieren saber nada. Pero si, claro que lo noto y me cuesta. Yo no reniego, me abrieron unas puertas y me cerraron otras. Casualmente me cierra las puertas en las que yo me quiero meter, porque si de repente fuera una apasionada –que podría serlo y sería súper lícito- del pop latino pachanguero pues me hubiera beneficiado mucho, porque todas esas pruebas te las abre bastante. Pero es que esa no es la música que a mí me gusta exactamente, más bien todo lo contrario. […] Es que sales de ahí y ya dan por sentado que no sabes tocar, ni compones, ¡ni tienes cultura musical y ni sabes quien es Janis Joplin!

Además, estudias magisterio musical.
Si, cierto. Pero no se, es una pena. En fin, te cuesta un poco más, pero no veo porque no pueda llegar a entrar en esas puertas que ahora mismo puede que se estén entreabriendo un poquito…

Ya vimos lo que duró la última edición del programa.
Si… se ha caído. Me da pena por los chicos que pasaron los casting, porque por experiencia se la ilusión que debían tener en ese momento, como para que ahora les digan que no hay audiencia suficiente y que tiren para casa. Es una putada, debe serlo. También lo siento por toda la gente que se ha quedado sin curro de buenas a primeras. […] Imagino que por lógica lo que se repite tantísimo, acaba cansando. De todo se cansa el público, porque son diez años. Se podían haber cansado de Gran Hermano antes que de Operación Triunfo… pero bueno, no ha sido así. […] Solo lo he visto una vez y fue la gala cero, y los últimos quince minutos de la última gala. Notaba una intención como de intentar cambiar de todo lo que habían explotado al reallity a convertirlo en un programa más de música, aunque fuero eso, un reallity. Intentar vender a la gente algo así como “hacemos música variada, de calidad, tenemos personalidad…” […] Había una intención muy buena, pero que creo que llegó muy tarde.

A buenas horas…
Claro. Después de haber explotado todas las polémicas habidas y por haber, después de… en fin. Pero bueno, son cosas que pasan. Nadie saber porque.

Lo importante ahora es que tú tienes el disco e infinitas influencias en él.
Empezando en general por el jazz más clásico, el swing… Sobretodo la década de los cincuenta y los sesenta, que son mis favoritas en todos los aspectos, hasta en la estética. La música de los cincuenta o sesenta; tipo Elvis, Sam Cooke, Ottis Redding, Al Green, The Everly Brothers, San & Dave, Ricky Nelson,… toda esa movida me flipa. Janis Joplin también, como me encanta Koko Taylor. Es que en el mundo del blues, por donde te metas me quedo “atontada” [risas]. Hasta el rock sureño americano, como The Allman Brothers pasando por Tom Petty. Si es que a mi esa música me vuelve loca. Me la han puesto desde que era un moco y entonces ese es el sonido que me gusta. […] Nunca he sido una apasionada de nadie actual, hasta que apareció Amy Winehouse. Luego un poco Duffy, Melody Gardot, Madeleine Peyroux… Que son chicas que “ahora” suenan y con las cuales me siento identificada de alguna manera porque hay un punto en común con ellas que son en los referentes musicales o en el bagaje musical.

¿Y por espíritu luchador?
También, porque costarme… me está costando. Pero me da igual que se lleve más o se lleve menos, no me importa. Si es lo que me gusta. Al final en la música lo que tienes que ser es sincero, porque la gente no es tonta, y si les quieres vender algo que tú no te crees… no le va a llegar a nadie. Y si llega, es a una minoría durante un tiempo fugaz.

Y que la música es de quien la siente, como la poesía.
Por supuesto. Ese es un principio que si no se cumple, pocos pasos vas a dar. Pienso yo. Tiene sentido cuando tú te lo crees, cuando tú lo sientes, que cuanto más tuyo sea, mejor. Por eso, independientemente de cómo salga este trabajo, yo me siento muy bien conmigo misma. Ahora mismo, teniendo el disco entre mis manos, todo lo que he hecho todos estos años, como Operación Triunfo o el primer disco, para mí todo cobra sentido habiendo podido hacer este disco.

Etapas…
Si. Y es que además, este era mi objetivo de cómo me quería presentar al casting de Operación Triunfo. Tener mi disco, tener mis canciones…

¿Piensas que si te hubieses presentado al casting con este disco habrías pasado el corte?
Pues… no. No lo hubiera pensado. De hecho, yo fui al casting como cabreada, porque yo no me quería presentar. Yo pensaba que no me iban a coger porque les iba a cantar ‘When a wonderful world’ al estilo Eva Cassidy y no les va a gustar, porque no es pachangueo, ¡porque ahí es lo que se canta! Por lo menos eso es lo que te llega. Y para mi sorpresa… llamé la atención cantando esa canción. Fue una cosa muy rara. Yo creo que dijeron: «¡Vamos a coger a esta niña, que es rarita y tiene los ojos grandes!» [Risas]. Fue muy raro que me cogieran porque yo no tenía nada en común con casi ninguno de mis compañeros. Pero ni personalmente, ni musicalmente, ni nada, entonces era como la rara, sintiéndome lo más normal del mundo. Pienso que en aquel momento fue mi rol. Pero no pensaría que por el estilo que hay en este disco me pudieran coger. […] Pero bueno, al igual que pasó eso en su momento y me cogieron, y gané, pues con este disco quien sabe también lo que puede pasar. Lo principal es que creo que es un discazo, estoy súper convencida de él, lo siento mucho tanto hablando de él como interpretándolo. Creo que son ingredientes muy importantes para defenderlo.

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