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Marcelo Champanier: Uniendo distancias.

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“Es necesario continuar grabando por necesidad, por deber y por placer”.

Caminante y lazarillo del Rock and Roll, Marcelo Champanier elabora de manera concienzuda un castillo de naipes sobre la música que ha trascendido en trabajos como “Buenas Intenciones” o “El Club del Aguante”. Supo rodearse de grandes músicos y amigos como José “Niño” Bruno, Candy Caramelo, Ariel Rot o Nico Nieto en este viaje hacia la eternidad que ha llegado a un nuevo puerto: “Tiempo & Distancia”, su último y excelente nuevo disco.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.

¿Cuánto le debes a aquel piano de tu padre que había en casa, Marcelo?
Creo que se lo debo todo, en ese piano empecé a estudiar música, piano y a tocar.

Comenzaste bien pequeño, por lo que es aplicable el adjetivo “músico de formación”.
Sí, empecé estudiando con ocho años, entré en la primera banda a los diecisiete (Impasse, donde era cantante y teclista), con veintidós formé mi propia banda (Perros de Burdel, donde era cantante, guitarrista y compositor).

Impasse primero, después Perros de Burdel después… y Perú como punto de no retorno. ¿Consideras crucial la gira que hiciste por Perú con músicos del país? Aquello, parece, sirvió como vía de escape.
La verdad que sí. A partir de mi gira por Perú, se podría decir que aplica la frase de Fito Páez: “Todos ya nos fuimos de casa para tocar Rock and Roll”.

Aunque en Perros de Burdel tú escribías y componías absolutamente todos los temas…
Fué mi comienzo como líder de una banda de Rock, con todo lo que ello conlleva. A lo largo de los años fui creciendo, aprendiendo, madurando y ya no sentía que debía tirar de una banda, sino que Champanier se convertía en un proyecto personal. Si me apetecía hacer una rumba, una milonga o una chacarera había lugar para eso en esta nueva etapa.

Pero en Perú empezaste a componer el que sería una especie de híbrido con “El club del aguante”. Con esa carta de presentación viniste a España, aunque pasaron algunos años hasta que te hicieron caso.
Sí, de esas canciones que compuse en Perú no quedó ninguna finalmente en mi primer disco en España “El Club del Aguante”. Pasaron tres años desde que llegué a España hasta que conseguí sacar mi primer disco. Durante los cuales escribí mucho hasta terminar de encontrar lo que quería hacer, toqué mucho en directo por toda la península, conocí mucha gente…

¿“Buenas intenciones” terminó convirtiéndose en un salvavidas?
Bueno, no sé a que te refieres con lo de salvavidas, pero es un disco que me dio a conocer a mucha más gente y del que estuve y aún estoy muy orgulloso. Es un disco que llegó a ambos lados del océano y gustó tanto en Argentina como en España. Tiene canciones que han resistido y siguen resistiendo el paso del tiempo y que se han ido convirtiendo en clásicos dentro de mi repertorio (‘30 lunas de Abril’, ‘Buenas intenciones’, ‘Trío calavera’…)

Es posible que regalándolo en la web sirviera para darte más a conocer, ¿no?
Sin duda alguna, tuvo 2.400 descargas desde diferentes países, y se vendieron 500 CDs físicos.

Además, un LP que cuenta con la ayuda de Tito Dávila (producción). Era algo que tenías muy claro por lo que has contado con anterioridad. Sin olvidarnos de Candi Avello, José “Niño” Bruno, Norman Hogue, Nico Nieto, Luca Frasca, Tito Dávila o Ariel Rot, que también colaboraron en este proyecto.
Sí, Tito es un gran productor, y gran amigo también. Ha trabajado junto a Ariel Rot, Calamaro y Los Ronaldos durante muchísimo tiempo. Y él sabía como quería yo que sonase el “Buenas Intenciones”. A día de hoy, Tito está muy orgulloso de ese disco. Con Candy nos une una amistad, ya había grabado en un par de temas de “El Club del Aguante”, y habíamos hecho unos bolos en directo. Es sin duda el mejor bajista de Rock de España. ¡Ahí queda eso!

¿Y con Niño Bruno?
Con Niño Bruno no había trabajado hasta la grabación de ese disco, y la verdad, que es lo más versátil dentro del Rock que he podido escuchar (es como tener a Steve Gadd, Steve Jordan, Charlie Watts, Levon Helm, ¡todo en uno!). Además, es un tío encantador. A Norman ya lo conocía de los bolos que hice con Andy como guitarrista. Además, en el disco yo había escrito unos arreglos de trombón para él. Y así fue cómo vino al estudio y los grabó. Por otra parte, Nico es un gran guitarrista y ha sido genial trabajar con él en ese disco. Luca Frasca es uno de mis mejores amigos, además de ser un pianista y organista (hammond) brutal. No conozco a nadie que controle el lenguaje musical del Blues y el Rock en las teclas como él. ¡Un capo!

¿Y ahora? “Tiempo & Distancia” se antoja como un proyecto sólido que parece un buen agarre. ¿Es necesario continuar grabando por placer propio o por supervivencia?
Ahora estoy con todas las energías puestas en este nuevo disco, “Tiempo & Distancia”. Es necesario continuar grabando por necesidad, por deber y por placer. Si fuese por supervivencia sería mejor buscar otra forma de sobrevivir, ya que los discos ya no se venden. A mí lo que me motiva a la hora de grabar un nuevo disco es transmitir emociones, y por supuesto salir de gira y tocar en países y ciudades nuevas.

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