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Rulo: Con la conciencia tranquila.

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“Con La Fuga cedí en muchas cosas durante el último año, pero en lo principal, que es que yo soy el único compositor, no estaba dispuesto a cambiar, y como no soy quién para echar a nadie, decidí irme”.

Se dice que cualquier tiempo pasado fue mejor. Esto en parte es verdad y en parte es mentira, pues de los pasos que se han dado se aprende a no tropezar con la misma piedra y de los pasos futuros se aprende a caminar con calma para no cometer los mismos errores anteriores. Raúl Gutiérrez, más conocido como Rulo, que tras abandonar La Fuga anda inmerso en su propia canción; una composición llena de sinceridad, desacuerdos, buenas y malas caras, pero siempre rebosante de buen rock y claras intenciones. Acompañado de La Contrabanda, firma un proyecto personal con el que pretende seguir haciendo lo que ha hecho siempre, tocar por y para el público, sea de Madrid, Barcelona, Valencia o Reinosa.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
FOTOS: JUAN PÉREZ-FAJARDO.
Publicada en Efe Eme

Aún anda candente la historia de tu salida de La Fuga… pero una vez pasada la tormenta, ¿Qué ha traído la calma?
Pues lo primero que me ha traído la calma han sido las canciones, que es lo importante para mí. El volverme a encontrar con canciones que me gusten porque en la última etapa de La Fuga yo era incapaz de componer, daba igual piano que guitarra, era incapaz. Tuve un rollo en la cabeza en el que me veía con tantos años en la banda, que de repente no me salían canciones. Era un agobio importante. Pero después de la tormenta, o después de dejar el sueño de mi vida –como me gusta decirlo–, empecé a viajar y componer.

Parece que fue una ruptura amistosa, de hecho ellos no tienen ningún problema contigo.
Bueno, según a lo que se le llamen problemas. Nosotros no nos hemos tirado cuchillos ni nos hemos insultado ni nos hemos enganchado por el cuello. No ha habido sangre en el divorcio. Había unas discrepancias que para mí eran brutales por la manera que había que llevar al grupo, posturas irreconciliables en ese sentido. Puedes discrepar un poco y llegar a un pequeño acuerdo, pero éramos demasiado diferentes y tanto como las maneras tan dispares de llevar al grupo. Yo cedí en muchas cosas durante el último año, pero en lo principal, que es que yo soy el único compositor, no estaba dispuesto a cambiar, y como no soy quién para echar a nadie, decidí irme. Durante toda la vida hice las canciones en la banda y eso no lo voy a cambiar. Puedo renunciar a tocar la guitarra o a tocar el bajo… mil cosas, pero a esa no. Es difícil hacer canciones donde no quieren que las sigas haciendo.

Además contigo se ha venido “Fito”.
No, bueno. A los dos meses de irme le jodió que no le hubiera llamado, yo me lo quería llevar pero lo que ocurre es que yo estaba hasta los huevos de tirar durante trece años de una banda, para que encima no se me apoye o no se valore eso. Quería cambiar, ¿para qué iba a seguir tirando de la gente? Pues cojo y me piro. Acabé harto. Entonces él me llamó a los dos meses diciendo que se quería venir, yo le respondí que había ciertas cosas que no me habían gustado, como algunos silencios suyos, y que tiempo al tiempo, que sí, que somos amigos y hemos estado tomando copas juntos, pero como estaba ocupado componiendo no quería malos rollos otra vez. Ellos hicieron pública la nueva formación en mayo e hicieron una foto en la que Fito ya no estaba, pues dejó la banda en enero.

¿Ves correcto que a pesar de que sólo sean dos componentes originales y un nuevo cantante, mantengan el nombre de La Fuga?
No soy quien para opinar, pero sí que se ha perdido una oportunidad mágica. De hecho es raro que abandonen el grupo los dos miembros fundadores. La Fuga era magia porque éramos los defectos y las virtudes de las cuatro personas. En cuanto al nombre… pues evidentemente tampoco me gusta, pero me enseñaron de pequeño que para hablar mal es mejor callarme, pero es raro. Yo sí que firmé un papel a cambio de nada y aunque me llamaron tonto, dije que si alguno se iba, por las razones que fueran, dejaba usar el nombre. Ahí está la historia y ahí está el futuro para demostrar las cosas.

Tras esta vorágine de acontecimientos te metiste, sin quererlo, en un pozo del que para salir tuviste que viajar e intentar componer. ¿El título, “Señales de humo”, es como un mensaje de socorro?
Sí. Fue de lo primero que se me ocurrió, de hecho creo que ya tenía una canción o dos y me vino el título y eso que para los títulos soy muy malo, pero este me gustó mucho y lo apunté en el cuaderno del disco. Es que para cada disco compro un cuaderno y para este tuve que usar otro porque agoté el primero ya que fueron unas veinticinco canciones. Y viene a ser eso, un SOS.

Comentas que has compuesto unas veinticinco canciones, pero en el disco sólo hay once. ¿Qué ha sido del resto?
Pues a la papelera de reciclaje, para nunca más. Mi intención siempre es mejorar disco a disco, aunque no siempre se consigue pero si de esas veinticinco canciones, catorce no pasaron mi corte personal es porque no iban a mejorarlo. Si no me gustan, tirar de archivo no tendría sentido. Otra cosa sería por duración, pero no, es que esas catorce estaban incompletas y les faltaba algo que al oírlas o al tocarlas no me latían. Alguna frase sí que he cogido de alguna para hacer un homenaje a las personas de mi barrio, si hay alguna otra frase o metáfora la acabaré usando para otra historia. Para mí ya están en el olvido.

‘Como a veces lo hice yo’, esta dedicada a tu hija, y es de las primeras que compusiste.
Sí, podría estar subtitulada como ‘La canción de los buenos deseos’. Yo creo que es un disco que para los vaivenes que he tenido y lo revuelto que he estado por dentro no ha quedado tan triste. Está ‘Como Venecia sin agua’, que sí que es la canción de la tristeza infinita, como digo yo. ‘Como a veces lo hice yo’ podría estar compuesta a una amiga o a un colega, algo genérico, pero en el disco-libro he puesto que realmente es la canción de los buenos deseos a mi hija, a las generaciones que vienen y a que el mundo sea más amable.

‘Heridas de rock and roll’ es la canción con la carga más emotiva, la joya de la corona.
La gente se cree que haces canciones como con una fórmula matemática y eso es imposible, vamos, yo lo pienso, y supongo que todos los que componen también, porque es que no hay una fórmula matemática. Para mi ‘Heridas de rock and roll’ llega un poquito más allá que las demás, revuelve más las tripas. Recuerdo haber grabado la maqueta en casa, a guitarra y voz, al terminar se la puse a mi hermana en el estudio y vi como mientras la escuchaba se le caían unas lágrimas. Yo en el proceso compositivo sabía que era una canción que estaba de puta madre, pero era ya de las últimas que compuse y además a las tres de la mañana. También recuerdo habérsela enviado a mi amigo Javi [San Martín] que también es el productor de toda la vida, y cuando la recibió me llamó para decirme que había hecho la mejor canción del disco. Pero ya te digo, yo ya llevaba tantas que es que no reparaba en ello hasta que la escuché desde fuera y me di cuenta de la carga emocional que contenía.

Una canción o disco cuando sale a la venta ya es de quienes lo escuchan y, en parte, deja de ser tuyo.
Me gustan las firmas de discos o leer la web porque la gente te dice, por ejemplo, que en su boda en lugar de poner un valls ha puesto ‘La balada del despertador’. Me gusta ese contacto con la gente porque me doy cuenta que al final, aunque haga las canciones para mí, terminan siendo de la gente. La canción en cierto modo nunca deja de ser tuya, más bien sería compartida, de todos. El súmmum de todo esto es llevarla al directo. Eso ya es algo inexplicable. Es como cuando alguien te dice que es mejor el directo que el disco, pues pobre de aquel grupo que no sea así. ¿Cuánto hace que se graba y registra la música? ¿Cien años? La música ya existía de antes, es antinatural grabarla porque no se puede captar ese momento mágico. Por eso los directos siguen funcionando, porque los discos no van a ser igual de enérgicos aunque es lo más cercano que vas a tener del directo en tu casa, pero no es lo mismo.

El single con el que se presenta este trabajo, ‘Mi cabecita loca’, tiene una letra significativa y un estribillo pegadizo y en el vídeo observo que el agua es protagonista, y tú has comentado que es algo purificador.
Sí, al final algo pasa con el agua en este disco porque en un viaje privado que hice a Nueva York para terminar de componer y aprovechar para hacer una sesión de fotos, al final de seis días de sol radiante, en el séptimo quisimos aprovechar la luz del amanecer pero no fue posible porque se puso a diluviar. El vídeo lo hizo Rafa Sañudo por una corazonada que tuve, y aunque nunca había trabajado con él, al final él también pensaba en el agua. Entonces, algo pasa con el agua y encima de una manera no forzada. Al igual que Manhattan, ya que las fotos se hicieron ahí y después la masterización también se hizo allí.

Reparo en la letra de ‘Como Venecia sin agua’ que veo que tiene retazos de Sabina y su ‘La del pirata cojo’ porque donde él dice: “Al Capone en Chicago, legionario en Melilla, pintor en Montparnasse…”, tú cantas de forma parecida: “Un niño sin regaliz, un anciano en San Valentín, un policía en carnaval…”.
Sí, sí. Sabina tiene ese rollo de escritor de canciones que me encanta pero hay más gente que canta de esa manera como lo puede hacer Bob Dylan. Escupir metáforas. Estoy de acuerdo con la gente que hace eso porque si la metáfora es acertada te barre un millón de evidencias. Yo me siento cómodo en ese traje, ya lo hice en alguna otra ocasión. Me llega más cuando es a base de metáforas que cuando es más evidente. Soy muy “sabiniano”, también porque en mi casa estaban The Beatles, Supertramp, Creedence Clearwater Revival que mi padre era fan, y Sabina. Eso es lo que llevo dentro aunque luego vinieron las bandas de rock como Barricada o Los Suaves… pero en el fondo es ese abanico de grupos y esa manera de escribir.

Has nombrado a Javier San Martín varias veces, productor de La Fuga y ahora de este, tu proyecto. También comentas que querías un sonido continuista, pero yo pregunto ¿buscabas un sonido similar al de La Fuga?
No. La movida era: Ni huyo del pasado ni lo quiero imitar. En el disco hay temas que recuerdan, otros que suenan nuevos y distintos. Ahí Pati ha tenido mucha culpa porque las guitarras que hace él son muy diferentes a las que he tocado toda mi vida. Ese punto que nos ha dado, de rock más americanizado y también que lo haya masterizado George Marino. Pero, claro, ¿cómo voy a tratar de imitar el sonido de la batería anterior si Txarli Aranzegui lo hace de otra forma? Yo le dije a Javi que quería que la batería y el bajo sonaran, que no fuera todo guitarra. Ahí hay cosas que han cambiado, pero viniendo del mismo compositor y misma voz digamos que no es un disco hachazo. No sé si es continuista o no, está entre eso. No estaba obsesionado ni con imitarlo, porque habría sido un error ya que los músicos tocan de una manera y cada uno tiene que darle su personalidad a las canciones. Y de lo otro tampoco huía porque sería absurdo, ha sido un divorcio personal y no artístico. En las canciones quería que la variedad predominara, que la ocho no sonara igual que la diez, y eso lo ilustra muy bien Pati en ‘Por morder tus labios’ porque tiene una guitarra muy de Antonio Vega, porque Pati es muy fan, como yo, como Quique Mavilla… que ha tenido la suerte de tocar con él. Y la siguiente es ‘Fauna rara’ que es la frivolidad absoluta, es la antítesis de la anterior, con una letra más freak y algún scratch que metió Helio, el DJ que lleva Macaco.

“Ahora tengo otro chiringuito del que no empiezo de cero totalmente, porque ha habido aciertos y errores de mi pasado que me van a servir para algo”.

LA BANDA Y LA CONCIENCIA

Hablando de la banda, “La Contrabanda”, veo que te has rodeado de una buena selección de músicos: Txarli Aranzegui (Quique González, Iván Ferreiro), Quique Mavilla (Distrito14), Dani “Pati” Baraldés (Fantástico Hombre Bala, Jarabe de Palo)… ¿pensaste en ellos mientras componías las canciones o fue una decisión posterior incorporarlos?
Empezaba a levantar cabeza, las canciones empezaban a fluir… pero al hablar con Javi [San Martín] le dije que teníamos que buscar una banda, montarla y encontrar un sonido. Eso es muy difícil y es como comenzar de cero. Piensas en los músicos, en el equipo humano, el musical… Todo fueron corazonadas y, por suerte, se acertó en todo. La banda la elegí yo. Primero íbamos a ser un cuarteto donde yo iba a tocar la segunda guitarra, como en los comienzos de La Fuga, pero me he dado cuenta que yo soy de acústica; de vez en cuando toco la eléctrica en casa, pero sin enchufarme. Pero, bueno, grabamos el disco siendo cuarteto y para directo he visto que había que meter más guitarristas, que da una imagen bestial y un sonido más contundente. De ese modo también entró Fito. Lo bonito de todo esto es que han dejado de lado sus proyectos para venirse conmigo porque es lo que buscaba, una piña humana, ese buen ambiente que había en el estudio, en el piso donde nos quedábamos… No habíamos terminado de grabar y ya me decían que iban a muerte conmigo.

No querías volver a tener un grupo, ¿pero sí mantener el timón con una banda que te respaldara?
Claro, por eso nunca me he puesto como “Rulo” en un disco solamente, porque no me lo plantee jamás, y un nombre de banda tampoco. Yo no quiero volver a estar en una banda, no me gustan esos grupos que tienen nombre de banda y no lo son. Esto es Rulo y una banda que hay detrás, porque yo me considero hombre de banda, aunque me hayan tildado por ahí de que no es así. Pero los músicos con los que trabajo ahora me dicen que les dejo hacer y fluir, ellos han tocado en otros grupos y aquí se sienten como en un grupo también. Tengo lo mejor de estar en solitario –que no solo– y lo mejor de tener una banda. Es algo cojonudo, no tenemos que hacer asambleas salvo para ciertas cosas, pero cuando en un grupo hay éxito, luego ya hay que decidir todo entre todos y eso es un rollo. Aquí de esta manera decidimos sobre mil cosas porque cada uno opina dentro de lo que mejor se le da. ¿A estas alturas le voy a decir a Txarli como tocar la batería? Y en los temas todo ha sido participativo, los hemos montado entre todos. Me siento un poco como cuando estaba en La Fuga durante los primeros años.

Pero las cosas no duran para siempre…
Claro, pero es como todo. ¿Por qué en el primer disco yo estaba en mi casa y el otro en el bar? Es una pregunta muy evidente que yo no voy a responder. Si yo he leído mil libros sobre bandas y pasa lo mismo; cuando hay éxito de repente el batería es compositor… y, tío, eso no es así. Aparte que de esa manera se desacredita al tipo que está componiendo los temas desde el principio. Yo tengo la conciencia tranquila y no voy a echar mierda a los demás. Se que yo no meé fuera de mi tiesto porque también he leído otras biografías de grupos donde se dice que el cantante ganaba más en los conciertos, que no iban a partes iguales… pero son cosas que, repito, son mear fuera del tiesto. Pueden tener más razón o menos, pero es cambiar las reglas del juego. Y en ese sentido yo quería seguir siendo el compositor principal y tener el rollo artístico como siempre fue. Pero, claro, encima como soy yo el que se va pues quedo como el malo. Te pongo el ejemplo de mi familia; mis padres se separaron cuando yo tenía once años y mi madre se fue de casa. Nadie fue preguntando si mi padre la pegaba, que no es el caso, pero como es la que se va queda como la hija de puta que los abandona. Estaba claro que de ahí no se iba a mover ni Dios, y eso que me llamaron tonto por irme yo. No se movía nadie porque se estaba muy bien ahí, ¿sabes? Pero sabía a lo que me exponía. Al final no ha sido tan catarsis, esperaba que la peña me diera más caña… pero no ha sido así. En el fondo, tío, el que te mete caña es el ignorante. Me he ido de un sitio en el que ganaba muchísimo dinero, tocaba en sitios de la madre que lo parió, y cojonudo. Ahora tengo otro chiringuito del que no empiezo de cero totalmente porque ha habido aciertos y errores de mi pasado que me van a servir para algo. Pero sí que vuelvo a empezar y no tengo un nombre grande que me abra puertas, en ese sentido es difícil. Pero siempre parece eso, que el que se va es porque quiere ganar más o lo otro… chorradas. Pero ya te digo, tengo la conciencia tranquila.


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