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Bunbury: Ajuste de cuentas.

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“He tenido problemas para editar algunos proyectos; aunque a toro pasado, pienso que fue bueno que no se editaran”.

Poco o nada se puede decir que no se sepa de la figura de Enrique Bunbury. Genio y figura. Acaba de ver la luz “Gran Rex” (EMI, 2011), el último álbum del artista aragonés. Un disco en vivo que recoge los tres shows acontecidos durante los días tres, cuatro y cinco de Noviembre del pasado año en el teatro bonaerense Gran Rex. Un paseo por su repertorio habitual que ahora suenan revisados por el propio Bunbury y su banda, Los Santos Inocentes, los cuales se encargan de conducir al “escuchante” por caminos conocidos y por conocer.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
FOTOS: JOSEGIRL.
Publicada en Pisájes Eléctricos

Deep Purple tienen “Made in Japan”, The Allman Brothers el “At Fillmore East”, James Brown “Live at the Apollo”, The Who tienen “Live at Leeds”… Si a discos en vivo representativos de cada grupo nos referimos… ¿Sería “Gran Rex” el álbum en vivo que te representa?
Jamás se me ocurriría comparar nada de lo que he grabado con los discos que mencionas; pero creo que sí, es el disco en vivo que mejor me representa. […] Por una parte, porque los discos que saqué con anterioridad, “Pequeño Cabaret Ambulante” y “Bunbury Freak Show” fueron extractos de giras muy concretas y nunca quisieron representar mi repertorio de manera amplia. Ni siquiera reflejaban la dinámica del show de la época. […] Por otra, creo que en esta ocasión hay una concepción premeditada de cierre, de ciclo y de buena parte del repertorio.

Aunque está claro que “Gran Rex” recoge un sonido que nada tiene que ver con (por ejemplo) “Freak Show” o “Pequeño Cabaret Ambulante”, pero es que posiblemente tampoco tenga que ver con el sonido que lleves dentro de unos años.
Muy probablemente. Sé que ahora me enfrento a otra nueva aventura y que los experimentos tardan en cuajar. O sea que calculo que para que alcance el sonido que tengo en la cabeza, necesito un par de discos y de giras. No sé si el público tendrá la paciencia necesaria, o yo la fuerza suficiente.

Entonces llegamos a la conclusión de que serían como cierres a una etapa, dejando un bonito recuerdo de lo que fue aquello, porque prácticamente has sacado artefactos en directo (tanto audio como vídeo) con cada disco o etapa, salvo excepciones.
Exceptuando “Radical Sonora” y “Hellville de Luxe”. Todos los discos tuvieron algún tipo de reflejo en vivo. No siempre fueron discos. Tanto “Una cita en Flamingos” como “Liceu BCN” fueron DVDs. Y, el “Freak Show”, en realidad fue una película documental, que venía acompañada de una disco corto, con algo del show en vivo. Y no me detengo en la discografía de Héroes del Silencio, porque por culpa de EMI y de nuestra falta de comunicación interna, está terriblemente desordenada. […] No sé si hay que sacar alguna conclusión de todo esto. A parte de que no he parado de tocar, ni de sacar discos en el último cuarto de siglo.

Centrándonos en “Gran Rex”. ¿Refleja totalmente lo que querías transmitir con la pasada gira?
Es muy difícil transmitir en un solo disco una gira de estas características. Durante las dos diferentes etapas del tour, llegamos a tocar sesenta canciones distintas del repertorio. Reducir eso a veinticuatro complica bastante la cosa. No quería que éste fuera un disco de rarezas, como ocurrió finalmente con “Freak Show”. Quería que quedaran bien reflejadas las tres partes en las que estaba dividido el show, además de los bises. Ahí está el principio, con los temas de “Las Consecuencias”; la parte intermedia, más cercana al pequeño teatro o el cabaret; y la de cierre con los temas más rockeros; y cerrando, los bises.

Esta pregunta viene porque los conciertos de presentación de “Las consecuencias” recibieron alguna que otra crítica debido a que el concepto acústico y relajado que prometían desde un comienzo no terminó siendo así, sino que contenían piezas muy movidas. Ya sabes… aquello de tener al público sentado con (por ejemplo) ‘El extranjero’, que por otro lado me parece una revisión soberbia.
Dependiendo del concierto que vieras, supongo. Los pabellones de Madrid y Zaragoza, fueron dos conciertos aislados en los que el repertorio hits, venció al teatral. […] De todas formas, me siento muy orgulloso de ser de los pocos músicos a los que después de veinticinco años de carrera, tocando entre cinco y siete canciones del disco nuevo por show, todavía se le critica que no toque más. Eso quiere decir que “Las Consecuencias” ha sido un disco que ha cuajado entre la gente. Me alegro.

Aun así, parte de ese concepto se consiguió. De hecho, se agradece que ciertas canciones quedaran registradas para la posteridad. Pero en una apreciación personal, creo que un repertorio con temas de medio tempo habría sido lo adecuado. Y ya no solo me refiero a la gira. ¿Crees que pudo haberse elaborado algo que fuera en esa línea?
Cuando se trata de seleccionar la mejor de las opciones entre un repertorio amplio, todos tenemos una idea mejor. Ya te digo, no es fácil montar veinticuatro canciones en seis caras de vinilo, que respeten la dinámica del show y que no conviertan el disco en una selección de favoritos personales míos y de nadie más.

Quizá así quedara un “Gran Rex” totalmente ajustado a lo que fue “Las consecuencias”. Aunque claro, tampoco se editó un directo de la gira de “Hellville de luxe” y es posible que se intentara concentrar aquel sonido de la gira con lo que ha sido esta.
Pero es que esa no era la intención. No quería hacer un disco de directo de “Las Consecuencias”. La intención era cerrar una etapa más amplia y poder así despedirme con elegancia y consecuentemente, de una parte de mi repertorio.

-Incluso –como antes he mentado- reinventando clásicos. Algo así como hace Dylan, dejar irreconocibles sus propias canciones para no aburrirse y hacer algo distinto. Supongo que tocar una y otra vez la misma canción del mismo modo terminará por cansarte y por ende aburrirte de sobremanera, algo clave en un músico y/o artista.
Para mí, la clave es que la parte creativa de un músico no acaba en un estudio de grabación. Y, además, las canciones no tienen porque reflejar, el día que fueron registradas en cinta magnética, la mejor de sus posibilidades.

De ahí que ‘El hombre delgado que no flaqueará jamás’ tenga un toque a lo ZZ Top o que ‘El anzuelo’ tenga un regusto cercano al ‘I ain’t hiding’ de los Black Crowes. ¿Cuántas veces puede metamorfosease una canción hasta que terminas totalmente convencido del resultado?
Las veces que sean necesarias. No hay vuelta de tuerca inútil. Todas llevan a una revitalización de las canciones. Unas funcionan mejor y otras peor. Pero todas aportan algo, que las devuelve a la vida y las convierte en algo más que una anchoa en una lata de conserva.

Y siendo una persona que sabe exactamente lo que no quiere, pero que si tiene una idea aproximada de lo que busca… seguramente hayas dejado fuera otras piezas porque no terminaron por encajar dentro de tu idea.
Claro, de todo hay. Algunas resultaron pruebas fallidas. Canciones que apenas tocamos una o dos veces en la gira. Otras funcionaban bien, pero no eran representativas. Y alguna, que hubiera querido incluir y, aunque la tocamos en Buenos Aires, la toma no fue buena. Hay que lidiar con algunos accidentes y algo de azar en la vida.

Otro tema que nos atañe es que hay cortes que se han grabado, pero no han entrado en el álbum, sino que se publican en Facebook. ¿Un premio a los seguidores o una estrategia de mercadotecnia?
Las canciones que estamos publicando en streaming en http://www.facebook.com/bunburyoficial no son necesariamente grabadas en Buenos Aires, son canciones de los dos últimos discos que, me parecía, merecían una difusión mayor.

Lo digo porque es posible que los que compren este trabajo, sientan que está “incompleto” al no contener canciones que más tarde se publican en Internet. ¡Ojo! Que me parece una idea fantástica el publicar extras en la red, pero los hay que no perdonan que se queden fuera del soporte físico ‘Ella me dijo que no’ o ‘Lo que más te gustó de mí’, por ejemplo.
No tiene nada que ver. “Gran Rex” es un disco completo, que refleja bastante fidedignamente lo que fueron los shows, en líneas generales, de la gira. Las canciones que ofrecemos en streming no son necesarias para entender el show, son extras a los que te puedes acercar, si tienes un interés mayor.

Claro, que tampoco sé hasta que punto te involucras en las decisiones finales de tu propio trabajo una vez está grabado y entra en el campo de la discográfica. Porque tiene que ser un mal trago que, por causas ajenas a ti, salga un producto descuidado pero que tiene tu nombre en la portada. ¿Se podían haber hecho las cosas mejor o de otra manera si te hubiesen dejado hacer más?
No tengo claro a qué te refieres. Obviamente, ni prenso el disco, ni lo fabrico, ni lo distribuyo, ni pongo el precio en las tiendas.

¿Puede ser que una de las soluciones a ciertos problemas con las disqueras sea la autoedición, como han hecho Lapido, Vetusta Morla o Nacho Vegas, recientemente con Marxophone? De ese modo no encontrarías esa especie de criba cuando presentas varios proyectos, los cuales algunos se quedan fuera por no encajar en los planes comerciales o económicos.
Autoeditarse no es, ni remotamente, algo nuevo. The Beatles, The Rolling Stones y Frank Sinatra, tuvieron sus propios sellos. Yo no soy de los que piensan que las compañías discográficas (multinacionales o independientes) son necesariamente el enemigo. Hace años monté una discográfica independiente y sé lo que es estar a ambos lados. […] En mi vida profesional, en el mundo discográfico, he tenido problemas para editar algunos proyectos; aunque a toro pasado, pienso que fue bueno que no se editaran. Aún así, prácticamente, he editado un disco cada año en los últimos veinticinco años. A veces, quiero aprovechar más el tiempo de lo que realmente soy capaz. […] En cuanto al mundo discográfico, no creo que el futuro (lejano, no el inmediato) se encuentre obligatoriamente, ni en la autoedición, ni en las compañías discográficas ‘as we know them’. Estamos en pleno proceso de transformación, hay que estar atento. Creo que nos esperan años emocionantísimos.

Partiendo de que el sello que montaste (A La Inversa Records) fuera una idea adelantada a su tiempo, pienso que ahora la “película” es distinta y que tendrías un control absoluto sobre tu propia obra, desde que entras en el estudio hasta que termina en las tiendas. Claro, que esto acarrea otros problemas con sus consecuencias, pero quizá sea mejor que lo que hay.
Estás pensando en voz alta.

Al fin y al cabo la música es arte, aunque esta sea la puta de todas las artes (valga la redundancia).
La música, no es más puta, que la literatura, o la pintura. ¡¡¡Si supieras lo que son capaz de hacer algunos pintores por exponer en determinadas galerías!!!


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