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Carlos Ann: Latidos.

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“Me he deconstruido como ser humano y como artista”.

Los burdeles de la electrónica y de la poesía caminan por los arrabales del Rock e incluso del Pop de la mano de Carlos Ann, estandarte del underground barcelonés que hace memoria con “Recuerdos y fetiches”, dejando constancia del legado de toda su carrera.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.

Publicada en Cambio 16 / Nº 2115, 16 Julio 2012

Con “Recuerdos y fetiches” rememoras tu carrera desde 1999 hasta el 2012. Lo que me llama la atención es que no se cumple por un número redondo, sino por el número trece. Parece que tienes afinidad con esa cifra.
La tengo. De hecho es doce más uno. Pero no es por los supersticiosos, sino por ser un número de totalidad y unidad. La totalidad del doce y la unidad del uno. Yo no soy supersticioso y menos en estas cosas, aunque reconozco que durante un tiempo fui como Jack Nicholson en “Mejor imposible”. Pero hice un acto psicomágico y dejé de tener supersticiones.

¿Así de radical?
Sí, es muy sencillo. Lo que hacía era provocar esas situaciones supersticiosas.

Exorcizar demonios… ¿tal vez?
Claro. Los demonios estaban ahí y eran muchos, pero ahora ya no están.

Empecemos por lo que no aparece en este recopilatorio: Analogic Emotion. Electrónica cobijada bajo el Breakbeat. ¿Crees que desde entonces la música electrónica ha perdido el norte?
Yo creo que la música electrónica prometía muchísimo. Era para mí como un nuevo Punk donde la gente se estaba formando para llegar a algo de una manera muy fuerte, en todos los aspectos de la sociedad. Pero se desvaneció… Y lo que está ocurriendo ahora es que se están repitiendo los cánones. Es un poco aburrido. Perdió frescura y experimentación. Pero confío en que vuelva. Me encanta la música electrónica.

Para este artefacto se ha revisado buena parte de tu obra, salvo las canciones pertenecientes a “La nada”, pues apenas han sufrido alteraciones.
Se han vuelto a mezclar y hay cosas nuevas. Pero aunque parezcan imperceptibles los cambios en esas canciones, para mí no lo son. Hay cositas y tomas que he cogido porque me sonaban mejor.

A eso voy. En lo que a “Día especial” se refiere el cambio ha sido enorme. La canción homónima de ese trabajo y sus compañeras, las cuales empezaron siendo totalmente electrónicas, han evolucionado a algo más orgánico.
Quizás sí, pero en cambio el tratamiento, para mí, es sintético o bastante electrónico, aunque no lo parezca. En ‘Día especial’ puede que haya alguna guitarra más, pero se han mantenido las atmósferas. Como en el “Entre lujos y otras miserias”, donde continúa ese ambiente. Lo que me ha ocurrido al hacer este recopilatorio es que he tratado de unificarlo. Los recopilatorios de las multinacionales atrapan las canciones y las ponen según va, y eso no es honesto. Entonces, he intentado desde un punto de vista actual, conseguir que las canciones tuvieran un nexo común.

¿Estamos hablando de un cambio de ciclo?
Totalmente. Y por eso es bueno hacer un recopilatorio. El caso es que no me lo había planteado, pero me di cuenta de la evolución de mis canciones porque si reparas en los discos verás que son totalmente diferentes. Empecé con la electrónica y terminé haciendo un disco a dos guitarras y voz. Así que sí, esto es un cambio de ciclo totalmente. Hemos hablado de ello, he hecho electrónica… así que no quiero volver a pasar por los mismos derroteros, pero tampoco voy a seguir caminos o atajos.

Por el hecho cómo están aunadas las canciones en el recopilatorio, sin seguir un orden cronológico, parece que todas siguen una evolución natural. Está todo muy pensado, ¿verdad?
Es lo que intentaba. Al poner el orden, hacer la selección… buscaba que tuvieran esa evolución auditiva. De hecho, el primer disco es mucho más electrónico que el segundo.

Pero en el segundo es donde aparecen más colaboraciones.
Sí.

¿Esta selección de canciones es la mejor por sonido o por recuerdo?
Fíjate, no creo ni que sean las mejores canciones. Son las que escogí cuando hice la selección. Seguramente ahora elegiría otras. Es lo bueno de ser cambiante. En el momento en el que lo hice lo encontré bien, incluso curioso. Pero no están todas las que escogí puesto que hay algunas que fracasaron totalmente porque no conseguía pasarlas por el filtro actual para poder recuperar la esencia de la composición del momento y el por qué del nacimiento de esas canciones, así que se han quedado en el tintero. Pero ahora, a lo mejor, sí que elegiría otras. Aun así estoy contento porque forman parte de mis discos.

Siempre queda la opción de una caja.
Sí (risas).

‘Si tú quieres mi princesa’ fue una canción que sirvió un poco para darte un empujón dentro de “Entre lujos y otras miserias”. Pero me pregunto, ahora que la has rememorado, si volviste a pedirles a los Príncipes que hiciesen coros.
(Risas) ¡Hostia! ¿Te puedes creer que lo pensamos?

¡No jodas! Cuenta la historia para quién no lo sepa…
Le envié una carta al Príncipe por si quería hacer coros en ‘Si tú quieres mi princesa’, ¡aunque al Rey también se la envié! Pero bueno, lo olvidé. Al cabo de un tiempo llamaron a mi puerta para darme una carta. No era un paje, pero casi (risas). Efectivamente, era una carta desde el Palacio de la Zarzuela con su membrete y tal que decía algo así como que -de parte del Príncipe y del Rey- no podían por razones de trabajo no podían grabar en el disco pero que lo agradecían y que incluso les había gustado el disco.

¿Y qué pasó con la carta?
No sé dónde estará, pero nos reíamos pillando cada colocón… (Risas). Y bueno, ahora lo pensé otra vez, pero preferí no hacer nada y menos ahora que me he enterado de cosas del Rey…

Le iba a dar un toque especial al disco, hombre.
Si, ¿no? Incluso hay una versión de esa canción en la que canto imitando al Rey.

Sería una buena cara B.
Sería preciosa, pero ya no quiero nada de la monarquía. No es el mejor momento. ¡O sí! Sí es el mejor momento… para darles otra oportunidad (risas).

Veo el disco como un bukkake. Llegan todos los invitados y expulsan su semilla sobre la canción correspondiente. ¿Cómo se han elegido a los invitados? Parece que la elección no ha consistido en enviar la lista y que ellos eligieran, sino que tú has visto cual era la pieza perfecta para cada uno.
Efectivamente, ha sido así. Le di la canción a cada uno de ellos. Aunque no sé si Corcobado al final eligió entre tres. En el caso de Loquillo está clarísimo [‘Cuando saliste de la cárcel’]. Al igual que con Nacho Vegas [‘El pozo de un lamento’] o con Adanowsky [‘Bala perdida’].

No fue tirar los dados dejando todo al azar.
No, claro. También, en el caso de los invitados, tienes que hacer un esfuerzo para entender el terreno vocal y poético donde se sientan cómodos para que no hagan un sobreesfuerzo. A veces, cuando escucho a según que artistas colaborando en según que discos, veo que no pega y que además no sale favorecido. En cambio, en mi disco, creo que salen todos muy favorecidos.

Sin ir más lejos, la que cantas con Enrique Bunbury [‘Hada’], era un dúo muy esperado porque pese a que ya la hicisteis juntos en el Freak Show y en un concierto en El Sol no se registró.
Exacto. No salió registrada pero sí que sale un trocito en los ensayos. Fue Enrique quien eligió esa canción, le encanta.

Y de “Bushido” encontramos nada más que ‘Rusa-rumana’, aunque lo previsible habría sido hacer ‘L’amour’.
Sí. Lo que pasa es que hacer ‘L’amour’ iba a ser demasiado previsible, así que preferí hacer otra canción más distinta y un poquito más perversa.

Incluso hay dos canciones nuevas: ‘Tres amores’ e ‘Inventaré’.
‘Inventaré’ la compusimos con Paco Plaza, Jaume Balagueró y Albert Lesán. Lo pasamos tan bien esa tarde-noche que decidí incorporarla por lo que vivimos, pues las canciones se terminan quedando por lo que has vivido. Es fresca, divertida… así que se quedó.

Vienen de lejos las colaboraciones con Paco Plaza, Jaume Balagueró, ¿verdad? Recuerdo que en el corto de Balagueró [“Para entrar a vivir”] suena ‘Hada’. Y en “Rec” y “Rec 2” también aparecen canciones tuyas, como ‘Vudú’.
Sí, son colaboraciones que ya vienen de lejos. A Paco Plaza lo conocí hace mucho tiempo cuando se me acercó en una discoteca cantándome las canciones. “¿¿Y quién es este tío??”, pensé (risas). Pero me cayó tan simpático que nos empezamos a conocer. ¡Se sabía todo! Después me presentó a Jaume Balagueró, empezamos a compartir copas… Somos muy buenos amigos, pero lo que hay también es atracción hacia nuestras obras.

¿Estas dos canciones tienen que ver con el paso natural del ciclo?
No, no tienen que ver nada. Lo que ahora estoy haciendo es totalmente diferente, me he deconstruido como ser humano y como artista.

Suena a que vas a hacerlo más primario…
¿Más primario? No tiene qué serlo necesariamente. Yo diría que incluso será más difícil, sin concesiones. En realidad nunca había hecho concesiones, pero ahora, escuchando el recopilatorio, puede hacer canciones más de corte Pop con estribillos y demás. Con esto no quiero decir que en el futuro no haya estribillos, pero las canciones van a estar al servicio del poema y de la parte visual.

¿Poemas musicalizados?
Eso es lo que he hecho con Gelman, un disco que saldrá dentro de poco. Pero de lo que te hablo es de intentar no hacer canciones, acabar con el mito de la estrofa y del estribillo.

Vuelvo a Analogic Emotion. No hay atisbo de ninguna de aquellas canciones (más bien bases electrónicas) en el recopilatorio, aunque lo más cercano es el riff de ‘Vudú’ con ‘Dancing in my horse’.
‘Vudú’ es una canción muy inspirada en el Psychobilly y Punkabilly, el bueno, el que me interesa de Stray Cats. Pero en cambio, ‘Dancing in my horse’ es un Breakbeat más yanqui. No las acabo de unificar, pero lo más parecido es el riff. Lo que pasa es que como no canto en ese disco no lo vi como para meterlo en el recopilatorio.

“Entre lujos y otras miserias” ayudó a que sirviera como trampolín, pero “Descarado” fue una confirmación. De hecho, significó tener una fama mayor.
Sí, porque era más digerible. También es verdad que “Descarado” salió en un buen momento. Tuvo mucha repercusión a nivel prensa, público… Pero “Entre lujos y otras miserias” era más complicado, pues la voz está baja, cuando en “Descarado” es lo contrario. Pero la verdad es que cuando te dejas llevar por la mano de un productor Howie B tienes que tirar por donde quieras. Fue la primera vez que confié en alguien.

¿Te cuesta confiar en alguien cuando grabas un disco?
Yo soy confiado mientras las personas tengamos un punto en común. Me gustan las interpretaciones de otra gente; lo que piensan, lo que aportan… No me cierro en banda, me gusta que aporten.

Sin olvidar a Charly Chicago…
Charly ha estado conmigo desde el principio. Me gusta jugar para ver por dónde puede ir la canción.

Supongo que la confianza con Charly es total, pero me pregunto si desconfías de alguien que entre por primera vez.
No te creas, yo me dejo. Ya te digo, me gusta jugar, e incluso doy tiempo para que la gente juegue.

Eso es como dejar a tu pareja con otro.
Sí, soy muy liberal. No tengo ningún problema con estas cosas (risas).


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