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Susan Marshall: De aquí y de allá.

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“Unos años después de que terminara The Mother Station intenté decidir lo que quería hacer”.

Mucha gente no acaba reparando en ciertas figuras si no se las recuerdan. Automáticamente aparecen en la memoria discos y trabajos de esa persona en cuestión. Susan Marshall atesora un currículum impresionante. Ha hecho coros para Lynyrd Skynyrd, Afghan Whigs, Screamin’ Cheetah Wheelies o North Mississippi Allstars. Además de M Clan. Pero Susan es conocida por haber sido componente de The Mother Station, quienes editaron un único y esplendoroso plástico que forma parte de los mitos “olvidados”.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.

Publicada en Popular 1 / Nº 461, Marzo 2012

Es interesante comprobar como una persona como tú, con una formación clásica, termine siendo una de las voces femeninas de culto en el rock and roll. ¿Es posible que ciertas técnicas mejoren con una formación, digamos, más cuidada?
Mi formación clásica me ayudó a sostener mi voz porque las melodías vocales de The Mother Station fueron muy exigentes.

Ya no hablo de la actitud solamente, sino de la voz. Claro, que lo llevas en la sangre, pues has crecido en un entorno familiar muy musical. ¿Qué influyó más en tu carrera, la herencia genética o el entorno en el que creciste?
Definitivamente las dos cosas me influyeron. Mi padre, abuela, y hermana. Todos cantaban. Vivir en Memphis, alrededor de tanto talento, también tuvo un gran impacto en mi vida.

También destaco los diferentes registros que alcanzas. Puedes romper la voz y sin embargo ir por el camino del Soul. ¿Crees que tu versatilidad ha dado pie a que participaras en tantos discos de distinto pelaje?
Totalmente. Eso es el resultado de mi entrenamiento clásico. Hay gente que pierde la voz al crecer pero por mi entrenamiento clásico yo puedo manipular mi voz como quiera. Yo no tendría voz que tengo a esta edad si no fuera por mi entrenamiento clásico. Se lo debo todo.

Y digo también “de culto” porque tienes un currículum impresionante sin ser una cara muy conocida pese a la gran voz que atesoras. Aunque… creo que dará igual la fama cuando el reconocimiento es mucho mayor, ¿verdad?
Cuando era pequeña quería ser ‘famosa’. Pero la verdad es que no es sustancioso querer ser ‘famosa’ sólo por serlo. Lo que es importante para mí es que he tenido mucha suerte. Me ha encantado trabajar con diferentes artistas de distintos géneros musicales. Trabajar con estos artistas me ha hecho crecer mucho.

Yo, personalmente, pienso que se perdió tiempo desde la formación de The Mother Station hasta la publicación de este único disco. Si no me equivoco, la banda nació en los primeros años de los 90 y pasaron cuatro años hasta que vio la luz “Brand New Bag”.
La banda fue formada en 1991. No firmamos con la compañía hasta más tarde, en el año 1992. Después fuimos al estudio inmediatamente para asegurarnos de que nuestras canciones eran lo mejor que podíamos ofrecer. Al poco tiempo pasado, el álbum fue lanzado. Costó tiempo encontrar las personas correctas para la banda y para que Derek Oliver nos fuese a ver. Hicimos el álbum el año en que lo conocimos y lo lanzamos en el momento que podíamos.

También estamos hablando del 1994, pleno auge del Grunge y del Brit-Pop. ¿Crees que este factor hizo demasiada sombra al Hard-Rock de la época y en especial a “Brand New Bag”?
La razón por lo cual la banda no siguió no era por el Grunge. Llegamos a las listas de Rock de la revista Billboard y fue porque lo hicimos muy bien. Una de las razones por la que no continuamos fue porque Electra incorporó a East West. En ese momento sentimos que nos estábamos perdiendo en la consolidación y no tuvimos la atención que necesitábamos. Cuando la compañía de discos no quería apoyar el tour en Europa abriendo a ZZ Top decidimos que ahí se terminaba. Fuimos muy bien recibidos a pesar de los otros tipos de música que eran exitosos en ese momento.

Sin embargo se grabó otro segundo disco, pero nunca se llegó a presentar. Entre las canciones se encontraban “Losing You” de los Faces, y “99Lbs” de Humble Pie, donde también estaba la voz de Mavis Staples. ¿Tenía título o perspectivas para la venta?
Unos años después de terminar la banda pensamos grabar algunas de las canciones que no habían llegado al primer álbum. Una de ellas se llamaba ‘99 lbs’ grabada con Ann Peebles. Entramos al estudio para terminarla sin dinero y no teníamos una compañía de discos para lanzarlo. Fue una noción romántica intentar otro álbum. Queríamos mucho a la banda pero no funcionó por varias razones.

Por cierto, ¿ese material se conserva todavía? ¿Tienes constancia de su paradero?
Yo tengo las canciones y no tenemos planes para lanzarlas.

En cuanto al resto de componentes; Gwin Spencer ha editado su propia música. Rick Shelton está desaparecido del panorama musical. Y tanto Michael Jaques como Paul Brown, pese a seguir tocando, también están bastante desapercibidos. ¿Tan intensa fue esa época como para que ninguno de los antiguos componentes se aventurara a continuar una carrera sólida por su propia cuenta?
Todos siguieron haciendo sus propias cosas. Gwin Spencer se mudo a Los Ángeles y lanzo su propio álbum. Rick Shelton estuvo en algunas y diferentes bandas que tuvieron tratos con compañías importantes. Ahora él es un escritor porque es hacia donde su viaje musical lo ha llevado. Sólo porque no se lea mucho de esta gente no quiere decir que no estén haciendo su propia música. Paul Brown siguió trabajando con Ann Peebles y ahora trabaja con Bobby Rush. Vive en Nashville y trabaja con muchos artistas de Blues. Todos están bien y felices.

¿Mantienes algún tipo de contacto con ellos?
Sí, todavía somos amigos.

¿Qué es lo que recuerdas con más cariño de aquellos días con Lynyrd Skynyrd? antes de darte a conocer con The Mother Station te uniste a ellos para hacer coros en “Lynyrd Skynyrd 1991”. Realmente era un trabajo crucial para los Skynyrd, pues era el primer disco tras el fatídico accidente de avión y el resurgimiento de la banda después de “Street Survivors”.
Grabar con Lynyrd Skynyrd surgió porque mi novio en ese momento, quien es ahora mi esposo, estaba trabajando con Tom Down en ese proyecto. Tom quería dos cantantes más que pudieran cantar soul y Jeff me sugirió. Me uní a Dale Rossington, la esposa de Gary. Le encantó mi voz y le confirmó a Tom mi contratación. Dowd también estaba feliz y en dos o tres días grabamos diez canciones. Fue una experiencia muy bonita.

“Keeping The Faith”, “Good Thing” o “Smokestack Lighting” son cortes donde se puede apreciar muy bien tu voz en los coros. Me pregunto si dejaban que tu aportación fuese libre o en cambio tenías que seguir unas normas.
Fue mi primera gran sesión de grabación. Antes de esto nunca había grabado con alguien tan famoso o había tenido la oportunidad de trabajar con un productor tan importante como Tom Dowd. Tom era un maestro en el estudio trabajando con los músicos. Sabía como sacar lo mejor de nosotros. Nos daba estructura, pero también nos dejaba ser nosotros mismos entre esa estructura.

¿Cómo te encontrabas personalmente con el grupo tras haber convivido con ellos en el estudio y lo que pudo haber sido en la carretera?
Me pidieron que fuese de gira con ellos, pero como Gwin Spencer y yo habíamos formado recientemente The Mother Station no pude, aunque hubiera sido un gran honor. Les dije que iría si alguien se enfermaba. Hay gente que cree que cometí un gran error pero yo pienso que no.

Dejando de lado el carácter sentimental, ¿crees que sin la aparición de Powell no habría existido nada de lo que has hecho hasta ahora, tanto tu participación con Lynyrd Skynyrd como The Mother Station?
Conocí a Jeff cuando The Mother Station estaba grabando en Ardent. No tenía nada que ver con Lynyrd Skynyrd. Él únicamente puso el pie en la puerta de Lynyrd Skynyrd, pero no tenía nada que ver tampoco con The Mother Station.

Tom Dowd y Jim Dickinson fueron también clave en tu desarrollo como corista. De hecho podrían ser reconocidos como tus padrinos. ¿Cómo surgieron estas conexiones entre tú, Dowd y Dickinson? Supongo que los Estudios Ardent fueron culpables de estos encuentros.
Sí. Ardent era como mi casa. Yo estaba allí casi todos los días y conocía gente todos los días. Mi segunda sesión importante fue trabajando con Jim Dickinson. Jim sabía de mí por Tom Dowd. Jim estaba trabajando con Toy Caldwell y me pidió cantar en el disco. Esa fue la primera vez que trabajé con Jim. Aparecía mucho en sus sesiones. ¡Hasta me pidió darles clases de canto a sus hijos cuando eran niños! Los dos fueron mentores para mí.

Volvemos a 1994. Año clave. A parte de lo ya hablado, colaboras en el disco debut de Screamin’ Cheetah Wheelies. Quizá, por su contenido menos ortodoxo, pudiste lucirte mucho mejor, como en “This Is The Time” o “Ride The Tide”. Pero estos no eran Lynyrd Skynyrd, sino un grupo que grababa su primer disco. ¿Fue distinto el método de trabajo en esta ocasión en comparación con lo anterior?
Sí, porque no tenían reglas. Querían que la cantante de The Mother Station cantara sus canciones.

Tu carrera como corista se disparó. Entre otras colaboraciones que vinieron después, la de Primal Scream con “Give Out But Don’t Give Up” resultó ser una confirmación. ¿En esta ocasión se adaptaron ellos al sonido de raíces al que tú ya estabas acostumbrada?
Realmente era Denise la que cantó en esa canción. Yo hacía los coros. Denise Johnson fue la voz principal.

Y no puedo olvidar tu colaboración con M Clan en “Un Buen Momento”. De nuevo un grupo que saca su primer disco, pero en este caso no es de lengua anglosajona. ¿Cómo surgió esta colaboración? M Clan grabaron en los Estudios Ardent, pero me resulta muy curiosa tu introducción en la música americana pero en otro lenguaje.
Cuando The Mother Station viajó a Europa para promocionarse fuimos a España. La compañía que lanzaba el disco se llama Dro. Tuvimos entrevistas en Madrid y Barcelona de radio y prensa. Durante nuestra estadía conocimos a una banda que también estaba en Dro. Nuestro gerente de prensa, Javier Bilbao, había mencionado que M Clan buscaba un productor e ingeniero para grabar el disco y yo les sugerí que vinieran a Ardent y conocieran a mi esposo. Los conocimos en El Sol en Madrid, aunque no nos podíamos comunicar muy bien nos conectamos musicalmente. Un buen día, en Ardent, se recibió una llamada de M Clan diciendo que querían que Jeff grabara el disco. Nos divertimos muchísimo cuando vinieron a Memphis.

Pasan los años y tu nombre como corista se hace fuerte en el panorama. Llegan Lenny Kravitz (“5”) y Afghan Whigs (“1965”). Con “5” Lenny Kravitz terminó por consagrarse con varios premios y Afghan Whigs firman uno de sus mejores trabajos. No sé si lo crees así, pero disco en el que aparecías, disco que resultaba ser clave en la carrera de ese grupo o cantante. ¡Eras un amuleto!
Yo sólo canté una canción en al álbum de Lenny Kravitz. Lenny quería exactamente lo que él quería. Había reglas y era todo muy estructurado. Era exactamente lo que él quería, como ya te dije.

Es 1998 y tu voz suena tan personal que canciones como “Somethin’ Hot” o “John The Baptist” llevan tu firma. ¿Te afectaban las modas de alguna manera a la hora de adecuar tu voz? Digo esto porque “5” (con temas como “Supersoulfighter”) no tenía nada que ver con lo que habías hecho anteriormente.
En ‘Somethin Hot’ y ‘John the Baptist’ era Greg Dully queriendo ser yo porque el sonido es mío. Sus reglas eran no tener reglas. Él quería que yo fuese la estrella y a él le gusta que los músicos fueran mejores que él y que lucharan por esa fama.

Antes de la llegada del nuevo milenio grabas en “Horse Of A Different Color” (de Willie DeVille) y eso supone la vuelta a las raíces. No obstante se trataba de uno de los últimos discos de Willie DeVille… ¿cómo era trabajar con alguien como él y qué te pudo reportar aquella experiencia? Supongo que el adjetivo “entrañable” sería lo más apropiado.
Eso fue cosa de Jim Dickinson. Yo conocí a Willie y trabajé con él durante solo tres o cuatro horas. Era un buen hombre y me encantó estar en su disco, pero no lo llegué a conocer mucho más.

Ya que profundizamos en este tema. Formaste parte de “Nothing’s Impossible”, de Solomon Burke, antes de que él falleciera. Creo que era la primera vez que te encontrabas trabajando con una leyenda legendaria. ¿Imponía mucho su presencia? Su repentina muerte tuvo que suponer un shock para ti.
Solomon no estaba en el estudio cuando grabamos. Desafortunadamente, no conocí a Solomon hasta el funeral de Willie Mitchell. Los dos estábamos cantando ahí. Y sí, fue muy triste.

Después aparecen en tu vida Alvin and Bloodhearts (“Start With The Soul”), North Mississippi Allstars (“51 Phantoms”, “Polaris” y “Electric Blue Watermelon”), Battle Rockets (“Zoysia”)…, entre otros muchos. A estas alturas tu currículum era inmejorable, tanto que con North Mississippi Allstars repites varias veces. ¿Te sentías parte de la banda con todas esas colaboraciones?
Alvin ‘Youngblood’ Hart y la familia Dickinson (North Mississippi Allstars) son como familia para mí. Somos muy amigos. Amo colaborar con ellos y siempre me siento cómoda porque nos consideramos familia.

Tu desarrollo como compositora e instrumentista también fue tardío. Si mal no recuerdo, fue tras la ruptura de The Mother Station cuando decidiste componer, saliendo de ahí “Back To You”. ¿Más vale tarde que nunca?
Bueno, ’Back To You’ no fue mi primera canción. Una de mis primeras composiciones fue ‘Already Gone’. A mi amiga Reba Russell le gustó ‘Back To You’ y lo grabo antes que yo. Siempre toqué el piano pero cuando The Mother Station terminó yo estaba frustrada pero sabía que quería tocar y escribir mis propias canciones. Era por mi frustración por lo que vino la necesidad de tocar y escribir. Sí, efectivamente empecé a escribir después de The Mother Station.

Al igual que otros temas tuyos como “How The Mighty Have Fallen” (co-escrita junto a Bill Ellis o “Love Me Again” con Mike Carroll. Es más, “How The Mighty Have Fallen” apareció en “Hush”, de Ana Popovic. ¿Es ahí cuando te decidiste a empezar a trabajar en tu propio material para grabar un disco bajo tu nombre?
Unos años después de que terminara The Mother Station intenté decidir lo que quería hacer. Colaborar con otros escritores establecidos fue mi educación. Diferentes escritores que escriben en diferentes géneros de música. Después de un tiempo ya tenía un grupo de canciones eclécticas. Estaba esperando grabar hasta estar segura de la dirección que quería tener en el disco. Jeff me sugirió que hiciera lo que quisiera, pero no tenía una compañía de discos. Decidimos hacer el disco ecléctico.

¿Cómo fue el planteamiento de tu primer trabajo en solitario (“Susan Marshall Is Honey Mouth”)? ¿Te resultó complicado defender tus canciones y mostrarlas al público?
No.

¿Qué expectativas tenías? ¿Pensabas que iba a ser un trabajo bien recibido?
Las expectativas eran que yo quería sacar algo con mi propia voz. En The Mother Station las canciones fueron escritas por otras dos mujeres, no yo. Yo estaba cantando lo que ellas habían escrito. En ‘Susan Marshall Is Honey Mouth’, si había algunas canciones que no eran mías, pero la mayoría forman parte de mi autoría. Sólo esperaba que a la gente le gustara. Recibí un poco de crítica de gente que pensaba que era demasiado ecléctico. Pero como te contaba antes yo no tenía una compañía y no me gustaban las reglas. Entonces fue cuando decidí romperlas.

Eso sí, tu obra refleja muy bien los registros que tienes. Por ejemplo, “Susan Marshall Is Honey Mouth” tiene una calidad campesina, más próxima a Gram Parsons, mientras que “Firefly” es puro Jazz y “Little Red” coquetea con el Soul. ¿Es en estos proyectos donde mejor podías demostrar lo aprendido con la experiencia?
Yo respeto artistas que pueden trabajar con un tipo de música. Deseo que la gente pueda respetar a un artista que puede trabajar con diferentes tipos de música. No pienso que estoy siendo vanagloriosa cuando digo que todos los estilos de música que hago los hago bien. Yo antes cantaba ópera y la cantaba muy bien pero mi voz no era siempre como necesitaba para ese estilo de canto. No sé por qué la gente cree que un artista tiene que seguir un estilo toda la vida. Soy apasionada por muchos estilos de música y así será.

Pero daré mi opinión al respecto, pues considero que “Firefly” es un disco totalmente perfecto. Lo que me sorprende es que no grabes con asiduidad más discos en solitario. ¿Te consideras una compositora poco prolífica?
Sí. Todos los discos son muy diferentes y los hice así a propósito. El primero era ecléctico y yo lo sabía. Cuando hice ‘Firefly’ sabía que quería escribir algo con Soul con un sentimiento de Blues y Jazz.

¿Quizá es “Little Red” el que se salga un poco más de la norma al contener programaciones y aproximarse al Soul? Heredero del sonido de Memphis y además estando producido por Henry Olsen (Primal Scream) y Jeff Powell.
Cuando empecé a pensar en ‘Little Red’ sabia que quería explorar las influencias que el Soul de Londres y el Soul de Memphis compartían, entonces sabía que iba ser un disco de Soul. Quería que algunas de las canciones sean más del Soul de Memphis y algunas del Soul de Londres. Para el próximo disco no se todavía lo que voy a hacer pero podría ser completamente diferente.

Pero la joya es “Don’t Let Me Down” de The Beatles, que cantas junto a Lucinda Williams. Me parece un tema precioso y hasta sexy. Lo cierto es que con Lucinda Williams la amistad ya viene de lejos, ¿verdad?
Nos conocimos en el 2003 a través de una amiga que las dos compartimos, Shilah Morrow. Shilah trajo a Lucinda a uno de mis shows en Memphis. Yo he sido fan de ella desde que la escuché hacer un dueto con Steve Earle. Ella es una gran influencia para mí. La respeto como artista, poeta y amiga. ¡No puedo imaginar como sería el mundo de la música sin su música!

Siempre he dicho que la música norteamericana necesita un The Highwaymen pero con voces femeninas. Sería una buena idea juntar en un mismo disco a gente como Eilen Jewell, Dayna Kurtz, Lucinda Williams, Kathleen Edwards… y tú, evidentemente.
Me encantaría. ¡Si eres capaz de juntarnos inmediatamente estaré lista!

Aunque “Little Red” saliera en 2009 y hayas trabajado con otros artistas no has grabado nada propio desde entonces. ¿Tienes material preparado para un futuro próximo?
Estoy trabajando en eso mismo. Ahora soy la Presidenta de La Academia de los Grammys en Memphis y tengo dos discos en mente que voy a sacar prácticamente al mismo tiempo.

Finalmente la gran pregunta sería: ¿es la voz de Susan Marshall la que se adapta y hace grande a los grupos con los que trabaja o son estos los que quieren tener a Susan Marshall cerca para adaptarse ellos a tu voz?
Me gustaría pensar que es un poco de los dos. No creo que sea yo quién haga grandes a los demás. Pero me llaman por una razón; porque saben que puedo hacer lo que quieren. Hay gente que ni me conoce cuando me llaman, pero eso es cuando vengo recomendada. ¡Te aseguro que nunca he tenido quejas!


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