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Willy Naves: Derecho de admisión.

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“Lo difícil es entrar en la rueda, lo mejor es que no le debo nada a nadie”.

Este joven asturiano puede pasar desapercibido a su lado durante un concierto, incluso si se lo cruza por la calle. Otro muchacho más, de esos que van con gafas de sol y barba de días caminando sobre las calles escuchando música en su iPod sin más preocupaciones. Quizá no conozcan su vida, posiblemente no les interese, pero piensen por un momento en el “como” y no en el “por qué”. Willy Naves, ovetense de nacimiento, ha tenido la valentía de luchar su guerra, la que ahora le toca pelear a las nuevas generaciones que todavía tienen algo de interés por la música, su música, la propia. Autoedita sus propios trabajos, de hecho, uno puede escuchar libremente sus dos Ep’s: “La casa de la playa” (2009) y “Pirotecnias animadas” (2011), dos pequeños cancioneros que uno puede guardar en su iPod y caminar por la calle, con gafas de sol… sin más preocupación.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.

Publicada en Paisajes Eléctricos.

Leo entrevistas tuyas y poco se puede rascar de lo que preguntan. ¿Eres una persona que tiene poco que decir o prefiere decirlo todo en las canciones?
Supongo que soy una persona reservada, intento hablar y pronunciarme solo cuando la situación lo requiere. En las entrevistas generalmente se acaba cayendo en los tópicos de siempre y es complicado motivarse, se pierde la frescura. Si estuviéramos de cañas charlando sería otra cosa, porque soy un gran conversador.

También te han denominado (de manera arriesgada) como “nueva promesa del pop nacional”. Dejando de lado las presiones, ¿no te asusta que te puedas quedar en “promesa” si las cosas no salen como quieren (atención!) que salgan?
Sinceramente pienso que son etiquetas que los críticos ponen para agradarte y darte jabón, y que las agencias de management utilizan para venderte y conseguir bolos y promo. Pero lo realmente el noventa por ciento de quien lo escribe/dice es por puro “quedar bien”. Siempre gusta que a uno le den jabón, pero no cambia las cosas. Hay gente que es mucho más promesa que yo… yo solo estoy ahí trabajando, desde hace mucho, pero hay gente con mucho talento y muchos contactos que saldrán mucho antes que yo. […] Me asusta no poder llegar nunca al circuito profesional, es decir, tocar en festis, girar por salas en condiciones etc, ahora lo hago, cierto, pero es el principio, siempre soy el de las letras pequeñas en los festis, el telonero… Me gustaría que todo el esfuerzo e ilusión que tengo se viera recompensada simplemente estando ahí, para mi eso sería triunfar en mi vida musical. Pero me asusta por mí, por los cientos de horas que dedico a esto y por todas las cosas que me estoy perdiendo por dedicar todo mi tiempo y dinero a la música. Es una meta personal.

Y no hay nada que me joda más que te comparen con Leiva, Iván Ferreiro o Mikel Erentxun. ¿Aprenderán los plumillas a dejar de comparar a los músicos con otros? (Desde el punto de vista de artista)
[Risas] acabas acostumbrándote… no se. Me sorprendió mucho lo de Mikel cuando lo leí, no se jamás lo hubiera pensado, compartí escenario con él este año, pero no veo similitud con mi voz. Leiva, quizás por la dicción que utilizo en ocasiones, pero cada vez menos porque con el tiempo he cuidado las dicciones más violentas. […] Y Ferreiro… pues llevo viviendo con ello toda la vida, no me sorprende para nada. Lo que pasa en este país es que hay un gran problema de percepción auditiva con las tesituras. Cuando escuchan una voz masculina tenor (aguda) rápidamente te llaman comercial patatín patatán… en cambio cantas exactamente esa melodía exacta nota por nota en una octava más grande, y te conviertes en icono indie nacional, ¡y si ya la desafinas un poco la de dios! […] En cambio escuchan a bandas anglosajonas y se les caen las bragas con la tesitura aguda de tenor, como puede ser The Kooks, Placebo, Radiohead… no me jodas, a eso se llama no tener criterio, el hecho de hacer melodías y cantarlas bien no tiene que ver con el idioma… Estoy seguro que si Morrisey fuera español le meterían caña por su tono agudo y su dicción, incluso habría algún listo que diría lo de: “tiene una voz rollo Dani Martín de El Canto del Loco”.

Supongo que, aunque te halaguen las comparaciones, puede molestar que uno busque su propio sello y terminen sacándole parecidos.
Halaga porque por ejemplo Ferreiro, y sobre todo los Piratas me molan mucho, pero llega un momento que también da un poco por culo tanta comparación. También depende mucho de quién te lo diga y cómo te lo diga. Pero yo no me siento y digo, coño voy a cantar este tema como Pepito, ahora este otro como Menganito… Es algo que acabas pasando, porque no tiene mucho sentido, lo que jode es que sean supuestamente críticos especializados los que lo hacen, y que lo hagan de modo categórico. Pero vivimos en España, ¡el país de las comparaciones y las envidias al vecino!

Si no me equivoco empezaste estudiando en el conservatorio desde los ocho años. ¿Tenías en la familia antecedentes musicales?
Si, con ocho años empecé la carrera de guitarra clásica, he estado quince años en el conservatorio. En casa tocaba el piano mi hermano, a mi el piano nunca me gustó, y cuando me sentaron en el despacho para matricularme dije que quería tocar la guitarra, y mis padres, que son unos santos, dijeron que adelante, en vez de obligarme a tocar el piano que ya tocaba mi hermano, y que habían hecho un esfuerzo en comprar uno para casa.

Y en la adolescencia te compras tu primera guitarra. Se sincero, ¿un adolescente (por más que le guste la música) a esa edad, toca para crecer o para poder follar?
Sí, compré mi primera eléctrica una Epiphone Les Paul, serie B que tenía una buena hostia y que la vendían mas barata por ello, siendo sinceros una mierda de guitarra que pagué a precio de oro. […] Joder… con el paso de los años me he dado cuenta que era un pringado… no me la compré para follar, me la compré para fliparme delante de la tele con la guitarra colgada y ver el video ‘There and them’ de Oasis, me creía Noel Gallagher en un estadio de cien mil personas [risas], muchas horas pasé delante de la tele y del espejo creyendo que estaba en un gran escenario. […] Después ya me di cuenta que con la guitarra ganaba +50 en atractivo para las chicas, así que siempre la llevaba a fiestas y botellones, cada uno utiliza las tácticas de guerrilla que se le ponen a tiro cuando el físico que a uno le han dado no es suficiente.

Luego pasas a formar parte de Entropía, aunque viendo tu historia, no duró mucho. ¿Qué ocurrió? ¿Tan pronto y ya hubo roces típicos (y tópicos) entre los componentes?
Primero formé varias bandas de covers, hacíamos versiones de Oasis, Placebo, etc, algún tema propio, nos llamábamos Kernel Panic, pero éramos unos paquetes. Después empecé a tocar en Motel Blues, me ficharon de guitarra eléctrica, era el “pezqueñin” del grupo, con ellos aprendí un montón, di conciertos muy bonitos y tengo buenos recuerdos. […] Cuando me fui, formé “Entropía” cantaba en castellano, tocábamos regulero, pero al final teníamos buenas canciones, éramos un poco ruidosos, pero nos apañábamos. Roces gordos nunca hubo, la banda la formé con el que es mi mejor amigo él y yo siempre juntos, después hubo varios miembros, pero la formación final nos llevábamos de puta madre, pero para el resto era un hobby. Mi amigo es un tío inteligente, Ingeniero de teleco y matemático y pasaba de perder el tiempo para algo que no le reportaría nada seguro en el futuro, se fue a Bélgica a terminar el proyecto fin de carrera, el resto de la banda por estudios o trabajo se fueron de Asturias también. Fueron las circunstancias de la vida, no hubo malos rollos ni egos.

Una pena, me consta que estuvisteis a punto de grabar un LP…
Sí, entrábamos a grabar en Diciembre un LP, teníamos sello y distribución, el estudio ya estaba reservado, pero ese Noviembre el batería se marchó a Madrid y dejó la banda, primero momentáneamente y después definitivamente, los otros componentes me advirtieron de sus planes de futuro (estudios, familias, novias…). Decidí no grabar, era una estupidez. Me alegro de haberlo hecho, hubiéramos grabado una mierda de disco, no estábamos ninguno preparado. Hubiera sido una gran hostia.

Pero como eres buen profesional (y quieres evolucionar), te lanzas en solitario. ¡Con dos cojones!
Lo pasé muy mal, lo recuerdo como una de las peores épocas, muy disgustado. Pasé de la ilusión de grabar un disco a no tener nada. Estuvo unos meses muy perdido, odiando mucho a la música, recuerdo que leí “Demian” de Herman Hesse y no se por qué me ayudó, porque es un libro realmente deprimente y jodido, pero me ayudó. Decidí seguir por mi cuenta, nada de bandas, nada de depender de otras personas, si el único que trabajaba y se lo tomaba en serio era yo, para qué contar con nadie, así estaba de enfadado con el mundo por aquel entonces. No me comí la bola, pasé de buscar nombres ni historias y me lancé como yo mismo Willy Naves, recuerdo que al principio aquí en Oviedo me costó un montón encontrar músicos con los que tocar, yo quería hacer algo serio, pero los músicos buenos con los que hablaban no confiaban en mi, debían de verme como un pobre infeliz. Menos mal que las cosas han cambiado y ahora es todo lo contrario. Pero no fue nada fácil empezar solo de cero. Eso sí, es la mejor decisión que he tomado en mi vida, la mejor.

¿Mantenías mientras tu carrera académica o ya estabas trabajando?
Cuando pasó lo de Entropía creo que acababa de terminar la Diplomatura de magisterio y el conservatorio, o estaba apunto, no recuerdo exactamente. Después he vuelto a estudiar para técnico superior de sonido. Pero llevo trabajando desde los diecisiete años en academias de música y colegios ejerciendo la enseñanza, siempre paralelamente a los estudios, era la única forma de poder pagarme los amplis, las guitarras y los locales de ensayo. Ahora sigo trabajando, parte enseñando música y otra como técnico de sonido en estudio y directo.

¿Tras salir de Entropía, pensaste en dejar de lado la guitarra y “centrarte” (tal y como lo dirían los padres) en sentar la cabeza?
No, estuve un tiempo muy jodido, pero dejarlo nunca lo pensé. Tenía mi vida muy encaminada en la música, llevaba tiempo dando clases, y al fin y al cabo es lo que se hacer, todos mis estudios están relacionados con la música: maestro, conservatorio y técnico de sonido… creo que me centré demasiado en la música [risas]. He tenido suerte de que mis padres siempre han respetado mucho mi camino, no me han puesto trabas, supongo que preferirían que hubiera estudiado algo más de provecho como medicina o arquitectura, los padres quieren lo mejor para sus hijos y la música no lo es, pero bueno, ya tenía a mi hermano -como digo yo- el “hijo inteligente”, físico, que es un crack, yo soy el “hijo artista”.

“Me asustaba la posibilidad de que fuera un fracaso”.

Evidentemente no pongo en duda tu filosofía de trabajo, pero desde tu punto de vista y como músico, ¿serías capaz de mantener los principios iniciales una vez que dejaras de ser una promesa para pasar a ser una figura reconocida?
Es una pregunta muy buena. Yo deseo que sí, siempre me han valorado mucho mi humildad y disponibilidad. Siempre digo a la gente de mi entorno que nunca me dejen convertirme en un estúpido. Me gustaría decirte que nunca voy a cambiar que siempre seré el tío accesible que soy y tal, pero no sé como podría reaccionar al éxito, debe de ser jodido no crecerse cuando llevas tiempo deseando algo con tanto esfuerzo, me asusta ver como a la gente que le pasa cambia, por mucho que digan, en mayor o menor medida la gente cambia, lo he visto muchas veces y los últimos años más de cerca con gente del entorno. Yo intento cuidar mucho las formas, contesto a todos los mails (algo que me quema mucho que la gente no haga, mucho, mucho), todos los mensajes, twitts, intento ser muy amable con la gente que me para y me habla. […] Ojalá llegue ese día y no cambie, o por lo menos no me convierta en esta gente que tanto detesto, que parece que vive en una nube, que caminan como si fueran The Strokes, el rol de artista tiene que acabarse cuando te bajas del escenario. Si me convierto en eso tienes permiso para meterme cuatro hostias.

Ahora vamos a dejarnos de elucubraciones y vamos a hablar de “La casa de la playa”, un Ep que fue premiado y galardonado de manera notable durante el 2009. ¿Es el éxito el opio del vencedor?
Estuvo muy guay, mas que nada porque no lo esperaba, gustó mucho, pero me alegro de ello, fue un trabajo en el que se puso tanto cariño, no os lo podéis imaginar el cariño y esfuerzo que se puso en ese EP, además fue de muchas personas, Sergio Sastre que lo produjo y me ayudo infinitamente, Román y Toni que grabaron desinteresadamente, Zahara que me dio muchos consejos. Había poco dinero, muy pocos medios, pero todo eso se suplió con mucho mimo a la hora de hacer las cosas. Y eso se nota. Fueron unos días muy intensos. […] Después acompañó la promo que hice, la gente se lo descargó mucho y sobre todo que Mondosonoro la escogiera como mejor Demo de Asturias, me ayudó a salir de aquí y tocar bastante y hacerme un nombre por pequeño que sea.

La anterior pregunta viene porque hay quien hace un disco notable (y premiado) que le da cierto éxito, pero tras cegarse, el siguiente álbum termina siendo una hostia contra el suelo. ¿Sentías que “Pirotecnias animadas” podía no estar a la altura?
Tenía mucho miedo, me asustaba la posibilidad de que fuera un fracaso, además esta vez las canciones tenían mucho más de mí, yo me encargaba de todo, y grababa con la banda que me acompaña en directo. Además era consciente de la evolución que había sufrido como músico, las canciones son más densas y entran menos a la primera. Pero era lo que me salía hacer y así lo he hecho. […] Creo que es un EP de paso, de evolución y eso me gusta, ir moldeando mi propio estilo, buscando mi sonido, mi forma de componer. Las bandas tienen que evolucionar y no hacer siempre lo mismo. […] Una vez empecé a pasarlo antes de salir, a amigos y músicos colegas, me tranquilicé, la gente decía que había un salto, se nota una producción diferente y la calidad de sonido, melodías y estructuras trabajadas, todo mas oscuro quizás o denso, soy consciente de que a la gente le cuesta más meterse en harina que con “La casa de la playa”, allí me centré en los estribillos y en “gustar” al oyente, aquí un poco más en hacer lo que me apetecía, aunque entre los dos pienso que hay un claro nexo, es continuación uno del otro.

Incluso producido (este último trabajo) por Brian Hunt. ¿Cuánta confianza pones en tus productores para que no desvirtúen tus canciones de la idea que inicialmente tenías concebida?
Pues en “La casa de la playa” me dejé caer totalmente en Sergio Sastre (Miss Caffeína) somos amigos, me ofreció hacerme la producción y yo encantado. Hizo un trabajo increíble, muchas horas, muchos mails entre Oviedo y Barcelona, es una persona con mucho talento, y sobre todo es que se dejo la piel. Me ayudó mucho con estructuras y cosas que no había claras y vistió las canciones de forma exquisita, lo necesitaba, porque yo estaba un poco perdido en cuanto a grabar de forma seria, había grabado muchísimas maquetas pero nunca algo de más responsabilidad, y su experiencia me ayudó mucho. […] En “Pirotecnias Animadas” con Brian fue distinto, llevaba las canciones muy trabajadas, preproducidas y enmaquetadas, y con las ideas muy claras, era como regrabar lo ya grabado, el trabajo fue en el propio estudio, y su trabajo fue más de detalles. Brian tiene unas ideas cojonudas, tiene un talento enorme para encontrar texturas y sonidos, te puede grabar lo que sea con el objeto que menos te imagines. Estuvo genial, porque en el estudio experimentamos un montón, usamos mil cacharros y guitarras, tiene muchos elementos la producción, me ayudó con los coros al igual que David T. Ginzo. Fueron los coristas de lujo.

Todavía está reciente “Pirotecnias animadas”, pero, ¿te ves ya lo suficientemente madura y valiente como para meterte en la aventura del LP?
Estoy en ese punto… preproduciendo canciones para grabar a final de año. Y no se muy bien que hacer, creo que aún me falta un pelín para sentirme con fuerzas, creo que grabaré un EP cortito con los nuevos temas para después bastante de seguido meterme con el LP. Es mucha responsabilidad un LP, para mi no es solo grabarlo eso es lo menos complicado, si no que la salida que tenga sea la de un LP, últimamente todo el mundo graba discos, pero poca gente saca un disco en un formato largo, es decir, graba un LP, se prepara una estrategia de marketing, se prepara una buena gira, promo, TV, radio etc, para mi eso es el sentido de sacar un LP, ese conjunto, no grabar más de 35 minutos de música. […] Me veo maduro musicalmente, pero siento que puedo aún dar una vuelta de tuerca más tengo que conseguir el sonido definitivo, no tener miedo a hacer lo que me sale de verdad, contar con un buen conjunto de canciones en las que crea, sin canciones de relleno, y grabar un disco, no una maqueta de lujo, un disco con coros de disco, con arreglos de disco con lo que supone, ya que últimamente en España se ha perdido los estándares de calidad que antes había. […] Pero no es ese el factor que más me preocupa. Lo que me preocupa es los medios con los que cuente para grabar, no quiero grabar un disco con muy pocos medios, quiero tener respaldo y saber que ese disco va a tener una promo, que si no triunfa sea porque no gusta, o lo que sea, no porque quede ahí, sin saber que existe.

Aunque hay que tener en cuenta que vivimos en un país de sordos y de vagos, por lo que posiblemente un Lp sea una pérdida de dinero para ti y una pérdida de dinero para el que lo escuche y no le guste.
Joder, parece que me lees los pensamientos. Totalmente de acuerdo, es el mayor miedo que tengo grabar algo, ponerle todo el cariño esfuerzo y demás, y que ni se escuche, además, si me doy la hostia con un LP, es ya más complicado continuar con las mismas expectativas. Le tengo mucho respeto, conozco a amigos que tienen un LP de puta madre grabado, que lo han sacado y que han tenido menos repercusión que la mía con los EPs, eso es lo que no quiero. Concibo un LP como una cosa más allá de grabar 10 canciones. La cosa es el producto en conjunto y todo lo que hay a su alrededor, no la duración del mismo. […] Como tú bien dices podría ser una pérdida de dinero y tiempo tanto para mí como para el oyente.

Y cuentas con veinticinco años… la treintena anda cerca. Tal y como va el tiempo de rápido, ¿tienes cierta ansiedad por explotar a tiempo antes de que sea demasiado tarde?
Joder, estoy súper traumatizado con el tema, la semana asada cumplí veintiséis [risas], te mentiría si te dijera que no me preocupa. Estos últimos años veo a músicos y bandas amigas que lo están consiguiendo y pienso: ¡joder! que guay que esta gente esté tocando en festis y saliendo en los conciertos de Radio3. Pero por otro lado me entra el acojone de… ¿y yo, para cuando? [Risas]. No se, soy una persona insegura y no tengo problemas en admitir que sí que me da un poco de miedo nunca llegar a estar en el circuito profesional. […] Lo difícil es entrar en la rueda, lo mejor es que no le debo nada a nadie, es decir, lo poco que he conseguido lo he conseguido yo, nadie me ha apoyado de ninguna manera nunca, ni con conciertos, ni con promo, ni nada… No tengo nadie detrás que haya apostado por mi de alguna manera, ahora si que he empezado a trabajar con una agencia que me saca cosillas pero hasta ahora nada, así que pienso que si siendo de esta forma no me puedo quejar, siento que cuando alguien apueste un poco por mi será menos complicado. El que no se consuela es porque no quiere [risas]. […] Pero es imposible colarse en festis y cosas grandes sin un management fuerte que te apoye de verdad, o tener contactos de peso. Es frustrante llegar a algún festival y ver a bandas que uno (resalto, que es un pensamiento personal) piensa que no tienen el mínimo de calidad para estar allí, pero en el fondo es envidia, de no poder ser yo el que tenga la oportunidad.

De ser así… personalmente pienso que deberías explotar ya, que bastantes copias de Pereza tenemos en este bochornoso panorama nacional. Quizá eres de los que piensan que el mejor disco lo hace uno antes de morir.
¡Yo también pienso así! ¡Tengo que implosionar ya! ¿Con quién tengo que hablar? ¡Así habrá menos víctimas que explotando! […] Ahora en serio, creo que en la mayoría de los casos, no es la calidad lo que prima a la hora de estar ahí, hay mucha gente con mucha calidad que no llega, por lo que sea, en cambio, con apoyo y promo puedes saltarte muchas cosas… comer mucha menos mierda de la normal. Siempre hay que tener un mínimo de calidad y un mínimo de empatía emocional con el público, ya que lo que tienes que hacer es empatizar con tu música, no con tu actitud, ni con estupideces, empatía emocional. Y si tienes detrás a alguien que te haga tocar con los grandes… ¡está todo hecho!


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