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Lamari (Chambao): La disolución de la sangre.

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“El cuerpo te pide parar porque la historia puede comerte la cabeza de mala manera”.

Resurgir de las propias cenizas y además reinventarse para solventar los arañazos recibidos. Chambao publica su nuevo álbum. Han pasado diez años desde la aparición de la banda malagueña y cinco desde el lanzamiento de Con otro aire, su último álbum de estudio y además con título homónimo. Lamari, superviviente, habla con franqueza.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
FOTO: JUAN PÉREZ-FAJARDO.
Publicada en Cambio 16 / Nº 2114, 9 Julio 2012

¿Escribe el que sueña o llora el que canta?
¡Coño! Escribe el que sueña o llora el que canta… ¿Y qué te digo? (Risas). Siempre cuando cantas llorar, ríes… depende de cómo estés. Pero no lo sé. Yo sueño, escribo, canto, lloro… y todo a la vez. Pero con esa pregunta me dejas anonadada (risas). Aunque es una pregunta muy bonita.

Una de las letras de este disco canta a “una cura de mí misma”. ¿Necesita uno curarse de sí mismo para que su obra no presente cicatrices?
No es la intención de no presentar cicatrices, pero sí es cierto que uno necesita curarse de sí mismo de vez en cuando. Es lo más sano que puedes hacer, curarte de ti mismo. Pero ya no por esta profesión, sino por todas las cosas que te pasan en la vida.

Claro, esto no es el clavo que saca a otro calvo.
No, claro. Esto es masticarlo y echarlo afuera.

¿Y tragártelo?
Tragártelo… yo no.

Entonces, ¿tragas o escupes?
Yo escupo (risas). Para mí es mejor el “rollo terapia” de contar porque te oyes a ti misma. Con eso ya expulsas bastante al exterior. Además de que no soy de guardármelo todo.

Hay mucho aire en este disco. Digo esto porque en la canción ‘Al aire’, muy flamenca, por cierto, aparece al aire. Al igual que también hay mucha sangre.
Sí, es cierto, hay mucho. Supongo que el aire lo necesitaba porque estuve medio asfixiada. Las cosas salen porque tienen que salir y porque todo tiene un por qué, pero tampoco me paro mucho a analizar las cosas. Sí es verdad que en la producción hay más espacio y menos lío. Es un disco más sencillito y no tan “música para músicos”.

Suena eso tan pedante…
Exacto. Eso ya para mí no es música. Para mí la música no está limitada. Una cosa es que te guste o no te guste, pero hacer algo para un determinado sector…

Entonces, ¿“Redes” sería un programa exclusivo para científicos?
No, porque yo soy científica y lo entiendo. No todo, pero si yo lo entiendo… (Risas). Pero hombre, ese programa está de puta madre. Me encanta.

Con ‘Lo mejor pa ti’, el single, cuentas que te costó salir de una pena. Cosas que van pasando, que se van mezclando y se hace como una pelota. Personalmente lo interpreto como el gato que se lame y expulsa después la bola de pelos.
Claro. Me lamo las heridas y escupo la sangre. ‘Lo mejor pa ti’ se puede mirar por muchas partes. Es una especie de antídoto para cuando estés chungo. Para mí, el echar para fuera y el escribir sirve para expulsar lo que tengo todo el rato en la cabeza y no termino por echar.

¿Te consideras muy pesada en ese sentido?
Me meto mucha caña a mí misma. No llego al punto del sado, pero la más crítica soy yo conmigo misma.

O sea, ¿eres de esas personas que no puede escuchar su trabajo por no sacarle pegas?
No, bueno. No le saco pegas, pero una vez que la haces, es verdad, dejas de escucharla. A lo mejor es porque la has escuchado tantas veces para prepararlo todo que ya ni la oyes. La oigo cuando pasa tiempo porque la echo de menos y me pongo el disco.

¿Se puede echar de menos una canción que han pinchado tanto por la radio?
Sí. Aunque yo mis canciones no las echo de menos. Pero las de otros sí. No echo de menos mis canciones, para nada. Las oigo por acordarme porque una canción te puede llevar a muchos momentos desde que la escribes hasta que la terminas. Es un poco revivir cosas a través de la canción. Está guapo hacerlo de vez en cuando.

¿Y no tienes ninguna favorita?
Es que muchas veces, de tanto escucharla, me aburren hasta para tocarlas. Por ejemplo, ‘Playas de Barbate’. ¡Por favor, para ya de tocar la puta ‘Playas de Barbate’! (Risas).

Puedes convertirte así en un músico-souvenir.
A ver, yo hay una parte que entiendo y respeto. Pero hay otra que es la necesidad de uno. Por ejemplo, ‘Playas de Barbate’ no va en el repertorio nuevo, pero si en algún momento hay un corrito de peña que me insiste me la canto a capella. Con o sin músicos. Pero ya te digo, no va en el repertorio. Puede haber alguien que le coja apego a esa canción porque en algún momento de su vida significó alguna historia. Claro, eso no lo sabes, al igual que hay mucha peña que no sabe que yo he vivido a través de canciones de otros, solo que yo no soy así. Pero no por estar en esta profesión, sino porque no puedo estar delante de alguien gritándole que cante tal canción. No juzgo, pero que si me lo piden lo hago. Han venido a pasárselo bien, ¿no? pues voy a intentar que se lo pasen bien.

Este disco es muy desnudo y empieza como acaba. Prácticamente son dos canciones a guitarra y voz. ‘Al aire’, al comienzo, y ‘Madre tierra’, como bonus track. ‘Buenos consejos’ va por ahí, pero especialmente estas dos empiezan de una manera que simulan ser la tapa de un libro.
¿Lo ves así? ¡Qué guapo! Está de puta madre explicado. Para mí el producto tiene mucho que ver y además de que la opinión de Carlos Raya es esencial. Yo le dije que quería tener un orden y colocar los temas en un orden determinado. Pues curiosamente coincidimos en todas menos dos. Por ejemplo, ‘El vaivén’la puse la quinta o la cuarta, y él me dijo que esa canción tenía una transición muy masticable como para que apareciera tan pronto. ¿Y sabes? Eso me pareció de puta madre porque no había caído en ello. Lo que buscamos es que cuando tú escuches el disco, independientemente de donde estés, tengas un pequeño viaje. Pero la primera, para mí, guarda especial relación en el orden por eso, porque fue la primera a la que le metí mano en este parón.

Un parón bastante largo, por cierto.
Dos añitos. Aunque sabático total… desde el 2010. Eso ha sido mortal (risas). Pero bueno, entremedias hice algunas cositas aunque estaba a mi rollo rascándome…

Posiblemente es como mejor salen algunos discos, rascándote la panza.
Es que necesitas vivir para contar. Yo por lo menos. Llevo diez años y es ahora cuando estoy viviendo esto. Nunca había parado, pero sí es verdad que alguna persona que te cruzas en esto te dice que ya te llegará el momento en el que decidas parar. Y es verdad que el cuerpo te pide parar porque la historia puede comerte la cabeza de mala manera. Ojo, no quiero ser desagradecida porque esto es de puta madre, incluso como de esto. Somos quince en gira, pero es verdad que hay veces en las que tienes que salir porque hablas de ti todo el rato.

Porque es psicoanalizarse, ¿no?
Ahí está. Cansa en ese sentido. Como persona humana necesitas relacionarte y hablar y hacer otras cosas que no sea toda esta película. Vale, es muy bonito componer una canción y luego cantarla en directo, pero estar todo el rato con lo mismo es como si estuvieras trabajando en un banco hablando de todo lo relacionado en eso una y otra vez. Pues como en cualquier otra profesión. Si no tuvieras ni diez vacaciones al año… acabarías harto.

Es un disco luminoso, aunque hay canciones como ‘Miedo por dentro’ que destacan. Tiene un título oscuro, pero me resulta un corte muy positivo por la forma en la que cantas el estribillo.
Sí. Esa canción me tocó mucho la fibra porque es una canción que está a medias con Mario Díaz. No sé por qué, pero me suele pasar. Cuando ya he grabado el disco y me lo escucho tema por tema hay alguna que me hace llorar mucho. Pero no un llanto de pena, sino una mezcla de excitación, alegría, efusividad… Y en este disco me ha sucedido con ‘Miedo por dentro’, como con “Con otro aire” fue con ‘Detalles’. Pero no sé por qué me pasa.

Me toca mucho la fibra por todo lo que cuenta, por cómo lo hace y por la manera en la que está puesta. A la hora de cantarla no me tengo que centrar en cómo la interpreto porque del tirón ya me meto dentro de ella desde que suena el primer acorde.

¿Y ‘Madre tierra’?
La verdad es que es un disco que, aunque sus músicos son de Madrid en su mayoría, es un disco muy malagueño. En esta ocasión llamé a Ismael Tamayo (Maktub) porque tiene un rollo muy versátil. Aparte de hacer en tres temas los coros, le dije que se preparara un tema a guitarra y voz de los suyos para hacer un bonus track puesto que nunca he tenido algo así en un disco de Chambao. Me encanta dejar correr el disco y que luego venga una sorpresa o lo que sea, como en el de Chico Ocaña, que te cuenta una especie de fábula guapísima. Pues algo así quería yo. Así que se preparó tres, y la que me moló fue ‘Madre tierra’. La intención era grabarla con Carlos Raya a la guitarra e Ismael y yo a la voz.

Podías grabar un disco así.
Me encantaría. Lo que pasa es que ya tenía que ser con mi nombre, porque lo que es Chambao ya sería Flamenco-chill.

Yo lo decía por ti, no por Chambao.
Pues me encantaría. Además, aprendo mucho cuando me junto con cantaores, como por ejemplo Ismael. Yo soy una cantante y él un cantaor. Le mete al Flamenco que te cagas. Sabe perfectamente por dónde ir cuando le indicas cantar una Malagueña o una Rondeña. Yo te puedo hacer una canción a través de un palo, incluso puedo “imitar” la voz. Pero cuando canto con un cantaor soy una esponja. Me encanta porque enriquezco mis registros. Algún día lo haré.

Y te servirá para expulsar eso que te ronda malamente la cabeza.
¡Ya te digo!

‘Buenos consejos’, personalmente, me removió. Incluso el comienzo me conduce a ‘Nana del caballo grande’ de Camarón, la versión con Gualberto.
¡Hostia! Pues flipo con eso ahora mismo con la comparación. ‘Buenos consejos’ es la única canción que está compuesta en 2003. Estaba ahí muerta de risa. Se registró en aquel año pero se quedó en stand-by. No entró en ningún disco aunque la cantamos alguna que otra vez en directo. Así que ahora, al cumplir los diez años, me apetecía mostrarla. Evidentemente, Henrik Takkenberg ya no está porque ha muerto, pero llamé a Edi Casañ y a Dani Casañ para compartir ese momento, así que ‘Buenos consejos’ está a medias con Edi y ‘Llévalo contigo’ con Dani.

Hay un proverbio árabe que dice así: “es mejor encender una luz que maldecir la oscuridad”. Valoro que este disco no habría sido igual sin ese sufrir.
Yo es que no me quejo por quejar. Hay veces en las que tú estás jodido y necesitas contarlo, vale. Pero desde que lo has dicho tendrás que tirar de ello, ¿no? Es un poco darle la vuelta a la tortilla. Las cosas chungas que a uno le pasan, generalmente, ayudan a masticar un puñado de cosas personales. Con el tiempo y la distancia lo ves algo positivo. No en ese momento, claro, pero agradeces que en su día te pasaran ciertas cosas.

Ya lo dices en ‘Desde mi balcón’: todo pasa por algo.
Así es.


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