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Manolo Escobar: Antología del tiempo.

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“Supongo que he tenido rivales, pero no los he conocido”.

Su canto ha visto crecer varias generaciones, y aún con ochenta años cumplidos, el escenario sigue siendo su casa. Tan grande como extensa es la figura de Manolo Escobar (Las Norias de Daza, El Ejido, Almería, 1931), un hombre que ha dado tanto por los recuerdos que su impronta permanecerá en el recuerdo de la historia.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.

Publicada en Cambio 16 / Nº 2108, 28 Mayo 2012

Ochenta años recién cumplidos y de camino a los ochenta y uno. ¿Es momento de hacer una retrospectiva o de hacer punto y final?
No, no. Ni retrospectiva ni punto final. Es una cuestión de continuar haciendo lo que te gusta y de hacer lo que a la gente le gusta que hagas. Yo no canto para hacer ninguna retrospectiva de lo que hecho y tampoco tengo que terminar mi carrera, ni mucho menos. No pienso en ello en absoluto. Me retiraré cuando el público diga que estoy bien… pero mueva la cabeza haciéndome entender que no lo he estado tanto. Ahí me daré cuenta de que no estoy bien, pero mientras esté cantando y me digan que estoy cojonudo… no me moveré de donde estoy. La agente acepta con mucho cariño las canciones que les estoy entregando ahora.

Además, se le ha comparado con Elvis Presley…
(Carcajada) Me alegra que me comparen con Elvis Presley porque era uno de mis ídolos. Pero fíjate, en México me comparaban con Pedro Infante aunque el cantante más popular era Jorge Negrete. Pero el cantante del pueblo, el que quería el pueblo, era Pedro Infante. Decían que yo era en España lo que él era en México. Pero me hace mucha gracia que me compares con Elvis Presley (risas).

En México también está José Alfredo Jiménez, por ejemplo.
¡Y muchos!

¡Ojo! Pero lo de Elvis tiene muchas más referencias, no sólo físicas. Usted cantó ‘Me creo el amo del mundo’ y Elvis ‘King of the whole wide world’… o ‘Soy soñador’ con ‘If I can dream’. Sin olvidar que ambos escribieron las primeras canciones a sus madres respectivas; ‘Madrecita María del Carmen’ por su parte y ‘That’s all right (mama)’ por la de Presley.
Te juro por Dios que no es copia, simplemente casualidad (risas). Manolo Escobar a nivel nacional, y Elvis Presley a nivel internacional. Mi “nivel internacional” sería por Europa porque cuando yo empecé en el año sesenta había mucho emigrante en todas partes de Europa, y curiosamente yo iba allí llenando más que aquí. La gente, según la canción que yo tocaba, salía llorando porque recordaban lo que dejaron atrás. En Suramérica tal vez, pero no me conocen ni en Estados Unidos ni en Inglaterra. Yo soy muy popular en España, por descontado, en casi toda Europa y en Suramérica.

Y además de conocido, también respetado.
Eso sí. Respetado siempre. La gente que ha ido a verme ha ido de verdad y a pasarlo bien a sabiendas de que yo no les iba a engañar. Si yo no voy a estar bien, como me ha ocurrido, lo he digo antes de salir. Es más, y si alguno todavía no está conforme yo le doy cinco o diez minutos para que reclame el dinero de su entrada. No quiero engañar a nadie porque toco lo mismo de siempre. Por el contrario, si me pasaba y estaba dos horas forzando para cantar siempre había alguien que me decía que ya estaba bien. O sea, la gente se pone siempre a favor mío.

Es muy importante la honestidad, ¿verdad?
Sí, muy importante. Siempre lo he dicho.

Se le respeta en otros campos alejados de la Copla, incluso. Me consta que hay cierta relación con Loquillo. Al igual que también se le ha visto con Gabinete Caligari cantando a dúo.
Sí, recuerdo aquella canción con Urrutia, cantamos ‘La culpa fue del cha-cha-cha’. Sé que me respetan porque yo no he sido competencia con ellos puesto que mi estilo era muy diferente. No me parecía a ningún grupo ni cantante. Todos son amigos míos, desde Serrat hasta Sabina pasando por Julio Iglesias. Tal vez, entre ellos, existieran rivalidades, pero conmigo no. Yo era totalmente diferente y de otro público. Además, yo siempre he procurado hacer más amigos que enemigos.

¿Nunca ha tenido rivales? En el mejor sentido.
Supongo que he tenido rivales, pero no los he conocido. Cuando yo cantaba desde el principio he tenido a cantantes como Peret, al que yo considero el mejor cantante de Rumba de toda España. Creo. Curiosamente también lo he creído siempre. Pero aunque sea tirarme piropos a mí mismo, cuando pase el tiempo y a ti te preguntan por dos rumbas dirás ‘El porompompero’ y ‘Mi carro’. Las dos son mías y ninguna de Peret. Pero sin embargo, considero que él es el mejor cantante de Rumba aunque yo haya tenido esos dos éxitos. Por lo demás… también estaba El Fary.

¿Y Kiko Veneno?
Sí, pero menos. Kiko Veneno era más para la gente más exigente, no era para el pueblo.

¿Aunque Camarón cantara ‘Volando voy’, que era de Kiko Veneno?
Camarón era un flamenco de aquí te espero. Lo que pasa es que cantaba esa canción lo mismo que ahora pasa con Miguel Poveda, un flamenco total que canta otras canciones muy bonitas. ¡Ojalá pudiera yo cantar como él! Pero eso es así.

La misma historia pero distinta generación, ¿no?
Exactamente.

Podemos relacionarlo con su canción ‘Moderno pero español’.
(Risas) Sí, correcto. Esa canción la cantaba en la película “En un lugar de La Manga”. Había una escena en la que venían a comprarme un coche y me decían que había que ser o moderno o español. Es ahí cuando empezaba a cantarles esta canción, moderna y parecida a un Rock and Roll. Quedaba bonito.

Otra escena mítica es aquella de “La mujer es un buen negocio” (de Valerio Lazarov), donde usted se fumaba un porro y veía alucinaciones a la vez que cantaba ‘Soy soñador’. No sé si lo habrá visto en Internet, pero ese vídeo ha tenido muchísimo éxito siendo incluso etiquetado como Glam-Folk.
(Risas) Sí. Esa era una película en la que yo hacía de taxista de burros en Mijas, un pueblo de Málaga. La escena de la discoteca creo que se grabó en un local llamado…

Discoteca Mai-Tai, según mi información, aunque ese local está en Fuengirola.
¿Ves? Ni me acordaba. Lo importante era cuando lo hicimos en Mijas. Además, yo hacía dos papeles; una persona muy conocida (que era el cantante afamado) y el taxista. De hecho, hay una escena en la que cantamos los dos en el mismo escenario…

Pero estamos hablamos del año setenta y seis, España estaba como estaba y hacer apología de las drogas tenía que ser complicado.
No.

¿No?
No. Y más estando en manos de Valerio Lazarov, que era una persona muy valiente. No era complicado. Las películas son películas, no son otra cosa.

Pero pudo pasar la censura porque podía influir negativamente en la gente, según la opinión general. Recordemos que El Fary tenía ‘La mandanga’…
Sí (risas). Pero mira, puede ser. Una de las cosas que tenía Valerio Lazarov era que siempre, en las películas, ensayaba una escena siete o seis veces hasta que se decidía a grabarla. Las hacía como si fuera un vídeo de cine, siempre rodando. Claro, para el productor era una ruina, pero son cosas que pasan. Cuando te embargas te arriesgas a eso.

Cantarle a España también puede ser políticamente incorrecto, incluso en la actualidad. Usted cantó la archiconocida ‘Y viva España’ que para más señas no era ni suya sino de los compositores belgas Leo Roozenstraten y Leo Caerts. Pero tiene otras como ‘Color de España’, ‘España huele a pueblo’, ‘Embrujo de España’, ‘Un corazón español’…
¿Por qué dices que es políticamente incorrecto?

Porque estando en un país dividido, cantarle al propio país puede significar un cierto posicionamiento político, aunque no se pretenda.
España siempre ha estado dividida en dos. Siempre. Yo he cantado ‘Y viva España’ todos los años que he ido al País Vasco, por ejemplo, y todo el mundo la cantaba. Como cuando la he cantado también en Cataluña. Nunca ha pasado nada. Una canción es una canción y no tiene nada que ver con lo que se pueda pensar. La gente siempre me ha tratado bien.

Le pongo el ejemplo de Johnny Cash o Willie Nelson en Estados Unidos. Eran músicos que llevaban siempre encima la bandera estadounidense. En España si uno sale con la bandera… es tachado de facha. Y esto no es una pregunta política, aunque lo parezca.
Tú eres muy jovencito y estás viviendo el momento de ahora, pero antes no era así. En los tiempos franquistas y posteriores, llevabas una bandera y no pasaba nada. La bandera se ha empezado a ver mal desde que el PP y el PSOE se enfrentaron. Ahora llevas una bandera y eres nacionalista o de derechas, pero si no, eres de izquierdas. Yo no considero que un partido de fútbol -al que vaya el Barcelona- se tenga que llevar banderas catalanas o banderas españolas. ¡Y soy del Barça! Pero es algo que carece de importancia, por lo menos para mí.

Por eso mismo…
Y es curioso, porque yo no quería cantar ‘Y viva España’. Esa canción se llamó primeramente ‘Eviva España’ y era de Imca Marina. Creo que la composición era holandesa. Vinieron a Palma de Mallorca y el representante de la casa de discos en la que yo estaba dijo que esa canción tenía que cantarla yo porque iba a ser un éxito. La misma gente de la discográfica me preguntó si quería cantarla. ¿Estaban locos? ¡¿Me estaban considerando el cantante del régimen?! ¡Me iban a matar si cantaba esa canción! Pero ya me explicarás qué tengo que ver yo con el régimen de Franco si llevo cantando desde el año sesenta y uno y es lo único que he hecho en mi vida. Y fíjate en lo que dice la letra: «Qué bonito es el Mar Mediterráneo, su Costa Brava y su Costa del Sol. La Sardana y el Fandango me emocionan». ¿¿Tú crees que eso es cantarle al régimen?? ¡Si casi es un ‘Viva Cartagena’! La canción la hicieron dos señores de Flandes con la música de ‘El gato montés’. Y con esa música hicieron esta canción que dije que nunca iba a cantar.

He tenido ‘Mi carro’, ‘El porompompero’, ‘Madrecita María del Carmen’, ‘La minifalda’… todos esos temas tuvieron éxito, pero ninguno fue número uno. Sin embargo, con ‘Y viva España’, fui número uno. No sé cuantos millones de turistas llegaban a España, pero el veinte por ciento se llevaba ese disco. Seis millones de copias originales… ¡Y eso que no la quería grabar! Fíjate lo que son las cosas…

Se le termina viendo como un cantante-souvenir en España, aunque usted tiene más de quinientas ochenta canciones en su haber.
Bueno, pero eso es lógico porque la gente no puede hacer populares todas las canciones. Yo soy popular por una razón muy sencilla: hoy día, un cantante o un grupo, hace una canción bonita, muy bien cantada, con arreglos extraordinarios… y sale el disco al mercado, pero a los quince días desaparece. ¿Por qué? Porque hay dieciocho emisoras de televisión dándola todos los días. Si el cantante no graba otra canción como esa acaba la canción y acaba el cantante. Sin embargo yo no, porque he tenido la suerte de que en cada disco que hacía había una o dos canciones populares. Esa ha sido la suerte. Todas las canciones que yo tengo no han sido de un solo disco, sino de todos. Luego vinieron las películas o algunas colaboraciones, como la que hice con El Koala.

Cierto, una especie de revisión de ‘Mi carro’.
Fue una anécdota muy graciosa. Estábamos trabajando juntos en la televisión gallega y se me acercó para decirme que quería hacer una canción conmigo. ¿Una canción mía? ¡Está loco! (Risas). Insistía, aunque yo no lo creía. Al final me decidí a hacerlo porque quería saber que pasaba con ‘Mi carro’. Pues nueve millones y pico de visitas tuvo el vídeo en Internet. ¡Y es lo mismo! Claro, lo único que cambiaba era la música, pero era prácticamente lo mismo (risas). Tuvo bastante gracia.

Esos intercambios generacionales están muy bien. Ahí tenemos a “los escobaristas”.
Sí, es lo que hablábamos antes. Me alegra mucho que me nombraras a Loquillo porque con él no he cruzado una conversación, aunque sí que nos hemos visto muchas veces. Nunca ha sido amigo mío como lo es Sabina, Serrat o Raphael. Pero fíjate, admiro a Loquillo, y ahora que me dices esto lo admiro mucho más.

Dos puntos clave actuales son el espectáculo que está usted presentando y el nuevo disco, que está retrasándose como tres o cuatro años.
Sí, cierto. Lo paré porque caí enfermo. Como sabrás, ahora mismo tengo cáncer, tú sabes que en esos momentos andas con quimioterapias y demás, así que decidí apartarlo. Pero vamos, está en proyecto. Ahora es imposible porque estoy haciendo galas, pero no puedo excederme. Cuando esté más tranquilo lo haré. Además, yo le he hecho una canción a mi madre [‘Madrecita María del Carmen’], a mi mujer [‘Tu nombre de Anita’] y a mi hija [‘Mi pequeña flor’], así que ahora quiero hacerle la canción más bonita a mi nieta.

Siempre puede hacer alguna con Loquillo…
(Risas) ¡Pues sí que me gustaría! Además, también me gustaría charlar con él. Lo he visto hace poco en un anuncio del Banco Sabadell, por cierto.

“Antología de la Copla” se llama su nuevo espectáculo. Si mal no recuerdo, hace un año se presentaba también con Sylvia Pantoja, aunque ahora ya no está, pero continúan Carlos Vargas y Natalia Mellado. Bonita forma de homenajear a la Copla.
Todas las coplas son tremendamente populares porque mejores coplas hay cientos. Si tú coges a Rafael de León o a Manuel López-Quiroga… tienes muchísimas más, como también las hay en las de Juan Solano. Todas las coplas son populares, eso es seguro.

También es verdad que la Copla está poco promocionada.
Así es. No está muy promocionada, la verdad, y no sé por qué. Pero no ha estado promocionada casi nunca. Yo recuerdo hace muchos años que Radiolé –en un principio- promocionaba mucho la Copla, pero llegó un director diferente y cambió la Copla por otra clase de música. Total, se acabó de promocionar. Pero nunca han sido unos discos que han venido a competir con otros en promoción. Nunca, jamás. Se han promocionado porque las han pedido, la gente antes pedía canciones para escucharlas, cosa que ahora ya no pasa.

¿Será por eso por lo que escasean los románticos?
No lo sé, pero con la Copla se han dado muchas historias. Casi siempre pasa como en la vida; la gente se conoce, se casan… y al cabo de un tiempo o se quieren o terminan divorciados. Pues como la Copla. Creo que estas canciones cuentan, en tres minutos, unas historias tremendas de lo que ha pasado en tu vida: tu nacimiento, estudios, novia, casamiento… y todo en tres minutos. Pero hoy día las letras dejan mucho que desear.

Se canta a las cosas sencillas que están ahí… pero que no vemos.
Exactamente.

Por lo tanto, ¿si no le recuerdan no importaría lo bueno que sea?
Cuando termina la canción, se muere el tío y al final no se recuerda. Pero cuando llegue un cierto tiempo en el que a Manolo Escobar ya no lo recuerden siempre rememorarán canciones como ‘El porompompero’, ‘Y viva España’… Y eso ya es para siempre. Como dijo Manuel Machado: «Hasta que el pueblo las canta, las coplas, coplas no son, y cuando las canta el pueblo ya nadie sabe el autor».


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