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Archivo mensual: mayo 2012

Luis Brea: Mancebo trasnochado.

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“Aprender a hacer bien la gestión de nuestra libertad es doloroso”.

Luis Brea perteneció durante diez años a Los Sitios (como guitarra y vocalista) hasta Septiembre de 2008, momento en los que empezó un proyecto en solitario con el nombre de Aviación Española. Pero fue hace relativamente poco cuando decidió presentarse definitivamente con su nombre. Después de las cinco canciones pertenecientes al EP “De lo dicho nada”, llega el largo “Hipotenusa” como la sólida confirmación de que la nocturnidad es un concepto tan universal como libertario de una suerte de galán de los que ya no quedan.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.

Publicada en Cambio 16

¿Dedicarte ahora a la música, de manera plena, te supone una satisfacción mayor que cuando trabajabas en El Corte Inglés?
Claro. De alguna manera, el trabajo en El Corte Inglés me la sudaba, pero yo no lo sabía.

¿Lo descubriste al marcharte después?
Bueno, fue un poco el camino que te lleva al miedo. La seguridad. Es una cosa de este país, unos derroteros y unos estándares que están dirigidos por otros. Te mueves por ahí hasta que llega un momento en el que te ves con treinta y tantos con traje y corbata en un sitio donde no tienes ni puta idea de si va contigo o no, preguntándote qué coño estás haciendo ahí. A mí me pasó eso. Yo trabajaba en el departamento de marketing hasta que un día, haciendo unas fotos, me vino como una especie de iluminación. En quince días me largué de ahí porque prefería poner copas en El Fotomatón. Fue una huida de mi tsunami interior.

Por suerte no te viste con una hipoteca, casa e hijos.
No. Todavía no me había metido en ninguna de las trampas que venían después, las otras pantallitas. Entonces, he podido reinventar mi carrera o mi actitud o mi vida, si es que se le puede llamar así.

Has redecorado tu vida, como diría el slogan de Ikea.
Sí, he redecorado mi vida (risas).

Imagino que “Hipotenusa” tiene algún tipo de relación con esto. Líneas que se encuentran. Hipotenusa y los dos catetos… que de esos, por cierto, hay muchos.
¡Pues si, qué coño! Para eso estamos aquí en Alcorcón (risas). Este triángulo de la portada fue una cosa que compré en Alemania. Me moló cuando lo vi pero no supe que utilidad darle, aunque he terminado dándole la utilidad que ves. Al igual que la palabra, me gustaba pero no sabía para qué la iba a utilizar. De tener algún sentido sería en el inconsciente, pero tiene un objetivo puramente estético.

¿Existió antes el título que el disco en sí?
Bueno, está en una de las letras [‘Imágenes’], donde puede tener un sentido. Aunque, ya te digo, cumple unos fines estéticos. Por un lado me gustaba el triángulo y por otro el título. Entonces, al juntarlos, formaban una especie de conjunto coherente. Además, el fondo blanco y el interior juegan un papel importante en esa relación. He buscado el equilibrio entre todo, desde el punto de vista de producción hasta el punto de vista de textos… Bueno, he buscado una cosa que tuviera coherencia.

Exactamente son ocho canciones, por lo que se dividen entre cuatro y cuatro.
Sí. Hay una especie de simetría en las dos caras. No sé muy bien por qué, pero me he metido dentro de la geometría.

Ya no eres el de ‘Bastante punk’ que decía aquello de “no hay en el mundo saliva suficiente para escupir a todos los pijos”. Aunque sobran los motivos viendo el anuncio de Loewe.
Son como estatuas. Es la hostia, Loewe ha hecho una puta mierda de anuncio pero lo hemos visto todos. Lo que me parece una innovación real es que los modelos hablan, nunca había oído hablar a los modelos. También tienen una imagen post-Punk, aunque no sabría definirlo. Aunque una cosa te digo: nunca voy a comprarme un bolso de Loewe, no me ha convencido el anuncio (risas).

Antes de hablar sobre ‘Escabeche’, creo que es menester mentar las referencias “barísticas” que hay en todo el LP. Sigue latente aquel aire de ‘Botellas de Mahou’.
Así es. Escabeche es una palabra muy cotidiana. Por un lado, me sonaba a algo que merecía la pena conservar, ese sonido ochentero…

Con mucho chorus, por cierto.
Efectivamente. Al estilo del malogrado Enrique Sierra. Un estilo que me encanta y que he retomado para conservarlo. ¿Ves? Es algo muy “escabeche” también por aquello de conservar. Es una palabra que te hace entrar en contacto con la cotidianidad. Es justo lo contrario al anuncio de Loewe.

¿Desmontando lo que hay?
Sí, porque es algo tan cotidiano, tan de bar, tan accesible… Ese es el rollo que quería encontrar para la canción.

Cierto. Otra cosa que resulta muy cotidiana y que protagoniza bastante “Hipotenusa” es la discusión entre parejas. Con anterioridad, recuerdo, me comentaste algo acerca de hacer una canción como las de María Jiménez. ‘La cuenta atrás’, ‘Vuelve’ o ‘Automáticamente’ gozan de esta temática “parejil”.
El desamor, ¿verdad? Sí, ‘Vuelve’ es una oscura segunda parte de ‘Dicen por ahí’. Hace una reflexión profunda.

Si no me equivoco, ‘Dicen por ahí’ quería ser ‘Se acabó’, de María Jiménez.
Correcto, es una evolución cerebral mía de esa visión, aunque al final salió otra letra e hice ‘Dicen por ahí’. Y ya te digo, ‘Vuelve’ sería su segunda parte. En el caso del desamor hablamos de algo muy cercano y “reciente” porque pertenece un poco a la libertad y su gestión. Está ligado a la libertad de buscar otra pareja o de echarte para atrás. Nuestros padres vivían en un estrato social en el que eso era muy difícil. Más o menos te casabas con la misma persona que conocías de toda la vida por algún tipo de “contrato de cisnes” o algo así (risas). Y ahora, esa gestión de la libertad, pensando en que hay otra alternativa, te hace llegar al desamor y valorarlo para comprobar si estás hasta los cojones. Como cuando estás en la oficina trabajando y tienes dudas de lo que haces.

La libertad de elegir… otro bolso o el color de tu coche.
Creo que en este país no estamos preparados, pero aprender a hacer bien la gestión de nuestra libertad es doloroso.

Se empezaría por ahí, de hecho. Más que nada por compartir ciertas libertades entre parejas, por ejemplo. Ahí está el caso de irse cada uno de vacaciones por su cuenta.
Sí. Mi primo se separó hace un año y la familia no ha terminado por encajarlo. Quiero decir que no saben valorar la importancia de la felicidad del individuo porque estamos centrados en que la institución básica tiene que ser la familia debido a unos intereses muy determinados que ahora están muy en boga. La sociedad es muy manipulable cuando la familia es la base social. Es un sufrimiento, pero es también un buen ejercicio de libertad individual para tomar decisiones y volverse atrás.

¿Cuántas dudas nocturnas hay, gracias al alcohol, en el álbum? Amén de no saber si uno aparecerá en cama ajena…
Muchas veces las sensaciones que tienes durante la noche o en el día siguiente son dispares. Es echar los dados.

¡Ay, amigo! La cultura del mañaneo…
(Risas) Yo creo que depende de muchas cosas. De la suerte que tengas, de cómo estés, de cómo te hayas sentido ese día, las mierdas que tengas encima… Parece que, cuando estás por la noche, todo toma una forma. Es la consecuencia de los días: si estás bien o motivado y confías en ti mismo podrás dormir con una señorita; pero si por el contrario estás rebotado, puedes llevarte una hostia… o no (risas). Además, es algo inevitable porque es una cosa que he hecho mucho y es algo a lo que está abocado el madrileño.

¿A qué te refieres?
Me refiero a que no queda otra que ir al fútbol, al teatro, visitar museos o dedicarse a la cultura de la noche (risas). No sé si hay más alternativas.

Bueno, está la alternativa de ir a Sol para que te peguen los policías.
También. Pero fíjate, ojalá esa alternativa, la de salir a la calle para protestar, se diera más, porque hay la gente suficiente como para dar de hostias a los policías o al menos convencerles de que también son ciudadanos, pues son a los que tienen que defender en realidad.

Junto a Jorge Martí y Hadrien Fregnac, ¿se os podría denominar como los cronistas madroños? Si la noche hablara…
Bueno, el prisma por el que pasamos todos es el humor. Yo hablo de temas universales aunque tengan un tinte castizo. Hay un rollo por ahí diciendo que Luis Brea es alguien que canta cosas castizas, pero creo que eso es circunstancial porque es donde vivimos y es la ciudad donde nos pasan las cosas. No me siento representante de la noche madrileña, sino de mí mismo y de las cosas que he visto por las noches. Puede ocurrir en Barcelona, Vigo…

¿Luis Brea sería entonces la conjunción del espíritu nocturno universal?
Sí. Creo que, de alguna manera, los sitios de los que hablo son reconocibles. Me gusta mucho ponerle nombre a las cosas para que sean reconocibles, pero yo no me llevo pasta de Matutano o de Mahon (risas). Lo tengo tan cerca que me resulta imposible no comentarlo o nombrarlo porque esa cercanía que para mí es Madrid, se puede proyectar sobre cualquier otra ciudad. Jorge es de Valencia, Hadrien Fregnac es de París, yo soy de aquí… y compartimos las mismas vivencias.

Voy a destacar ‘La cuenta atrás’ debido al giro que tiene y por el cambio que le da al disco siendo un sonido tan de Philadelphia, los teclados de Martí Perarnau…
…y que va justo después de ‘Dos rombos’, una canción dura.

Por cierto, ‘Dos rombos’ tiene ahí un cierto olor a Serge Gainsbourg.
Sí, es la que más dudas nos planteó en la grabación porque no sabíamos como meterle mano. Es la canción más antigua del disco porque yo en directo ya la tocaba cuando presentaba el EP. Siendo tan larga no sabíamos qué hacer con ella. Cuando nos planteamos a grabar en esta casa de Extremadura no teníamos ni idea de cómo lo íbamos a plantear. Al final, después de tres o cuatro días de grabación, cenamos y nos pusimos hasta el culo de birras agarrando un pedo bastante majo. Me fijé en la puerta de garaje que había en el patio y en el sonido de bombo tan grave y metálico que tenía cuando le daba el viento. Supongo que serían las dos de la mañana o las tres cuando le dije a Jorge de capturar ese sonido para incluirlo en ‘Dos rombos’. Entonces Jorge se levantó, agarró un micro, puso el Pro-Tools y nos liamos a grabar la puerta, el extractor de humos de la cocina, el microondas… (Risas). Estructuramos esos sonidos por la noche e hicimos edición por la mañana logrando algo bastante brutal. Lo bueno es que todo eso está documentado en video (risas).

¿Y no os preguntasteis al día siguiente qué coño era aquello?
Sí, y sobretodo al ver los vídeos. No nos agarramos una melopea tan grande como para no acordarnos, pero sí que nos extrañamos un poco (risas). Sí que había cosas desordenadas que no estaban en su sitio, pero simplemente había que limpiar. El concepto estaba ya logrado. Es un ejercicio un poco raro, pero estoy contento con ‘Dos rombos’.

Antes me he acordado de ‘Dicen por ahí’ pero no he dicho que aparece como hidden-track. Ya aparecía en el anterior EP, así que deduzco que se trata de una canción-amuleto.
Aparece en la versión de CD porque en la de vinilo no cabía. En cierto modo sentíamos que tenía más recorrido o que le debíamos algo a esa canción. Es la que más proyección tuvo del EP porque fue una autoedición en CD-R, así que nos quedamos un poco impotentes, con la sensación de “quiero follar pero tengo nueve años”.

¿Está regrabada o es la misma?
Es la misma. No sé si se le dio un toque de masterización, pero creo que está tal cual.

Encaja dentro de todo el concepto de “Hipotenusa”. Pero me doy cuenta de que tampoco ha pasado tanto desde la salida del EP.
Está ocurriendo todo demasiado deprisa. El EP salió hace… ¿un año?

Justo cuando te comparaban con Julio Iglesias.
Es evidente que Julio Iglesias me poseyó en esa grabación. Era como un exorcismo. Pero se me pasó con un Ibuprofeno y un Algidol (risas).


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Almas Mudas: Con la escopeta cargada.

Publicado en

“Ha sido duro ver cómo pasaban los años sin que nada se concretase”.

Nada de postureo sin hormonas alborotadas y pantalones ajustados cuando los chicos de Almas Mudas toman las guitarras y patean todo aquello que se mueve y huele a rancio. Desde Zaragoza han ido creciendo poco a poco hasta llegar a editar “Pura velocidad”, el primer LP del conjunto que se antoja como premio a toda una vida.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.

Archivo sin publicar

¡Coño! Ya era hora de que os estrenarais… aunque eso tenga mala prensa a los veinticinco o veintiséis.
[Miguel]: Pues sí, nos ha costado. Creo que no hay otro camino porque la cosa está complicada con el curro y es difícil que alguien invierta y apueste por ti. Pero pienso que eso será bueno a la larga ya que salimos más preparados para defender nuestros temas y también más preparados para hacer nuevas canciones en el futuro. Ha sido duro ver cómo pasaban los años sin que nada se concretase. Aun así, ha sido mejor ahora que no hace tres o cuatro años.

[Simón]: Si echas el ojo a bandas como Amaral verás que han estado currando mucho tiempo hasta que llegaron a explotar. También hay que tener en cuenta que algo que sube muy rápido también bajará. Te digo eso en el sentido de que después de sacar un disco de bagaje te pueden llover hostias… y eso se nota en una banda. A nosotros nos las han dado, pero es que hay que cosas que todavía no nos ha dado tiempo a aprender. Nos hemos tirado seis o siete años con esta formación, así que lo veo como una experiencia positiva.

Incluso canciones como ‘Estilo Bowie’, ‘Big Bang’ o ‘Lula Land’ ya estaban presentes en anteriores maquetas.
[Simón]: Todo esto fue haciéndose en unos cinco años durante los cuales salieron veintitantos temas. De esas canciones hay algunos cortes que son más viejos y otros que son más recientes. Por ejemplo, ‘Big Bang’ es de los últimos.

[Miguel]: En realidad, el material del que hemos sacado el disco está compuesto en los últimos tres o dos años y medio. Ahora tocamos mejor y hemos mejorado. A eso hay que añadirle la producción de Kim Fanlo, pero sí, al final el álbum ha sido el resumen de nuestros tres últimos años como banda.

¡Un greatest hits!
[Miguel]: Claro, nosotros maquetábamos todas las canciones que íbamos haciendo. De ahí ha salido este disco.

Estaría muy bien empezar una discografía con un grandes éxitos… Juanes con dos discos ya lo hizo, por cierto.
[Todos]: (Risas)

Lleváis ese “rollo Tequila” nacido de los Rolling Stones. Una buena herencia.
[David]: Evidentemente. Tenemos influencias de muchísimas bandas y por supuesto que Tequila está entre nuestros referentes, entre otros.

[Miguel]: También es verdad que en el directo somos más escénicos y muy expresivos. Eso es al final un cúmulo de influencias.

[Simón]: Curiosamente, una de las cosas que nos preocupó durante la grabación y que ahora ha sido un éxito ha sido que es muy heterogéneo. Hay canciones como ‘A toda velocidad’, ‘Secta juvenil’ o ‘Muñeca hinchable’ que son de un estilo más Rock, pero luego hay otras como ‘Big Bang’ o ‘Guerra y paz’ que van más por el estilo de Two Cinema Door Club o The Killers, así que al final nos ha quedado un poco de todo. Tal vez la actitud en el escenario sea la que dices, pero no pretendemos ser un grupo de Rock clásico de toda la vida. Probablemente evolucionaremos en el segundo disco. Eso está ahí y es algo que nos gusta.

[David]: Queen, Blur… eran bandas heterogéneas que tenían baladones de la leche y un Rock and Roll del copón.

[Pedro]: Y mierdones del quince, como The Beatles (risas).

Hasta que os llegue una Yoko Ono y separe la banda, ¿no?
[Pedro]: ¡Ya llegarán! (Risas)

Es interesante comprobar como se resuelve la frescura de vuestras letras. ¿Pero es necesario tanto lío para decirle a una chica que la vais a poner a veinte uñas?
[Miguel]: (Risas) ¿De qué temas en concreto estamos hablando?

Pues de ‘Mi estrella’ y ‘La estufa del local’.
[Miguel]: ‘Mi estrella’ es posible que sea de las más “poéticas”.

[Simón]: Es una canción de amor. Cuando te quieres follar a una chica le puedes decir eso de las veinte uñas, pero si es algo bonito… no le vas a decir eso (risas).

¡Y contáis con Juan Valdivia (Héroes del Silencio) a la guitarra en esa canción!
[Alberto]: Ha sido una experiencia de la hostia. Además, siendo de Zaragoza, de la buena tierra, hemos crecido con Héroes del Silencio y estamos enamorados de lo que han hecho, así que colaborar con Juan ha sido un placer. Le gustó el tema, quiso colaborar porque llevaba mucho tiempo sin hacer nada y además le apetecía hacer algo con alguien de Zaragoza. Fue alucinante.

¿Así? ¿Sin mandar un par de matones?
[Alberto]: (Risas) Salió de él. Fue un poco raro porque nunca había colaborado antes con nadie y es un tío muy especial, así que alucinamos cuando nos llamó diciendo que había tocado la canción y que se había emocionado. Como cuando Héroes del Silencio nos apadrinaron hace unos meses en Radio3. Pero fue cosa de ellos, nosotros nunca les llamamos.

Está bien aclararlo.
[Miguel]: Quique Gallego, mánager de Héroes nos vino a ver a Joy Eslava una noche que tocábamos con Sidecars. Le gustó muchísimo el grupo. Por aquella época, Juan comentó que tenía interés en hacer algo nuevo o alguna colaboración, y le mandamos el tema. Le encantó y nos llamó, como te decíamos. Ha sido todo muy natural ni nada forzado.

¿Qué os pasó en Zaragoza el día que hicisteis de teloneros de Melendi? Me consta que os abuchearon.
[Simón]: Es jodido tocar delante de Melendi, pero eso le ha pasado a miles de grupos que empezaban teloneando a grupos grandes. Es evidente que la gente que va a ver a Melendi no le gustan Almas Mudas.

[Miguel]: Tampoco fue un “fuera, fuera”, pero sí hubo un conato. Pero es normal que la gente que haya pagado por ver a Melendi quieran verlo antes que a nosotros. Hace un tiempo teloneamos a Pereza y a las dos canciones ya estaban pidiendo que salieran. Curiosamente, al terminar, nos pidieron un bis. Pero con Melendi no pasa eso. Podía haber pasado, pero no pasó porque el público es distinto. Pero es Aragón y tocar allí es complicado.

Otra cosa por la que os podían haber partido la cara (no literalmente) es por haber tocado en Supervivientes.
[David]: Sí, pero no lo aprovechamos como lo teníamos que haber aprovechado. Lo hicimos porque cuando tienes un canal de difusión debes utilizarlo, pero si eres un grupo “de verdad” y tienes canciones buenas el tiempo pone a cada uno en su lugar. Por eso tocamos en Supervivientes, porque eso nos daría a conocer en toda España. Aunque no creo que eso sea una cosa a recalcar.

[Miguel]: Además, sería muy injusto acordarse de nosotros por eso después de los años que llevamos en esto y después la mierda que hemos comido.

Bueno, en España no hay programas de música…
[Miguel]: Claro. Date cuenta que son millones de espectadores los que nos vieron y escucharon nuestra canción. Pero habríamos sido muy injustos con nosotros mismos aprovecharnos de eso quedándonos con esa marca para siempre. Como ya te hemos dicho, el tiempo pone a cada uno en su sitio y nosotros somos una banda que hizo su primer playback en Telecinco.

Encima playback. Madre mía…
[Miguel]: Sí. Dijeron que no había presupuesto para eso.

¡¿No había presupuesto para enchufar una guitarra?!
[Alberto]: Así es. Cuando estás ahí te das cuenta de cómo funciona todo viendo que es más complejo de lo que parece. Sonorizar a una banda que actúa en un programa de debates todos los lunes era complicado, la verdad. También, estando en un programa de cotilleo, corres el riesgo de hacerlo mal (o de que te sonoricen mal), así que el sonido que llegaría a casa sería un horror.

También hay premios, hombre.
[Miguel]: Sí, en Aragón nos han dado el premio al grupo de mayor proyección y también hemos estado nominados otras veces por algunas canciones, como ‘Tu canción de Grease’.

El single al final ha sido ‘Big Bang’, pero ‘Estilo Bowie’ se ha convertido en “single no-oficial”.
[Miguel]: Sí. Es verdad que ‘Estilo Bowie’ se ha convertido en nuestro single no-oficial durante todo este tiempo. Sería nuestra carta de presentación.

Leyendo (y escuchando) la letra de ‘Estilo Bowie’ me hago una pregunta. ¿Creéis que hay postureo en el Rock?
[Pedro]: Sí. Pero no tiene por qué ser negativo. Obviamente es música, pero en directo es más que eso. Es como una performance. Tienes que enseñarte y disfrutarlo.

[Miguel]: No sé cómo lo harán los demás, pero nosotros nos mostramos, tanto en las canciones como en el directo, tal y como somos. Tampoco nos lo han exigido.

[Simón]: Además, si no te sale natural quedará algo muy forzado y ridículo. Eso sale o no te sale.


Zach Williams & The Reformation: A face in the south.

Publicado en

“Las raíces y la música soul. Todo eso, tal cual, se encuentra en el sur de la música”.

Zach Williams & The Reformation suenan igual que los pioneros del rock sureño de los años setenta. Zach Williams (voz y guitarra acústica), Red Dorton (bajo), Robby Rigsbee (slide guitar), Josh Copeland (guitarra) y Creed Slater (batería) movieron ficha con “Electric revival” hace unos años escasos, aquel primer rasgueo los colocó en el mapa. Mapa que volvieron a marcar ahora con un segundo LP, titulado “A Southern Offering”. Visitarán España durante Mayo y Junio del presente año. Las fechas se pueden consultar en la web oficial de la banda. El propio Zach Williams entabla conversación y bromea en esta entrevista que firma Charly Hernández.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.

Publicada en La Casa Con Ruedas

Esta pregunta tenía que hacerla sí o sí. ¿Todo lo que no tienes de leyenda lo tienes de épico?
¡Ahí me pillas! No muy seguro de cómo responder a eso.

Me explico: es muy difícil hacer algo está ya inventado. En tu caso, ¿tiene intención de inventar cosas nuevas o continuar con la tradición del rock sureño?
Pues sinceramente, Charly, no estamos tratando de reinventar el sonido del rock sureño. Todos estamos muy influenciados por diferentes tipos de música, y eso es sólo lo que sale. Así que todo depende de las situaciones que vivamos, vibraciones y emociones. Lo que ocurra después… eso es algo que nadie sabe.

De acuerdo, pero primero lo primero. La banda se formó 2007, pero el primer disco no fue lanzado hasta dos años después. ¿Se formó la banda sin canciones para fomentar un ambiente más desafiante para el trabajo a largo plazo?
La banda se formó sin intenciones o expectativas. Únicamente contamos con la química, la fuerza y las ganas que había entre nosotros. Sin embargo y respecto a las canciones, yo tenía algunas canciones “cocinándose” con las que acaba de trabajar.

La verdad es que los toques de soul en canciones como ‘Angel with a broken wings’ o ‘Empty dreams’ son indudablemente un buen argumento que hace destacar este primer álbum, “Electric revival”. ¿Buscabas un sonido que sorprendiera con una primera escucha?
Tú ya sabes como se salen las buenas canciones cuando se escriben a la primera con unos pocos intentos. Esa clase de canciones no conocerán el paso del tiempo ni envejecerán mal porque todo el mundo se entusiasma con ellas.

También hay que decir que en la banda había otros componentes antes de conformarla finalmente. ¿Fue difícil la búsqueda de músicos que se amoldaran a lo que estabas buscando?
No, en absoluto. La banda ya estaba formada cuando los conocí. Lo que sucedió es que yo, “educadamente”, les robé el lugar del cantante (risas).

De hecho, “Electric revival” está destinado a ser la coronación. ¡Y eso que es el primer álbum! ¿Tienes miedo de que el éxito sea un condicionante a la hora de hacer nuevo álbum de mayor calidad?
Algo así. Todos pensamos que “Electric revival” sonaba muy bien, ya que básicamente tiene una producción que suena a nosotros mismos. En cambio, en “A Southern Offering” valoramos que había un gran grupo de canciones, pero nos pareció necesaria una opinión externa sobre ellas en cuanto a los arreglos y al sonido general del álbum.

¡Y se grabó el álbum en Memphis, nada menos!
“Electric Revival” fue grabado en Memphis, correcto. A unos cuarenta y cinco minutos de nuestra casa. “A Southern Offering” se fraguó en Nashville, en los Black River Studios.

En el verano de 2010 la banda hizo una parada de una semana para viajar hasta Guam y Japón con la ayuda de las Armed Forces Entertainment. Puede ser un tema delicado, pero es curioso que una banda de rock apoye al ejército. Claro, los soldados no dejan de ser personas y no tienen nada que ver con lo que piensan sus gobernantes.
Eso fue un rápido recorrido que duró poco tiempo, aunque era genial para nosotros. Y por supuesto, opino lo mismo, algunos de los soldados no están de acuerdo con la política estadounidense, pero ese es su trabajo, sin tener en cuenta nada más. Todos estaban muy agradecidos y disfrutaron de la música. Todos ellos nos trataron con mucho respeto y se divirtieron como nunca en la fiesta.

No sé, pero posiblemente el título del segundo álbum [“A Southern Offering”] tiene que ver con esto. Me refiero al hecho de dar a los necesitados.
El título es sólo una expresión de lo que nuestras almas –musicalmente hablando- puedan repartir, lo que viene a ser “de todo corazón”. Ya sabes, las raíces y la música soul. Todo eso, tal cual, se encuentra en el sur de la música.

Con este nuevo disco me doy cuenta de que no es tan calmado. Incluso diría que es más eléctrico. Genial síntoma de evolución.
¡Claro que sí! Esta banda es más una unidad que un líder y detrás una banda. Todo el mundo escribe y todo el mundo juega un papel importante dentro. Ese es el resultado que hay en “A Southern Offering”, un tempo más alto y vibraciones más eléctricas.

Lo digo porque canciones como ‘Moving on’ or ‘Gravy train’ funcionan con los patrones del pasado. Aunque abrir el álbum con ‘Gravy train’ deja claras las formas en este álbum. ¿Fue esta la manera de notificar a la gente que el sonido sería más complejo?
Sí, totalmente. En realidad queríamos que la gente viera que estamos madurando mucho. También en este caso se tiene que ver el sonido de los Allman Brothers, que se asemeja un poco a lo que queremos hacer y así mostrar una parte de lo que estamos ofreciendo.

Pero hay canciones lentas, como ‘Motels and highways’ y ‘Sky full of treasures’, esta última es preciosa. Aunque lentas, están próximas al folk-rock de James Taylor. Más acústico, diría yo.
Sí, no te falta razón. Esas son nuestras canciones, historias de carretera, y el latir profundo de la tierra.

Pero si tengo que quedarme con una sola canción sería ‘Fools moon’. Guitarras impresionantes y buenas letras. ¿Qué tiene la luna de locura que os enseña e inspira a los poetas?
(Carcajada) Esta es buena, tío. ¡Muchas gracias! Sí, Robby y Josh realmente brillan en esa canción. Mis letras están destinadas a ser positivas y creo que la canción puede relacionarse con un montón de gente. ¡La Luna es mágica por ese tipo de cosas!

Y ahora que lo digo… ¿te consideras un poeta?
¡Para nada! Yo no me considero un poeta, soy más bien un compositor.


Heavy Trash: Contubernio canallesco.

Publicado en

“El escenario puede ser exótico, sí. Pero también puede ser un lugar solitario y aterrador”.

Heavy Trash es una rara avis de esas que aparecen de cuando en cuando. Este grupo comenzó como un divertimento entre Jon Spencer (Pussy Galore, Boss Hog, Jon Spencer Blues Explosion,…) y Matt Verta-Ray (Madder Rose, Blackflies, Speedball Baby,…), que al final ha terminado siendo un dúo muy resultón que ya ha editado tres trabajos más que excelentes: “Heavy Trash” (2005), “Going Way Out with Heavy Trash” (2007) y “Midnight Soul Serenades” (2009). Con este último trabajo llevan girando sin parar, prácticamente de punta a punta del globo.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
FOTOS: DANIELLE ST. LAURENT.
Publicada en Paisajes Eléctricos

Ustedes son dos buenos amigos que formaron Heavy Trash para divertirse y estar juntos. ¡Similar al comienzo de un matrimonio! Espero que la relación no esté tan desgastada como en un matrimonio. En serio. Es de agradecer que dos tipos compartan trabajo porque aman el rock and roll. ¿Dirían ustedes que Heavy Trash ha crecido más allá de sus expectativas?
[Jon Spencer]: Trato de no tener demasiadas expectativas, por lo que sí estoy un poco sorprendido, la verdad. La recepción que hemos recibido en Europa ha sido maravillosa.

[Matt Verta-Ray]: No hay duda de que Heavy Trash ha crecido más allá de nuestras expectativas. Realmente fuimos muy cautelosos sobre la definición de las cosas al principio (¡al igual que en una relación provisional!) y en realidad nunca se hizo un balance de su legitimidad, hasta que el proyecto estuviera totalmente en marcha. El motivo por el que las cosas se mantienen bien e informales es porque tenemos acceso a mi estudio de grabación, donde por lo general, escribimos y probamos las canciones. Normalmente, en las demos Jon y yo tocamos todos los instrumentos, a veces es un poco más estándar, con músicos reales que vienen de fuera para tocar con nosotros. Pero el hecho de que tengamos esa facilidad agradable de trabajar es que no tenemos tiempo de estar en el hotel más caro o de estar en otro estudio para comenzar nuestro proceso creativo. En el primer disco, estábamos contentos con la realización del álbum, incluso ya de antes se sentía que estábamos haciendo algo oficial. Tan sólo dos amigos pasando el rato, que escriben y tocan música juntos, para después poner la máquina de cinta analógica y así comprobar como queda una canción.

Suficiente tiempo ha pasado desde que “Midnight Soul Serenade” saliera al mercado. Yo tengo mi opinión personal, pero ¿para ustedes este disco es como un buen vino que mejora con el tiempo?
[Jon Spencer]: Personalmente es complicado decirlo. ¡No he escuchado el álbum desde hace tiempo! Pero yo creo que las canciones han envejecido muy bien en el escenario y en los conciertos.

[Matt Verta-Ray]: Si, el álbum lleva en el mercado bastante tiempo y más ahora, viendo cómo las cosas parecen ir en el negocio de la música, pero realmente no presto atención a ese tipo de cosas. Estamos trabajando en algo en estos momentos, y de hecho, regresaremos al estudio tan pronto como este viaje haya terminado. El hecho es que nos encanta tocar en vivo y siento que esa es una parte muy importante del proceso, el rendimiento es la otra cara de la forma de hacer arte para nosotros, pues no sólo esto es necesario para la durabilidad y promoción del álbum. En cuanto a si el disco suena mejor con el paso del tiempo: no puedo decirte con seguridad, ya que supongo que este tipo de cosas depende de la experiencia del oyente. Sé que hay discos que tengo que no se pueden separarse de una determinada época de mi vida, cuando tuve una fuerte experiencia con ellos. Algunos que me influenciaron de esa manera son: “Fire of love” de The Gun Club, “The Velvet Underground y Nico” de la Velvet, “Songs the Lord Taught Us” de los Cramps y “Love Is Strange” por Mickey y Sylvia. Soy capaz de volver atrás en el tiempo a la vez que me siento realmente conmovido por los discos actuales y por lo que puedo escuchar de nuevo. Esto tiene un poco de sentimiento agridulce, ¡quizás como un segundo o tercer sorbo de un vino delicioso y complejo!

Pero hablemos del trabajo y canciones. Es cierto que la prensa musical en los EE.UU. no se toma en serio las bandas paralelas o que tienen algo de humor. ¿Creéis que el rock tiene que ser serio y comprometido?
[Jon Spencer]: Dicho de esa manera, sí. Es una pena porque el rock’n’roll es uno de los inventos americanos más grandes.

[Matt Verta-Ray]: Bueno, la prensa en los EE.UU. está muy fragmentada y especializada de esta forma, como la cultura americana en general. Hay una revista para cada sub-facción de nuestra sociedad, desde el straight-edge y el punk, al levantamiento de pesas, a los coches clásicos, a la música grunge, hasta las grabaciones de Bach en discos de 78 RPM de Deutsche-Gramaphon. Así que es difícil poner el dedo en ninguna tendencia en particular por la forma en que está siendo escrita en la prensa y, además, ambos hemos estado haciendo este trabajo el tiempo suficiente, así que estamos muy acostumbrados a cualquier cosa que la prensa puede decir acerca de nosotros, bueno o malo. Creo que probablemente hay una tendencia por parte de la crítica hacia los artistas, porque los quieren convertir en productos, para ser puramente una etiqueta. Esto también hace que sea más fácil vender algo. Si un músico es conocido por su estilo, la gente que escribe sobre él o ella puede hacer referencia a ellos en unas pocas líneas concisas y, así tener su artículo terminado. Por otra parte, la prensa (y la cultura en general) se ha sentido incómoda con ciertos artistas (por ejemplo Prince o Bob Dylan), que se niegan a encasillarse, e insisten en la flexibilidad de la expresión. Todavía hay gente furiosa con Dylan por salirse de la piel del “cantautor-protesta” y por adquirir otras identidades en sus canciones. Para mí y (creo) Jon, el proceso de hacer canciones, grabarlas y luego girar con la banda en vivo es lo mismo para nosotros, independientemente de lo que la banda esté trabajando en ese momento. Nos lo tomamos en serio y es un trabajo que tratamos de hacerlo de una manera profesional. ¡Por suerte es un trabajo muy, muy divertido!

Aunque tenga algunas dosis de humor, “Midnight Soul Serenade” tiene también una máscara oscura. Desde canciones como ‘Insolation’ o ‘The pill’ hasta el artwork de la portada del disco, diseñado por Jean Luc Navette.
[Jon Spencer]: Sí, estoy de acuerdo. Midnight Soul Serenade es un álbum un poco “oscuro”.

[Matt Verta-Ray]: Sí, hay un trasfondo más oscuro en este disco, estoy de acuerdo. Somos personas complejas y hay canciones de amor (así como las historias de amor) que no siempre salen o simplemente no tienen un final feliz. Nosotros pusimos en este disco, junto a una colección de más canciones (se registraron muchas más de las que aparecen en el álbum) que parecían sonar de manera conjunta. Cuando empezamos a sentir una de las nuevas composiciones se hizo un balance del estado de ánimo tan sombrío. No es algo que nos propusiéramos intencionalmente, pero una vez que el álbum comenzó a tomar forma, vimos adecuado contar con Jean-Luc Navette como el artista encargado del diseño de la portada, ya que él es el hombre perfecto para este morboso ambiente romántico, parecía algo natural. En cuanto a las canciones que usted ha mencionado, sólo ‘Insolation’ habla de un vacío existencial, mientras que ‘The pill’ es una escalofriante historia surrealista en un viaje de drogas, podría ser visto como una metáfora de una aventura interesante y no necesariamente como un tema negativo. En la película de “El Mago de Oz” también hay referencias que implican un estado del sueño con los monstruos psicológicos que tratan de conquistarte, pero todo acaba con un final feliz.

Al final, por lo que se puede ver, este disco es un álbum romántico. Amor: la obsesión y la devoción. ‘Bumble Bee’ se podría dedicar a una mujer mala, por ejemplo.
[Matt Verta-Ray]: Bueno, ‘Bumble Bee’ es un cover de LaVern Baker (no nuestro baterista Sam Baker, por cierto). Por supuesto, está dedicada a un mal amante. Sin embargo, de nuevo el tema del amor se ve como algo que puede picar, así como también calmar. El romance puede intoxicar, pero también puede enfermar y, a menudo trae consigo una mala resaca.

Incluso las personas que escuchen estas canciones no se dan cuenta de que es “auténtico” rockabilly, pero lo es en absoluto. Sin embargo tienen influencias del blues, doo-wop, country, punk,… Por ejemplo, canciones como ‘Good man’ o ‘Bumble bee’ ¿Fue esta una buena oportunidad para hacer un estilo más tradicional de música?
[Jon Spencer]: Con Heavy Trash tuvimos la oportunidad -tanto yo, como Matt- de abrazar y explorar el estilo del rockabilly, pero también tenemos la influencia de muchos otros géneros de la música.

[Matt Verta-Ray]: Bueno, no podemos ocuparnos de las etiquetas y clasificaciones de nuestra música. Jon y yo estamos atraídos por la música soul, el blues y el rockabilly, country y jazz, la poesía ‘beat’, todo eso. Pero cuando uno está creando algo, tiene que venir de dentro y no puede ser molestado por las reglas de un género o de un estilo en particular. Cuando estamos trabajando con canciones o su registro no nos preguntamos a nosotros mismos “¿suena esto a rockabilly?”. Hacemos lo que es correcto para la canción. Dado que los dos estamos inmersos en esta tradición de raíces (nuestras colecciones de discos están repletas de toda clase de rockabilly raro y de cortes blues), a veces las cosas pueden salir o sonar como si deliberadamente se propusiera hacerlas bajo un cierto tipo de registro. Simplemente, no es la manera de hacerlo bien. Cabe señalar que incluso el origen de la palabra “rockabilly”, fue acuñada por un escritor o productor que necesitaba una etiqueta fácil para esta nueva música extraña y emocionante, que parecía haber salido de la tierra y se propagaba por ella. Lo mismo con “rock and roll”, “race” música “rhythm and blues”, “dixieland”… Después de todo, es el hecho de poner nombres a algo que ya se estaba “cocinando” debido a su buen hacer.

“Los puristas nos han recompensado con no comprar nuestros discos”.

Me gusta una cosa de ustedes, es que a pesar de hacer música con influencias tradicionales, no se aferran a la pureza.
[Matt Verta-Ray]: Bueno, ¿qué podíamos hacer? No nos preocupamos por complacer a cualquier purista, y los puristas nos han recompensado con no comprar nuestros discos o con no venir a nuestros shows. No estamos tratando de excluirlos, ¡pero vamos! ¡Han pasado casi cuarenta y cinco años! ¿Cómo podría tratar de recrear esa atmósfera precisamente a mediados de los años cincuenta en América del Sur, posiblemente, haciendo todo lo que era creíble y personal? Dicho esto, hay algunos grandes artistas que trabajan en este estilo (como los canadienses Bloodshot Bill) que son capaces de hacerlo todo: hacer música original “con galvanizado” que se encuentra todavía en un estilo tradicional. Muy raras sin embargo.

Sin embargo, es curioso que les guste trabajar en modo analógico o de oficios, como se hizo en Sun Records, experimentar el sonido de otra manera.
[Matt Verta-Ray]: Los soportes analógicos (como la cinta) son preferibles para mí para todo tipo de razones, pero hemos tratado de tener una mente abierta acerca de las técnicas que utilizamos para conseguir una grabación muy buena. Jon ha sido especialmente útil, a última hora me sacó de mis prejuicios con respecto a ciertos soportes para hacer arte. Hemos utilizado sintetizadores, computadoras, hemos probado cualquier cantidad de trucos digitales, además de nuestro enfoque, sobre todo de la vieja escuela que se basa de manera muy sólida en las máquinas de cinta, equipos de tubo, aparatos grandes que ocupan un espacio real y que deben estar conectados entre si haciendo retumbar tu cabeza de vez en cuando. ¡Matar a la tradición es como matar al arte!

¡Además, tendremos la suerte de ver el regreso de Wanda Jackson! ¿Este evento ayudará a que el rockabilly se puede extender a las nuevas generaciones?
[Matt Verta-Ray]: Lo dudo, francamente. Yo personalmente no soy el mayor fan de la voz tan feroz que pone Wanda. Creo que había un buen momento en ese entonces, pero hay otros cantantes actuales que creo, van mucho más directamente al corazón de lo que estoy interesado en la música. Etta James, por ejemplo, o Martin Janice. Pero mis cantantes favoritos de rockabilly todavía son Elvis, Gene Vincent, Billy Lee Riley, Charlie Feathers, Brenda Lee, Big Sandy y… ¡Bloodshot Bill!

Otra característica fundamental que tienen son las bandas que tocan en cada concierto. Intentan seleccionar diferentes músicos para hacer música diferente en cada show. A pesar de que han trabajado duro con Simon Cardichet y Sam Baker. ¿Es difícil encontrar músicos que se sienten implicados en lo que hacen?
[Jon Spencer]: No es tan difícil, hasta ahora Matt y yo hemos tenido mucha suerte de encontrar la ayuda de algunos músicos fantásticos y simpáticos. En esta gira por España se unirán los viejos amigos de Dinamarca, los grandísimos Powersolo.

[Matt Verta-Ray]: Bueno, Jon tiene un gran carisma, como se ha señalado a menudo. Su entusiasmo por cualquier tipo de música en la que está involucrado es el pegamento que mantiene a una banda unida, aunque sea un trozo de tela que une a todo el mundo. Hemos sido muy privilegiados al poder ir de gira con los miembros de Powersolo y Tremolo Beer Gut (ambos de Dinamarca), The Sadies (Canadá), Simon Chardiet y Sam Baker de Nueva York. De alguna manera lo tiene todo resuelto. En algunos casos, Creo que cambiar las cosas de vez en cuando ayuda a mantener las cosas frescas. Las canciones terminan siendo tocadas de manera diferente con cada grupo y los músicos pueden sugerir diferentes (con su juego) enfoques o arreglos de las canciones. ¡Ha sido genial!

Matt dejó Canadá en busca de rockabilly en los EE.UU., usted es un trotamundos, pero ambos son exploradores musicales. Mi pregunta es: con todo esto, ¿el escenario termina siendo la patria de un músico y el verdadero hogar de cada uno, un lugar exótico?
[Jon Spencer]: El escenario puede ser exótico, sí. Pero también puede ser un lugar solitario y aterrador. ¡Espero que los fans españoles del rock and roll nos den noches de calor y movimiento!

[Matt Verta-Ray]: Bueno una de las cosas que tiene viajar tanto es que un ambiente-torbellino parece adueñarse de la mentalidad del grupo durante el viaje. El interior de un club puede empezarse a ver igual que al siguiente. Sería bueno tener algo más de tiempo en cada ciudad de la gira para poder explorar un poco. Me he dado cuenta de que tengo que visitar cinco veces un lugar para que sea equitativo a un viaje turístico. Debo decir que en lo personal, me parece que España es uno de los mejores lugares para volver a tocar en la gira. El público parece entender el rock and roll y por supuesto ¡la comida y el vino son excelentes!


Marcus Doo & The Secret Family: La maleta del viento.

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“Si tienes una familia que se ha jodido vas a llevarla siempre en tu pensamiento”.

Pensar en la familia, o no, como concepto grupal puede acarrear ciertas consecuencias y comportamientos cuando alguno de los miembros decide andar por otros derroteros. Marcus Doo & The Secret Family han pasado por algunos cambios en su formación después de editar “The magpie returned the ring”, un primer trabajo que desembocó en la calma de “Memorials”, el segundo trabajo (esta vez como EP) que ahora presentan.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.

¿Creéis en lo que hacéis?
[Silencio]

[Marcus]: Sí, claro que sí. Tenemos que creer para hacer lo que hacemos.

¿Y en la familia como institución?
[Xisco]: Yo sí. Por lo menos en mi caso.

[Dave]: Bueno, hasta cierto punto.

¿Por qué hasta cierto punto?
[Dave]: Es importante, pero se puede sobrevivir sin familia. Está ahí, pero muchas veces los miembros de una familia se disgregan hacia varios lugares; como yo, que tengo mucha familia por todo el mundo. Pero es como el tiempo, puedes vivir al márgen de ella.

[Fabrice]: Yo veo a mis padres un par de veces al año, pero sé que la familia está ahí.

[Xisco]: Es que eso es lo importante. Son los que están ahí, como los amigos. Pero la lista de gente se termina ahí.

[Marcus]: Muchas veces, la que no está es la que resulta más cercana. Me refiero a que si tienes una familia que se ha jodido vas a llevarla siempre en tu pensamiento.

Pero ahí estaríamos hablando de una familia virtual, no física.
[Marcus]: Sí, efectivamente. Quiero decir que la familia que no está al final es la que más te da.

Y porque la música no tiene fronteras ni familia.
[Xisco]: Desde luego. Pero no creo que eso tenga que ver con las naciones, más bien tendría que ver con las personas. Esa es la frontera, somos quienes somos. Pero eso no quiere decir que seamos siempre los mismos, pues no todas las expresiones o manifestaciones de una persona son iguales o están cortadas por un patrón similar. Uno es la persona que es y nosotros cuatro somos los cuatro que somos. Ese es el límite entendiéndolo como lo entendemos nosotros. No hay otra forma de vivir.

¿Podría ser como una banda de nómadas o de gitanos?
[Xisco]: Bueno, ¿tú crees? Estilísticamente no mucho (risas), pero sí que podría ser. De hecho, ese ha sido el proceso de transmisión de la cultura y de la música en la historia. Un pueblo va al pueblo de al lado y las cosas se empiezan a mezclar…

Al fin y al cabo, aunque cada uno tenga sus limitaciones y una manera distinta de hacer música, termina por conformarse en una unidad.
[Xisco]: Sí. Es una gran apreciación. Yo lo veo así.

Rocío León, por cuestiones de su trabajo como actriz, ya no está en la banda. ¿Pero qué sucedió con Grez Gobel?
[Marcus]: Bueno (risas)…

No os escondáis en el idioma para esquivar la pregunta…
[Marcus]: (Risas) Greg se juntó con nosotros para hacer las canciones que él tenía. No sé, fue un cruce de camino de estilos. Llegamos a un punto en el que cada uno quería ir para un lado y entonces…

O sea, Greg os utilizó de puta. Os metió en la cama para soltar lo que tenía que soltar y si te he visto… no me acuerdo.
[Marcus]: (Risas) No… para nada. Somos muy amigos todavía. No sentimos ni rencor ni nos sentimos como una puta, básicamente porque Greg no nos dio dinero (risas).

[Fabrice]: No hay cuentas pendientes.

[Xisco]: Es eso, fue una cuestión de estilo musical.

[Dave]: Tenía una forma de tocar el bajo que encajaba poco en la banda.

Habéis dicho que el EP “Memorials” es el paso intermedio que hay entre el primer LP “The magpie rturned the ring” con el segundo. Ciertamente, bajo mi apreciación, las canciones de “Memorials” van bajando de intensidad según pasan las canciones. La primera canción está muy producida y la segunda no está nada tocada.
[Xisco]: De hecho, es una toma en directo.

[Marcus]: No sé si tiene que ver con el futuro segundo disco, pero tiene que ver más con el tiempo que teníamos y con lo que había en el momento. Contábamos con esas canciones y nos apetecía hacerlo así. No fue intencionado, aunque ofrece algo que me gusta. Tampoco sé si tendrá que ver con lo que hagamos en el segundo disco, todo vendrá.

‘I’ll take warmath from anywhere (Abigail)’ es tan producida como todo vuestro primer disco, pero la última ‘Fortunes never earned’, como he dicho, parece indicar algo nuevo.
[Xisco]: Tengo esa misma sensación también, pero no es nada intencionado. Ni siquiera había reparado en ello. Lo que sí es cierto es que hay canciones que crean otras atmósferas y otros sonidos. Otros instrumentos también…

[Fabrice]: La evolución del EP no está premeditada, entonces, para el segundo disco no sé para dónde iremos.

[Marcus]: Nosotros sentimos así que podemos hacer otras canciones y otra cualquier cosa gracias a este EP porque nos sentimos muy libres.

Desde luego, las canciones respiran más. No sé si esto tendrá que ver con que haya menos componentes en el grupo.
[Marcus]: No creo. Tampoco creo que una canción como ‘There’s no pain’ sea de otra manera. Sí es cierto que a nivel de sonido es menos denso, pero creo que no quiere decir que vamos a pervertir menos el sonido de las canciones. Tiene más que ver con el tiempo porque esta vez hemos hecho un trabajo distinto en la producción.

‘There’s no pain’ es justamente otra de las canciones que más respiran.
[Marcus]: Es justamente por la falta de producción.

[Fabrice]: Fue justamente el pensamiento de que no queríamos controlar mucho el EP.

[Xisco]: Tiene un principio más abierto y además con esa cola instrumental… Y es curioso, pues a pesar de que digas que es un tema más desnudo resulta que es el que más instrumentos tiene por la parte final. Nos quedamos sin pistas en el Pro-Tools, además. Hay mandolina, piano, concertina, banjo, dos guitarras eléctricas, una acústica, bajo… Pero yo creo que es otro registro.

Más que un puré es una crema, ¿no?
[Xisco]: Sí. Eso es, lleva muchas cosas pero tiene toques finos.

¿Por qué con el cambio de miembros no se cambió el nombre dejando más protagonismo a la banda que a Marcus como solista?
[Marcus]: No sé (risas). No lo hemos preguntado ni lo pensamos. Tampoco es muy importante para nosotros.

Podría quedar algo como The Traveling Wilburys.
[Xisco]: Sí. Nos llamaríamos los Doo. Marcus nos sigue mandando las cosas que hay que hacer, nos manda a por cervezas… y si lo hacemos mal nos pega y nos escupe (risas).

[Marcus]: No está mal, me gusta (risas).


Rulo: Con la conciencia tranquila.

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“Con La Fuga cedí en muchas cosas durante el último año, pero en lo principal, que es que yo soy el único compositor, no estaba dispuesto a cambiar, y como no soy quién para echar a nadie, decidí irme”.

Se dice que cualquier tiempo pasado fue mejor. Esto en parte es verdad y en parte es mentira, pues de los pasos que se han dado se aprende a no tropezar con la misma piedra y de los pasos futuros se aprende a caminar con calma para no cometer los mismos errores anteriores. Raúl Gutiérrez, más conocido como Rulo, que tras abandonar La Fuga anda inmerso en su propia canción; una composición llena de sinceridad, desacuerdos, buenas y malas caras, pero siempre rebosante de buen rock y claras intenciones. Acompañado de La Contrabanda, firma un proyecto personal con el que pretende seguir haciendo lo que ha hecho siempre, tocar por y para el público, sea de Madrid, Barcelona, Valencia o Reinosa.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
FOTOS: JUAN PÉREZ-FAJARDO.
Publicada en Efe Eme

Aún anda candente la historia de tu salida de La Fuga… pero una vez pasada la tormenta, ¿Qué ha traído la calma?
Pues lo primero que me ha traído la calma han sido las canciones, que es lo importante para mí. El volverme a encontrar con canciones que me gusten porque en la última etapa de La Fuga yo era incapaz de componer, daba igual piano que guitarra, era incapaz. Tuve un rollo en la cabeza en el que me veía con tantos años en la banda, que de repente no me salían canciones. Era un agobio importante. Pero después de la tormenta, o después de dejar el sueño de mi vida –como me gusta decirlo–, empecé a viajar y componer.

Parece que fue una ruptura amistosa, de hecho ellos no tienen ningún problema contigo.
Bueno, según a lo que se le llamen problemas. Nosotros no nos hemos tirado cuchillos ni nos hemos insultado ni nos hemos enganchado por el cuello. No ha habido sangre en el divorcio. Había unas discrepancias que para mí eran brutales por la manera que había que llevar al grupo, posturas irreconciliables en ese sentido. Puedes discrepar un poco y llegar a un pequeño acuerdo, pero éramos demasiado diferentes y tanto como las maneras tan dispares de llevar al grupo. Yo cedí en muchas cosas durante el último año, pero en lo principal, que es que yo soy el único compositor, no estaba dispuesto a cambiar, y como no soy quién para echar a nadie, decidí irme. Durante toda la vida hice las canciones en la banda y eso no lo voy a cambiar. Puedo renunciar a tocar la guitarra o a tocar el bajo… mil cosas, pero a esa no. Es difícil hacer canciones donde no quieren que las sigas haciendo.

Además contigo se ha venido “Fito”.
No, bueno. A los dos meses de irme le jodió que no le hubiera llamado, yo me lo quería llevar pero lo que ocurre es que yo estaba hasta los huevos de tirar durante trece años de una banda, para que encima no se me apoye o no se valore eso. Quería cambiar, ¿para qué iba a seguir tirando de la gente? Pues cojo y me piro. Acabé harto. Entonces él me llamó a los dos meses diciendo que se quería venir, yo le respondí que había ciertas cosas que no me habían gustado, como algunos silencios suyos, y que tiempo al tiempo, que sí, que somos amigos y hemos estado tomando copas juntos, pero como estaba ocupado componiendo no quería malos rollos otra vez. Ellos hicieron pública la nueva formación en mayo e hicieron una foto en la que Fito ya no estaba, pues dejó la banda en enero.

¿Ves correcto que a pesar de que sólo sean dos componentes originales y un nuevo cantante, mantengan el nombre de La Fuga?
No soy quien para opinar, pero sí que se ha perdido una oportunidad mágica. De hecho es raro que abandonen el grupo los dos miembros fundadores. La Fuga era magia porque éramos los defectos y las virtudes de las cuatro personas. En cuanto al nombre… pues evidentemente tampoco me gusta, pero me enseñaron de pequeño que para hablar mal es mejor callarme, pero es raro. Yo sí que firmé un papel a cambio de nada y aunque me llamaron tonto, dije que si alguno se iba, por las razones que fueran, dejaba usar el nombre. Ahí está la historia y ahí está el futuro para demostrar las cosas.

Tras esta vorágine de acontecimientos te metiste, sin quererlo, en un pozo del que para salir tuviste que viajar e intentar componer. ¿El título, “Señales de humo”, es como un mensaje de socorro?
Sí. Fue de lo primero que se me ocurrió, de hecho creo que ya tenía una canción o dos y me vino el título y eso que para los títulos soy muy malo, pero este me gustó mucho y lo apunté en el cuaderno del disco. Es que para cada disco compro un cuaderno y para este tuve que usar otro porque agoté el primero ya que fueron unas veinticinco canciones. Y viene a ser eso, un SOS.

Comentas que has compuesto unas veinticinco canciones, pero en el disco sólo hay once. ¿Qué ha sido del resto?
Pues a la papelera de reciclaje, para nunca más. Mi intención siempre es mejorar disco a disco, aunque no siempre se consigue pero si de esas veinticinco canciones, catorce no pasaron mi corte personal es porque no iban a mejorarlo. Si no me gustan, tirar de archivo no tendría sentido. Otra cosa sería por duración, pero no, es que esas catorce estaban incompletas y les faltaba algo que al oírlas o al tocarlas no me latían. Alguna frase sí que he cogido de alguna para hacer un homenaje a las personas de mi barrio, si hay alguna otra frase o metáfora la acabaré usando para otra historia. Para mí ya están en el olvido.

‘Como a veces lo hice yo’, esta dedicada a tu hija, y es de las primeras que compusiste.
Sí, podría estar subtitulada como ‘La canción de los buenos deseos’. Yo creo que es un disco que para los vaivenes que he tenido y lo revuelto que he estado por dentro no ha quedado tan triste. Está ‘Como Venecia sin agua’, que sí que es la canción de la tristeza infinita, como digo yo. ‘Como a veces lo hice yo’ podría estar compuesta a una amiga o a un colega, algo genérico, pero en el disco-libro he puesto que realmente es la canción de los buenos deseos a mi hija, a las generaciones que vienen y a que el mundo sea más amable.

‘Heridas de rock and roll’ es la canción con la carga más emotiva, la joya de la corona.
La gente se cree que haces canciones como con una fórmula matemática y eso es imposible, vamos, yo lo pienso, y supongo que todos los que componen también, porque es que no hay una fórmula matemática. Para mi ‘Heridas de rock and roll’ llega un poquito más allá que las demás, revuelve más las tripas. Recuerdo haber grabado la maqueta en casa, a guitarra y voz, al terminar se la puse a mi hermana en el estudio y vi como mientras la escuchaba se le caían unas lágrimas. Yo en el proceso compositivo sabía que era una canción que estaba de puta madre, pero era ya de las últimas que compuse y además a las tres de la mañana. También recuerdo habérsela enviado a mi amigo Javi [San Martín] que también es el productor de toda la vida, y cuando la recibió me llamó para decirme que había hecho la mejor canción del disco. Pero ya te digo, yo ya llevaba tantas que es que no reparaba en ello hasta que la escuché desde fuera y me di cuenta de la carga emocional que contenía.

Una canción o disco cuando sale a la venta ya es de quienes lo escuchan y, en parte, deja de ser tuyo.
Me gustan las firmas de discos o leer la web porque la gente te dice, por ejemplo, que en su boda en lugar de poner un valls ha puesto ‘La balada del despertador’. Me gusta ese contacto con la gente porque me doy cuenta que al final, aunque haga las canciones para mí, terminan siendo de la gente. La canción en cierto modo nunca deja de ser tuya, más bien sería compartida, de todos. El súmmum de todo esto es llevarla al directo. Eso ya es algo inexplicable. Es como cuando alguien te dice que es mejor el directo que el disco, pues pobre de aquel grupo que no sea así. ¿Cuánto hace que se graba y registra la música? ¿Cien años? La música ya existía de antes, es antinatural grabarla porque no se puede captar ese momento mágico. Por eso los directos siguen funcionando, porque los discos no van a ser igual de enérgicos aunque es lo más cercano que vas a tener del directo en tu casa, pero no es lo mismo.

El single con el que se presenta este trabajo, ‘Mi cabecita loca’, tiene una letra significativa y un estribillo pegadizo y en el vídeo observo que el agua es protagonista, y tú has comentado que es algo purificador.
Sí, al final algo pasa con el agua en este disco porque en un viaje privado que hice a Nueva York para terminar de componer y aprovechar para hacer una sesión de fotos, al final de seis días de sol radiante, en el séptimo quisimos aprovechar la luz del amanecer pero no fue posible porque se puso a diluviar. El vídeo lo hizo Rafa Sañudo por una corazonada que tuve, y aunque nunca había trabajado con él, al final él también pensaba en el agua. Entonces, algo pasa con el agua y encima de una manera no forzada. Al igual que Manhattan, ya que las fotos se hicieron ahí y después la masterización también se hizo allí.

Reparo en la letra de ‘Como Venecia sin agua’ que veo que tiene retazos de Sabina y su ‘La del pirata cojo’ porque donde él dice: “Al Capone en Chicago, legionario en Melilla, pintor en Montparnasse…”, tú cantas de forma parecida: “Un niño sin regaliz, un anciano en San Valentín, un policía en carnaval…”.
Sí, sí. Sabina tiene ese rollo de escritor de canciones que me encanta pero hay más gente que canta de esa manera como lo puede hacer Bob Dylan. Escupir metáforas. Estoy de acuerdo con la gente que hace eso porque si la metáfora es acertada te barre un millón de evidencias. Yo me siento cómodo en ese traje, ya lo hice en alguna otra ocasión. Me llega más cuando es a base de metáforas que cuando es más evidente. Soy muy “sabiniano”, también porque en mi casa estaban The Beatles, Supertramp, Creedence Clearwater Revival que mi padre era fan, y Sabina. Eso es lo que llevo dentro aunque luego vinieron las bandas de rock como Barricada o Los Suaves… pero en el fondo es ese abanico de grupos y esa manera de escribir.

Has nombrado a Javier San Martín varias veces, productor de La Fuga y ahora de este, tu proyecto. También comentas que querías un sonido continuista, pero yo pregunto ¿buscabas un sonido similar al de La Fuga?
No. La movida era: Ni huyo del pasado ni lo quiero imitar. En el disco hay temas que recuerdan, otros que suenan nuevos y distintos. Ahí Pati ha tenido mucha culpa porque las guitarras que hace él son muy diferentes a las que he tocado toda mi vida. Ese punto que nos ha dado, de rock más americanizado y también que lo haya masterizado George Marino. Pero, claro, ¿cómo voy a tratar de imitar el sonido de la batería anterior si Txarli Aranzegui lo hace de otra forma? Yo le dije a Javi que quería que la batería y el bajo sonaran, que no fuera todo guitarra. Ahí hay cosas que han cambiado, pero viniendo del mismo compositor y misma voz digamos que no es un disco hachazo. No sé si es continuista o no, está entre eso. No estaba obsesionado ni con imitarlo, porque habría sido un error ya que los músicos tocan de una manera y cada uno tiene que darle su personalidad a las canciones. Y de lo otro tampoco huía porque sería absurdo, ha sido un divorcio personal y no artístico. En las canciones quería que la variedad predominara, que la ocho no sonara igual que la diez, y eso lo ilustra muy bien Pati en ‘Por morder tus labios’ porque tiene una guitarra muy de Antonio Vega, porque Pati es muy fan, como yo, como Quique Mavilla… que ha tenido la suerte de tocar con él. Y la siguiente es ‘Fauna rara’ que es la frivolidad absoluta, es la antítesis de la anterior, con una letra más freak y algún scratch que metió Helio, el DJ que lleva Macaco.

“Ahora tengo otro chiringuito del que no empiezo de cero totalmente, porque ha habido aciertos y errores de mi pasado que me van a servir para algo”.

LA BANDA Y LA CONCIENCIA

Hablando de la banda, “La Contrabanda”, veo que te has rodeado de una buena selección de músicos: Txarli Aranzegui (Quique González, Iván Ferreiro), Quique Mavilla (Distrito14), Dani “Pati” Baraldés (Fantástico Hombre Bala, Jarabe de Palo)… ¿pensaste en ellos mientras componías las canciones o fue una decisión posterior incorporarlos?
Empezaba a levantar cabeza, las canciones empezaban a fluir… pero al hablar con Javi [San Martín] le dije que teníamos que buscar una banda, montarla y encontrar un sonido. Eso es muy difícil y es como comenzar de cero. Piensas en los músicos, en el equipo humano, el musical… Todo fueron corazonadas y, por suerte, se acertó en todo. La banda la elegí yo. Primero íbamos a ser un cuarteto donde yo iba a tocar la segunda guitarra, como en los comienzos de La Fuga, pero me he dado cuenta que yo soy de acústica; de vez en cuando toco la eléctrica en casa, pero sin enchufarme. Pero, bueno, grabamos el disco siendo cuarteto y para directo he visto que había que meter más guitarristas, que da una imagen bestial y un sonido más contundente. De ese modo también entró Fito. Lo bonito de todo esto es que han dejado de lado sus proyectos para venirse conmigo porque es lo que buscaba, una piña humana, ese buen ambiente que había en el estudio, en el piso donde nos quedábamos… No habíamos terminado de grabar y ya me decían que iban a muerte conmigo.

No querías volver a tener un grupo, ¿pero sí mantener el timón con una banda que te respaldara?
Claro, por eso nunca me he puesto como “Rulo” en un disco solamente, porque no me lo plantee jamás, y un nombre de banda tampoco. Yo no quiero volver a estar en una banda, no me gustan esos grupos que tienen nombre de banda y no lo son. Esto es Rulo y una banda que hay detrás, porque yo me considero hombre de banda, aunque me hayan tildado por ahí de que no es así. Pero los músicos con los que trabajo ahora me dicen que les dejo hacer y fluir, ellos han tocado en otros grupos y aquí se sienten como en un grupo también. Tengo lo mejor de estar en solitario –que no solo– y lo mejor de tener una banda. Es algo cojonudo, no tenemos que hacer asambleas salvo para ciertas cosas, pero cuando en un grupo hay éxito, luego ya hay que decidir todo entre todos y eso es un rollo. Aquí de esta manera decidimos sobre mil cosas porque cada uno opina dentro de lo que mejor se le da. ¿A estas alturas le voy a decir a Txarli como tocar la batería? Y en los temas todo ha sido participativo, los hemos montado entre todos. Me siento un poco como cuando estaba en La Fuga durante los primeros años.

Pero las cosas no duran para siempre…
Claro, pero es como todo. ¿Por qué en el primer disco yo estaba en mi casa y el otro en el bar? Es una pregunta muy evidente que yo no voy a responder. Si yo he leído mil libros sobre bandas y pasa lo mismo; cuando hay éxito de repente el batería es compositor… y, tío, eso no es así. Aparte que de esa manera se desacredita al tipo que está componiendo los temas desde el principio. Yo tengo la conciencia tranquila y no voy a echar mierda a los demás. Se que yo no meé fuera de mi tiesto porque también he leído otras biografías de grupos donde se dice que el cantante ganaba más en los conciertos, que no iban a partes iguales… pero son cosas que, repito, son mear fuera del tiesto. Pueden tener más razón o menos, pero es cambiar las reglas del juego. Y en ese sentido yo quería seguir siendo el compositor principal y tener el rollo artístico como siempre fue. Pero, claro, encima como soy yo el que se va pues quedo como el malo. Te pongo el ejemplo de mi familia; mis padres se separaron cuando yo tenía once años y mi madre se fue de casa. Nadie fue preguntando si mi padre la pegaba, que no es el caso, pero como es la que se va queda como la hija de puta que los abandona. Estaba claro que de ahí no se iba a mover ni Dios, y eso que me llamaron tonto por irme yo. No se movía nadie porque se estaba muy bien ahí, ¿sabes? Pero sabía a lo que me exponía. Al final no ha sido tan catarsis, esperaba que la peña me diera más caña… pero no ha sido así. En el fondo, tío, el que te mete caña es el ignorante. Me he ido de un sitio en el que ganaba muchísimo dinero, tocaba en sitios de la madre que lo parió, y cojonudo. Ahora tengo otro chiringuito del que no empiezo de cero totalmente porque ha habido aciertos y errores de mi pasado que me van a servir para algo. Pero sí que vuelvo a empezar y no tengo un nombre grande que me abra puertas, en ese sentido es difícil. Pero siempre parece eso, que el que se va es porque quiere ganar más o lo otro… chorradas. Pero ya te digo, tengo la conciencia tranquila.


Bunbury: Ajuste de cuentas.

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“He tenido problemas para editar algunos proyectos; aunque a toro pasado, pienso que fue bueno que no se editaran”.

Poco o nada se puede decir que no se sepa de la figura de Enrique Bunbury. Genio y figura. Acaba de ver la luz “Gran Rex” (EMI, 2011), el último álbum del artista aragonés. Un disco en vivo que recoge los tres shows acontecidos durante los días tres, cuatro y cinco de Noviembre del pasado año en el teatro bonaerense Gran Rex. Un paseo por su repertorio habitual que ahora suenan revisados por el propio Bunbury y su banda, Los Santos Inocentes, los cuales se encargan de conducir al “escuchante” por caminos conocidos y por conocer.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
FOTOS: JOSEGIRL.
Publicada en Pisájes Eléctricos

Deep Purple tienen “Made in Japan”, The Allman Brothers el “At Fillmore East”, James Brown “Live at the Apollo”, The Who tienen “Live at Leeds”… Si a discos en vivo representativos de cada grupo nos referimos… ¿Sería “Gran Rex” el álbum en vivo que te representa?
Jamás se me ocurriría comparar nada de lo que he grabado con los discos que mencionas; pero creo que sí, es el disco en vivo que mejor me representa. […] Por una parte, porque los discos que saqué con anterioridad, “Pequeño Cabaret Ambulante” y “Bunbury Freak Show” fueron extractos de giras muy concretas y nunca quisieron representar mi repertorio de manera amplia. Ni siquiera reflejaban la dinámica del show de la época. […] Por otra, creo que en esta ocasión hay una concepción premeditada de cierre, de ciclo y de buena parte del repertorio.

Aunque está claro que “Gran Rex” recoge un sonido que nada tiene que ver con (por ejemplo) “Freak Show” o “Pequeño Cabaret Ambulante”, pero es que posiblemente tampoco tenga que ver con el sonido que lleves dentro de unos años.
Muy probablemente. Sé que ahora me enfrento a otra nueva aventura y que los experimentos tardan en cuajar. O sea que calculo que para que alcance el sonido que tengo en la cabeza, necesito un par de discos y de giras. No sé si el público tendrá la paciencia necesaria, o yo la fuerza suficiente.

Entonces llegamos a la conclusión de que serían como cierres a una etapa, dejando un bonito recuerdo de lo que fue aquello, porque prácticamente has sacado artefactos en directo (tanto audio como vídeo) con cada disco o etapa, salvo excepciones.
Exceptuando “Radical Sonora” y “Hellville de Luxe”. Todos los discos tuvieron algún tipo de reflejo en vivo. No siempre fueron discos. Tanto “Una cita en Flamingos” como “Liceu BCN” fueron DVDs. Y, el “Freak Show”, en realidad fue una película documental, que venía acompañada de una disco corto, con algo del show en vivo. Y no me detengo en la discografía de Héroes del Silencio, porque por culpa de EMI y de nuestra falta de comunicación interna, está terriblemente desordenada. […] No sé si hay que sacar alguna conclusión de todo esto. A parte de que no he parado de tocar, ni de sacar discos en el último cuarto de siglo.

Centrándonos en “Gran Rex”. ¿Refleja totalmente lo que querías transmitir con la pasada gira?
Es muy difícil transmitir en un solo disco una gira de estas características. Durante las dos diferentes etapas del tour, llegamos a tocar sesenta canciones distintas del repertorio. Reducir eso a veinticuatro complica bastante la cosa. No quería que éste fuera un disco de rarezas, como ocurrió finalmente con “Freak Show”. Quería que quedaran bien reflejadas las tres partes en las que estaba dividido el show, además de los bises. Ahí está el principio, con los temas de “Las Consecuencias”; la parte intermedia, más cercana al pequeño teatro o el cabaret; y la de cierre con los temas más rockeros; y cerrando, los bises.

Esta pregunta viene porque los conciertos de presentación de “Las consecuencias” recibieron alguna que otra crítica debido a que el concepto acústico y relajado que prometían desde un comienzo no terminó siendo así, sino que contenían piezas muy movidas. Ya sabes… aquello de tener al público sentado con (por ejemplo) ‘El extranjero’, que por otro lado me parece una revisión soberbia.
Dependiendo del concierto que vieras, supongo. Los pabellones de Madrid y Zaragoza, fueron dos conciertos aislados en los que el repertorio hits, venció al teatral. […] De todas formas, me siento muy orgulloso de ser de los pocos músicos a los que después de veinticinco años de carrera, tocando entre cinco y siete canciones del disco nuevo por show, todavía se le critica que no toque más. Eso quiere decir que “Las Consecuencias” ha sido un disco que ha cuajado entre la gente. Me alegro.

Aun así, parte de ese concepto se consiguió. De hecho, se agradece que ciertas canciones quedaran registradas para la posteridad. Pero en una apreciación personal, creo que un repertorio con temas de medio tempo habría sido lo adecuado. Y ya no solo me refiero a la gira. ¿Crees que pudo haberse elaborado algo que fuera en esa línea?
Cuando se trata de seleccionar la mejor de las opciones entre un repertorio amplio, todos tenemos una idea mejor. Ya te digo, no es fácil montar veinticuatro canciones en seis caras de vinilo, que respeten la dinámica del show y que no conviertan el disco en una selección de favoritos personales míos y de nadie más.

Quizá así quedara un “Gran Rex” totalmente ajustado a lo que fue “Las consecuencias”. Aunque claro, tampoco se editó un directo de la gira de “Hellville de luxe” y es posible que se intentara concentrar aquel sonido de la gira con lo que ha sido esta.
Pero es que esa no era la intención. No quería hacer un disco de directo de “Las Consecuencias”. La intención era cerrar una etapa más amplia y poder así despedirme con elegancia y consecuentemente, de una parte de mi repertorio.

-Incluso –como antes he mentado- reinventando clásicos. Algo así como hace Dylan, dejar irreconocibles sus propias canciones para no aburrirse y hacer algo distinto. Supongo que tocar una y otra vez la misma canción del mismo modo terminará por cansarte y por ende aburrirte de sobremanera, algo clave en un músico y/o artista.
Para mí, la clave es que la parte creativa de un músico no acaba en un estudio de grabación. Y, además, las canciones no tienen porque reflejar, el día que fueron registradas en cinta magnética, la mejor de sus posibilidades.

De ahí que ‘El hombre delgado que no flaqueará jamás’ tenga un toque a lo ZZ Top o que ‘El anzuelo’ tenga un regusto cercano al ‘I ain’t hiding’ de los Black Crowes. ¿Cuántas veces puede metamorfosease una canción hasta que terminas totalmente convencido del resultado?
Las veces que sean necesarias. No hay vuelta de tuerca inútil. Todas llevan a una revitalización de las canciones. Unas funcionan mejor y otras peor. Pero todas aportan algo, que las devuelve a la vida y las convierte en algo más que una anchoa en una lata de conserva.

Y siendo una persona que sabe exactamente lo que no quiere, pero que si tiene una idea aproximada de lo que busca… seguramente hayas dejado fuera otras piezas porque no terminaron por encajar dentro de tu idea.
Claro, de todo hay. Algunas resultaron pruebas fallidas. Canciones que apenas tocamos una o dos veces en la gira. Otras funcionaban bien, pero no eran representativas. Y alguna, que hubiera querido incluir y, aunque la tocamos en Buenos Aires, la toma no fue buena. Hay que lidiar con algunos accidentes y algo de azar en la vida.

Otro tema que nos atañe es que hay cortes que se han grabado, pero no han entrado en el álbum, sino que se publican en Facebook. ¿Un premio a los seguidores o una estrategia de mercadotecnia?
Las canciones que estamos publicando en streaming en http://www.facebook.com/bunburyoficial no son necesariamente grabadas en Buenos Aires, son canciones de los dos últimos discos que, me parecía, merecían una difusión mayor.

Lo digo porque es posible que los que compren este trabajo, sientan que está “incompleto” al no contener canciones que más tarde se publican en Internet. ¡Ojo! Que me parece una idea fantástica el publicar extras en la red, pero los hay que no perdonan que se queden fuera del soporte físico ‘Ella me dijo que no’ o ‘Lo que más te gustó de mí’, por ejemplo.
No tiene nada que ver. “Gran Rex” es un disco completo, que refleja bastante fidedignamente lo que fueron los shows, en líneas generales, de la gira. Las canciones que ofrecemos en streming no son necesarias para entender el show, son extras a los que te puedes acercar, si tienes un interés mayor.

Claro, que tampoco sé hasta que punto te involucras en las decisiones finales de tu propio trabajo una vez está grabado y entra en el campo de la discográfica. Porque tiene que ser un mal trago que, por causas ajenas a ti, salga un producto descuidado pero que tiene tu nombre en la portada. ¿Se podían haber hecho las cosas mejor o de otra manera si te hubiesen dejado hacer más?
No tengo claro a qué te refieres. Obviamente, ni prenso el disco, ni lo fabrico, ni lo distribuyo, ni pongo el precio en las tiendas.

¿Puede ser que una de las soluciones a ciertos problemas con las disqueras sea la autoedición, como han hecho Lapido, Vetusta Morla o Nacho Vegas, recientemente con Marxophone? De ese modo no encontrarías esa especie de criba cuando presentas varios proyectos, los cuales algunos se quedan fuera por no encajar en los planes comerciales o económicos.
Autoeditarse no es, ni remotamente, algo nuevo. The Beatles, The Rolling Stones y Frank Sinatra, tuvieron sus propios sellos. Yo no soy de los que piensan que las compañías discográficas (multinacionales o independientes) son necesariamente el enemigo. Hace años monté una discográfica independiente y sé lo que es estar a ambos lados. […] En mi vida profesional, en el mundo discográfico, he tenido problemas para editar algunos proyectos; aunque a toro pasado, pienso que fue bueno que no se editaran. Aún así, prácticamente, he editado un disco cada año en los últimos veinticinco años. A veces, quiero aprovechar más el tiempo de lo que realmente soy capaz. […] En cuanto al mundo discográfico, no creo que el futuro (lejano, no el inmediato) se encuentre obligatoriamente, ni en la autoedición, ni en las compañías discográficas ‘as we know them’. Estamos en pleno proceso de transformación, hay que estar atento. Creo que nos esperan años emocionantísimos.

Partiendo de que el sello que montaste (A La Inversa Records) fuera una idea adelantada a su tiempo, pienso que ahora la “película” es distinta y que tendrías un control absoluto sobre tu propia obra, desde que entras en el estudio hasta que termina en las tiendas. Claro, que esto acarrea otros problemas con sus consecuencias, pero quizá sea mejor que lo que hay.
Estás pensando en voz alta.

Al fin y al cabo la música es arte, aunque esta sea la puta de todas las artes (valga la redundancia).
La música, no es más puta, que la literatura, o la pintura. ¡¡¡Si supieras lo que son capaz de hacer algunos pintores por exponer en determinadas galerías!!!