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Lenny Kravitz: Ir más allá.

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“Cuando te golpean tienes que levantarte de nuevo y seguir en movimiento a pesar de las adversidades”.

Hablar en este nuevo año del noveno trabajo discográfico de Lenny Kravitz queda un poco demodé, básicamente porque fue lanzado en Agosto del pasado ejercicio. “Black and white America” (Warner Music, 2011) se erige sobre dieciséis cortes de Funk-Rock bastante interesantes escalando la siempre complicada cima del positivismo, discurso demasiado usado en la actualidad ante un cataclismo neuronal que junto con el panorama socioeconómico ha terminado por mermar las ganas incluso de inmolarse.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
Publicada en Musicópolis

¿Realmente es tan crucial que las canciones contengan un mensaje positivo? En el caso del protagonista de este texto parece ser que sí… aunque matizando. “No es algo que yo necesite o que tenga que ser así, pero, sencillamente las canciones son positivas. Es lo que me han transmitido y ciertamente me siento bien transmitiendo ese mensaje. Mi ser se siente bien siendo positivo y optimista, es algo natural en mí”. Referente a este dato pueden funcionar las reglas mnemotécnicas entre la portada del LP con las letras de canciones como ‘Stand’, ‘Boongie drop’, ‘Super Love’ o ‘The faith of a child’, especialmente esta última. “‘Faith of a child’ trata de cómo algunas veces (demasiadas) necesitamos recuperar nuestros valores infantiles, ya sean la magia, la fe, el amor… Cuando somos adultos nos cargamos de muchísimas cosas, vamos con demasiado equipaje, pasamos por experiencias que pueden dañar nuestros deseos innatos, los cuales consisten en amar y ser amados, tener fe y creer en las cosas. La canción habla expresamente de cómo es tener la fe de un niño y serlo. Podemos hacer muchas cosas, podemos amar, podemos estar en paz, podemos tener muchas cosas en nuestra vida, pero solo podremos alcanzarlas si tenemos la fe de un niño”. Explicando además el significado de “Black and white America”. “El título de este disco es algo que refleja perfectamente mi vida; quién soy, cómo crecí, lo que vi y la situación de mis padres, que eran una pareja interracial a principios de los sesenta. También tiene que ver con quienes somos en la actualidad”.

Eso referente al título, pero también tiene su explicación el tema que se titula de igual manera. “La canción está inspirada en un documental que vi, donde aparece un grupo de americanos anclados en sus viejas creencias y en lo que aprendieron. No estaban de acuerdo con el rumbo que había tomado América y porque obviamente no querían tener un presidente afroamericano. Esa gente estaba llena de odio. Llegaban incluso a decir que iban a intentar que ese presidente no viviera mucho tiempo, que iban a tratar de que alguien se ocupara de él y que incluso había planes para ello… ya sabes, ese tipo de cosas”. Concluyendo que “lo que de alguna manera fue un shock para mí, siendo una persona que no piensa en términos de raza, es que haya gente que todavía funcione de esa manera. Yo conozco gente que piensa así, pero escucharlo de esa manera, en la televisión, en ese documental… de alguna forma me bloqueó durante un momento y me hizo pensar. El estribillo de ‘Black and white America’ es una respuesta a ese documental. Las estrofas hablan, una de Martin Luther King y de su misión y su razón de ser, y otra de mis padres y de todo por lo que pasaron”.

Dejando claro esa característica, Kravitz añade: “Mi sensibilidad está por todas partes. Creo que todo empieza por la voz. Si te das cuenta toco todos los instrumentos en un tema, o en la mayoría, así que mi personalidad estará ahí al completo. En realidad se trata de ser yo mismo. La razón por la que uso mucho ese tipo de equipos antiguos no es solo porque que sea genial y romántico utilizarlo, sino por su amplitud y su organicidad. Creo que es muy importante escuchar cómo se transmite la personalidad de los músicos a través de los instrumentos porque el día que escuchas un disco, que es un disco de estudio, y no de un grupo sino de un artista en solitario, puedes escuchar ese disco y escuchar los instrumentos para saber en todo momento que se toca y quien lo toca”.

Mucha culpa de esa personalidad de la que se habla la tiene el estudio que el propio creador tiene en Las Bahamas. “El estudio de grabación se terminó justo antes de empezar este álbum, así que se cumplen dos años. Es el estudio de mis sueños. Lo diseñé exactamente como quería. En realidad se parece mucho a un estudio californiano, digamos, de los años setenta, en cuanto a los materiales y el equipo. Hay mucha madera, corcho y piedra. Hay una gran selección de equipos antiguos: los micrófonos, la consola, los previos, los ecualizadores, una gran colección de guitarras, amplificadores y sintetizadores, teclados y batería. Y el sitio tiene un sonido realmente precioso, así que grabar allí es algo muy fácil”. Pese a que se grabó entre Las Bahamas y París. “Lo que hace especial a Las Bahamas es que la familia de mi madre procede de allí. Me eduqué en ese sitio en distintos momentos, cuando era niño. Digamos que iba y venía. Es un lugar donde me siento de verdad muy cómodo. Vivo en una isla pequeña, en una ciudad pequeña, con poca gente, y se me considera alguien de allí, cosa que agradezco por otro lado. Es muy saludable contar con un lugar donde la gente no proyecta determinadas imágenes sobre uno mismo, imágenes que parten del hecho de que eres famoso y todo eso. Es como estar en casa”.

¿Y cual es el papel que ocupa “la Ville lumière”? “París contrarresta todo eso. En las Bahamas vivo en un trailer en la playa, de forma muy sencilla. Todo consiste simplemente en hacer música, comer en el jardín o en la playa. Cuando voy a París, es justo lo contrario; es la vida urbana y vivo en una casa. Voy allí cuando quiero sentir un aire cosmopolita, cuando quiero ir a los museos y a las galerías de arte, comer buena comida y beber vino, ir a la opera o al ballet. Así que los dos lugares se complementan muy bien porque son los dos extremos que me gustan”. Con total seguridad valdría la pena desplegar un mapa de diversas interpretaciones con el objetivo de entrañar que ciudad ha determinado un punto de apoyo más fuerte en la creación del long-play. “Lo que me aporta París era que, después de haber estado en el campo durante tanto tiempo grabando esta música, podía ir después para escucharla allí, mientras iba en coche o caminando. Esa música que grabé en las Bahamas adquiría de pronto un sentido totalmente diferente para mí. Sonaba de forma distinta al estar en un lugar distinto. También el tono final de lo que había grabado era diferente en París, lo que fui añadiendo a mi música en la capital francesa era distinto, era un tipo de sonido más eléctrico, más urbano. Acabé haciendo muchas mezclas de sintetizador y cosas así”.

Dejando atrás los detalles técnicos y ya que anteriormente se ha desgranado ‘The faith of a child’ o ‘Black and white America’ valdría hablar de ‘Stand’, composición que se ha encargado de llevar la representación del conjunto total. “Es muy especial. Coloqué un tono exageradamente Pop sobre una base Funk. Hay una influencia muy fuerte de The Partridge Family, como se puede comprobar, pues es uno de mis mayores tótems. La canción tiene un acorde de arpa en el centro y es obvio que en muchos de esos viejos temas de The Partridge Family que escuchábamos cuando veíamos la televisión de niños había un acorde de arpa en las sintonías. Aquello me entusiasmaba. Otro punto interesante sobre la canción es que tiene un ritmo funky muy entusiasta, lleno de aire y de diversión. Aunque en sí la canción tiene un mensaje muy serio. Si escuchas la letra verás que habla de perseverar en la vida e ir hacia delante. Sin olvidar que cuando te golpean tienes que levantarte de nuevo y seguir en movimiento a pesar de las adversidades”.

Dos lecturas dentro de una misma canción con una historia detrás: Lenny Kravitz y un amigo, forjando la verdadera historia partiendo desde el origen de su creación como canción. “Trata de un amigo que se quedó paralizado de cintura para abajo. Por desgracia yo no estaba en el mismo lugar donde vive este amigo tan cercano al que considero un hermano, así que quería hacer algo que le transmitiera al menos un empujón de buena energía porque era lo único que podía hacer. Eso o rezar y tratar de transmitir vibraciones positivas. Me decanté por escribirle esta canción, es lo que podía dar en ese momento. Y hoy, gracias a Dios, esta persona ya puede andar, puede volver a caminar sobre sus piernas. De eso trata toda la canción”. Aunque el poso tenga un punto amargo, la esperanza comulga con el espíritu general llegando a plasmarse en el mismo videoclip. “El video es muy divertido, una comedia total. Creo que la gente no se va a dar cuenta, pero en realidad yo interpreto tres personajes en él. Todo está basado en un concurso de televisión muy similar a ‘Let’s make a deal’ (una especie de ‘Un, dos, tres…’ o ‘El precio justo’ en España). Mi abuela lo veía cuando yo era pequeño y el recuerdo se quedó en mi cabeza. Habla de gente que pierde cosas y de cómo se enfrentan a ello, pero de un modo completamente cómico”.

Sin alejarse demasiado del campo de la amistad (aunque esto siguiente sean colaboraciones), otros que se dejan escuchar en este “Black and white America” son Jay-Z y el ya fiel escudero y guitarrista de Kravitz, Craig Ross. Sobre el primero, el músico dice: “Tenía ganas de colaborar con Jay-Z de nuevo porque la propia canción me lo pedía. Quiero decir que no pienso en hacer determinadas cosas solo porque sean ‘cool’ o porque vaya a resultar un gran acontecimiento. Se trata de lo que necesite la canción. Por eso después de grabar ‘Boongie drop’, escuché su voz en el centro de la canción. Me di cuenta de que lo que quería no era un solo de guitarra o cualquier otra cosa, sino que quería tener la voz de Jay ahí mismo. Creo que tenía el carácter que estaba buscando. Así que le llamé, y como es un tipo genial, me dijo que sí”. Cuando toca hablar de Ross, las palabras adoptan mucho más cariño. “Trabajar con Craig Ross es algo hermoso. Ha estado tocando conmigo desde la gira de ‘Mama Said’. Es el único (aparte de mí) que ha estado en todos los álbumes. Lo grande de nuestra relación de trabajo es que no tengo que explicarle nada. Es suficiente con decirle algo muy breve o basta con ponerme a tocar y él sabe inmediatamente por dónde ir y como tocar, sin pisarnos. Actúa siempre como contrapunto a lo que yo toco y también domina muchos estilos, así que podemos movernos de un lado a otro y abarcar un territorio muy amplio. Pienso que Craig es alguien que todavía no ha sido suficientemente valorado. Este tipo es uno de los mejores guitarristas que existen y creo que merece más reconocimiento”.

De todo esto se puede sacar una conclusión clarividente que además juega con ambos colores: el lado blanco del disco (white) con ese tono divertido y cómico con el otro reverso, el negro (black) y las verdaderas historias que se encuentran tras las letras. Visto así puede funcionar como un disco de vinilo, caracterizándose por sus dos caras. Aunque Kravitz comparte esta apreciación, prefiere otorgarle la complejidad de un doble vinilo. “Estilísticamente este disco abarca muchas cosas, aunque todos mis discos son así. Yo quería tocar todos los estilos y todos los sonidos posibles. Ahí queda el resultado final: dieciséis temas en un álbum que, aunque es un solo CD, yo lo veo como un doble álbum, porque yo sigo pensando en términos de vinilo. Es algo que nunca he dejado atrás. Para mí es como si fueran dos vinilos, con cuatro canciones por cara, y lo vamos a sacar así también. Es un disco doble, es lo que necesitaba”.

Dentro de los planes inmediatos del músico de Nueva York se encuentra la gira europea que recorrerá durante la primavera y el verano países como Francia, Alemania, Portugal, Suecia, Noruega, Holanda, Italia y España. “Mis planes para el resto del año son gira, gira y gira. Voy a tener mucho que hacer con este tour. Es algo que tengo muchas ganas de hacer porque hay mucha nueva música que tocar. Va a ser muy funky. Tengo una banda increíblemente buena, incluso te diría que es la banda más potente que he tenido nunca. Ando creando una buena atmósfera para tocar todo con un buen escenario y materiales interactivos. Va a ser potente, va a estar muy bien, y vais a escuchar una gran creación musical”.


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