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Antonio Luque (Sr. Chinarro): ¡Más madera!

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“Si la solución es que vengan los de la sotana… muy mal vamos”.

Antonio Luque (Sr. Chinarro) muestra su inconformismo en forma de canción. Tampoco pretende soltar un sermón de padre ni sentar cátedra, pero bien es cierto que su forma de decir y expresar ciertas inquietudes escuecen a más de uno. Será que gracias a esa cualidad “¡Menos samba!” produce el mismo calor que un trago de salfumán.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
FOTOS: LUIS DIEZ DIEZ Y JOSÉ PABLO GARCÍA
Publicada en La Casa Con Ruedas

De “¡Menos samba!” saco dos vertientes: una de ellas es por el título que iba a ir en un principio [“El sermón”] y luego está el gag de Emilio Aragón.
Sí. Lo de “El sermón” venía por “El salmón”, de Andrés Calamaro (risas), pero no es tan largo. Y también me gusta por el tono aleccionador que tiene medio en broma medio en serio, pero se entiende.

No te veo yo mucho paralelismo con Calamaro…
No, no, claro (risas).

Ciertamente, el tono del título es aleccionador y casi dictatorial. Eres un tipo muy trabajador, así que entiendo que, en un país con un carácter más pasivo, sea necesario decir “menos samba”.
Sí, te entiendo. Pero bueno, Emilio Aragón lo hizo como una broma representando a un dictador de república bananera. Pero… Emilio Aragón tiene La Sexta (risas), por lo tanto le tiene que gustar trabajar para haber llegado tan lejos. ¿Qué todos vamos a cambiar en plan comuna hippie consiguiendo un montón de cosas tocándonos las narices? Bueno, hay quién dice que eso es posible, yo lo dudo mucho.

¿Una pequeña colleja al 15-M?
Yo soy un “indignado” desde que tengo uso de razón. El otro día puse en Facebook que estuve en las manifestaciones del año 87, cuando Rubalcaba era el de Educación. Nos echamos a la calle y yo corrí delante de la policía en primera línea, y entonces ya se bebían litronas, así que sé de qué va el rollo. Pero claro, las matrículas para acceder a las buenas carreras son más altas, valen cuatro o cinco veces más. Que me perdonen los jóvenes, pero yo no me vuelvo a poner delante de las pelotas de goma de la policía, más que nada porque ya sabemos como se las gastan. Y para beber litronas… pues mira, yo ya tengo una edad y me he ganado el derecho a beber botellines.

Entonces… no te hará mucha gracia que haya batukadas en las manifestaciones.
(Carcajada) ¿Tú qué crees que pienso con el título que le he puesto al disco?

Por eso mismo.
Mira, yo llevo toda la vida tocando en un grupo, estando con muchísimos músicos, y me consideran un dictador porque quiero que la gente llegue puntual a los ensayos. Conseguir que la gente se ponga de acuerdo y hagan caso es una heroicidad. También, a veces, hay que ponerse en el lado del empresario. Cualquier persona que haya intentado poner de acuerdo a más de tres o cuatro personas para un proyecto común se habrá dado cuenta de lo difícil que es eso.

Siempre hay uno que tira del carro y se acaba cansando, cierto. ¿Es posible que la gente no quiera avanzar?
Por algo somos los P.I.G.S. (Portugal; Irlanda; Grecia; Spain). Parece que es más fácil conseguir el dinero sin hacer nada, prefiriendo estar extorsionando o robando. En Italia te pillan, te preguntan cuánto ganas y te piden tanto para protegerte. Si te niegas te queman el negocio al día siguiente o meten a tu hijo en ácido. Comparando esas cosas con lo que ha hecho el de trabajo de la Junta de Andalucía no es nada. O sea, coge el dinero para gastárselo en coca y en ayudas para sus amigos. Aunque había que decir que esto es “presuntamente”, aunque claro, él dirá todo lo contrario.

Lo malo es que terminan siendo modelo de comportamiento. Como los andaluces que aplaudían al Guerra y le decían «¡Olé tus huevos por haberte llevado el dinero. Yo también me lo habría llevado!». Entonces, yo sé cómo es mi país. Pero claro, si la solución es que vengan los de la sotana… muy mal vamos.

Ya lo explicas en la canción ‘La Ley de Murphy’; lo que mal empieza… mal acaba.
Sí, sí. Y a parte… esto va a ser como dicen los abuelitos, pero bueno, ellos lo vivieron, por lo que vamos a terminar como en la portada del disco, desembocando en una guerra.

También hay miedo, por parte de los ancianos, a los cambios. Digo esto porque cuando se hablaba de democracia durante la dictadura franquista, la gente mayor, lo relacionaba al comunismo.
El comunismo hubiese funcionado bien en algún momento, pero incluso los soviéticos que se pusieron a saco con el tema terminaron aburridos de ello. Se cansaban de tener siempre la misma marca de pepinillos, de camisas o la única marca de pasta de dientes. No lo he vivido, evidentemente, pero gracias a películas como “Goodbye Lenin” se puede conocer.

Otro ejemplo que pongo muchas veces es cuando era chaval; tenía veinte años y no había dinero. Ya sabes, estábamos hasta los cojones de nuestros padres… cogíamos el coche del amigo, echábamos la gasolina entre todos y nos íbamos por ahí a vegetar. Pasábamos hambre, no había mucho pero nos comprábamos tinto de cartón, arroz… éramos como vagabundos en la playa. Había que ir a por leña, a por agua… pero siempre había alguno que no iba, el que no hace nada, el que encima tenía el tinto escondido… Entonces, ¿qué hacemos con esos?

Ahí está.
¿Qué hacemos? ¿Lo echas? ¿Lo matas?

¿Lo castigas?
¿Le das una subvención? ¿Qué hacemos con ese? Es lo que pasa aquí. Y si no es uno de cuatro y son tres de cuatro… pues el que quiera se tiene que ir. Igual quedamos aquí todos en la playa tomando el sol… que sería otra buena solución para España. Es lo más parecido que tenemos también a la fotosíntesis; el turismo. Ahí tienen sol los que vienen de fuera para hacer la fotosíntesis. Pero si no pueden pues se dejan el dinero en cervezas, paellas… Y con eso vamos tirando, de momento. Pero me parece un poco triste. Con esto no quiero decir que tengamos que ser como los alemanes, pero con este carácter o ese rollo latino…

Mira, el primer disco de los Expertos Solynieve lo define muy bien: «voy a esperar debajo de un árbol comiéndome una manzana celebrando la mañana». ¡Cuidado! Para estar ahí tienes que tener la manzana. La naturaleza es un sitio muy inhóspito y uno puede perderse, como me pasó a mí cuando me perdí por un pinar y no supe salir de ahí. Bueno, habrá quién tenga talento para no perderse como el del Barón Rampante, ahí viviendo con los pájaros entre los árboles… pero no es nada fácil (risas). Hay que currárselo y hasta asociarse en algún momento dado. Vaya, que hay que mover un poquito el culo, es lo que te quiero decir. Y el que no lo quiera mover se puede quedar sentado, que no se ofenda, pero ya le vendrán por donde le tengan que venir.

Pero el regusto que deja “¡Menos samba!” es que España es un país de manifestantes de cañas y tapas.
Hombre… Yo recuerdo aquellas pintadas en la Universidad que decían algo así como que ya llega el tiempo, ya llegan las manis. Quiero decir; ¿por qué no ha habido protestas en invierno? Así han salido los que han salido elegidos. ¿Alguien dudaba que hicieran lo que están haciendo ahora? Yo soy músico, no entiendo de política, no tengo por qué acertar con mis diagnósticos, aunque igual habría que hacer como están haciendo estos notas con la economía. Ponerse a pensar en abortos y en el caca-pedo-culo-pis de los reprimidos… ya ahí no entro, pero igual con la economía si habría que mirárselo y hacer eso que dice Rajoy de gastar lo que tenemos, no gastar lo que no tenemos. Yo he ido así por la vida, y cuando no, me he equivocado. Pero ya dejo el tema de la política porque no quiero meterme en ciertos jardines (risas).

“¿Y qué es ser indie? Realmente, no sé para lo que es y no lo supe nunca… aunque me digan que soy uno de los fundadores”.

Sigamos con la música, entonces. Recuerdo hablar contigo hace unos meses sobre que Apple ha hecho mucho por las redes caseras.
Y así es. Pero es casero porque lo ha hecho en su cuarto, pero suena superbien. Aunque en los sonidos hay muchos gustos, pero eso no suena en “Presidente”. Se puede grabar en casa y mirar hacia adelante. Se puede ahorrar por otro lado para ir tirando. Ahora hay otras maneras y otros caminos que parece que se abren. Ahora en Madrid los de Red Bull han abierto unos estudios en El Matadero. Sería otra manera, ¿ves? Utilizar marcas que la gente pueda conocer. También se me viene a la cabeza Heineken, por ejemplo. Ponen el dinero y tú grabas. Es otra buena idea. Igual voy y grabo. Lo estoy pensando, de hecho. A grandes males, grandes remedios.

Totalmente, pero ya sabes que la gente es muy cerrada y por eso te llamarán (lo que ya te llaman) “el indie menos indie”.
¿Y qué es ser indie?… Cada vez que tengo que explicar lo que es eso lo hago de manera diferente. Realmente, no sé para lo que es y no lo supe nunca… aunque me digan que soy uno de los fundadores (risas).

Más que nada porque es una forma de trabajar.
Antes hemos hablado de la mafia y ahora lo vuelvo a sacar. El indie éramos un grupo de chavales que pensábamos que todo en la música estaba podrido simplemente porque había caído en garras de la mafia discográfica, que al fin y al cabo sigue siendo una mafia. ¿Pero qué pasa? Qué eso se termina reorganizando (si quieres lo llamamos indie) de una manera muy parecida a esa contra la quien luchaban en principio. Pero el ser humano es así, actúa de esa manera. Por lo menos aquí. No sé como funcionará la industria musical en Suecia. Pero mira, igual funciona muy bien porque hay un montón de grupos, aunque lo mismo se trata de otro tipo de mafia. Esto me recuerda a una frase que leí hace poco que decía: «nadie impide que el bien triunfe sobre el mal, faltaría que los ángeles se reorganizaran a la manera de la mafia».

La verdad es que siguen sonando los que siempre han sonado, como El Canto del Loco o Pereza… que igual molan mucho y yo no lo sé, pero si el indie está sonando mucho y hay festivales es porque igual nos hemos reorganizado de la manera que antes criticábamos, mientras que los indies más tradicionales (por así decirlo), como los de Acuarela, acabarán teniendo una labor cada vez más anecdótica.

Me consta que “¡Menos samba!” ha costado mucho menos que “Presidente”, y eso que este último trabajo ha tenido más canciones.
Sí, pero han sido menos por dos (risas). Para empezar, ponerse a hacer cuentas… tampoco depende de mí. Me refiero a que no puedes ir al mercado y preguntar por cuánto le han salido las anchoas al encargado de sección o al pescadero. Pero bueno, hay que hablarlo porque interesa y está el tema de las descargas. Ya te digo, hay ciertos gastos ahí y el sonido es bueno… Por otro lado, el sonido va por gustos y hay quién te dice que le gustaba más el sonido de la maqueta. Por eso he subido ahora unas maquetas al Bandcamp en plan rápido que he mezclado yo mismo. ¿Es eso lo que queréis? ¡Pues tomad! Y estoy convencido de que cuando grabe esas canciones (si no todas… en un estudio profesional) me dirá mucha gente que le gustaban más las maquetas. Es como dice un amigo mío que es músico, que si la gente escucha la primera versión de una canción esa será la que les guste. No tienen un oído tan fino como para darse cuenta de que hubo un mezclador las veinticuatro horas ecualizando, pasando por filtros previos…

Yo mismo, que soy melómano desde hace muchos años, entro al estudio y tengo que preguntar qué coño están haciendo con la canción. ¿Por qué no pasa ya a la siguiente? Yo lo siento, pero se lo tengo que decir así porque ya empiezo a pensar que está tratando cobrar un día más de estudio. En la medida de lo mal pensado que sea uno puede llegar a pensar en eso. Es que a poco que la canción esté bien construida ya suena bien, pero si está mal ya la puedes vestir de seda… que mona se queda. Con todo eso uno tiene que pensar en recortar gastos frente a la empresa que te va a sacar el disco (el sello discográfico).

Antes, los músicos, íbamos como a mala leche contra el sello para dejarle la factura más grande; y no hablo únicamente de temas de estudio, sino de comida, bebida… Algo así como los Happy Mondays, que se fueron a grabar a Jamaica y al final no grabaron nada (risas). Pero eso ya no se puede hacer. Y la verdad, yo no lo hecho de menos porque nunca he grabado así, con eso ya lo digo todo, pero tampoco quiero que el sello pierda dinero con dos discos consecutivos porque lo siguiente que hará será echarme.

Efectivamente…
Entonces ya sí que tendrían que recortar gastos…

Curiosamente, colgaste hace muy poco la versión de ‘Clara’, de Joan Baptista Humet. Pero esa pieza ya tiene mucho tiempo.
Sí, es del 2005. De hecho, la colgué el otro día porque cualquier día pierdo el CD. Tenía otra versión de ‘Remordimientos’ de “El fuego amigo” con bajo de Antonio Arias y batería más alegre. Además, estaba cantada por Meritxell Ramos, que hizo coros. También tenía unas versionas adaptadas de Echo & The Bunnymen que perdí y tuve que volver a grabar, así que antes de perder el CD preferí colgarla. Aunque cuando quiera publicarla tendría que pedirle permiso a Fernando Vacas porque se grabó en su estudio. Pero no habría mucho que discutir porque Fernando es amigo. Básicamente la he colgado para que no se pierda y para que la escuche quién la quiera escuchar.

Es una bonita forma de recordar. Parecido a lo que cantas en ‘Santa Bárbara’. Ya sabes… nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena.
Sí, de hecho, también es una canción que entró a última hora. Pero sí, lo malo es que los truenos sean de guerra. Pero podría ser. El otro día estábamos en la playa hablando de guerra al ver en el mar las goletas y barcos en fila. Supongo que irían a Siria porque se puede liar la de dios. Total, que salían cinco, al igual que también saldrían desde Rota o como pasa justo al lado de la casa de J, donde hay una fábrica de armamento… Supongo que esto será como aquello que dijo Marx, que el género humano tiene que ver reducido su número drásticamente mediante formas como estas. Siempre habrá gente que esté de acuerdo con la guerra, pues son operaciones perfectas porque te cargas a la mitad de la población para luego volver a reconstruirla.

Date cuenta que hay un montón de parados que ya no tienen trabajo y tampoco tienen fútbol para apostar. A esa gente le ofreces el “trabajo” de una batalla y van encantados, pues no deja de ser una apuesta. Si es que no se puede pensar en tragedia. Como a los jóvenes que no tienen más aspiraciones en la vida; les das una escopeta, indicas quién dice lo contrario y van a él. Pero eso ha pasado mil millones de veces a lo largo de la historia. Tenemos muy reciente la Guerra Civil, de hecho. Puede volver a pasar.

Y muy bien indicado en ‘La arenga de los sindicatos futuristas’, versión de Aviador Dro. ¿Ha cambiado algo desde hace veinticinco años?
No ha cambiado nada. Por eso, exactamente, la he grabado. No era mi intención mejorar la versión de Aviador Dro, eso de primeras. Pero de segundas quería indicar que no ha cambiado nada. Queda demostrado con lo que puse en Facebook referente a las manifestaciones. Uno se mete en política, dentro de un partido, y la misma cúpula interna del partido es mafiosa. Por lo tanto, parece, que uno tiene que tener esa manera de ser, así que antes que meterte en un partido político te metes en Endesa, por ejemplo… y no quiero señalar a nadie.

Esa sería la vía rápida.
Claro. Y es lo que hacen todos, de hecho. Con el aprendizaje que tienen en el partido político luego los cogen las grandes empresas a manejar el cotarro.


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