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Maika Makovski: Sobreviven las piedas.

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“No me siento una mujer haciendo música”.

Así es Maika Makovski, la artista, su disco y su música. Maika, mallorquina con sangre andaluza y macedonia que ha vivido en Nueva York y siempre vuelve a Barcelona, ha encontrado el destino de un viaje que dando pisadas con botas de punta de acero y con zapatos de bailarina. Reuniendo a los mejores compañeros de travesía posibles ha destilado su esencia y, con ella, la de toda la buena música. Por eso ha llena sus discos con la única definición posible.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
Publicada en Popular 1 / Nº 462, Abril 2012

¿Ser tenebrosa a la par que sensual convierte tu obra en algo especial?
Pues no me planteo mi obra como algo especial. Y tampoco pienso en que sea tenebroso. Yo no me considero una persona tenebrosa, además. Creo que todos tenemos algo de tenebroso. Todos, absolutamente. Sí que he hecho música estos últimos años que retrata más algo que la gente no suele ver. Algo que no tengo por qué enseñarle a tanta gente que no tiene la culpa de nada especialmente. Entonces, creo que es todo una consecuencia. No me definiría simplemente como tenebrosa o sensual, creo que mi obra se siente desde el primer disco hasta el último. Tiene muchísimos adjetivos porque lo que intento hacer es reflejar momentos y variopintos estados de ánimo.

“Desaparecer” vendría a explicar esa confrontación. Tu voz, esta vez más aguda, que vendría a ser el lado luminoso. Pero por el otro están los textos de Poe, siendo estos la cara tenebrosa. Todo ello con el piano como base.
También es un disco que salió de corrido, en un mes. Idea que tenía, idea que se convertía en canción. Siempre toco un par de cosas y no me parecen bien y paso a otra cosa… Pero esto no. Cada idea que salía acababa siendo una canción completa. Y le cogí mucho cariño a las canciones por esa razón, porque son hijas mías. No entró tanto la cabeza, sino que fue el corazón. Puro instinto. Eso ha hecho que esto sea un álbum que parezca muy ecléctico, pero para mí tiene un hilo conductor muy fuerte. La voz vuelve a estar como en los demás discos. A veces, es verdad, más aguda de lo habitual. Y otras veces tirando más a masculina, como en el segundo corte. El piano a veces es más armónico, a veces lo utilizo como instrumento de percusión…

¿Y el encuentro con los textos de Poe?
Creo que nos hemos encontrado muy bien Poe y yo. Él también tiene un lado luminoso aunque sea difícil verlo. Ainara LeGardón dijo algo muy interesante sobre este trabajo. Dijo que era un disco mucho más de aire que de tierra, que era lo que más estaba haciendo últimamente. Me parece una descripción perfecta y preciosa.

Yo añadiría que “Desaparecer” es único y trino, como Dios. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Me explico: en este trabajo está el sonido del disco en sí, su sonoridad en la obra de teatro junto a Juan Echanove y los directos con tu banda.
Sí, totalmente. Son tres experiencias totalmente diferentes. La obra es casi las canciones desnudas, tal y como las escribí. El disco es una experiencia más… no diría acústico, pero si es un disco donde hay mucha madera. No lo he grabado con mi banda habitual. Hay contrabajo en lugar de bajo eléctrico. Este batería era más cercano al Jazz, aunque sin ser purista. Y hay instrumentos como la mandolina o el banjo. Es todo madera. El directo es mucho más eléctrico. La experiencia, la continuidad de lo que la gente espera del directo de Maika Makovski.

Sería sorprender con otra sonoridad pese a lo que hay en un disco ¿no?
Sí. Es curioso, pero yo creo que la mayor parte de gente que viene a vernos en directo lo hace con la intención de ver a ver el directo de Maika Makovski, no el directo de un disco. No esperan sonidos fieles cien por cien a las grabaciones.

Pienso que este disco comprende, ya no solo tu obra, sino la comprensión de las canciones.
Para mí es importante sentir que las canciones no han muerto. Que no se han quedado estáticas. En la transformación está la vida y muchas veces hay canciones que te lo piden. ‘Lava Love’, por ejemplo, es muy fiel a como suena en el álbum. Pero creo que si hiciera ‘Ruled By Mars’ (también del tercer disco) exactamente igual estaría mintiendo porque es una canción que salió casi de la improvisación. No podría hacerlo en directo exactamente igual que en el disco sin sentirme un poco impostora. Es el alma de la canción, lo que pide. Que siga siendo lo que fue en un principio.

¿Hablaríamos entonces de un desarrollo natural?
Exactamente. Por otro lado, hay canciones que se tienen que adaptar por narices a otras sonoridades porque ‘Desaparecer’ no está grabado con los mismos instrumentos que llevamos en directo. Es una transformación inevitable.

Hemos hablado del piano como base, pero es también un instrumento que tocabas desde tu infancia. Incluso la Gibson ES-125 T tiene también su encanto. Observo que quieres hacer de tus actuaciones algo familiar y cercano.
Yo, si pudiera tocar en un escenario que fuera una cama, lo haría. Si pudiéramos todos salir en pijama, algo que no descarto para el futuro, lo haría. A los técnicos de luz siempre les pido luces cálidas. En banjo es mi instrumento preferido. Igual no tiene sentido para nadie más, pero para mí todos esos son factores que me llevan a casa. El piano es el primer instrumento que aprendí y es un instrumento que relaciono a ciertos paisajes. La guitarra es una señora. Tiene la edad de mi madre. Supongo que al estar tan lejos de casa durante las giras y de estar tan desarraigados buscamos siempre puntos de apoyo y hacer de lo inhóspito que tienen a veces las giras, algo más cálido.

Allá donde esté el escenario… ese será mi hogar…
Es mi caso pero forzado. A veces intento adaptar el escenario. Hay salas a las que entras a tocar y ya notas que es tu casa. En otras ves que les vendría bien un poco de madera y un poco de piedra porque tocar en un pabellón es lo más triste que hay.

Pero es un lugar grande, cabe mucha gente…
Hay gente si tienes suerte. Yo respondo mucho a los materiales y el metal es un material que me echa. Es un material muy frío. Creo que una palabra para describir mi música es ‘madera’.

Otro nexo (aunque diría punte más bien) lo encuentro entre “Language” de “Thank You For The Boots” con “The Gate”, perteneciente a “Desaparecer”. Observo que ambos tienen un sonido característico a esas series de finales de los setenta como “Fame” o la película “Flashdance”.
Tienen unión cronológica. ‘Desaparecer’ lo escribí en Marzo y ‘Thank You For The Boots’ lo escribí en Julio. El piano es también un hilo conductor de los dos álbumes. Es verdad que muchas canciones tienen ese sonido de finales de los setenta. Algunas más al tema aeróbico, como has dicho. (Risas)

Pues yo pensaba que era una columpiada mía, pero he visto que he acertado.
Has acertado totalmente. De hecho, me he dado cuenta de eso después de escribirlas. ¡Es el piano de corcheas! Pero no es algo buscado, es algo de lo que me ha dado cuenta después. Y creo que, como te he dicho antes, si escuchas mis discos desde el primero hasta el último entiendes muchas cosas que quizá con el último no entenderías. En el primer álbum [‘Kradiaw’] hay una canción que se llama ‘Flashback’ que tiene muchísimo que ver con ‘Language’. Son cosas que no puedo ir planeando pero que van ocurriendo.

Y un curioso recordatorio muy Tom Waits por esa “cacharrería” que utilizas. Yo encuentro mucho de Tom Waits y a Howlin’ Wolf.
Sí. Me atrae mucho la idea de la percusión como una seguidora de la canción que soy. Muchas veces te encuentras que el cantante es mejor percusionista porque es capaz de leer una canción mejor que un percusionista. ‘Desaparecer’ es un disco donde muchas veces la batería es mínima a pesar de tener un material maravillosos. Pero es por eso, por poder tocar hasta lo más complicado siempre entendiendo y respetando la canción. Me gusta mucho la cacharrería de Tom Waits. Supongo que algo se ha filtrado.

Actualmente, en la música femenina nacional está de moda eso de ser una muñequita de porcelana…
La verdad es que no me siento una mujer haciendo música. Más bien me siento una persona. Simplemente, no concibo una música como algo de género. Creo que no somos muchas mujeres haciendo música en España, pero hay algunas que son más eléctricas. Pero si te vas fuera de España ya no te cuento. No hay distinción entre hombre o mujer.

“Thank You For The Boots” es un LP que has escrito de seguido, hemos dicho, pero es que hace nada ya habías editado otro álbum además de “Desaparecer”. Eres muy prolífica.
Teníamos el plan de sacar ‘Desaparecer’ y después dijimos de sacar un disco. Queríamos que salieran juntos, de hecho. Pero tengo la suerte de que me ha pillado una etapa en la que me siento muy inspirada escribiendo canciones. Es más, ya tenemos canciones para el siguiente disco. Y tenemos un disco en directo que no ha salido si quiere. Cuando vienen estas etapas hay que aprovecharlas. Pero mira, en Nueva York yo no podía escribir canciones.

¿Por?
No lo sé. No me salían. Iba a ver conciertos y me dedicada a pintar. Supongo que tiene que ver con que el acababa de mezclar el primer disco y me había pasado un año mezclándolo. Estaba hasta los cojones. Forzar la máquina no sirve para nada.

Incluso hay canciones que se han quedado fuera, como “Paga”.
Sí, se quedó fuera porque no formaba parte de esta familia. Era un tema que tenía escrito ya para el tercer disco, pero no entró porque no estaba lo suficientemente evolucionado. Lo seguimos evolucionando en directo durante todo este tiempo pero haberlo puesto en ‘Thank You For The Boots’ habría significado ensuciar el disco como concepto. Emborronaba el disco como familia de canciones. Es una canción que nos gusta mucho y que tocamos siempre en directo. Por eso la regalamos. Para que la gente la tenga en su casa esperando que cuanta más gente la escuchara mejor.

Dices que cada disco tiene una familia. ¿Hay ovejas negras en esas familias?
Sí, sí. Sobretodo por inexperiencia en los primeros discos. Desde luego el primero fue una amalgama de canciones que ya tenía escritas, por lo tanto fue un disco muy ecléctico. Pero quizá cometí el pecado de no querer olvidarme de una canción que tenía más años de la cuenta. No son ovejas negras en sí, sino que son ovejas dentro de las otras canciones. En conjunto, digamos. Este disco nuevo habla mucho de un sector duro con los propios errores.

¿Crees que has cometidos tantos errores?
Bueno, he cometido muchos pequeños errores que me han atormentado durante días. Pero claro, un pequeño error te atormenta durante días. Al día siguiente otro pequeño error… Siempre son acumulativos. Yo creo que hay que tener piedad con uno mismo sin dejar de ser crítica. Pero es mi idea. No quiero sentar cátedra, por favor. Creo que es hacia donde voy. Hacia mejorarme sin tener que castigarme.

¿Habría, entonces, más errores que pecados?
No creo en los pecados. Sabes que no creo ni en uno ni en otro. Al final de todo, no.


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