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Bebe: La tregua.

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“En todas las canciones, aunque hables del dolor, siempre hay positivismo”.

Bebe no sé desnuda tan fácilmente. Tiene un humor muy característico y una actitud férrea. “Un Pokito de Rocanrol” se postula como el tercer LP en su discografía llevando un sonido que no suena a Rock and Roll estricto. Aun así, las formas y lucha son lo más Rock and Roll. Muerde y acaricia.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
FOTO: RAFA GALLAR.
Publicada en Cambio 16 / Nº 2095, 20 Febrero 2012

A decir verdad, de primeras, me gusta el título de ‘Un pokito de rocanrol’, pero es curioso, pues no suena a Rock and Roll, salvo algunas como ‘Qué carajo’ que lindan con el Phsychobilly. ¿Es un disco que contiene más actitud rockera que sonido?
Claro. Date cuenta que es una metáfora. También estoy de acuerdo en lo de que suena así.

¿Qué ideas llevabas antes de entrar al estudio?
Pues mira, sobretodo he escuchado El Cantajuegos y las canciones Disney (risas).

¡El Cantajuegos es puro Rock and Roll!
Totalmente (carcajada). Es lo que más he escuchado realmente. Pero la idea que tenía antes de entrar en el estudio era que quería baterías muy fuertes y mucha energía. Quería que todo lo tocado fuera orgánico y muy tirado al Rock and Roll y al Phsychobilly. Alguna canción y cosas ya iban por esa idea.

Los bajos están muy marcados. No es algo New Wave, pero no es el mismo sonido de los discos anteriores y tampoco suena tan dramático.
Sí. Esto tiene más sentido del humor que otra cosa. Y es un humor más negro, además. Mucho más.

Y reivindicativo… ¿o guerrero? Me refiero a que no estás rebotada con el mundo, sino que reivindicas cosas, como sucede en ‘Compra / Paga’ o ‘Yo fumo’.
Exacto. Yo escribo pensamientos, lo que pienso. Es así como sale.

Bajo mi opinión diría que más que cantarlos los recitas con la música de fondo.
Sí. A veces lo hago de ese modo. Está guay y muy bonito. Comparto tu percepción.

¿Hablamos entonces de poesía musicalizada?
Bueno, no sé si sería así (risas). Tampoco hago poesía. Dejémoslo en pensamientos, en todo caso.

Supongo que ha tenido mucho que ver la producción de Renaud Letang.
Hombre, por supuesto. No es que haya tenido que ver, es que tiene que ver todo. Aunque dependiendo de con quién te juntes encuentras unos sonidos u otros. En este caso es evidente que él es el gran culpable de que yo haya podido llevar a cabo cosas que tenía en la cabeza. Además de las ideas que él ya tenía para luego mezclarlas. De eso se trata.

Suena bonito.
Sí. Es maravilloso poder trabajar con alguien totalmente ajeno y totalmente diferente a ti. Es un intercambio constante de creatividad, de ideas, sensaciones, sentimientos… muchas cosas. Es evidente, claro. El mundo de las teclas me lo ha dado a conocer él.

No sé como lo tendrías enmaquetado. Igual sin Letang este álbum no sería como es ahora.
No tenía nada enmaquetado. Llegaba con la canción totalmente desnuda sin grabar siquiera las guitarras. Marcaba el ritmo chascando los dedos [Bebe entona el estribillo de ‘¡Qué carajo!’] o con las palmas para indicar un cambio de ritmo diferente en las estrofas. Ni claqueta ni hostias. Tenía una nota para seguir la canción para buscarla en la guitarra. Después lo hablábamos, lo escuchábamos y ya nos poníamos Vincent Teage a la batería. Ludovic Bruni a la guitarra. Y el propio Renaud al bajo. Ahí ya lo llevábamos por donde nos apetecía. Yo estaba con la voz y lo grabábamos del tirón. Sobre eso nos poníamos a ello.

No creo que El Cantajuegos hiciese este tipo de cosas…
No, claro (risas).

‘Un pokito de rocanrol’ sorprende porque, como ya te he dicho antes, no suena a lo anterior y tiene bastantes giros, como ‘ABC’, la que abre el disco. Plantear unos cambios tan bruscos es complicado si llevabas las canciones desnudas.
Precisamente esa canción era la más antigua que hay junto con ‘Mi guapo’. Las dos son las más antiguas y las que llevan mucho más tiempo. Salieron en el local de ensayo una noche que nos quedamos mi bajista y mi batería haciendo cosas. Yo tenía muchas letras. Ellos empezaron improvisando una base y yo empecé cantando las letras que tenía escritas. Era como un puzzle y salió así.

¿De cuánto tiempo estamos hablando?
Hace tres años.

Entonces es cuando terminaste de grabar el segundo disco.
Sí, eso es.

Pero queda claro que no es un descarte.
No, no. Esa canción no es un descarte. Tenía muy claro que iba a meterla en el siguiente. Aunque siempre descarto cosas.

Sin ser de esos artistas que hacen discos con las sobras de los otros anteriores.
No hago eso porque las canciones pierden ya su sentido al grabarlas.

Se rompe otra leyenda que la opinión general te impuso. Esa hostilidad hacia el género masculino.
¡Pero a mí me encantan los hombres! Me vuelven loca (risas).

Por eso en este disco no te muestras ni hostil ni enfadad. No lo estás, de hecho. ‘Adiós’ o ‘Der pelo’ son el contrapunto a ‘Me pintaré’. Digamos que es algo como “ni contigo ni sin ti”.
Es lo que hay entre las relaciones humanas de hombres y mujeres. Muchas veces son “ni contigo ni sin ti”, como me acabas de decir.

También existe una tendencia en las canciones que es la de parecer la víctima en una relación.
Ya, pero es que yo creo que eso es algo que no pasa casi nunca en las relaciones. Las cosas ocurren. Somos seres cambiantes. Nos enamoramos, nos desenamoramos… Eso depende de las lecturas que tú tengas de la vida y de las cosas que te van ocurriendo. Claro, también depende de las circunstancias que vivas. Creo que ser pesimista no es lo mejor, precisamente.

‘Sabrás’ es una canción muy dolorosa. De estar cantada desde el barro.
De esa canción prefiero no decir nada. Que cada uno haga su propia lectura. Creo que además, la canción es bastante explícita. Entonces tampoco es necesario contar mucho más.

¿Aunque sea una canción triste no tiene por qué ser negativa?
No. En todas las canciones, aunque hables del dolor, siempre hay positivismo. Es como una manera de exorcizarte de las cosas y de aceptarlo como viene. Esto funciona así por lo que sea. Pero intento ser positiva porque la vida está llena de dramas, así que tenemos dos opciones; hacer una lectura u otra. Podemos dramatizar muchísimo o podemos aprender a vivir con esto. Y si no lo queremos podemos cambiarlo.

No creo que la gente quiera escuchar más dramas. Suficiente tienen ya, ¿no?
Bueno, hay de todo. Puede haber gente a la que sí le gusta.

Aunque, a mi modo de ver, editar en vinilo es algo muy positivo. De hecho el single también se edita en este formado.
Sí. Es algo que quería hacer con los anteriores discos, pero entre unas cosas y otras no se pudo llevar a cabo al final. Con este lo tuve claro. Además, la portada me gusta mucho y me apetecía. Yo escucho mucho vinilo. Pongo el tocadiscos en mi casa casi a diario, entonces me hacía mucha ilusión.

¡Incluso gana el sonido de un vinilo!
Es que no tiene nada que ver.

De hecho, es un disco bastante orgánico por su instrumentación.
No hay nada electrónico. Está todo tocado. Únicamente hay sintetizadores, pero no hay programaciones.

Joder, en los anteriores había tanta electrónica…
Sí. En los otros no había mucha instrumentación y estaba todo programado. En este está todo tocado.

No hace falta decir nada más. Entras al estudio sin maquetas. Lo editas en vinilo y además es todo orgánico. Más Rock and Roll que eso…
Ya.

Aunque no agarres una guitarra y te pongas en plan Patti Smith.
Ya (risas). Cuando yo pienso en el Rock and Roll pienso en Muddy Waters más que en Bruce Springsteen. Es que es el origen del Rock and Roll. Los negros cantando en los campos de algodón… era lo primigenio. El origen.

En “Cadillac Records” hay una frase que dice: “Muddy Waters cantaba al dolor mientras que Etta James vivía el dolor”. En tu caso, ¿cantas al dolor?
El que canta su mal espanta. Como dice el dicho. Yo canto cuando me apetece. Lo hago cuando estoy contenta, cuando estoy triste, cuando estoy enfadada, canto cuando tengo la mente en blanco…

…o en la ducha.
¡Claro! (Risas) Canto porque estoy acostumbrada. No canto por nada.

¿Y escribir? ¿Lo haces con el corazón, con las vísceras…?
Con todo. Para mí escribir es importante.

¿Incluso viendo la televisión con algo que te llame la atención?
Claro. Eso te afecta al corazón, ¿no? Estamos hablando de lo mismo, de las cosas que te remueven. Escribo porque me remueven por dentro. Aunque no me revuelvan o me la pele.

Pero puede haber letras a las que les des más vueltas porque en un principio fueron vomitadas con la víscera y más tarde sean suavizadas por el corazón.
Sí, también me ha pasado. La verdad es que hay depende de la lectura que luego hagas.

¿Te has quedado con ganas de más?
Me he quedado con las ganas de quedarme un año entero metida en el estudio.

En ese estudio, especialmente.
Sí, en ese. Pero me da igual que no vaya a hacer discos. Me hubiera quedado allí haciendo recados o viéndoles trabajar.

Puede ser curioso hacerte una trilogía en vinilo. Algo así como ‘The french tapes’.
(Carcajada) Total.

¿Hablamos de la “famosa” rueda de prensa en El Sol? Si te molesta…
No, para nada. Aquello fue un corta-y-pega. Manipulación de la información. Además está sacado de contexto.

Posiblemente esa repercusión se magnificó por la cantidad de medios.
Yo digo eso mismo en los conciertos y no pasa nada. “¡¡¡Cabrones!!! ¡¡¡Hijos de puta!!!” En México: “¡¡¡Chingones!!!” Es un diálogo de cachondeo.

¿Crees que te tenían ganas?
Sí. No sé por qué, pero me tienen ganas. Y “éste” tenía especialmente ganas de tocarme las narices. Y de provocar una situación desagradable.

¿“Éste”?
Sí. Ni siquiera sé el nombre de esa persona porque luego la gente no es capaz de dar la cara. Esa persona en concreto tiene nombres y apellidos. Tienen muchas narices para decir las cosas pero no hay tantos cojones para dar la cara.

¿Y no entiendes ese motivo por el que te tienen ganas?
No lo entiendo. Es que no sé (risas). También hoy le decía a uno de tus compañeros, ante la pregunta de si como mujer he tenido problemas o me han cerrado las puertas, que por primera vez he pensado que si esto lo llegan a decir otros músicos siendo hombres no habría pasado nada.

¿Tú crees?
No sólo lo creo, es que lo tengo clarísimo. Además, está a la orden del día. Y es que esto viene después de haber estado tocando cuatro canciones con la adrenalina hasta arriba, con todos los periodistas ahí… porque no es lo mismo que hacer un concierto para la gente. Esta rueda de prensa la estuve preparando durante mucho tiempo con toda la adrenalina. Pero yo no le bailo el agua a nadie, es el juego y ese es mi humor.

Querían carnaza, parece ser.
¡La gente quería carnaza! No buscan ser objetivos. Buscan el camino fácil y las cosas feas. En lugar de buscar cosas bonitas buscan cosas feas. Y aunque no las haya las van a encontrar.


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