Canal RSS

Leiva: La pasión de la palabra.

Publicado en

“Vivimos un momento peligroso en cuanto al mercado discográfico, y dulce en cuanto a la creatividad artística”.

Pasajes, muerte y resurrección de una vida. “Diciembre” es la continuidad artística de Leiva después de Pereza. Es, realmente, el disco que sentía y que quería hacer. Algo que nace del corazón y se plasma en sonido llevando a la gente hacia otros lugares.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
Publicada en Cambio 16 / Nº 2106, 14 Mayo 2012

Ese título tan invernal [“Diciembre”] además de ser motivo por el tiempo en el que se grabó el disco, ¿tendría que ver también con un invierno personal?
Sí. Un año largo de parón sin horizonte y metido en una vorágine de gira-disco, gira-disco… hace que te enfrentes a un invierno, a un verano, a un otoño y a una primavera sin nada en el horizonte. De repente parece que los días son interminables y que el verano no termina nunca porque estás acostumbrado a tocar, llegas a tu casa… Yo creo que ha sido un invierno bastante largo. También creo que el disco está bastante más trabajado en invierno. Tiene una onda bastante invernal, me gustaba representar eso en el disco. Está más trabajado. Creo que el volumen de trabajo del disco se hizo más desde Diciembre a Marzo que desde Marzo hasta Agosto.

Por lo que comentas, dices que estabas parado y te agobiabas. ¿Sería esto como ser un adicto al trabajo o un workaholic?
No sé. Yo creo que los músicos siempre estamos trampeando un poco la realidad. Siempre pasamos por casa cuando termina una gira casi con fecha de salir a otra. Nunca nos enfrentamos al momento de parar de verdad. Siempre estamos trampeando. Venimos, pero luego hacemos una grabación, un disco… Entonces, al final, nunca queremos estar en casa. Queremos estar en casa cuando sabemos que dentro de poco hay algo. Hay que enfrentarse a saber estar parado y no sentirte culpable para disfrutar del parón. Eso, en parte, porque es un privilegio poder parar y hay que saber valorarlo. Siempre estamos en el hogar angustiados. Creo que esa es la asignatura pendiente de los músicos porque al fin y al cabo esa es la vida real.

¿También existe un miedo por creer que puedes caerte de la cresta de la ola?
No. En mi caso es un miedo, supongo, a dejar de contar cosas. A que se te seque la fuente. Cuando paras, en realidad, el por qué de parar es casi siempre para componer y ese fantasma te está persiguiendo todo el rato. Uno de los grandes miedos que tenemos es a que se te seque la fuente y no tengas nada que contar. Aunque luego siempre tienes algo que contar, pero vives con ese fantasma persiguiéndote. Yo creo que eso nos pasa a todos los creadores, sean pintores o escritores…

Me da la sensación de que si se hubiese dejado crecer este trabajo habría llegado a quíntuple disco. Noto que vives una época muy fértil que venía de la época de “Aviones” con Pereza
¡Yo también lo creo! Y lo que dices está muy bien visto; si no lo hubiera parado a tiempo habría hecho un disco triple, pero no quería ser tan brasas. Creo que lo paré a tiempo, pero sí que me metí en la dinámica de hacer un disco muy largo. Tuve un par de voces de colegas míos que me dijeron que había que aflojar y parar (risas). Al final lo dejamos en trece. ¡Empate!

Bueno, puedes dejar canciones para un siguiente… aunque pierdan su sentido.
Sí. Creo que las canciones -independientemente de que puedas rescatar algunas hechas en el pasado- de un año para otro muy pocas veces te siguen representando porque en un año escuchas música y aprendes muchas cosas, pero, de repente, escuchas algo de hace dos años y ves que ya no estás ahí. Por lo tanto, lo mejor es hacerlas y sacarlas. Cuando se quedan ahí es difícil que perdure y que te sigas viendo en ella.

Hombre, pueden quedarse en el “almacén” de manera inconsciente.
Se quedan en el almacén, pero cuando las retomas, ya te digo, no siempre están escritas en un modo en donde te ves en ese momento vital. Sabina, por ejemplo, es un tío que reutiliza canciones con el paso de los años. De repente tiene una canción de hace ocho años, y el cabrón la coge y parece que la ha escrito ayer. Pero eso son casos excepcionales.

Suele pasar, también, que estés componiendo algo, que te suene… y acabes descubriendo que era algo tuyo de una época anterior. En tu caso podría ser con Malahierba.
Sí. Esas cosas ocurren, tío. Ahora, por ejemplo, en la gira estamos haciendo un tema que se llama ‘Superviviente’ que es un Rock and Roll que hice con diecisiete años. Me apetecía recuperar ese espíritu jovial y urgente, como ingenuo. Pero ya te digo, creo que las canciones siempre hay que escribirlas y sacarlas.

¿Es complicado luchar contra unas letras que antes hablaban de juergas?
Yo creo que no es luchar. Creo que forma parte de la honestidad del oficio. Con dieciocho años o diecinueve no puedes escribir las mismas letras que con treinta. Hay que ser honesto porque con diecinueve estás a lo que estás, que es a salir a tocar y a mirar debajo de las faldas. Cuando pasa el tiempo te interesa escribir otras cosas. También es cíclico porque puedes volver a eso, pero creo que te interesa ahondar en cosas que en ese momento son más importantes. Creo que lo estoy escribiendo ahora no tiene nada que ver con lo que hacía antes. Considero que es un proceso lógico, sobretodo porque, literariamente hablando, me interesa cada vez aprender más. La parte más floja que tenemos la mayoría de los músicos es la parte literaria. Hacemos música con más facilidad pero tenemos que trabajar más las letras. Pienso que vivo en un proceso de aprendizaje de letras donde lo que me interesa es escribir cada vez mejor.

A Rubén le dije que eso es como el feo que tiene que ser más simpático para sobrevivir en la sociedad.
(Risas) No lo sé. Yo lo entiendo de otra manera. Conforme pasan los años le damos más importancia a las letras y a lo que queremos contar. Al principio quieres sonar más a los Stones y cuando pasan los años te apetece sonar a Dylan. Eso nos pasa a todos.

“Diciembre” está grabado recordando el muro de sonido de Phil Spector. De hecho, reivindicas a los Traveling Willburys que son producciones ochenteras.
Sí, pero es un caso diferente. No reivindico los ochenta, pero sí que reivindico un proyecto de los ochenta. Es que en ese grupo estaban George Harrison, Tom Petty, Bob Dylan, Roy Orbison y Jeff Lynne; que da igual en el marco histórico que estén, esos tíos siempre representan algo que me encantan. Realmente me gustan los sesenta y los setenta, pero el proyecto de los Traveling Willburys me parece una genialidad a todos los niveles; de canciones, sonido, producción… me encanta. Creo que es una de las influencias importantes para mí. Uno de los proyectos que sientes que realmente te han cambiado tu manera de entender la música.

Y la de toda una época. Gracias a eso salieron “Full moon fever” (Tom Petty), “Cloud nine” (George Harrison), “Mystery Girl” (Roy Orbison) y “Oh mercy” (Bob Dylan). En todos, y cada uno de ellos, colaboraron de alguna manera.
Sí. Se creó una movida muy buena entre todos. Después, de ahí, salieron discos muy buenos de Petty.

Es lo que veo con “Diciembre”, que tiene un poso muy familiar.
Y lo es. Estamos tocando todos los unos con los otros. Creo que también es un disco muy honesto No sé si es un caramelo para una compañía de discos, no sé si es para vender, pero sí es el disco que me apetecía hacer y con el que me siento puramente feliz.

Bueno, ellos pueden vender y tú puedes ser feliz. Algo equitativo.
Sí, pero quiero decir que igual no representa la parte más comercial. ¡Qué cojones! Es el disco que me apetecía hacer.

De hecho, vuelvo otra vez a “Aviones”. Escuchando “Diciembre” veía que, gracias a los vientos, había temas que podían haber encajado perfectamente. Te hablo de canciones como ‘Leones’ o ‘Champagne’.
Estoy de acuerdo contigo. ‘Leones’ o ‘Champagne’ son el principio de “Diciembre”. Indudablemente, creo que esa parte de “Aviones” ya me estaba llevando a un sitio que era “Diciembre”. Estaba claro que iba a ser así.

Y ‘Sudando la tristeza’, una canción compuesta mano a mano con Quique González que en principio iba a ir para el proyecto de Johnny Cifuentes (Burning).
Sí. Hicimos un tema entre Quique y yo con una onda así como de ranchera tirando hacia el “Exile on main St”. Nos quedó especialmente bonita, tío. Quique me llamó diciendo que tenía esa letra pero no sabía que música ponerle. Para él era un Rock and Roll, pero cuando me la pasó yo la sentía como ranchera acústica.

He llegado a la conclusión de que tiene un sentido parecido al “Let it be”. Ya sabes que estaba la versión con los arreglos de Spector y la versión naked.
Sí, es cierto (risas). Esa es una de las premisas de ese disco. Las apariciones de los vientos con Pereza han sido anecdóticas. Pero en este disco quería que fueran parte de su identidad. Tienen mucha importancia y también en el directo. Nunca me había puesto a trabajar con arreglos de viento y jamás me puse a crearlos. También en este país nunca nos suenan los vientos creíbles, ¿sabes? Los yanquis manejan muy bien los vientos en el Rock, pero en España nunca nos sonaron creíbles. Creo que ahora estamos empezando a hacerlos sonar, como por ejemplo M Clan, que hizo un trabajo muy interesante.

“Conforme pasan los años le damos más importancia a las letras y a lo que queremos contar”.

Gran trabajo que hicieron los chicos de No Reply.
Correcto. Dos de ellos han grabado también en “Diciembre”. Estoy muy contento por cómo han quedado los vientos. Suenan muy bonitos.

En España los vientos nos suenan a Camilo Sesto o Raphael…
Eso es, tío. Los arreglos de vientos en los setenta en España eran acojonantes. Pero desde ahí… se cayeron (risas).

En cambio, está ‘Vis a vis’, un corte muy desnudo. Incluso en letra, pues es muy social y de barrio.
Es una canción que cuenta una historia real. Son dos colegas vascos de un amigo mío que están en la cárcel, y la canción tiene la parte más pura de la letra, como muy de a pecho descubierto. Está contando una cosa que no se suele ver en ese escenario; una historia de amor muy potente dentro de una cárcel. Se grabó con dos guitarras acústicas, pero realmente es la canción que peor suena (técnicamente hablando) porque es la maqueta. Aún así creo que tiene mucha alma, incluso errores, si la escuchas. Me parecía que si se repetía iba a significar estropearla. Es la canción que tiene más verdad del disco.

¿Cuánto amor hay en “Diciembre” y cuánto amor hay en ‘Eme’?
Bueno, la verdad es que ‘Eme’ es una canción de las que no son autobiográficas.

Pero lo representa…
Claro. ‘Eme’ –como otras canciones- es una canción que habla de la parte importante que te deja alguien cuando se va o la mochila que te llevas cuando te vas. Hay una parte del disco donde habla del amor en ese sentido y no siempre en pareja. Creo que también se habla de la lealtad y de los agujeros. Pero es un disco que aunque parezca melancólico está lleno de luz. Creo que el sol de “Diciembre” es más bonito que el sol de Agosto.

Es un sol californiano.
Eso es, tío (risas).

Será cosa mía, pero “Diciembre” es como una serie. Me refiero a que tiene varias temporadas que enganchan. Esto va relacionado con lo que antes hemos hablado con lo de los cinco discos. ¿Crees que se necesita otra banda sonora para una segunda temporada? (Entiéndase como un segundo disco).
Me encantaría pensar que esto fuera una serie. Es la manera más romántica de ver este proyecto. Me encanta lo que dices. O sea, que forme parte de una serie. Que esta sea la primera temporada y que haya una segunda temporada. Y si me apuras yo creo que va a tener personajes parecidos (risas) y va a tener que ver. Pero sí, me gusta verlo como una serie. Me parece de puta madre.

¿Qué series veías mientras estuviste grabando?
Mira, además de “Los Soprano”, que es mi serie por excelencia y que la he reventado cuatro veces, hay una seria que también me gusta mucho que se llama “Breaking Bad”. También me tiene muy volado. “The Wire” también me gusta mucho. Esas son las tres series que me han gustado de todo lo que llevo visto. ¡Pero es que ahora mismo las series son películas! Tienen un nivel de la hostia. También hay un par de ellas que se llaman “Shameless” y “Extras”, que son acojonantes. Pero reivindicando el cine patrio… la mayor genialidad que he visto en los últimos años es “¿Qué fue de Jorge Sanz?” de David Trueba. Es una puta genialidad. Te la recomiendo.

¿Tendremos que hacer alguna que se llame “¿Qué fue del Rock and Roll?”?
No. Creo que no, tío. Vivimos un momento peligroso en cuanto al mercado discográfico, y dulce en cuanto a la creatividad artística. Hay muchas bandas haciendo cosas muy interesantes. Vuelvo a M Clan porque creo que están en uno de los mejores momentos. Hay gente haciendo cosas muy interesantes. Yo que sé, que la corriente sea ahora el Soul o el Country es de puta madre. Quiero decir, que de repente haya cuatro mil tíos imitando a Wilco es bueno. Es mejor que estén imitando a David Guetta. Vivimos un momento en el que la gente está buscando sus referentes y eso es muy interesante. No creo en eso de que el Rock and Roll esté muerto. Indudablemente, la época dorada del Rock and Roll son los setenta, no creo que lo hayamos superado porque hay cosas acojonantes ahí, pero actualmente también hay cosas muy interesantes.

Hablando de referentes. No sé si estás al corriente de lo que se dijo respecto entre ‘Lake Charles’ de Lucinda Williams y tu canción, ‘Nunca nadie’.
Sí, pero es que es una melodía tradicional de Country. Un homenaje a Lucinda, a Gram Parsons… no es que la melodía se parezca a una canción de Lucinda, es que se parece a ochenta y cinco canciones. Es como cuando haces una ranchera; los cierres y los principios son iguales. Es una melodía tradicional. Hay tantas canciones que pasan por ahí… Incluso hay dos canciones de Hank Williams que son iguales y me encantan. Creo que está bien coger estilos tradicionales y no querer inventarnos algo todo el rato porque tenemos sesenta años de Rock and Roll y es muy complicado. A mí me gusta pasar por el Country y que se note que he escuchado a Lucinda, a Hank Williams y a Gram Parsons… y a otros cincuenta mil más. Igual que me gusta hacer un Rock and Roll y que suene a T-Rex. Creo vendería la moto si dijera que estoy buscando mi identidad. ¿Quién está inventando cosas nuevas ahora mismo? Pues la verdad, no soy muy fan de Muse, pero sí que creo que esos tíos pueden decir que están haciendo algo que es nuevo. Pero, en mi caso, estoy manteniendo viva la llama de gente que lo lleva haciendo sesenta años.

También he sacado parecido entre ‘Porque las cosas cambian’ de Bunbury y ‘Las cuentas’. Pero viene a ser un ritmo que se utilizaba en el Rock and Roll y en el Soul.
Igual, sí. Realmente es un ritmo que ya salía en ‘Be my baby’ de The Ronettes. Ese recurso es infalible. Aunque la canción es de algún compositor de la Motown porque en “Supremes A’ Go-go” hacen una versión. El caso, es que ese patrón lo utilizamos todos. Es muy bonito. Creo que hay que coger cosas de archivo y llevarlas con orgullo. Rubén y yo hicimos una cosa interesante y es que no andábamos escondiendo las referencias. Está bien decir que tal cosa suena a T-Rex o que ‘Grupis’ suena a ‘Vicious’ de Lou Reed, pero no por casualidad, sino por hacer un homenaje.

Y eso está de puta madre para que la gente conozca otros grupos.
Claro. Yo escuché a Robert Johnson porque los Stones lo mencionaban, como a Muddy Waters. Por ejemplo, el otro día, Lucinda Williams hablaba de Willie Nile. No sabía quién era y justamente coincidí con él en el programa de Santi Alcanda. Creo que mola llegar a sitios porque la gente que escuchas menciona esas referencias. A mí me ha pasado y me gustaría pensar que alguien ha escuchado a Joe Henry porque lo he dicho yo en algún día. Mola llevar a la gente a sitios a los que ellos antes no habían llegado.

Una escalera hacia el cielo o una carretera al infierno…
Eso es. ¡Eres un romántico del Rock, tío!


Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: