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Nacho Vegas: Caminante.

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“Uno corre el peligro de creerse mejor de lo que es”.

Una vez finalizada la gira de presentación de “La zona sucia”, Nacho Vegas (Gijón, 1974) habla sobre lo que le ronda bajo su rubia cabellera. Las tormentas hace tiempo que se quedaron en Gandía y en la carretera. Ahora toca revisar trámites pasados y otros que están por romper. Su nuevo trabajo, en forma de EP, verá la luz en Octubre y se titulará –presumiblemente- “Como hacer crac”. Contará con cinco nuevas canciones que se irán añadiendo al cancionero del músico asturiano. Amén de otros nuevos proyectos y las horas venideras bajo el sol.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
FOTOS: LARA SÁNCHEZ GALÁN.
Publicada en La Casa Con Ruedas

Observo que la gira puede ser un poco como la que relata Sam Shepard en “Rolling Thunder: con Bob Dylan en la carretera”. Dado que “Carretera” no se editó finalmente, sería interesante leer algún tipo de diario o algo así. Sería interesante.
No te creas, tampoco sería tan interesante. Hacer una gira por España es algo muy pequeñito, tío. Es un país muy pequeño.

Sería como una especie de “Un país en la mochila”, sólo que visto por Nacho Vegas…
(Carcajada) El documental de Francisco de Borja estaba basado en la gira del 2006, una gira un poco rara. Había problemas con el grupo y no estaban muy contentos de cómo quedó aquello, así que al final quedó como una cosa sin editar. ¡Pero no es tanto, tío! La Rolling Thunder Review fue una cosa para recordar, para eso está el libro de Shepard. Todo eso dio paso a la Never Ending Tour de Dylan. Nosotros, solamente, somos un grupo que intenta hacer una gira.

Pero el morbo, por muy pequeño que sea, llama más la atención. Incluso el tráiler del documental está por ahí…
Sí, supongo. Lo estrenamos en un par de sitios, pero no se llegó a editar. Yo tenía una idea de editarlo; Limbo Starr sacó el año pasado la caja de EPs llamada “Los hermanos pequeños” y la idea primigenia era no sacar los EPs, sino sacar tres CDs con las rarezas y demás canciones, y un cuarto disco que fuese un DVD con “Carretera”. Pero como no se llegó a un acuerdo con los del grupo y porque a algunos en ese momento no les apetecía, por respeto a ellos no salió. Lo que pasa es que también, por respeto a Borja, dijimos de estrenarlo en algún sitio. Cuando la banda se rompió hubo muchas movidas y mosqueos, pero por suerte todos seguimos siendo amigos. Hubo un momento en el que no nos hablábamos, pero al final…

Al final lo mejor no es estar juntos si hay peleas. Mira los Mötley Crüe, siguen estando a hostias.
Ya. Mira, en este caso tan de andar por casa se empezó por tocar juntos y tal, pero es un poco triste cuando se rompe todo por una tontería. En este caso fue el dinero. Que cuanto se cobraba allí, que cuanto se repartía, yo quería pagarles un sueldo y ellos preferían repartirlo… fue una movida así, como tonta. Al final nos enfadamos por una cuestión muy estúpida, tío. Al final, luego nos encontramos en Gijón o nos encontramos en Valencia, como pasa con Jairo Moreno, que vive allí. Manu sigue conmigo… y hablamos todo y lo minimizamos todo.

Para estar en esto, meterte en una furgoneta durante cuarenta conciertos tienes que llevarte bien. Eso en el escenario se nota, se nota. Tiene que surgir una cosa un poco especial en el escenario, una química o lo que sea. Hay días que no sale, pero cuando sale es porque en realidad todos estamos a lo mismo. Hasta ese momento nunca había tenido movidas en carretera, pero es que se conviven muchas horas.

Pues como con las novias.
Exactamente, tío. Igual, es exactamente igual. Llega un momento en el que se desgasta y tienes que parar para tomarte un respiro y replanteártelo. Tiene que haber amor.

Bueno, las novias al final salen más caras que la ruptura de un grupo. Y más si estás casado.
Sí (risas).

Pero al final, esas historias de ruptura desembocan en canción…
¿Las de ruptura de pareja o las de ruptura de banda? (risas).

Las de pareja.
Eso está bien, porque todas las rupturas enseñan algo. Al final todas las experiencias importantes de tu vida te enseñan. Cuando yo tuve movidas con Limbo Starr, antes de hacer este disco autoproducido, siempre le decía a David López [responsable de Limbo Starr] que esto era como una relación de pareja, porque había veces en la que no nos entendíamos para llegar a un acuerdo. Le irritaba que yo hiciera esa comparación (risas). Pero es que el paralelismo es tal… nos queríamos, pero el amor se estaba resintiendo. Eso me afectó a la hora de hacer el disco porque esas cosas influyen cuando en tu vida te afecta una ruptura personal o tienes alguna movida con los amigos. Como en los momentos críticos de “Carretera” que… bueno, no salen. Pero los momentos críticos de verdad que vinieron después de “Desaparezca aquí” me afectaron mogollón. Tanto para hacer canciones como para hacer conciertos… Todo lo que pasa en la vida y alrededor del mundo.

Aquella época entre “Desaparezca aquí” y “El manifiesto desastre” tuvo que ser muy dura en ese sentido. Se rompía tu relación sentimental con Lidia Ródenas, luego vino Christina [Rosenvinge]… creo que esas relaciones intensas que explotan en la cara, en el momento más intenso, son las que más se pueden comparar con lo que estamos hablando.
Sí, pero bueno… al igual que explota, se olvida. En el caso de la relación con Lidia; estuve con ella tres años.

Además es ella quien te hacía los trajes.
Sí, sí. Además hablé con ella hace poco. Todavía tenemos mucha relación. Pero si que fueron cosas que… el hecho de que algo empiece y luego acabe por un montón de causas… y algo que es muy fuerte, de repente se viene abajo… pero después construyes otra cosa que crees que es sólida, pero al final estás preguntándote que pasará con esos. Es un poco la historia.

Como “Incendios”.
Efectivamente.

El rollo de que la gente, exteriormente hablando, te quiera ver atormentado, maldito o drogado sobre el escenario ha hecho que se decepcionen algo al notar que “La zona sucia” es más luminoso. ¿De verdad quieren ver a Nacho Vegas tan jodido?
Ya. He escuchado comentarios por eso. Yo creo que si al final hubo gente que se acercara a mi música y que la oyera, no tanto por el personaje, sino porque en las canciones se hablan de cosas que nos pasan a todos. Cuando haces un disco, lo único que compartimos con la gente es que estamos y vivimos en el mismo mundo. Eso es muy importante.

Luego, lo que ocurre con las cosas personales es que son fácilmente intercambiables. Cualquier relación que puedas tener se puede venir abajo para volverla a construir, destrozar, cualquier influjo externo… todo eso es algo que tienes en común con la gente, y al final, la música y más la música popular, es comunicación. No es que sea como una intención, porque para comunicarnos ya tenemos el lenguaje, pero sí que expresas cosas que al final están ahí y nos son comunes a todos, tío.

Como los trovadores que iban de pueblo en pueblo.
Eso es. Es lo mismo, en realidad no hay gran diferencia. Al contrario. Ahora, hay un hándicap que es que se monta un circo alrededor, con gente que te dice que eres demasiado bueno dándote palmaditas en la espalda para que parezca más de lo que eres en realidad. Pero al final eres un trovador con un oficio. Ya te digo, eso es lo que te hace que entres un poco en comunión con la gente o con otra que no llega a ello, pero no esta mitomanía que hay hoy en día, que es muy ridícula y nadie se la puede creer demasiado. El rollo del personaje y todo eso… creo que, honestamente, tiene mucho menos peso. No creo que nadie vaya a un concierto mío esperando verme con una chuta colgada del brazo.

Sería ridículo… aunque mira Amy Winehouse. Parecía que esperaban su muerte, como Michael Jackson. Basta que mueras como para que aparezca el mito. Aunque a ti lo de los veintisiete ya te pilla lejano.
Sí, sí (risas). Pero ya se me ha pasado. Cuando cumplí los veintiocho vi que tenía que aguantar hasta los restos (risas). La gente que iba a los conciertos de Amy Winehouse no esperaba verla así. Al final son cosas que se montan en torno a un circo mediático que no tiene que ver con la música. Amy Winehouse era buena cantante, pero tampoco era… no se, en mi opinión creo que se estaba haciendo demasiada bola. Es que ni siquiera la habían dejado hacer un segundo disco grande. Hizo un disco y se lo echaron para atrás, ahora imagino que saldrá.

En esos ámbitos donde las cosas más mediáticas vienen de fuere pues tienen más protagonismo, pero la música de la gente que hacemos conciertos en sitios pequeños no se espera eso. Aunque ahora con Internet sales a hacer algún concierto algo colocado y después aparece en YouTube, en blogs… y en mil sitios. Con las cosas de Internet hay que guardar una distancia. Cuando te dedicas a la música solo tienes que estar pendiente de los conciertos, los discos… lo bien y lo mal que lo haces… como cualquier otro oficio.

Y es algo que has dicho. No te esperabas este auge de gente en tus conciertos. Te sorprende de hecho. ¿Puede llegar un momento en el que asuste el que te den tantas palmaditas en la espalda?
Hombre, estoy muy halagado de que la afluencia de gente en esta gira, pero siempre me refiero a que hicimos giras en salas medias, que tampoco lleno estadios (risas). Es una cosa con la que te va bien. En la música y en cualquier ámbito siempre hay un circo montado en el cual, a veces, uno corre el peligro de creerse mejor de lo que es. Creo que me ha ido mejor disco tras disco y gira tras gira, pero muy poquito a poco. Poder hacer dos o tres Joy seguidas en Madrid está guay, pero… Mira, el otro día me hicieron una entrevista en Cincodías.com y me preguntaron que sentía ahora que llegaba al gran público. ¿¿El gran público?? ¿¿Qué?? (risas). Hace quince años, el “gran público” era vender un millón de discos. Yo vendo ocho mil discos…

Estoy viendo lo que hay y además me siento muy bien de poder ir a tocar a sitios y que haya gente, pero no es una cosa exagerada.

¿Qué hay del nuevo EP? Me consta que Willy Naves anda como ayudante de Xel Pereda o algo así…
¡Ah! Pero al final sólo estuvo Xel. Con Willy estuve el otro día en Aranda de Duero. Grabamos parte en el estudio de Xel, pero Willy no pudo y me parece que vino Fran, el hermano de Xel. Para terminar de grabar bajé a Cádiz y la semana que viene lo mezclamos. Sale para Octubre.

¿Tiene título?
Sí. Creo que se va a llamar “Como hacer crac”.

Lo van a malinterpretar… y lo sabes.
Todo el mundo me lo dice (risas), pero como es una canción no creo. ¿Tú crees que sí?

La gente es muy retorcida…
Pero no es una canción sobre drogas, al contrario, es un disco muy político.

Yo no se si te consideras creyente. ¡Ojo! Creyente que no católico.
Completamente no, no soy cristiano de base. Respeto mucho la libertad de culto, pero soy ateo. No tengo ningún respeto por la Iglesia Católica.

Ateo… y comunista, además.
Ateo… e izquierdista anticapitalista.

Y luego para que te encasillen.
¡Y la que me cayó por decir algo así! (risas). No tengo ningún problema en decir que soy de izquierdas. Es que eso de elegir entre izquierda o derechas… yo soy de izquierdas y militante convencido.

Estará “Marquesita”, supongo.
Estará.

¿Y de esa segunda parte de “Lucas 15”? Se han ido interpretando nuevas canciones del cancionero asturiano (valga la redundancia) durante los pasados conciertos.
“Lucas 15” es una cosa que está un poco viva pero es Xel él que se mueve más ahí.

Observo cierto paralelismo entre al cancionero asturiano -y diría que la canción popular española- con la sordidez, prostitución y la crónica negra.
Sí. Los romances que estaban en el primer disco son romances castellanos, pero utilizamos los romances que se recogieron en Asturias. Son cultura popular que van de boca en boca. Ya sabes que en el último disco está “Taberneros”, que era una canción que en principio estaba pensada para “Lucas 15”, pero como no se hacía otro disco así la metí en “La zona sucia”, aunque la cambié un poco. Con “Lucas 15” procuro que se respete un poco más la canción tradicional y la letra. En las veces que había hecho cosas con canciones tradicionales en otros discos me gustaba cambiar un poco las letras. Pero ya te digo, hay mucho material. Xel tiene muchísimas canciones. En la gira de “Lucas 15” tocamos un par muy chulas. Cuando le de la gana o como si no, voy y le pego dos hostias (risas). Está que si la mujer, que si el divorcio, que esto, que si no hay tiempo…

¿Ves? Al final el amor y el divorcio están ahí.
¡Pero para eso están las canciones y la música! Que lo otro no te coma (risas).

Ahora que hablamos de canciones… recuerdo que, durante la época de “El tiempo de las cerezas” con Enrique Bunbury y la presencia de Nacho Chips por ahí, se habló de una caja de rarezas. Antes lo has nombrado, pero me pregunto: ¿lo sacarías bajo un sello propio que no fuese Marxophone?
Bueno, Marxophone es una marca que sacamos para autoeditar cosas, pero lo que quiera sacar va a ser autoeditado y con licencias libres. Eso lo tengo claro, no voy a hacer ningún puto contrato más. Si alguien quiere utilizar mis canciones, pues… pero no hay nadie que las quiera.

Alguno habrá, joder. No vayas a ser cenizo.
No es ser cenizo, es que no merece la pena. No tiene sentido hacer algo con discográfica.

Estaría bien hacer algo como cuando Calamaro distribuía en un Verbatim aquellas sesiones que grabó en Deep Camboya.
El siguiente proyecto que tengo en mente es ir colgando regularmente canciones en Internet. Para ello estoy en contacto con Roberto Herreros, el tipo de La Dinamo, que tiene un proyecto llamado Robo donde él cuelga una canción cada semana. Pero ahora lo tiene un poco apartado porque acaba de ser padre. Lo hablé con él y me pareció muy buena idea. Son todo canciones con algo comprometido, como los grupos ingleses de la época Thatcher, tipo McCarthy. La idea es hacer algo parecido, ir colgando canciones de una manera más libre. Por ejemplo, el otro día me pidieron una canción para una película y ahora tengo que andar hablando con Limbo Starr porque tienen que dar un permiso, luego la editorial de no se quien también tiene que dar otro permiso… Me jode mucho que una canción que he hecho yo no pueda utilizarla. Por eso creo que las licencias libres son buenas. Todo lo que haga a partir de ahora será así.

Eso me parece perfecto. Se le puede dar salida al material raro. Hace poco apareció por ahí ‘Así nos dieron las uvas’, que es del 2001.
¡Hostia! Casi no me acuerdo de eso. Se que es un texto leído que recité con una música que hizo Iker González. Creo que era una especie de recopilatorio navideño para una radio holandesa.

¿Y te has planteado hacer algún disco de versiones? Has vuelto a versionar a Dylan en esta gira con ‘Simple twist of fate’, es algo valiente hacerlo, aunque no es la primera vez, pues ya hiciste ‘Like a rolling stone’.
La de ‘Like a rolling stone’ fue casi obligada. Adaptarlas para versionar es algo que estoy haciendo ahora. Pero tengo un montón de versiones y la verdad, es lo que quiero hacer y colgarlas en la red. Luego con todo ello puede aparecer la posibilidad de hacer un disco, o no, pero con canciones que son para mí importantes y que voy adaptando o versionando y que creo que tienen sentido para mí. También con canciones que no he grabado por alguna razón o que pueden grabarse de alguna otra manera a como están en el disco…

¿Nunca has conocido a Dylan?
No, pero ya lo conozco por sus canciones, aunque todavía no lo conozco del todo. Me queda mucho tiempo por escucharlo. Nunca dejas de escuchar a Dylan.

Y más si te metes en su época ochentera.
A mí me flipa esa etapa. Pero cuando te metes en la época de los ochenta es que estás muy metido en Dylan. Tiene canciones increíbles. Antes de hacer ‘Simple twist of fate’ tenía otra que era ‘Every grain of sand’, del “Shot of love”, de la época de los discos religiosos. Es una canción buenísima pero difícil de adaptar, porque quería adaptarla al castellano.

¿No te veías haciéndola en inglés?
No, no me veía. Y es que también si haces algo con Dylan tienes que hacerlo a tu rollo, y eso pasa por hacerlo por tu lengua natural. Lo de ‘Like a rolling stone’ fue como ‘Rock and roll suicide’ de Bowie, un encargo de Rockdelux. Nada más que un divertimento, nada serio.

¿Y en que se quedó lo de las colaboraciones con Calamaro y con Loquillo?
Con Calamaro sí, pero con Loquillo nunca (risas).

Pues apareció una noticia de que Loquillo quería hacer algo…
A Loquillo me lo presentaron un par de veces, pero nunca surgió nada de hacer algo juntos. Con Calamaro si que hablé alguna vez de hacer algo, nos mandamos algún mail, pero no salió nada al final porque estas cosas son así. Tiene que darse el momento preciso para que surja algo. Si lo planeas… no sale.

Como una relación imposible.
Sí, si. Pero siempre que viene a España solemos estar en contacto. Algún día coincidiremos.

Al final… es ponerle amor.
Sí. Es como decían los Magnetic Fields en ‘World love’: música, amor, vino y revolución. Eso es lo suficiente para que el mundo tire para adelante.


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