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Carlos Iglesias: Maleta de cartón.

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“Las dos Españas siempre se encuentran en el exilio y se dan la mano”.

Como actor y como director es uno de los mejores nombres dentro del cine nacional. Carlos Iglesias abarca temas como la emigración y el exilio de forma cuidada y detallada, basándose en hechos reales. De ese modo “Un Franco, 14 pesetas” (2006) e “Ispansi” (2011) son obras que sirven de reflejo para todos. Actualmente trabaja en “Un Franco, 20 pesetas. ¡Ya somos turistas!”, su próximo largometraje. En la siguiente entrevista Carlos Iglesias recorre la vida a través del objetivo, pasando por el cine, la música y la sociedad.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
FOTOS: DAVID SAGASTA.
Publicada en Cambio 16 / Nº 2089, 9 Enero 2012

Primero vino “Un Franco, 14 pesetas” y después “Ispansi”. Creo que tienes pensado hacer una trilogía.
Sí, se llamaría “Un Franco, 20 pesetas. ¡Ya somos turistas!” y estaría ambientada en 1974. La otra la dejamos en 1966 y esta transcurre durante un verano. Sería “Un Franco, 14 pesetas” ocho años después, pero con los mismos personajes, que han transcurrido ocho años en la realidad y en la ficción, con lo cual yo puedo utilizar los mismos actores sin tener que maquillarlos. Obviamente habrá personajes nuevos porque el personaje de Pablo (el hijo) lo dejamos con once años y ahora ya tendría diecinueve.

Me he dado cuenta de que tanto el elenco de “Un Franco, 14 pesetas” como el de “Ispansi” es el mismo.
Sí, salen en la inmensa mayoría de mis películas (risas). Digamos que somos como un grupo de teatro, nos entendemos muy bien. Cuando os hacéis amigos, cuando te han hecho muchos favores para aceptar sueldos muy bajos porque no nos podíamos permitir nada mejor… hay que ser agradecido. Yo siempre escribo pensando en que voy a meterlos a todos (o a gran parte) porque me siento bien con ellos y trabajamos de puta madre. Me parecería muy mal –a la hora de hacer otra película- no contar con alguno de mis “hermanos artísticos”.

Un detalle importante en la realización de la película es que el pueblo suizo se volcó con vosotros cediendo casas, coches, fábricas…
Fue increíble, tío. Como se portaron sin tener co-producción con ellos. La gente particular nos aportaba bicicletas, motos y coches de época. ¡Nos abrían sus casas! La compañía de ferrocarriles suiza nos dejó rodar una secuencia poniendo a dos tíos en la puerta para que no entraran en ese vagón porque estábamos haciendo el recorrido habitual del tren. Por bastante menos, RENFE me cobró un dineral, pero es que cada vez que lo cuento me pongo enfermo. ¡Siendo la producción española! Allí la gente mostró una generosidad increíble mientras que aquí era todo a base de pagar… En fin, así es como somos.

“La música que yo escuchaba era la que cantaba mi madre mientras fregaba”.

“Un Franco, 14 pesetas” habla de la emigración mientras que “Ispansi” habla del exilio. ¿Crees que la música de la emigración es más amarga que las del exilio, pues hablan de algo más reivindicativo?
En “Ispansi” hemos recurrido más a tener esencias del país donde se desarrollaba la película. Las esencias rusas del año treinta y del año cuarenta para mí tienen un valor musical maravilloso. Entonces, sin recurrir a ninguna en concreto, porque entre otras cosas no nos lo podíamos permitir al no poder pagarlas (lo intentamos), pero no pudimos), le pedí a Mario de Benito que cogiera esas esencias y las adaptara un poco a nuestra forma de entender la música para que las metiera en la película. Empieza la película con unas notas claramente rusas, la Rusia clásica y tópica donde los occidentales nos vemos. Pero la que nos llega a nosotros y la que más fuerza tiene para el occidental es un poco lo que está reflejado en “Ispansi”.

Como bien dices, una parte importante de la ambientación musical de tus películas es Mario de Benito.
En este caso el papel del músico es más importante porque así puedo ver que opciones me da a mí como director para esa película. Digamos que yo le cuento a Mario de Benito mi sueño, que muchas veces es acertado para él y otras no tiene nada que ver con lo que había imaginado. Le cuento un poco lo que yo sentía para la película –musicalmente hablando- y después él me da su opinión. Su opinión está más pensada en el sentido de que él se tiene que dedicar a esa parte de la película, mientras que yo tengo que estar en el conjunto de toda ella. Hay directores que escriben la música y saben exactamente lo que quieren, que para mí eso tiene mucho valor. Yo tengo una intuición de lo que quiero y me lo remata el músico, que es en quien confío plenamente. Bien es cierto que hay algunas veces donde el músico me ofrece ciertas piezas que a mí, por temperamento o por carácter, no me van, entonces la rechazo, claro.

Uno de esos momentos se da casi al comienzo de la película, cuando uno de los niños es arrollado por el tren. La música dota a las imágenes de un estremecedor dramatismo.
Sí, es un momento dramático porque muere el hijo de la protagonista. Ahí también se concentran las esencias del sufrimiento ruso y del sufrimiento del exilio español en Rusia, el cual fue muy largo y muy tremendo. Además que fue más complicado que cualquiera de los exilios que hemos tenido.

Hay una pieza en especial, referente a los niños de la guerra, que es ‘Suena en Moscú’, poema de Josefina Iturrarán musicalizado por Amancio Prada. Creo que entró casi al final del montaje de “Ispansi”.
Josefina Iturrarán, efectivamente, era una niña de la guerra. La canción no entró al final. Veamos, rodé la película en Suiza y resulta que Amancio Prada dio un recital en Berna. Él se enteró por otro español que nosotros estábamos rodando esta película sobre los niños de la guerra en la región del Jura, en los Alpes suizos. Entonces se interesó mucho y contó que él había estado con los niños de la guerra hacía un año. Se puso en contacto conmigo y me comentó que había una mujer que le escribió un poema pero que nunca musicalizó, pero que le gustaría mostrármelo. Me pareció que el poema tenía mucho que ver con lo que nosotros contábamos en la película, pero mi problema era que no sabía donde ubicarlo dentro de la película. Lo que nosotros contamos sólo podía aparecer en la última parte y realmente hubiera sido mucho cante que dentro de la película apareciera la voz de Amancio Prada verbalizando un poema, sobretodo porque nos iba a despistar, por lo que únicamente se pudo meter en los títulos de crédito. Hablé con Amancio y le dije que estaba deseando meter esa canción pero no sabía donde. Me dijo que no importaba. Pero es que claro, meterla en los créditos finales suponía que no la iba a escuchar un montón de gente porque en el cine se levantan cuando salen los créditos y en televisión nunca ponen los rodillos finales, por lo tanto se iba a perder. Pero a él eso le daba igual, quería hacer ese homenaje y que apareciera en la película.

Cuando estábamos en Moscú presentando la película Josefina no pudo venir porque estaba muy malita, pero sus compañeros se dieron cuenta y recordaron que aquel poema era de ella.

Otra especial, y de las pocas canciones cantadas de “Ispansi”, es ‘Nel pozu María Luisa’, perteneciente a los mineros asturianos.
Correcto. ‘Nel pozu María Luisa’ es una música que a mí me ha conmovido siempre, pero realmente no tiene que ver ni con el exilio ni con la Guerra Civil. Resulta que yo en ese momento necesitaba de una forma muy clara recordar la España que se había dejado y por qué se había dejado. Además cuenta algo de lo que casi no se ha hablado, que es el levantamiento asturiano. Me pareció que con esas notas se entroncaba perfectamente con lo que se estaba contando en la secuencia, que era esa frase que decía el personaje: “Voy a hacer cualquier cosa por recuperar la República en España”. Con toda la memoria que implica a España en ese momento de exilio en Rusia. Aquello le parecía muy bien a Mario de Benito, aunque obviamente no lo contemplaba así porque prefería seguir con el tono musical que llevábamos, pero me pareció que había que hacer ahí un rompimiento para entrar otra vez en España, en esa España que en la película hacía mucho que ya habían dejado.

Con “Ispansi” ha quedado claro. ¿Cómo se seleccionaron las canciones que suenan en “Un Franco, 14 pesetas”?
Bueno, yo las fui seleccionando por el gusto de mi padre, él adoraba a Manolo Caracol.

Efectivamente. ‘Rosa venenosa’ de Manolo Caracol. La copla reflejando escenas costumbristas de la sociedad española.
La música que yo escuchaba era la que cantaba mi madre mientras fregaba y efectivamente tenía que ver con la copla. Pero es que después ponías la radio y la copla o el flamenco estaban presentes, contando con la música melódica italiana, en un ochenta por ciento. Por lo tanto, esa referencia de la copla y del casticismo del momento en una película ambientada en los años sesenta pues tiene que estar ahí porque era la vida de aquella época y todo el mundo se sabía las canciones. Realmente de las que me acuerdo son aquellas de mi primera juventud y esas de la infancia.

¿Crees que se censuraban ciertas canciones por contener una letra que hablara de un mejor lugar más allá de las fronteras españolas?
Canciones como ‘El emigrante’, que reflejan la inmigración tópica, se ponían con mucha frecuencia. Yo creo que ahí la censura no tenía nada que decir. Lo que no salía a flote era esa canción protesta que ya existía por entonces en Francia. No sé tanto en Inglaterra, pero me consta que en Francia sí. Eso era lo que no se escuchaba porque obviamente se censuraba. Pero también se censuraba bastante el rock y toda la modernidad que nos llegaban de los países anglosajones. Se censuraba y además no se entendía. Por desgracia era algo que había sido muy ajeno a nosotros durante tantísimo tiempo, así que no gozó de una acogida popular porque no se entendía. Tampoco se ponía en la radio porque no gustaba.

Pienso también que los villancicos son el nexo común que había entre los emigrantes que salieron de España y las familias que dejaron, por el hecho de ser canciones tristes que tienen un poso de añoranza. En la escena del viaje en tren de “Un Franco, 14 pesetas” unos hombres cantan ‘A la puerta de un rico araviento’ al lado de la madre y del niño (inspirado en ti), el cual duerme sobre unas maletas.
Sí. Los villancicos tenían la gran ventaja de poder ser cantados sin necesidad de instrumentos musicales y los conocía todo el mundo. Entonces cuando la gente se ponía un poco tierna ya surgían los villancicos. Eso, evidentemente, en la película tiene que estar. Efectivamente, yo me quedé dormido en el canto de las maletas y unos hombres se pusieron a cantar canciones muy populares, entre ellas algunos villancicos. Yo tenía esa secuencia para contar la sensación de aquel viaje porque me parecía que aquella canción triste tenía mucho que ver con la miseria que ellos están viviendo. Luego aparecía otra secuencia más alegre que transcurría en España, donde se rascaba la botella de anís. Por contraposición estaba el villancico alemán ‘Stille Nacht, heilige Nacht’ (Noche de Paz) que es el que posteriormente nos llegó a nosotros.

“Me interesa infinitamente más mostrar el espejo de lo que fuimos que mostrar el espejo de lo que somos”.

Dedicas “Ispansi” a los que no volvieron…
Así es. Fueron la inmensa mayoría de adulos que de una manera muy generosa acompañaron a los niños de la guerra. Se ha hablado muy poco, poquísimo de esta gente. La verdad es que toda la literatura que he encontrado referente a esto tiene que ver con los niños, pero habla muy poco de los maestros, médicos y profesores que les acompañaron. Al irse pensaban que iba a ser una cosa de seis meses, todo lo más un año, pero condenaron su vida al exilio. Algunos de ellos dejaron hijos en España. A mí me parece que es un acto sumamente generoso.

Los maestros y profesores siempre tan sacrificados… como cuando se condenaba a los maestros republicanos en la Dictadura porque la Iglesia, digamos, tenía el control de la enseñanza.
Obviamente, el profesor republicano no interesaba para nada. En algunas partes de España, como en Asturias, murieron un montón de ellos. Algunos fusilados. Su “delito” era haber sido profesor durante la República. Fue tremendo, el profesor republicano fue repudiado en toda España. También es cierto que al poco tiempo, el valor intrínseco que tenía la persona, se le reconoció y muchos de ellos volvieron al grado que tenían antes, pero a otros les amargaron la vida.

Supongo que no tendría nada que ver con la gente que se exilió a Venezuela o Francia, por ejemplo.
Ni muchísimo menos, porque la inmensa mayoría de los exiliados (quitando los que fueron a Rusia) pudieron volver a España cuando terminó la guerra. Sin embargo, para los niños de la guerra había un plan por parte de Stalin y por parte del Partido Comunista Español que era darles una formación muy buena para que fueran la élite que iba a gobernar España a la caída de Franco. Como Franco no cayó y ya se habían gastado mucho en ellos no quisieron nunca que esa gente tan bien preparada sirviera para la causa del fascismo. Entonces, hasta 1953, cuando muere Stalin, los más mayores empiezan a contactar con la Cruz Roja Internacional, pero no consiguieron volver. Franco no tenía ningún interés en llenar España de comunistas, entonces digamos que ya no los quería nadie. El comunismo de Stalin había caído y el Partido Comunista Español no tenía ninguna fuerza. Contando con que Franco no los quería… se encontraban en tierra de nadie.

Pero es cierto que la actriz que hace de tu esposa en la película (Esther Regina) vuelve a España y se encuentra con una cierta evolución en la forma de vestir de la gente. Pero por el contrario, cuando regresa del exilio ya no se la ve de la misma manera, aunque no era menos española por ello.
Las dos Españas siempre se encuentran en el exilio y se dan la mano. En “Ispansi” está clarísimo en la escena de la División Azul, que no ocurrió solo una, sino muchísimas veces que divisionarios salvaron a comunistas en Rusia y comunistas españoles salvaron a divisionarios españoles de que fueran fusilados por los rusos. Esto es curioso porque se desconocía y también se ha hablado de ello muy poco, y eso que a mucha gente le ha ofendido que yo lo haya puesto en la película. Pero es absolutamente cierto. Un niño de la guerra me contó que un falangista salvó a su hermano de ser fusilado por los alemanes. Es un dato maravilloso porque por fin hay algo que se pueda contar sobre la unión de las dos Españas. Pero bueno, esto ha molestado a mucha gente.

¿Debido a…?
Bueno… pues porque entonces no ven clara la definición ideológica de la película o se les desdibuja. Yo creo que está clarísimo, aunque yo lo que más odio en el cine es la obviedad. Hago protagonista de una película de izquierdas a una mujer de derechas, eso está claro, pero me gusta jugar un poco con los personajes en el sentido de que me gusta más la humanidad que ellos tengan antes que su ideología. Yo creo que esas dos Españas se han encontrado constantemente. De hecho, el anterior alcalde de Sevilla al ver la película dijo que yo, sin conocerla, había contado la historia de sus padres.

Esos enfrentamientos se pueden ver de algún modo en “Un Franco, 14 pesetas” con el traductor para los españoles en la fábrica, que es catalán, y los dos trabajadores de Madrid.
Está basado en un hecho real. De hecho, la rivalidad entra catalanes y madrileños era tremenda en aquella época y lo es hoy en día. Pero referente a aquella época yo he oído discusiones absurdas como que Madrid tenía edificios más altos porque es ahí donde estaba El Caudillo. Pero en cambio le correspondería a Barcelona tener los edificios más altos por ser más rica. Cosas muy raras.

Había una rivalidad que el sistema político también fomentaba y justificaba porque ese separatismo o germen de separatismo que podían tener los vascos y los catalanes no interesaba en absoluto, con lo cual todo lo madrileño tenía que ser lo mejor porque era como la esencia del centralismo y de los valores ciudadanos.

Pero efectivamente, está basado en un hecho real. Este señor era muy buen profesional y servía de traductor para los españoles que iban llegando porque estaba la complicación del idioma alemán que era muy difícil de aprender para los españoles que llegaban. ¿Pero qué pasaba? Pues que la inmensa mayoría de los que llegaban tenían una preparación muy baja o nula y a él le molestaba mucho quedar en evidencia presentar un español que no tenía los conocimientos que decía tener. Además de ser un tipo muy seco, tenía esa cualidad, y es que él era muy bueno trabajando y le hubiera gustado que todos los que llegaban fueran un poquito igual. Por otro lado, también era cierto que había conseguido cierta parcela de poder, por lo que posiblemente le producía algún celo el que llegara alguien que le pudiera quitar el puesto.

¿Para conocer nuestro presente es necesario saber de nuestro pasado?
Yo no sé si es necesario, imprescindible o conveniente. A mí el pasado me atrae aunque solo sea porque he vivido una parte de él. Digamos que el cine que hago si tiene que ver con el pasado. Me interesa infinitamente más mostrar el espejo de lo que fuimos que mostrar el espejo de lo que somos, porque realmente, no he terminado de digerir esta sociedad totalmente. Yo no la comprendo del todo.

Tanto laboralmente como persona, ¿te sientes a gusto en España?
Pues hombre, la “patria chica” es un poco Suiza porque por más que vuelvo, la verdad, sigo manteniendo hacia ella un cariño increíble que no se distorsiona con el tiempo. Eso es muy curioso porque suele pasar que cuando vuelves a los sitios donde has vivido la primera infancia o la juventud todo ha cambiado porque lo tenías idealizado. Siempre que voy vuelvo con añoranza, me da mucha pena el tener que volver. Pero reconozco que estoy ligado a una familia que, obviamente, no habla en alemán… Si yo hubiera estado soltero posiblemente y a estas altura me habría quedado allí. Yo creo que sí, aunque nunca se puede saber. A lo mejor, si paso allí mucha vida, de pronto lo que añoro es esto, cosa que también les ocurre a todas las segundas generaciones y españoles que se quedaron, que tienen idealizado esto. ¿Qué idealizan? Pues cosas tan absurdas como el clima. ¡Nosotros no hemos hecho nada por tener sol! al contrario, pues muchas veces es tan opresivo que nos complica mucho la vida al tener este clima tan seco. A mí lo que me preocupa es lo que nosotros somos capaces de hacer por nuestro país. ¿En qué grado lo podemos querer, de alguna forma, para salvarlo? Eso es lo que ahora hace falta.


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