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Rubén Pozo: Como gato callejero.

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“Creo que la inspiración es muy caprichosa y ella manda más que tú”.

Más “de verdad” que nunca, Rubén Pozo aparca Pereza para plantar nuevas semillas en un camino en solitario que abre el sendero con “Lo que más”, un álbum grabado con la garraspera de la experiencia y la actitud del Rock and Roll.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
FOTO: TITÁN POZO.
Publicado en Cambio 16 / Nº 2103, 16 Abril 2012

Vayamos primero con la portada, pues recuerda muchísimo a las fotos que Annie Leibowitz sacó a Bob Dylan para la Rolling Stone del 26 de Enero del 78.
¡Cierto! Eso lo he visto yo a posteriori. Me enseñaron esa foto de Dylan y yo no la había visto. La verdad es que es como un gesto tonto que puse al final de la sesión de fotos en el mismo lugar en donde se hizo. Cuando estaba revisando las fotos con Cristian Pozo vimos claro que esa era la portada. De hecho, me parece que es un portadón. No sé. Estoy muy contento con ella. Por todos los lados me encaja. Tenía dudas de si hacerme una foto con o sin gafas. Con gafas es muy Pereza, el sello que hemos llevado toda la vida. Y sin gafas igual era demasiado. Esto es como a mitad de camino entre las dos cosas, es en blanco y negro y con un primer plano de la cara, que era lo que quería yo. Tenía algunas ideas, pero viene a decir algo así como que aquí estoy yo en carrera en solitario dando la cara por mi disco, las canciones… y lo defiendo a muerte. También me dijeron que hay alguna foto así de Bowie y de Peter Gabriel.

Y del Papa Juan Pablo II.
¡¿Del Papa?! ¿¿Si?? ¡Hostias! (Risas) No me he inventado el gesto. Es una tontería que ha hecho todo el mundo en algún momento para alguna foto. La verdad es que a mí me parecía que tenía actitud para sacarlo de portada.

Acabas de decir que no querías continuar con el sonido de Pereza, y eso algo que valoro, porque es un álbum muy crudo en el que no hay más de lo que se escucha.
Sí. Es una foto con truco, pero es un truco manual. Son mis manos las que están ahí. Da una idea de cómo es el disco, sin trucos, grabado con banda a la vez, a la antigua usanza. Ya te digo, no hay casi efectos, la voz está muy seca y delante… no es un disco de efectos, es un disco de canciones tocadas por gente a la vez. Si no hay canción eso no suena, pero como considero que me han salido canciones con “C” mayúscula la propuesta se aguanta por eso.

¡Por cierto, le has “robado” la banda a Pablo Galiano!
Sí, bueno… (Risas). Pero también tocan con más gente. Joe Eceiza tiene su proyecto en solitario y toca con más peña. Datz toca con un grupo que se llama Polen… Cada uno tiene su cosa y eso me gusta. Pero no le he “robado” la banda a nadie porque, para empezar, no es de ellos. Yo tenía pensado llamarles Rubén Pozo y Los Que Se Van Con Cualquiera. Pero parecía un poco… raro (risas). Al final no he puesto nombre a la banda.

Y son del barrio, además.
Sí. Ellos se han querido unir a este barco por su cuenta y riesgo, vaya (risas).

Las canciones tienen muchos guiños, eso es interesante. Por ejemplo, aprecio que en ‘Pegatina’ hay unas guitarras dobladas que recuerdan ‘Jessica’ de The Allman Brothers.
Bueno, sí. Para entendernos en el estudio cuando había que hacer guitarras dobladas (tipo Queen) decíamos de hacerlas a lo Thin Lizzy, que también tienen ese sonido. Es algo que aquí en España que tampoco he oído mucho. Me apetecía sacar ‘Pegatina’ porque el disco salía en primavera y me apetecía salir con un corte vacilón. También es la canción más glam-rock que me salió. Es un género que me gusta mucho, aunque no me gusta todo, lo que me gusta me gusta cantidad. Considero que, lo que he escuchado en España de Glam-Rock, nunca ha satisfecho lo que yo buscaba. Creo que con ‘Pegatina’ he hecho una buena canción de Glam-Rock en castellano.

¿Quién dirías tú que ha hecho o hace Glam-Rock en España?
Pues no lo sé. Yo creo que se tira de Tino Casal y de gente así. Eso no es para mí Glam-Rock. Me gusta T-Rex, un tipo de canciones con menos sintetizador. Es un tipo de Rock and Roll desenfadado y vacilón con mucha acústica pero con eléctrica. Temas como ‘Lady Stardust’ de Bowie, ‘Get it on’ de T-Rex, ‘Starfucker’ de los Rolling Stones… Me gusta el Glam pero tendría que seleccionar canciones separadas. Para eso ‘Pegatina’ se acerca a ese tipo de composiciones sin ningún sonrojo y sin quedar más pequeñas que ellas. ¡Qué Dios me perdone por decir eso! (Risas)

“Lo que más” es el título del LP, y canción homónima es la que representa a todo el conjunto de manera inmejorable. Por eso me sorprende que ‘Pegatina’ sea el single.
Sí, da título al disco, pero no se, me parecía más lenta. ‘Lo que más’ es una canción que quiero que la gente escuche. No quiero que sea lo primero que salga. Me apetecía salir con algo divertido, como antes te he dicho. Creo que hay un aluvión importante de canciones melancólicas que se están sacando en España de manera introspectiva. La gente está escribiendo cada vez más así y yo lo hago, en el disco lo tengo. Es más, creo que es una forma de abordar una canción que a mí se me da especialmente bien.

Y así es. ‘Rucu rucu’ o ‘Las horas muertas’ tiene esa temática. Aunque irónica.
Totalmente. Hay ironía en el disco. Es mi forma de escribir. Creo que, aunque sea por los años que llevo componiendo en bandas y haciendo canciones, ya tengo un lenguaje propio, mis maneras escribiendo. Eso puede ser reconocible para la gente que me siga cuando escuche dos expresiones determinadas en una canción. No estoy inventando la pólvora, creo que nadie lo hace. Hace muchísimo tiempo que no sale un estilo nuevo y todo son refritos de lo antiguo. Digamos que queda la manera particular de cada uno de juguetear con los estilos que ya están hechos. Si mi propuesta es nueva por algún lado es por el estilo que tengo y porque nadie lo dice como yo.

Personalmente, diría que la concentración de “tu estilo” está en ‘San Valentín’. ¿No tuviste el riesgo de quedar como un pagafantas?
Sí, (risas). Es muy fácil hacer una canción cagándose en la monarquía o en los políticos. No es que sea fácil, pero creo que es lo obvio. Para mí es más difícil hacer una canción que está caminando en la delgada roja entre el pastel y lo creíble. La canción no reivindica el día de San Valentín, sino a la peña que se enamora y que lo da todo en ese estado de locura por esa pasión. Me parecía que lo de San Valentín le venía bien para darle una fecha y un rollo más especial. ¡Da igual El Corte Inglés! Está claro que todos los días tendrían que ser San Valentín. Rompo una lanza por la gente que se enamora y deja la razón a un lado tirando para adelante con las emociones que eso le provoca y con las locuras propias de un enamorado. Yo lo hago y no lo puedo evitar.

¿Se escribe entonces mejor cuando se está enamorado?
Dicen que el desamor da más para escribir. Supongo que cuando se está ahí de malas por el desamor o por la decepción es más fácil tener algo que sacar afuera. Algo que te está picando dentro. También tengo canciones ahí que están hechas desde la alegría. Me parece más difícil escribir desde la alegría, pero se puede hacer. Escribiendo desde la alegría tienes más posibilidades de fallar, pero cuando aciertas es un pelotazo.

Desde luego has acertado con ‘Mañana será otro día’ y con ‘Invierno’, canciones muy tristes… pero no son las letras que fomentan la lagrimilla. Es más, ‘Mañana será otro día’ me recuerda al Springsteen de “Nebraska”.
Totalmente. El principio de la guitarra y el efecto… ¡Ahí me has cazado! (Risas). Luego está ‘Invierno’, que es una canción muy triste que habla de… Mejor no explico su significado (risas), prefiero que la gente la escuche. De esta puedo decir que es una canción que trata un tema delicado sin ningún tipo de moralina. Siempre que ese temática se toca en canciones es con mucha moralina y moraleja, siempre teniendo muy claro quién es el bueno y quién es el malo. En ‘Invierno’ he tratado de hacer un retrato casi periodístico en primera persona de algo que sucede actualmente en la sociedad. Estoy planteando el tema por cómo le sienta a cada parte de esa historia. Me refiero a que no he tratado de hacer moraleja sin presentar a los personajes desde cero.

En esa canción hay un momento muy bueno. Tras hablar del asesinato va la frase “damos paso al tiempo”. ¿Esto quiere dar a entender que de tan acostumbrados que estamos a ciertas noticias (por desgracia) se termina obviando un problema?
Es así. Después de contar un suceso como ese va Cristiano Ronaldo, por ejemplo. No va a ser todo eso en la vida, pero va así; te cuentan una noticia horrible y después aparece Guardiola hablando. Está muy bien, a mí también me gusta el fútbol, pero es lo que hay, ya es parte del paisaje y nada escandaliza. Son cosas que suceden. Cada vez aparecen más casos horribles y asesinatos cada vez más rebuscados. Después de una noticia así viene el tiempo, el fútbol o la última declaración de Rubalcaba.

¿Viviendo en Alameda de Osuna (como es tu caso) es más fácil que salgan este tipo de letras? Me refiero por la cercanía que hay comparada con una urbanización de lujo como puede ser La Moraleja.
Ya. ¡Pues hostia, no lo sé! He vivido en muchos sitios aunque desde hace un par de años he vuelto a la Alameda, que es donde me he criado. He sido bastante nómada. He vivido en el centro de Madrid compartiendo piso con dos, tres o cuatro personas, con parejas o sin parejas… y ahora estoy otra vez en la Alameda. Tampoco me muevo mucho por ahí, pero vamos, me viene bien. De alguna manera me venía bien volver a los orígenes. También estoy de acuerdo en que, en ese aspecto, me han salido unas letras muy de barrio. A mí me ha gustado que salieran así aunque no era la intención. Supongo que terminas escribiendo de lo que te empapas teniendo alrededor.

¿Y ‘Ozono’? Canción que cantas con Sara Iñiguez (Rubia) y que además hace de bisagra entre el lado melancólico del disco con el fresco.
Sí, sí. Puede hacer bisagra entre la parte más enérgica o animada con la parte más introspectiva del disco. Es mi ramalazo más… ¿triste? La canción está hecha con acordes menores, que siempre tienden a la tristeza. Llamé a Sara porque quería cantar la canción con una chica. Sara es mi amiga, la hermana mayor que no tengo. No quería que ella hiciera coros, sino que cantara a la vez y que las voces estuvieran al mismo nivel.

Has dicho (y he leído) que no cantas especialmente bien…
Bueno, yo canto como canto. Yo creo lo que más transmite mi voz son ganas de cantar. Luego, me fijo en los cantantes que me gustan y reparo en que no tienen una gran voz. Te hablo de gente como Dylan o Lou Reed… o en España con Burning o Coque Malla. No son grandes cantantes pero a mí me gustan como cantan. Me gustan los recursos que saca alguien que no tiene una gran voz tirando por otros lados. Además, quien no canta bien tiene que currarse más las letras. Siempre me ha llegado más una voz no del todo depurada. ¡Ojo! No quiero decirte que cante mal porque no me voy a tirar tierra encima, pero vamos, es evidente que no soy Freddie Mercury (risas). Me gusta mi voz y lo que transmite. ¡Quiero entrar en el selecto club de los que no cantan ortodoxamente bien pero transmiten cantidad!

Como los feos que tienen que ser graciosos para poder sobrevivir en la sociedad, ¿no?
Sí (carcajada). Algo así. El feo gracioso. Yo creo que la gente que no tiene una voz especial se curra más la letra. Esto no me lo puede discutir nadie. Ahí entro en ese club.

Con Pereza ya se identificaban bastante tus letras. Te hablo de ‘Madrid’, por ejemplo. Es más, le encuentro paralelismo con ‘Nada más’, de este disco.
Sí, es algo que me han dicho. Suena muy Pereza.

Pero cuidado, yo no digo que suene a Pereza, sino que la canción ‘Nada más’ suena a ‘Madrid’, como si estuvieran hermanadas. Olvídate del sonido y la actitud de Pereza. En este caso me refiero a la letra, tu letra.
¡Interesante! Hombre, yo he compuesto en Pereza. No me he planteado hacer algo que suene o que deje de sonar a Pereza. Simplemente es lo que tenía y lo que me ha salido. Cada uno hace lo que quiere, pero en solitario hace lo que le sale. Tú puedes querer hacer un hit interplanetario y que luego no te salga. O hacer una canción triste y que no te salga después. Creo que la inspiración es muy caprichosa y ella manda más que tú. El creador pone una antena y recoge cosas para luego procesarlas, pero no elige lo que coge. Hay veces que te salen cosas cañeras y a veces no te sale lo que esperabas. Cuando quieres hacer una canción de un determinado estilo y de una manera lo más probable es que no te salga.

¿Cuánto tiempo llevaban compuestos los nuevos temas?
Pues es lo que he compuesto en los últimos dos años. La primera fue ‘Lo que más’ y la última ‘Nada más’.

Por eso mismo, pues hay algunas que entraron a última hora.
Sí. ‘Como cualquiera’ es muy Rock y no tenía pensado meterla en el disco. En el estudio hicimos una toma y esa es la que hay. No estaba casi ni ensayada la canción. Quedó una toma tan espontánea que decidimos meterla a pesar de los errores que tiene, cosa que yo hecho mucho de menos en los discos actuales. En mis discos preferidos de toda la vida de Led Zeppelin, de Rolling Stones, de The Beatles… hay errores maravillosos que yo ya no oigo. No creo que la música se base en la perfección. Ahora hay maneras de hacer grabaciones perfectas con el ordenador, pero a mí no me da la gana grabar mirando la pantalla de un ordenador. Prefiero grabar con una banda dentro de una habitación dejando que surja la magia. Hay veces en las que una cosa transmite mucho pero musicalmente no es del todo correcta. Aunque si transmite… lo demás da igual.

A ‘Como cualquiera’ le pega el rollo de Tom Petty en “Wildflowers”.
Puede ser. Lo que tengo ahora son muchas ganas de tocarlo en directo, la verdad. Es un disco del que estoy muy orgulloso porque ha salido como he querido y porque lo he hecho como he querido al cien por cien. Es el trabajo del que más orgulloso estoy de mi carrera. En un futuro me gustaría grabar otro y con esta misma banda y con el aliciente de tener una gira a las espaldas. Aunque ensayamos mucho para esta grabación (porque se basaba en la preproducción) me gustaría grabar otra vez así. En este disco entregué las maquetas a los músicos para que conocieran las canciones, pero hubo cosas que salieron en el local sin que ellos lo conocieran de antes. Me gusta ver que es lo que ofrece cada músico y como entiende la canción cuando no conocen algo de ella. Ya sabes, presentar directamente las canciones en el local y que cada uno vaya confeccionando su parte. La canción está por encima de la interpretación.

Esto me recuerda al rodaje de “Rec”. Había partes del guión que los actores no conocían. Eso hizo que los sustos fueran más creíbles.
Pues algo así. Pero cuidado, que yo no quiero hacer grabaciones churras. Aun contando con buenos medios, buenos profesionales a los controles y con una banda tocando a la vez hay días en los que no sale una puta toma decente. Hay veces en las que incluso es más largo y tienes que escuchar más tomas para saber discernir cual es la mejor. Para mí el punto es la que más transmita la emoción que quiera expresar la canción.


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