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Eric Burdon: El último reflejo del alma.

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“Como cantante, puedo cantar cualquier cosa que sienta que es adecuada, y esto me ha metido en problemas dentro del negocio, incluso hasta el día de hoy”.

Fue el cantante blanco con la voz más negra. Estuvo en una de las bandas más puras y a la vez innovadoras de los primeros años 60, The Animals. A finales de década comenzó de nuevo en California liderando a unos nuevos “animales”; luego apostó por la fusión de War, en solitario ha vivido altibajos de todo tipo en una larguísima carrera construida a pie de escenario. Charly Hernández entrevista a Eric Burdon, uno de los más grandes.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
FOTOS: MARIANNA PROESTOU.
Publicado en Efe Eme

Comencemos hablando de tu último trabajo, “Soul of a man”, donde el rythmn and blues y Nueva Orleans dotan de la esencia principal al disco. El título, si no me equivoco, está inspirado en una canción de Blind Lemon Jefferson y, a su vez, dedica el álbum a Ray Charles y a John Lee Hooker. ¿Le gusta mirar hacia atrás y disfrutar de las influencias?
“Soul of a man” es directamente un himno religioso. Siempre está y estará presente el argumento de que el rhythm and blues y el blues no son más que una “bastardización” de la música de la iglesia y que Ray Charles fue uno de los mayores precursores. Blues, rhythm and blues y el rock and roll, especialmente, siempre han sido considerados como la “música del diablo” por sustituir las palabras “Dios” o “Cristo” en himnos de la iglesia por palabras como “amor” y “mujer”. Pero todos los primeros artistas que tuvo la música de la iglesia ya convertían los himnos en canciones populares de la época, era sólo encontrar otra manera de difundir la palabra de la iglesia. Básicamente, toda la música grande, especialmente en la cultura americana, tiene sus raíces en la iglesia. Pero, ¿qué es el alma de un hombre? Creo que el alma de un hombre es lo que su conciencia puede soportar.

Canciones como ‘Forty days and forty nights’, ‘Gto’, ‘Run Devil’, ‘Circuit rider’ o ‘Do not ever let nobody drag your spirit down’ exudan blues auténtico. Además te rodeas de una gran banda, la producción corre por cuenta de Tony Braunagel, que a su vez es el baterista de la misma y un peso pesado en la producción del blues. ¿Querías que esa esencia fuera trabajada con un productor como Braunagel? ¿Fue algo premeditado?
Sí, por supuesto que era algo premeditado. El blues no tiene porqué ser sólo tres acordes sobre una secuencia de doce compases. Hay canciones y cantantes que lo demuestran: Billie Holiday, Ray Charles, y Edith Piaf, son sólo algunos ejemplos. Edith Piaf nunca cantó un blues sobre doce compases, pero en el momento que escuché su voz, incluso cuando ella estaba cantando una canción de amor popular, siempre hacía blues. Es una expresión del alma y no tiene porqué limitarse al concepto de blues en su modo más ortodoxo. Como artista, no quiero que se restrinja en modo alguno.

¿Crees que el blues de Howlin’ Wolf, el sonido de Chicago, Mississippi, las grandes bandas, etc., era más auténtico que lo que hay en la actualidad?
No estoy seguro de lo que hay en la actualidad. Hay un par de personas por ahí hoy en día que yo respeto, pero todo quedó en la buena música de los sesenta, donde se te presentaban todos los diferentes caminos y alternativas a seguir. Radios pirata, bandas de garaje, y los clubes… ¿Dónde ha ido a parar todo eso?

Me gustaría que me hablaras de los Blues Knights, una banda que se formó para aumentar el interés por el blues entre los seguidores de The Animals.
Los Blue Knights tuvieron una vida muy corta. Hicimos un pequeño tour en Europa con el fin de promover mi autobiografía y no se consiguió hacer más que eso. La idea comenzó en Australia. Estaba allí para promover mi libro y un amigo mío, que es un poco de cambios radicales, sugirió que me juntara con un pequeño grupo de músicos en los pubs y hacer algunas actuaciones. Más tarde, cuando salió la edición griega del libro, me puse en contacto con Christopher Steinbach, que es un brillante teclista, y trajimos a Peter York, baterista de Inglaterra. Hicimos algunos clubes y después tuvimos una rueda de preguntas con el público, disfruté mucho. ¿Lo volvería a hacer? Sólo el tiempo lo dirá.

Alexis Korner, aunque nacido en Francia es prácticamente considerado británico, de hecho es reconocido como uno de los pioneros del rythmn and blues británico junto con John Mayall, Cyril Davies, entre otros muchos. Es cierto que odias la definición “invasión británica”, pero ¿qué crees que pudo haber conseguido aquel movimiento entre el Reino Unido y los EE.UU.?
Me encanta Alexis Korner. Efectivamente fue uno de los máximos artífices para que los ingleses apreciaran a los músicos y también formó parte de este movimiento británico. Creo que el término “invasión británica” fue idea de los hombres de negocios norteamericanos. ¡Siempre necesitan poner una etiqueta a todo! He tenido un problema con esto toda mi vida, porque no me gusta estar clasificado. Como cantante, puedo cantar cualquier cosa que sienta que es adecuada, y esto me ha metido en problemas dentro del negocio, incluso hasta el día de hoy.

¿Y qué hay de tu nuevo material?
Para mi próximo álbum, me encontraba en Nueva Orleans con los miembros de la antigua banda de Fats Domino. Imagínate, ¡estaba en el cielo! Llegamos a tocar material que nunca habría soñado con tocar antes, metiendo mi voz en las típicas y tradicionales jam sessions de Nueva Orleans. No sé a dónde irá la historia a partir de ahí, sin embargo, y debido al derrame de petróleo en el Golfo de México, estoy esperando a que todo esto pase, gracias al clima del verano, y después deseo poder volver a terminar el álbum.

PACIFISMO, HENDRIX Y CALIFORNIA

Siendo un pacifista confeso, con una juventud hippie… Al ver el escenario actual, ¿sobre que podrías escribir y contra quién?
No es que sea un pacifista, es el hecho de que la caballerosidad y la humildad es ya una cosa del pasado. Creo que siempre habrá violencia. Las armas que hay y que se están utilizando son diabólicas y a lo largo de los años se está yendo de las manos. Ya se fue de las manos cuando yo era un niño, y tomé la decisión justa para tratar de pararlo y formar parte de aquellos que no querían más bombas atómicas sobre la población civil. ¿Cómo nos dispusimos a cambiarlo? No lo sé, pero como artista, nunca voy a dejar de utilizar mi voz como arma y para predicar por la paz.

Otra figura importante para fue Jimi Hendrix. Compartisteis noches, jam sessions, chicas, experiencias con las drogas… ¿qué significó el hecho de su muerte y hasta qué punto eso influyó en su carrera?
La muerte de Jimi fue un shock para mí. Reconozco que si algo así sucede, uno tiende a perder un poco de sí mismo. Tengo que decir, sin embargo, que no fue inesperada. La forma en que todos vivimos nuestras vidas en aquella época era algo que no volvería a vivir pasada la treintena. Nos lo pasamos muy bien, pero es algo que no puedes hacer para siempre. Ese tren de vida llevaba a la frustración y a la autodestrucción.

Y tenían a Bryan “Chas” Chandler como un amigo en común.
Nunca esperé que Chas pasara de su juventud, aunque yo sabía que tenía algunos problemas de salud.

Anteriormente hemos hablado de la “invasión británica”, pero ahora me interesa hablar de eso desde tu punto de vista. ¿Cómo viviste esa experiencia y el viaje?
En ese momento, la juventud, el entusiasmo y el espíritu de saber que fuimos capaces de llegar a muchas personas en todo el mundo nos mantenía al pie del cañón. Fue muy divertida toda aquella experiencia.

Aquel viaje tenía mucho más de significativo, de hecho se quedaron a vivir en los EEUU. ¿Qué fue lo que te atrajo allí?
Estar con The Animals fue la alfombra roja a los Estados Unidos. Un paso entre bastidores de todo. Los personajes que los EEUU tenían que ofrecer, fue toda una atracción. Todos los músicos que adoraba durante mi adolescencia estaban allí. Era tenerlos cara a cara: Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Ray Charles… Pero lo más importante es el hecho de que cuando me bajé del avión en California, yo podía respirar por primera vez en mi vida. Para alguien como yo, con asma, el aire del sur de California me venía muy bien.


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