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Archivo mensual: marzo 2012

Brett Detar: Alumno aventajado.

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“En el periodo de composición estaba muy deprimido”.

“El alumno aventajado del sonido americano”. Así reza bajo su nombre allá por donde va. Brett Detar se hunde en el fango tras romper con Juliana Theory y realiza uno de los trabajos más interesantes del escenario norteamericano. “Bird In The Tangle” es un disco heredero de Hank Williams, Kriss Kristofferson, Townes Van Zandt, Gram Parsons o 16 Horsepower. Nacido de la crudeza y la depresión más absoluta, este álbum presenta un cancionero muy personal que se sumerge en los tormentos del propio Detar, adelantando que tras este primer disco en solitario habrá otro más con el que dará un punto de vista esperanzador gracias al cancionero americano. Además no hay ningún sello discográfico detrás, de hecho se puede adquirir gratuitamente a través de su web oficial. Aunque también se puede comprar en formato CD y Vinilo.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
FOTOS: SHAE ACOPIAN DETAR & ANDREW KUYKENDALL.
Publicado en Popular 1 / Nº 460, Febrero 2012

No me cabe ninguna duda de que hacer un nuevo álbum en solitario es un gran trabajo, pero también es un ejercicio peligroso para tu música (en general). ¿Pretendías cambiar en “Bird In The Tangle” todo el sonido que había anteriormente respecto a Zao, The Juliana Theory y el pasado en general?
Bueno, yo escribí el disco enteramente por mi cuenta y no fue necesariamente un intento de hacer algo que sonase completamente diferente a todo lo que había sido conocido con anterioridad, pero fue más acerca de mí, haciendo el tipo de música que realmente escuchaba a diario. Sí, es cierto que me gusta sorprender a la gente, pero es mucho más importante para mí sorprender después con el corazón. Tengo que hacer el tipo de música que me encanta, Folk de profundas raíces y la música Country antigua, que es lo que he estado escuchando constantemente en los últimos ocho o nueve años, así que realmente sólo quería hacer un disco que estuviera lleno de los sonidos y sentimientos que han estado sonando en mi vida.

El álbum no tiene el apoyo de las radios y tampoco de una gran estrategia de marketing, sólo su distribución por Internet. Es una gran idea, pero es un riesgo, también, porque siempre se pierde dinero.
Sí, definitivamente es un riesgo en cuanto a dinero se refiere, pero yo sabía que tenía que ofrecer el disco por ahí. Sin embargo pude y me di cuenta que era mejor la autopublicación en Internet en lugar de esperar a que alguien me ayudase. A veces hay que agarrar al toro por los cuernos. Me encantaría formar un equipo bajo un sello si la situación que se presenta fuera la correcta, pero por el momento haré todo lo que pueda para mostrar el álbum por esa vía.

Aunque el boca a boca funciona entre la gente, es sorprendente.
He tenido la suerte de tener reacciones muy positivas con el álbum. También está el hecho de que se pueda descargar de forma gratuita en mi web (www.brettdetar.com), pues creo que eso hace que sea más accesible para que las personas puedan compartir la música con sus amigos. Es más fácil tener una oportunidad en algo donde tú no tienes que pagar. La verdad es que hemos sido bendecidos al tener a tanta gente compartiendo el disco.

Sin embargo, mi amigo, esta es la verdadera manera de mover la música: tocar la guitarra o cantar y difundir el mensaje. En los tiempos de los trovadores ¡el dinero y el marketing no existían!
Tío, tienes toda la razón. Si una canción es una gran canción, entonces debes trabajar nada más que con un solo instrumento y la voz. Y, por supuesto, como también has dicho, los artistas y escritores hace muchos años no tenían un sistema de etiquetado elaborado para comercializar con su música. Muchos de los grandes compositores murieron pobres y desconocidos. ¡Cuidado! No estoy diciendo que quiera morir sin un centavo, pero sí sé que el tener que depender únicamente de sí mismo para promover su propia música no es nada nuevo. Lo bueno es que realmente creo que el buen arte termina destacando. Si una buena canción tiene la oportunidad de ser escuchada seguro que llegará al corazón de la gente. ¡Tengo que creer en eso!

Y, efectivamente, esta es la historia de “Bird In The Tangle”, ya que el sonido de raíces es un sentimiento natural. “This City Dies Tonight” es una canción Country, “Cocaine, Whiskey, & Heroin” juega con el Bluegrass, “The World Ain’t Got Nothing” nada en el Folk… ¿Pretendías mezclar los sonidos de todos los americanos en un LP?
Yo creo que todo el trabajo de producción enfoca el sonido real del disco. En cuanto a los diferentes sonidos y estilos creo que traté de armar un gran puzzle con la música que he estado escuchando. Me encanta el Country más antiguo, el Blues, el Bluegrass y el Folk-Rock. Aun así yo no quería que el disco tuviera un sonido inicial que marcara la pauta en cada canción. Yo quería que se movieran y respirasen teniendo un ritmo. He tratado de reunir un montón de influencias diferentes para procurar construir un trabajo coherente. Me gustan las cosas tan diferentes que sería difícil para mí hacer un disco que en el que todo fuese Honky-Tonk tradicional o todo Bluegrass. Adoro que las cosas se mezclen.

Hago hincapié en “This City Dies Tonight” porque tu esposa Shae Acopian Detar aparece en la canción. ¿Un guiño a Johnny Cash y June Carter?
¡Por supuesto! Soy un gran fan de los dúos clásicos del Country como: Loretta Lynn y Ernest Tubb, George Jones y Tammy Wynette, Gram Parsons y Emmylou Harris, Dolly Parton y Porter Wagoner… y la lista sigue. Nadie había estado tan cerca de mí durante la composición del disco que Shae, así que pensé que sería genial que cantara una canción conmigo a dúo. En realidad era la primera vez que ella cantaba, por cierto.

¿Eres tú el “pájaro” del título? Un animal salvaje en la cárcel a pesar de sentirse libre.
“Bird In The Tangle” es sin duda una referencia hacia mí y por lo que sentí al escribir este disco. Fue a través de un período de cuatro años, donde yo no estaba totalmente seguro de mí mismo. Había renunciado a la música y me sentía como si fuera un fracaso. Yo me movía un montón y traté de encontrar un lugar donde sentirme parte de este mundo (tanto física como metafóricamente). Y, sí, el título es, sin duda una referencia a eso.

Los viajes y la soledad son los principales pilares de las letras. Aunque las metáforas son más protagonistas. La imagen de las casas (en el mapa del gatefold), por ejemplo: cuatro casas limpias y una casa con las hojas apiladas. ¿Te sientes identificado con esta casa?
Hay tanto simbolismo en el arte gráfico del LP… Casi todas las cosas en el mapa representan una letra o un concepto del álbum. Cuenta la historia de alguien que busca su lugar en el mundo, tanto física como emocionalmente. Se trata de estar perdido, pero trata de ser libre al mismo tiempo. También se trata de cuestionarse a uno mismo y perder la fe para luego encontrarla de nuevo. Si te fijas bien en el artwork todo lo que se ve está tratando de transmitir las letras de las canciones. Es muy, muy simbólico.

Es también un disco viajero. En el ínclito mapa hay cinco ciudades marcadas por las plumas del pájaro: Los Ángeles, Nashville, Pittsburgh, Easton y Nueva York. ¿Qué tienen estas ciudades en conjunto para ti?
Durante un período de cuatro o cinco años -en los que he escrito las canciones para el álbum- estuve viajando por todo el país. He vivido en todas esas ciudades y escribí las canciones en cada una de ellas.

¿Te sentiste deprimido mientras trabajabas en las letras? Las canciones tienen un poso triste. A eso hay que añadirle que estabas cansado de la industria musical.
En efecto. En el periodo de composición estaba muy deprimido. Digamos que me encontraba pasando por un bache personal. A lo mejor tú puedes tener esperanzas o creer que mejores días están por venir, pero yo estaba muy hundido durante gran parte del tiempo en el que escribí.

La única canción en la que aparentemente estás solo es en “Cage Bird”. ¿Es esta la canción más personal y, por tanto, sea este el motivo por el que suene tan desnuda?
Todo el disco es muy personal, incluso ‘Miner’s Prayer’, que trata sobre un buscador de oro en el año 1800. Obviamente, nunca estuve en las extracciones mineras de la fiebre del oro en California, pero sé lo que es estar pasando por lugares que me encantan durante largos períodos de tiempo. Pero sí, creo que ‘Cage Bird’ podría ser la más cruda y dura (emocionalmente hablando). Pienso que por eso se presta a un arreglo totalmente simple. De hecho, la primera vez que se grabó se hizo con todo tipo de instrumentos. Esta versión ha quedado como un B-Side del álbum, pero no terminó entrando por no tener ese sentimiento. Decidí que sería mucho más potente siendo una pieza sencilla, despojada, como cuando voy en solitario tocando en acústicos.

Sin embargo, es “Empty House On A Famous Hill” la canción que sirve de presentación. ¿Querías que representara el sonido del disco o que te representara a ti como persona?
Vaya, esa es una buena pregunta pero difícil de responder. Siempre es complicado elegir el single de un disco, sobre todo si se trata de un primer LP en solitario, porque sabía que esa sería la primera impresión que la gente se iba a llevar de mí. Elegí ‘Empty House On A Famous Hill’ porque me sentía como que representaba el sentir general y el estado de ánimo de las canciones y porque también ha marcado el rumbo de mi carrera.

También es cierto que estas canciones no nacen por arte de magia. Me pregunto si durante toda la vida con The Juliana Theory había otras composiciones que no encajaran con la personalidad de la banda y terminaran en tu proyecto.
Todas y cada una de las canciones de este disco fueron escritas después de que The Juliana Theory se rompiera. No fueron concebidas antes teniendo la esperanza de que fuesen a formar parte de un proyecto personal. Estaban escritas para lo que yo tenía en mente.

Incluso te ibas con una guitarra y una grabadora digital para registrar todo lo que salía en el momento. Por supuesto, tenías la idea de que ibas a seguir creando. ¿Fue divertido encontrarse con esas grabaciones una vez pasado el tiempo?
Pues la verdad, quería hacer un álbum, pero nunca creí que pudiera o quisiera llegar a lograrlo. Yo había perdido tanto la fe en mi capacidad de composición que rápidamente podía registrar cualquier idea en bruto con una grabadora digital de bolsillo y no escuchar las ideas hasta que las tocaba de nuevo. Cuando por fin regresó la fe y revisé las grabaciones me fijé en que había cincuenta o sesenta tomas. Ahí fue cuando me di cuenta de que tenía los ingredientes perfectos para hacer este proyecto.

Pero dejando atrás las nubes negras, vamos a hablar de algo agradable. “Bird In The Tangle” se ha gestado en Nashville por Peter Young y también con la banda tocando en vivo. De esta manera, puedo decir que eres un músico terrorista haciendo algo que no es tan común.
Afortunadamente hay algunos músicos y géneros musicales en los que hay que confiar la grabación para que el resultado sea real y humano, pues piensa que son personas en la misma habitación tocando al mismo tiempo. ¡Yo tengo la suerte de ser una de esas personas!

Supongo que se podría hacer este disco porque ha tenido excelentes músicos como Tony Paoletta, John Heinrich, el mismo Peter Young o Fats Kaplan. ¿Cómo de dinámico fue el trabajo al contar con nuevos músicos?
Pues fui muy afortunado de tener a un gran grupo de talentosos músicos que me acompañaron en la grabación. La verdad es que el resultado ha sido tan bueno gracias a ellos.

¿Podemos aplicar en este caso la frase “mi trabajo, mis reglas”?
Diría que -ahora más que nunca- eso es cierto, porque yo, principalmente, no tengo a nadie que influya en la dirección creativa del negocio o de mi carrera. Cuando estás en una banda hay una gran cantidad de toma y daca con los demás miembros, pero cuando eres un artista en solitario no hay nadie para rebatir ideas fuera de la realidad. Sólo tengo que confiar en mi corazón y eso es en lo que me apoyo por encima de cualquier otra cosa.

Un álbum que suena a clásico, ¿puede o tiene que sonar auténtico?
Creo que toda la buena música es auténtica y por auténtica quiero decir que realmente viene del corazón y del alma del escritor o artista. Un oyente se da cuenta cuando alguien no cree realmente lo que cantan o cuando son sólo ‘phoning it in’, como decimos en América. Eso significa que tú está haciendo lo mínimo para sobrevivir. Yo creo que el mejor arte es siempre auténtico. Se trata del lugar más profundo dentro de su creador y sale porque tiene que hacerlo.

¿Este disco es un proyecto de desarrollo o prefieres esperar al futuro como algo más seguro?
Artísticamente esta es sin duda la dirección que yo voy a tomar con mi música. De hecho estoy escribiendo el segundo álbum ahora. Me encantaría hacer equipo con unos pocos sellos y promotores en los diferentes países dentro de un futuro para ayudar a la difusión de mi música. Además de salir a tocar más y así poder recorrer todo el mundo. ¡Por supuesto para ir también España!

Yo diría que “Bird In The Tangle” ha cambiado tu vida.
Sí. ‘Bird In The Tangle’ ha cambiado mi vida con toda seguridad. Cada vez que he hecho un disco pongo mi corazón en todo lo que he aprendido sobre mí mismo y en lo que lleva la música en sí.


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Jaime Urrutia: Sangre en el albero.

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“El rock siempre ha sido políticamente incorrecto”.

El sol –todavía sofocante- se empieza a esconder tras Las Ventas. Es una tarde idónea para lidiar un morlaco de quinientos kilos de peso y para brindárselo –desde el ruedo- al respetable que entre ‘olés’ y ovaciones anima el tendido. A porta gayola espera la salida del animal desde la puerta de chiqueros. El tercio de quites anuncia las primeras etapas de Jaime Urrutia, que en una suerte de chicuelina, agarra el capote para torear con maestría cada complicación de la corrida. En el tercio de banderillas mira fijamente al presente, desafiante, desde el burladero. Cada movimiento es crucial y el valor es su única fe. La tarde tiene aroma de faria y vino, de honor y muerte, de rock and roll y actitud. Templando el nervio, solemne y serio, encara al astado desde las distancias en el tercio de muerte. Observa y clava la mirada mientras el sudor recorre su nariz hasta precipitarse sobre la arena.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
Publicado Paisajes Eléctricos

¿Es cierto que hay mucho que contar pero hay más que callar?
[Silencio y risas después] No, yo tampoco tengo muchas cosas que callar.

Pero a lo largo de la vida en general. De todo, vaya.
Hombre, yo creo que hay ciertas cosas donde uno tiene su intimidad. A nivel público… supongo que sí, que siempre tienes algo que callar. También hay que respetar a la gente y tener tu cierta intimidad. […] Ahora precisamente están haciendo una película sobre mí dirigida por Carlos Duarte. Está prácticamente acabada. Ahí cuento mi vida más o menos, más bien la voy narrando. Pero siempre queda algo en el tintero. […] Pero ya te digo, toda persona necesita tener su espacio y sus secretos.

Y más si como escritor de letras te consideras poco prolífico. Incluso diría que te cuesta expresar en ellas lo que sientes.
Sí, ya lo he dicho alguna vez. Siempre me ha costado escribir y nunca he sido prolífico cuando uno cuenta su vida en tantas canciones. También me aburre repetirme y hablar siempre de lo mismo. Ya con Gabinete me costaba escribir porque creo que es importante lo que hay que decir en la canción. A mí las letras me parecen interesantes. En ellas se pueden decir muchas chorradas en general. En una letra de tres minutos puede salir cualquier mierda. […] Y sí, me como mucho el tarro para escribir.

Bueno, en el punk con menos de un minuto y “disparando” letras se puede decir mucho más que en una canción pop de cuatro minutos y algo donde al final no se cuenta nada.
Efectivamente. Pero a mí siempre me ha costado escribir. Cada vez más.

¡¿Cada vez más?!
Sí. Pero no soy el único al que le pasa. Leí una entrevista con Rosendo donde decía lo mismo. Necesita encerrarse, se encierra en un hotel para escribir y finalizar las canciones. […] A mí me pasa y me pasaba con Gabinete, de tener casi grabada la música en un disco y tener que meter una referencia en ‘guachi-guachi’. Así hasta el último día. No son todos los casos, claro. Si tenía que estar en el estudio a las doce de la tarde, hasta las siete no salían las palabras. […] Había que darle mucho tiempo, mucho, para que saliera algo interesante. Pero reconozco que he hecho muchas cagadas, no siempre salían buenas cosas.

Aunque suene contradictorio, quizá necesites el silencio para hacer música. Vamos, que salga lo que tenga que salir sin una influencia externa. Loquillo decía que el Balmoral era ideal, porque no había música e incluso se podía hablar.
Sin duda. En casa del herrero, cuchillo de palo. Es cierto que tengo momentos en los que no quiero escuchar música. Digamos que es un poco aposta, porque estás todo el día escuchando discos o escuchando el Spotify. Me he hecho una cuenta y puedes escuchar la música que quieras, es un invento muy bueno. […] Pero vamos, que tampoco estoy todo el rato escuchando música. Digamos que es una forma de creer en que lo que tenga que surgir, surja de ti, más o menos. […] Mira, esta mañana me he inventado una canción. Tengo mucha facilidad para eso, pero todavía le estoy buscando las referencias. He cogido la guitarra y he grabado con el móvil. Pero tampoco es cuestión de buscarle todo el tiempo una referencia. Hay una cosa buena que tengo, y es que si escucho algo que me gusta se queda. Pero sí, me gusta respetar esos silencios y que surja lo tuyo propio sin estar escuchando música. Guardar una especie de virginidad. […] Lo que decía Loquillo de ese bar es que era un buen sitio para charlar. Se supone que es una contradicción, pero precisamente lo que menos me apetece después de un concierto o un ensayo es meterme a escuchar música.

Ya decía yo que te veía como un tipo analógico.
Sí, totalmente. Antes de estar con Gabinete tuve una buena colección de vinilos. Era un gran coleccionista. Luego ya vino el CD y dejé de coleccionar. Aquello fue una época muy concreta, era fan. Pero después dejé de serlo. Aunque soy fan de Elvis, me gusta ponérmelo. Aquella época duró desde los dieciocho a los veinticinco años porque vivía la música de un modo más adolescente, ya sabes, seguirlo todo y comprártelo. Luego, cuando te haces un profesional de esto vas guardando las distancias. Eso si lo noté.

Dices lo de “hacerse profesional”. ¿En qué momento un músico se siente profesional? Porque actualmente es más complicado vivir de la música, por no decirte imposible.
Sí. Yo recuerdo que con el disco de “Cuatro rosas” nos dijo un día el mánager que teníamos treinta bolos. Aquello nos venía grande porque apenas dominábamos el directo, no teníamos experiencia de lo que era un escenario, un monitor, un técnico de monitores, el volumen… nos poníamos el volumen muy alto o nos enchufábamos al mismo amplificador. Todo aquello lo aprendimos con el tiempo. Supongo que empecé a darme cuenta de que empezaba a ser profesional cuando Gabinete llevaba tantos conciertos. Después hay otro lado de la profesionalidad que es la promoción y todo eso. Aquello lo aprendimos cuando firmamos con EMI. Pero los chavales que empiezan ahora les pasa que se quedan un poco en medio. […] Para bien o para mal los de aquella generación tuvimos suerte, pero dicen que nos vendimos a las multinacionales.

Pero hay que comer…
¡Claro! Nosotros no esperábamos vivir de la música. Jamás. Éramos universitarios, cada uno nuestra carrera. Tocábamos en Rock-Ola, Ordovás nos ponía en su programa… era divertido. Pero jamás pensábamos que fuese a durar dos o tres años.

Ahora no hay nada, directamente.
No, no hay nada. Aunque bueno, hay grupos que empiezan a hacer buena música, pero está claro que han cambiado mucho las cosas, las formas de vender la música… Cuando en el ochenta y siete sacamos “Camino Soria” solo había dos cadenas en la televisión. La segunda cadena de la Televisión Española era la UHF y la primera cadena tenía un programa de música que se llamaba Rockopop. Aquel programa tenía una audiencia máxima porque lo veía todo el mundo. Salías en televisión y después no podías ir por la calle porque te conocía todo el mundo. […] Sin embargo saqué un disco el año pasado y te das cuenta de lo que es la promoción, a no ser que esta gente de los 40Principales te pongan en la radio, pero no es nuestro caso. Yo, como otros artistas de mi generación nos vemos desplazados en ese sentido. A lo mejor se hace una entrevista de tres minutos para el telediario, que se hace, pero lo que es sonar en los medios para que la gente lo escuche y lo compre es muy difícil. Aunque está Internet, pero es otro mundo.

Pero un medio estrictamente adecuado para comprar… está complicado.
Efectivamente. Para vender discos tienen que escuchar una canción que guste y luego ir comprarlo. Ya sabes lo que es la promoción. En los ochenta les costó mucho ponernos a las radiofórmulas, pero luego ya no les quedó más remedio. Como nuestro primer disco de Gabinete, salió con Parálisis Permanente y Eduardo Benavente porque no interesábamos a las multinacionales directamente. Eduardo, que tenía mucha vista, dijo que en Pamplona había unos tíos que por tanto dinero fabricaban una tirada de mil discos con sus portadas.

Tic-Tac, ¿no?
Eso es, veo que estás bien enterado. Hicimos un Ep compartido con Parálisis Permanente, como te he contado. Pues poco a poco con aquello empezaron a seguirnos muchos grupos de “La Movida”, entonces fue cuando las multinacionales y las radiofórmulas no tuvieron más remedio que aceptar lo evidente, que a la gente le gustaba eso y que eso se vendía. Recuerdo que la primera tirada de mil Ep’s se vendieron en veinte días. Era muy bonito, nosotros llevábamos los discos a tiendas como Escridiscos, íbamos con un coche llevando los paquetes, metíamos los discos en las fundas… era como un juego. Luego resulta que eso a la gente le gustaba.

¡Y ya érais indies!
Éramos indies total. Eso fue la independencia española.

Sin tocar en el FIB y sin llevar flequillo.
Efectivamente [risas]. El dinero de aquello lo puso un hermano mío y un amigo de Eduardo. Grabamos en los Estudios Doublewtronics en un mismo día los ocho temas; cuatro de Parálisis y cuatro de Gabinete. Era todo muy rápido. Después salió el disco y se difundía porque había gente que estaba pendiente de Ordovás, de Julio Ruíz y Discogrande… entonces gracias a ese circuito de radios había gente que te seguía. Ya poquito a poco los de los 40Principales no tuvieron más remedio que ponernos a nosotros, a Radio Futura y tantos otros grupos de aquella generación. No les quedaron más cojones que tragar. Decían que éramos unos niñatos que no sabíamos ni tocar y al final acabaron lamiéndonos el culo [risas].

Y ahora… mira.
Bueno, a partir del año noventa y noventa y uno ya no. Ya dejó de ser “La Movida” y ya…

Eso y la famosa frase de Álvarez del Manzano diciendo que la “La Movida” nunca había existido.
Sí, y que había que dar caña a La Zarzuela madrileña. Para él “La Movida” no había existido.

Se le puede aplicar la frase aquella que “tanta paz lleves como descanso dejes”, que curiosamente es el título de una canción de tu último disco.
Si señor [risas].

Pienso que lo bueno que tuvieron tanto Gabinete Caligari como tú era esa impronta e imagen. Uli fue una figura importante también en ese sentido. Eso, y el “rock torero”.
Curiosamente cuento eso en la película. Además, estaba acabando el guión porque yo narro ahí una secuencia de Ulises. Y sí, es como dices. Nos tocó hacer el servicio militar, porque en aquella época los grupos teníamos que hacer la mili, -cosa que ahora no tienen- y aquello jodió a muchas bandas de la época. […] Nosotros le echamos cojones, teníamos prórrogas por estar en la Universidad y al final las anulamos. Tocamos dos veces en Rock-Ola, sonábamos en el programa de Ordovás… y vimos que el grupo podía tener un futuro, así que decidimos ir a la mili. Estar haciendo el servicio militar fue un choque fuerte, pues la gente no era como en el Rock-Ola. Allí conocías a todo tipo de gente, gente más del pueblo, gente de barrio…

Y en los cuarteles os encontráis con la música flamenca de la época. ¿Fue el servicio militar un punto de inflexión para vosotros?
Sí. Tuvo mucha importancia. Escuchábamos a Los Chichos, a Los Chunguitos… en un cuartel nunca paraba de sonar la música. Tanto emisoras de radio como cassettes. […] Nosotros íbamos de siniestros, en plan Joy Division, luego llegó Uli con ese estilo, el saxo y mezclamos ese estilo que derivó en ese rollo medio castizo, medio rockabilly. Edi también se vestía de rockabilly llevando patillas… y ahí formamos aquel estilo que mezclaba lo rockabilly con lo castizo donde también estaba lo madrileño. Simplemente éramos así. […] Lo que teníamos Gabinete es que queríamos ser distintos. En este mundo tienes que tener tu propia personalidad. En “La Movida” había algunos grupos que venían de familias de clase media-alta como Nacha Pop o Los Secretos –que no tengo nada en contra de ellos-, pero no eran mis favoritos. Ellos hacían una música medio americana, también un poco blanducha… entonces nosotros nos queríamos desmarcar de eso. Teníamos la suerte de conocer a Eduardo Benavente, a Alaska… gente que lo tenía muy claro en cuanto a imagen y que también estaban muy influenciados por los grupos ingleses de la onda siniestra, el sado-maso y todo eso. […] Yo creo que ahí los Gabinete hicimos nuestro sitio.

Fíjate, que por todo lo que cuentas me pregunto si eres como los toreros que guardan esa liturgia antes de salir al ruedo.
No especialmente. Tampoco hay toreros que guarden eso. Lo clásico de los toreros es que tengan una capilla con vírgenes y todo eso. Salvo José Tomás, que se ha declarado ateo, que ni reza ni hostias. Que él solo cree en su poder [risas]. También hay otro que se llama Joselito… pero sí, el tópico de los toreros es eso de las vírgenes. También el mundo del toreo es muy arcaico y muy rancio, y casi todos los toreros se santiguan… ya sabes. Pero en ese sentido no soy tampoco muy supersticioso.

Justamente ahora vuelve José Tomás. Quizá para que las radiofórmulas os hagan caso deberíais anunciar repetidas veces que os retiras para después volver otras tantas. Así se crea expectación.
[Carcajada] Pues no lo sé. A mí lo que me da rabia es tener que reconocer que las radiofórmulas tienen el poder de hacerte sonar. Es un mundo bastante asqueroso. De hecho nosotros sonamos en las radiofórmulas pagando una payola o algo así. […] EMI nos compró el disco de “Camino Soria”. Ese disco de lo empezamos a grabar siendo todavía de DRO, pero como entonces a EMI le interesaba mucho el grupo, a mitad de grabación firmamos el contrato. Entonces te obligaban a hacer un contrato editorial con el Sr. Salaverri, que era colega de Rafael Revert, de los 40Principales. Eso está demostrado, lo hacía todo el mundo y creo que se sigue haciendo.

Pero la payola no está ilegalizada en España.
Claro. Pero aquello era una payola muy legal porque simplemente te obligan a firmar por una editorial. Afortunadamente eso cambió en los años noventa y ya cada uno empezó a hacerse su propia editorial. […] Evidentemente, cada vez que sonaba en la radio ‘Camino Soria’ el tipo este cobraba más de autores que yo. Esa es la historia. Entonces le convenía porque era mucho dinero. Pero eso lo hacían con Gabinete, con Radio Futura, con Nacha Pop y con todos. Estábamos obligados. […] Después, en los años noventa, ya hubo un movimiento que lo cambió, porque aquello era leonino, descaradamente asqueroso. Cada artista empezó a hacerse su propia editorial y ya con eso podías negociar con otras editoriales, radio… o con lo que fuese. Pero ya te digo, afortunadamente ese tiempo ya pasó. Tampoco me gusta hablar del tema, pero sí, reconozco que tienen un poder. […] No se, no tengo nada en contra de Alejandro Sanz, pero es que está más visto que el tebeo, tío. O sea, que no pongan a Andrés Calamaro y pongan a Alejandro Sanz… que ya no te hablo de mí, te hablo de Calamaro, que me parece un monstruo y un musicazo que ha llegado también a ser muy comercial. A lo mejor es que ya no gustamos ese tipo de tipo de artistas.

Más que no gustar, diría que es un círculo vicioso. La radio pone una música que la gente demanda, y la demandan porque suena mucho.
Efectivamente. El Canto del Loco no es un grupo nuevo, pero seguirán sonando siempre. O Amaral. Ellos tendrán sus pautas de eso, no se. Yo lo que te digo es que tienen el poder. […] Yo creo que “Lo que no está escrito”, mi disco del año pasado, tiene canciones que se pueden escuchar perfectamente por la radio para que a la gente le guste. En DRO me lo dicen, que esos hijos de puta no dan la mano. Creo que se saca un disco para que suene durante la época en la que lo estás promocionando haciéndote el circuito de radios. Todavía sigue habiendo programas interesantes donde te lo ponen, te hacen una entrevista de puta madre, respetan y te reciben con los brazos abiertos. Pero eso se termina cuando se acaba la promoción. ¡Joder! Es que un par de canciones si podían poner. Yo creo que falta esa continuidad de sonar en la radio. Eso es fundamental en la música pop y en el rock. […] The Beatles, Rolling Stones o The Doors… sonaban sin parar en todas las radios.

¿Hacen falta toreros en el rock?
Yo creo que sí, que alguno hace falta. Además admiro mucho a los toreros porque ponerse delante de un toraco que te puede matar requiere mucho respeto. Admiro mucho su mundo, conozco a varios y acojona hablar con esta gente. Los hay muy jóvenes, como Alejandro Talavante, chavales que han empezado ahora y son buenos. Es un mundo que alucina mucho. Además llevas razón, a lo mejor en la música hacen falta toreros. […] Yo creo que ya lo hice en su momento, eso de sacar los discos de manera independiente con Eduardo Benavente. Era lo que teníamos que hacer en aquella época. Ahora sigo haciendo mi música y mis canciones, pero ahora no le corresponde a mi generación romper las lanzas.

El Loco [Loquillo] me dijo lo mismo hace unas semanas. Esta guerra no es la vuestra, tienen que librarla las nuevas generaciones y las venideras.
Es que no es nuestra guerra. Estoy muy de acuerdo con El Loco.

Creo que un gran reflejo de esa batalla se vio en el 15-M y el resto de movilizaciones, pues no había una banda sonora. Música con la que se sintieran identificados.
Pienso lo mismo, esto tendría que haber tenido una banda sonora. Recuerdo que cuando salió todo este movimiento, en el programa que colaboro con Gemma Nierga, ella nos dijo a Ariel [Rot] y a mí que pusiéramos una canción dedicada al 15-M. Yo puse ‘Street fighter man’ de los Rolling Stones, pero claro, habla del Mayo del sesenta y ocho, y si has leído la biografía del Che Guevara y todo lo que pasó en los sesenta, verás que ahí había violencia. El Che decía que para hacer una revolución hay que pegar tiros. […] Me parece muy bien que la gente proteste, por supuesto, pero no deja de ser una ilusión, algo muy onírico. Ojalá que sea así, pero es muy difícil.

¿Qué tendrá Mayo que tantas revoluciones hay en ese mes? Incluso las fiestas de San Isidro son en ese mes.
Pues quizá sea la primavera, que la sangre altera [risas]. Pero probablemente, porque es cuando la está la plenitud de la primavera. […] También estoy de acuerdo contigo. El 15-M tenía que haber tenido un par de cantantes o de grupos que dieran un poco la imagen y banda sonora.

Aun a riesgo de que luego los metan en el saco político o los tachen de aprovechados.
Efectivamente. Es que también vivimos en un mundo en el que no sabes como atinar, tío. La crítica está siempre ahí para darte el palo.

¿Prefieres que te recuerden por tu figura o por una canción?
En principio te diría que la canción, porque dentro va parte de ti. Lo bonito de la música es que se sigue escuchando con los años y las canciones quedan ahí. De eso no hay duda. […] Hace poco me sucedió que después de un concierto en Gandía se acercó un chaval de doce años con “Patente de corso”, me dijo que había alucinado. A mí eso me pareció muy bonito. Eso es lo que tiene la música, que perdura. Pero por supuesto que dentro de la música va mi figura, aunque la música va primero.

Pero también tiene que ser frustrante que el típico tío te acabe recordando por un tema en concreto, como sucede con ‘La culpa fue del cha-cha-cha’.
Eso me pasa mucho a nivel de masa. Todavía voy por ahí y siempre hay alguno que me grita: «¡¡Eh, el Gabinete, el del cha-cha-cha!!» Eso es bastante frustrante y me pasa mucho. Los más enterados si conocen que tengo una carrera en solitario, pero digamos que la masa me reconoce y se acuerda mucho por ‘La culpa fue del cha-cha-cha’, que fue la canción más conocida de Gabinete. […] Y sí, lo has dicho bien, es frustrante. Si un día te pilla de mala hostia le mandas a tomar por culo. ¡Joder, que no he hecho solo esa canción!

El dúo Martes y Trece influyó…
Eso influyó muchísimo, pero estuvo bien. Que Martes y Trece te imitara en aquella época significaba la hostia. Lo notamos ese año una barbaridad. Es que es lo que hablábamos antes; debió ser el programa de fin de año en Televisión Española, y claro, solo había dos canales, así que el programa de Martes y Trece de aquella Noche Vieja lo veía toda España. Ahí me di cuenta de la importancia que tenía que ellos nos imitaran. […] Más tarde los conocimos, y son una gente de puta madre. Hay quien piensa que eso me sentó fatal, pero en absoluto, me pareció cojonudo.

Posiblemente –y tras leer esto que me acabas de decir- dirán que reniegas de tu pasado. Ya sabes, esta política de lo correcto…
Efectivamente. Mira, a Edi [Calvo] y a Ferni [Presas] no les gustaba aquella canción precisamente. Ahí empezó un poco el final del grupo. Ellos querían darle un rollo como más rockero.

Más bien grunge, ¿no?
Sí, más bien grunge. Les gustaba mucho Nirvana, pero a mí también, aunque luego ya tuvimos una conversación. Yo he sido muy ecléctico a la hora de componer, porque yo hacía la música. Ellos hubieran seguido con Gabinete, de hecho se quedaron frustrados porque yo rompí el grupo. Recuerdo que un día Edi me dijo -medio en broma, medio enserio- que ya estaba bien de horteradas como ‘La culpa fue del cha-cha-cha’ y que a ver cuando íbamos a hacer rock. A él le gustaba mucho Led Zeppelin y el rock de los setenta. […] Pero en fin, no tengo ningún problema en decirlo. Esa canción supuso el principio del fin de Gabinete Caligari, a pesar de que estuvimos ocho años juntos. A mí me encantaba Nirvana, pero no podía hacer algo como ellos. Nosotros siempre hemos tenido un abanico musical muy amplio, hemos tocado muchos palos. […] También recuerdo que ellos se empezaron a dejar el pelo muy largo, algo que me parecía perfecto, pero es que lógicamente no ningún grupo eterno.

¡Salvo los Rolling Stones!
Bueno, pero para mí desde que se fue Bill Wyman dejaron de ser los Rolling Stones. Joder, The Beatles duraron nueve años y nosotros estuvimos dieciocho. Pero es lo que hablábamos antes, que tampoco hicimos muchos discos. Para los años que estuvimos juntos sacamos siete discos. Uno de ellos era “Cuatro rosas”, que también era un mini Lp. […] Lo digo en la película; Gabinete fue lo mejor que me ha pasado en la vida. Estoy muy orgulloso y jamás me arrepentiré de nada de lo que hicimos. Fuimos un grupo muy diferente, marcamos nuestra posición. […] También tocamos mucho las pelotas [risas]. Había fotógrafos que nos pedían sonreír, pero es que no nos salía, de verdad. Yo no tengo un rictus en el que me ría. Eso daba mucha personalidad. Veías a los Hombres G que salían riendo y dando saltitos. Me acuerdo de un tío que una vez nos pidió dar un saltito en una plaza de Barcelona para hacer unas fotos. ¡Si nosotros no dábamos saltos! [Risas]. Nos pasaba mucho. Teníamos la fama de malencarados, como de muy serios. Eso, en el fondo, a la gente le daba su rollo de misterio.

Ahí está eso de ser políticamente incorrecto.
Yo creo que el rock siempre ha sido políticamente incorrecto, tiene que serlo, de hecho. Creo que tiene que haber gente ahí diciendo lo que piensa, como Loquillo o Calamaro, por ejemplo, que cuentan como son realmente las cosas.

Es que miran con lupa lo que dices. Muy, muy correctos.
Sí, la verdad. Antes me habías dicho lo de la prohibición de fumar. Es que no se a donde vamos a ir a parar, macho. El otro día escuché en la radio que iban a poner en las botellas de cerveza una nota diciendo que está prohibido que los niños puedan tomar alcohol. ¡Pero si eso ya lo sabemos, coño! Es que es una agresión continua a la moralidad humana. […] Pero después ves que es todo falso. Pones la televisión y están todo el rato aconsejándote que si la velocidad de los coches, que si no se qué… hay un patrón ahí o un Dios que nos quiere cuidar a todos, pero después es todo mentira. Una falsedad continua.

El Gran Hermano de “1984” que todo lo ve.
Cierto, algo parecido ocurre, como en la novela de Orwell. Hay alguien ahí que nos ordena que todo tiene que estar muy cuidado, que todos tenemos que ser buenos y llevar una vida muy discreta y muy sana cuando a todos nos gusta el vicio. Por supuesto que respeto a la gente que no le guste, pero es que el arte nace mucho de los crápulas y de las drogas. Eso está demostrado. ¿Qué problema hay en que un tipo beba whisky o qué fume cigarros? Le pasará algo con su cuerpo y seguramente morirá antes.

Pero cada uno puede hacer lo que quiera y ser consecuente con sus actos.
Eso es. Joder, tampoco creo que estemos todos pinchándonos ahí con la jeringuilla. Hay una moralidad asquerosa que me repatea.

Hace poco cumpliste cincuenta y tres años, ¿Cómo ves todo el camino andado con la longevidad?
Pues hay momentos. Por un lado me da el punto de que me provoca el hecho de pensar en hacer unas canciones de puta madre para el próximo disco, porque se ahora mucho más que nunca y porque es el momento de marcar con la edad y hacer un discazo de puta madre. Digamos que es como un reto. […] ¿Y como lo veo? Pues mira, ahora que estoy con esto de la película, que es un repaso a mi vida, creo que he hecho lo que he querido a pesar de que ha habido muchas barreras. Pero estoy satisfecho de lo que he hecho. A lo mejor hace diez años pensaba que con sesenta dejaría esto, pero no se, ahora no pienso lo mismo.

Calamaro dijo en una ocasión que un músico no hará su mejor disco hasta que sea ‘viejito’.
Eso es lo que te quiero decir. Es el reto que tiene saber más ahora que hace veinte años. Lógicamente, para hacer un disco no solo hay que saber, sino también estar inspirado.

Más sabe el Diablo por cabrón…
Exacto. Coincido con Andrés. Hace unos cuatro o cinco años vi a Dylan en Benidorm y me pareció el mejor concierto suyo que vi en toda mi vida, y eso que lo había visto más veces. Salía el hombre tocando el teclado en una esquina y eso me pareció tan cojonudo, hasta divertido. Luego lo pensé, este cabrón con sesenta y cinco años -que tenía por entonces- que bueno es. Y ahora tiene setenta. Ya te digo, hay que aprovechar la edad para seguir dando lo mejor de ti mismo.

Sinceramente, Jaime. ¿Has pensado alguna vez en “cortarte la coletilla” y dejar la música definitivamente?
Sí, lo había pensado. Lo pensé hace tres o cuatro años, aunque con Gabinete también. Además lo dije en la época de más éxito, por lo que mis amigos se cogieron un rebote de aúpa. Pero hace unos años si lo pensé porque tampoco me imagino con sesenta y cinco años en un escenario. Lo que se es que siempre haré canciones, porque las canciones que hago me gusta hacerlas para mí. Tampoco soy un compositor para gente. Lo mismo que también me cuesta cantar canciones de otros, eso es una especie de condena que tengo, pero no se si es buena o mala. […] Lo que también se es que siempre tendré en casa algo para graparlas y así tratar de colocarlas o algo. Pero en el sentido de subirme a un escenario, sí que lo tengo pensado. No se cuando.

Tampoco hay prisa, ¿no?
No tengo ninguna prisa. Con lo poco que tocamos ahora… pues imagínate [carcajada]. Se supone que así voy guardando “gasolina”.


John Mayall: La traición sobre la piel.

Publicado en

Como músico de blues que he sido siempre, la honestidad es la bandera con la que me expreso”.

Tal vez algo irregular, la última etapa de británico John Mayall ha llevado su carrera a pasar por cambios bastante drásticos y notables, como la disolución de The Bluesbrakes (como banda) tras haberse fundado en 1963. La primera disolución llegó en 1967, para más tarde volver a reunirse en 1982. Desde entonces han seguido rodando y cambiando de componentes. Mick taylor, Eric Clapton, Peter Green o Harvey Mandel han sido los nombres estelares de un conjunto que ha acompañado al bluesman en diferentes episodios de su vida discográfica. A tenor de haber sido intermitente en los ochenta, mayall no se ha detenido en la experimentación y en el trabajo, pues su último trabajo en ver la luz en 2009 (“Tough”) es la antesala de “John Mayall – Live in London”, un DVD en directo grabado durante la pasada gira.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
Publicado en Popular 1 / Nº 454, Agosto 2011

Dejando atrás a The Bluesbreakers, ahora usted se acompaña de una banda integrada por músicos como Rocky Athas, Rzab Greg, Jay Davenport o Tom Canning. Reparando en su pasado e historia, se aprecia que usted supo seleccionar a cada uno, algo así como un all-stars. ¿Qué criterio tiene a la hora de buscar (que no encontrar) músicos para una banda?
Bueno, en primer lugar, Tom Canning dejó la banda el año pasado y desde entonces hemos sido un cuarteto. En cuanto a la creación de la música y la organización de una banda siempre me he guiado por mis instintos. Nos hemos dado cuenta que este formato da la oportunidad de explorar con mayor éxito la dinámica y por lo tanto, es más divertido enfrentarse a ciertos desafíos.

Escuchando “Tough” uno se da cuenta de que el blues vuelve a ser la tónica general. Destacable de este trabajo son: ‘Nothing to do with love’, ‘Tough times ahead’ o ‘How far down’ entre otros, que suenan como el blues del delta del Mississippi. ¿Tanto da de sí una vivencia o historia para acabar formando parte de su cancionero?
De las canciones que he escrito, las letras están destinadas a ser lo que son y son muy explicativas. Por ejemplo, mi sobriedad de los últimos veinte años o más, y también mi fe en el rock and roll clásico, además de mi disgusto por los mensajes denigrantes y negativos de la música rap. Todas las demás canciones fueron escritas por otras personas, pero absolutamente todas me atrajeron por su relevancia social y emocional.

Bueno, ‘Slow train to nowhere’ parece una obra muy autobiográfica en busca de la redención, incluso el título del álbum tiene un significado especial, como una declaración de intenciones.
“Pues ‘Slow train to nowhere’ es sólo un resumen de lo que el mundo está atravesando actualmente, y la verdad, es de nuevo un tema con el que todos pueden sentirse identificado, al menos así lo espero.

Por supuesto que usted tampoco se ha alejado demasiado del desarraigo a través de varias etapas, como lo fue en el jazz acústico, el blues no ortodoxo… pero siempre con el blues como trasfondo. ¿Qué importancia le da el cambio de sonido con cada nuevo proyecto?
Sinceramente, no veo ninguna diferencia por mi enfoque ahora o lo largo de mi carrera. Como músico de blues que he sido siempre, la honestidad es la bandera con la que me expreso. Es la emoción que me lleva, ya sea una observación oscura o una celebración de la vida, pero siempre con una buena dosis de optimismo. Esa ha sido siempre la función del blues, y no conozco otra manera.

¿Tiene planes de trabajar en un nuevo álbum, o prefiere relajarse y disfrutar de la gira?
El pasado mes de Noviembre se hizo una retransmisión en vivo desde Londres. Con ello se está preparando un nuevo dvd que se podrá obtener en nuestro sitio web y también espero esté a disposición del público que asista a nuestros conciertos. Se llamará “John Mayall – Live in London”.

Suele tener presente algo de lo que hablaba en los años sesenta y setenta; el amor libre, el sexo, las drogas, la represión policial…, etc. Como anécdota, en España durante la dictadura, la canción ‘Looking at tomorrow’ fue censurada porque le encontraron una temática homosexual. Tal y como dijo Eric Burdon, ¿trata usted de utilizar siempre la poesía y letras de las canciones como un arma contra la injusticia?
Creo que históricamente todos los músicos de blues aprovechan sus propias experiencias de la vida en todas sus facetas, y esto incluiría las observaciones de lo que pasa en el mundo que nos rodea, día a día. Como dice Eric Burdon; nosotros, como cantantes y músicos, todos los medios que tenemos para expresar nuestra opinión y puntos de vista son a través de la música. Esto ha sido siempre así, para los artistas y escritores y cualquier persona con una voz en las artes.

Un arma para esto también puede ser la guitarra, tanto en su sonido y estética, además de que cada músico tiene su fetiche, como BB King con la Gibson ES-355 “Lucille” o la Stratocaster “Blackie” de Clapton. ¿Cuál diría usted que es su “arma”?
La verdad es que eso es algo que no me ha importado demasiado. Suelo decantarme por una guitarra barata que, sin embargo tiene que tener buena acción y buen sonido, entonces es perfecta para descuartizarle el cuerpo y así personalizarla a mi manera. Sin embargo, mi guitarra preferida es la Rickenbacker de doce cuerdas.

Otro “luchador” es Johnny Winter, cansado físicamente pero rejuvenecido cuando toca. Aunque la edad hace mella en todos nosotros, ¿Qué es eso que puede tener el blues que puede hacer a un músico más que eterno, inmortal?
No tengo idea. Sin embargo la música es una fuerza energizante y aporta lo mejor de todos nosotros, tanto si somos músicos como si somos espectadores u oyentes.

Y hablando de rejuvenecer, ¿qué nuevos guitarristas le han llamado más la atención? John Mayer, por ejemplo, que a pesar de su juventud cuenta con una curiosa carrera teniendo un bagaje ciertamente interesante, aunque no termina por ser muy aceptado…
Veamos, cuando me hablan de John Mayer no me viene exactamente a la mente la imagen de uno de los jóvenes guitarristas. En cambio hay guitarras adolescentes como Eric Steckel y Shannon Curfman que han llegado a dominar el instrumento a una edad increíblemente temprana. Echa un vistazo a la canción ‘Kids got the blues’ con Eric y Shannon en mi disco “Along for the Ride”.

Y ya que mentamos esto de la edad. Los amigos, la memoria… van y vienen, ¿cree usted que lo mejor es jubilarse, o por el contrario morir -como se suele decir- con las botas puestas?
Creo que el tiempo que un músico tiene y dispone es la energía física y competencia para dar el 100%. No creo que la jubilación sea una opción mientras haya público para apreciar el trabajo.


Eric Burdon: El último reflejo del alma.

Publicado en

“Como cantante, puedo cantar cualquier cosa que sienta que es adecuada, y esto me ha metido en problemas dentro del negocio, incluso hasta el día de hoy”.

Fue el cantante blanco con la voz más negra. Estuvo en una de las bandas más puras y a la vez innovadoras de los primeros años 60, The Animals. A finales de década comenzó de nuevo en California liderando a unos nuevos “animales”; luego apostó por la fusión de War, en solitario ha vivido altibajos de todo tipo en una larguísima carrera construida a pie de escenario. Charly Hernández entrevista a Eric Burdon, uno de los más grandes.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
FOTOS: MARIANNA PROESTOU.
Publicado en Efe Eme

Comencemos hablando de tu último trabajo, “Soul of a man”, donde el rythmn and blues y Nueva Orleans dotan de la esencia principal al disco. El título, si no me equivoco, está inspirado en una canción de Blind Lemon Jefferson y, a su vez, dedica el álbum a Ray Charles y a John Lee Hooker. ¿Le gusta mirar hacia atrás y disfrutar de las influencias?
“Soul of a man” es directamente un himno religioso. Siempre está y estará presente el argumento de que el rhythm and blues y el blues no son más que una “bastardización” de la música de la iglesia y que Ray Charles fue uno de los mayores precursores. Blues, rhythm and blues y el rock and roll, especialmente, siempre han sido considerados como la “música del diablo” por sustituir las palabras “Dios” o “Cristo” en himnos de la iglesia por palabras como “amor” y “mujer”. Pero todos los primeros artistas que tuvo la música de la iglesia ya convertían los himnos en canciones populares de la época, era sólo encontrar otra manera de difundir la palabra de la iglesia. Básicamente, toda la música grande, especialmente en la cultura americana, tiene sus raíces en la iglesia. Pero, ¿qué es el alma de un hombre? Creo que el alma de un hombre es lo que su conciencia puede soportar.

Canciones como ‘Forty days and forty nights’, ‘Gto’, ‘Run Devil’, ‘Circuit rider’ o ‘Do not ever let nobody drag your spirit down’ exudan blues auténtico. Además te rodeas de una gran banda, la producción corre por cuenta de Tony Braunagel, que a su vez es el baterista de la misma y un peso pesado en la producción del blues. ¿Querías que esa esencia fuera trabajada con un productor como Braunagel? ¿Fue algo premeditado?
Sí, por supuesto que era algo premeditado. El blues no tiene porqué ser sólo tres acordes sobre una secuencia de doce compases. Hay canciones y cantantes que lo demuestran: Billie Holiday, Ray Charles, y Edith Piaf, son sólo algunos ejemplos. Edith Piaf nunca cantó un blues sobre doce compases, pero en el momento que escuché su voz, incluso cuando ella estaba cantando una canción de amor popular, siempre hacía blues. Es una expresión del alma y no tiene porqué limitarse al concepto de blues en su modo más ortodoxo. Como artista, no quiero que se restrinja en modo alguno.

¿Crees que el blues de Howlin’ Wolf, el sonido de Chicago, Mississippi, las grandes bandas, etc., era más auténtico que lo que hay en la actualidad?
No estoy seguro de lo que hay en la actualidad. Hay un par de personas por ahí hoy en día que yo respeto, pero todo quedó en la buena música de los sesenta, donde se te presentaban todos los diferentes caminos y alternativas a seguir. Radios pirata, bandas de garaje, y los clubes… ¿Dónde ha ido a parar todo eso?

Me gustaría que me hablaras de los Blues Knights, una banda que se formó para aumentar el interés por el blues entre los seguidores de The Animals.
Los Blue Knights tuvieron una vida muy corta. Hicimos un pequeño tour en Europa con el fin de promover mi autobiografía y no se consiguió hacer más que eso. La idea comenzó en Australia. Estaba allí para promover mi libro y un amigo mío, que es un poco de cambios radicales, sugirió que me juntara con un pequeño grupo de músicos en los pubs y hacer algunas actuaciones. Más tarde, cuando salió la edición griega del libro, me puse en contacto con Christopher Steinbach, que es un brillante teclista, y trajimos a Peter York, baterista de Inglaterra. Hicimos algunos clubes y después tuvimos una rueda de preguntas con el público, disfruté mucho. ¿Lo volvería a hacer? Sólo el tiempo lo dirá.

Alexis Korner, aunque nacido en Francia es prácticamente considerado británico, de hecho es reconocido como uno de los pioneros del rythmn and blues británico junto con John Mayall, Cyril Davies, entre otros muchos. Es cierto que odias la definición “invasión británica”, pero ¿qué crees que pudo haber conseguido aquel movimiento entre el Reino Unido y los EE.UU.?
Me encanta Alexis Korner. Efectivamente fue uno de los máximos artífices para que los ingleses apreciaran a los músicos y también formó parte de este movimiento británico. Creo que el término “invasión británica” fue idea de los hombres de negocios norteamericanos. ¡Siempre necesitan poner una etiqueta a todo! He tenido un problema con esto toda mi vida, porque no me gusta estar clasificado. Como cantante, puedo cantar cualquier cosa que sienta que es adecuada, y esto me ha metido en problemas dentro del negocio, incluso hasta el día de hoy.

¿Y qué hay de tu nuevo material?
Para mi próximo álbum, me encontraba en Nueva Orleans con los miembros de la antigua banda de Fats Domino. Imagínate, ¡estaba en el cielo! Llegamos a tocar material que nunca habría soñado con tocar antes, metiendo mi voz en las típicas y tradicionales jam sessions de Nueva Orleans. No sé a dónde irá la historia a partir de ahí, sin embargo, y debido al derrame de petróleo en el Golfo de México, estoy esperando a que todo esto pase, gracias al clima del verano, y después deseo poder volver a terminar el álbum.

PACIFISMO, HENDRIX Y CALIFORNIA

Siendo un pacifista confeso, con una juventud hippie… Al ver el escenario actual, ¿sobre que podrías escribir y contra quién?
No es que sea un pacifista, es el hecho de que la caballerosidad y la humildad es ya una cosa del pasado. Creo que siempre habrá violencia. Las armas que hay y que se están utilizando son diabólicas y a lo largo de los años se está yendo de las manos. Ya se fue de las manos cuando yo era un niño, y tomé la decisión justa para tratar de pararlo y formar parte de aquellos que no querían más bombas atómicas sobre la población civil. ¿Cómo nos dispusimos a cambiarlo? No lo sé, pero como artista, nunca voy a dejar de utilizar mi voz como arma y para predicar por la paz.

Otra figura importante para fue Jimi Hendrix. Compartisteis noches, jam sessions, chicas, experiencias con las drogas… ¿qué significó el hecho de su muerte y hasta qué punto eso influyó en su carrera?
La muerte de Jimi fue un shock para mí. Reconozco que si algo así sucede, uno tiende a perder un poco de sí mismo. Tengo que decir, sin embargo, que no fue inesperada. La forma en que todos vivimos nuestras vidas en aquella época era algo que no volvería a vivir pasada la treintena. Nos lo pasamos muy bien, pero es algo que no puedes hacer para siempre. Ese tren de vida llevaba a la frustración y a la autodestrucción.

Y tenían a Bryan “Chas” Chandler como un amigo en común.
Nunca esperé que Chas pasara de su juventud, aunque yo sabía que tenía algunos problemas de salud.

Anteriormente hemos hablado de la “invasión británica”, pero ahora me interesa hablar de eso desde tu punto de vista. ¿Cómo viviste esa experiencia y el viaje?
En ese momento, la juventud, el entusiasmo y el espíritu de saber que fuimos capaces de llegar a muchas personas en todo el mundo nos mantenía al pie del cañón. Fue muy divertida toda aquella experiencia.

Aquel viaje tenía mucho más de significativo, de hecho se quedaron a vivir en los EEUU. ¿Qué fue lo que te atrajo allí?
Estar con The Animals fue la alfombra roja a los Estados Unidos. Un paso entre bastidores de todo. Los personajes que los EEUU tenían que ofrecer, fue toda una atracción. Todos los músicos que adoraba durante mi adolescencia estaban allí. Era tenerlos cara a cara: Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Ray Charles… Pero lo más importante es el hecho de que cuando me bajé del avión en California, yo podía respirar por primera vez en mi vida. Para alguien como yo, con asma, el aire del sur de California me venía muy bien.


Willie Nile: Por las calles de la ciudad.

Publicado en

“Voy a ser un compositor y poeta todos mis días”.

Es más que un escritor de canciones y mucho más que un músico. Willie Nile tiene una mirada gélida para ser alguien que hace arder el oxígeno cuando desarrolla sus canciones. Anuncia la pronta entrada al estudio para formar un nuevo disco, así como la gira española que ocupa la actualidad. Las copas en alto brindar por Nueva York y por el Rock and Roll de Willie Nile.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
FOTOS: CRISTINA ARRIGONI.
Archivo sin publicar

¿Es tanto el éxito que uno termina haciendo canciones dependiendo de ello?
He sido capaz de hacer la música que escucho en mi corazón y también he sido capaz de poder grabarla y tocarla en directo. Mis canciones han tenido más éxito del que he soñado, así que estoy muy contento de cómo están las cosas. No hace falta ser un American Idol. Además, date cuenta de que alguien más tiene este trabajo. Yo sólo quiero ser un poeta que canta con todo su corazón y se pone a viajar por el mundo y hacer música.

Te hago esta pregunta por el hecho de no ser reconocido comercialmente, aunque se te aprecia como músico. Claro, supongo que te importará poco ser o no comercial, pero… ¿con el dinero se logra la felicidad o la facilidad para concentrarse en la escritura sin preocupaciones?
El dinero estaría genial porque haría la vida más fácil y así yo no tendría que trabajar demasiado, pero me estás preguntando por el éxito, así que te daré ese punto de vista. Mi sensación del éxito se encuentra cuando soy capaz de escribir una canción con mucho significado para mí pero con un significado que los demás han hecho suyo. Con eso me doy por contento. Es suficiente. Me encantaría ser un apestoso rico, por supuesto, así que puedes enviarme montones de dinero si quieres. Pero es lo que te digo, soy muy feliz siendo capaz de escribir y grabar. Y algo que también considero parte del éxito es que los discos que saco sigan teniendo pegada. He tenido gran éxito de crítica y las palabras amables de mis compañeros, así que estoy muy agradecido por ello.

Entonces, ¿por qué crees que tus discos eran tan elogiados si luego fracasaban en ventas?
Pues creo que si hubiese mujeres desnudas en la portada en lugar de mi cara… tal vez así se podrían vender muchos más discos. Pensándolo mejor diría que me acabas de dar una buena idea. ¡Me voy a hacer rico a tu costa!

Pero “Streets Of New York” resultó ser un gran disco. Me atrevería a decir que fue la reconfirmación de tu música (tras “Beautiful Wreck Of The World”) después de un largo silencio.
Gracias, así es. Fue el álbum que me puso de nuevo en el mapa. Me encanta ese álbum.

¿Y un músico que se autoedita se convierte en un músico desdichado?
En absoluto. Estás confundiendo la cantidad por la calidad. No se trata de cuántos discos vendas o lo rico que eres, lo que importa es que las canciones y la música sea de gran calidad y significado, tanto para el autor (por lo que escribe) como para aquellos que lo escuchan. Prefiero tener una obra de arte que vende casi nada antes que una gran carrera de mierda que hace canciones como churros. Pero ahora que hemos descubierto el secreto de poner mujeres desnudas en las portadas seguro que irá todo sobre ruedas.

Pero es cierto que autoeditándote tienes total libertad sobre tu propio trabajo, por lo que posiblemente “Beautiful Wreck Of The World”, “Streets Of New York”, “House Of A Thousand Guitars” y “The Innocent Ones” sean los mejores trabajos que has podido hacer a lo largo de toda tu vida. ¿Lo crees así?
Siempre he tenido la libertad de poner lo que quiero en mis discos, pero creo que estos son mis mejores trabajos, estoy totalmente de acuerdo contigo. He tenido la suerte de que la disquera anterior no siempre estaba de acuerdo con mi elección de las canciones, cosa por la que estoy agradecido. Ahora tengo mi propio sello y es fácil, pero la verdad es que nunca fue un problema para mí.

Aunque es curioso. En este presente año se cumplen treinta y dos años desde que editaste “Willie Nile”. Pero añado el dato de que también se cumplen doce años desde que salió “Beautiful Wreck Of The World”. Son los mismos años con los que decidiste abandonar la industria musical. Vamos, que estás en un punto de inflexión de si continuar o parar, repitiendo la historia de principios de los años 90.
Realmente no. Voy a hacer otro álbum el mes que viene y estoy muy emocionada por ello. Creo que esto va a ser mejor que los últimos cuatro años. Ando escribiendo todo el tiempo y tengo material como para ir sacando álbumes cada año hasta que yo me haya ido, si es que eso es físicamente posible. No habrá más períodos largos entre los álbumes, jamás.

¿Ese desengaño te condujo a tener miedo por firmar trabajos con tu nombre?
No. Es sólo que es más fácil ahora con Internet y el camino del artista independiente está más al alcance de todos. No hay una gran necesidad de esperar a que los grandes sellos muevan ficha primero, así que hay una mayor libertad y disponibilidad para realizar su trabajo de otra manera.

Y una cosa está clara, durante aquel tiempo de “invisibilidad” seguías trabajando y escribiendo canciones, entre ellas para la banda sonora de “Pinch Me”. Muchos habrían terminado viviendo de las rentas. ¿Necesitabas esa parada por rabia o por higiene mental?
Yo siempre estoy escribiendo y estaba escribiendo constantemente durante ese tiempo. Fue un gran momento de aprendizaje para mí y para el desarrollo de mi arte. La calidad de los álbumes que siguieron después lo ha demostrado así. Voy a ser un compositor y poeta todos mis días. Ese es mi camino.

Lo que no entiendo es por qué no te autoeditaste antes. ¿No era una buena época?
En perspectiva, creo, que he crecido como escritor durante ese tiempo. Tuve la oportunidad de desarrollar mi oficio sin tener las cámaras mirando sobre mi hombro todo el tiempo, por lo que había algunas cosas buenas que sucedieron durante esa etapa.

¿Y ahora? ¿Consideras que es una buena época para que un músico tenga que perder dinero por trabajar?
Creo que, para un músico, siempre es buen momento para trabajar. De ese modo das sólo lo mejor de ti y lo expones lo mejor que sabes. No se puede estar esperando a que la gente de negocios o de la sociedad (ni a nadie más de este mundo artístico) empiece a moverse por ti. Haz tu magia y te aseguro que vas a encontrarte pleno. Esa es la clave. Está todo en hacer la música que uno cree y que signifique algo para ti. Es de esperar que incluso vaya a ser significativo para alguien más.

Casi que tiras más por los artistas con “corazonadas”.
Me gustan los artistas que siguen su propia visión y se guían por el corazón. Esos son los artistas que me gustan y en los que creo. Tú no puedes ser un gran artista si siempre estás estudiando las listas de ventas o el árbol del dinero. No es de allí de donde el gran arte o las canciones o las grabaciones provienen. Vienen del corazón y sus creadores vienen del alma. Si comienzas a partir de ahí entonces el viaje habrá merecido la pena, siempre y cuando sepas como conducirlo.

Aunque al final, lo que realmente importa es que hagas las canciones como tú quieras y le guste a la gente.
Exactamente. Eso es lo que más importa. No te dejes engañar pensando que el éxito comercial es la única cosa que importa. Es agradable, por supuesto, como también lo es ser capaz de cuidar de ti mismo y de tu familia. Estas cosas son significativas, pero en el fondo sabes que hay cosas que son mucho más importantes cuando son consideras un gran trabajo.

Hablábamos antes de ese punto de inflexión. ¿Qué estás haciendo ahora?
Pues como te he dicho antes estoy a punto de grabar un nuevo álbum el próximo mes y estoy muy emocionada por ello. Siempre tengo una idea bastante clara de lo que tengo cuando voy a hacer un disco y –haciendo memoria- nunca he estado tan emocionado como ahora con esta nueva colección de canciones que estoy preparando para este nuevo álbum. Espero tenerlo listo en algún momento entre mediados y finales del verano.

“The Innocent Ones” ha funcionado muy bien, pero me pregunto si pretendes superar ese nivel, ya que el listón está muy alto.
Yo no tengo miedo de nada cuando se trata de mis canciones y de los discos que hago. Sólo hago esto porque es significativo para mí y he conseguido suficiente información de la gente, la prensa y otros artistas a quienes respeto para saber que estoy en el camino correcto y para confiar en mis instintos.

Casi habría que volver a lo antes hablado sobre hacer las cosas con el corazón. Pero tengo la impresión de que no es malo divertirse haciendo lo que haces.
Recuerda, si no es divertido, ¿por qué molestarse? Lo hago por la pasión y el amor a la vida y a la música y a los lugares que me lleva. Tengo ahora más confianza y fe en la música que antes. No tengo nada que demostrarle a nadie a estas alturas. Sólo tengo que seguir mi corazón. Cuando la gente me ve tocar en vivo saben que yo estoy dando todo mi corazón y el alma. Ellos saben que es verdad. Me entrego completamente y me dejo la piel en el escenario.

Pero si te confías puede que patines al bajar la guardia.
Cuando se trata de hacer grabaciones en el estudio y nuevos álbumes que nunca he estado tan emocionado y confiado como ahora. Pero es que no tengo ningún miedo. No puedo esperar para entrar y hacerlo ya.

Antes los has comentado mínimamente. ¿Te ayuda a viajar tanto la música?
Esta música me ha llevado a muchos lugares y he tenido el placer de conocer y hacer muchos amigos en el camino. Estaré pronto a España de gira con mi banda. Me encanta ir allí. El público es increíble. El pueblo tiene el espíritu y el alma y el amor propio del Rock and Roll. Estoy feliz por volver a tocar en ese país tan mágico y por ver también a muchos amigos. La verdad es que este viaje sirve también para compartir la magia del camino cuando se hace música. Es una cosa hermosa. Yo doy todo lo que tengo en el escenario y el público me lo devuelve diez veces más.

¡Casi un orgasmo, vaya!
En la próxima gira habrá fuego y el hielo. Levitaciones. Los globos oculares sangrarán. Los corazones empezarán a cantar con alegría en otros idiomas. La gente hablará en lenguas dispares cuando salgan del recinto. Las guitarras y la batería van a explotar como si fuesen truenos y visiones del pasado y del futuro. ¡La vida va a cambiar! El buen vino fluirá. Habrá belleza y, con suerte, la sabiduría crecerá en algunos. Habrá pasión y el amor y la esperanza y los sueños serán compartidos por todos.

¿Y buen sexo?
Y habrá buen sexo para todos, claro. Creo que todos vamos a pasar un buen rato.


Ramoncín: El segundo grado.

Publicado en

“Éste es un negocio donde se pelea por ver quién la tiene más larga”.

¿Necesita el mundo un nuevo disco de Ramoncín? Un músico de la talla de Ramón J. Márquez (Madrid, 1955), con una marcada personalidad y actitud frente a los problemas y el negocio, no necesita grandes preámbulos ni fanfarrias para presentarse. Absolutamente ninguna.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
Publicada en Cambio 16 / Nº 2076, 3 Octubre 2011

Ya que este nuevo artefacto se llama “Cuando el Diablo canta”… ¿sabe más el Diablo por cabrón que por viejo?
Hay muchas variantes. Pero el refranero español dice: “Más sabe el Diablo por viejo que por Diablo”. Yo creo que sabe por las dos cosas, al menos este Diablo, que sabe por la experiencia, por como es uno y la forma de ver la vida. Así que en mi caso se le puede aplicar a las dos cosas. Un poco de cada. Eso de que la vejez o la madurez dan pie a la sabiduría… conozco gente mayor que no tiene ninguna sabiduría y conozco a gente muy joven que sabe mucho. Todos los tópicos son tópicos y no sirven para nada.

Que la edad no es un grado, vaya.
Pero vamos, de ninguna manera. Pero ni ser joven ni ser mayor. Yo creo que la juventud está sobrevalorada. Son un montón de cosas que no tienen sentido. Cuando uno está aquí, está aquí, y cuando eres joven eres joven y cuando eres mayor eres mayor. Es que es una estupidez.

¿Cuánto ha pasado desde “Miedo a soñar”? ¿Trece años?
Pues “Miedo a soñar” lo grabé en el 96 y volví a grabar canciones nuevas en el 2000 para “Ángel de cuero”. Grabamos cinco temas inéditos. Era volver a entrar para grabar desde “Miedo a soñar”. Aunque yo no tengo esa sensación de que haya pasado tanto tiempo, porque hemos estado publicando cosas como antologías, he hecho cosas acústicas, se han elegido cosas distintas, un triple DVD por el 25 Aniversario, el recopilatorio para México exclusivo para ellos, hace tres años nos metimos para grabar lo de The Cover Band… o sea, nunca he tenido esa sensación. Cuando me he visto con la banda trabajando y viendo que todo iba tomando forma me daba cuenta, que las canciones se iban formando, que la bicicleta volvía a funcionar… es acojonante. Ha sido maravilloso.

[En ese mismo momento una madre y un hijo se paran para saludar a Ramoncín con la intención de felicitarlo amable y efusivamente.]

Es curioso… la gente ahora te saluda, parece que se acabaron los insultos, como se pudo ver en la entrevista con Jordi Évole en Salvados.
A mí la gente me saluda siempre. Y ha sido durante toda mi vida. Cuando hicimos la entrevista con El Follonero sacaron al tipo aquel que dijo lo de cultura libre y tal. Era cojonudo, porque era un tipo que vendía cuadros. Yo me acerqué y le dije que me iba a llevar un cuadro suyo, que lo iba a coger y me lo iba a llevar. El se negó, entonces le dije: «¿Y por qué lo tuyo sí y lo mío no?» Evidentemente eso no salió después. Pero mi trato con la gente ha sido toda la vida exactamente igual.

Volviendo al disco. Por lo que has comentado antes me ha dado la impresión de que este es tu nuevo primer disco, una especie de segundo debut.
¡Sí señor! Mi último primer disco. Hay canciones en ese disco que yo podría llegar ahora y decirte que temas como ‘La puta suerte’ o ‘La canción del Diablo’ son canciones que compuse para “Barriobajero”, pero que luego no cuadraron y preferí no meterlas. Si te paras a oírlas verás que encajan, pero no es así. Son hechas de ahora. Te cuento esto porque esa es la sensación; seguir haciendo un tipo de música que el tiempo, la vejez y el Diablo no deciden que sean de otra manera. No estoy haciendo un disco de rock orientado para adultos. Cuando uno escucha ‘El cuchillo y la herida’, el single que ha escogido la compañía, es como ‘Como un susurro’ del año 86. ¿Cuántos años han pasado desde entonces?

Exactamente veinticinco años.
Pues veinticinco años. No es llegar y hacer algo más asequible o más rocketas, no. Me parece que canciones como ‘La puta suerte’, ‘En el infierno’ o ‘La canción del Diablo’ son tan salvajes o más que las que se grabaron para “Barriobajero”.

Totalmente atemporales, de hecho. Tanto en música como en letra.
Yo creo que sí. Algunas envejecen más por culpa de las letras.

Y ya que hablas de envejecer y de antiguas letras. Se encuentra como bonus track ‘Felisín el vacilón’. Yo me pregunto si no has pensado en regrabar algunas canciones porque no te gustaba el sonido o la producción de entonces.
Eso es lo que hice cuando grabamos el disco en directo. Yo tengo un problema con “Arañando la ciudad”. Es un disco que gusta mucho a la gente, incluso lo ponen como mi mejor disco. Pero a mí no me gusta como suena, ni si quiera la voz. Y en ningún tema además. Cuando grabé “Ramoncinco” ya metí una versión en directo de ‘Angel de cuero’. Y cuando grabamos el directo, el ‘Putney Bridge’ y el ‘Alcohol, mujeres y hormigón’ de aquel directo era como yo quería que hubiese sonado en estudio.

Cuando quieren pinchar algún tema, como ‘Alcohol, mujeres y hormigón’ les pido que sea el directo porque lo otro no me gusta. Más que regrabar es llevar al directo las canciones a donde quieres llevarlas realmente. El mejor ejemplo son ‘Blues para un camello’ o el ‘Hola muñeca’ que tocamos ahora en directo. También estamos tocando ‘No tengas tanta cara’, donde echo a toda la banda y nos quedamos el trío. Es que para eso están los directos, para revisar las canciones. Yo no soy de los de remasterizar, como por ejemplo hacerlo con “Barriobajero”, porque aunque quisiera, en España no es Inglaterra ni Estados Unidos. En España, la mitad de las grabaciones en las cintas originales se han perdido y han desaparecido.

¿Y qué ha pasado entonces con las tuyas?
Yo soy de los que más ha conservado porque me he llevado mucho a mi casa y he tratado de ser dueño de mis cosas. Me las he quedado para mí, eso es sagrado. Por ejemplo, los másters de “Barriobajero” están perdidos y los del primero de “Ramoncín y WC” también están desaparecidos. Imagínate. Y ya no se si encontraríamos los másters de “Arañando la ciudad”. A partir de ahí me lo llevaba a casa para tenerlos controlados y meterme a mezclar y tal.

Podría hacer una translación del vinilo de “Barriobajero”, pero es hacer nada. Esa es la trampa con la que nos han estado engañando desde hace tanto tiempo cuando decían que tal disco estaba remasterizado, pero en realidad estaba digitalizado. Yo eso lo puse claramente cuando sacamos digitalizamos todo, como con “Ángel de cuero”. Estaban digitalizadas las canciones. Para masterizar tienes que coger la cinta original, meterte en un estudio, sacar todas las pistas que tengan y empezar a mezclarlas de nuevo y a limpiar el sonido. Esas cosas se las pueden permitir The Beatles, Pink Floyd… etc, porque está muy bien conservado. ¿Pero y aquí en España? Cuando se habla del archivo de Televisión Española hay cintas con documentos históricos donde se ha grabado encima. Cuando se plantea hacer algo de Los Brincos o Los Canarios alucinas de lo poco que hay. ¿Qué había? ¿Un programa con Los Sirex tocando en directo? Nada, graba encima un Informe Semanal. Eso es lo que hay.

Esperemos que no suceda nada de esto con las nuevas canciones, que perduren. He reparado en que son muy largas, algunas llegan a los siete minutos.
También las hay cuadraditas, como ‘La puta suerte’ o ‘Quemando puentes’. Pero hay una cosa de la que no me he dado cuenta, y es que hay dos canciones que duran exactamente lo mismo. Es imposible si lo quieres hacer aposta. Hay canciones como ‘Mandan los lobos’ que necesitan un desarrollo instrumental. Pero además yo pienso en vinilo, tengo mentalidad de vinilo cuando grabo un disco. Es algo que perdí en un momento y después empecé a pensar en CD, pero he conseguido volver a pensar en vinilo. Esa forma de pensar aparece cuando haces una canción y ves que puede ser el último tema de la cara A.

Recuerdo que siempre había un tema que escondíamos. Era el penúltimo de cada cara. Luego te equivocas y resulta que le gusta mucho a la gente. Pero “Cuando el Diablo canta” está pensado en clave de vinilo. Aunque hay una cosa que te da el CD y no el vinilo. Cuando termina ‘Mandan los lobos’ puedo poner ‘En el infierno’, ‘La canción del Diablo’ y después ‘Felisín el vacilón’, pero eso ya habría que sacarlo en un vinilo doble en lugar de en uno solo, porque la compresión que aguanta un buen vinilo -los de 180 gramos, no la mierda que se publicaba aquí- creo que no es conveniente que tenga que pasar de veinticinco minutos. Si lo haces en veinte o diecinueve por cara sería maravilloso. Entonces eso te obliga a hacer un disco doble, como es en este caso, porque dura setenta y cinco minutos. También paso con The Cover Band, que al descomprimirlo se quedaba una cara con una sola canción. Pero esa suena… que no veas. Cuando el surco es más abierto, mucho mejor.

Me doy cuenta que “Cuando el Diablo canta” es un disco oscuro. ‘La danza de las polillas’ es un gran tema, pero muy oscuro.
Ni yo recuerdo como pude hacerla. Recuerdo que al principio se llamaba ‘El ancla’. Era una cosa que yo tenía por ahí. Pero hay una cosa muy graciosa que te quiero contar. Cuando uno se enfrenta a grabar un disco llevando años sin grabar se cree que no hay problemas porque tiene treinta canciones en el cajón. Mentira. Cuando llega la hora de la verdad uno se da cuenta que de todas esas canciones solo le gustan cinco, porque las otras ya resultan viejas. Me gustaban justo las que ya estábamos tocando en directo: ‘El cuchillo y la herida’, ‘Sueños y sombras’, ‘La punta de la aguja’, ’10 segundos’… de las que he ido cambiando cositas y han terminado siendo grabadas.

Uno de esos temas era ese. Quería meter unas guitarras, unos coros como los que hay en ‘Sympathy for the Devil’ de los Stones… así que cuando empecé con ‘El ancla’ trataba sobre eso, de cómo la gente se agarra cuando quieren echarlos de sus casas y todo ese rollo. Así que le di la vuelta. En un principio la letra era casi exclusivamente dedicada a los banqueros, pero era una cosa tan obvia que al final pensé en las polillas. Las polillas alrededor de las luces. Y efectivamente, tío, es una canción muy oscura. Pero tiene ese final que ya no lo es tanto.

Se mantiene casi a la línea de ‘El cuchillo y la herida’.
Pero también es muy erótica [risas]. ‘El cuchillo y la herida’ es una canción eróticamente oscura, cerrada entre un hombre y una mujer. Y ‘Mandan los lobos’ también. Es un tema para cerrar un disco. Esa guitarra, esa manera de contar… yo creo que con ‘Mandan los lobos’ hemos conseguido que en un momento de la canción se sienta frío. Cuando la oyes notas el frío, se percibe el frío que yo cuento. Ese que nos hiela la sangre. Esa ciudad vacía, cerrada, la campana que suena… nunca podría hacer esa canción con un día primaveral. Ni siquiera de otoño.

Debo decirte que cuando escuché el disco y exactamente esa canción, me imaginaba la ciudad de Madrid totalmente nocturna, con el asfalto mojado por la lluvia y eso… el frío.
¡Eso es exactamente!

Y es que la música sabe mejor cuando la sientes.
Y si no es mejor no hacerlo. Cuando en el año 92 sacamos el doble directo con el que luego vinieron los discos de platino y demás, me decían que había que grabar ya. Ahí fue cuando me planteé si yo necesitaba grabar y escribir canciones o si era el negocio el que lo necesitaba. Por eso paré. Fue la clave. Es que incluso me preguntaba si lo necesitaban mis fans. ¡Incluso pensaba que doce discos estaban muy bien para una carrera y que me podría retirar perfectamente! ¿Cuántos discos grabaron The Doors?

Esto es una cosa que haces de chiquillo. Empiezas con dieciséis o diecisiete años, grabas, haces dos o tres discos y se acabó. La mayoría de grupos de los 80 o de los 90 han grabado tres o cuatro discos. Red Hot Chili Peppers, aunque ahora han tardado más en sacar el cuarto. Pearl Jam, que Eddie Vedder quiere que cada directo se publique en esa misma ciudad… no para de sacar directos y más directos. Pero en general, todas aquellas bandas sacan unos pocos discos, como Guns and Roses. Luego están los pocos que se lo toman como parte de la vida. Aquí está el caso de Los Ángeles, Los Diablos, Gatos Negros, Lone Star… muchos que hacen una carrera durante el tiempo en el que son jóvenes. Otros, como Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán se juntan porque salen de otras bandas. Pero en general lo dejan para hacer otras cosas y ya no se ven en un escenario porque se encuentran mayores o han ganado lo suficiente.

También hay otros que seguimos toda la vida; como Miguel Ríos, Loquillo, Rosendo, Santiago Auserón… pero comos pocos en comparación con la cantidad de gente que sale en un momento determinado.

Yo en aquel momento lo vi como un broche de oro. Habíamos encadenado discos como el primero que era cojonudo, “Barriobajero” gusta a todo el mundo, “Arañando la ciudad” es la bomba… tocaba ahí Ollie Halsall ¡y nada más y nada menos que con Boz Burell, el cantante del disco “Islands” de King Crimson y bajista de Bad Company! También pasaron por ahí a tocar gente como Rosendo, Salvador Domínguez… en el siguiente había temas compuestos con Rosendo, con Pepe Risi… Me ha producido Vic Coppersmith que era productor de The Jam e ingeniero de sonido del ‘Honky Tonk woman’ de los Stones, ‘Como un susurro’ con Brian May… ¡¿Qué más puedo pedir?!

También he grabado “Fe ciega”, que es un disco que se quedó musicalmente un poco cojo porque lo hicimos muy rápido tras el disco anterior. Me he librado de esa sensación de “Fe ciega” grabando un doble en directo que a día de hoy sigue sonando como una patada. Después vino el doble platino y fue un broche de oro, porque no hay mejor manera de irse. Cuando lo dejé no sabía si iba a volver. Dije que se acabó. Además soy una persona perfectamente capaz de hacer otras actividades. Creo que puedo ganar dinero haciendo tele, teatro, escribiendo… tengo esa fortuna.

Me preguntaban si iba a grabar más y yo no respondía a nadie. ¡Me metían mucha caña en esa época! A Rosendo le preguntaban por mí y él decía que es que lo mismo yo quería hacer otras cosas. Tampoco tenía claro si me iba a retirar. Pues todo aquello hizo que en el 96 entráramos a grabar “Miedo a soñar”, que es otro disco muy oscuro en general con la canción que da título al álbum, la cual me encanta tocar y creo que es de las mejores que he hecho. Por eso me doy cuenta de nuevo al escribir que puedo volver a hacer ‘Marica de terciopelo’.

La pregunta sería: ¿necesita el mundo otro disco de Ramoncín?
Es una pregunta maravillosa. Pues yo creo que no. Pero ni de Ramoncín ni de Bruce Springsteen ni de los Stones ni de nadie. El mundo no necesita nada. Lo que necesita este mundo es situarse en el lugar que ocupa en el Universo. Entender porque coño estamos aquí y para que lo hacemos. Eso se adorna de películas, obras de teatro, de canciones, espectáculos de baile… todo eso son adornos de lo que significa ser o estar vivo. El mundo no necesita ni siquiera ni un disco de los chavales que están ahora matándose en una esquina o en un local de ensayo esperando una oportunidad porque pueden ser los nuevos Brincos o los nuevos Beatles. Ni eso necesita el mundo.

El mundo necesita que no se mueran millones de niños por hambre y que tampoco haya mil millones de personas que no tienen acceso al agua corriente. Tío, ¿te imaginas que nos cortan el agua por la mañana un par de horas? Nos llevamos un buen rebote y te cagas en la puta. Pues imagínate no tener acceso nunca a eso.

Lo nuestro es puro entretenimiento, adornamos esta vida que tenemos. Pero lo que yo necesito lo hago. El que quiere escribir una canción la escribe, el que quiere hacer una canción la hace… y ya está. ¿La gente necesita leer esto que estás haciendo? Pues no, pero hay que hacerlo.

Creo que se ha perdido el sentido. Ya no solo de todo, sino además de la música; como arte y como negocio.
Es que la música no nació como negocio, pero se convirtió en negocio. Más o menos desde el año 53 cuando Elvis Presley iba vendiendo con su coche el single de ‘That’s all right, mama’ hasta el año 95 o 96 se produjo un negocio en el mundo entero en el que en España la gente era feliz vendiendo quince mil, doce mil, diecisiete mil discos… si hacías oro con cincuenta mil ya era la hostia. Pero de pronto, a finales de los 90, un soporte llamado CD va y vende un millón. Y ya, si no vendías un millón o medio millón no eras nadie. Ahí está el star-system que venden un millón, setecientos cincuenta mil… y tú, que vendes doscientos mil ya no estás en esa liga. Esto no puede ser.

Yo te cuento lo que pasó: todos, y cuando digo la Industria digo todos, los que escribís, los que venden revistas, los músicos… todos, nos olvidamos del aficionado y empezamos a pensar en el consumidor. Entonces el consumidor empezó a consumir esa cosita, que es el CD, pequeñita, que la llevaban en cualquier lado, tirada por el coche, que no valía, que no había que sentarse a leer las letras, que no había que cuidar ni limpiar, que no requería el levantarse para colocar una aguja y darle la vuelta, que no había que hacer una foto maravillosa para la portada… así que nos pusimos a hacer CDs como churros. Pasan los años… ¿y qué hace el consumidor? Darnos la espalda.

Luego aparece un soporte más cómodo, más barato, más fácil e incluso gratis… a tomar por culo. ¡¿Pero quién coño se sabe los nombres de los tipos que tocan con Neil Young o con Springsteen en la E Street Band?! ¿Quién sabría hacer en una pared un estudio sobre bandas como Poco, Loggins and Messina, Buffalo Springfield y The Eagles? Muy pocos. Los que trabajáis en esto y algunos músicos, muy pocos. El consumidor, ninguno. El aficionado, sí. El aficionado sabía quién tocaba en tal disco y de donde venían los músicos y las bandas anteriores. Eso a nosotros nos interesaba, queríamos saberlo. Se publicaban discos, sobretodo de country-rock americano, donde salía explicado con llaves de donde venía cada uno. Todo eso es para un aficionado, pero no para un consumidor. Por lo tanto, el consumidor nos dio la espalda.

Así que para volver a estar en la música y estar ahí, hay que dedicarse al verdadero aficionado. Hay que devolverle lo que quería. Hacer lo posible para que los discos suenen bien y hacer lo imposible para sacar vinilos. Así como yo con The Cover Band sacamos vinilo, con este también vamos a sacar vinilo. Pero es complicado porque hay que hacer vinilo doble porque no cabe en uno solo y no quiero quitar canciones. Quiero que suene bien, ¡pero es que hay que hacerlo!

Jodido lo llevas, en España no se fabrican.
Efectivamente, tienes que enviarlo fuera. Pero los franceses no, tío. Porque es negocio. Y luego, para vergüenza de toda la parte musical del negocio, resulta que tiene que ser Planeta DeAgostini el que sacara una colección fantástica de vinilos de jazz con un anuncio para audiófilos y para gente que de verdad le gusta la música. Una editorial de libros. Podías comprarte el disco que quisieras sin tener que seguir con toda la colección. Cada disco traía su fascículo dedicado. Yo me compré las que me gustaban. Ediciones americanas, vinilo de 180 gramos… pues eso es lo que hay que hacer.

Y aprovechan el resurgimiento del vinilo para encarecer los precios.
Otra vez. Es que no aprendemos, tío. Bueno, porque el aficionado lo va a pagar. Aunque tiene más explicación que un vinilo doble cueste dieciocho euros a que un CD doble valga quince. Yo creo que los CDs tienen que estar en un precio que vaya de los ocho a los doce euros y los dobles hasta los quince. Luego están las cajas coleccionistas que valen una pasta. Pero vamos, cuando tú le das a la gente algo que vale la pena, no se va a quejar.

Mira, mi primer disco que salió en CD fue “Fe ciega”. El vinilo llevaba un encarte con las fotos, créditos y canciones. La portada con un grabado, más fotos… e incluso llegamos a hacer una edición con el vinilo rojo. Todos con una etiquetita pegada. Me firmé diez mil discos, tronco. Diez mil de ellos firmados, vendimos ochenta mil. Pero también salió en CD, este y todos los anteriores. Cuando me lo mandan y lo veo mando un fax diciendo que me había llegado el CD pero no la lupa. ¿Y por qué lo de la lupa? Pues porque no había manera de leer una puta letra, y eso que yo veía perfectamente. Era una hojita donde venían las letras, los créditos, las fotos… eso es lo que la gente apartó. Al que fuese consumidor le daba igual porque lo tenía por ahí tirado, en tacos, en el coche… ¿y ahora qué? ¿Vamos a fabricar vinilos? Vamos a ver, tenemos el modelo del CD, que científicamente suena muy bien pero objetivamente suena mejor el vinilo. Emocionalmente no tengo la menor duda, porque está el oído emocional que no tiene nada que ver con ceros y unos.

¿Por qué los vinilos son tan caros? Porque hay que mandarlos a hacer fuera. Si lo mandas fabricar fuera lo quieres de 180 gramos, que te lo encarten, que no… el que lo empaqueta, el tal… chico, es tremendo. Al final se encarece el precio.

Sería muy interesante que sacaras un disco o un EP con las canciones grabadas en directo con toda la banda tocando. Incluso con el gargajo en la garganta.
[Risas] Bueno, hay cosas que si están grabadas en directo. En ‘El cuchillo y la herida’ la voz es la de la maqueta. Grabamos la maqueta en un gran estudio pero con la banda básica, aunque luego la hemos ido tocando y mejorando. Es más, cuando estuve tocando en México se la sabían. Nos quedamos alucinados. Alguien la había grabado de algún concierto en Madrid y la había colgado. Empezábamos a tocar y la gente se la sabía. ¡No nos lo podíamos creer! [Risas]. Esa canción ha conservado el piano eléctrico, la guitarra que pongo y la voz. Son las mismas de la maqueta.

Luego hay otros temas como ‘Sueños y sombras’, ‘La punta de la aguja’ o ’10 Segundos’ que las hemos tocado todos juntos. Han surgido en el momento, por ejemplo ‘En el infierno’. Llegó el grupo, dije que había tema nuevo y que pretendía hacerlo con los tres. Empezamos a tocar, me siguieron… y la grabamos en el momento.

Tengo la suerte de tener una banda muy generosa, porque ninguno gana dinero con esto, tienen otras profesiones. Manolo Galones es ingeniero de sonido, David Castelló (batería) también es ingeniero de sonido y además representante de una marca de equipos de sonido, Paco Avilés (guitarras) es policía… se van ganando la vida y es una generosidad musical que también me la dan personal. Saben lo que quiero. Y lo más importante es que me siento como en una banda.

Ahora que lo dices. Echo de menos una camaradería entre todos los músicos, en general. Los actores tienen una especie de sindicato, pero los músicos no. Noto que no hay unidad. La vez que noté unidad entre músicos fue cuando se grabó “Compañeros de viaje” con Loquillo, Pepe Risi, Carlos Segarra, Jaime Urrutia, tú… Y no se ha vuelto a hacer nada así.
Y nos regañaron mucho por aquello. Algunos medios y tal… nos regañaron un huevo. Es que gilipollas hay en todas partes. Tampoco hay que preocuparse porque cada uno puede decir lo que le de la gana. Pero piensa que este es un negocio donde se pelea por ver quien la tiene más larga. Quien vende más, quien ha hecho más bolos, quien cobra más, quien está más alto en números de ventas, a quien le han dado antes el disco de oro, el de diamante… ¡es una putada! Esa es la parte de atrás que antes te contaba cuando dije que lo mandaba todo a tomar por culo. Tiene una parte de competición muy desagradable.

Luego no somos capaces de ponernos de acuerdo. Mira; el día que a mí me echaron del Viñarock a pedradas Miguel Ríos dijo una cosa que siempre llevaré en el corazón y fue: «Nosotros perdimos la dignidad (como colectivo) el día que a Ramón lo echaron a pedradas impidiendo que hiciese su trabajo. No hicimos nada, no paramos todos los músicos al otro día». Yo podía haber llegado allí y si a esos sesenta o treinta mil que hay allí no le gustan, pues se van o se dan la vuelta. Yo toco para los que les guste y de puta madre. Pero no fue posible. Estaba todo el mundo tan acojonado que nadie hizo nada. Fue una cosa muy, muy desagradable que yo prefiero no recordar. Este colectivo es así, tío. Pero no todos somos así, porque si yo voy al Viñarock ese día a tocar y antes de mí sale Pereza o Melendi -que también les habían dicho que allí no pintaban nada por otros conceptos fundamentalistas del rock- y les sacan a pedradas y yo voy después, me subo al escenario y te aseguro que esos tíos tocan ese día en el Viñarock.

No estoy de vacilada, creo que me conoce la gente bastante bien y saben lo que digo. Yo me subo al escenario y me niego a tocar. Pero ni yo ni ninguno de los grupos siguientes. Si no os gustan os vais y se acabó. Eso lo habría hecho Miguel Ríos, lo habría hecho yo… a otro nivel y a otro carácter lo habría hecho Víctor Manuel… eso es lo que se hace en el mundo del cine, lo que Loquillo dice del mundo del cine. Pero a nosotros no nos pasa, por la razón que sea.

Si no nos hemos puesto de acuerdo ni con el tema de la piratería, amigo mío. He oído a gente decir que estaban de acuerdo con la piratería, gente que vende sus discos y luego los cobra. Que van de auténticos pero son falsos auténticos, porque en realidad son hipócritas. ¿Cómo puede ir un tío a la tele y decir que está en contra del canon cuando ese mismo tío ha cobrado quince millones de pelas de canon? Pero yo, por defender eso me llevo las hostias, ¿yo? Hasta aquí hemos llegado, amigo. Eso es lo que le pasa a este colectivo.

O sea, me llueven hostias por defender su canon, y él, que lo cobra, dice que no está de acuerdo. ¡Coño, regálalo! Ramón será un gilipollas o defiende cosas que no son ciertas, pero desde luego no es hipócrita y es coherente. Va el tío a la tele diciendo que está en contra del canon y encima el entrevistador no le dice que devuelva la pasta si tan en contra está. Es acojonante. Y luego, otra cosa del canon con la que no estoy de acuerdo –y lo dije hace tiempo- es que es una cosa indiscriminada y todo lo que se produce de manera indiscriminada produce dolor y más dolor. Hay que llegar a un acuerdo para que el que sabe que se va a comprar un CD para las fotos de sus hijos no tenga porque pagar canon.

Pero es igual, lo que no se puede hacer es que uno defiende una cosa para el colectivo y el mismo colectivo esté mirando para otro lado y encima cobrándolo. ¡No me jodas! No vuelvo a una historia de esas jamás en mi vida porque he perdido mucho tiempo en ello, incluso hablas de música y termina saliendo este tema para que luego el titular acabe siendo sobre lo mismo. Se acabó. Educadísimamente le digo a la gente que no quiero hablar más de este asunto. Yo creo en mis derechos y los voy a defender siempre y que cada uno se busque la vida con sus derechos. Yo no soy un falso auténtico ni soy un rockero auténtico, soy un rockero de verdad porque hago lo que me da la gana. Si es que me criticaban hasta por haber escrito libros…

Siempre has sido un tío provocador con un par.
Yo hago lo que creo que tengo que hacer.

Johnny Winter: El albo transeúnte.

Publicado en

“Mis propias experiencias habitan en mis canciones”.

Ignorando la obvia fatiga que impone la existencia, la guitarra de Winter implora a la incandescencia lunar. Se encomienda a su votivo destello todavía aguerrido. Sus firmes palabras, trajes perfectos para sus irrefutables pensamientos, son la progenie de una fértil trayectoria enraizada en la veteranía.

TEXTO: CHARLY HERNÁNDEZ.
Publicada en Popular 1 / Nº 455, Septiembre 2011

¿Es necesario conocer el pasado para escribir el futuro?
Sí, lo es. Ayuda el aprender de los precursores, desde luego. Antiguos músicos que tocaban, hablo de gente como BB King, T-Bone Walter… ya sabes, gente así. Como ya te he dicho, gente que estaba antes que yo, pioneros de los que se puede aprender.

¿Cada vez le cuesta más grabar y escribir nuevas canciones?
La verdad es que no he estado inspirado últimamente porque llevo cierto tiempo sin componer nuevas canciones ya que lo que he hecho realmente han sido versiones.

Personalmente pienso que ya ha grabado todo.
Bueno, de hecho acabo de grabar un nuevo disco que saldrá el próximo Septiembre. Llevará por título “Roots”.

¿Está cansado de hacer giras?
No. Adoro tocar porque estoy rodeado de amigos, aunque hay veces en las que me resulta agotador. Somos unos “guitarras viajeros”. (Silencio) Este es el momento perfecto para hacer lo que estamos haciendo.

¿Prefiere morir ajusticiado o jubilado?
No. Jubilado, por supuesto (Risas). Sin duda.

Hace unas semanas entrevisté a John Mayall y éste me dijo: «históricamente todos los músicos de blues aprovechan sus propias experiencias en la vida para hacer sus canciones». Ahora, yo le pregunto: ¿es su vida como un blues?
Claro. Tengo muchísimas vivencias y anécdotas que me sirven para conseguirlo. Mis propias experiencias habitan en mis canciones.

¿Es usted consciente de que la vida se le puede escapar en cualquier momento?
(Largo silencio)Por supuesto.

Entonces, ¿cree que cada concierto puede ser el último?
Espero que no (Carcajada). Puede ocurrir en cualquier momento, pero no tiene que ser obligatoriamente en los conciertos de esta semana.

¿Realmente lo piensa así?
Sinceramente no pienso en la muerte.

Por lo tanto, ¿opina que la mejor canción está todavía por grabar?
Es que la mejor canción es la que está por llegar.

Siempre hay nuevos horizontes por explorar…
Estoy contigo, siempre hay algo nuevo -y bueno- por descubrir.